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viernes, 1 de abril de 2022

HASTA LOS MUERTOS JUEGAN AL AJEDREZ


Even Dead Men Play Chess (2009) es la primera parte de una trilogía centrada en el personaje Ray Gordon escrita por el norteamericano Michael Weitz (1969) —las otras dos entregas son The Grandmaster's King (2015) y Till Tomorrow (2016)—. Ninguna de ellas está traducida al castellano, al menos que yo sepa.

El personaje central de la serie, Ray Gordon, es profesor de ajedrez, ávido jugador por correspondencia y coleccionista de tableros y piezas (su perro se llama Morphy, por cierto). Un ajedrezherido en toda regla, vamos. Ray quiso ser policía, pero un desgraciado accidente —mató accidentalmente a un sospechoso durante una persecución— le hizo desistir antes de terminar las prácticas. Sin embargo, la muerte accidental de uno de sus alumnos, un jubilado entregado a sus dos pasiones, la carpintería y el ajedrez, hace despertar su instinto investigador.

No es el tipo de literatura policiaca que me gusta. Un maniqueísmo extremo recorre sus páginas. Los malos, que lo son per se, están asociados a vicios: fuman, beben, se drogan, son ambiciosos... Los buenos son morigerados de cuerpo y alma. Ni fuman ni beben. Además son castos. Ningún análisis social, ninguna preocupación por las razones que mueven las acciones de las personas, ningún intento de comprender la sicología de los personajes. Eso sí, lectura rápida y acción continua.

Ajedrecísticamente está bien. Se cita a jugadores como Purdy o Kasparov y se cuentan anécdotas relacionadas con el ajedrez de jugadores o de personajes famosos, como Humphrey Bogart. También se reflexiona sobre el coleccionismo de juegos de ajedrez y la modalidad de juego por correspondencia.

Mención especial merece la partida disputada probablemente en Berlín en 1852 entre Adolf Andersen y Jean Dufresne. Esta partida es conocida como la Siempreviva (Evergreen, en el ámbito anglosajón) entre cuyas jugadas pudiera estar escondida la clave para desvelar el asesinato que investiga Ray Gordon.

Aquí tienen la Siempreviva comentada por Kasparov.


FICHA TÉCNICA
MICHAEL WEITZ
EVEN DEAD MEN PLAY CHESS
LACHESIS PUB. CANADA, 2009








 

lunes, 27 de julio de 2020

LA VIDA, INSTRUCCIONES DE USO

La vida instrucciones de uso está considerada como la obra cumbre del escritor francés George Perec.
Perec fue un escritor de extraordinaria originalidad, muy interesado en el mundo de los juegos, fueran estos literarios, de palabras o entretenimientos, como los rompecabezas y puzzles. 

En La vida, instrucciones de uso describe la historia de un edificio como si hubieran caído sus fachadas y pudiéramos ver lo que hay dentro desde la calle.

Para estructurar la novela, Perec recurrió al tour del caballo, solo que en un tablero de 10x10. Cada capítulo de la novela transcurrirá en una habitación del edificio siguiendo el orden del movimiento de un caballo que las recorriera todas de una en una sin pasar dos veces por la misma habitación. Noventa y nueve movimientos, noventa y nueva habitaciones, noventa y nueve capítulos.

En el diagrama puede verse el orden de la trama.

Aparte de esto, hay algo más de ajedrez en la novela. A continuación les presento...


EL AJEDREZ, INSTRUCCIONES DE USO.

En el edificio situado en el número 11 de la calle Simon-Cubrellier, en París, como en cualquier edificio de cualquier parte de nuestro mundo occidental hay algunos vecinos, pocos, que son aficionados al ajedrez y otros, en mayor número, que conocen el juego o, por lo menos, disponen de los instrumentos necesarios para jugarlo. 

Por ejemplo, la vecina del bajo derecha, la señora Clara Marcia, de profesión anticuaria, tiene en la trastienda de su almacén, situado en el mismo inmueble pero en el bajo izquierda, entre una inmensa variedad de cosas de toda procedencia, época y condición, tableros de ajedrez. (Salto 24)

En el 5º derecha vivió Paul Hébert. Hébert fue detenido en octubre de 1943 por las tropas de ocupación nazis que andaban buscando a los responsables de un atentado que había costado la vida de tres oficiales alemanes. Aunque pronto se demostró que el detenido no tenía nada que ver con el atentado, su actitud levantó sospechas en sus interrogadores, que pidieron que se registrase su domicilio. En un trastero contiguo a su vivienda aparecieron unos documentos que parecían aludir a otro atentado cometido unos meses antes, en junio de 1943. Aunque no pudo probarse fehacientemente que Hébert estuviera al tanto de estos planes,  fue suficiente para que diera con sus huesos en Buchenwald. El atentado había costado la vida al general Pferdleichter, responsable de las fortificaciones costeras de Jutlandia y otras obras de gran importancia estratégica para Alemania. Pero lo que aquí nos importa es que Pferdleichter murió mientras jugaba una partida de ajedrez con uno de sus ayudantes, un ingeniero japonés apellidado Uchida. (Salto 43)

La señora Flora Albin, que ocupa una de las buhardillas del inmueble, guarda como recuerdo de su estancia en Damasco, cuando los negocios emprendidos junto a su marido marchaban viento en popa, envuelto en viejos números del France-Dimanche, un tablero de ajedrez de madera de palisandro con incrustaciones de nácar. En ocasiones especiales lo desenvuelve para que pueda admirarlo alguno de sus vecinos. (Salto 48)

Más triste es la historia de Gaspard Winckler, el artesano que ocupó el sexto derecha hasta su muerte. Gran parte del invierno de 1943/1944 lo pasó acariciando un pequeño unicornio de jade, perteneciente a un precioso juego de ajedrez, que había pertenecido a su esposa, Marguerite, fallecida al dar a luz en Noviembre de 1943. (Salto 53)

Peor trato reciben unas piezas de ajedrez de fantasía, hechas de plástico, que imitan de una manera tosca los marfiles chinos (el caballo es una especie de dragón y el rey un Buda sentado) que tienen abandonadas en su sótano la familia Rorschash, Rémi y Olivia, los vecinos del 4º izquierda. (Salto 67)

Como hecho curioso señalemos que algún visitante del inmueble, aunque pudo ser también un inquilino, perdió en las escaleras del edificio un tablero de ajedrez de viaje de cuero sintético con piezas magnéticas. (Salto 68)

En el despacho de Cyril Altamont, sito en la segunda planta, hay un tablero de ajedrez con la posición aparecida en el tablero después de la decimoctava jugada de la celebérrima partida jugada entre Anderssen y Dufresne en Berlín en 1852. (Salto 69)

La posición en cuestión es la siguiente:



Para el lector curioso ofrecemos el antes y el después de esta posición.



Percival Bartlebooth, el excéntrico inglés que vivió en el 3º izquierda y que, como es bien sabido, dedicó gran parte de su vida a la reconstrucción de puzzles, afrontaba esta tarea como un jugador de ajedrez que elaborara una estrategia ineluctable e imparable. (Salto 70)

Por fin, en sus célebres soirès celebradas en el estudio que hizo construir en las dos últimas plantas del edificio, el pintor Franz Hutting, pintó en una ocasión un cuadro al alimón con uno de sus amigos relevándose cada tres minutos delante del lienzo, como si disputaran una partida de ajedrez. (Salto 97)

Queda para un investigador más sagaz el determinar si alguno de los múltiples aficionados al arte que habitaron el número 11 de la calle Simon-Cubrillier, como el historiador Leon Marcia, marido de Clara, o los dos pintores que habitaron el inmueble, el ya mencionado Hutting y Serge Valène, que ocupó un cuarto en el 7º piso, poseyó un cuadro titulado: “Los jugadores de ajedrez” que posteriormente fue adquirido por el coleccionista norteamericano de origen alemán Hermann Raffke. Como se demostró en el catalogo de la subasta realizada del 12 al 15 de mayo de 1924 en Filadelfia, la primera atribución de este cuadro a Karel van Mander es errónea ya que Mander murió en 1606 y la posición de los trebejos que aparece en el cuadro corresponde a una partida disputada en 1625 por Giochino Greco. El autor de esta refutación fue Lester K. Nowak y la publicó por vez primera en “Art and Reflection” Bulletin of the Ohio School of Arts, sin fecha. Esta obra es un extenso estudio sobre el cuadro de Heinrich Kürz “El gabinete de un aficionado” en el que Raffke se hizo retratar con su colección de pintura.

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Hemos decidido incluir El gabinete de un aficionado, que después de todo es una capítulo desgajado de La vida, instrucciones de uso publicado como una obra independiente, por razones de afinidad ajedrecística.



FICHA TÉCNICA
GEORGE PEREC
LA VIDA INSTRUCCIONES DE USO
ANAGRAMA. BARCELONA, 1988
TRADUCCIÓN DE JOSEP ESCUER

GEORGE PEREC
EL GABINETE DE UN AFICIONADO. HISTORIA DE UN CUADRO
ANAGRAMA. BARCELONA, 1989
TRADUCCIÓN DE MENENE GRAS BALAGUER

sábado, 30 de noviembre de 2019

AJEDREZ PARA UN DETECTIVE NOVATO

—Antes tenemos que jugar al ajedrez. ¿Qué es lo primero que hacemos por la mañana?
—Jugar al ajedrez.
—Como ya te he dicho —apostilló. 
—¿No era tan urgente la misión?
—Sí. Pero lo primero es lo primero? 
Ajedrez para un detective novato. Juan Soto Ivars 
Cubierta de la primera edición

Ajedrez para un detective novato es la tercera novela del escritor y periodista Juan Soto Ivars, colaborador habitual de la prensa  española y comentarista de la actualidad política a través de su blog «España is not Spain». Escrita con una evidente intención satírica, en sus páginas la parodia se entremezcla con el esperpento en una trama detectivesca con ligeros toques fantásticos.

Básicamente, su argumento cuenta la historia de un oscuro escritor —que trabaja como negro al servicio de otro escritor, este famoso— que se enrola —o es enrolado— como aprendiz del mejor detective de su época.

El resto del título se justifica porque el famoso detective es aficionado al ajedrez e impone, como uno de los conocimientos que el novato debe adquirir, que aprenda el juego. Bueno para la memoria, dice. Para ello le obliga a leer tres tomos en tapa blanda de «partidas legendarias». A lo largo de toda la historia será constante el enfrentamiento ante el tablero de maestro y discípulo —que indefectiblemente termina con la derrota de este último— e incluso la resolución de la intriga se hará en torno a un tablero de ajedrez.

Portada de la primera edición

No. El ajedrez no es el póquer. En el ajedrez la fortuna reparte las mismas cartas a los dos jugadores. El único privilegio que dicta la suerte es quién empieza, pues a partir de ahí el tablero deja de ser un casillero de sesenta y cuatro infiernos para convertirse en una red entre dos cerebros. Entonces empieza la guerra.
Sobre los aspectos puramente ajedrecísticos, pese a que el autor parece haberse esforzado en documentar el tema, me gustaría matizar algunas cosas. Hay cierta insistencia a lo largo de toda la novela de medir los progresos realizados en virtud del tiempo que el novato tardaba en perder. Así, aguantar diez minutos es mejor que aguantar cinco —y no digamos nada de aguantar quince—. Como si fuera un combate de boxeo en el que perder por puntos en el último asalto fuera mejor que hacerlo por KO en el primero. También hay pequeños errores en los aspectos técnicos. Por ejemplo, podemos leer: «en pocas jugadas embarranqué en un zugwang (sic) —aunque entonces ignoraba el significado de zugwang— y cada movimiento empeoró mi posición». Aunque demos por buena la definición, la ortografía correcta es zugzwang. Y más adelante «alfil por peón C1 (sic)», lo que es una jugada imposible ya que si el peón es blanco tiene su lugar inicial en c2, y si fuera un peón negro que ha llegado a la fila 1, no puede permanecer allí como peón sino que tiene que ser cambiado por una pieza como parte de la misma jugada. Cosas de poca importancia, pero los ajedrecistas somos algo quisquillosos con el juego.

Hemos dicho que la resolución final del argumento se da en torno a un tablero de ajedrez y lo que hay en ese tablero es una partida que ya ha hecho su aparición en el blog en varias ocasiones: la siempreviva. Disputada en Berlín en 1852 entre Adolf Anderssen y Jean Dufresne es un ejemplo paradigmático del ajedrez romántico. Maestro y discípulo comentan la partida mientras se resuelve la acción. Es preciso señalar que el discípulo nunca llega a ganar al maestro, pero comentando esta partida le da el relevo. Uno de los últimos párrafos de la novela lo avala:
Además del cuaderno encontré mucho dinero, un testamento donde me dejaba todo, las llaves de la mansión y del despacho y un rey blanco de ajedrez. El de Anderssen. El suyo.
Para terminar, la siempreviva. Hemos incluido, a modo de comentarios, las frases de la novela alusivas al desarrollo de la partida. 



FICHA TÉCNICA
JUAN SOTO IVARS
AJEDREZ PARA UN DETECTIVE NOVATO
ALGAIDA EDITORES. SEVILLA, 2013

sábado, 5 de julio de 2014

CROMAÑÓN vs. NEANDERTAL

Uno de los misterios más fascinantes de la paleoantropología tiene que ver con la desaparición del hombre de Neandertal de la faz de la tierra. Señor absoluto de Europa y del Próximo Oriente durante cerca de 200.000 años, poderoso cazador, hábil fabricante de herramientas, dominador del fuego y del lenguaje y según sostienen algunos, no sin polémica, sensible oficiante de los suyos. Los últimos vestigios de su estirpe desparecieron hace unos 30.000 años. ¿Qué pasó? Quizá, simplemente, no supieron adaptarse a los cambios causados en su medio ambiente por el imparable avance de la glaciación de Würm. Pero el hecho de que su desaparición coincidiera con la llegada a Europa del homo sapiens, es decir del hombre moderno, (de Vd. y de mí. Para entendernos, lector) generó dudas sobre nuestra posible responsabilidad en el caso: quizá les contagiamos algo, quizá no fueron capaces de rivalizar por los recursos naturales con nosotros, quizá les exterminamos.

Un descubrimiento casual (aunque no hay casualidades para el genio) por parte del artista francés Arno Fabre ha contribuido decisivamente a desvelar el misterio. Sus conclusiones fueron expuestas en el museo de Toulouse el año 2009. Reproducimos el resultado de sus investigaciones sin añadir ni una coma.


Toulouse. Mientras trabajaba en su jardín, en agosto de 2009, el artista Arno Fabre descubrió un conjunto de fósiles en un estado excepcional de conservación. Bautizado "la Siempreviva", en honor a la partida de ajedrez así llamada, el hallazgo consistía en un cráneo de Neandertal (homo neanderthalensis; a la izquierda) y un cráneo de Cromañón (homo sapiens; a la derecha) reunidos en torno a un tablero de ajedrez. Este descubrimiento proporcionó una prueba arqueológica fundamental para determinar el cómo y el porqué de la desaparición del hombre de Neandertal de la faz de la tierra hará ahora unos 30.000 años.
Hasta el día de hoy no había ninguna prueba concluyente que demostrara posibles encuentros e intercambios entre neandertales y cromañones. Desde hace tiempo sabemos que ambas especies convivieron cerca de 10.000 años (entre el 40.000 y el 30.000 antes de nuestra era) y que el hombre de Cromañón no desciende del hombre de Neandertal sino que es más bien su primo. La Siempreviva ha podido demostrar hoy en día que dichos contactos existieron y que entre las dos poblaciones hubo encuentros, intercambios y comunicación. Este descubrimiento refuta también todas las hipótesis que se había barajado para explicar la desaparición del homo neanderthalis: falta de adaptación al cambio climático, epidemia mortal, demografía negativa, exterminio a manos de los cromañones, degeneración genética... Gracias a este hallazgo y a algunos estudios recientes, los paleoantropólogos han sido capaces de describir un nuevo escenario: ante una gran escasez de recursos alimentarios las dos especies habrían decidido jugarse el porvenir al ajedrez. La victoria determinaría qué especie perduraría y sería la única representante del linaje humano. El Neandertal perdió y se extinguió
Los investigadores también advirtieron que la posición resultante sobre el tablero fósil era idéntica al final de la de la partida que enfrentó a Adolf Anderssen (blancas) y Jean Dufresne (negras) en Berlín en 1852. Esta partida, llamada la Siempreviva, fue famosa por la controversia que suscitó la decimonovena jugada de Anderssen. ¿Pudo esta jugada ser refutada? ¿Habría cambiado la faz del mundo de ser así? La controversia dura 150 años ya. De ahí el nombre de Siempreviva: la que no envejece, la que siempre es joven. En el siglo XXI, el debate está aún lejos de cerrarse.

 

Puede parecer imposible que una partida de ajedrez se repita dos veces exactamente igual, jugada tras jugada, con una separación de 30.000 años. También era impensable que Pierre Menard reescribiera algunos capítulos del Quijote en el siglo XX. Y, sin embargo, lo hizo. Pese a todo, al igual de como pasa en el ejemplo borgiano que citamos, la partida no es exactamente la misma. Por lo tanto no estará de más que intentemos, pese al temor reverencial que nos impone el caso, una nueva exégesis.


CROMAÑÓN vs NEANDERTAL
Sur de Europa. A finales del Paleolítico Medio
Apertura Musteriense. Gambito Auriñaciense

1. e4 e5 2. Cf3 Cc6 3. Ac4 La vieja apertura musteriense. El joven Cromañón no duda en adentrarse en un terreno conocido desde milenios por su rival. Quizá su capacidad craneal fuera menor pero su audacia, que con el tiempo se convertiría en legendaria, le lleva a atreverse con todo. Trescientos siglos después, creyendo nombrar algo nuevo, se llamaría italiana a esta forma de iniciar el juego. La ignorancia siempre fue atrevida 3. ... Ac5 Asentado en su experiencia, Neandertal juega como siempre ha jugado. Le es difícil entender que un recién llegado con cara de niño pueda resultar un peligro. Para cuando quiera darse cuenta, será tarde 4. b4 Una de las características de Cromañón es su gran capacidad simbólica. Su capacidad para interpretar el mundo de forma dinámica, de establecer relaciones, de anticipar resultados, de no temer a la complejidad. El Gambito Auriñaciense es una nueva forma de entender del juego. Esta jugada debió ser difícil de entender por Neandertal. Su mente, sencillamente, no estaba preparada para aceptarla. 4. ... Ab4 5. c3 Aa5 6. d4 ed4 7. O-O d3 8. Db3 Df6 9. e5 Dg6 10. Te1 Cge7 11. Aa3 b5 Mucho se ha discutido si esto es consecuente con la estrategia tradicional de Neandertal o un reflejo aprendido mediante la observación e imitación de su rival. Hay partidarios de las dos corrientes. 12. Db5 Tb8 13. Da4 Ab6 14. Cbd2 Ab7 15.Ce4 Df5 Después de un largo periodo de intercambio de golpes, la balanza parece inclinarse decisivamente hacia el lado de Cromañón. Su mejor estrategia adaptativa ha ido desplazando progresivamente a Neandertal hasta que este queda aislado e indefenso. Eso precipitará su caída. 16. Ad3 Dh5 17. Cf6 gf6 18. ef6 Tg8 19. Tad1 Uno de los problemas graves de Cromañón es paradójicamente su gran capacidad de análisis, su enorme talento para descomponer la realidad en unidades cada vez más pequeñas, que a veces le lleva a cometer errores de interpretación de bulto. Esta es una de ellas. Y pudo cambiar el mundo. 19. ... Df3 Pero Neandertal es incapaz de entender que le acecha un peligro inminente. Aún podía haber defendido su causa y salvado su suerte. Pero su destino se ha sellado. Ya no habrá dos especies inteligentes simultáneamente sobre la tierra. 20. Te7 Ce7 21. Dd7 Rd7 22. Af5 Re8 23. Ad7 Rf8 24. Ae7 mate





Una posición que marca el final de una especie. Después de esta derrota, los neandertales reconocieron su inferioridad y se retiraron de escena. No tardaron en morir de tristeza.

FICHA TÉCNICA

ARNO FABRE
THE EVERGREEN (INSTALACIÓN ARQUEOLÓGICA), 2009. 
CRÁNEOS DE RESINA, JUEGO DE AJEDREZ Y CARTEL.
MUSEO DE TOULOUSE


miércoles, 21 de marzo de 2012

LA PARTIDA. UNA HISTORIA REAL

Foto de Andrea Moreno
"La partida" es un libro de la artista y escritora colombiana Monique Savdié articulado en torno a un doloroso hecho real: el secuestro en el año 2001 de un empresario por parte de la guerrilla de las FARC. 

La historia del secuestro se cuenta a través de una partida de ajedrez. La razón de este hecho estriba en que el ajedrez fue un elemento que estuvo presente de forma significativa en el secuestro. En un momento de su cautiverio, el secuestrado, para mitigar la angustia y la soledad, pidió a sus captores la entrega de un juego de ajedrez que estaba arrumbado en uno de los campamentos en los que anduvo preso. 

El juego de ajedrez ni siquiera estaba completo, apenas contaba con el tablero y unos pocos trebejos; así que, con paciencia y con una habilidad manual que desconocía hasta ese momento, tuvo que ir tallando en pequeños trozos de madera y usando como herramienta un fragmento de una vieja y oxidada navaja las piezas faltantes. 

Cuando terminó su labor, el comandante del grupo guerrillero le retó a una partida. Poco a poco fue jugando contra todos sus captores y su superioridad en el juego pronto empezó a resultar evidente. Lógicamente, esas victorias simbólicas sobre quienes tenían el poder absoluto sobre su destino le proporcionaban una íntima satisfacción, le permitían ganar un espacio de libertad donde podía medirse de igual a igual a los otros, con las mismas reglas. Pero al mismo tiempo le exponían a otro tipo de peligro: el rencor de los derrotados.

El libro se estructura a partir de una partida real. Una de las más famosas de todos los tiempos: la  que enfrentó a los alemanes Adolf Anderssen y Jean Dufresne en Berlín, el año 1952, y que el primer campeón del mundo oficial de ajedrez, Wilhelm Steinitz, bautizara como "la siempreviva".
Maqueta de "La partida. Una historia real" de Monique Savdié
Y el propio libro, no en vano se trata de un libro de artista, presenta una peculiar estructura ajedrecística con una sola hoja plegada en zigzag que va alternando una página blanca con una página negra. Y en cada página, un capítulo, una jugada. 


Algunos comentaristas señalan que los capítulos de las páginas blancas son el territorio del secuestrado y los de las negras el de sus captores. Siendo esto evidente me gustaría añadir que la alternancia del blanco y negro parece simbolizar el progreso del secuestro, el lento transcurrir de las noches y los días en la inmensidad de la selva y la lectura en bucle a la que obliga el formato del libro parece llevar al lector en un viaje que va desde la captura del protagonista hasta la consecución final de la libertad recobrada.     


La presentación del libro consistió en una lectura dramatizada de la obra mientras en una pantalla gigante aparecían reproducidas las jugadas de "la siempreviva" que se realizaban en un tablero dispuesto entre las dos intérpretes.


Esta presentación ha demostrado ser una idea fecunda ya que ha generado una obra que amplía la propuesta del propio libro ya que ha abierto la puerta a que la obra pueda representarse a modo de performance. 


Y así se ha hecho en varias ocasiones con una puesta en escena que ha ido ganando riqueza visual y complejidad simbólica con el paso de las representaciones. Dos mujeres, una de ellas la autora, vestidas una de blanco y otra de negro leen los 47 capítulos del libro mientras un hombre, a veces enmascarado bajo un pasamontañas como si fuera uno de los terroristas, va ejecutando las 24 jugadas de la partida de Anderssen sobre un tablero.


Una cámara recoge las jugadas que se efectúan sobre el tablero y las proyecta sobre una pantalla mural de forma que el público puede seguir de forma simultánea el texto del libro y el desarrollo de la partida.


La escena se completa con dos figurantes ataviados de reyes de ajedrez, blanco y negro, que quizá simbolicen al secuestrado y a sus oponentes. 




Pero no acaba aquí la historia, la autora tiene en proyecto la realización de un libro gigante que pueda ser transitable por el público espectador, sería pues como una instalación, un lugar a propósito para reflexionar sobre la violencia




Foto de David Campuzano


FICHA TÉCNICA
MONIQUE SAVDIÉ
LA PARTIDA. UNA HISTORIA REAL
ILUSTRACIONES DE SARA HERRERA FONTÁN
ICONO. BOGOTÁ, 2011