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viernes, 25 de abril de 2025

PAOLA ESCOBAR


Paola Escobar es una ilustradora colombiana que colabora habitualmente con editoriales de medio mundo ilustrando libros infantiles. También trabaja como diseñadora gráfica para varias agencias internacionales. 

El tablero, ¡ay!, está mal colocado.

sábado, 22 de marzo de 2025

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA

En la novela de 1985 El amor en los tiempos del cólera, del premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez (1927-2014), encontramos varias referencias al ajedrez: 

El refugiado antillano Jeremiah de Saint-Amour, inválido de guerra, fotógrafo de niños y su adversario de ajedrez más compasivo, se había puesto a salvo de los tormentos de la memoria con un sahumerio de cianuro de oro.

(...)

En el escritorio, junto a un tarro con varias cachimbas de lobo de mar, estaba el tablero de ajedrez con una partida inconclusa. A pesar de su prisa y de su ánimo sombrío, el doctor Urbino no resistió la tentación de estudiarla. Sabía que era la partida de la noche anterior, pues Jeremiah de Saint-Amour jugaba todas las tardes de la semana y por lo menos con tres adversarios distintos, pero llegaba siempre hasta el final y guardaba después el tablero y las fichas en su caja, y guardaba la caja en una gaveta del escritorio. Sabía que jugaba con las piezas blancas, y aquella vez era evidente que iba a ser derrotado sin salvación en cuatro jugadas más. «Si hubiera sido un crimen, aquí habría una buena pista —se dijo—. Solo conozco un hombre capaz de componer esta emboscada maestra». No hubiera podido vivir sin averiguar más tarde por qué aquel soldado indómito, acostumbrado a batirse hasta la última sangre, había dejado sin terminar la guerra final de su vida.

 (...)

También avisaría a sus compinches de ajedrez, entre los cuales había desde profesionales insignes hasta menestrales sin nombre, y a otros amigos menos asiduos, pero que tal vez quisieran asistir al entierro.

 (...)

De joven se demoraba en el Café de la Parroquia antes de volver a casa, y así perfeccionó su ajedrez con los cómplices de su suegro y con algunos refugiados del Caribe. Pero desde los albores del nuevo siglo no volvió al Café de la Parroquia y trató de organizar torneos nacionales patrocinados por el Club Social. Fue esa la época en que vino Jeremiah de Saint-Amour, ya con sus rodillas muertas y todavía sin el oficio de fotógrafo de niños, y antes de tres meses era conocido de todo el que supiera mover un alfil en un tablero, porque nadie había logrado ganarle una partida. Para el doctor Juvenal Urbino fue un encuentro milagroso, en un momento en que el ajedrez se le había convertido en una pasión indomable y ya no le quedaban muchos adversarios para saciarla.
(...)
Todo fue por el ajedrez. Al principio jugaban a las siete de la noche, después de la cena, con justas ventajas para el médico por la superioridad notable del adversario, pero con menos ventajas cada vez, hasta que estuvieron parejos. Más tarde, cuando don Galileo Daconte abrió el primer patio de cine, Jeremiah de Saint Amour fue uno de sus clientes más puntuales, y las partidas de ajedrez quedaron reducidas a las noches que sobraban de las películas de estreno.
(...)
El doctor Urbino no la reconoció, aunque la había visto varias veces entre las nebulosas de las partidas de ajedrez en la oficina del fotógrafo, y en laguna ocasión le había recetado unas papeletas de quinina para las fiebres tercianas.

 (...)

Tratando de distraerlo lo invitó a jugar al ajedrez, y él había aceptado por complacerla, pero jugaba sin atención, con las piezas blancas, por supuesto, hasta que descubrió antes que ella que iba a ser derrotado en cuatro jugadas más, y se rindió sin honor. El médico comprendió entonces que el contenedor de la partida final había sido ella y no el general Jerónimo Argote, como él lo había supuesto. Murmuró asombrado:

—¡Era una partida maestra!

Ella insistió en que el mérito no era suyo, sino que Jeremiah de Saint-Amour, extraviado ya por las brumas de la muerte, movía las piezas sin amor. Cuando interrumpió la partida, como a las once y cuarto, pues ya se había acabado la música de los bailes públicos, él el pidió que le dejara solo. Quería escribir una carta al doctor Juvenal Urbino, al que consideraba el hombre más respetable que había conocido, y además un amigo del alma, como le gustaba decir, a pesar de que la única afinidad de ambos era el vicio del ajedrez entendido como un diálogo de la razón y no como una ciencia.
(...)
Sabía apenas que Jeremiah de Saint-Amour era un inválido de muletas a quien nunca había visto, que había escapado a un pelotón de fusilamiento en alguna de las tantas insurrecciones de alguna de las tantas islas de las Antillas, que se había hecho fotógrafo de niños por necesidad y llegó a ser el más solicitado de la provincia, y que le había ganado una partida de ajedrez a alguien que ella recordaba como Torremolinos pero que en realidad se llamaba Capablanca.

 (...)

Si poder de concentración disminuía año tras año, hasta el punto que debía anotar en un papel cada jugada de ajedrez para saber por dónde iba.
(...)
Fue allí donde Lorenzo Daza le enseñó a Juvenal Urbino las lecciones primarias del ajedrez, y él fue un alumno tan aplicado que el ajedrez se convirtió en una adicción incurable que lo atormentó hasta el día de su muerte.

viernes, 7 de marzo de 2025

EL MAESTRO DE AJEDREZ Y EL COMPUTADOR


Ilustración de Fernando Vicente para el artículo de Gary Kasparov El maestro de ajedrez y el computador publicado, en traducción de Patricia Torres, en El malpensante el 27 de enero de 2021.

domingo, 27 de octubre de 2024

EL AJEDREZ ME HA ENSEÑADO EL SENTIDO DE LA MESURA Y DE LA ESPERANZA

Héctor Rojas Herazo (1921-2002) fue un novelista, poeta, periodista y pintor colombiano. Ya ha aparecido en un par de ocasiones en ARTEDREZ. 

En un artículo firmado por la redacción de El tiempo bajo el título El boom fue solo Gabo, publicado el 14 de mayo de 1966, se traza una semblanza de Rojas Herazo.

En el pequeño cuarto donde pinta y escribe, Héctor Rojas Herazo tiene un ajedrez... Ahí lo tiene, encima de una mesa, listo para jugar. Y le gusta jugar solo y repetir de memoria las grandes partidas de los grandes maestros. «El ajedrez me ha ayudado mucho», dice con ese mismo entusiasmo con el que habla de libros o de pinceles: «Sí, me ha enseñado el sentido de la mesura y de la esperanza».

Héctor Rojas Herazo fotografiado a los 97 años con parte de su obre pictórica.
Curiosamente, el suelo reproduce un esquema escaqueado.

 

miércoles, 28 de febrero de 2024

PEDRO NEL GÓMEZ


Pedro Nel Gómez (1899-1984) fue un polifacético creador colombiano que destacó como pintor, escultor, ingeniero, arquitecto y escritor. Desarrolló una gran carrera como muralista en edificios públicos y privados. 

El modelo para este cuadro fue el filósofo y escritor colombiano (1895-1964) Fernando González Ochoa. El filósofo se enfrenta a una pieza gigante. Curiosa imagen en la que las piezas toman en sus manos su propio destino.

FICHA TÉCNICA
PEDRO NEL GÓMEZ
EL PENSADOR, 1945
ÓLEO SOBRE LIENZO PEGADO SOBRE TABLA
COLECCIÓN CASA MUSEO PEDRO NEL GÓMEZ


 

domingo, 16 de abril de 2023

DIEMER vs TROMMSDORF


Diemer vs. Trommsdorf es la primera novela del colombiano Mauricio Montenegro. Resultó ganadora del Premio Nacional de Novela Inédita 2020 del Ministerio de Cultura de Colombia. Editada por Seix Barral Colombia, también está disponible en edición electrónica.

Está inspirada en las andanzas de  Emil Josef Diemer, un ajedrecista alemán, cuya vida da desde luego para un libro y que resumimos brevemente antes de adentrarnos en la novela.

En 1931, un desempleado Diemer (nacido en 1908) decide afiliarse al NSDAP, el partido nazi, lo que motiva que fuera expulsado de su hogar por su padre. Obsesivo por naturaleza, se centra en trabajar para el partido y en jugar al ajedrez. Fue rechazado en su intento de ingresar en las S.A., pero se le encargó ser el reportero ajedrecístico del Reich, lo que le permitió viajar por toda Europa para cubrir los distintos torneos que se disputaban. Uno de ellos fue el legendario torneo AVRO de 1938, que reunió a los ocho mejores jugadores del mundo. 

Diemer hizo suyos los postulados de la Federación Alemana de Ajedrez y enfatizó el concepto de ajedrez como lucha y su importancia sicológica durante la guerra para contribuir al esfuerzo bélico. En 1943, publicó el ensayo Schach. Kampf und Kunst (Ajedrez: lucha y arte) en el que diferenciaba entre el ajedrez judío, timorato y cobarde, y el ario, combativo, valiente y arriesgado, según había formulado Franz Gutmayer (1857-1937), el principal impulsor de las ideas antisemitas en ajedrez.

En esto llegó a pasarse de frenada al acusar a Klaus Junge, el más prometedor de los jugadores jóvenes alemanes y miembro del partido nazi (moriría muy joven unos días antes del final de la guerra), de ser poco combativo y anticuado, lo que le costó una reprimenda de la jerarquía nazi que significó su caída en desgracia.

Después de la guerra, las cosas se pusieron mal para Diemer. Sobrevivió escribiendo artículos para multitud de revistas (lo que le ocasionó algunos problemas con el gremio periodístico porque se ofrecía para trabajar por tarifas inferiores a las habituales), publicando algunos libros y dando simultáneas. Pese a esta actividad frenética, vivía al borde de la subsistencia. Era un asceta: apenas comía, no bebía, no fumaba; según confesó a su biógrafo Georg Studier (Emil Joseph Diemer, ein Leben für das Schach im Spiegel seiner Zeit —Una vida para el ajedrez en el espejo de su tiempo—. Dresden 1996) no conoció mujer, al menos en el sentido bíblico de la cuestión. 

En 1953, en un confuso incidente en el que acusó a los directivos federativos de pederastia y corrupción de menores, fue expulsado de la Federación de Ajedrez de la República Federal de Alemania. Desde ese momento, tuvo que contentarse con jugar en Holanda y Suiza.

Sin embargo, fue en esta época en la que logró su mayor éxito competitivo: el primer puesto en el torneo B de Hoogovens de 1956 (aunque sin jugadores de renombre entre los participantes, salvo Joaquim Durão, pero el portugués todavía no era maestro internacional)

Sin embargo, un mal resultado en un torneo cambió su vida. En una revista femenina leyó un artículo sobre los biorritmos y ahí quiso ver la clave de sus problemas. Poco después, descubrió la obra de Nostradamus y comenzó a estudiarla con pasión. Pronto creyó haber descubierto el código que usaba Nostradamus para sus predicciones (la objeción de que parecía raro que el código estuviera oculto en una traducción moderna al alemán de las Profecías en vez del original francés de 1555 no hizo mella en su ánimo) y se centró en su estudio dejando de lado todo lo demás.

Aquejado de grafomanía, se ha calculado que escribió cerca de 10.000 cartas sobre sus investigaciones sobre Nostradamus, por las que esperaba recibir el premio Nobel. Y también por miles se contaban los análisis sobre sus queridas líneas de gambito que enviaba a cuanto ajedrecista entrara en su radio de acción. El propio excampeón mundial, Max Euwe (1901-1981), que acogió con simpatía las primeras cartas que Diemer le envió, pidió compresión a este ante los miles de análisis que le enviaba, explicándole que no podía dedicar su vida entera a analizar su gambito. 

En los años sesenta del siglo XX, comenzó a mostrar un comportamiento errático (una vez entró a gritos en un funeral afirmando que allí se estaba enterrando a un hombre vivo, denunció ante las autoridades que el río Rin se había secado y que la ciudad de  Heilderberg había recibido el impacto de bombas atómicas. Se dice que los funcionarios municipales se echaban a temblar cuando sonaba el teléfono, temiendo que fuera Diemer otra vez, anunciando el Apocalipsis.

En 1965, Diemer fue ingresado en un hospital siquiátrico, donde se le prohibió jugar al ajedrez. Allí estuvo internado hasta 1971, fecha en la que por mediación de algunos admiradores se le permitió volver a jugar al ajedrez y fue readmitido en la federación alemana de ajedrez. Sin embargo, ante la imposibilidad de mantenerse a si mismo, siguió residiendo en el hospital como mediopensionista.

Hasta su muerte en 1990 (aquí le falló el código de Nostradamus, porque él mismo había predicho que viviría hasta 2010, lo que le hubiera llevado hasta los 102 años de vida) fue sostenido económicamente por un grupo de aficionados que admiraban su juego de ataque  y sus fulgurantes combinaciones del mate.

Es difícil establecer la fuerza real de Diemer. Chessmetrics no tiene estadísticas sobre él. En opinión del gran maestro de los Países Bajos Hans Ree (1944) no pasaba de ser un maestro mediocre. El punto fuerte de Diemer era la táctica. Jugando aperturas muy irregulares, extraños gambitos y líneas secundarias logró brillantes remates contra jugadores de segundo nivel. Eso le hizo un jugador muy popular entre los aficionados en los torneos en los que participaba, pero poco más.

Hoy en día es recordado fundamentalmente por su revisión del antiguo gambito de Blackmar. Gracias a su práctica frecuente de esta apertura, hoy en día es conocido como el gambito Blackmar-Diemer. 

El grito de guerra de Emil Josef Diemer era: «¡Juega el gambito Blackmar-Diemer y el mate vendrá solo!». Lo complementaba con: «el gambito Blackmar-Diemer puede cambiar a un hombre».

La novela se articula en torno a una partida real, disputada el 4 de abril de 1973 en Bagneux (Francia) que es considerada por algunos dentro de las diez partidas más espectaculares de la década de los 70 del siglo XX (algo muy subjetivo, para mí no lo es) que le enfrentó al francés Fro Trommsdorf y narra los recuerdos de un Diemer ya anciano mientras juega la partida. Repasará su vida mientras analiza variantes y valora posiciones.

La tesis que defiende Montenegro es que todo lo que hizo Diemer en su vida fue atarse a la seguridad de las reglas, que dan sentido a la vida y que nos alejan del caos ingobernable que es la existencia. «El tablero le da la seguridad que le quita la vida», afirma en un momento de la novela. Cuando percibió que el ajedrez le podía fallar, se aferró a la numerología. No sería sino otro elemento de orden, de razón, de lógica al que aferrarse.

Lógicamente, estas premisas solo pueden llevar a la derrota. La vida, nos dice el autor, no es un juego y el azar representa una fuerza demasiado poderosa para ponerle riendas.

Como curiosidad, el seudónimo empleado por Mauricio Montenegro para presentarse al concurso fue el nombre de un jugador de ajedrez de la antigua Yugoslavia: Bruno Parma. 

Terminemos echando un vistazo a la partida que es la columna vertebral de la novela: 
 




FICHA TÉCNICA
MAURICIO MONTENEGRO
DIEMER vs TROMMSDORF
SEIX BARRAL. BOGOTÁ, 2021

viernes, 20 de enero de 2023

ROSALÍA


Rosalía (tra, tra) fotografiada por Camila Falquez, una fotógrafa colombiana, criada en España y residente en los EE. UU., para Vogue España en 2018. Rosalía está delante de un tablero de ajedrez en el que vemos una excéntrica posición en la que unos huevos y una serpiente (¿los huevos de la serpiente?) ocupan el lugar de los trebejos. La presencia de estos elementos resulta menos sorprendente cuando descubrimos que son un elemento común en la serie fotográfica de Camila Falquez.

¿Es aficionada Rosalía al ajedrez? No parece. En una entrevista con el tiktokero Roberto Mtz, Rosalía cuenta que su padre le enseñó las reglas cuando era niña, pero que las ha olvidado completamente. Sin embargo, admite haber comprado un juego de ajedrez después de ver la serie de Netflix Gambito de dama, aunque no lo ha estrenado todavía. 

¡Ánimo, Rosalía! ¡Te vas a divertir y a lo mejor hasta encuentras inspiración para algún nuevo álbum! 




 

miércoles, 22 de junio de 2022

ELKIN OBREGÓN


Elkin Obregón (1940-2021) fue un escritor, poeta, periodista, caricaturista y musicólogo colombiano, aunque es conocido fundamentalmente por su trabajo como caricaturista. Referente por muchos años de la cultura de Medellín, fue un decidido aficionado al ajedrez.

En 1972, cubrió para el diario antioqueño El Mundo el desarrollo del match entre Fischer y Spassky en Reikiavik. La caricatura que presentamos formó parte de ese trabajo.



jueves, 1 de julio de 2021

HÉCTOR ROJAS HERAZO

Dos cosas me producen un respeto escalofriante: una mujer encinta jugando ajedrez, y la agonía de un elefante envenenado.

Frase del polifacético autor colombiano Héctor Rojas Herazo (1920-2002) publicada en su Carnet de un escritor. Además de poeta y novelista, Rojas Herazo fue periodista y pintor.

La foto de Pierre W. Henry y Puficheck forma parte de un reportaje hecho en el parque Vizcaya de Miami a la excampeona del mundo de ajedrez Alexandra Kosteniuk en 2007. Alexandra estaba encinta de su primera hija.


FICHA TÉCNICA
HÉCTOR ROJAS HERAZO
CARNET DE UN ESCRITOR
REVISTA CROMOS, nº 2552. BOGOTÁ, 1966 

PIERRE W. HENRY AND PUFICHECK
ALEXANDRA KOSTENIUK EMBARAZADA EN EL PARQUE VIZCAYA DE MIAMI
2007


viernes, 14 de diciembre de 2018

LAS PIEZAS EMBRUJADAS

Aunque lo parezca, aunque todo se confabule para nominarlo como tal, el ajedrez no es un juego. Puede ser, según los ángulos de enfoque, un rito, una pasión cabalística o una lucha simbólica del hombre con el fatalismo y con el tiempo en que se cumple su destino. Pero no es un Juego.
La cita precedente es el colofón de Las piezas embrujadas: el ajedrez como rito, un texto del escritor y artista colombiano Héctor Rojas Herazo (1921-2002) redactado el emblemático año de 1968. En él Rojas dice del ajedrez cosas como que es «la filosofía de la lucha», «un idioma capacitado para legar modelos antológicos» o «una cátedra depurada de lógica». El ajedrez es como la música, es como el arte. Sus mejores intérpretes están a la altura de los grandes de su época, Philidor juega en la misma categoría que Watteau, Mozart o Leibniz; Anderssen comparte mesa con Hölderlin; Nimzovitch con Odilon Redon, Gerard de Nerval o E.T.A. Hoffmann...

El texto termina depositando su esperanza en el crecimiento del ajedrez colombiano que «había sido cultivado con el orgullo de un vicio solitario» en «cuevas malolientes llenas de humo». Que los nuevos valores, Cuéllar, Cuartas, de Greiff, puedan llegar a ser noticia.

El texto completo pueden leerlo en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes siguiendo este enlace.

FICHA TÉCNICA
HÉCTOR ROJAS HERAZO
LAS PIEZAS EMBRUJADAS: EL AJEDREZ COMO RITO
BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO; VOL. 11, Núm. 10 (1968)

viernes, 5 de octubre de 2018

SABOR A CANELA


Al volver al hotel vieron en mitad de la calle peatonal a decenas de hombres jugando al ajedrez. Cecile pensó que hasta ese día había sido una racista.


FICHA TÉCNICA
TEXTO
JOSÉ CARLOS CARMONA
SABOR A CANELA
PLANETA. BARCELONA, 2011 

FOTOGRAFÍA
ANA CLARA «TITI» NICOLA
AJEDREZ EN PEATONAL BOGOTÁ - COLOMBIA (2017)

domingo, 17 de junio de 2018

HERNÁN MERINO


La reina: ¿Y ahora cómo es la movida?

Dibujo del gran caricaturista colombiano Hernán Merino. Dado que Merino colaboró habitualemente con la prensa de su país como caricaturista político, parece muy probable que el presente dibujo tuviera como fin su publicación en algún diario u otro medio de comunicación escrita.

Quizá algún lector colombiano pueda ayudarnos a situar en contexto la viñeta e identificar a los personajes retratados.



FICHA TÉCNICA
HERNÁN MERINO
AJEDREZ POLÍTICO (1969)
TINTA CHINA Y ACUARELA SOBRE CARTULINA. 24,7 x 31,4 cm
COLECCIÓN DE ARTE DEL BANCO DE LA REPÚBLICA. BOGOTÁ, COLOMBIA

miércoles, 7 de octubre de 2015

HERMENEGILDO SÁBAT

Caricatura del octavo campeón del mundo de ajedrez, el soviético Mijail Tal, por Hermenegildo Sábat. Se publicó en noviembre de 2008 en la revista colombiana "El Malpensante" para ilustrar un artículo de Pablo Arango sobre el Mago de Riga titulado precisamente así: El mago de Riga.

La anotación que introdujo Sábat junto a la caricatura de Tal corresponde a una partida disputada por el campeón letón contra el que fuera su entrenador durante muchos años, Alexander Koblenz, (a veces su apellido puede encontrarse escrito Koblencs o también Koblents) en 1965. Tal llamaba a Koblenz el Maestro.

La partida es muy popular porque presenta un fulgurante ataque rematado de forma expeditiva por el entonces ya excampeón del mundo (un título vitalicio según el propio interesado, a diferencia del fugaz y transitorio de campeón del mundo). Una pequeña imprecisión en defensa, un par de sacrificios y un remate certero.  Tal era la maniera de Tal.

En la posición del diagrama, Tal dio mate en 3 jugadas.


A continuación, la partida con los comentarios incluidos en la ilustración.


miércoles, 10 de diciembre de 2014

PROPAGANDA ESTUDIANTIL


Cartel contrario al Proyecto de Reforma de la Educación Superior en Colombia de 2011. Este proyecto recibió un fuerte rechazo por parte de la comunidad universitaria.

sábado, 19 de enero de 2013

NOTICIA DE UN SECUESTRO

El ajedrez -que un guardián le había enseñado a jugar con un talento notable- le había dado una nueva medida del tiempo.
La frase que encabeza estas líneas procede del libro de Gabriel García Márquez "Noticia de un secuestro" en el que se narra el dramático secuestro que padecieron una serie de personas relacionadas con el mundo de la política y el periodismo colombianos en 1990, con el telón de fondo de la guerra que mantenían los narcoterroristas, con Pablo Escobar a la cabeza, contra el gobierno de César Gaviria.

En la difícil circunstancia del secuestro, donde secuestrados y secuestradores establecen en ocasiones inverosímiles vínculos, el ajedrez es uno de los medios de evasión al que varias de las víctimas recurren para aliviar su prisión.

No es la primera vez que vemos cómo el ajedrez se relaciona con un secuestro en Colombia. Hace un tiempo comentamos "La partida" de Monique Savdié, libro que también describe hechos reales, en el que el ajedrez es un protagonista importante.


FICHA TÉCNICA
NOTICIA DE UN SECUESTRO
GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
NORMA. SANTAFÉ DE BOGOTÁ, 1996
DISEÑO CUBIERTA: GONZALO GARCÍA BARCHA
FOTOGRAFÍA: DANIEL MORDZINSKY