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miércoles, 11 de noviembre de 2020

PARTIDA DE AJEDREZ CON EL MISTERIO


Riccardo Tommasi Ferroni (1934-2000) fue un pintor figurativo italiano muy interesado por los estilos artísticos del pasado, sobre todo por el Manierismo y el Barroco. Este interés no fue solo formal, algunas de sus figuras o composiciones son evidentes préstamos de famosos cuadros de pintores de los siglos VVI y XVII, sino también temático. La mitología, la religión o la historia ocupan un lugar muy destacado en su producción. Aunque casi siempre contienen un elemento disonante, un anacronismo, una broma, que introduce un sentido paródico que distorsiona el mensaje original y ofrece nuevos significados.

El cuadro que les enseñamos hoy se titula Una partida de ajedrez. En un entorno que parece sacado de un cuadro de Caravaggio y que debe representar el taller del artista, según delata el caballete que cierra la composición por la izquierda, tres hombres se reúnen en torno a un tablero de ajedrez. Los modelos son personas muy cercanas al pintor: a la izquierda, su hijo Giovanni; a la derecha, con blancas, un periodista de Il Corriere della Sera, Pietro Lanzara; y en el centro Mauro Borrelli, quien con el tiempo llegaría a ser director de arte en Hollywood y responsable visual de algunas de las más conocidas películas de Tim Burton.

El cuadro describe el momento en el que la partida de ajedrez que se está disputando se ve interrumpida por la aparición de un cuarto personaje, al que no vemos, pero que proyecta su sombra sobre la escena. La llegada de la inesperada visita, si hemos de atender al gesto de los tres hombres, hace que la acción se detenga. El personaje central detiene la mano del jugador de blancas, que deja caer la torre que se disponía a jugar, y coge por la muñeca al otro jugador al tiempo que los tres dirigen su mirada hacia la puerta.

Dicho esto, ¿qué puede significar el cuadro? ¿Quién aparece en la puerta del estudio causando tan honda impresión en los jugadores? La primera idea, con el ajedrez de por medio, es la Muerte (poderoso influjo de Bergman) que viene a buscar a uno de los jugadores. A este sentido apunta también la naturaleza muerta que ocupa el primer plano de la composición. Sobre una mesa redonda se encuentran diversos objetos, entre ellos una calavera, el elemento fundamental de los memento mori (recuerda que has de morir) del Barroco, junto con hierbas secas y flores marchitándose, algo que en la iconografía tradicional ha sido siempre símbolo de la fugacidad de la vida.

En este punto, podemos acercarnos a la posición del tablero, por si esta pudiera ofrecer alguna luz sobre la composición. Después de constatar apesadumbrados que se han vuelto a colocar mal las piezas en una obra de arte (el cuadro blanco debe quedar siempre a la derecha de los jugadores), advertimos que las blancas, pese a su desventaja material, estaban a punto de ganar la partida. La torre que cae de la mano del jugador se encaminaba a dar el mate conocido como de «el pasillo». Así pues, la interrupción del juego impide la derrota del jugador más joven de la composición y abre la puerta a una interpretación menos siniestra que la anterior. 

El misterio, sin embargo, permanece.


Es curioso, para terminar, que una placa reproduciendo el rostro de Teresa de Ávila (del conjunto escultórico de Gian Lorenzo Bernini El éxtasis de Santa Teresa) cuelgue del muro del taller. No sabemos si el pintor italiano conocía la vinculación de la religiosa española con el ajedrez o si es un hecho fortuito, dado su gusto por reproducir obras barrocas en sus cuadros. Sea como fuere, la presencia de la santa ofrece nuevas posibilidades interpretativas al misterio que encierra el cuadro.

FICHA TÉCNICA
RICCARDO TOMMASI FERRONI
UNA PARTIDA DE AJEDREZ (1986)
ÓLEO SOBRE LIENZO. 200x200 cm.
COLECCIÓN DE LA FAMILIA TOMMASI FERRONI

viernes, 26 de octubre de 2018

CAMINO DE PERFECCIÓN

Fotografía de Álvaro Viera

Teresa Sánchez de Cepeda y Ahumada (1515-1582) escribió el primer manuscrito de Camino de Perfección en 1565, manuscrito que se conserva en la Biblioteca del Real Monasterio de El Escorial. En esta obra, Santa Teresa se refiere al ajedrez en un par de ocasiones. La fotografía muestra una ampliación del manuscrito en el que se puede ver la palabra «ajedrez» en la caligrafía de la santa.


El libro original puede verse en la exposición AjedreZ, arte de silencio: ocho siglos de cultura: 32 libros para una exposición, que tendrá sus puertas abiertas hasta el 27 de enero de 2019 en la Biblioteca Nacional de España.

jueves, 15 de octubre de 2009

TERESA DE ÁVILA



Teresa Sánchez Cepeda Dávila y Ahumada, Teresa de Jesús, cuya festividad celebra la Iglesia católica apostólica romana hoy 15 de Octubre, ha sido considerada habitualmente como la patrona de los ajedrecistas españoles y así se ha creído tradicionalmente aunque no conozco ninguna prueba de que tal patronazgo haya sido avalado por alguna autoridad eclesiástica competente. (ver nota al final)

Lo que no quita para que incluso para la Fabrica Nacional de Moneda y Timbre emitiera en 1982 un matasellos especial para conmemorar dicho patronazgo. (Información e imagen recogidos en Escacultura, el excelente blog de Javier Asturiano.)


En cualquier caso lo sería, lo de patrona digo, por extensión porque ya las Cortes de Castilla en 1617 la habían proclamado patrona de España, hecho ratificado por el papa Urbano VIII en 1622, lo que provocó serias disensiones entre los partidarios de Teresa y los del tradicional patrono de España, Santiago el Mayor, disensiones que más de una vez se zanjaron a palos. Hasta tal punto llegaron los palos que en 1630 un breve pontificio deja libertad a las distintas comunidades para que decidieran si consideraban a Teresa co-patrona de España o no. En 1812, las Cortes de Cádiz confirmaron el doble patronazgo.

Las razones para proponer a la santa como patrona de los ajedrecistas españoles están en que Teresa menciona el ajedrez en uno de sus libros: “Camino de Perfección”.

En el capítulo XVI, titulado: "De la diferencia que ha de haber en la perfección de la vida de los contemplativos, a los que se contentan con oración mental: y cómo es posible algunas veces subir Dios un alma distraída a perfecta contemplación, y la causa dello. Es mucho de notar este capítulo, y el que viene cabe él", podemos leer:

1. No os parezca mucho todo esto, que voy entablando el juego, como dicen. Pedítesme os dijese el principio de oración: yo hijas, aunque no me llevó Dios por este principio, porque aún no le debo tener destas virtudes, no sé otro. Pues creed que quien no sabe concertar las piezas en el juego del ajedrez, que sabrá mal jugar, y si no sabe dar jaque no sabrá dar mate. Aun si me habéis de reprender, porque hablo en cosa de juego, no le habiendo en esta casa, ni habiéndole de haber. Aquí veréis la madre que os dio Dios, que hasta esta vanidad sabia; mas dicen que es lícito algunas veces, y cuán lícita sería para nosotras esta manera de juego, y cuán presto si mucho lo usamos, daremos mate a este Rey divino, que no se nos podrá ir de las manos, ni querrá. La dama es la que más guerra le puede hacer en este juego, y todas las otras piezas ayudan. No hay dama que ansí le haga rendir como la humildad. Ésta le trajo del cielo en las entrañas de la Virgen, y con ella la traeremos nosotras de un cabello a nuestras almas. Y cree, que quien más tuviere, más le terná, y quien menos, menos. Porque yo no entiendo, ni puedo entender, como haya, ni pueda haber humildad sin amor, ni amor sin humildad. Ni es posible estar estas dos virtudes en su perfección, sin gran desasimiento de todo lo criado.

2. Diréis mis hijas, que ¿para qué os hablo de virtudes, que hartos libros tenéis que os las enseñen, que no queréis sino contemplación? Digo yo, que aun si pidiérades meditación, pudiera hablar della, y aconsejar a todas la tuvieran, aunque no tengan virtudes; porque es principio para alcanzar todas las virtudes, y cosa que nos va la vida en comenzarla todos los cristianos; y ninguno, por perdido que sea, si Dios le despierta a tan gran bien, lo había de dejar, como ya tengo escrito en otra parte, y otros muchos que saben lo que escriben, que yo por cierto no lo sé, Dios lo sabe. Mas contemplación es otra cosa, hijas, que éste es el engaño que todos traemos, que en llegándose uno un rato cada día a pensar sus pecados (que lo debe hacer si es cristiano de más que nombre) luego dicen es muy contemplativo, y luego le quieren con tan grandes virtudes, como está obligado a tener el muy contemplativo, y aun él se quiere; mas yerra. En los principios no supo entablar el juego, pensó bastaba conocer las piezas para dar mate, y es imposible, que no se da en este modo de que hablamos este Rey, sino a quien se le da del todo.
Se deduce claramente, de estos dos párrafos,  que Teresa no tenía en alta estima al juego y consideraba justificado que las monjas reprobasen que usara, aunque fuera metafóricamente, de un pasatiempo que estaba prohibido en el convento. El ajedrez es un juego mundano, aunque lícito en determinadas circunstancias, y la santa temía que lo mundano la hiciera indigna de dios. "Camino de perfección" es un libro en el que se pretenden dar avisos a las carmelitas descalzas sobre los valores que habían de guiar su vida: pobreza, amor al prójimo, humildad, mortificación y plegaria, sobre todo plegaria, y en este contexto encaja mal el "mundano" juego del ajedrez.

Además, existen serias dudas de que Teresa quisiera incluir los párrafos reseñados en la versión definitiva de su obra ya que ella misma los eliminó en la segunda redacción de la misma.

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El 14 de octubre de 1944, el obispo de Madrid Alcalá ratificó el nombramiento de Santa Teresa cono patrona de los ajedrecistas españoles.