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miércoles, 25 de febrero de 2026

EL ESFORZADO CABALLERO DON TRISTÁN DE LEONÍS

Como continuación de nuestra última nota, vamos a ver algunas ilustraciones más de la leyenda de Tristán e Iseo.

Recordemos que Tristán había navegado hasta Irlanda para pedir la mano de Iseo la rubia en representación de su tío, el rey Mares de Cornualla. En el camino de regreso, mientras juegan al ajedrez, sienten sed y piden de beber. La somnolencia de sus servidores hace que equivocadamente les sirvan un filtro de amor que la madre de Iseo había preparado para que le fuera ofrecido a los novios en su noche de bodas. El filtro tenía la propiedad de que hacer que quien lo bebiera se enamorara perdidamente de la primera persona que viera.

Habitualmente se atribuye a un noble del siglo XII de nombre Luce de Gast una versión en prosa de la leyenda caballeresca de Tristán de Leonís  que supuestamente habría traducido del latín. En la época medieval se publicaron varias versiones de la obra, algunas de ellas ilustradas.

El sitio Peón eléctrico, dirigido por José Luis Álvarez y Diego Álvarez Alba, ha publicado un excelente artículo sobre el tema, del que hemos aprovechado algunas cosas.

Miniatura de un Tristan en prosa conservado en la Biblioteca Nacional Francesa bajo la signatura Français 97. Publicado entre 1401-1425. Traducido por Luce du Gast


Miniatura atribuida al maestro del misal de Yale. Ilustra Tristan en prosa (publicado según la BNF entre 1451 y 1475), traducido por Luce de Gast. Su signatura es Français 102.


Miniatura del Libro del buen caballero Tristan, hijo del buen rey Meliodus de Loenis, traducido por Luce de Gast. Se conserva en la sala de manuscritos de la Biblioteca Nacional francesa bajo la signatura Français 99. La fecha de publicación oscila entre 1401 y 1500.

Muestra a Tristan e Iseo en el barco en su camino de regreso a Cornualla antes de beber el filtro de amor.


El tema hizo fortuna en las artes decorativas medievales y se adaptó a todo tipo de soportes. La siguiente imagen muestra un cofre de madera de roble del siglo XIV que se conserva en el londinense Victoria & Albert Museum. Los relieves policromados muestran escenas del romance de Tristán e Iseo, entre ellas la escena de la partida de ajedrez.
La imagen siguiente muestra el respaldo de un sitial de madera de roble del siglo XIV que se encuentra en el conjunto conocido como "Jardines de Alfabia" en Bunyola (Mallorca). Fotografía de Fabián Montojo.


Fuera del marco cronológico de la Edad Media, el tema ajedrecístico ha seguido llamando la atención de los artistas que se han acercado al mito de Tristán e Iseo.

El artista francés Maurice Lalau es el responsable de la siguiente ilustración realizada para la edición del romance realizada por Florence Simmonds publicada por William Heinemann en Londres en 1910. La escena representada muestra el  momento en que un amigo de los amantes se acerca a la reina para mostrarle el anillo que utilizaban como señal de autenticidad de los recados que se enviaban mediante terceros. En la versión de Alicia Yllera, este momento se cuenta así:
En la cámara real, la reina jugaba al ajedrez con su esposo. Dinas se sentó junto a ella, en un escabel. Dos veces, fingiendo indicarle la jugada, puso la mano sobre el tablero para que Iseo viese el anillo. La reina lo reconoció y fingió estar hastiada del juego. Esperó a que el rey abandonase la sala y se retiró a sus habitaciones haciendo venir a Dinas. 

La británica Evelyn Paul escogió para la edición que tradujo e ilustró (Camperfield Press. Saint Albans, s/f) el momento del súbito enamoramiento que se produce una vez que ambos han bebido el filtro preparado por la madre de Iseo.





lunes, 23 de febrero de 2026

TRISTÁN E ISOLDA

Esta nota se publicó originalmente el 2 de febrero de 2026 en el blog de Federico Marín Bellón Damas y reyes. 

Señores, ¿os agradaría oír un hermoso cuento de amor y de muerte? Se trata de la historia de Tristán y de Iseo, la reina. Escuchad cómo, entre grandes alegrías y penas, se amaron y murieron el mismo día, él por ella y ella por él. El relato de sus amores se extendió por la verde Erín y la salvaje Escocia, se repitió en toda la isla de Miel, desde el muro de Adriano hasta la punta del Lagarto, halló sus ecos en los bordes del Sena, del Danubio y del Rhin, encantó a Inglaterra, Normandía, Francia, Italia, España, Alemania, Bohemia, Dinamarca y Noruega. Su memoria durará mientras exista el mundo.

Así comienza la versión de Tristán e Iseo (Isolda) editada por Alicia Yllera para Alianza Editorial en 1984. Originada en la Edad Media, los amores ilícitos del joven caballero Tristán y la princesa Iseo se han convertido en una de las historias de amor por antonomasia de la cultura occidental. 

Su huella en la literatura y el arte ha sido enorme y duradera. Óperas, películas, series de televisión se han inspirado en la pareja irreprimiblemente atraída el uno por el otro, pese a todos los condicionamientos sociales.

Nuestra tesis es que el hecho de que Tristán e Iseo se enamoraran mientras jugaban al ajedrez es el motivo de la gran cantidad pinturas y grabados que muestran el proceso de galanteo, noviazgo y matrimonio de una pareja. Por eso hemos llamado repetidamente en las páginas de ARTEDREZ al ajedrez el juego del amor. 

El ajedrez permite la intimidad antes de que exista el amor. Es, podríamos decir, la antesala del deseo. Con Tristán e Iseo se inaugura una tradición simbólica e iconográfica en la que el tablero se volverá el escenario donde el amor se muestre sin decirse, funcionará como una metáfora del vínculo en ciernes y acompañará a los amantes desde el primario deseo carnal hasta el equilibrio conyugal. Bajo la etiqueta AMANTES hemos publicado unos cuantos ejemplos de lo que decimos. Quedan muchos más.

Veamos qué dice una versión en castellano de la leyenda:

Después de que Tristán e Iseo fueron dentro en la nao, el tiempo les hizo bueno e alzaron velas la vía de Cornualla. Y ellos yendo así, un día don Tristán e Iseo, jugando al axedrez, hacían gran fiesta. E no había entre ellos ningún pensamiento de amor carnal. Y ellos habían muy gran sed. E Tristán dijo a Gorvalán que les diese de beber.

Los sirvientes confunden las redomas y en vez de llevarles agua fresca les entregan el brebaje amoroso.

E luego que Tristán e Iseo hobieron bebido el brebaje, fueron así enamorados el uno del otro, que más no podía ser, e dexaron el juego del axedrez e subiéronse a una cama e comenzaron de hacer una tal obra que después en su vida no se les olvidó ni les salió del corazón por miedo de la muerte ni de otro peligro que acaescer pudiere. Por lo cual se vieron en grandes peligros y vergüenzas fasta la muerte.

E después que hobieron acabado su voluntad el uno del otro, tornaron a acabar el juego del axedrez que tenían comenzado.

Precisamente la miniatura siguiente, obra de Évrard d’Espinques de 1470, muestra el momento en que Tristán está ingiriendo el brebaje amoroso. 


Debieron de cogerle gusto tanto a la «obra» como al ajedrez porque más adelante en el libro, estando ya Iseo casada con el rey Mares, unos visitantes preguntaron por la reina y el rey les contestó:
Vedla en aquella tienda, do juega al axedrez con Tristán.
FICHA TÉCNICA
LIBRO DEL ESFORZADO CABALLERO DON TRISTÁN DE LEONÍS  Y DE SUS GRANDES HECHOS DE ARMAS
ESPASA CALPE. BUENOS AIRES, 1943
EDICIÓN, PRÓLOGO Y GLOSARIO DE IGNACIO B. ANZOÁTEGI