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sábado, 19 de octubre de 2024

FERNAND SIMÉON ILUSTRA A POE


Ilustración de Fernand Siméon (1884-1928) para la edición de Nouvelles Histoires Extraordinaires et Histoires Grotesques et Sérieuses D'Edgard Allan Poe, publicadas por Editions D’Art Édouard Pelletan & Helleu et Sergent, Éditeurs. Paris, 1924.

La xylografía ilustra el cuento Maelzel's Chess Player (El jugador de ajedrez de Maelzel), en el  que  el  escritor norteamericano Edgar Allan Poe desentraña el misterio del autómata jugador de ajedrez conocido como El Turco. La ilustración corresponde a la página 153 del volumen II. 


 

viernes, 24 de abril de 2020

ERNŐ TÓTH


Pequeña escultura de bronce (aproximadamente 25 cm. de altura) obre del artista húngaro Ernő Tóth (1949).

La escultura representa el momento en el que Wolfgang von Kempelen presenta su famoso autómata ajedrecista, conocido mundialmente como El turco, a la concurrencia. Antes de sus exhibiciones Kempelen abría todas las puertas del mueble en el que se sentaba el autómata para demostrar que no había nadie escondido dentro. Como se supo después todo era un ejercicio de prestidigitación. Un fuerte ajedrecista permanecía oculto dentro del ingenio.

domingo, 12 de junio de 2011

EL JUGADOR DE AJEDREZ DE DUPUY-MAZUEL

En 1926, Henri Dupuy-Mazuel publicó en la editorial Albin Michel su novela "Le joueur d'Échecs". De Dupuy-Mazuel sé poco, por no decir nada. Y poco he podido averiguar por internet. No he sido capaz de encontrar una biografía o un comentario crítico sobre él. Ni siquiera una fotografía. Como si se tratara de un Salinger o un Pynchon, su rastro parece desvanecerse en el misterio. Apenas las fechas de nacimiento y muerte, 1885-1962, y unas breves notas biográficas extraídas de un foro en las que se dice que nació en Perpignan y que decidió matricularse en la Escuela Naval pero que abandonó los estudios para dedicarse al periodismo y la literatura.

No pasa así con su obra, en definitiva lo que importa, ya que sus libros se pueden encontrar fácilmente en las librerías de lance. Es autor de numerosas novelas históricas, de algunas novelas piadosas y, bajo el pseudónimo de Henry Catalan, de una serie de novelas de intriga protagonizadas por la hermana Angèle, una monja detective. Sus obras llamaron pronto la atención de la industria cinematográfica y varias de sus novelas fueron adaptadas al cine, alguna por directores tan ilustres como Jean Renoir.

"Le joueur d'Échecs" parece haber sido la primera de sus novelas y, a juzgar por las numerosas traducciones que se realizaron, debió obtener un reconocimiento más que mediano. Ya en 1927, buen año para el surrealismo y el ajedrez, Ediciones Españolas editaba la versión española con traducción de J. M. Aguado de la Loma.




"El jugador de ajedrez" empieza con un recurso muchas veces empleado en literatura. El narrador se afana en encontrar datos para completar el libro que está escribiendo sobre un "célebre autómata jugador de ajedrez" cuando el azar le lleva a conocer a un esquivo personaje que dice estar en disposición de ofrecerle noticias fehacientes sobre la historia que le ocupa. Cuando el desconocido lee el trabajo realizado le pide que lo destruya y publique en su lugar un manuscrito que le entrega. El manuscrito contiene las memorias del barón Wolfgang Von Kempelen y en él se explica la génesis y se desvela el misterio de "El Turco".

El manuscrito nos sitúa en Polonia a mediados del siglo XVIII, concretamente en la ciudad de Riga que en aquel entonces formaba parte de Polonia o mejor dicho de la Mancomunidad de las Dos Naciones, en la época de la primera partición del país entre Rusia, Prusia y Austria. Los ejércitos rusos dominan la zona y un coronel, Boleslas Vorowsky, lidera en la clandestinidad a los independentistas polacos frente a los ocupantes.


Boleslas es, además, un notable ajedrecista. La rivalidad entre rusos y polacos se traslada al tablero y Boleslas se enfrenta al mayor Nicolaieff que pasaba por ser uno de los mejores ajedrecistas de Europa. 


Los rusos a la izquierda y los polacos a la derecha.
Boleslas Vorowsky vs Grigori Nicolaieff.


El polaco vence y la reyerta que se produce tras la partida desencadena una sublevación general en la que los polacos son derrotados y Boleslas gravemente herido. Con sus dos piernas rotas encuentra refugio en la casa de Von Kempelen.


Boleslas convalece en casa del barón mientras los rusos que han puesto precio a su cabeza le buscan infructuosamente. Es solo cuestión de tiempo que descubran su escondite. Von Kempelen piensa cómo podría romper el cerco y salvar a Boleslas. Una tarde, mientras el polaco juega al ajedrez con su amada, Kempelen tiene una idea: construirá un autómata jugador de ajedrez, dentro esconderá a Boleslas, y aprovechando la habilidad para el ajedrez de este, dará un par de exhibiciones y abandonará el país.


Boleslas convaleciente juega al ajedrez con Sofía.


Von Kempelen muestra su idea para esconder a Boleslas y poder sacarlo del país.


La primera parte del plan se ejecuta a la perfección. El autómata, un turco bigotudo adornado por un enorme turbante, deja espacio suficiente en su interior para ocultar a una persona y los mecanismos para que Boleslas pueda manipular el brazo del autómata y ejecutar las jugadas funcionan a la perfección. El resto queda en manos de la habilidad para el ilusionismo del barón Von Kempelen.


La segunda parte, sin embargo, fracasará. Paradójicamente por el éxito obtenido por el ingenio. Las exhibiciones del "El Turco" despiertan tal expectación que atraen la atención de las autoridades. Tanta que Von Kempelen recibe la orden de dirigirse a Varsovia para presentar su invento en la corte del rey Estanislao II Poniatowski. Allí empeorará la situación ya que el rival del autómata será el viejo enemigo de Vorowsky, el mayor Grigori Nicolaieff. Incapaz de refrenar su ingenio, Boleslas derrota a Nicolaieff con una combinación muy similar a la que le había deparado su victoria en Riga lo que despertará las sospechas del ruso quien no tardará en adivinar la verdad.


El Turco en Varsovia.
Vorowski vs Nicolaieff, segundo encuentro.


Es ahora Catalina II de Rusia la que reclama al autómata para su corte. A Von Kempelen no le queda más remedio que dirigirse hacia San Petersburgo, adentrándose cada vez más en territorio enemigo.


Ya en la corte, Catalina se dispone a jugar contra el autómata. Es un hecho histórico ya que el autómata de Von Kempelen fue presentado realmente en la corte Catalina II y los testimonios contemporáneos nos dicen que a la emperatriz le gustaba mucho jugar al ajedrez.


Catalina la Grande jugando contra "El Turco" en la corte de San Petersburgo.


Consciente de lo que está en juego, Catalina cuenta delante de la corte una historia oriental en la que un Príncipe que acaba de derrotar a un Señor rebelde ofrece a su cautivo una partida de ajedrez como medio de salvar su vida. Si ganaba la partida se salvaría. Si ganaba el Príncipe, moriría. El Señor ganó la partida pero el príncipe adujo que tal cosa era delito de lesa majestad y ordenó ejecutar igualmente al Señor.


Kempelen entendió la alusión y en un intento de conmover a Catalina relató la historia de Garin de Montglane. Garin se enfrentaba a Carlomagno en una partida de ajedrez con su vida en juego. Sin embargo, si ganaba el emperador le entregaría su reino, su esposa, y sus ejércitos. Garin venció, pero generosamente se arrojó a los pies de Carlomagno y le pidió únicamente un feudo y un ejército para seguir sirviéndole.


Pese a los consejos recibidos, y al siniestro relato que Catalina acaba de hacer, Boleslas se niega a perder voluntariamente frente a la emperatriz y gana la partida. La emperatriz se lo toma a mal, recuerda la ofensa de lesa majestad que culminaba su relato y ordena fusilar a "El Turco" delante del Palacio de Invierno. Ahora, Von Kempelen tendrá que usar de toda su habilidad para salvar a Boleslas.


El cartel de la versión alemana de la película recoge el dramático momento del fusilamiento de "El Turco" con Bolesla Vorowsky en su interior.


Como las cosas iban deprisa en los años veinte del siglo XX, ya en 1927 se estrena la versión cinematográfica de la novela de Dupuy-Mazuel, algunos de cuyos fotogramas han servido para ilustrar esta entrada. La dirigió Raymond Bernard y sus principales intérpretes fueron Pierre Blanchar (Boleslas Vorowski), Charles Dullin (Von Kempelen), Édith Jéhanne (Sofia), Camille Bert (Nicolaieff) y Marcelle Dullin (Catalina II).


El guión de la película es muy respetuoso con la novela, salvo la localización geográfica inicial, Vilnius en lugar de Riga. La adaptación al cine es incluso superior a su referente literario ya que prescinde de ciertos pasajes esotéricos presentes en la novela con lo que la trama gana en verosimilitud. Además, mientras que el paso del tiempo ha dejado algo anticuado el discurso de Dupuy-Mazuel, la película mantiene aún hoy una poderosa presencia visual.  




Y en 1928 se estrenaba la versión española de la película de Raymond Bernard, titulada "Jaque a la reina" con lo que queda claro que la costumbre de los distribuidores españoles de no dejar un título original sano no es precisamente cosa de nuestros días. Así comentaba el diario ABC, en un breve publicado el  14 de marzo de 1928, el estreno de la película acaecido sólo dos días antes:


Cinema Palacio de la Música
"El jugador de Ajedrez", la muy ponderada novela de Dupuy Mazuel, ha servido de base a la gran película "Jaque a la reina", en la que con presentación fastuosa se da a conocer una trágica época que consternó a Rusia y a Polonia. Los personajes están caracterizados maravillosamente por artistas de la Comedia Francesa.


En 1938 se estrenó una segunda versión de la obra de Dupuy-Mazuel dirigida por Jean Dréville y que no he tenido la oportunidad de ver todavía. Quedará pues para una ulterior entrada.

jueves, 5 de mayo de 2011

NAPOLEÓN BONAPARTE IV

(Continuación. , y parte)


2. La partida entre Napoleón I Bonaparte y “El Turco”

Esta partida, que en opinión de Antonio Medina es la que tiene más visos de autenticidad de todas las atribuidas a Napoleón, [i] se disputó en el palacio vienés de Schönbrunn en 1809, después de la batalla de Wagram. El oponente de Napoleón fue el célebre autómata creado en 1769 por el barón von Kempelen [ii] para entretener a la corte de la emperatriz María Teresa.




Este autómata, que se suponía era capaz de jugar mecánicamente al ajedrez, era un muñeco vestido a la turca sentado ante un mueble sobre el que había un tablero. Supuestamente, “El Turco” jugaba sus partidas sin intervención humana.

En la época que nos ocupa, “El Turco” era propiedad de  Maelzel, [iii] ingeniero mecánico de la corte austriaca. Maelzel llevó posteriormente el ingenio a los Estados Unidos para una gira de exhibición. A una de estas exhibiciones acudió Edgar Allan Poe, quien escribió un artículo [iv] en el que afirmaba que dentro del autómata un hombre, un profesional del ajedrez,  era quien jugaba realmente la partida. Aunque esta hipótesis se había sugerido con anterioridad, es en los escritos de Poe donde se presenta con mayor rotundidad.



Es probable que en este juego Napoleón se enfrentara con Allgaier, [v] uno de los jugadores más fuertes de la época. [vi] La partida fue publicada por primera vez en “The Illustrated London News” el 30 de noviembre de 1844.

Algunos biógrafos afirman que Napoleón hacía trampas en los juegos y en ajedrez “devolvía subrepticiamente al tablero una pieza comida”. [vii] En esta partida la victima fue él.

NAPOLEÓN vs "EL TURCO
PALACIO DE SCHONBRUNN. VIENA 1809
C20 APERTURA IRREGULAR

1. e4 e5 2. Df3 Cc6 3. Ac4 Cf6 “El Turco” no se deja dar el mate del pastor. A partir de aquí con jugadas de desarrollo simples las negras van a conseguir con facilidad una posición ganadora. 4. Ce2 Ac5 5. a3 d6 6. 0-0 Ag4 7. Dd3 Ch5 8. h3 Ae2 9. De2 Cf4 Con 9. ... Cg3 se ganaba la calidad, aunque  con la del texto la posición negra es apabullante. 10. De1 Cd4 11. Ab3 Ch3 12. Rh2 Dh4 13. g3 Napoleón bien podía haber abandonado aquí. 13. ... Cf3 14. Rg2 Ce1 15. Te1 Dg4 16. d3 Af2 17. Th1 Dg3 18. Rf1 Ad4 19. Re2 Dg2 20. Rd1 Dh1 21.Rd2 Dg2 22. Re1 Cg1 23. Cc3 Ac3 24. bc3 De2# Se dice que Napoleón, muy enojado, arrojó las piezas al suelo.

Pese  a la opinión de Antonio Medina, parece poco probable que la partida sea auténtica Quizá haya podido llamar a engaño al veterano MI español, el hecho de que el juego muestre el enfrentamiento entre un buen jugador y un aficionado, lo que indudablemente proporciona verosimilitud a la partida, pero, si seguimos a Louis Costant en su “Private Life of Napoleón”, veremos que la partida se desarrolló de forma totalmente distinta: Napoleón se había entrevistado con Maelzel para examinar algunos nuevos inventos de éste, en especial unas piernas artificiales que podían sustituir ventajosamente a las empleadas hasta el momento para proporcionar alivio a los mutilados y para encargarle la construcción de un coche que pudiera servir para auxiliar y transportar con mayor facilidad a los heridos en el campo de batalla. Después de la entrevista, Maelzel mostró el autómata al emperador. Constant, que fue testigo presencial del hecho, cuenta que a Napoleón le hizo gracia el autómata y se sentó a jugar con él diciendo: “Allons! mon camarade; à nous deux”. [viii] Napoleón hizo unos pocos movimientos e intentó hacer una jugada ilegal. “El Turco” rectificó la jugada y la partida continuó. Poco después, Napoleón volvió a hacer una jugada ilegal, el autómata, ésta vez, confiscó la pieza, a lo que Napoleón dijo: “es justo”. Pero cuando intentó hacer una tercera jugada ilegal, el autómata movió la cabeza y dio por terminada la partida barriendo las piezas del tablero con su brazo mecánico.  Algunas fuentes sugieren que fueron varias las partidas disputadas, aunque la precedente es la única que se ha publicado.




Como curiosidad, hay que señalar que el novelista polaco Waldemar Lysiak [ix] escribió en 1980 un libro en cuya trama tanto Napoleón como “El Turco” juegan un papel protagonista: un grupo de ingleses pretende secuestrar al emperador y sustituirlo por un sosia, el medio que idean para hacerlo es llegar a Napoleón, desvelarle el misterio de “El Turco” y animarle a que inspeccione el interior del autómata. En ese momento se sustituiría al emperador por su doble. En la novela se hace una descripción muy detallada de “El Turco”.


[i] Medina, Antonio. Op. Cit.

[ii] Wolfgang von Kempelen (1734-1804) elector húngaro en Viena. “El Turco” fue construido en 1769, precisamente el año en que nació Napoleón, para entretener a la corte de la emperatriz María Teresa, después de tres años lo desmanteló y permaneció almacenado hasta 1873 en que Maelzel lo compró y lo volvió a montar. También inventó una máquina que, mediante un mecanismo de fuelles, imitaba la voz humana.

[iii] Johann Nepomuk Maelzel. (1776-1855) Inventor del metrónomo, fue quien explotó las posibilidades comerciales de “El Turco” haciendo giras por Europa y los Estados Unidos, donde fue comprado por John Ohl, quien lo depositó en el Museo Chino de Filadelfia, donde fue destruido por un incendio en 1854.

[iv] Poe, Edgar Allan. El Ajedrecista en Otras historias extraordinarias. Cedro. Barcelona, 1976.

[v] Johan Baptist Allgaier (1763-1823). El jugador austriaco más fuerte de su época. Fue autor del primer tratado de ajedrez en lengua alemana, Neue theorestisch-praktische anweisung zum schachpiel. Viena,1795. Su nombre ha quedado asociado a una variante del gambito de rey: 1. e4 e5 2. f4 ef4 3. Cf3 g5 4. h4 g5 5. Cg5.

[vi] Íbero, Ramón. Diccionario de ajedrez. Ed. Martínez Roca. Barcelona, 1977. No cita la fuente de donde procede esta información.

[vii] Cronin, Vincent. Napoleón. Javier Vergara Editor. Buenos Aires, 1988.

[viii] Louis Constant. Private Life of Napoleón. The Century Company. New York, 1907. Libro 11, capítulo IX. Para este trabajo se ha manejado la versión electrónica hecha por John Schneider en http://www.napoleonic-literature.com/Book_11/V3C9.html.06/11/02. La traducción de la frase de Napoleón es: “¡Vamos, camarada! Los dos solos.”

[ix] Lysiak, Waldemar. El jugador de ajedrez. Alianza Editorial. Madrid, 1996.

ILUSTRACIONES

(arriba) El Turco. Grabado publicado en The Illustrated London News, 1845. 
Turk. Photograph. Encyclopaedia Britannica Online. Web. 4 May. 2011.

(centro) El Turco mostrando su secreto. Grabado publicado en Joseph Friedrich Racknitz, Ueber den schachspieler des herrn von Kempelen und dessen nachbildung (Leipzig and Dresden; J.G.I. Breitkopf, 1789).

(abajo) Ilustración de 1956 del artista polaco Antoni Uniechowski que recoge la partida disputada por Napoleón contra el autómata conocido como "el Turco" en el palacio de Schönbrunn en 1809. 

lunes, 19 de enero de 2009

EL JUGADOR DE AJEDREZ DE MAELZEL


Hoy, 19 de enero de 2009, se cumplen 200 años del nacimientos de Edgar Allan Poe. Ya dimos cuenta en estas páginas de las opiniones sobre el ajedrez de Poe, expresadas en “Los crímenes de la calle Morgue” (la versión original puede consultarse aquí), en una entrada de la serie “contra el ajedrez”.

Ahora proponemos, como homenaje en su bicentenario, la lectura del otro título de Edgar Allan Poe que tiene que ver con el ajedrez: “el jugador de ajedrez de Maelzel.

Dicho jugador no es otro que “el Turco”, el ingenio creado por el barón von Kempelen que fue paseado, por su creador y después de su muerte por Maelzel, por las cortes de media Europa, para pasmo de aristócratas y nobles, y que pasaba por ser un autómata que jugaba al ajedrez sin ninguna intervención humana. “El Turco” vencía invariablemente a sus rivales no en vano varios prestigiosos jugadores de ajedrez ocuparon un lugar en el interior del autómata. “El Turco” era una farsa, claro está.

La obra de Poe es un intento de desvelar esa farsa. Analiza pormenorizadamente los movimientos de Maelzel mientras enseña el interior del autómata al público, intenta entender cómo funcionan los mecanismos que dotan de movimiento al muñeco y concluye que dentro hay un jugador escondido.

Aunque ya otros escritores habían expresado sus sospechas sobre el autómata, la obra de Poe es la que ha tenido más trascendencia. Fue publicada en 1836 en el Southern Literary Messenguer.

Pese a ello, quizá por ello, “el Turco” ha tenido un gran éxito en el mundo del arte, de la literatura, hay varias las novelas en la que aparece como elemento importante de la trama, y del cine. Alguna de estas obras ya ha aparecido aquí. Poco a poco intentaré mostrarles las demás.


viernes, 13 de abril de 2007

EL TURCO

Por empezar por lo más reciente, voy a comentar la novela “La máquina de ajedrez” de Robert Löhr, publicada a comienzos de año por la editorial Grijalbo con traducción de Lluís Miralles de Imperial.

El argumento se desarrolla en torno a la figura de El Turco, el autómata ajedrecista creado en el siglo XVIII por el elector húngaro en Viena Wolfgang von Kempelen para entretener a la corte de María Teresa, y que ha hecho gran fortuna en las artes, con al menos tres novelas, una película y varios libros que intentaron desentrañar su misterio.


El Turco, por supuesto, era un fraude, o más bien un truco de ilusionismo, ya que un hombre, escondido dentro del mecanismo, era quien jugaba las partidas.

Aunque la sospecha de impostura es contemporánea a la aparición del invento, la más célebre acusación de fraude es la que escribió Edgar Allan Poe en su Maelzel's Chess-Player, publicado en el Southern Literary Journal en Abril de 1836.

La novela pretende reconstruir la historia del primer hombre que manipuló el autómata con una fortuna literaria que no tengo ánimos para comentar aquí, pero que no me empuja precisamente a recomendarla.

Sí voy a comentar algunos aspectos que me han llamado la atención.

El primero es común a la mayoría de las historias escritas sobre el Turco. En la realidad, los rivales del autómata eran aristócratas y burgueses que, podemos suponer, solo sabrían mover las piezas, lo que explica la facilidad de sus victorias. En la ficción, los autores insisten en enfrentarlo a jugadores experimentados lo que hace mucho menos verosímil la historia.

El segundo, lo poco realista que es la descripción de las partidas. El escritor parece pensar que cuantas más piezas se cambien, más atractiva será la partida. Un ejemplo nos dará una idea apropiada del tenor de estas descripciones:

Al final, sólo el general de Andrassy defendía al rey, pero el campo de batalla había quedado libre para la intervención de sus cañones, que derribaban todo lo que se ponía en su camino. Evitando la línea de tiro, un jinete blanco se acercó a los últimos cañones y finalmente los conquistó, aunque el mismo cayó poco después a manos de un general.

De todas formas, soy consciente de lo difícil que es describir una partida de forma realista ya que la belleza del ajedrez no está tanto en lo que se ve, en lo que se juega realmente en el tablero, como en lo que no se ve pero está ahí, componiendo un entramado de amenazas, de jugadas posibles, de infinitas variantes, que conforman una realidad virtual que es de la que los aficionados al juego obtienen su satisfacción.

De ajedrez, poco más. Alguna mención a Philidor, y un repaso a la supuesta biblioteca ajedrecística del barón von Kempelen que quizá podamos comentar en otra ocasión, una alusión al tour del caballo y la aparición como personaje de Johan Baptist Allgaier (1763-1823), el jugador austriaco más fuerte de su época y autor de uno de los primeros tratados de ajedrez en lengua alemana: Neue theorestisch-praktische anweisung zum schachpiel. Viena, 1795. Allgaier, precisamente, fue uno de los primeros manipuladores del Turco.

El resto, una novela histórica más, con su pizca de intriga, su pizca de violencia, su pizca de sexo y poco más.



El intento más serio por contar la historia del Turco es el libro de Gerald M. Levitt: The Turk, Chess Automaton, publicado en 2000 por McFarland, en el que Löhr se basó para realizar la novela. Lamentablemente, no está traducido al castellano.

FICHA TÉCNICA
ROBERT LÖHR
LA MÁQUINA DE AJEDREZ
RANDOM HOUSE MONDADORI. BARCELONA, 2007.
TRADUCIDA POR LLUÍS MIRALLES DE IMPERIAL


1ª EDICIÓN
DER SCHACHAUTOMAT
PIPER VERLAG GMBH.MUNICH, 2005