domingo, 20 de septiembre de 2020

HERAKUT


Jasmin Siddiqui (1981; Hera) y Falk Lehmann (1988; Akut), quienes firman conjuntamente bajo el acrónimo de Herakut, son una pareja de artistas alemanes, famosos sobre todo por sus enormes grafitis murales pintados sobre muros medianeros de varios países. Sin embargo, la obra de Herakut no se limita a esto sino que incluye también dibujos sobre soportes más tradicionales (papel) escultura y fotografía.

Silent Battle (Batalla silenciosa, 2020) es parte de una instalación realizada en cartón concebida para la muestra disCONNECT LDN en la que diez artistas callejeros «transforman» una casa de vecindad de época victoriana del suroeste de Londres para exhibir obras relacionadas con la COVID19 y sus efectos en las personas.

A este respecto, la pareja alemana muestra a varios niños entregados a juegos de interior con amigos imaginarios, con lo que intentan dar un mensaje positivo. Estar confinados no debe impedir el crecimiento personal y debe entenderse como una posibilidad de explorar nuestro interior y desarrollar nuevas habilidades.

Las obras de Herakut siempre muestran un texto alusivo a la imagen. En este caso el texto, que no se ve en la fotografía de Nick Smith, dice:
¿Quién puede recordar una época en la que nosotros, como especie, estábamos tan separados físicamente como conectados mentalmente?


jueves, 17 de septiembre de 2020

AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE


FICHA TÉCNICA
MARÍA JOSÉ ACOSTA MALO
AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE
LÁPIZ Y ACUARELA SOBRE CARTÓN. 21 x 14,7 cm .
COLECCIÓN DE LA ARTISTA

 

martes, 15 de septiembre de 2020

PHILLIP MARGOLIN

Phillip Margolin (1944) es un abogado criminalista convertido en un escritor superventas. Durante años simultaneó la escritura con la práctica legal hasta que en 1996 decidió dedicarse en exclusiva a la literatura (ya hay que vender para que te compense dejar la abogacía). Sus obras se encuadran en la categoría de thrillers legales, casi siempre ambientados en el estado de Oregon y fundamentalmente en la ciudad de Portland. 

Por lo que he leído de él, las obras de las que aquí hablamos, sus novelas son de lectura fácil debido a su ritmo acelerado y a su acción incesante, con continuos giros sorprendentes en la trama. Incluso me atrevería a decir que son un poco «tramposas», ya que suelen presentar una gran cantidad de pistas falsas para mantener la intriga. 

No hay demasiado profundidad en el tratamiento de los personajes ni demasiada reflexión sobre sus ideas, filosofía de vida o cualquier otra cosa. No le interesa el clima social o emocional de los personajes. Ni siquiera —algo sorprendente tratándose de abogados— hay una reflexión sobre el delito o el mal ni sobre  las causas que llevan a él. Un parco debate ético sobre si está bien defender a criminales empedernidos e irrecuperables y poco más.

Margolin tiene varios personajes emblemáticos, todos abogados, todos trabajando en grandes bufetes de asociados, que van protagonizando series de mayor o menor extensión.

Uno de esos personajes es Amanda Jaffe, hija de un prestigioso abogado y abogada ella misma, que va obteniendo reconocimiento profesional de novela en novela. Uno de los personajes recurrentes en esta serie es el fiscal de distrito Mike Greene.

En Justicia salvaje, la primera novela de la serie de Amanda Jaffe (publicada originalmente en 2000), Greene es presentado así:

Mike Greene trataba todo el día con abogados de violadores, asesinos y criminales, pero siempre parecía estar de buen talante, tenía cabellos negros rizados, ojos celestes y un poblado bigote. Su cabeza, bastante grande, no se veía desproporcionada porque medía un metro noventa y tenía el físico de un antiguo jugador de baloncesto o de fútbol americano. En realidad, no había practicado esos deportes; ni siquiera veía los partidos por la televisión. Jugaba al ajedrez y durante una época formó parte del equipo de ajedrecistas en la Universidad de California. La otra pasión de Greene era el saxo tenor, que tocaba con suficiente maestría como para que a veces le invitaran a tocar con un cuarteto de jazz en clubes locales.

Unas páginas después se describe su despacho donde...

Un cartel que anunciaba el Festival de Jazz de Mount Hood del año anterior adornaba una de las paredes. Durante el festival, Mike había tocado con un trío de jazz local. Un juego de ajedrez estaba dispuesto sobre un bargueño situado bajo la ventana, y tenía las fichas en posiciones que demostraban que el ayudante del fiscal estaba estudiando una partida.

Y más adelante se nos dice cuál es la partida que estaba estudiando Greene:

Mientras esperaba las novedades sobre el caso, Mike Greene estaba intentando distraerse con el análisis de una partida de ajedrez entre Judit Polgar y Viswanathan Anand en un torneo reciente celebrado en Madrid.

Dado que por lo que sé, Anand y Judit Polgar solo se han enfrentado en Madrid en una ocasión, esta debe ser la partida que el fiscal estaba estudiando.

 En otra de las novelas de la serie —El asociado (2002)— se insiste en el personaje de Greene.

Amanda Jaffe estaba hablando con el fiscal Mike Greene, un individuo corpulento con aspecto de jugador de fútbol o baloncesto. Las apariencias resultaban engañosas en aquel caso, porque Greene era una persona afable que participaba en torneos de ajedrez y tocaba el saxo en vez de practicar deportes.

Y un poco más adelante

Encima del escritorio había un tablero de ajedrez con las piezas dispuestas en la posición del Gambito de Dama Rechazado que el fiscal estaba estudiando. La observó un momento con la esperanza de distanciarse de sus verdaderos problemas, pero fue en vano.

Es probable que en otras novelas de la serie nos encontremos con citas similares.

Este cartel anuncia un bar de Amsterdam que ofrece ajedrez y jazz
Nos ha parecido perfecto para ilustrar las aficiones de Mike Greene

Más allá de estos comentarios incidentales sobre el fiscal de distrito Greene, el ajedrez ha ocupado una parte importante de la vida de Margolin. Durante su primera infancia, Margolin fue un pésimo estudiante que obtenía muy malas calificaciones y tenía una bajísima autoestima. En un determinado momento se aficionó al ajedrez y desde ese momento sus prestaciones académicas fueron mejorando y él mismo comentó que el hecho de derrotar a uno de sus profesores al ajedrez mejoró notablemente su autoestima.

Ya abogado, y convencido de la importancia que había tenido el ajedrez en el enderezamiento de su carrera académica, decidió fundar con otros socios Chess for Success (Ajedrez para el éxito), una asociación sin ánimo de lucro que busca «ayudar a los niños a desarrollar habilidades para tener éxito en la escuela y en la vida mediante el ajedrez». Margolin es a día de hoy miembro emérito de la junta directiva.


FICHA TÉCNICA
PHILLIP MARGOLIN

JUSTICIA SALVAJE (WILD JUSTICE. HARPER&COLLINS. NEW YORK, 2000)
CIRCULO DE LECTORES. MADRID, 2001
TRADUCCIÓN DE JORDI ARBONÉS

EL ASOCIADO (THE ASSOCIATE. HARPER&COLLINS. NEW YORK, 2002)
EDICIONES B. BARCELONA, 2002
TRADUCCIÓN DE DOLORS GALLART

domingo, 13 de septiembre de 2020

CIUDADELA DE ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY

Ciudadela es un libro del aviador y escritor francés Antoine de Saint-Exupéry publicado de manera póstuma en 1948. El volumen reúne una serie de notas en forma de diario en las que un príncipe del desierto reflexiona sobre las enseñanzas que el rey, su padre, le había transmitido.

Saint-Exúpery no lo había terminado y es complicado saber cómo le hubiera gustado publicarlo, si es que esas notas estaban destinadas a ello. En el libro se reflexiona un poco sin orden ni concierto sobre todo lo humano (y lo divino también) y con cierta frecuencia se utiliza el ajedrez como metáfora del comportamiento humano.


Así, con el juego de ajedrez: hay un vencedor y un vencido. Y ocurre que el vencedor se viste con burlona sonrisa para humillar al vencido. Porque así son los hombres. Y tú vienes a prohibir, según tu justicia, los triunfos de ajedrez. Dices: «¿Qué mérito tiene el vencedor? Es más inteligente o conocía mejor el arte del juego. Su victoria es tan sólo expresión de un estado. ¿Por qué se lo glorificaría por ser más rojo de rostro, o más ágil, o por tener más cabello, o menos?…». 
Pero yo he visto al vencido en el ajedrez jugar durante años con la esperanza de la fiesta de la victoria. Porque eres más rico al existir ella, aunque no sea para ti. Así ocurre con la perla del fondo de los mares. 


FICHA TÉCNICA
ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY
CIUDADELA
EMECÉ. BUENOS AIRES, 1951
TRADUCCIÓN DE HELLEN FERRO





martes, 8 de septiembre de 2020

NATURALEZA DEL ALMA

Esta escultura del cordobés José Manuel Belmonte (1964) forma parte de una retrospectiva de la obra del autor que bajo el título de Naturaleza del alma se ha exhibido en distintas salas españolas y que resume la trayectoria del autor hasta la fecha. Esta obra, Jaque mate es su título, está muy vinculada a un conjunto de siete obras reunidas bajo el título común de El recreo de los ausentes. Todas estas obras presentan a tamaño natural imágenes de hombres ancianos, desnudos, ejecutados con un gran realismo, dedicados a actividades más propias de la infancia que de lo que sería esperable dada su avanzada edad.

El conjunto traza una alegoría de la vejez, en el clásico sentido del círculo que se cierra, y como los ancianos de alguna manera vuelven a ser niños, niños que necesitan ser cuidados con idéntico mimo que los recién nacidos. Belmonte, además, pretende concienciar a la sociedad sobre los problemas de la soledad y el desamparo que muchas personas mayores padecen.

La aparente incongruencia de considerar al ajedrez como un juego meramente infantil se explica, como hemos sugerido, porque esta obra concreta fue realizada para una exposición anterior (Anatomía del alma, exhibida en la estación de ferrocarril de Córdoba en 2009). En ella, la estatua del hombre jugando al ajedrez tenía un sentido más relacionado con el devenir de la vida, con los retos del desarrollo personal. El hecho de que todo el tablero sea blanco, aunque forme parte de la poética del escultor de no emplear el color en sus obras, parece sugerir que el paso del tiempo ha suavizado la lucha, ha hecho indistinguibles a amigos de enemigos, preparándose para entrar en una plácida e infantil inocencia. Una larga partida, en definitiva, contra la muerte.

El éxito entre el público de esta escultura le dio pie a seguir investigando en el mundo de la vejez y a realizar las restantes esculturas en las que los ancianos sí se dedican a juegos típicamente infantiles, como hacer correr un cochecito por el suelo o gobernar un barquito de papel sobre  la palma de la mano o columpiarse o jugar con globos.

Belmonte se siente más cómodo con la definición de figurativo que con la de realista —pese a que su obra presenta un detallismo anatómico espectacular—  y es un defensor apasionado del valor de las manifestaciones figurativas en el contexto del arte contemporáneo. La figuración también puede ser vanguardista, viene a decir.

Fotografía de Primo Romero
Primo. Blog fotográfico




El artista se enfrenta con su obra

FICHA TÉCNICA
JOSÉ MANUEL BELMONTE
JAQUE MATE (2009)
RESINA POLIÉSTER SOBRE PEANA DE ACERO CORTEN. 160 x 130 X 70 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

domingo, 6 de septiembre de 2020

LA GUERRA EN COLORES

El francés Frédéric Duriez ha desarrollado la ingente labor de colorear cientos de imágenes antiguas, tomadas originalmente en blanco y negro. Uno de los campos que más ha trabajado ha sido el de la I Guerra Mundial. Su obra ha dado una nueva perspectiva a la atroz guerra de trincheras desarrollada en el frente occidental. 

En la imagen que mostramos dos soldados franceses juegan al ajedrez en algún lugar cercano a Verdun el 30 de mayo de 1917. 

Debajo la foto original de Ernest Baguet.




jueves, 3 de septiembre de 2020

BRONISŁAW HUBERMAN


El violinista polaco Bronisław Huberman (1882-1947; derecha) jugando al ajedrez contra un rival no identificado.

Huberman fue un niño prodigio, destacado virtuoso del violín, que llegó a tocar con solo catorce años ante Brahms, quien quedó asombrado ante el talento de Bronisław. Sionista convencido, fundó la Orquesta Filarmónica de Palestina (hoy Orquesta Filarmónica de Israel) en 1936. Se le considera el mejor intérprete de Beethoven de su época.

Llama la atención el tablero en el que están jugando, que no muestra la tradicional alternancia entre casillas blancas y negras. Todos los escaques son del mismo color (negros) y están delimitados por una línea blanca. Visto esto, les vamos a perdonar por no haber colocado una casilla blanca a mano derecha.

martes, 1 de septiembre de 2020

VANS

 
Publicidad de la marca Vans, famosa por el diseño escaqueado de sus zapatillas que recuerda a un tablero de ajedrez, aunque la marca dice que es de damas. 

No deja de tener su gracia que pese a que la marca norteamericana diseña y comercializa fundamentalmente calzado la modelo aparezca descalza.

domingo, 30 de agosto de 2020

PIERRE JAMET

Pierre Jamet (1910-2000) dividió su tiempo entre la música y la fotografía. Antes tuvo que desempeñar un sin fin de ocupaciones para subsistir: mecanógrafo, figurante, bailarín, modelo y hasta radiotelegrafista de la marina mercante.

En los años treinta, Jamet comenzó a cantar en el coro de la Asociación de Artistas y Escritores Revolucionarios y colaboró de forma muy estrecha con el grupo Octubre, una compañía teatral ambulante de ideología izquierdista que hizo un teatro muy crítico con el orden establecido, casi siempre de la pluma del poeta Jacques Prévert. Los de Octubre recorrían fábricas, acudían a manifestaciones y actuaban para los huelguistas para dar visibilidad a sus ideas. 

Finalizada la II Guerra Mundial, Jamet se incorporó a un cuarteto que después de probar con varios nombres adoptaría definitivamente el de Les Quatre Barbus (Los cuatro barbudos). El cuarteto obtuvo tal éxito que llegó a grabar treinta álbumes, además de realizar multitud de giras por el universo de la francofonía. Su repertorio era bastante ecléctico: canciones populares, canciones infantiles, canciones de cabaret —en la línea de Brassens y Boris Vian—, canciones eróticas —para parte de la crítica meramente obscenas— para despedirse por todo lo alto en 1969, año de su disolución, con un álbum de canciones anarquistas.

Paralelamente a la musical, Jamet desarrolló una notable carrera como fotógrafo. En la preguerra publica sus fotos en la revista Regards, donde comparte páginas con otros grandes de la fotografía como Capa (hay que recordar que en esta época bajo el nombre de Capa trabajaban Gerda Taro y Ernö Friedmann), Chim y Cartier-Bresson.

En la época del Frente Popular (coalición de partidos de izquierdas que gobernó Francia entre 1936 y 1938) participó de las ideas del subsecretario de Estado para los Deportes y el Tiempo Libre, Léo Lagrange, para impulsar los albergues juveniles y extender el ocio y la práctica del deporte a la clase obrera (quizá no sea del todo ocioso recordar que hasta esta época tomar vacaciones no era cosa precisamente de pobres). Una parte importante de su obra fotográfica recoge las actividades en dichos albergues, ya que dirigió uno en Belle-Île-en-Mer, una isla bretona a la que se sintió siempre muy unido.

La obra de Pierre Jamet se entronca con la corriente conocida como fotografía humanista. Su objetivo fue siempre la gente: cómo vive, en qué trabaja, cómo se divierte... incluso cómo duerme. Aunque sus temas preferidos parten de documentar la vida de gente anónima, no desdeña retratar a personajes conocidos, fundamentalmente de la farándula. El poeta Jacques Prévert, con el que colaboró en el grupo Octubre, fue uno de ellos. También posaron  cantantes como Georges Brassens, Juliette Gréco, France Gall o Serge Gainsbourg (del que ya comentamos su afición al ajedrez). O compañeros fotógrafos, como Robert Doisneau. 

Después de la guerra siguió documentando la vida de las personas, con especial interés en las transformaciones que experimentaba París. En vida no se tomó demasiado trabajo en difundir su obra y gran parte de su reconocimiento actual se debe a los esfuerzos de su hija Corinne por enseñar la obra de su padre.

En una carrera fotográfica que se extendió durante varias décadas es normal que se cruzara en algunas ocasiones con gente que jugaba al ajedrez. Lógicamente, no dejó de registrarlo. A continuación, unas pocas muestras.


Jugadores de ajedrez. 1936


Juego de ajedrez.
Belle-Île-en-Mer, 1938




Madre e hijo. Una partida de ajedrez. 1961


jueves, 27 de agosto de 2020

DAVIDE BONAZZI



Ilustración de Davide Bonazzi para la portada de la revista de Historia de la BBC World Histories. Acompañaba a un artículo que se preguntaba si «¿Ha jugado Rusia siempre bajo sus propias reglas?».

Las bulbosas cúpulas del Kremlin y el oso ruso (aquí los osos), rojos como quiere la tradición, se enfrentan a un juego de piezas blancas normales.



martes, 25 de agosto de 2020

JASON LEE PARRY

Las modelos Steffy Argelich y Delilah Parillo posan en Acapulco para la lente de Jason Lee Parry en un reportaje relizado para la marca de moda Faithfull the Brand





jueves, 20 de agosto de 2020

BUENA JUGADA


Good Move! (Blue Note, 1963) es el tercer álbum del organista norteamericano Freddie Roach.

La única referencia al ajedrez es la portada, en la que el músico posa delante de un historiado juego de ajedrez.


martes, 18 de agosto de 2020

LASKER POR VAN DER NAT


Caricatura del segundo campeón del mundo de ajedrez, el alemán Emanuel Lasker, por el artista de los Países Bajos Willem van der Nat (1864-1929)
 

sábado, 15 de agosto de 2020

TONE AANDERAA


Ajedrez, la dama espera es una obra de 2014 de la artista noruega Tone Aanderaa. Los animales y la naturaleza son frecuentes en su obra, que desprende siempre un halo misterioso y tiene un punto onírico. La velada dama espera a su rival acompañada por dos aves —blanca y negra como los colores del tablero— que se entretienen picoteando los trebejos.

En un tablero sin peones, como de costumbre mal colocado, la mujer está ganando la partida contra su ausente rival.

jueves, 13 de agosto de 2020

JAQUE MATE


Grabado de Benoît-Louis Henriquez (1732-1806) sobre una obra del pintor francés Charles Amédée Philippe van Loo (1719-1795) que no he logrado identificar. La obra se publicó en 1768.

La imagen muestra una escena conocida. Una pareja de enamorados está jugando una partida de ajedrez, que como sabemos era una de las actividades en la que los novios podían permitirse una cierta intimidad, aunque la familia se mantuviera vigilante en un segundo plano. 

En el transcurso de la partida la joven logra vencer a su adversario, lo que viene a significar el fin del cortejo y la consolidación del vínculo. Los novios pronto serán marido y mujer.

martes, 11 de agosto de 2020

PAUL STUART


Publicidad de la marca de ropa estadounidense Paul Stuart para la temporada de otoño invierno de 2012/13.

Parece sugerir que no hace falta una gran cabeza para jugar al ajedrez. 

domingo, 9 de agosto de 2020

ULISES CULEBRO

Ilustración de Ulises Culebro publicada en el diario El Mundo el sábado 8 de agosto de 2020. Acompañaba a un artículo de Francisco Rosell titulado Dar jaque mate al rey con un peón que comenta la crisis actual de la monarquía española y el debate abierto sobre la posibilidad de un referéndum sobre la forma de Estado.

Ilustra muy bien el poco arte que se gasta la prensa generalista (el título del artículo no la ilustración, que me parece buena) cuando pretende utilizar el ajedrez como metáfora de la actualidad política. Desde un punto de vista meramente ajedrecístico dar mate con un peón o con cualquiera de las otras piezas es absolutamente indiferente.

EL MAGO DE RIGA



Dice José María de la Loma en algún lugar de la novela que «la gente elige una excusa y los escritores elegimos un personaje». Y es verdad porque Mijaíl Tal es en este libro solo un pretexto. Asegura que no conocía nada de Tal hasta que un día dio con una crónica sobre él en un diario. El personaje le pareció interesante y se documentó sobre su vida y sobre el ajedrez para escribir esta novela. Novela, no biografía. Pronto queda claro que esto es así. El Tal que comienza a emerger desde las primeras páginas no parece verosímil. Nada verosímil. A estas alturas es de imaginar el enfado del lector ajedrecista que esperase encontrar en el libro la vida del octavo Campeón del Mundo contada hasta sus más mínimos detalles.

Espaciadamente, porque el libro se explaya en enormes digresiones (sobre otros ajedrecistas, sobre escritores, sobre el hecho mismo de escribir) van desgranándose las anécdotas sobre Tal que, mil veces repetidas, ni siquiera parecen mejor documentadas que en el más apresurado texto periodístico. Algunas están equivocadas, sin más. Además faltan algunas de las más surrealistas, como la célebre de cómo sacar a un hipopótamo de un pantano.

Algunos errores son tan delirantes —confundir el segundo apellido de Arturo Pomar (Salamanca) con  su lugar de nacimiento; llamar Terán repetidas veces a Román Torán— que he llegado a sospechar si no serían intencionados. No en vano el autor dice que «toda esta novela» es una licencia.

Superado el estupor inicial, yo tampoco esperaba esto, empecé a cogerle el gusto a la cosa. La novela está escrita en un tono muy ágil con frases cortas y sentencias breves que hacen rápida y amena la lectura. Tal tiene poca importancia (o la tiene toda) pero el narrador, ya no me atrevo a decir el autor, empieza a opinar sobre todo lo que se le pone a tiro, sazonando el texto con gotas de un humor vitriólico y, a veces, un punto cínico. Como hemos dicho la literatura («¿Por qué se escribe?». «¿Para quién?». «¿Cuál es el misterio de la creación literaria?».  Y, estoy de acuerdo, la más inquietante: «¿Para qué sirve leer novelas?».) es una parte importante del libro. Surgen interesantes reflexiones de autores consagrados y descubrimos a algunos escritores letones poco conocidos en Moratalaz. 

Pero pronto todo se desmadra, la narración empieza a prestar más atención a los personajes secundarios que al principal, inventándose una vida para cada uno de ellos. Incluso a los objetos. La historia del ejemplar de la biografía de Tal escrito por Damsky que compra el narrador para documentarse ocupa más espacio que el análisis del contenido del libro. Nos enteramos de de quién lo compró, de la gente que lo leyó, de cómo terminó en una biblioteca pública al serle confiscado a un ladrón, de cómo ardió la biblioteca y de cómo el libro terminó en una librería de lance. Incluso se menciona a Voris Bian (sic) y esto ya no puede ser un error, tiene que ser intencionado.

Este es el tenor del libro. Desaconsejable si se quiere conocer a fondo la vida de Tal. Aconsejable si se quiere pasar un buen rato. Yo, al menos, lo pasé.

Quiero terminar con una cita de Tal que se menciona en la novela pero que no había leído nunca antes. Como no se aporta la fuente, y el libro es como es, no puedo asegurar que saliera de los labios de Tal. Pero me gusta, de hecho me gusta mucho más que algunas citas sobre ajedrez que circulan por ahí y no quiero dejar de consignarla. Un periodista argentino habría preguntado a Tal en un torneo disputado en Buenos Aires si tenía ganas de regresar a casa. Tal habría respondido:
mi casa es el tablero

A continuación una partida que se menciona en el libro. Torán-Tal, jugada en la República Federal de Alemania en 1961.



FICHA TÉCNICA
EL MAGO DE RIGA
JOSÉ MARÍA DE LOMA
EDICIONES ALGORFA. MÁLAGA, 2019

miércoles, 5 de agosto de 2020

COUCHI


Gustaf Lundberg (1685-1796) fue un retratista sueco de estilo rococó y el autor de este cuadro. 

El retratado es Adolf Ludvig Gustav Fredrik Albert Badin, llamado Couchi en su país natal. Capturado como esclavo de niño, fue regalado a la reina de Suecia Luisa Ulrika de Prusia y a su hija, la princesa Sofía Albertina. La reina, que estaba muy interesada en las ciencias y había leído a Rousseau y a Linneo, decidió efectuar un experimento y educar al niño. Se crió en la cercanía de la familia real y llegado a la edad adulta desempeñó diversos trabajos para la corte. Maestro de ballet, chambelán, secretario, asesor. Supongo que el experimento se consideraría un éxito. O no, ¿quién sabe?

Se le recuerda como hombre inteligente, reunió una notable biblioteca y escribió unos diarios en los que muestra su lealtad a la familia real. A la muerte de la reina se retiró al campo para administrar unas granjas que esta le había dejado en herencia. 

Como puede verse en el cuadro de Lundberg, la educación que recibió en la corte sueca incluyó el ajedrez.

martes, 4 de agosto de 2020

domingo, 2 de agosto de 2020

EL CASO WALLACE

En el ámbito británico está considerado como el segundo caso criminal más misterioso  de todos los tiempos, solo después de los crímenes de Jack, el Destripador. Los periódicos sensacionalistas británicos, los populares tabloides, dieron una cobertura especial a este acontecimiento, olfatearon la sangre y se lanzaron a degüello a desmenuzar los pormenores de la investigación y sus protagonistas. Los ríos de tinta generados por el caso habrían podido abastecer, como veremos más adelante, a un enorme océano. Es lo que se conocería como:

EL CASO WALLACE

Los hechos

Al anochecer del lunes 19 de enero de 1931, un anodino agente de seguros, William Herbert Wallace, se dirigió a su club de ajedrez para disputar una partida en un torneo local. Al llegar allí le dieron un recado: alguien había llamado por teléfono para concertar una cita profesional con él al día siguiente en cierta dirección de Liverpool. Wallace acudió a la cita, pero fue incapaz de encontrar la dirección que le habían proporcionado. La existencia de varias vías con nombres muy parecidos —se le había citado en el 25 de Menlove Gardens Este y había una avenida Menlove Gardens, incluso existían las calles Menlove Gardens Norte, Menlove Gardens Sur y Menlove Gardens Oeste, pero no existía una calle Menlove Gardens Este— complicó su búsqueda y se demoró un buen rato antes de darse por vencido. Tiempo después, al llegar a su hogar, Wallace descubrió que su esposa había sido brutalmente asesinada. Y cuando decimos brutalmente, queremos decir eso: brutalmente. 

Wallace fue detenido a los pocos días. Se le acusó de haber hecho él mismo la llamada para proporcionarse una coartada y que, en vez de ir en busca del misterioso y desconocido autor de la misma, asesinó a su esposa y luego perdió el tiempo necesario para dar verosimilitud a la historia y fingir haber descubierto el crimen a su regreso a casa. 

No se pudo establecer un motivo, la investigación no pudo sugerir un solo móvil: el matrimonio se llevaba bien, vivían con modestia pero no en la miseria, no constaban amantes ni nada que pudiera justificar el crimen. Tampoco se encontró el arma del crimen y ni un solo testigo pudo situar a Wallace en las cercanías de su domicilio, mientras varios, al contrario, lo situaron deambulando por las distintas Menlove Gardens de Liverpool. Pese a lo sangriento del asesinato —la víctima fue golpeada repetidas veces en la cabeza con un objeto contundente, probablemente el atizador de la chimenea que había desaparecido— en las ropas de Wallace no apareció ni una sola gota de sangre (se llegó a sugerir que había cometido el crimen desnudo). 

Parecía el crimen perfecto.


El juicio

Sin embargo, el jurado popular encontró culpable a Wallace. No había pruebas contra él, pero Wallace era un ser anodino y carente de cualquier tipo de carisma o habilidad social. No pudo, o no supo, contrarrestar la imagen que ofreció la prensa de él: un criminal frío e inteligente que había preparado el asesinato con la misma meticulosidad y eficacia con la que se componía un problema de ajedrez.

Fue condenado a la horca.

No debió, sin embargo, quedar la justicia británica con la conciencia muy tranquila porque poco después, en una decisión sin precedentes, el Tribunal Supremo anuló la sentencia. Wallace fue liberado y moriría solo dos años después clamando su inocencia a los cuatro vientos.

La investigación oficial y la investigación extraoficial

El caso ha generado una ingente cantidad de literatura. Criminólogos y periodistas de sucesos han desmenuzado cada aspecto de la investigación y publicado en distintos medios sus conclusiones. En las Chess Notes de Edgar Winter puede encontrarse un repaso bastante consistente a esas publicaciones.

Dada su condición de ajedrecista y su asistencia a un club de ajedrez —el Liverpool Central Chess Club— la noche anterior al asesinato, la investigación policial y luego la curiosidad de los lectores se centró en este hecho. Como hemos sugerido un poco más arriba, la condición de ajedrecista de Wallace parece haber jugado en su contra durante el juicio y la tremenda exposición mediática que lo acompañó. 

Wallace era un jugador mediocre, incluso para un jugador de club, pero que disfrutaba mucho jugando (¿les suena?). Asistía poco a la sede social porque no quería dejar sola a su mujer por la noche y prácticamente solo acudía a los campeonatos. Fundamentalmente jugó en su contra que declarara que su afición le había permitido enfrentarse a algunas de las mentes más brillantes de su época. Ya se ha dicho que las habilidades sociales de Wallace eran poco menos que inexistentes. Siendo como era un jugador de tercera categoría esto se interpretó como un rasgo de megalomanía que no podía sino demostrar aún más su mentalidad intrigante y su culpabilidad. Sin embargo, era verdad. Wallace se apuntaba a cuanta simultánea se jugara cerca de su lugar de residencia. A lo largo de los años se había enfrentado a jugadores como Kashdan, Blackburne y Capablanca. De los mejores del mundo, sin duda. Aunque se había medido a ellos en una exhibición donde los maestros jugaban en solitario contra veinte, treinta o incluso más jugadores aficionados. Sus defensores no acertaron a explicarlo. Posiblemente ni a comprenderlo.


La investigación prestó una especial atención a la llamada anónima recibida en el club de ajedrez. Era la coartada de Wallace. Demostrar que había sido el propio Wallace quién la hizo la desmontaría totalmente. Era pues vital averiguar quién la  había hecho —tanto la defensa como la acusación estaban de acuerdo en la persona que hizo la llamada era el asesino—. La cuestión radicaba en que la persona que llamó al club tenía que saber con absoluta certeza que Wallace iba a acudir ese día allí.

La acusación sostenía que nadie, salvo el propio Wallace, podía tener tal seguridad. La defensa argüía que cualquiera podía suponerlo. Wallace estaba disputando un campeonato por sistema liga y las rondas se habían publicado con semanas de antelación. Pero el caso se complicó porque Wallace había incomparecido varias veces en las rondas anteriores. Era por lo tanto posible que incompareciera también ese día.




Tiempo después de la anulación de la sentencia, pero culpable todavía a los ojos de una buena parte de la sociedad, Wallace concedió una entrevista. Entre otras muchas cosas habló de ajedrez, actividad que definió como una de las grandes pasiones de su vida. Se quejó de que no podía jugar con nadie porque nadie quería jugar con él, por lo que solo podía resolver problemas. Pero ni aún eso le permitía evadirse. No podía concentrarse, su mente le recordaba que hasta el ajedrez, que tanto le gustaba, había sido utilizado en su contra.

Opiniones

Quizá la fascinación que, aún hoy, sigue despertando el caso se deba a que prácticamente todos los indicios encontrados en la investigación podían ser interpretados a favor o en contra del acusado, como dijo la famosa escritora de novelas de intriga y policíacas Dorothy L. Sayer en su ensayo El asesinato de Julia Wallace. Eso, según Sayers, lo convertía en un fecundo campo para la especulación. Para terminar con una sentencia de aroma ajedrecístico:
El caso Wallace no tuvo un movimiento clave y terminó, de hecho, en una posición de ahogado. 
Raymond Chandler escribió en sus memorias que consideraba al caso Wallace el asesinato imposible. Wallace no pudo hacerlo, pero tampoco nadie más. Terminaba diciendo que era un caso irresoluble y que siempre permanecería así.

Otra autora de prestigio en el ámbito de la novela de intriga y policial, la dama del crimen, P.D. James, también le dedicó mucha atención al caso:

En su novela de 1982 The Skull Beneath the Skin (La calavera bajo la piel. Argos Vergara. Barcelona, 1983. Traducción de Iris Menéndez Salles) , P. D. James, resume magistralmente los hechos.
—Liverpool, enero de 1931. Wallace, William Herbert. Inofensivo agente de seguros trota de puerta en puerta recaudando unos peniques semanales en casa de pobres diablos muertos de miedo al pensar que no podrán pagar sus propios funerales. Aficionado al ajedrez y el violín. Casado un poco por encima de sus medios. Él y su esposa Julia vivían en fina pobreza, que es la peor pobreza de todas, por si no lo sabía, apartados del mundo. El 19 de enero, mientras él buscaba el domicilio de un cliente en ciernes, que podía existir o no, a Julia le golpean salvajemente la cabeza en el salón de su casa. Wallace fue procesado por homicidio, y un resuelto jurado de Liverpool, que probablemente no fue del todo imparcial, lo declaró culpable. Posteriormente el tribunal de apelaciones pasó a la historia jurídica anulando la sentencia en razón de que era arriesgado condenarlo ante la insuficiencia de pruebas. Le soltaron y dos años más tarde murió de una enfermedad renal, mucho más lenta y dolorosamente que si le hubieran ahorcado. Es un caso fascinante. Las pruebas siempre pueden apuntar en cualquier dirección, según la forma en que uno las interprete. A veces permanezco despierto toda la noche pensando en esto. El peligro de cómo puede orientarse mal un caso si a la policía se le mete en la cabeza que tiene que ser el marido, debería ser asignatura obligatoria en los estudios que capacitan para una pesquisa policial.

Y en 2003, en su penúltima novela, The Murder Room (Faber&Faber. London, 2003. Hay edición en castellano. La sala del crimen. Ediciones B. Barcelona, 2003) insistió en el tema (no vamos a repetir la descripción que da pues es muy parecida a la precedente). Todavía en 2013, a los 93 años y solo uno antes de su muerte, James afirmó haber resuelto el misterio, alineándose de paso con los que consideraban a Wallace culpable.

Edgard Lustgarten, otro de los autores que han publicado sobre el caso, también recurrió al ajedrez para explicarlo: «tiene la desesperante y frustrante fascinación de un problema de ajedrez que termina en jaque perpetuo». Aunque no sabemos muy bien qué quiso decir con ello.

 

One Foot on the Grave (Con un pie en la tumba)

En 1952, el prolífico escritor británico Sydney Walter Martin Cumberland —quien escribía bajo el seudónimo de Marten Cumberland—  publicó la novela One Foot on the Grave que está basada directamente en ese caso.

Cumberland cultivó preferentemente el género policíaco y uno de sus personajes recurrentes es el comisario de la Sûreté Saturnin Dax. Dax es un policía obeso, temeroso de las corrientes de aire y del frío, metódico y escéptico con todo aquello que no puede ser demostrado empíricamente.

Al ser su protagonista francés, no es de extrañar que Cumberland sitúe la acción en París. Pero solo cambia el emplazamiento y los nombres de los personajes, el resto de los acontecimientos son idénticos a los del caso Wallace. Igual la llamada anónima de teléfono al club de ajedrez, igual el carácter del marido de la mujer asesinada, igual la reacción de la prensa, igual el juicio, la condena y la revocación de la misma. Igual el juicio paralelo que la opinión pública —la temible opinión pública— se hace del caso.



Lo que no es igual es que en la realidad no existe Saturnin Dax y en la novela sí. Dax revisa el caso de cabo a rabo, verifica pruebas, recupera anímicamente al acusado para que intente aportar algo nuevo a la investigación, gana para su causa al equipo investigador original, busca explicaciones a lo que no se ha explicado suficientemente, se esfuerza en comprender el porqué de la animadversión que suscita Thollon (así se llama el Wallace francés), se infiltra en el club de ajedrez, estudia la personalidad de cada socio e investiga a quien le parece sospechoso. 

Por fin, logra aislar a un sospechoso y consigue, después de someterlo a una vigilancia intensiva e investigarlo a fondo, que confiese ser el asesino. Cumberland se alinea, como vemos, con los partidarios de la inocencia de Wallace. Todos contentos, tenemos un culpable claro. El crimen nunca paga.



La novela se estructura en dos partes y cada una de estas en capítulos desiguales en tamaño. Todos los capítulos tienen una referencia al ajedrez que intentan describir algo de lo que se cuenta en cada uno de ellos. «Las piezas están listas» se titula por ejemplo, el primer capítulo. Luego hay otros con títulos como «Gambito», «Al paso», «J'adoube», Defensa Siciliana» o «¡Jaque!». 


En general, la novela desprende un persistente olor a naftalina. Sin embargo, pone el acento en un hecho tan lamentable como actual: la manipulación de la opinión pública por parte de quienes debieran estar para servirla.

FICHA TÉCNICA
MARTEN CUMBERLAND
CON UN PIE EN LA TUMBA
EDICIONES G. P. BARCELONA, 1959

sábado, 1 de agosto de 2020

NONA



Nona Gaprindashvili fue la sexta campeona del mundo de ajedrez y la primera mujer en obtener el título de Gran Maestro absoluto. Durante dieciocho años reinó en el ajedrez femenino sin discusión, obteniendo algunos resultados muy meritorios en torneos abiertos (con participación tanto masculina como femenina).

La georgiana obtuvo todas las distinciones que la Unión Soviética reservaba para los deportistas: Maestra del Deporte de la Unión Soviética, Medalla de la Distinción Laboral, Orden de la Insignia de Honor y Orden de Lenin. En la Georgia independiente recibió la Orden de la Excelencia por su contribución a dar a conocer la imagen del país en el exterior.

Lo georgianos, entre los que es muy popular, decidieron regalarle en 1975 un presente digno de las diosas del cine. Un perfume. La empresa Iveria de Tiflis diseñó un nuevo perfume con su nombre: Nona. El frasquito, no podía ser de otra forma, es una reina.


viernes, 31 de julio de 2020

LA CASA DE GOBIERNO



Ilustración de Francesco Bongiorni para la cubierta de The House of Goverment. A Saga of the Russian Revolution de Yuri Slezkine (Princetown University Press. New Jersey, 2017).

The House of Goverment (La casa de gobierno) es un enorme edificio de apartamentos construido entre 1928 y 1931 en Moscú para alojar a funcionarios de alto rango de la Unión Soviética, la élite política del país. Por ello, el edificio contaba con todas las comodidades: calefacción central, servicio de comidas, guardería. Pero también un teatro, un cine y una biblioteca. Llegaron a vivir más de 2.500 personas en el edificio. Un tercio de sus ocupantes fueron ejecutados durante la Gran Purga que Stalin desató en 1936. 

El libro homónimo del historiador Yuri Slezkine cuenta de manera coral la historia de este edificio. Historia tan alucinante que el autor se creyó en la obligación de señalar en los créditos que «la presente obra es un trabajo de historia. Cualquier parecido con personajes de ficción, vivos o muertos, es pura coincidencia».


miércoles, 29 de julio de 2020

FILIP ĆUSTIĆ


Fotografía de Filip Ćustić (1993) para conmemorar el trigésimo aniversario del modelo Twins de la marca de calzado Camper. Para esta campaña, Ćustić utilizó modelos gemelos para recrear diversos juegos, entre los que se encuentra el ajedrez.

Croata-español, Ćustić es una artista multidisciplinar que se mueve entre el videoarte, la fotografía, la performance y las instalaciones (por citar unas pocas). En los últimos tiempos ha alcanzado una enorme repercusión al ser el responsable de la imagen de El mal querer. El gran éxito de 2018 de la cantante Rosalía. 

martes, 28 de julio de 2020

PARTITURA


No es la primera vez que se relaciona el ajedrez con la música ni será la última. Pero es una original forma de tratar el tema.

Con este dibujo de 2017, el ruso Alexander Schmidt ganó el primer premio en categoría internacional del XVII Concurso Internacional de Caricaturas «Independencia», celebrado en Kiev (Ucrania) en 2017.

lunes, 27 de julio de 2020

LA VIDA, INSTRUCCIONES DE USO

La vida instrucciones de uso está considerada como la obra cumbre del escritor francés George Perec.
Perec fue un escritor de extraordinaria originalidad, muy interesado en el mundo de los juegos, fueran estos literarios, de palabras o entretenimientos, como los rompecabezas y puzzles. 

En La vida, instrucciones de uso describe la historia de un edificio como si hubieran caído sus fachadas y pudiéramos ver lo que hay dentro desde la calle.

Para estructurar la novela, Perec recurrió al tour del caballo, solo que en un tablero de 10x10. Cada capítulo de la novela transcurrirá en una habitación del edificio siguiendo el orden del movimiento de un caballo que las recorriera todas de una en una sin pasar dos veces por la misma habitación. Noventa y nueve movimientos, noventa y nueva habitaciones, noventa y nueve capítulos.

En el diagrama puede verse el orden de la trama.

Aparte de esto, hay algo más de ajedrez en la novela. A continuación les presento...


EL AJEDREZ, INSTRUCCIONES DE USO.

En el edificio situado en el número 11 de la calle Simon-Cubrellier, en París, como en cualquier edificio de cualquier parte de nuestro mundo occidental hay algunos vecinos, pocos, que son aficionados al ajedrez y otros, en mayor número, que conocen el juego o, por lo menos, disponen de los instrumentos necesarios para jugarlo. 

Por ejemplo, la vecina del bajo derecha, la señora Clara Marcia, de profesión anticuaria, tiene en la trastienda de su almacén, situado en el mismo inmueble pero en el bajo izquierda, entre una inmensa variedad de cosas de toda procedencia, época y condición, tableros de ajedrez. (Salto 24)

En el 5º derecha vivió Paul Hébert. Hébert fue detenido en octubre de 1943 por las tropas de ocupación nazis que andaban buscando a los responsables de un atentado que había costado la vida de tres oficiales alemanes. Aunque pronto se demostró que el detenido no tenía nada que ver con el atentado, su actitud levantó sospechas en sus interrogadores, que pidieron que se registrase su domicilio. En un trastero contiguo a su vivienda aparecieron unos documentos que parecían aludir a otro atentado cometido unos meses antes, en junio de 1943. Aunque no pudo probarse fehacientemente que Hébert estuviera al tanto de estos planes,  fue suficiente para que diera con sus huesos en Buchenwald. El atentado había costado la vida al general Pferdleichter, responsable de las fortificaciones costeras de Jutlandia y otras obras de gran importancia estratégica para Alemania. Pero lo que aquí nos importa es que Pferdleichter murió mientras jugaba una partida de ajedrez con uno de sus ayudantes, un ingeniero japonés apellidado Uchida. (Salto 43)

La señora Flora Albin, que ocupa una de las buhardillas del inmueble, guarda como recuerdo de su estancia en Damasco, cuando los negocios emprendidos junto a su marido marchaban viento en popa, envuelto en viejos números del France-Dimanche, un tablero de ajedrez de madera de palisandro con incrustaciones de nácar. En ocasiones especiales lo desenvuelve para que pueda admirarlo alguno de sus vecinos. (Salto 48)

Más triste es la historia de Gaspard Winckler, el artesano que ocupó el sexto derecha hasta su muerte. Gran parte del invierno de 1943/1944 lo pasó acariciando un pequeño unicornio de jade, perteneciente a un precioso juego de ajedrez, que había pertenecido a su esposa, Marguerite, fallecida al dar a luz en Noviembre de 1943. (Salto 53)

Peor trato reciben unas piezas de ajedrez de fantasía, hechas de plástico, que imitan de una manera tosca los marfiles chinos (el caballo es una especie de dragón y el rey un Buda sentado) que tienen abandonadas en su sótano la familia Rorschash, Rémi y Olivia, los vecinos del 4º izquierda. (Salto 67)

Como hecho curioso señalemos que algún visitante del inmueble, aunque pudo ser también un inquilino, perdió en las escaleras del edificio un tablero de ajedrez de viaje de cuero sintético con piezas magnéticas. (Salto 68)

En el despacho de Cyril Altamont, sito en la segunda planta, hay un tablero de ajedrez con la posición aparecida en el tablero después de la decimoctava jugada de la celebérrima partida jugada entre Anderssen y Dufresne en Berlín en 1852. (Salto 69)

La posición en cuestión es la siguiente:



Para el lector curioso ofrecemos el antes y el después de esta posición.



Percival Bartlebooth, el excéntrico inglés que vivió en el 3º izquierda y que, como es bien sabido, dedicó gran parte de su vida a la reconstrucción de puzzles, afrontaba esta tarea como un jugador de ajedrez que elaborara una estrategia ineluctable e imparable. (Salto 70)

Por fin, en sus célebres soirès celebradas en el estudio que hizo construir en las dos últimas plantas del edificio, el pintor Franz Hutting, pintó en una ocasión un cuadro al alimón con uno de sus amigos relevándose cada tres minutos delante del lienzo, como si disputaran una partida de ajedrez. (Salto 97)

Queda para un investigador más sagaz el determinar si alguno de los múltiples aficionados al arte que habitaron el número 11 de la calle Simon-Cubrillier, como el historiador Leon Marcia, marido de Clara, o los dos pintores que habitaron el inmueble, el ya mencionado Hutting y Serge Valène, que ocupó un cuarto en el 7º piso, poseyó un cuadro titulado: “Los jugadores de ajedrez” que posteriormente fue adquirido por el coleccionista norteamericano de origen alemán Hermann Raffke. Como se demostró en el catalogo de la subasta realizada del 12 al 15 de mayo de 1924 en Filadelfia, la primera atribución de este cuadro a Karel van Mander es errónea ya que Mander murió en 1606 y la posición de los trebejos que aparece en el cuadro corresponde a una partida disputada en 1625 por Giochino Greco. El autor de esta refutación fue Lester K. Nowak y la publicó por vez primera en “Art and Reflection” Bulletin of the Ohio School of Arts, sin fecha. Esta obra es un extenso estudio sobre el cuadro de Heinrich Kürz “El gabinete de un aficionado” en el que Raffke se hizo retratar con su colección de pintura.

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Hemos decidido incluir El gabinete de un aficionado, que después de todo es una capítulo desgajado de La vida, instrucciones de uso publicado como una obra independiente, por razones de afinidad ajedrecística.



FICHA TÉCNICA
GEORGE PEREC
LA VIDA INSTRUCCIONES DE USO
ANAGRAMA. BARCELONA, 1988
TRADUCCIÓN DE JOSEP ESCUER

GEORGE PEREC
EL GABINETE DE UN AFICIONADO. HISTORIA DE UN CUADRO
ANAGRAMA. BARCELONA, 1989
TRADUCCIÓN DE MENENE GRAS BALAGUER