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miércoles, 10 de diciembre de 2025

¡EH, UNA CARA CONOCIDA! ANATOLY KÁRPOV EN KROKODIL


¡Eh, una cara conocida! fue una sección de la revista Krokodil, la principal revista satírica de la URSS, que publicaba caricaturas de personajes famosos, principalmente del mundo de la cultura y el deporte. Los dibujos iban acompañados de un epigrama sobre el personaje seleccionado.

El que acompañaba el dibujo sobre Kárpov decía:
En los torneos,
sentado ante el tablero de ajedrez,
no se frota las sienes en un profundo zeitnot.
No solo refuerza la defensa:
el ataque le resulta mucho más agradable.
Y aunque es amable,
no quiere entregar a nadie
la corona del ajedrez.

En la imagen, Kárpov se enfrenta a un cocodrilo, la representación icónica de la revista. Es curioso que el diagrama presente una posición de tablas por ahogado, en la que las blancas disponen de cuatro damas, tres torres y un alfil —eso fue porque se aceptaron las normas del cocodrilo— y aún así no han sido capaces de derrotar a las negras.

En 1983, Anatoly Kárpov estaba en la cima de su popularidad en la URSS y en el resto del mundo. Era el campeón mundial de ajedrez desde 1975 y hasta 1984 no aparecería Garri Kaspárov para disputarle la supremacía.

Esta caricatura se publicó en el número 29 de 1983 de Krokodil. El dibujante fue Vladimir Georgievich Mochalov (1948) y el texto pertenece a Igor Vyacheslavovich Martyanov (1920-1977).

martes, 21 de octubre de 2025

TODO ESTO EXISTE

Fotografía de Antonio Benítez Barrios

En Todo esto existe, una novela del arquitecto bilbaíno Íñigo Redondo de 2020, el ajedrez tiene una presencia notable en su trama.

La novela parte de la alienación y la soledad que campan en las sociedades contemporáneas, de la indiferencia supina ante las vidas de nuestros vecinos, de la ignorancia de las necesidades o los miedos de los otros.

La acción se desarrolla en una ciudad indeterminada, triste, empobrecida, fría y gris, que poco a poco vamos ubicando en el mapa: la URSS, Ucrania, bañada por el Dniéper, hasta que un dato en concreto nos lleva a pensar, como así será, que puede ser Prípiat, la ciudad arrasada por el accidente nuclear de Chernobyl.

El discurso se centra en dos personas heridas, dolorosamente heridas: un hombre y una adolescente. Ambos emprenden una desesperada huida. El hombre hacia la anestesia que proporciona el alcohol, al ser abandonado por su esposa; la adolescente hacia no sabe dónde, después de sufrir abusos en su familia. El azar los reúne en una convivencia imposible, peligrosa, condenada al fracaso de antemano.

El ajedrez, en este contexto, juega dos papeles importantes. En primer lugar, enmarca geográfica y cronológicamente la historia. El ajedrez durante la época en que transcurre la obra, entre finales de los sesenta del siglo XX y 1986, fecha en que el desastre de Chernobyl marca el clímax de la novela, era el estandarte deportivo de la URSS. La afición al ajedrez estaba a pie de calle. Muchos soviéticos sabían jugarlo y, por lo tanto, es normal que el protagonista, Alexei, una vez olvidada su intención infantil de ser cosmonauta, se interesara por él.

El transcurrir del tiempo se va a marcar en Todo esto existe fundamentalmente por diversos hitos ajedrecísticos: el triunfo de Anatoly Kárpov en el Campeonato Mundial de Ajedrez Juvenil de 1969; la victoria de Bobby Fischer sobre Borís Spassky en 1972, algo que conmocionó a un imperio que había hecho del ajedrez una suerte de religión laica; la renuncia al título de Fischer en 1975 (aunque en la novela se dice erróneamente que fue en 1973); el primer e interminable encuentro entre Kárpov y Garry Kaspárov de 1985; la suspensión de este match por parte del presidente de la Federación Internacional de Ajedrez, el filipino Florencio Campomanes, después de cuarenta y ocho partidas y seis meses de juego; el segundo encuentro entre Kárpov y Kaspárov, también en 1985, sobre cuyo resultado los protagonistas cruzarán una apuesta que resultará decisiva —y funesta— para la culminación de la novela.

Fotografía de Liz Burkinshaw

En segundo lugar, el ajedrez marcará el progreso emocional de la adolescente, Irina, en sus relaciones con Alexei. Desde que él descubre que ella ha estado trasteando con los trebejos y decide enseñarle a jugar, uno y otra jugarán, dejarán partidas interrumpidas, se desafiarán y verán en el tablero un termómetro con el que calibrar el estado de ánimo del otro. Irina va progresando desde los primeros balbuceos, después de aprender las reglas, mediante el estudio que le permite las muchas horas libres de las que dispone. La competencia en el juego hace que Irina bascule desde la adolescente desvalida del principio de la obra hasta la joven que empieza a dominar la situación. El cambio de rol se manifiesta tempranamente en la escena de celos que monta Irina cuando Alexei es invitado a jugar por una vecina. Es su casa, su hombre, su ajedrez. Y viene ratificado por su primera victoria sobre Alexei. Irina, a partir de este momento, será el elemento dominante de la pareja. Y cuando el reactor nº 4 de Chernobyl estalle y provoque la evacuación de la ciudad, Irina reclamará el pago de la deuda contraída por Alexei por la victoria Kaspárov frente a Kárpov, lo que desencadenará la tragedia.

La importancia del ajedrez en la trama queda resaltada por el hecho de que en la huida de la atormentada ciudad de Prípiat, el tablero de ajedrez con sus piezas sea una de las pocas cosas que los protagonistas se llevan en su equipaje. Después, algunas de las piezas serán de los pocos objetos que se recuperaran y de las pocas cosas que escaparan al acto de purificación final.

Sin embargo, en la parte técnica, la novela pierde un poco el pie en lo que al ajedrez se refiere, quizá por un conocimiento superficial del mismo por parte del autor. No por esparcir algunos términos técnicos, como profilaxis o fiancheto, o mencionar esquemas de apertura, como la apertura Sokolsky (que para mí será siempre la apertura Orangután) se da coherencia ajedrecística a un texto literario. Por ejemplo, se insiste mucho, cuando la muchacha está aprendiendo a jugar, en que en un momento dado Irina pone un alfil negro sobre una casilla blanca, como si esto fuera un error. Una vecina, que ve casualmente el tablero con una posición determinada, sin más datos, dictamina que Alexei juega mejor con negras. Se sugiere que la mejora del juego de Irina se debe a que esta «juega contra sí misma», aunque hubiera sido más consistente decir que estudiaba ajedrez. Y cuando se describe la partida decisiva del segundo match de 1985 entre Kárpov y Kaspárov las imprecisiones son notables. Por poner solo un ejemplo, se dice que las blancas abren con la Siciliana y las negras responden con la Scheveningen. Evidentemente, lo correcto hubiera sido decir que las blancas abrieron de rey y las negras plantearon la defensa Siciliana, variante Scheveningen.

Y aprovechando la circunstancia favorable, la partida mencionada:

Aunque esto solo molestará a un puñado de ajedrecistas irritables, ya que no afecta a la comprensión cabal del sentido de la novela, no podemos, en este blog, dejar de señalarlo.

Las fotografías que acompañan a esta nota pertenecen a un juego de ajedrez, retratado por dos fotógrafos distintos, abandonado en la ciudad de Prípiat en 1986, después del accidente de la central nuclear de Chernobyl. Parecen hechas a propósito para ilustrar nuestro artículo.

Para saber más sobre los fotógrafos, pinche aquí.

Fotografía de Liz Burkinshaw

FICHA TÉCNICA
ÍÑIGO REDONDO
TODO EXISTE
RANDOM HOUSE ESPAÑA. BARCELONA, 2020

miércoles, 8 de octubre de 2025

LA CULPA FUE DE LA SEÑORA RODRIGO


Sevilla, 1987 es el título de esta fotografía de 2023, fecha que nos remite inmediatamente al campeonato del mundo de ajedrez disputado en esa ciudad y en ese año. Kaspárov retuvo su título al conseguir una agónica victoria frente a Kárpov en la última partida, lo que le permitió igualar a doce el marcador y beneficiarse del privilegio del campeón de retener el título en caso de empate.

La fotografía parte de una anécdota personal.

En 1987, los padres de la artista, Lidia Vives (1991), estaban de luna de miel en Sevilla, justo cuando se disputaba el mundial de ajedrez. Como los recién casados eran aficionados, se dirigieron al teatro Lope de Vega a presenciar la última partida. Muy joven y muy guapa, la madre de Lidia hizo algo de ruido con sus tacones, lo que molestó a Kárpov que miró en su dirección, manteniendo la mirada en su dirección unos segundos, lo que hizo que alguno de los árbitros la amonestara. En la familia se ha pensado siempre que la culpa de la derrota de Kárpov la tuvo ella.

Lidia Vives, que tiene el autorretrato como seña de identidad de sus fotografías artísticas, se vistió para la sesión tal  y como se supone que lo hacía su madre el día de autos.

Pero, ¡ay!, el intento de reproducir una posición de la citada partida en el tablero no ha salido del todo bien. Se parece a lo que se dio, pero no coincide exactamente.

Esta es la posición que se ve en la fotografía, aunque la modelo tiene en la mano la dama blanca.


Y esta es la posición que se dio en la partida realmente.


Si en la jugada 19 las blancas hubieran jugado Ch5 y las negras Ce8 se hubiera alcanzado la posición de la fotografía. 

¡Lastima!

Terminamos con la partida que permitió a Kaspárov retener el título.


FICHA TÉCNICA
LIDIA VIVES
SEVILLA, 1987 (2023)
FOTOGRAFÍA DIGITAL SOBRE ALUMINIO
EDICIÓN LIMITADA DE 7 EJEMPLARES. 80 x 53 cm.

jueves, 24 de abril de 2025

EL DÍA QUE LE DI JAQUE A KÁRPOV


Ilustración del argentino Edgardo Carosia (1971) —quien suele firmar como Ed Carosia, Mr. Ed o, como en este caso, simplemente Ed—  que acompañaba a un artículo de Miguel-Anxo Murado titulado El día que le di jaque a Kárpov, publicado en La voz de Galicia el 19 de enero de 2020.

El texto narra como el articulista tuvo que enfrentarse a Kárpov, en unas simultáneas celebradas en Madrid, porque el evento se desarrollaba en la institución en la que trabajaba y esta tenía reservado un asiento. Del director para abajo, en estricto orden jerárquico, todos fueron declinando la invitación hasta llegar a él, que no pudo pasarle la pelota a nadie más. Fue su debut y despedida en el mundo del ajedrez.

martes, 1 de octubre de 2024

KARPOV EN ANDALUCÍA

Caricatura del duodécimo campeón del mundo de ajedrez, Anatoly Karpov, publicada en la edición para Andalucía del diario ABC el 4 de febrero de 1981. El ajedrecista soviético acababa de disputar el III Torneo Internacional de Linares, en el que se proclamó campeón, y aprovechó su estancia en España para ofrecer exhibiciones de simultáneas en Sevilla y Cádiz.


 

jueves, 16 de noviembre de 2023

ANATOLY KARPOV POR VALERY HABAROV



Retrato del décimo segundo campeón del mundo de ajedrez Anatoly Yevguénevich Kárpov (1951) por Valery Iosifovich Habarov (1944).

Habarov fue un artista soviético especializado en retratos. Aunque gran parte de su producción se centra en la representación de héroes de la Unión Soviética y personalidades destacadas del mundo del arte o del deporte, también tienen cabida personas del común entregadas frecuentemente a sus actividades cotidianas. 

En su trabajo siempre intentó que, además del parecido, sus retratos denotaran la personalidad del retratado, sus emociones. En el retrato de Kárpov, realizado en 1980, destaca la determinación del jugador ruso. Un rasgo evidente de su carácter. 


 

jueves, 31 de agosto de 2023

ANATOLY KARPOV, POR ANDREY ESIONOV


En la entrada anterior comentábamos que el artista ruso Andrey Esionov se dedicaba de forma principal al retrato. Un ejemplo de su trabajo es este retrato del décimo segundo Campeón del Mundo de Ajedrez Anatoly Yevgenyevich Kárpov (1951).

Forma parte de una serie dedicada a personalidades destacadas de los mundos de la ciencia, el arte o el deporte. Las composiciones suelen presentar al retratado de cuerpo entero, sobre un fondo neutro y con elementos simbólicos de su actividad. En el caso de Kárpov, Esionov eligió un reloj de arena y la figura del pensador, célebre escultura del francés Auguste Rodin (1840-1917).


FICHA TÉCNICA
ANDREY ESIONOV
RETRATO DEL GRAN MAESTRO ANATOLY KARPOV, 2012
ÓLEO SOBRE LIENZO. 120 x 80 cm,
COLECCIÓN PARTICULAR

martes, 2 de noviembre de 2021

EL EFECTO ANTHONY MILES


En El efecto Anthony Miles, una novela de 2015 de Rafael de la Torre que el autor tuvo que publicar a sus expensas al no encontrar editorial dispuesta a hacerlo, un periodista, que ha sido antes jugador de ajedrez profesional (con el título de Gran Maestro) e ingeniero, y un parado de larga duración se enfrentan a la maquinaría del Estado en una pugna en la que las miserias del sistema económico y la instrumentalización de los poderes públicos están en el centro de su argumento. En esta lucha, no podía ser de otra forma, los individuos tienen todas las de perder.

El título de la novela hace referencia a una partida famosa, disputada durante la celebración del Campeonato Europeo por Equipos de 1980, que enfrentó al entonces vigente campeón del mundo, el soviético Anatoly Karpov, y a Anthony Miles, primer tablero de Inglaterra. En aquella partida, el que fuera el primer británico en obtener el título de Gran Maestro respondió a la primera jugada de Karpov (1. e4) con la sorprendente 1 ... a6 (denominada en ocasiones como defensa Saint George), jugada que contraviene todos los preceptos bien sean románticos, clásicos, hipermodernos o de cualquier otra escuela de pensamiento ajedrecístico sobre cómo deben jugarse las aperturas.

Sin embargo, Miles ganó. Karpov, quizá ofuscado por lo que pudo considerar una falta de respeto, no juzgó, en contra de lo que solía sr habitual en él, adecuadamente la posición resultante después de la apertura, emprendió un ataque muy artificial y terminó perdiendo la partida.

Y eso sería el «efecto Anthony Miles»: exacerbar la soberbia del rival, del enemigo, provocarlo con algo objetivamente malo e intentar aprovechar la sorpresa y hacer que la propia inercia del rival juegue en su contra.

Y la partida que le dio nombre es esta:

domingo, 4 de agosto de 2019

KÁRPOV EN YÁSNAIA POLIANA


Un joven Anatoly Karpov, dos años antes de proclamarse el décimo segundo Campeón Mundial de Ajedrez, contempla uno de los tableros de ajedrez de Lev Tolstói en la casa museo del escritor en Yásnaia Poliana. Fotografía de 1973 de Vladimir Savostyanov.

lunes, 28 de enero de 2019

KARPOV EN EL KOMSOMOL


El 24 de julio de 1978, el Campeón del Mundo de Ajedrez, Anatoly Kárpov, a la derecha, jugó una partida de exhibición en el XVIII Congreso del Komsomol. El Komsomol era la organización juvenil del Partido Comunista de la Unión Soviética.

Años después, al ser preguntado por esta imagen, Kárpov no recordaba contra quién jugó ni cómo pudieron seguir los espectadores las jugadas que se realizaban en el tablero. Sí recordaba que inmediatamente después del Congreso empezó a prepararse para su encuentro en Baguio contra Viktor Korchnoi con el título mundial en juego.

La fotografía es de Vladimir Rodionov.

viernes, 7 de abril de 2017

KÁRPOV FRENTE A KASPAROV A LAS TRES EN RAYA. TABLAS

Viñeta de Michale Crawford publicada en The New Yorker el 20 de agosto de 1990. 

La viñeta comenta humorísticamente la igualdad entre el campeón del mundo, Garry Kasparov, y el aspirante, Anatoly Kárpov, unos meses antes de su enfrentamiento por el título mundial disputado entre octubre y diciembre de 1990 en las ciudades de Lyon y Nueva York.

Pese a que Kasparov partía como claro favorito, la viñeta resultó premonitoria ya que 17 de las 24 partidas fueron tablas y Kasparov solo se impuso por un punto de diferencia.

viernes, 6 de noviembre de 2015

EL HOMBRE DEL CABALLO DE PLATA


La obra que presentamos hoy, «El inspector Xan. El hombre del caballo de plata», parece ser el único libro de lo que pretendía ser una serie policíaca proyectada por el editor Víctor Pozanco a comienzos de la década de los ochenta del siglo pasado para su colección «Ámbito literario». En la contraportada del libro se anunciaba:
Cada mes una aventura con el inspector Xan. Doce casos de asesinato resueltos en cinco años con un tablero de ajedrez y una mascota, Cheval, su pequeño caballo de plata.
Sin embargo, parece que esta primera novela no tuvo continuación. Al menos yo no he logrado encontrar ningún título más.

En las primeras páginas se nos presenta a Juan «Xan» Parada de Betanzos del que pronto averiguamos que es un solterón solitario y rico heredero (de los Parada de Betanzos, nada menos) que vive con una sirvienta abnegada y protestona; que juega al ajedrez de forma profesional, amén de escribir libros y publicar artículos sobre el tema; y que colabora con la policía en la resolución de complicados casos de asesinato, pero siempre preservando su anonimato.

Tal y como se anuncia en la contraportada, el método de investigación de Xan es bastante peculiar; tiene algo que ver un tablero de ajedrez (no importa que sea electrónico) y un caballito de plata llamado Cheval. Xan parece averiguar el nombre del asesino por algún método mágico de adivinación que resulta poco comprensible para quienes le rodean. Después de la explicación ofrecida por el propio Parada de Betanzos en la novela, no lo es mucho más para los lectores:
En síntesis os diré que lo que hago es básicamente equiparar el problema a un problema de ajedrez. Sustituyo personas y situaciones por piezas y situaciones.
Al parecer, el método resultaba infalible.

Xan es, como hemos dicho, profesional del ajedrez. Y del más alto nivel. La trama de la novela lo sitúa nada menos que disputando la final del Torneo de Candidatos contra el inglés Tony Miles. El contexto en que se desarrolla este enfrentamiento no es sino una licencia poética. En algún momento el disidente ruso Viktor Korchnoi habría derrotado a Anatoly Kárpov con el título mundial en juego. El siguiente ciclo del campeonato del mundo habría llegado a una final de candidatos entre Lev Polugaievsky, que habría derrotado a Tony Miles, y Anatoly Kárpov, que habría hecho lo propio con Parada de Betanzos. La negativa de los dos soviéticos a enfrentarse con el apátrida Korchnoi, llevó a los dos perdedores a jugarse el puesto de candidato al título mundial. Como curiosidad, diremos que los segundos de Parada de Betanzos en su encuentro contra el inglés Miles llevan nombres que apenas logran disimular el de grandes ajedrecistas españoles: Echoa y Lomar.

Desgraciadamente, Juan «Xan» Parada de Betanzos perdió ante Miles y España se quedó sin un posible Campeón del Mundo.

miércoles, 26 de marzo de 2014

JUEGA POR TU VIDA

La presencia del ajedrez en las cárceles, con su capacidad de aliviar el sufrimiento de los presos, así como su importancia en la rehabilitación de los reclusos, ha sido una presencia recurrente en Artedrez.

Gracias al excelente blog de Federico Marín Bellón, Jugar con cabeza, hemos conocido una insólita iniciativa a este respecto: el Servicio Penitenciaro Federal de Ryazan (Rusia), con la colaboración de la Federacion Rusa de Ajedrez y el apoyo del ex-campeón del mundo Anatoly Kárpov, ha programado un torneo de ajedrez dirigido a presos que se encuentran en proceso de rehabilitación.

En el torneo participarán internos de diversas prisiones y los finalistas recibirán una recomendación para acelerar su excarcelación.

La idea ha sido desarrollada por la oficina moscovita de la agencia de publicidad TBWA que ha rodado unos cuantos anuncios para difundir la iniciativa. He aquí uno de ellos, titulado: Juega por tu vida. Caballo.

A Move Towards Freedom. Knight. from TBWA\MOSCOW on Vimeo.

La idea parece loable pero hay ciertos aspectos que causan cierto desasosiego. ¿Tendrán todos los participantes en el torneo la posibilidad de redimir su pena o, como parece deducirse de las palabras de la agencia, solo los finalistas? ¿Puede la mayor o menor habilidad para jugar al ajedrez ser un elemento discriminador a la hora de decidir qué preso merece la libertad? ¿Realmente tiene una agencia de publicidad algo que decir en cosas tan importantes como las políticas penitenciarias  o los programas de rehabilitación de convictos? Esperemos que la noticia se amplíe en el futuro y se despejen algunas de estas incógnitas.