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viernes, 5 de diciembre de 2025

EL LARGO ADIÓS

Eso lo sabe todo buen policía. Es un buen asunto como el ajedrez o el boxeo. Hay gente a la que tienes que presionar y hacerles perder el equilibrio. Y otras con las que solo boxeas, y terminan golpeándose a sí mismas.
El largo adiós. Capítulo 3

FICHA TÉCNICA
RAYMOND CHANDLER
EL LARGO ADIÓS
EDITORIAL DIAGONAL DEL GRUP 62. BARCELONA, 2002
TRADUCIDO POR JUSTO E. VASCO


martes, 7 de febrero de 2023

EL SUEÑO ETERNO

The Big Sleep (Michael Winner, 1978) es la segunda adaptación al cine de la novela del mismo título de Raymond Chandler (la primera, de 1946, es la legendaria dirigida por Howard Hawks e interpretada por Humphrey Bogart y Lauren Bacall). 

Es bien sabido el gusto de Philip Marlowe, el detective ideado por Chandler, por el ajedrez y pocas son las obras en las que es protagonista que no contienen referencias al juego.

En esta versión, Marlowe, interpretado por Robert Mitchum, es fiel a su original literario y tiene varios tableros de ajedrez. Uno, de bolsillo, con el que entretiene las esperas tan frecuentes en el oficio detectivesco. Es una pena que el buen gusto en ajedrez de Marlowe en las novelas, en las que frecuenta a Blackburne, Steinitz o Capablanca, no se haya trasladado a la pantalla, ya que la posición que vemos no parece especialmente interesante al haber perdido las blancas su dama a cambio de un alfil.

Y en su apartamento tiene un lujoso juego de fabricación china, tan frecuentes en el Reino Unido, con los colores típicos en los ajedreces británicos: blanco y rojo. No es sorprendente porque la película está ambientada en Londres, lejos de la California original de las novelas de Marlowe.

El ajedrez de bolsillo de Philip Marlowe


Un ajedrez oriental en el apartamento londinense de Philip Marlowe

Camilla Sternwood, interpretada por Candy Clark, en la cama del dormitorio de Marlowe, donde también está el juego de ajedrez.

Robert Mitchum, en el papel de Philip Marlowe, ejecutando un movimiento


lunes, 27 de agosto de 2012

DE VARIA INVENCIÓN LXXIV

Saqué el tablero de ajedrez y me puse a jugar una defensa francesa contra Steinitz. Me derrotó en cuarenta y cuatro movimientos, pero lo hice sudar en varias ocasiones.
El largo adiós. Capítulo 2 


FICHA TÉCNICA
RAYMOND CHANDLER
EL LARGO ADIÓS
EDITORIAL DIAGONAL DEL GRUP 62. BARCELONA, 2002
TRADUCIDO POR JUSTO E. VASCO

domingo, 25 de marzo de 2012

TRISTE, SOLITARIO Y FINAL


Hasta la vista amigo. No le digo adiós. Se lo dije cuando tenía algún significado. Se lo dije cuando era triste, solitario y final.
La cita viene del momento culmen de "El largo adiós", para muchos la mejor novela de Raymond Chandler. El escritor argentino Osvaldo Soriano tomó parte de la última frase como título de su primera novela. Y, lógicamente, "Triste, solitario y final" compone un sentido homenaje a la figura del personaje principal de la obra de Chandler: el detective Philip Marlowe. 

Stan Laurel, el flaco de El Gordo y el Flaco, encarga a Philip Marlowe que investigue por qué nadie le contrata ya en Hollywood. Marlowe con la ayuda del propio Soriano emprenderá un delirante viaje por un Los Ángeles tan surreal como absurdo. Como en el original chandleriano, el libro es una reivindicación de los perdedores, y una diatriba como apostilló Eduardo Galeano en la edición de Seix Barral de 2003 "contra un mundo que tan al revés recompensa y castiga".

El amor que Soriano profesaba al personaje de Raymond Chandler queda patente a lo largo de todo el libro.  Marlowe está dibujado con tanta precisión que a veces sentimos que estamos frente al original. Su dimensión ética, su despacho, su apartamento, su gato, sus manías están reflejadas con puntillosa exactitud, también sus soliloquios delante del tablero de ajedrez. Vean, si no, unos ejemplos:

Tal vez Capablanca quiera jugar una partida de ajedrez (...) Sacó el tablero y desplegó las piezas. En verdad no tenía ganas de jugar. Guardó el ajedrez. Se sentía peor que Capablanca.

-¿Juega al ajedrez?
-Muy mal. Apenas sé mover las piezas?
-Bueno, tal vez pueda ganarle.
-¿Juega seguido?
-A veces, cuando Capablanca no está de mal humor.

-¿Juega al ajedrez?
-Bueno.
El detective se puso de pie, buscó el tablero y sacó las piezas de una caja de cartón. Faltaba el rey blanco. Buscó en el escritorio. Encontró una bala 45 y la puso en el casillero de su rey.

La ilustración que muestra a Stan Laurel y a Oliver Hardy jugando una partida de ajedrez es obra de un miembro de una asociación que pretende comprar la escuela donde estudió Laurel para convertirla en un museo dedicado a "El Gordo y el Flaco". La venta de estas ilustraciones es una de las formas que tienen de recaudar fondos.

FICHA TÉCNICA
OSVALDO SORIANO
TRISTE, SOLITARIO Y FINAL
CORREGIDOR. BUENOS AIRES, 1973

sábado, 10 de septiembre de 2011

EL PALACIO DE LA MEDIANOCHE

"El palacio de la medianoche" es una novela de aventuras juveniles escrita por Carlos Ruiz Zafón  publicada en 1994. En un momento del libro y en una pausa de la acción, uno de los personajes empieza a enseñar a los rudimentos del ajedrez a otro. En su documentación para redactar esta parte de la novela el autor parece haber recurrido tanto a la historia del ajedrez como a los repertorios de citas que abundan en torno al ajedrez. Veamos lo que dicen los personajes:

-Hay dos teorías respecto a la estrategia del ajedrez -explicó Ian-. En realidad hay miles, pero sólo un par que realmente cuenten. La primera dice que la clave del juego está en la segunda hilera de piezas: rey, caballo, torre, reina, etc. Según esta teoría, los peones no son más que piezas que se han de sacrificar mientras se desarrolla la táctica. La segunda teoría, en cambio, defiende que los peones pueden y deben ser las más letales piezas de ataque, y que una estrategia inteligente debe emplearlos como tales si quiere salir victoriosa. A mí, la verdad, no me funciona ninguna de las dos teorías.

La verdad es que este primer párrafo no ha quedado demasiado claro. La primera teoría expuesta por Ian parece querer definir, al menos los recuerda vagamente, los fundamentos de lo que se ha llamado la Escuela Romántica de Ajedrez, desarrollada a mediados del siglo XIX, en la que predominaba el juego combinativo, los sacrificios de material y la búsqueda de la belleza a través de la táctica. Es conocido que los jugadores románticos valoraban más aspectos como la ventaja de desarrollo que el equilibrio material y eran por lo tanto pródigos en el sacrificio de peones y piezas y supongo que es esto lo que Ruiz Zafón quiso decir.


La segunda debería haber definido, en consecuencia, los fundamentos de la conocida como Escuela Clásica, desarrollada a finales del siglo XIX y principios del XX, que sentó las bases del juego posicional que persigue la acumulación de pequeñas ventajas y la búsqueda de la verdad ajedrecística en la estrategia y que aspiraba a dotar a la disciplina de un carácter científico. Sin embargo, lo que se dice en la novela es que los peones son prescindibles en la primera teoría y eficaces piezas de ataque en la segunda. Probablemente el autor quiso referirse a la conocida sentencia de Philidor: "los peones son el alma del ajedrez". Philidor fue el principal teórico del siglo XVIII y fue el primero en valorar la importancia del centro de peones, de las mayorías de peones, de la fuerza o debilidad de los peones doblados o aislados.


Quizá desorientada por la explicación precedente, la aprendiza pregunta: 


-¿Cuál es la diferencia entre táctica y estrategia? -preguntó. ¿Es una cuestión puramente técnica?
(...)
-Es una diferencia literaria, no real -afirmó la voz de Ben desde las alturas-. La táctica es el conjunto de pequeños pasos que das para llegar a algún sitio. La estrategia son los pasos que das cuando ya no hay ningún lugar al que ir.

Esto tiene más gracia porque es una paráfrasis de uno de los míticos aforismos de Savielly Tartakower: "táctica es saber qué hacer cuando hay algo que hacer. Estrategia es saber qué hacer cuando no hay nada que hacer". Dejando a un lado el ingenio de Tartakower, una definición estándar de estrategia, extraída de The Oxford Companion to Chess, sería: "la planificación y realización de objetivos a largo plazo en una partida". Y de táctica: "los medios mediante los cuales los planes estratégico se llevan a cabo".


El pasaje termina con una tajante declaración.


-Ben deplora el ajedrez -explicó Ian-. Según él, es la segunda forma más inútil de desperdiciar la inteligencia humana.
-¿Y cuál es la primera? -preguntó Sheere, divertida.
-La filosofía.

Y aquí resuena la voz de Raymond Chandler en boca de Philip Marlowe cuando en "El largo adiós" dice de una determinada partida de ajedrez que es: "un desperdicio de inteligencia humana tan elaborado como lo puedes encontrar en cualquier parte que no sea una agencia de publicidad".



FICHA TÉCNICA
CARLOS RUIZ ZAFÓN
EL PALACIO DE LA MEDIANOCHE
PLANETA. BARCELONA, 2006 

domingo, 24 de julio de 2011

LA HISTORIA DE POODLE SPRINGS

"La historia de Poddle Springs" quedó inconclusa a la muerte de Raymond Chandler quien solo escribió los cuatro primeros capítulos. En 1988, los herederos de Chandler pidieron al escritor Robert B. Parker que completara la novela, cosa que hizo al año siguiente. La cita que publicamos hoy es del capítulo cuarenta y uno, obra por lo tanto de Parker, y muestra lo bien que éste comprendió la personalidad de Philip Marlowe y el estilo de Chandler. 
Era demasiado tarde para volver a la oficina y demasiado pronto para volver a mi apartamento amueblado a contar las paredes. Quizá más tarde. Resolvería un problema de ajedrez, tomaría un par de copas, fumaría mi pipa. Pero aún no. Si la empezaba ya, la velada se haría demasiado larga.

FICHA TÉCNICA
RAYMOND CHANDLER Y ROBERT B. PARKER

LA HISTORIA DE POODLE SPRINGS
DEBATE. MADRID, 1989
TRADUCCIÓN DE MÓNICA RUBIO FERNÁNDEZ

1ª EDICIÓN.  THE POODLE SPRING STORYCOLLEGE TRUSTEES, LTD. 1989

martes, 19 de julio de 2011

LA HERMANA PEQUEÑA

—Imposible —me dijo—. Tres jugadas más y habremos perdido. ¿Le parece bien empezar de nuevo?

—Oh, yo hubiera estado completamente de acuerdo en no empezar. Yo no juego a las cartas. A mi me gusta el ajedrez.

Me lanzó una mirada sorprendida.

—¿Y por qué no lo dijo? ¡Yo también hubiera preferido jugar al ajedrez!

FICHA TÉCNICA
RAYMOND CHANDLER

LA HERMANA PEQUEÑA
DESTINO. BARCELONA, 1990.
TRADUCCIÓN DE JUAN VIGNOLY
1ª EDICIÓN. THE LITTLE SISTER. HOGHTON MIFFLIN. BOSTON, 1949
  


martes, 28 de junio de 2011

LA VENTANA ALTA

Los ajedrecistas, rojo y blanco hueso, estaban ya alineados, listos para empezar, con esa mirada aguda, capaz y complicada que siempre muestran al inicio de una partida. Eran las diez de la noche, yo estaba en mi apartamento, tenía la pipa en la boca, una bebida al alcance de la mano y ninguna otra cosa en mente que dos asesinatos y el misterio de que la señora Elizabeth Bright Murdock hubiera recuperado su doblón Brasher mientras yo lo tenía en mi bolsillo.

Abrí un libro en rústica de partidas de campeonatos publicado en Leipzig, escogí un gambito de dama de aspecto enérgico, moví el peón de la dama a la cuarta casilla y entonces llamaron a la puerta.

(...)

-¿Juega mucho al ajedrez? –preguntó mirando a las piezas.


-No mucho. De vez en cuando me entretengo con una partida, resolviendo posiciones.

-¿Es que no hacen falta dos para jugar?

-Juego con partidas de torneo ya publicadas. Hay mucha literatura sobre ajedrez. De vez en cuando resuelvo problemas. No es jugar, estrictamente hablando. ¿Y a qué viene que hablemos de ajedrez? ¿Un trago?

(...)

Era de noche. Me fui a casa, me puse ropa vieja, coloqué las piezas de ajedrez, me serví un trago y jugué otra partida de Capablanca. Cincuenta y nueve movimientos. Un ajedrez bonito, frío y despiadado, casi espeluznante en su silenciosa implacabilidad.

Cuando terminé, me quedé escuchando los ruidos de la calle que llegaban por la ventana abierta y oliendo el aire de la noche. Luego me llevé el vaso a la cocina, lo aclaré, lo llené de agua helada y me quedé de pie junto al fregadero dando sorbitos y mirándome en el espejo.

-Tú y Capablanca –dije.


FICHA TÉCNICA 
RAYMOND CHANDLER

LA VENTANA ALTA
DEBATE. MADRID, 1991
TRADUCCIÓN DE FRANCISCO PÁEZ DE LA CADENA

1ª EDICIÓN. THE HIGH WINDOW. KNOPF. NEW YORK, 1942

martes, 21 de junio de 2011

LA DAMA DEL LAGO


Miré el reloj. Las nueve y cincuenta y cuatro. Hora de llegar a casa, ponerse las zapatillas y jugar una partida de ajedrez. Hora de tomarse un trago largo y frío y fumarse una pipa con silencio y tranquilidad. Hora de poner los pies en alto y no pensar en nada. Hora de bostezar hojeando las páginas de una revista. Hora de sentirse un ser humano, una criatura doméstica, un hombre sin otra ocupación que descansar y aspirar el aire de la noche y reconstruir el cerebro para el día siguiente.

FICHA TÉCNICA
RAYMOND CHANDLER
LA DAMA DEL LAGO
ALIANZA EDITORIAL. MADRID,  2001
TRADUCCIÓN DE CARMEN CRIADO


1ª EDICIÓN THE LADY IN THE LAKE. KNOPF. NEW YORK, 1943

jueves, 10 de septiembre de 2009

EL SUEÑO ETERNO


"El sueño eterno" fue la primera novela de Raymond Chandler y en ella hace su presentación Philip Marlowe, el detective que protagonizará otras seis de sus novelas. En esta primera obra nos vamos enterando de las cosas que le importan a Marlowe y de algunas de sus costumbres:

Me llegué hasta la lámpara de pie y la encendí; volví para apagar la luz del techo y atravesé una vez más la habitación hasta el tablero de ajedrez colocado sobre una mesita debajo de la lámpara. Las piezas estaban colocadas para tratar de resolver un problema en seis jugadas. Aún no había sido capaz de encontrar la solución, como se sucede con otros muchos de mis problemas. Extendí la mano y moví un caballo, luego me quité el sombrero y el abrigo y los dejé caer en algún sitio.


(...)


Miré el tablero de ajedrez. La jugada con el caballo no era la correcta. Volvía ponerlo donde estaba antes. Ni los caballos ni los caballeros tenían ningún valor en aquel momento. No era un juego para caballeros.

(...)

Porque aquella era la habitación donde yo vivía. No tenía otra cosa que pudiera llamarse hogar. Allí estaba todo lo que era mío, todo lo que tenía alguna relación conmigo, todo lo que podía recibir el nombre de pasado, todo lo que podía hacer las veces de familia. No era mucho; unos cuantos libros, fotografías, radio, piezas de ajedrez, cartas viejas, cosas así. Nada. Pero tales como eran contenían todos mis recuerdos.

En la versión cinematográfica de "El sueño eterno" fue Humphrey Bogart el actor encargado de dar vida a Marlowe. Bogart fue tan amante del ajedrez como el detective de ficción. Poco a poco iremos viéndolo en este blog.

FICHA TÉCNICA
RAYMOND CHANDLER
EL SUEÑO ETERNO
ALIANZA EDITORIAL, MADRID,2001.

TRADUCCIÓN DE JOSÉ LUIS LÓPEZ MUÑOZ

1ª EDICIÓN THE BIG SLEEP KNOPF. NUEVA YORK, 1939

sábado, 10 de mayo de 2008

PHILIP MARLOWE Y EL ENIGMA DE LA ESFINGE

Desde hace bastante tiempo soy investigador privado con licencia. Soy un lobo solitario, soltero, llegando a la mediana edad y no soy rico. He estado más de una vez en la cárcel y no me dedico a casos de divorcio. Me gusta la bebida, las mujeres y el ajedrez, y algunas otras cosas más.

Así se presenta Philip Marlowe, el detective creado por Raymond Chandler, y protagonista de seis de sus novelas, en un pasaje de El largo adiós.

La afición de Marlowe por el ajedrez es tal que sólo en Adiós muñeca no aparece ninguna referencia al juego. Los lectores de Chandler recordarán que Marlowe suele terminar sus jornadas de investigador privado llenando su pipa, preparándose un güisqui, o un gimlet, y resolviendo un problema de ajedrez o estudiando una partida clásica. Sirva como muestra el siguiente botón extraído de la misma novela:

Colgó y yo saqué el tablero de ajedrez. Llené una pipa, coloqué las piezas y las revisé, por si no se habían afeitado bien o llevaban botones sueltos, y jugué una partida de campeonato entre Gortchakoff y Meninkin, setenta y dos jugadas para terminar en tablas, un raro ejemplo de cuando una fuerza irresistible tropieza con un objeto inamovible, una guerra sin sangre, un desperdicio de inteligencia humana tan elaborado como lo puedas encontrar en cualquier parte que no sea una agencia de publicidad.


La última frase, por cierto, se ha convertido en una cita de referencia obligada en todos cuantos repertorios de sentencias sobre ajedrez se han escrito hasta la fecha.

He sido incapaz de encontrar partidas de Gortchakoff o de Meninkin, ni en las bases de datos ni en los repertorios de partidas, por lo que supongo que son fruto de la imaginación del autor. (Si no fuera así, agradecería cualquier pista sobre el caso que nos ocupa). No ocurre lo mismo cuando se dedica a resolver problemas:

Coloqué el tablero de ajedrez sobre la mesita de café y dispuse las piezas para un problema llamado La esfinge. Estaba impreso en las últimas páginas de un libro sobre ajedrez escrito por Blackburn (sic), el mago inglés de los trebejos, posiblemente el jugador de ajedrez más dinámico que ha existido jamás, aunque con el ajedrez que se juega hoy en día no llegaría a ninguna parte. La esfinge es un problema en once movimientos, y su nombre está justificado. Los problemas de ajedrez rara vez duran más de cuatro o cinco movimientos. Por encima de eso, la dificultad para resolverlos se incrementa casi geométricamente. Un problema de once movimientos es la tortura en su estado más puro.

Lamentablemente aquí le falló la memoria a Marlowe, y la documentación a Chandler, ya que el problema no fue publicado por Blackburne sino por Howard Staunton en la primera edición de su manual de ajedrez: The Chess-Player's Handbook. A Popular and Scientific Introduction to the Game of Chess Exemplified in Games Actually Played By The Greatest Masters, and Illustrated by Numerous Diagrams of Original and Remarkable Positions, by Howard Staunton, Esq. Londres, 1847.

El problema ilustraba la página opuesta a la portada del libro, como puede verse en la siguiente ilustración (la fotografía es de baja calidad pero es la única que tengo):


Además, pronto se demostró que el enunciado de mate en once era incorrecto. El propio Staunton lo comentó en el número 34, correspondiente a Agosto de 1847, de la revista Chess Player’s Chronicle de la que era editor. De sus palabras se deduce que se propuso al compositor, cuyo nombre no se menciona, que aceptara una corrección al problema con la amenaza de que de no hacerlo sería eliminado de la segunda edición. Debió aceptarlo porque la ilustración de arriba corresponde a dicha segunda edición (la corrección fue añadir la torre de a1 y el caballo de b1) pero aún así el mate se logra en menos de once movimientos.

Como despedida déjeme invitarle, lector, a meterse por unos minutos en la piel de Philip Marlowe: imagínese que ha llegado a su casa después de pasar una intensa jornada de investigación, rodeado de tipos duros y bellas mujeres. Siéntese en su mejor sillón, llene su pipa (esta página es permisiva con el tabaco), prepárese un gimlet (si no sabe cómo aquí aprenderá a hacerlo) e intente resolver el enigma de La Esfinge.

#9 (5+9)

SOLUCIÓN

Si desea saber la solución resalte con el botón izquierdo del ratón el área que hay debajo de este párrafo inmediatamente después del número 1.

1. Dc4 Tf7 2. Dc8 Tf8 3. De6 Tf7 4. Rh6 ab2 5. De8 Tf8 6. De7 Tf7 7. Dg5 Rh8 8. Dd8 Tf8 9. Df8 mate.

FICHA TÉCNICA

RAYMOND CHANDLER
EL LARGO ADIÓS
EDITORIAL DIAGONAL DEL GRUP 62. BARCELONA, 2002
TRADUCIDO POR JUSTO E. VASCO


1ª EDICIÓN

THE LONG GOOD-BYE

HOUGHTON MIFFLIN. BOSTON, 1953.