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domingo, 1 de febrero de 2026

LANZAROTE DEL LAGO. LA VULGATA

Dentro de la conocida como Materia de Bretaña, la historia mitológica de las islas británicas y de Bretaña, centrada en el rey Arturo y sus caballeros de la Mesa Redonda, se conoce como la Vulgata a un conjunto de cinco volúmenes escritos en prosa, en francés, durante el siglo XIII. La obra narra la vida y muerte de Arturo, la búsqueda del Grial y la historia de Lanzarote del Lago y sus amoríos con la reina Ginebra, la esposa de Arturo.

Como es frecuente en la Materia de Bretaña, el ajedrez está presente de forma notable en la vida de los personajes. Ya hemos tratado de este tema en algunas notas. Hoy vamos a ver las referencias que hemos encontrado en el texto.

La primera referencia surge cuando describe al rey traidor Claudas de Tierra Desierta, quien ha despojado de sus bienes al rey Ban, padre de Lanzarote, privándolo así de su herencia:    
Se levantaba temprano y comía, pero ni jugaba al ajedrez, ni a las tablas, ni a ningún otro juego, a no ser de los de poca importancia.
(Lanzarote del Lago. La reina del gran sufrimiento, capítulo VIII)
Aprendió a jugar al ajedrez, a las tablas y a todos los juegos que veía con tanta facilidad que cuando llegó a la adolescencia no le faltaba nada que saber.
(Lanzarote del Lago. La reina del gran sufrimiento, capítulo IX)

El pensamiento medieval creía que la herencia era más importante que las condiciones sociales en las que se vivía. Por ello, los héroes de ficción siempre destacan entre la gente del común al desarrollar sin esfuerzo las cualidades caballerescas que les pertenecen por cuna. En nuestra nota a El libro del caballero Zifar tratamos el tema.

Ya hemos comentado en ocasiones anteriores que el ajedrez es el pasatiempo preferido de damas y caballeros y que no hay prácticamente fiesta medieval en la que no aparezca. Pero también en sus prisiones juegan al ajedrez. Los caballeros retenidos en el Valle de los Falsos Enamorados, donde todos los caballeros que han faltado aunque sea de pensamiento a sus damas quedan recluidos por el encantamiento lanzado por el hada Morgana:
La prisión en aquel lugar era algo más soportable de lo que se puede imaginar, pues tenían bebida y comida según sus necesidades y cuanta querían, y tenían solaz en los prados y en las mesas, podían jugar al ajedrez y bailar y danzar durante todo el día con el entretenimiento de violas, de arpas y de otros instrumentos.
(Lazarote del Lago. El valle sin retorno, capítulo XCIII)

Y cuando Lanzarote libera a los caballeros del valle de los falsos enamorados, estos buscan alojamiento en el castillo de un pariente de ellos.
El escudero se marcha tan deprisa como puede y cabalga hasta llegar al castillo de Roevent, donde encuentra al tío de Quehedins sentado sobre una alfombra, jugando al ajedrez con una dama de extraordinaria belleza, que estaba sentada frente a él.
(Lanzarote del lago. El valle sin retorno, capítulo XCVI)

Los temas se repiten, así cuando Lanzarote está en la tierra del rey Bandemagus de Gorre y es retado por su hijo, Meleagant, se dirigen a un gran prado:
...que estaba lleno de doncellas, caballeros y criados que bailaban y cantaban unos mientras que los otros se entretenían en bohordar y jugando a las tablas y al ajedrez.
(Lanzarote del Lago. El libro de Meleagant, capítulo CVIII)

Un tema insólito surge cuando los caballeros de la Tabla Redonda están buscando a Lanzarote:
Mientras hablaban de este modo llegó a ellos un gran caballero, armado con armas pintadas como tablero de ajedrez.
(Lanzarote del Lago. El libro de Meleagant, capítulo CXXV)

Era Brandebán de Taningues.

Pero es en la aventura del Bosque Perdido donde el ajedrez tiene una especial relevancia:
—Os ruego, pues, si me amáis, que hagáis otro hechizo por el que podamos divertirnos; que sea hecho con tanta sutileza que todos los que lo vean lo tengan como gran maravilla.
Él le contestó que así lo haría, ya que ella se lo pedía.
Entonces construyó un ajedrez de oro y de plata, el más rico y el más hermoso que nunca se hizo ni se vio, y él mismo hizo el tablero con una piedra preciosa que valía más de mil libras. Cuando ya tuvo las piezas y el tablero, los llevó un día después de cenar ante la doncella y le dijo:
—Mirad este juego de ajedrez, doncella, nunca visteis otro igual.
—¿Por qué?
—Por Dios, os lo voy a mostrar.
Coloca entonces las piezas en su sitio, como si fuera a empezar a jugar y le dice a la doncella que tome las que quiera, pues iban a jugar.
—¿Contra quién voy a jugar? No será contra vos, que no sabéis nada en comparación conmigo.
—Jugad lo mejor que podáis, pues no conseguiréis hacerlo tan bien como para que no os dé mate en el ángulo.
Al oír estas palabras, adelanta un peón para ver qué pasaba; al instante se adelantó otro peón sin que nadie lo tocara. Al ver que las piezas mismas juegan contra ella sin ayuda de nadie, se esforzó en jugar con gran habilidad, para ver el final; sabía más del juego del ajedrez que ninguna mujer de aquel tiempo; pero no supo jugar tan bien como para no recibir mate en el ángulo. Cuando vio el juego, dijo que allí había una gran maestría y que había sido construido con gran saber; luego le preguntó si recibirían mate todos los que jugaran.
—No, pues vendrá un caballero agradable y discreto, amado sobre todos los demás y que sabrá tanto del ajedrez y de otros juegos que no encontrará a nadie que se le pueda comparar en el mundo en sutileza; por él recibirán mate estas piezas y todos los demás perderán, menos él; la virtud de este juego durará mientras él viva, pero cuando muera, dejarán de jugar las piezas por sí mismas.
Así fue como se creó el juego de ajedrez mágico, el clérigo y la doncella murieron, no sin jugar muchas partidas en él y después siguieron jugando otros siempre sin poder vencer en el juego. Cuando le contaron esto, Lanzarote exclamó:
—Ahora, ya que esta aventura ha terminado, tengo que ver la del ajedrez, pues de otra manera no podría irme de aquí sin recibir afrenta.
El anciano ordena que traigan inmediatamente el ajedrez, y así lo hacen; lo colocan encima de una manta forrada. Lanzarote contempla las piezas un buen rato, pues eran bellas, ricas y labradas con gran habilidad; coloca las de plata y luego hace lo mismo con las de oro. Después de poner las piezas, tal como debía ser, empieza moviendo el peón de delante de la reina, y los otros hacen lo mismo. Después de jugar con el peón, mueve otras piezas hasta que acosa al rey en el ángulo y le dice: «Mate con un peón».
Cuando los de dentro ven esto, lo tienen por admirable y le dicen a Lanzarote:
—Señor, el juego es vuestro, pues habéis ganado la partida. Y ya que no habéis sido vencido aquí, tened por seguro que nunca en vuestra vida recibiréis mate, ni seréis derrotado por las armas, igual que no lo habéis sido por estas piezas, pues había sido hechas simbolizándoos a vos y a vuestra valentía.
Lanzarote envía el tablero a su amada Ginebra con un caballero con el encargo de que cuente en la corte las virtudes del ajedrez.
Luego toma las piezas y el tablero de ajedrez, que estaba en un forro de seda, se arrodilla ante la reina y le dice:
—Señora, mi señor Lanzarote os envía este ajedrez convencido de que no habéis visto nunca uno tan admirable, aunque tal vez hayáis visto semejante en riqueza.
Cuando la reina oye esto, se pone muy contenta y toma el ajedrez para verlo; el rey y todos los demás nobles se vuelven a sentar, pues deseaban ver lo extraordinario del juego. El caballero les dice que es hermoso y rico, y en ello coinciden todos, diciendo que nunca vieron otro semejante en belleza y riqueza. Luego, el caballero coloca las piezas tal como deben estar, y cuando ya están preparadas para jugar le dice al rey:
—Señor, escoged al que más sepa y haced que juegue. Os digo que no sabrá tanto como para que no reciba mate en el ángulo.
El rey responde que jugará él personalmente.
—No lo hagáis, señor —le contestan sus nobles—, pero dejad que sea mi señora la reina la que juegue, que sabe más que todos los que estamos aquí dentro.
El rey lo acepta. Hace que la reina se siente a jugar y ésta comienza lo mejor que sabe; pronto se sorprenden los presentes al ver que las piezas juegan ellas solas contra la reina: lo consideran encantamiento, y así era sin lugar a dudas. La reina se esfuerza en jugar bien y pone todo su entendimiento en ello, porque habían venido a ver el juego muchos hombres importantes; pero a pesar de todo, no supo lo suficiente como para no recibir mate al final. Comienza a reírse todo el mundo en el salón al ver que la reina ha perdido el juego, el rey se burla de ella y la reina le pregunta al caballero que lo había traído si Lanzarote había jugado con el ajedrez.
—Señora, sí.
—¿Y cómo le fue? ¿Fue burlado?
—Señora, no, sino que ganó el juego.
—¿Qué puedo decir de Lanzarote? —dice el rey. Ni en valor, ni en belleza, ni en ninguna virtud del caballero puede ser superado. Que Dios no me ayude, señora, si no os ha hecho un regalo muy hermoso enviándoos este ajedrez; agradecédselo cuando lo veáis, pues nunca ningún caballero hizo tan buen regalo a una reina.
(Lanzarote del Lago. El libro de Agravaín, capítulo CLIV)

A lo largo de todo este episodio se repite constantemente la expresión «mate en el ángulo». Se refiere a dar jaque mate en una de las esquinas del tablero. Esta forma de acabar la partida era muy apreciada en la época medieval y es citada de forma constante en multitud de romances y cantares de gesta. 


Manuscrito M. 805 fol. 253 v, conservado en la Biblioteca y Museo Morgan de Nueva York. Escrito e iluminado en el noroeste de Francia, posiblemente en Laon, entre 1313 y 1315.

Muestra tres aspectos consecutivos de la aventura del tablero mágico, contenida en El libro de Agravaín. A la izquierda, Lanzarote derrota al tablero mágico en el Bosque Perdido; centro, un caballero hace entrega del tablero a la reina Ginebra; derecha, la reina juega y pierde contra el tablero mágico.

También podemos deducir que las partidas levantaban interés entre los caballeros ya que cuando en una de sus aventuras sale por la ayuda de una doncella de un pozo donde había sido encerrado y busca a sus captores para vengarse:
...entra en el salón con la espada en la mano; allí se encuentra hasta veinte caballeros, que estaban contemplando a dos que estaban jugando al ajedrez.
(Lanzarote del Lago. La locura de Lanzarote, capítulo CLIV)

Y cuando, por fin, Lanzarote llega a la corte reunida en Camelot:
El rey ordenó que le llevaran el juego de ajedrez, para que jugara cada uno de aquellos caballeros. La reina hizo que lo trajeran de inmediato y el rey Bandemagus se puso a jugar una partida pensando que nadie sabía más que él; fueron muchos los que se admiraron al ver las piezas que jugaban contra el rey. Durante mucho rato jugó el rey Bandemagus, pero finalmente recibió mate, de forma tan mala que todos los que estaban presentes se burlaron de él. Después jugó el emperador y el rey de Norgales y fueron objeto de más burla que el rey Bandemagus. A continuación, rogaron a mi señor Galván que jugara, y recibió mate de forma peor que todos los anteriores. Entonces, éste le dijo a la reina:
 —Señora, jugad, pues vos sabéis bien.
Esta contesta que no jugará, pero le rogaron tanto que se sentó ante el tablero; jugó de tal forma que todos dijeron que llevaba la mejor parte, y a pesar de todo recibió mate. A continuación, la reina le dijo a Lanzarote:
—Señor, yo he recibido mate, vengadme.
 —Señora, con mucho gusto, pues así lo deseáis.
 —Señor —le dice el rey—, por Dios no juguéis, pues sólo serviría para que os enfadarais.
 —Señor —contesta Lanzarote—, no me enfadaré, por Dios, si recibo mate, y tampoco seré el primero en recibirlo y por eso no me importa ser matado.
 Coloca las piezas delante de él y juega tan hábilmente que todos los que los ven se sorprenden; lleva el juego de tal forma con fuerza e ingenio que hace que las piezas reciban mate y gana la partida gracias a su habilidad.
Se santiguan todos lo que están presentes por lo sorprendidos que se quedan, pues no pensaban que nadie pudiera saber tanto.
(Lanzarote del Lago. El libro de Agravaín, capítulo CLV)



Y cuando en Camelot, Arturo y su corte están esperando el regreso de Lanzarote:
Mandó que trajeran el ajedrez que Lanzarote había llevado a la corte y jugaron para aburrirse menos; pero todos los que lo hicieron recibieron mate. Cuando el rey vio esto dijo:
—¡Ay, Dios, por qué no estará aquí Lanzarote! Si estuviera podríamos ver una de sus maestrías.
(Lanzarote del Lago. La locura de Lanzarote, capítulo CLXXI)

FICHA TÉCNICA
LANZAROTE DEL LAGO
1 - LA REINA DEL GRAN SUFRIMIENTO (1987)
2 - EL LIBRO DE GALAHOT (1987)
3 - EL VALLE SIN RETORNO (1988)
4 - EL LIBRO DE LELEAGANT (1988)
5 - EL LIBRO DE AGRAVAÍN (1988)
6 - EL BOSQUE PERDIDO (1988)
7 - LA LOCURA DE LANZAROTE (1988)
ALIANZA TRES. MADRID, 1987/8
TRADUCCIÓN DE CARLOS ALVAR


martes, 5 de febrero de 2019

SETENARIO

El Setenario es un libro jurídico (aunque toca también otras materias) de Alfonso X,  rey llamado el Sabio, (1221-1284) mandado componer por su padre, Fernando III, este llamado el Santo, (1201-1252) y que recibe su nombre de que todo su contenido está articulado a partir del número siete. Siete consejos, siete virtudes, siete...

La primera parte del libro es un elogio de Fernando III. Entre otras cosas, Alfonso dice de su padre:
Era muy sabidor de caçar toda caça ; otrosí de jugar tablas e ascaques e otros juegos buenos de muchas maneras.
Ascaques es, por supuesto, el ajedrez.


Folio 47 verso del Libro de Acedrex, dados y tablas. Sevilla, 1284
El hombre lleva los emblemas de la casa real en su tocado por lo que se suele admitir que es un rey


FICHA TÉCNICA
ALFONSO EL SABIO
SETENARIO
EDICIÓN E INTRODUCCIÓN DE KENNETH H. VANDERFORD 
INSTITUTO DE FILOLOGÍA. BUENOS AIRES, 1945

viernes, 19 de mayo de 2017

LOS JUGADORES DE AJEDREZ DE LIBERALE DA VERONA


Liberale da Verona fue un pintor y miniaturista italiano del Renacimiento. Procedente de una familia de pintores, en su estilo se encuentra la influencia de los artistas veroneses Jacopo Bellini y Andrea Mantegna y la de Gerolamo da Cremona, artista con el que colaboró en distintas obras y con el que a veces se le confunde. El estilo de Liberale está en la transición entre el gótico tardío y el primer arte del quattrocento.

Con el nombre conjunto de Novella dei giocatori di scacchi (novela de los jugadores de ajedrez) se conoce a dos tablas realizadas por este autor que se conservan en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (MET); siendo una de ellas, conocida individualmente como Los jugadores de ajedrez, la que encabeza estas líneas y la otra, Escena de una novela, la que puede verse siguiendo este enlace. Son dos temperas sobre tabla que se cree que sirvieron como decoración para los paneles frontales de un cassone nupcial. Ambas obras se realizaron sobre el año 1475 y, antes de acreditarse la autoría de Liberale, fueron a atribuidas a Francesco di Giorgio o a Gerolamo da Cremona.

Los cassoni, llamados en España arcas de boda, eran cofres o arcones que se instalaban en la cámara nupcial el día de los esponsales con objeto de albergar la dote que la familia de la novia aportaba al matrimonio. Eran un elemento suntuario y probablemente constituían la pieza más importante del mobiliario de la nueva familia y solían colocarse a los pies de la cama. La costumbre de regalar estos cofres se inició en los últimos años de la Alta Edad Media y principios del Renacimiento en el norte de Italia. Su propia naturaleza facilitó que fueran lujosamente decorados y algunos de los mejores pintores de la época, como es el caso de Liberale da Verona, recibían el encargo realizarlos.

Al tratarse de un objeto privado, perteneciente al ámbito doméstico, la iconografía presente en estos cassoni solía ser profana y, dada su finalidad como regalo de boda, su temática celebraba con frecuencia el triunfo del amor. 

Con el paso del tiempo, muchos de estos cassoni cayeron en manos de coleccionistas privados o de anticuarios que valoraban más las pinturas que los decoraban que los muebles en su conjunto. Así, muchos de ellos fueron desmontados para conservar las pinturas mientras que los armazones que las contenían fueron desechados. Aparte de romper y descontextualizar la obra en concreto, esta práctica propició la pérdida de algunas de las tablas y la separación de otras, que por distintos avatares terminaron en colecciones o museos distintos, dificultando la compresión de los programas iconográficos que se idearon para ellas. Tal es el caso de la Novella dei giocatori di scacchi. Tradicionalmente, se pensaba que las dos tablas mencionadas, que con posterioridad llegaron al MET procedentes de colecciones distintas, formaban parte de una misma obra pero se tardó más en relacionar una tercera tabla, conservada en Florencia, que es la prolongación de la parte izquierda de Los jugadores de ajedrez. Aunque así, por lo menos, ha quedado completo este panel, aún se ignora si faltan todavía por aparecer otras piezas que pudieran completar la decoración de otras partes del cassone.

Un fotomontaje digital de los tres fragmentos da el siguiente resultado:


Los historiadores piensan que la obra así reconstruida representa dos escenas sucesivas de una misma novella (la novella renacentista era más bien un cuento corto que una novela tal y como hoy las concebimos). Pese a todo, ha sido imposible establecer con seguridad a qué novella pertenecen las escenas representadas.

Lo que vemos en las obras es lo siguiente: 

En la tabla Escena de una novela vemos a un joven, sentado sobre unas rocas, conversando con una muchacha que se asoma desde el balcón de una edificación. El hombre va acompañado por otros tres jóvenes que permanecen de pie detrás de él. La gestualidad de los dos protagonistas principales es compleja y difícil de interpretar intuitivamente. Tradicionalmente se ha pensado que esta escena muestra el desarrollo de un cortejo amoroso (la tradición de apostarse frente a la ventana de la amada ha durado hasta hace bien poco y ha dejado una huella profunda en todas las artes).

En la tabla de Los jugadores de ajedrez vemos a los dos mismos protagonistas sentados a una mesa delante de un tablero de ajedrez. Detrás del hombre están, aparentemente (hay algún cambio en la vestimenta), los tres mismos compañeros de la tabla precedente y más atrás aún, otro grupo de jóvenes. Todos ellos parecen seguir con expectación la partida. Detrás de la mujer se disponen otras tres jóvenes, más una cuarta medio tapada, y podemos suponer que si las dimensiones del cassone hubieran permitido prolongar la escena habría un número de mujeres similar al de hombres que hay al otro lado de la composición. A diferencia de los hombres, las mujeres parecen desentenderse de la partida y sus rostros reflejan unas emociones más intensas que las de aquellos: enfado, angustia, tristeza o disgusto. Tampoco la cara de la protagonista parece expresar una gran dicha precisamente. De este hecho, algunos investigadores deducen que la pintura representa el momento en el que la mujer acaba (o está a punto) de perder la partida. 

Se ignora para qué novios se realizó este cassone. Se ha sugerido, en cualquier caso, que debía ser para unos contrayentes pertenecientes a la burguesía y no a la aristocracia por la ausencia de componentes heráldicos en la composición. En cualquier caso, la finalidad como regalo nupcial de este objeto no casa muy bien con una interpretación que sugiera que el enlace representa una pérdida para la novia.

De todas formas, una mirada de cerca al tablero no nos aclara el tema de quién ganó la partida porque la representación del juego no es realista. Están jugando sobre un extraño tablero de 14 por 8 casillas en el que todas las piezas son del mismo color. Lo seguro es que el hombre esta ejecutando una jugada sosteniendo entre el pulgar y el índice de su mano izquierda una pieza difícil de identificar.


Para intentar comprender qué quiere decir lo representado se ha recurrido, como hemos dicho, a la literatura. Inicialmente se propuso como fuente de inspiración para esta escena un cantar de gesta francés del siglo XIII, Huon de Burdeos. El argumento de este cantar es el siguiente: Huon, que ha matado accidentalmente al hijo del emperador Carlomagno, será condenado a muerte sino cumple una serie misiones aparentemente imposibles de realizar. Básicamente tiene que viajar allende el Mar Rojo, ir a la corte de Gaudisse, emir de Babilonia, entrar en su palacio cuando estén sentados a comer, matar al primer caballero que le salga al paso, besar tres veces a Esclaramunda, la hija del emir, y:

le demandaréis de mi parte —dice Carlomagno— que me envíe mil gavilanes mudados, mil osos, mil perros de presa bien encadenados, mil jóvenes de noble linaje, mil doncellas de gran belleza. Y de su barba, el blanco bigote; y de su boca, cuatro muelas.

Carlomagno, con este encargo, realmente estaba condenando a muerte a Huon.

En esas de cumplir el encargo estaba Huon cuando fue capturado por Yvorin, el hermano de Gaudisse. Yvorin preguntó al cristiano que qué sabía hacer y este le contestó que, entre otras muchas cosas, jugaba muy bien al ajedrez. Yvorin, entonces, le propuso un reto: se enfrentaría con su hija que nunca había perdido una partida de ajedrez y era una doncella de gran belleza. Si ganara, permitirá que Huon pasara la noche con su hija y le recompensaría con una gran suma; si perdiera, perdería también la cabeza.

Huon aceptó y ya al poco de comenzar la partida parecía claro que iba a perder la cabeza en su lentido lato. Pero la hija de Yvorin pensaba de otra manera, se había enamorado de Huon y se dejó ganar la partida. Huon, vencedor inesperado, aceptó el premio en metálico pero rehusó pasar la noche con la princesa lo que motivó la cólera de esta y su arrepentimiento por no haber dado mate a Huon. Al final y con la ayuda de Oberón, rey de las hadas, Huon logrará cumplir el encargo de Carlomagno y regresar a Francia.

Sin embargo, hoy en día los historiadores rechazan que sea Huon de Burdeos la fuente iconográfica de estas dos tablas. Sobre todo porque la Escena de una novela no puede relacionarse con nada de lo que pasa en el cantar de gesta. Aparte de que los jóvenes, vestidos a la moda de Siena, que acompañan al protagonista de la tabla Los jugadores de ajedrez mal se acomodan como feroces piratas sarracenos. Tampoco se ha encontrado nada que se corresponda adecuadamente con lo visto en las muchas obras medievales en las que el ajedrez hace presencia.

Así pues, el significado de esta obra permanece oculto, aumentando el fascinante misterio que emana de la tabla. ¿Quiénes son las personas retratadas? ¿Qué significa la partida de ajedrez? ¿Representa realmente a unos novios? ¿Qué apuesta había en juego que fuera lo suficientemente alta para explicar la turbación de las doncellas que acompañan a la dama protagonista? Quizá, un día, un hallazgo casual o el acierto de un historiador nos permita interpretar adecuadamente esta obra.

FICHA TÉCNICA
LIBERALE DA VERONA
LOS JUGADORES DE AJEDREZ circa 1475
TEMPERA SOBRE TABLA. 34,9 x 41,3 cm.
MUSEO METROPOLITANO DE ARTE DE NUEVA YORK

ANÓNIMO
HUON DE BURDEOS
SIRUELA. MADRID, 2002
TRADUCCIÓN DE JAVIER MARTÍN LALANDA

viernes, 25 de noviembre de 2016

BODAS EN BURGOS


Fueron se pora Burgos      quanto ir se podieron,
Luego que alli llegaron,     grandes bodas fezieron:
Non alongaron plazo,     bendiciones prendieron,
Todos, grandes e chicos,     muy grand gozo ovieron.
Alançavan tablados     todos los caballeros,
A tablas e escaques     jugan los escuderos,
d’otra parte matavan     los toros los monteros
avie y muchas çitulas     e muchos de violeros.
Fazian muy grand gozo     que mayor no podian,
Dos bodas, que non una,     castellanos fazian:
Una, por su señor,     que cobrado avian,
Otra por que entramos     bendiciones prendian.

La ilustración procede del blog St. Thomas guild

Versión actualizada por la página Condado de Castilla.

Se fueron para Burgos en cuanto pudieron, / una vez que llegaron, grandes bodas hicieron: / no alargaron el plazo, bendiciones pidieron, / todos, grandes y chicos, mucha alegría tuvieron. / Alanceaban tablados todos los caballeros,/ a tablas y ajedreces juegan los escuderos, / de otra parte mataban toros los monteros, / había allí muchos citoles y muchos violeros. / Mostraban un gran gozo, más no podían, / dos bodas, que no una, los castellanos hacían: / una, por su señor, que recobrado habían, / otra, porque los dos bendiciones recibían.

FICHA TÉCNICA 
POEMA DE FERNÁN GONZÁLEZ
EDICIÓN A CARGO DE JUAN VICTORIO
CÁTEDRA. MADRID, 1981

ILUSTRACIÓN
DOS HOMBRES JUGANDO AL AJEDREZ
SCHACHZABELBUCH, 1464/1465

viernes, 11 de noviembre de 2016

EL LIBRO DE ALEXANDRE

Los unos tenien armas       quebrantauan taulados
los otros trebeiauan       axadrezes & dados
los otros fazien juegos       menudos e granados
non preçiauan un figo       los lazerios passados.


FICHA TÉCNICA

LIBRO DE ALEXANDRE
ESTUDIO Y EDICIÓN DE FRANCISCO MARCOS MARTÍN

Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
www.cervantesvirtual.com

ILUSTRACIÓN
THE ROMANCE OF ALEXANDER IN FRANCH VERSE, 1338/44
BIBLIOTECA BODLEIAN

domingo, 21 de marzo de 2010

DE VARIA INVENCIÓN XXXIX

UMBERTO ECO

La carta no decía que, después de una breve vacilación sobre la distribución de las camas, se había decidido que cada noche los dos convivientes se habrían jugado al ajedrez la cama más cómoda, porque en la corte el ajedrez se consideraba un juego poco aconsejable.



Dos caballeros jugando al ajedrez durante una asedio. Ilustración de una copia del siglo XIII de la Historia de Guillermo de Tiro.

FICHA TÉCNICA

BAUDOLINO
LUMEN
BARCELONA, 2001

TRADUCCIÓN DE HELENA LOZANO MIRALLES