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martes, 9 de julio de 2024

CARMINA BURANA

Los Carmina Burana son conocidos mundialmente por la cantata escénica compuesta por Carl Orff (1895-1982) con el mismo nombre entre 1935 y 1936. Orff se inspiró en un manuscrito encontrado en 1803 en la abadía alemana de Benediktbeuern que contiene un buen número de composiciones poéticas creadas por goliardos en el siglo XIII. Los goliardos eran clérigos errabundos que no se asimilaban a ninguna regla y vivían a su propio antojo alojándose en los distintos monasterios que iban encontrando en su camino.

Malquistos por las autoridades eclesiásticas, por una vida que juzgaban licenciosa y disoluta, los goliardos fueron muy aficionados a la literatura, especialmente a la poesía, y dejaron una profusa obra en la que se criticaba abiertamente el poder de la Iglesia y el status quo imperante y, por el contrario, se ensalzaban los placeres terrenales, con exaltación del vino, el juego, las mujeres y el amor.

El códice está dividido en varias partes y en una de ellas, conocida como Carmina Potoria (poemas propios para beber) nos espera una sorpresa. Los poemas 209 y 210 están dedicados al ajedrez.

209

Roch, pedites, regina, senex, eques, insuper et rex,
Conflictus    vocat edictus    vos Martis ad ictus!
Vox sonat in Rama:    «Trahe tost, capra, concine, clama!»
Victus ab hoste gemat,    qui dum fit «Schach roch» † et hie mat.

No he logrado encontrar en ninguna parte una traducción de este poema. Murray, en su A History of Chess (Oxford University Press; Oxford, 1913) nos dice que el texto probablemente está corrupto y señala que el primer hexámetro contiene el nombre de las piezas y que la expresión schach roch (jaque a la torre) es precursora del jaque mate.


Image
210

1.
Qui cupit egregium    scachorum noscere ludum,
Audiat; ut potui,    carmine composui.

Quien desee conocer      el noble juego del ajedrez,
que escuche: como pude,     en un poema lo compuse.

2.

Versibus in paucis    dicam sibi prelia litis:
Quattuor in tabula    bis loca sunt varia.

En unos pocos versos     contaré las reglas del juego:
cuatro veces dos     cambia el tablero el color.

3.
Albescit primus,    rubet atque colore secundus,
Aut niger aut glaucus    pingitur aut rubeus.

Blanco es el primero,     el segundo de color cobreño,
o bien se pinta de negro,     amarillo, azul o bermejo.

4.
In primo rochus committere bella minatur
Statque secundus eques ludicra iura tenens.

En el primer campo      amenaza la torre comenzar la batalla
en segunda fila esta el caballo:     tiene movimiento alocado.

5.
Tertius alficus custos regalis habetur;
Quartus rex renitet;    femina quinta sedet.

El alfil, el tercero,     como guardián del rey se le tiene;
en el cuarto el rey resplandece;     en la quinta la reina asiento tiene.

6.
Post illos procerum    revocabitur ordo priorum;
Procedit peditum    turba velox nimium.

Tras ellos se repite   la serie de las anteriores próceres,
avanzan después muy veloces     la tropa de los peones.

7.
Stat pedes, et dextra    rapit et de parte sinistra,
Quem sibi diversum    cernit et oppositum.

Los peones en pie se comen    hacia la izquierda o derecha
a quien de frente     ve y se le enfrente.

8.
Et si quando datur tabule sibi tangere summa,
Regine solitum    preripit officium.

Y cuando se le concede alcanzar     la última fila del tablero,
adquiere la función     que la reina tiene a su disposición.

9.
Vir factus mulier regi ferus arbiter heret,
Imperat et regnat,    hinc capit, inde labat.

El peón en mujer convertido     como fiero juez al rey se adhiere,
entonces manda y tiene dominio,     de una parte come y de la otra es comido.     

10.
Bella movent primi    pedites, labuntur et ipsi,
Et reliquis timidam    dant moriendo viam.

Los peones al combate dan inicio     y ellos mismo son comidos
pero con su sacrificio a los demás     abren arriesgado camino.

11.
Per spatium tabule    rocho conceditur ire
In qua parte velit,    si nichil obstiterit.

Por todo el campo del tablero     la torre tiene camino abierto,
a la parte que quisiere,     si ningún obstáculo tuviere.

12.
Maior maiores    rapit et fallendo minores,
Sepius et minimis    fallitur a sociis.

El más fuerte se come a los más fuertes,     y, con engaño, a los más débiles,
pero también muchas veces     es engañado por sus compañeros más débiles.

13.
Belliger insignis,    prudens, celer, aptus et armis
Currit eques rapidus,    qua patet arte locus.

Guerrero insigne, sagaz, rápido     y para las armas dotado
corre el caballo deprisa     según la oportunidad se le brinda

14.
Decipit insontes    socios et fraude carentes
Terret et insequitur,    hinc capit, hinc capitur.

A los compañeros ingenuos se la juega     y a los que el mal no esperan
los amedrenta y persigue su camino     unas veces come y otras es comido.

15.
Alficus trivius,    cornuta fronte timendus,
Ante, retro comites    decipit invigiles.

El alfil en la encrucijada,     temible por su frente mitrada,
por delante y por detrás sorprende     a sus compañeros negligentes.

16.
A dominis minimi,   domini capiuntur ab imis
Sic mixti procerum;    turba perit peditum.

Los pequeños son comidos por los amos,     los amos así mezclados
lo son por los últimos de los próceres;     perece la tropa de los peones.

17.
Rex manet incaptus    subtracta coniuge solus;
Coniuge subtracta    rex manet in tabula.

El rey, aunque de la reina sea privado,     permanece solo sin ser capturado;
incluso la reina capturada     el rey en el tablero firme se planta.

18.
Sepius est mattus    servorum turbine septus
Et mattum suffert,  si via nulla patet.

Muchas veces es amenazado     por una turba de siervos rodeado
y le dan mate,     si ningún movimiento tiene a su alcance.

La intención de este segundo poema es proporcionar el movimiento de las piezas, pero como dice Murray: las omisiones y repeticiones hacen muy difícil saber qué está diciendo el texto (a lo que hemos de sumar unas traducciones hechas por gente presumiblemente poco ducha en el ajedrez medieval).

Es interesante la existencia de una reina, aunque lamentablemente no se nos da su movimiento

A continuación ampliamos la miniatura que se encuentra entre los poemas 209 y 210 del manuscrito. Dos hombres, atendidos por un copero, se enfrentan en un tablero de ajedrez. El hombre de la derecha ha sido representado en el momento de efectuar una jugada. 


Murray nos recuerda que en la Edad Media eran los trebejos negros los elegidos preferentemente por los jugadores y que en esta miniatura el jugador de la derecha es el que ha comenzado el juego con las piezas negras y está representando en el momento de realizar su octavo movimiento. El tablero está aparejado de forma que h1 quede a la derecha del primer jugador y la dama negra (recordemos que las negras tienen la salida en esta miniatura) está situada en d1, un escaque de color diferente al del trebejo. 

Una de las secuencias de movimientos posible para alcanzar la posición del diagrama sería la siguiente:

1. d4 d5 2. e3 e6 3. f3 f6 4. a4 a5 5. b3 b6 6. h4 Aa6 7. h5 h6 8. Th4


Una edición digital de los Carmina Burana puede consultarse en la Biblioteca Augustana


miércoles, 5 de junio de 2019

EL BREVIARIO DE TOURNAI


Dos simios se enfrentan en una partida de ajedrez en el Breviario de Tournai, un códice miniado conservado en la Biblioteca Municipal de Cambrai bajo la signatura ms. 104. Está fechado a principios del siglo XV, aproximadamente sobre 1407.

Las representaciones de simios parodiando el comportamiento humano son frecuentes a lo largo de toda la Edad Media con una intencionalidad satírica y humorística. 

Una curiosa referencia sobre lo que se pensaba de los simios en la época medieval podemos encontrarla en la obra de Bernardo Silvestre, poeta y filósofo francés del siglo XII, que en su «Cosmographia o De Mundi universitate sive Megacosmus et Microcosmus» dice que los monos fueron el último esfuerzo de Dios antes de la creación de Adán.


miércoles, 16 de septiembre de 2009

EL CÓDICE MANNESE



El códice Mannese es un manuscrito medieval miniado que fue redactado en la primera mitad del siglo XIV en Zurich. Fue realizado por encargo de la familia Manesse y reune un repertorio de canciones de amor cortés de los más famosos minnesänger o trovadores germanos de los siglos XII y XIII.

Las miniaturas con que está ilustrado el libro muestran a los autores ordenados según la rígida jerarquización social de la época: primero, el emperador; luego, los reyes, la nobleza y, por último, los caballeros.

En el puesto séptimo de la lista está el margrave Otto de Brandemburgo quien, además de poeta, fue ajedrecista.

miércoles, 29 de agosto de 2007

EL CABALLERO ZIFAR

La ilustración que precede a estas líneas corresponde a un manuscrito, conservado en la Biblioteca Nacional de Francia, que contiene una obra castellana del siglo XIV: El libro del Caballero Zifar. Como suele ser habitual en obras de esta época, los especialistas debaten apasionadamente sobre sus fuentes: si es de inspiración carolingia, la llamada materia de Francia, o más bien caldea, es decir, árabe; sobre su intención: si es una obra de aventuras o doctrinal; sobre su autoría: si fue Ferrán Martínez u otro el escribidor; sobre su fecha de redacción: si a principio o mediados del siglo XIV.

Lo que parece estar claro para todos es que se trata del primer libro de caballerías, la primera novela, escrito en lengua castellana.

La historia está dividida en tres partes. Las aventuras del caballero Zifar y su proceso de ascenso social hasta llegar a convertirse en rey de Menton. Los consejos que, una vez entronizado, da a sus hijos sobre el arte de la caballería. Y, finalmente, las aventuras de su hijo Roboan y del proceso de ascenso social que le llevará a ser emperador de Trigida.

Es, pues, central el tema del mejoramiento social por méritos personales y las condiciones y virtudes que debía tener un caballero para aspirar a él. Entre otras cosas de mayor enjundia, el dominio del juego del ajedrez parece ser una de ellas.

En la Edad Media se pensaba, en lo tocante al desarrollo de los niños, que la herencia era más importante que las condiciones sociales en las que se vivía. Por ello, los hijos de Zifar, a pesar de haber perdido contacto con su familia desde niños y haber sido criados por unos burgueses, desarrollan todas las habilidades propias de un caballero:

Ca ellos bofordauan muy bien e lançauan, e ninguno non lo sabian mejor fazer que ellos, nin juego de tablas nin de axedres, nin de caçar con aues, eran muy bien razonados e retenian muy bien quequiera que les dixiesen, e sabian lo mejor repetir con mejores palabras e mas afeytadas.

Una vez que consigue ganar un reino y reunirse con su familia, Zifar acomete la instrucción de sus hijos:

E deuedes ser bien acostumbrados en alançar e en bofordar e en caçar e en jugar tablas e axadres, e en correr e luchar…

Por último, cuando Rodoban, siguiendo el ejemplo de su padre, parte para intentar mejorar su suerte, allí por donde va, destaca entre el resto de los caballeros:

E el que lo mejor fazia esto entrellos era el infante Roboan, quando lo omençaua; ca este era el mejor acostunbrado cavallero mançebo que ome en el mundo sopiese, ca era mucho apuesto en sy, e de muy buen donario e de muy buena palabra e de buen resçebir, e jugador de tablas e de axadres, e muy buen caçador de toda aue mejor que otro ome…

Así pues, el tópico ajedrecístico se desarrolla en un triple aspecto. El primero, cuando los hijos de Zifar están criándose en un ambiente que no es el que les toca por cuna, demuestran su nobleza en su desenvoltura en actividades propias de caballeros como la caza, la lucha y el ajedrez. En segundo lugar, y una vez reconocida su condición real, su padre les estimula a perseverar en el dominio de las mismas artes, ajedrez incluido. Y terminan, cuando Roboan es un joven caballero en busca de fortuna, mostrando que uno de los adornos de su condición es la destreza en estas artes.

Prestemos ahora atención a la miniatura en sí.

Evidentemente no se corresponde con ninguno de los pasajes reseñados del libro. Si nos atenemos al lugar en que está situada en el manuscrito, ilustra el momento en que Zifar, desde los muros de la villa de Galapia, donde ha acudido, como buen caballero, en socorro de la señora del lugar que está siendo hostigada por unos malos, está evaluando las fuerzas de la hueste con la que se ha de enfrentar.

Este hecho resalta la alta consideración que el hombre medieval tenía del juego como entretenimiento adecuado para los caballeros, ya que el miniaturista ha representado de forma muy destacada la escena ajedrecística en un momento crucial de la trama: justo cuando están a la espera para entrar en batalla.


FICHA TÉCNICA

Libro del Caballero Zifar. Edición de Cristina González. Cátedra. Madrid, 1998.