Mostrando entradas con la etiqueta ERNEST HENRY SHACKLETON. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ERNEST HENRY SHACKLETON. Mostrar todas las entradas

sábado, 1 de junio de 2024

ENDURANCE


Hace unos años dedicamos una entrada a la epopeya de Ernest Henry Shackleton en su fracasado intento de atravesar a pie enjuto el continente antártico. El lector interesado puede verlo aquí. Así recordará que en la expedición se jugó mucho al ajedrez.

Luis Bustos decidió contar las peripecias pasadas por los sufridos navegantes en el cómic Endurance (Planeta De Agostini. Barcelona, 2009). En un momento dado, ante las penalidades que estaban experimentando, los náufragos debieron abandonar la mayor parte de sus pertenencias. Allí se quedó también el tablero de ajedrez. Queremos pensar que el fotógrafo Hurley y el doctor Hussey pudieron seguir jugando sus partidas a la ciega.

miércoles, 24 de agosto de 2022

LA EXPEDICIÓN NIMROD


El artista británico George Marston (1882-1940) se enroló entre 1907 y 1909 en la Expedición Nimrod (oficialmente, Expedición Antártica Imperial Británica), dirigida por el célebre explorador Ernest Shackleton, cuyo objetivo era llegar por primera vez al Polo Sur. No lo logró, pero la latitud alcanzada, 88° 23' S (solo les faltaron unos 180 Km. para llegar al polo) fue la más meridional que se había logrado hasta la fecha.

Marston, dibujante oficial de la expedición, realizó diversos cuadros sobre paisajes antárticos y bocetos de la vida de a bordo. En el que mostramos, podemos ver al cirujano Alistair McKay y al segundo oficial Frank Wild disputando una partida de ajedrez a bordo del buque que dio el nombre popular de la expedición: el Nimrod.

jueves, 31 de enero de 2019

AJEDREZ EN LA ANTÁRTIDA

Enero de 2019 (al igual que lo fue enero de 2018) ha sido declarado mes de la Antártida por Wikipedia. La idea es contribuir al conocimiento del continente austral en castellano. Queremos sumarnos a la iniciativa hablando de la primera partida de ajedrez disputada sobre los hielos australes de la que queda registro gráfico.

El primer cuarto del XX es considerado «La Edad heroica» de las expediciones antárticas. El calificativo se debe a las penosas circunstancias que debieron afrontar los expedicionarios, quienes las más de las veces tuvieron que rendir el tributo de sangre que exigen los dioses y los sueños. La Terra Australis Ignota empezaba a serlo cada vez menos. Cartografiar sus costas, estudiar la orografía y el clima, la fauna y la geología, eran los requisitos exigidos antes de calibrar la posibilidad de explotar los recursos que se hallaran en su seno. Todo ello recubierto, como no, de un intenso espíritu deportivo: ser los primeros en rebasar los 80º de latitud Sur, ser los primeros en llegar al polo magnético, ser los primeros en llegar al polo geográfico. Roald Admussen cerró, el 14 de diciembre de 1911, el camino a la mayoría de estos récords al alcanzar por primera vez el polo Sur. Pero aún quedaba un reto: atravesar por entero el continente. A ello se dedicó el héroe de esta historia: Ernest Henry Shackleton.

Veterano de la exploración polar, Shackleton quiso ser el primero en cruzar por tierra la Antártida. Para ello organizó la llamada «Expedición Imperial Transantártica». La expedición, sin embargo, fracasó totalmente. El barco en el que navegaba parte de los expedicionarios, el Endurance, quedó atrapado en el hielo, que literalmente lo trituró, dejando a los veintisiete hombres que conformaban la tripulación en medio de un océano congelado. Lo que siguió fue uno de los grandes ejemplos de heroísmo y supervivencia de la historia. Los náufragos tuvieron que afrontar largas marchas sobre el hielo acarreando toneladas de material, sobre todo los pesados botes salvavidas necesarios para alcanzar tierra firme; acampadas de meses sobre bloques flotantes de hielo, en las que ante la escasez de comida se tuvieron que alimentar con la carne de los perros que les acompañaban; travesías en bote de más de mil trescientos kilómetros para buscar ayuda. Sin embargo, después de más de dos años perdidos entre los hielos, Shackleton logró que todos los tripulantes sin excepción pudieran ser rescatados con vida. Eso le convirtió en uno de los mayores ejemplos de liderazgo y le reportó los mayores honores que puede recibir un marino británico. Paradójicamente, a su regreso a la llamada «civilización», gran parte de los hombres que habían sobrevivido a dos años de frío, hambre y abandono, perecieron en el transcurso de pocos meses devorados por la I Guerra Mundial.

De la expedición de Shackleton ha quedado un extraordinario registro fotográfico ya que en ella viajaba el fotógrafo australiano Frank Hurley, quien logró salvar la cámara del naufragio y registró detalladamente las aventuras vividas por los expedicionarios.

Uno de los logros fundamentales de Shackleton fue el mantener la moral alta entre los miembros de la expedición. Para ello recurrió a todos medios de entretenimiento que tenía a su alcance: música, representaciones teatrales, carreras, partidos de fútbol, partidas de cartas, dominó y ajedrez.

Fue precisamente el fotógrafo Frank Hurley el más constante de los jugadores de ajedrez. Con un fotógrafo ajedrecista a bordo, el resultado no podía ser otro.



El doctor Leonard Hussey, embarcado como meteorólogo de la expedición, juega al ajedrez contra el fotógrafo Frank Hurley a bordo del bergantín Endurance en algún momento de 1915.