Mostrando entradas con la etiqueta POESÍA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta POESÍA. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de junio de 2026

EL FIN DEL MUNDO


En 1919, el poeta dadaísta alemán Richard Huelsenbeck (1892-1974) publicó en el número 2 de la revista Der Dada el siguiente poema:

FIN DEL MUNDO

Así ha llegado realmente el mundo a su fin.
En los postes telegráficos se sientan las vacas y juegan al ajedrez.
Melancólicamente canta la cacatúa sobre las espaldas de las bailarinas españolas,
mientras un trompetista del estado hace sonar las trompetas y los cañones se lamentan todo el día.
Ese es el paisaje del que hablaba el señor Meyer cuando perdió la vista.
Solo con los bomberos se puede expulsar la pesadilla del salón,
pero todas las mangueras están enredadas.

Sí, sí, Sonja, ahí ve usted la muñeca de celuloide intercambiarse
y gritar: “¡God save the king!”
Toda la federación de monistas está reunida en el vapor “Meyerbeer”,
pero solo el timonel tiene una vaga idea de lo alto.
Saco el atlas anatómico de mi dedo del pie, comienza un estudio serio.

“¿Habéis visto los peces que están en el cutaway frente a la ópera
desde hace dos noches y dos días?”
Ay, ay, grandes diablos, ay, señores comerciantes y comandantes de plaza.
Wille wau, wau, wau, Wille, wo, wo, wo, hoy nadie sabe
qué ha escrito nuestro padre Homero.

Mantengo la guerra y la paz en mi toga, pero me decido
por el licor Cherry-Brandy.
Hoy nadie sabe si él habrá sido mañana. Con la tapa del ataúd
se marca el compás.

Si tan solo uno tuviera el valor de arrancarle la cola
a los tranvías, sería una gran meta.
Los profesores de zoología se reúnen en el prado, se defienden
de los renos con cuchillos de piel.

El gran mago se pone tomates en la frente.
Vuelven a florecer arbusto y castillo — silba el corzo, salta el caballo.
(¿Quién no debería volverse idiota, como nosotros?)

Ilustramos el poema con un óleo de Jūratė Daniel, artista lituana residente en Alemania, que utiliza el sobrenombre artístico de Jura Kuba.


FICHA TÉCNICA
JŪRATĖ DANIEL
COWS' CHESS
ÓLEO SOBRE LIENZO. 60 x 50 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR



martes, 3 de marzo de 2026

REINALDO FERREIRA

Un poema de Reinaldo Ferreira (1922-1959), un poeta portugués cuya obra solo se publicó en forma de libro póstumamente y a expensas de sus amigos.

Favorito de cantantes como Amália Rodrigues o Zeca Afonso, quienes musicalizaron sus poemas, su poesía es profunda, simbolista, cercana al existencialismo y poquísimo conocida en España.

Na vida somos iguais
Às peças que no xadrez
Valem o menos e o mais,
Segundo o acaso que a fez.

Do mesmo cepo nascer
Para as batalhas pensadas,
Aos mais, peões de perder,
A raros, ficções coroadas.

Mas, findo o jogo, receio
Que, extintas as convenções,
Durma a rainha no meio
Dos mal nascidos peões.

---------------------------

En la vida somos iguales
A las piezas del ajedrez,
Valen menos o más
Según el azar que las creó

Del mismo tocón nacen
Para batallas pensadas,
Para los más, peones que perder,
Para los raros, ficciones coronadas.

Pero cuando el juego termine, temo
Que, acabadas las convenciones,
La dama dormirá entre
Los desdichados peones.

sábado, 22 de noviembre de 2025

TODOS LOS MUNDOS EL MUNDO

En las treinta y dos piezas del juego del ajedrez existe la capacidad de recrear la infinitud del Universo.

Así se habla del ajedrez en Todos los mundos el mundo, un original libro de Diego Rasskin Gutman.

La infinita capacidad metafórica del juego del ajedrez, su habilidad para extenderse por el mundo, llevado por mercaderes hebreos, y por el tiempo, a través de los años, es la sustancia que llena este libro de sesenta y cuatro páginas. Tantas, ocioso es decirlo, como casillas tiene un tablero de ajedrez.

Búsqueda de la propia identidad, estudio de una tradición, el texto, íntimo y personal, se expresa en un verso libre donde los elementos de la tradición judía se entremezclan con los difusores hebreos del ajedrez y los representantes más renombrados de este arte.

Un libro que invita al lector a recorrer un camino. Un camino esforzado porque tendrá que aprender cosas de la tradición hebrea que quizá desconozca (es mi caso), pero le permitirá vivir una aventura en la que encontrará «el conocimiento en las aristas de un juego» y «un mundo en el que cabrían otros mundos». O como dice Federico Marín Bellón en su prólogo, dando voz al ajedrez: «solo yo sé detener el tiempo».

El título recuerda a otro autor argentino, Julio Cortázar y su cuento Todos los fuegos el fuego. En esta obra, Cortázar salta por el espacio y por el tiempo describiendo dos triángulos amorosos, uno en la antigua Roma, otro en el París contemporáneo, que finalizan trágicamente con sus protagonistas pereciendo en sendos fuegos. No importa dónde nos encontremos ni cuándo, las pasiones son las mismas: todos los fuegos son el mismo fuego. Todos los mundos, el mismo mundo.

FICHA TÉCNICA
DIEGO RASSKIN GUTMAN
TODOS LOS MUNDOS EL MUNDO
UNA IMAGINADA MEMORIA DE LA ODISEA DEL AJEDREZ
WEST INDIES PUBLISHING COMPANY. TALLIN, 2022

miércoles, 27 de agosto de 2025

SIETE MANERAS DE DECIR MANZANA

En su libro Siete maneras de decir manzana, dedicado a la creación poética, Benjamín Prado cita una reflexión de Marina Tsivietáieva. 

Al comparar el alma con el mar o la mente con un tablero de ajedrez yo debo conocer tanto el mar como el ajedrez: cada hora del mar y cada movimiento del ajedrez.

FICHA TÉCNICA
BENJAMÍN PRADO
SITE FORMAS DE DECIR MANZANA
VISOR LIBROS. MADRID, 2017

 

miércoles, 20 de agosto de 2025

EL ZOO AJEDRECÍSTICO


El zoo ajedrecístico es un poemario de Javier Nodras, publicado en 2025. La obra presenta dos partes diferenciadas. La primera se compone de poemas dedicados a las diferentes piezas del ajedrez, a las aperturas y al propio juego como tal. El poeta reconoce la inspiración en The Game of Chess, de Ezra Pound, con su vigorosa descripción de una partida de ajedrez.

En esta primera parte el leitmotiv principal es el uso metafórico de diversos animales para resaltar las características de las distintas piezas. Por ejemplo:
Lento y parsimonioso, 

como  el sapo que acecha en la ciénaga oscura

avanza el rey por el tablero de madera.

O:
Vive el alfil en medio del tablero,

como cobra que acecha en hendidura de roca.  

Tableros que mueven tortugas,
vivas e iluminadas

La segunda parte está compuesta por una serie de poemas laudatorios dedicados a los diecisiete campeones del mundo de la lista canónica (se quedan fuera los campeones del mundo de la FIDE entre 1993 y 2006) hasta Ding Liren.

Leamos un fragmento del poema dedicado al cubano José Raúl Capablanca, el tercero de la serie de campeones mundiales:

Sin que nadie le enseñara el camino,

como quien nace sabiendo respirar o soñar

descifró las matemáticas invisibles del ajedrez,

la geometría  sagrada de las sesenta y cuatro casillas.


El libro está ilustrado por la guatemalteca Jazmín Negro, de cuyo trabajo mostramos el dibujo que ilustra el primer poema del libro que, además, fue el elegido para la cubierta.

El subtítulo reza Poemas de ajedrez para niños de 9 a 99 años. Me pregunto si mi amigo Manolo, ajedrecista de 103 años podrá leerlo.

FICHA TÉCNICA
JAVIER NODRAS
EL ZOO AJEDRECÍSTICO
EDICIONES MEDIA FANEGA. 2025

viernes, 18 de julio de 2025

EL JUEGO INFERNAL


El juego infernal o la gran proeza es un libro de 2025 de José Juan Olivares Rodríguez (1954) quien suele firmar sus libros como José Águedo Olivares o, como en el caso que nos ocupa, Noel Olivares.

Una cuidada selección de citas —de Jacobo de Cessolis, de Unamuno, de Nabokov, de Zweig— nos recuerda, al comienzo de la obra, que el ajedrez puede ser un remedio para la tristeza, algo que linda con lo sagrado, el revelador de la armonía existencial, pero también algo febril y obsesivo. Y por ese sendero va a transcurrir el libro.

La primera parte consta de dieciséis textos, tantos como piezas tiene cada uno de los dos bandos enfrentados en una partida de ajedrez. Son pequeñas composiciones poéticas que van precedidas por un epígrafe en que se señala la pieza que se va a glosar.

A mi juicio, este tipo de obras parten lastradas desde su origen porque fallan al pretender hacer inmutable lo que por definición es mutable. El ajedrez es un sistema complejo en el que cada pieza, en cualquier situación del juego, se defina por su relación con el todo, con el resto de las piezas, propias y ajenas, con el tiempo en el que se mueven y con el espacio en el que habitan. Difícilmente una pieza va a dejarse encajar en una definición cerrada.

Tomemos como ejemplo el epígrafe del primer texto:
El Peón torre del ala de Rey aguarda instrucciones para acosar a un caballo enemigo.

Poco parece para lo que puede llegar a hacer un peón de h: proteger a su rey, bien como escudo, bien despejando el camino para facilitar su huida, sacrificarse gloriosamente para abrir paso a la torre hacia el enroque enemigo, ganar espacio para su bando, incluso ganar la partida si es el último de los suyos y el rey enemigo está lejos...

La segunda parte está compuesta por sesenta y cuatro aforismos sobre el juego, uno por cada casilla del tablero. Y se abre con otra batería de citas que van desde la obsesión por el juego, su condición demiúrgica y la inteligencia artificial. En este caso son Premchard, Arturo Marcelo Pascual, Poe y Bierce los elegidos.

Los aforismos recorren los grandes temas de la literatura sobre ajedrez de todos los tiempos: el orden y la armonía que presiden el juego bien concertado y que hacen de él un universo cerrado, autosuficiente y, por lo tanto, peligroso, fronterizo con la insania, con la locura; o la dialéctica inherente al juego concebida como esgrima o boxeo mental; o la vastedad de recompensas que ofrece a sus fieles, como se dice en el aforismo 15:

El artista del ajedrez busca la belleza, el deportista procura el éxito, es científico persigue las coordenadas del secreto.

También lo que anida de profundamente humano en el juego: el manejo de las emociones, el autocontrol, la fantasía y la imaginación frente a la frialdad «sorda y ciega» de los autómatas. Y el tablero como escenario de la vida, como metáfora de la existencia, como teatro de la existencia. A veces gran teatro del mundo, a veces retablo de las maravillas.

Algún aforismo no parece muy afortunado, como el 21:

Un rey ahogado es una ridiculez propia de un inexperto.

que  no tiene sentido ajedrecístico. Un ahogado puede ser el remate de una fantástica combinación defensiva, como algunas partidas y muchos estudios demuestran. Pero, en general, incitan a la reflexión y llaman a la relectura.

Para terminar con el apartado literario quiero consignar, como colofón, el aforismo 57 que me parece uno de los más afortunados del libro:

El ajedrez es un mapa de lo posible que contiene el milagro y su reverso.

El juego infernal es un libro ilustrado. Y conforme a su naturaleza dual, cada parte presenta un tipo de ilustraciones distinto. La parte poética presenta unas ilustraciones realizadas de un solo trazo, estilizadas y minimalistas. La parte filosófica presentan unos dibujos más elaborados.

Un peón en cada estilo nos dará una idea del conjunto: 

 

Lamentablemente, en la página de créditos no viene alusión alguna a la autoría de las ilustraciones. ¡Con lo que costó que se reconociera el trabajo de traductores, fotógrafos y dibujantes! Y ahora, esta praxis editorial reprobable, parece estar extendiéndose de nuevo.


FICHA TÉCNICA
NOEL OLIVARES
EL JUEGO INFERNAL O LA GRAN PROEZA
MERCURIO EDITORIAL. MADRID, 2025


miércoles, 2 de julio de 2025

ANDRÉS Y LA CELADA


Andrés y la celada es un libro articulado sobre una anécdota prosaica, pero que se reviste de la importancia que tienen las cosas esenciales, como que un padre enseñe a su hija a jugar al ajedrez (hija que se llama Alicia y con la que también jugaba a hablar al revés: Alicia, ajedrez, hablando al revés... Sin duda su padre la estaba llevando a un País de las Maravillas).

Un libro de poesía, pero entendida como algo que trasciende los márgenes del género, como algo que se aproxima más a una forma de ver, de ser y de hacer.

Un libro a varias manos y a varias voces: original, inesperado y sincero. Originalidad ya desde el epílogo que, en contra de lo que suele ser habitual, aquí precede al prólogo —o a los prólogos—. El primero de ellos, por cierto, del ajedrecista andaluz Ricardo Montecatine, que se pregunta por el vínculo entre el «lógico» ajedrez y la espiritual poesía (según Primo Levi sería la irritabilidad).

La anécdota que decíamos es una partida de ajedrez disputada en un campeonato de Valencia de 1972 por dos aficionados. La partida está comentada de forma poética.

Dos jugadores de ajedrez y dos escritores: cuatro poetas (aunque solo firmen la obra dos). Dos que con sonetos ilustran la obra de los otros dos, los que riman jugadas.

Cuatro poetas, digo.

Me gustaría, sin embargo, que hubiera diagramas para cada jugada. Para que se pudiera leer la partida a la par que los sonetos sin recurrir a un tablero.

Vamos a reproducimos aquí la partida en un visor:


Y también me hubiera gustado una nota sobre la cubierta, en la que cuatro estrafalarios personajes están disfrazados de piezas de ajedrez sobre un fondo escaqueado. Que la foto se repita como colofón me lleva a pensar que pueda tener un significado.

Los autores de todo son Alicia Ruiz (cuyo nombre de guerra poética es Enfero Carulo) y Luis María Pérez, a la pluma; y Antonio Ruiz y Carlos Seguí de Haro, a las blancas y las negras respectivamente.

Por cierto, ni la fotografía de cubierta ni las de los autores que aparecen en las solapas están debidamente acreditadas. En una época en la que la llamada inteligencia artificial está sustituyendo a los creadores esto me parece algo que hay que corregir. ¿Qué la batalla está perdida? Lo sé. Pero ustedes no ignoran que las batallas perdidas son las únicas que merecen la pena ser libradas. Como en el ajedrez, como en la poesía.

¡Y basta! Porque me parecen demasiadas pegas para un libro que me ha gustado tanto. ¡Va a ser verdad que los ajedrecistas somos verdaderamente irritables!

FICHA TÉCNICA
ANDRÉS Y LA CELADA
ENFERO CARULO & LUIS MARÍA PÉREZ
EDITORIAL DALYA. SAN FERNANDO (CÁDIZ), 2023

 

lunes, 16 de junio de 2025

CONCHA DE MARCO


Retrato de Concha de Marco (1916-1989), poeta, ensayista y traductora española.

El retrato fue elegido como ilustración para la cubierta del ensayo que le dedicó en 2016 José María Martínez Laseca.






 

domingo, 4 de mayo de 2025

JAQUE

ESCAC 

La memòria es va esfilagarsant

com les cordes trencades de les barques

que el temporal s'ha endut.

Comprendre cansa. Però mai no tant

perquè no pugui ser l'últim refugi.

Som el rei i la reina en un final

difícil a un tauler ja amb poques peces. 


JAQUE

La memoria se va deshilachando

como los cabos rotos de las barcas

que se ha llevado el temporal.

Comprender cansa. Pero esto nunca 

le impide ser el último refugio.

Un difícil final de rey y reina

en un tablero ya con pocas piezas.


Un poema de Joan Margarit (1928-2021) de su poemario Casa de misericòrdia, por el que ganó el premio Nacional de Poesía en 2008. 

La ilustración, realizada en un ejemplar del libro, es de María Carmen Pérez González.

FICHA TÉCNICA
JOAN MARGARIT
CASA DE MISERICORDIA
VISOR. MADRID, 2015




viernes, 2 de mayo de 2025

EVAN S. CONNELL, PUNTOS PARA UNA ROSA DE LOS VIENTOS

Retrato de Evan S. Connell por Eve Crane, aparecido
en la contraportada de la novela Mr. Bridge

Evan S. Connell (1924-2013) fue un escritor estadounidense, autor de un puñado de novelas —algunas de ellas adaptadas al cine—, varias recopilaciones de relatos breves, una serie de ensayos históricos —entre los cuales se cuenta una biografía sobre Goya— y dos libros de poesía. El segundo de ellos, Points for a Compass Rose (Puntos para una rosa de los vientos), es considerado por el propio autor —y por la mayoría de la crítica—  su obra cumbre.

Como dice Eduardo Moga en su prólogo a la edición bilingüe editada por Godall Edicions «esta obra constituye (...) un viaje por la historia y el conocimiento humanos; sobre todo por la crueldad y estupidez del hombre». Una auténtica historia universal de la infamia desde el origen de los tiempos a la guerra de Vietnam, en pleno apogeo en la época en que se publicó el libro (1974).

A mí, la obra me ha sorprendido y admirado. La enorme erudición, el conocimiento de culturas de diversos continentes y diversas épocas —entre ellas la española, pero también la precolombina, la clásica greco-romana, la europea—, las incursiones en la ciencia y la filosofía son deslumbrantes. Pero me ha fascinado sobre todo por el tono, por la profunda empatía que siente por el ser humano, por el desprecio de la violencia y la muerte, por su multiplicidad de voces. Un libro para volver a él una y otra vez. 

En la obra, un gran número de narradores se dirigen directamente al lector, para contarle historias, para interpelarlo, para aconsejarlo.

Uno de esos narradores recurre al ajedrez como metáfora:
Mira. Los colores del tablero de ajedrez representan
nuestra doble condición: la Vida y la Muerte.
Las piezas, por su parte, simbolizan los hombres de este mundo,
que nacen iguales, ocupan diferentes puestos,
ostentan títulos diversos, luchan entre sí y, por fin,
se enfrentan a un mismo destino, que los iguala a todos.

A continuación, describe brevemente los movimientos de las piezas y, a la manera de Jacobo de Cessolis y su ajedrez moralizado, ofrece una analogía de estas con las dignidades de la época —de las que de momento nos conviene recordar la que dice que «los peones son los pobres»— y brinda al lector un consejo:

Juega con precaución, amigo mío: tu oponente es sutil.
Piensa bien antes de mover, porque está en juego
tu alma inmortal.
Y justo en este punto, como dos versos, aparecen, en notación descriptiva inglesa, los dos primeros movimientos de una partida de ajedrez:
P-K4
P-K3
En notación descriptiva española sería P4R P3R, o e4 e6 en la moderna notación algebraica. Podría ser el comienzo de una defensa francesa, aunque terminó siendo un ataque indio de rey.

Inmediatamente después de los dos versos/jugadas, Connell cuenta dos historias relacionadas con el ajedrez:

En la primera habla de la importancia del ajedrez en la autorización regia para la primera expedición de Cristóbal Colón a América. 

Según una anécdota atribuida al cronista de los Reyes Católicos, Hernando de Pulgar, el rey Fernando estaba de  muy mal humor cuando Colón compareció ante él, porque estaba a punto de perder una partida de ajedrez contra un cortesano. El propio Hernando, por medio de la reina Isabel, le indicó solapadamente una jugada que le permitiría ganar la partida. El contento del rey fue tal que autorizó el viaje de Colón. El poeta concluye:
(...) Nunca debemos,
pues, despreciar los golpes del azar:
aunque parezcan insignificantes, a veces son transcendentales.
Lo que puede aplicarse perfectamente a los ajedrecistas.

La segunda narra la leyenda de la invención del ajedrez por Sissa y su posterior demanda de una recompensa por el trabajo realizado. Connell remata la anécdota con otro consejo que también podrían hacer suyo los ajedrecistas:
Quizá te den igual estas historias, pero a mí no;
siempre presto atención a lo que pueda instruirme.
A partir de este momento, cada cierto tiempo, aparecen dos nuevos versos/jugadas. La partida se puede ir reconstruyendo poco a poco sin dificultades (la transcribimos en algebraico moderno con figuritas y sin numeración de jugadas, como en el texto original):

e4 e6
d3 d5
♘d2 c5
g3 ♞c6
♗g2 ♞f6
gf3 e7

En este punto, el poeta ha omitido dos versos. Por supuesto, ambos bandos han tenido que enrocarse para poder mover las torres hacia el centro del tablero.

Los versos que faltan son O-O y O-O.

e1 c7
e5 ♞d7
e2 b5
h4 a5
f1 a6
f4 fc8
e3 d8
ac1 b4
c4 bc3

Una rápida investigación en las bases de datos nos revela que Connell ha seguido una partida disputada entre el polaco Jacek Bednarski (1939-2008) y el ruso Vladimir Doroshkevich (1937-2005), celebrada en la localidad polaca de Polanica-Zdrój en 1971. Los versos/jugadas se interrumpen después de la jugada 16 de las negras, que supone el primer cambio de piezas de la partida. Este hecho no carece de importancia, según intentaremos demostrar más adelante.

Antes, veamos el desarrollo de la partida:


Además, salpicadas a lo largo del poema, podemos encontrar otras referencias a tópicos artedrecísticos, como el enfrentamiento con la Muerte, en estos versos que se encuentran justo antes de ♘d2 c5:
No, espera. Escucha. Lo he pensado mucho
y he decidido contarte la verdad.
He desafiado a la Muerte a una partida de ajedrez,
porque se llevó a Elizabeth, mi mujer,
y soy el indestructible adversario de la Muerte.
La supero con estratagemas diversas,
pero, de vez en cuando, sus dedos, provocativos,
me rozan los labios. Trago saliva y toso, 
y me siento obligado a mover.
O esta misteriosa alusión a la cantidad de jugadas que dos adversarios son capaces de anticipar, que se halla antes de las jugadas e5 ♞d7:
El Grande es capaz de calcular diez movimientos
por adelantado, dijo. La visión de Próximo es menor.
¿Te apetece jugar? 
Evan S. Connell fue un hombre solitario. No se casó, no frecuentaba los cenáculos literarios y murió solo, en una residencia de ancianos, donde creían que era mudo.

Sí se sabe que frecuentaba el No Name Bar (el bar sin nombre) en Sausalito, donde vivió un tiempo, para jugar al ajedrez, como puede verse en la foto de Eve Crane que hemos reproducido al principio de esta nota. 

Steve Paul, que ha escrito una biografía de Connell, nos dice que el poeta norteamericano no habló en ninguna entrevista o escrito sobre el significado del ajedrez en su obra. Así que solo contamos con la obra en sí para intentar entender su sentido.

Las historias narradas en el poema y la partida elegida como referente nos indican claramente que el interés de Connell por el ajedrez iba más allá de matar el tiempo en un café. Lo primero no sorprende, el libro entero es una exhibición de erudición apabullante. No es de extrañar, por tanto, que, si al autor le justaba jugar al ajedrez, se haya interesado por sus orígenes y por su simbología tradicional.

El poder igualador de la muerte, por ejemplo, —que hemos tratado aquí o aquí—. O el enfrentamiento contra la Muerte —que hemos visto con distintos significados en el cine, en el cómic o en la pintura (aquí y aquí) o la fotografía— son algunos de los elementos que menciona.

Más clarificadora, pensamos, es la elección de la partida. El libro fue publicado en 1974, aunque presumimos que tuvo un largo tiempo de gestación. En esa fecha, Rober James «Bobby» Fischer ya se había coronado campeón del mundo y sus partidas habían sido ampliamente publicadas en toda la prensa internacional y, sobre todo, en la de los Estados Unidos. La elección de una partida disputada entre dos maestros semidesconocidos puede obedecer al deseo de que  esta no fuera fácilmente reconocible (aunque no parece fácil que los lectores de poesía pudieran descubrir una partida solo por la notación descriptiva) y, sobre todo, por la partida en sí. 

Veamos.

Una característica de esta partida es que el primer cambio de piezas ocurre con el juego muy avanzado. Sucede en la jugada dieciséis y es un cambio de peón. Si recordamos los versos en los que nos presentaba el ajedrez como símbolo de la vida y la muerte, el poeta afirmaba que, en el tablero del mundo, los peones eran los pobres. Y los pobres mueren primero. Y mueren más.

Las dos últimas jugadas transcritas de la partida son c4 bc3 —la primera captura de la partida— y los versos que las siguen dicen:
Mira, yo tenía dos hijos. A uno lo mataron en Asia;
el otro se ha vuelto loco. Los veo como piezas
de un juego inmisericorde y de increíble complejidad
que juegan, en su mayor parte, compañías de infantes
expulsados del tablero por caballeros, obispos
y otros poderosos adversarios, supervisados,
desde lejos por un amurallado y aterrorizado rey.
      Dime, ¿tenían alguna oportunidad?  

La intención parece clara. Después de dieciséis jugadas las blancas, que simbolizarían la vida, pierden la primera pieza: un peón, un pobre, el hijo de uno de los narradores. La partida refuerza la pregunta que ya se nos ha planteado en el libro: «¿Es la violencia la penumbra natural del Hombre?». 

La Vida pierde ante la Muerte. Los peones caen primero. 

Sin embargo, debemos anotar, las blancas terminan ganando la partida, aunque la resolución de la partida quede fuera del poema. Pero, como nos dice el verso final, «cetera desunt», el resto se ha perdido. La Historia no ha terminado.

FICHA TÉCNICA
EVAN S. CONNELL
PUNTOS PARA UNA ROSA DE LOS VIENTOS
GODALL EDICIONS. BARCELONA, 2020
TRADUCCIÓN Y PRÓLOGO DE EDUARDO MOGA

lunes, 30 de diciembre de 2024

EL CIELO AJEDREZ

Poeta y ensayista, Antonio Agudelo (1968) es autor de una extensa obra poética y colaborador frecuente en la prensa cultural española.

El poema que reproducimos da título a un libro de 2016

EL CIELO AJEDREZ

El silencio se extiende sobre la mesa del mar y apenas nada se mueve ni busca la salida. El arlequín no entra en su misterio donde el mal apaga sus países ni desaparece en batallas de la noche funeral y vacía. La luna es limpia en el cielo ajedrez, para que nada pueda caer en el cero de Dios. Sobre la mesa el pan y los colores de las frutas en platos limpios. Eso no es la dictadura militar, no todas las palabras condenan a muerte. Aquí no hay ruinas ni se deja paso a la cruda verdad del río del silencio, su próximo ataúd. El arlequín respira su humano aliento, esa sabiduría para ser feliz el día de Pentecostés. Hay café y pasteles tricolores sobre la mesa del mar, paz en los manteles. En la oscuridad del comedor todo volvía. Es la igualdad con el otro, la dignidad de sus palabras. No hay luz más allá de la revelación de la Muerte: luz insumisa, luz. Apollinaire recomienda la Revolución Industrial, ser un desobediente activo como Max Ernst que dibuja el Nuevo Mundo, no un físico cuántico de la brevedad suicida en la Casa del Sueño. Es el sufrimiento inútil, la enfermedad venérea, la tortura medieval, la guerra, la infamia y hasta la misma muerte. Luz tenaz, luz. La luna es limpia en el cielo ajedrez, no enciende los huesos en el cero de Dios.

FICHA TÉCNICA
ANTONIO AGUDELO
EL CIELO AJEDREZ
EL SASTRE DE APOLLINAIRE. MADRID, 2016

sábado, 30 de noviembre de 2024

LUIS GUILLERMO PIAZZA

El jugador de ajedrez
Cansada Catalina de Rusia
de los soldados de su guardia
se hizo fabricar
en Alemania
un caballero mecánico
que sabía jugar al ajedrez


Cuando la Emperatriz lo mandó decapitar
porque siempre le ganaba
le salió sangre y gritó y se resistió
tan verdadero como era
hasta pudo pronunciar unas palabras
de despedida
o más bien de venganza

Catalina ya nunca halló reposo
murmuraba por las noches
los más obscenos reproches
a sus compañeros ocasionales
Al fin hizo desenterrar
al decapitado
lo hallaron intacto
(como un santo medieval)
(como un caballo helado de repente en Siberia)
Apretándole los mismos botones
repitió las palabras de despedida
(era tan perfecto que ya
había podido prever su fin)
(tan imperfecto que no debió imaginar
otra manera de morir)

Poema atribuido a Luis Guillermo Piazza (1921-2007), escritor argentino-mexicano famoso por la contundencia de sus apelativos. Aunque he intentado ejercer de detective literario, no he logrado encontrar prueba fehaciente que permita atribuirle la autoría del poema a ciencia cierta. ¿Algún soplón dispuesto a dar alguna pista? Se gratificará.

martes, 20 de agosto de 2024

ASESINATO A DISTANCIA, POR RODOLFO WALSH

Asesinato a distancia es el tercer y último cuento que Rodolfo Walsh (1927-1977) incluyó en su volumen Variaciones en rojo, su primer libro publicado. Como en La aventura de las pruebas de imprenta, que comentamos aquí hace unos días, el protagonista es Daniel Hernández, corrector de pruebas de la Editorial Corsario y colaborador del comisario Jiménez en los casos que a este se le resisten. Miope y poca cosa a simple vista, Daniel posee una inteligencia, unas dotes de observación y una capacidad deductiva asombrosas, por lo que suele resolver fácilmente los casos en los que participa, por más enrevesados que se presenten. En este cuento, como en el anterior, también se menciona el ajedrez.

En una villa cercana al mar, un hombre adinerado vive corroído por la duda de si la muerte de su hijo fue accidental, tal y como concluyó la investigación policial, o un asesinato. Está rodeado por una serie de personajes —su secretario, la prometida de su hijo muerto, un hijo que tuvo con su primera esposa, su doctor— que viven enfrentados entre sí, ambiciosos, hipócritas, esperando la herencia del anciano.

Lázaro, el otro hijo, se nos presenta analizando una partida de ajedrez:

Seguramente los había oído entrar, pero seguía con los ojos clavados en el tablero donde reproducía una partida de ajedrez. Daniel pensó que deliberadamente no parpadeaba. Disimulaba el ritmo de su respiración y tenía una mano suspendida en el aire, en ademán de capturar una pieza.
(...)
Alzó bruscamente la cabeza y los miró con expresión indefinible. De pronto sonrió.

—Tengo aquí la partida de Marshall y Halper —dijo.

Se dirigía a Daniel. A su padre no le interesaba el ajedrez.

—¿El gambito escocés?

—Sí. ¿lo conoce? En realidad es un gambito danés modificado. —Una luz de repentina ansiedad se encendió en sus ojos—. ¿Lo vemos después de la cena. 

Y después de la cena:

Lázaro comentaba la partida, que sabía de memoria.

—...ha entregado la dama a cambio de dos piezas menores... Es un error..., el análisis posterior lo demuestra. Pero el adversario, deslumbrado por la certeza del triunfo, no ve la única refutación. Técnicamente, la partida es imperfecta. Psicológicamente, es única. Marshall se ha introducido en el pensamiento del adversario, ha previsto su reacción...

Hablando de su tema favorito, Lázaro se transformaba. Las alternativas del juego se reflejaban en su fisonomía, en los sutiles planos de luz y sombra que componían su rostro. Se operaba en él una misteriosa catarsis El tablero era un escenario donde las piezas representaban un drama sólido y cargado de pasiones. Observándolo, Daniel recordó las mágicas palabras de Lasker: «Este alfil sonríe». Cada movida era la definición de u hombre, de todos los momentos anteriores de un hombre. Lázaro pensaba que una partida podía dividirse en actos y escenas. Algunas escenas eran como un insidioso juego diplomático, en otras se oía el chocar de las espadas, algunas tenían la gracias de un lánguido ballet o el grotesco aparato de una farsa. Y un gran maestro era siempre un clásico o un romántico.

La partida Marshall vs Halper se disputó realmente en Nueva York en 1942 en uno de los campeonatos del Marshall Chess Club. Como se dice en el texto, Halper obtuvo una posición ganadora, pero un grave error permitió que Marshall retomara la iniciativa del juego y se hiciera finalmente con la victoria. 

Veamos la partida en un tablero interactivo:

Lázaro viene descrito en el cuento como una persona débil, deforme, oscura, maleducada, y tremendamente inteligente.  Sin embargo, no hacía un buen uso de esta última circunstancia. Mal ganador, además, como demuestra la siguiente escena:

Osvaldo estaba sentado ante una mesita, con los ojos clavados en el tablero de ajedrez. Lázaro giraba a su alrededor con veloces movimientos simiescos y se frotaba las manos al tiempo que chillaba:

¡Mate! ¡Jaque mate! ¿Adónde va ese rey? ¡La apertura Orangután es invencible! ¡Ja, ja, ja! ¡En dieciséis movidas! ¡Jaque mate! ¿Vamos otra? ¡Le juego a ciegas! ¡Ja, ja, ja! ¡Le doy la dama de ventaja!

Osvaldo estaba escarlata. Con un brusco manotazo aventó las piezas por los cuatro costados de la biblioteca y se puso de pie, alto y amenazante. Sus puños estaban crispados.

La sangre no llega al río por la aparición de Daniel Hernández. Lázaro le explica maliciosamente que lleva seis años jugándole a Osvaldo la apertura Orangután y que este no ha encontrado aún la refutación. Curiosamente, Walsh introduce aquí una nota a pie de página en la que aclara lo siguiente:

No es una apertura imaginaria. La popularizo Anthony Santasiere, y fue demolida por L. Levy. He aquí las jugadas iniciales de aquella partida. 1. C3AR P4D 2. P4CD!!?..., movida que carece de valor intrínseco y cuyo único propósito es desconcertar al adversario. Levy contestó: 2. ... P3AR! (Nueva York, 1942)  

Walsh emplea la notación descriptiva, común en los países de habla hispana en la época de publicación del cuento. En la moderna notación descriptiva sería: 1. ♘f3 d5 2. b4 f6. Realmente se conoce como Orangután la apertura que comienza con 1. b4, aunque lo que se cita en el libro puede ser una trasposición. La valoración de 2. ... f6 quizá sea un tanto optimista por parte de Walsh: no parece que sea una refutación total del sistema blanco.

La partida es la siguiente: 

Acto seguido Lázaro reta a Daniel. Este acepta, intentando profundizar en la personalidad de su rival durante el juego. Plantea una defensa siciliana, pero el ataque blanco por el flanco de rey fue decisivo. Daniel ni siquiera se planteó pedir la revancha.

Juega Walsh aquí con la idea de que se puede conocer a una persona por la forma en que juega al ajedrez, que sus estrategias de juego son un trasunto de su personalidad, que se pueden entender sus procesos mentales viéndolo mover las piezas. En casos similares, cuando se da un enfrentamiento entre un sospechoso y un detective, la partida suele terminar con la victoria de este. Como si la excelencia en el ajedrez fuera una cualidad moral, y los buenos siempre ganaran a los malos. Por supuesto, Walsh sabe demasiado de ajedrez para caer en esta simplificación. El colofón con el que cerrará  Daniel Hernández su narración será que Lázaro era mucho mejor en el juego del ajedrez que en juego de la vida.

Pero si recordamos la nota que abre este cuento, la traducción de Fitzgerald del célebre cuarteto de Omar Jayyam: 

Tis all a Chequer-board of nights and days
Where Destiny with men for Pieces plays:
Hither and thither moves, and mates,and slays,
And one by one back in the closet lays*.

podemos sospechar que Walsh entiende que los personajes de su relato son como piezas manejadas por las circunstancias, incapaces de escapar a su propio destino, condenadas a actuar según sus condicionantes de clase, su carácter y sus circunstancias.  

Para terminar, comentar que hace ya tiempo que se puso en duda que el original de Jayyan hablara no ya de ajedrez sino ni siquiera de algún juego de tablero. Al parecer lo que hace el poeta persa es comparar a los seres humanos con marionetas manejadas por un titiritero que las retira del escenario cuando acaba la función. La idea es la misma, pero sin relación con el ajedrez. Tratamos este tema un poco más en profundidad aquí.

____________________________________________________________________ 

* Como la cuarteta se ha traducido de diferentes formas, algunas muy diferentes entre sí, optamos por una traducción literal. 
Todo es un tablero de noches y días
Donde el destino juega con los hombres como piezas:
De aquí para allá los mueve, los empareja, o mata,
hasta que uno a uno vuelven a la caja.
FICHA TÉCNICA
RODOLFO WALSH
ASESINATO A DISTANCIA (1953)
VARIACIONES EN ROJO
CUENTOS COMPLETOS
VEINTISIETE LETRAS. MADRID, 2010

domingo, 28 de julio de 2024

ARCHI DE CONSUELO

Gustavo Isgro Estrada (1962) —Archi de Consuelo es como firma sus obras— es un escultor, humorista y poeta natural de Buenos Aires, pero afincado en Benasque, Aragón. Colabora habitualmente en la prensa aragonesa donde publica cuentos, ensayos y poemas. Es, además, jugador de ajedrez, con un ELO de 1569 en la lista de julio de 2024.

Coincidimos en la XLIII edición del Open Internacional Villa de Benasque donde otro participante, Xacobe González, me obsequió con un libro de poemas de Gustavo: Comer poesía.

Uno de los poemas es este:

EL PEÓN

Mirad el peón. La pieza más humilde
en estética.
Ocho veces repetido en la hermandad
de su insignificancia,
de limitados movimientos y recursos.
Sin embargo, la soberbia dama
sólo será dama en su grandeza,
el caballo como el alfil y la torre,
con sus gemelos hermanos,
serán mortíferos, gráciles maquinarias de
    destrucción,
mas no podrán, superarse nunca
en el abanico marcial de su estrategia;
pero el peón, en su mezquino recorrido,
podrá coronar y convertirse,
menos en perseguido rey,
en lo que quiera.
Así el hombre, por ser hombre-peón
del universo,
algún día, al coronar, será un ángel
imbatible de gloria y sutileza.

Un volumen de edición exquisita por parte de la editorial Olifante. Una poesía serena, cotidiana, fruto de la experiencia, que busca la identificación con el lector. La igualdad en el sentimiento entre el que escribe y el que lee.


El retrato de Archi de Consuelo fue realizado por María José Acosta en la octava ronda de la XLIII edición del Open Internacional Villa de Benasque, celebrada el 12 de julio de 2024.

FICHAS TÉCNICAS
ARCHI DE CONSUELO
COMER POESÍA
OLIFANTE. EDICIONES DE POESÍA. ZARAGOZA, 2018 

MARÍA JOSÉ ACOSTA
RETRATO DE GUSTAVO ISGRO ESTRADA
LÁPIZ Y ACUARELA SOBRE PAPEL CANSON. 14,8 x 21 cm.
COLECCIÓN ARCHI DE CONSUELO