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martes, 11 de marzo de 2025

MATE JAQUE, UNA NOVELA DE JAVIER PASTOR


Con gran pena me he enterado por la prensa del fallecimiento del escritor Javier Pastor (1962) el pasado 27 de febrero de 2025.

Gran amigo de un gran amigo, nuestra relación no pasó de ser superficial. Coincidimos en algunos bares, asistimos juntos al recital de otro amigo, y una noche estuve tomando algo en su casa. Sin embargo, me gustaba mucho lo que escribía. Y es, a mi parecer, poco conocido para sus méritos. Quizá porque su literatura no es convencional, porque le gustaba experimentar con el lenguaje y las fórmulas narrativas. Probablemente, tampoco aspiraba a tener muchos lectores.

En general, hablábamos de libros y de ajedrez. Y sobre todo de libros que hablaban de ajedrez. En uno de esos encuentros me preguntó si podía ayudarle componiendo unos diagramas con determinadas posiciones de ajedrez para un libro que estaba escribiendo. Se trataba de Mate Jaque.

Mate Jaque es una voz. Una voz que nos habla desde un balneario/hotel/sanatorio. Nos habla un escritor, un escritor que se puede permitir libertad creativa porque dispone de unas pequeñas rentas y, además, su mujer tiene altos ingresos. Sin embargo, su relación, que es la tercera para ambos, ha fracasado por su negativa a tener hijos.

La voz no solo es crítica con su mujer sino en general con todo. Con el mundo del arte, con el de la literatura, con los periodistas que se interesan por su obra. En el balneario/hotel/sanatorio hace dos sorprendentes contactos: el primero es un maître del establecimiento que dice haber reconocido en él a un alma gemela. Le propone jugar una partida de ajedrez. La partida que juegan reproduce de forma casual «una famosa partida inexistente», la que supuestamente disputaron Napoleón I Bonaparte y Madame de Rémusat en París en 1802. «Jaque mate» le dice el maître a nuestro escritor al término de la misma.

El segundo contacto es una joven atractiva, pelirroja, que despierta en él un impulso galante que creía perdido. Pero la muchacha se despide de él llamándole papá. Intuimos que algo va mal. ¿Es posible que todo lo que hemos leído sea el delirio de una mente enferma que ha perdido el sentido de la realidad? ¿Los recuerdos confusos de un anciano que mezcla el deseo de lo que no fue con la tristeza de lo que fue? Estamos justo en la mitad del libro.

Y justo a la mitad del libro la voz cambia, aunque no el paisaje ni el tono. Una segunda partida de ajedrez se disputa: «Mate jaque» dice el maître. La partida ha seguido el curso de la segunda versión existente de la partida jugada por Napoleón y la Rémusat, en este caso con los colores cambiados. Esta partida se habría jugado en 1804 en el Château de Malmaison.

Estamos en el mismo balneario/hotel/sanatorio, pero la voz es ahora la de una mujer. En el acto reconocemos la historia. La misma que ha contado el hombre, pero narrada ahora por su mujer, con los colores cambiados, como se diría en ajedrez. Desfilan los mismo hechos, las mismas críticas, los mismos rencores, como si la historia en común solo tuviera una cara.

Un joven pelirrojo va a visitar a la mujer. Ella siente una mezcla de emociones y experimenta el resurgir de un deseo que creía extinguido. Pero el muchacho la llama mamá. El ciclo se ha cerrado. No sabemos si él se ha convertido en ella o ella en él. O si ambos se han metamorfoseado en uno. Los hijos, el hijo/a pelirrojo/a, se los llevan del balneario/hotel/sanatorio. No sabemos dónde.

Hemos dicho que el libro es una voz. Es el lenguaje y no la anécdota lo que prima en las páginas de la novela. Libro arriesgado, de léxico cuidado y preciso, con un uso original de los signos de puntuación, sobre todo de los paréntesis. Un lenguaje de relojería que abre numerosas puertas que luego va cerrando una a una.

Javier Pastor ha aprovechado la existencia de dos partidas de ajedrez iguales, que sitúa justo en la mitad del libro, pero con los colores cambiados (repetimos), para que sean el eje sobre el que pivota la acción, la bisagra a partir de la cual se enrosca el relato, el punto en el que él pasa a ser ella en una historia que tiene algo de especular, algo de palindrómico. El odio/amor, la decadencia, la alienación, la soledad son, realmente, los elementos que puntean la acción. Sin embargo, el ajedrez es, en la estructura de la novela, lo que Hitchcock llamaba un MacGuffin: una excusa argumental que carece de relevancia por sí misma.

Veamos a continuación la primera partida:


Y la segunda... con los colores cambiados:


Como he comentado, Javier me pidió que compusiera diagramas de las dos partidas. Expresamente me pidió que hiciera una diagrama cada dos jugadas. Los hice con ChessBase 12, utilizando la tipografía Crystal. Se publicaron en un apéndice al final del libro.

Estas son las posiciones finales de las dos partidas tal y como aparecen en el volumen:



Hablando con el amigo que nos presentó, para mi desgracia también fallecido, me lamentaba de no haber escrito nada en ARTEDREZ sobre este libro después de tanto tiempo. Le contaba que me cuesta mucho hablar sobre personas que conozco, sobre todo cuando las admiro. Me parece que no voy a estar a la altura. Él me pidió que lo hiciera. Así que, con una punzada de dolor por el retraso, por haber llegado tarde en ambos casos, quiero que esta entrada sirva al menos de homenaje para ambos. 

Para Fernando Castro y Javier Pastor.

FICHA TÉCNICA
JAVIER PASTOR
MATE JAQUE
MONDADORI. BARCELONA, 2009

La ilustración que encabeza esta nota se publicó en el diario El País el 7 de febrero de 2009. Es obra de Fernando Vicente y acompañaba a la crítica que Juan Goytisolo hizo sobre la novela que comentamos, titulada El tablero de ajedrez.

miércoles, 25 de diciembre de 2024

NAPOLEÓN Y METTERNICH

Napoleón I y Metternich, los encarnizados rivales de la política del primer cuarto del siglo XIX, se enfrentan en una partida de ajedrez en este grabado de A. Paul Weber (1893-1980).

A Weber le gustaba usar el ajedrez como medio de representar personajes situados en posiciones políticas, religiosas o sociales enfrentadas. 

miércoles, 30 de agosto de 2023

LA BATALLA DE BORODINÓ, POR ANDREY ESIONOV


Aunque Andrey Esionov (1963) es fundamentalmente retratista y paisajista, no desdeña acometer asuntos históricos desde una perspectiva original. 

La batalla de Borodinó tuvo lugar el 7 de septiembre de 1812 entre el ejército imperial ruso, comandado por Mijaíl Kutúsov, y la Grande Armée francesa, bajo la dirección de Napoleón I Bonaparte. Es recordada por ser una de las mayores carnicerías de la historia. El resultado de la batalla no fue muy claro. Los franceses reclamaron la victoria porque el ejército ruso se retiró y permitió a Napoleón ocupar Moscú; los rusos hicieron lo propio argumentando que la pírrica victoria francesa dejó indefenso a su ejército ante las batallas sucesivas, lo que conllevó su derrota final. Lo único cierto es que entre setenta mil y noventa mil hombres fueron heridos o muertos aquel día. Aquel simple día.

El arte del siglo XIX reflejó la batalla en muchas de sus manifestaciones. Louis François Lejeune, Vasily Vershchegin, Peter van Hess, Franz Rouband o Auguste-Joseph Desarnod con sus pinceles; Lermontov le dedicó un poema y forma parte destacada de Guerra y paz de Tolstoi; y sus cañonazos resuenan entre las notas musicales cada vez que escuchamos la Obertura 1812, opus 49, de Tchaikovsky.

La interpretación de Esionov nos presenta, en el fondo de la composición, una composición similar a la de la pintura de historia decimonónica: caballos y hombres desbocados, confusión y humo. Lo curioso es que sobre el campo de batalla se dispone un tablero de ajedrez gigante sobre el que aparecen una serie de figuras. Reconocible al primer vistazo, Napoleón Bonaparte acompañado por una mujer, probablemente la emperatriz Josefina de Beauharnais. Las otras dos figuras, presumimos, deben ser el zar Alejandro I Romanov y la zarina Elizaveta Alekséyevna.

El resto, salvo un caballo encabritado, son trebejos de ajedrez. Al buscar la posición en las bases de datos, hemos descubierto que la posición se corresponde a un problema de mate en tres compuesto por el soviético Lev Illich Loshinsky (1913-1976). Hay que decir que tanto los emperadores y emperatrices como el caballo están situados sobre las casillas en las que están las piezas que representan en el problema.

LOSHINSKY, Lev Illich
MATCH URSS vs HOLANDA, 1956/7
1.er PREMIO
#3                                             (11+12)

SOLUCIÓN


FICHA TÉCNICA
ANDREY ESIONOV
Бородинское сражение (LA BATALLA DE BORODINO), 2015
ÓLEO SOBRE LIENZO180 х 220 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

martes, 27 de junio de 2023

NAPOLEÓN EN SANTA ELENA

Dibujo de Nicolas-Toussaint Charlet  (1792-1845) para la primera edición italiana de Le Mémorial de Sainte-Hélène, Volumen 1, 1842, escrito por Emmanuel-Augustin-Dieudonné-Joseph, conde de Las Cases (1766-1842). El conde de Las Cases acompañó a Napoleón a su exilio de Santa Elena, donde actuó como su secretario. Las notas que tomó de sus conversaciones con el ex-emperador sirvieron como base para su Memorial.

Representa un suceso acaecido en la isla de Santa Elena. Napoléon se encontraba jugando al ajedrez con un miembro de su séquito, probablemente el mariscal Bertrand, cuando uno de los reyes cayó al suelo. Napoleón se quedó mirándolo y lo comparó despectivamente con Luis XVIII.


 

lunes, 26 de septiembre de 2022

ENIGMAS HISTÓRICOS


La editorial Alma tiene una colección dedicada a libros de entretenimiento que incluyen todo tipo de pasatiempos: crucigramas, sudokus, juegos de lógica y enigmas detectivescos y de historia.

Precisamente, el volumen titulado Enigmas históricos, con textos de Cosme Zagra e ilustración de Miguel Gallardo presenta a Napoleón Bonaparte delante de un tablero de ajedrez en su cubierta.

Uno de los enigmas también tiene por protagonista a Napoleón y el ajedrez, aunque la solución es un decepcionante «salto de caballo» de apenas cinco jugadas.


miércoles, 28 de septiembre de 2016

VLADIMIR GEORGIEVICH MOCHALOV


Caricatura de Lev Tolstoi por el artista ruso Vladimir Georgievich Mochalov. La presencia como trebejos de Napoleón Bonaparte y —suponemos— el mariscal Mijaíl Kutúzov sobre el tablero a los pies de Tolstoi nos remite a una de las grandes novelas del autor ruso, Guerra y paz. Analizando la batalla de Borodino, en la que se enfrentaron ambos militares, y discutiendo si la llegada de los franceses a Moscú fue fruto del ímpetu de las tropas napoleónicas o una hábil maniobra de los estrategas rusos, Tolstoi dice por boca de uno de sus personajes:
Un buen jugador que pierde una partida de ajedrez está sinceramente convencido de que lo ocurrido se debe a un error personal y lo busca en los comienzos del juego, olvidando que en cada uno de sus movimientos, a lo largo de la partida, han existido errores semejantes y que no hay una sola jugada perfecta. Ese error sobre el que concentra su atención es visible para él solamente porque el adversario se aprovechó de su fallo. ¡Pero cuánto más complicado es el juego de la guerra, que se desarrolla en determinadas condiciones de tiempo, cuando no es solamente la voluntad la que dirige máquinas inanimadas y todo se deriva de innumerables choques de diversas arbitrariedades!
Guerra y paz. Lev Tolstoi. El aleph. Barcelona, 2010.
Traducción de Lydia Kúper.

domingo, 8 de mayo de 2011

NAPOLEÓN BONAPARTE VII


(Continuación. Parte , ,  , , y 6ª)


Miscelánea.

Para terminar esta interminable serie de entradas dedicadas a Napoleón, una pequeña miscelánea de varia invención.

Filatelia

El mundo de la filatelia ha elegido como motivo el ajedrez en bastantes ocasiones. Dentro del tema que estamos tratando podemos encontrar varios ejemplos.

Una emisión de Paraguay de 1978 que reproduce parte del grabado titulado "El rey por los suelos" que muestra un supuesto enfrentamiento de Napoleón con un oficial de su guardia en el exilio de Santa Helena.

A continuación, un sello de Nicaragua de 1976 que reproduce el cuadro de Antoni Uniechowski que reproduce la partida disputada por Napoleón contra el autómata conocido como "El Turco" en el palacio de Schönbrunn en 1809.


El mismo motivo presenta esta emisión de 1997 de Abjasia. En este caso la fuente en la que se inspiró el grabador del sello nos es desconocida.


La ilustración que representa a Napoleón enfrentado a Lord Cornwallis ha tenido un gran seguimiento en la filatelia: República Centroafricana (1999), Turkmenistán (1998) y España.







Ex libris


El diputado y ministro italiano Ivan Matteo Lombardo encargo un curioso ex-libris de inspiración ajedrecística y napoleónica. Publicado en Jean Buchet en L’Echiquier de Paris. París 1947-1953. La leyenda dice: “Todos los hombres terminan por encontrar su Waterloo”.



Cine


Y el cine, claro, no podía de dejar de recoger la afición de Napoleón por el ajedrez:

En el clásico de Abel Gance, enfrentado en una partida contra Fouche:




Y en Napoleón en Santa Elena, jugando hemos de suponer contra el mariscal Bertrand.


sábado, 7 de mayo de 2011

NAPOLEON BONAPARTE VI

(Continuación. Parte , , , y )


4. Composiciones y partidas inventadas.

Hasta aquí hemos visto las partidas, apócrifas o no, atribuidas a Napoleón. Pero la figura de Napoleón y sus campañas militares han llevado  a diversos autores a componer, o extraer de partidas reales, estudios alegóricos inspiradas en ellas.

El más antiguo es el problema compuesto por Petrov [i] en el que, basándose en un antiguo problema medieval de as-Suli, [ii] propone una alegoría de la retirada de Moscú en la campaña de 1.812. Piezas y escaques representan lugares y personajes históricos. Tradicionalmente se conoce a esta composición con el nombre de La retirada de Rusia.



Rey blanco: el Zar Alejandro I .
Rey negro: Napoleón I.
Caballos blancos: la caballería cosaca del mariscal Kutusov.
Dama blanca: la madre Rusia.
El escaque b1: Moscú.
El escaque h8: París.
La diagonal h1-a8: el río Berezina.



Alexander Dmitrievich Petrov
San Petersburgo, 1824.
(8+14)

1. Cd2 Ra2 2. Cc3 Ra3 3. Cdb1 Rb4 4. Ca2 Rb5 5. Cbc3 Ra6 6. Cb4 Se daba mate con 6. Da8, pero esto no es un problema, es una alegoría histórica y la historia quiso que en el cruce del río Berezina las tropas rusas dejaran escapar la ocasión de derrotar definitivamente al ejercito francés Ra7 7. Cb5 Rb8 8. Ca6 Rc8 9. Ca7 Rd7 10. Cb8 Re7 11. Cc8 Rf8 12. Cd7 Rg8 13. Ce7 Rh8 14. Rg3#

El contexto histórico en el que Petrov sitúa su composición es el siguiente:

En 1812, el Imperio napoleónico ha alcanzado su mayor extensión territorial. Gran Bretaña, sometida a un bloqueo continental, es inexpugnable debido a su predominio en el mar. Europa se polariza entre Francia y Rusia. Decidido a imponer los acuerdos de Tilsit manu militari, Napoleón invade Rusia en Junio, los rusos se defienden mediante la estrategia de la tierra quemada, rehuyen el combate directo, sólo se enfrentan a Napoleón en Borodino, y destruyen todo lo que pudiera ser aprovechable por el ejército francés. El 15 de Septiembre, Napoleón entra en un Moscú abandonado y quemado por sus propios habitantes. Las dificultades de abastecimiento y la llegada del invierno obligan a los franceses a retirarse de Rusia en Octubre. A partir de ahí, el acoso de la caballería cosaca, las penalidades del invierno y, sobre todo, el desastre del paso del río Berezina en Noviembre diezman a la Grand Armée que, en Diciembre, llega de vuelta a la frontera prusiana. En el camino han quedado más de 500.000 hombres.

Un ejemplo muy posterior de la influencia que este estudio de Petrov tuvo entre los ajedrecistas soviéticos, y de paso del gusto por simbolizar los avatares de la campaña de Rusia en un tablero de ajedrez, son los artículos de Eduard Gufeld publicados en la revista Jaque en Noviembre de 1996 y Noviembre de 1999 titulados: "El triángulo de las Bermudas y el nuevo Napoleón" y "Napoleón marcha sobre Rusia" respectivamente. En ellos, Gufeld habla de la fascinación que le produjo en su infancia el conocimiento de la composición de Petrov y su intento de encontrar una partida real que de alguna forma pudiese capturar en lenguaje ajedrecístico ese hecho histórico. Según su opinión, lo logró el 3 de Enero de 1993 en el torneo de Hastings en su partida con A. Cooper.

COOPER vs GUFELD
HASTINGS 1992-93
A45 APERTURA TROMPOWSKY

1. d4 Cf6 2. Ag5 Ce4 3. Af4 d5 4. f3 Cf6 5. Cc3 e6 6. e4 Ae7 7. Dd2 0-0 8. 0-0-0 a6 9ed5 ed5 10. g4 be 11. h4 b4 12. cce2 a5 13. Cg3 a4 14. Rb1 Cc6 15. g5 Ce8 16. h5 b3 17. a3 Cd6 18. c3 Ca5 19. Ad3 Cdc4 20. Ah7 Rh7 21. g6 Rg8 22. Dh2 Ag5 23. h6 gh6 24. g7 Te8 25. C1e2 Ta6 26. Tdg1 Df6 27. Ce4 de4 28. Ag5 Df3 29. Ah6 Ca3 30. Ra1 Dd3 31. Cf4 Cc2 32. Rb1 Ca3 33. Ra1 Cc2 34. Rb1 a3 35. Cd3 a2 36. Rc1 a1D 37. Rd2 Cc4 38. Re2 ed3 39. Rf3 Ab7 40. Rg3 Tg6 41. Ag5 Te3 42. Rg4 Tg5 43. Rf4 Te4 (0-1). Si 44. Rg5 Da5 45. Rh6 Te6.

Y, ahora, dejemos hablar a Gufeld: “¿Una bonita partida, no? Pero ¿qué es lo que la hace tan especial? Bueno, lo cierto es que me ayudaría mucho que el lector fuera ruso. Los rusos han sufrido mucho a lo largo de su historia. Voy a explicarme, porque para algo tenemos el lenguaje. Permítanme una analogía con un famoso acontecimiento histórico: la marcha de Napoleón sobre Rusia en 1812. Por favor, participen en la descripción de mi analogía.”



“El rey blanco es Napoleón, que se dispone a realizar una larga jornada. Comienza con el enroque largo. El periplo se inicia en París (casilla e1) y llegará hasta Rusia. Cruza el río Nieman (d1) y entra en la ciudad de Smolensk (c1) (...) El emperador se acomoda en Rusia (b1) y más tarde entra en Moscú (a1). (...). Los rusos espolean a sus guerrillas de partisanos (los caballos) y su ejército (la dama) se va reforzando hasta hacerse imponente. Napoleón emprende ahora el camino de retorno, hacia Smolensk y París (...) Pero Napoleón nunca volverá a entrar en París como un héroe. Sucumbirá en un lugar bastante más lejano, en la isla de Santa Elena (h6)”

Por último, Napoleón también ha inspirado la composición de partidas. Según Antonio Gude, [iii] en 1908 un periódico inglés organizó un concurso de partidas imaginarias. Fue galardonada la siguiente:

NAPOLEÓN vs WELLINGTON
C31 GAMBITO DE REY CONTRAGAMBITO FALKBEER

1. e4 e5 2. f4 d5 3. ed5 e4 4. d3 Cf6 5. de4 Ce4 6. Cf3 Ag4 7. Dd4 f5 8. Ab5 c6 9. dc6 Da5 10. Cc3 Cc3 11. cb7 Cb5 12. Ad2 Cd4 13. Aa5 Cf3 14. Rf2 Ac5 15. Rg3 Cd4 16.The1 Rf7 17. ba8D Cdc6 18. Bb7 Rf6 19. Ac3 Ad4 20. Ad4 Cd4 21. De7 Rg6 22. Te6 Ce6 23. De6 Rh5 24. h3 (1-0)

En un elegante gesto  de fair play el periódico inglés premió un postrer triunfo de Napoleón.


[i] Alexander Dmitrievich Petrov, (1794-1867) padre de la Escuela Rusa y precursor de la Escuela Soviética de Ajedrez. Se conoce con su nombre la defensa 1.e4 e5 2. Cf3 Cf6.

[ii] Abu Bakr Mohamed ibn Yahya as-Suli (siglo X) fue uno de los grandes tratadistas de ajedrez árabes de la época abasí. Es uno de los contendientes de la partida de ajedrez más antigua de la que nos ha llegado trascripción. En su libro Kitab ash-shatranj (Libro de ajedrez) menciona el llamado mansubat ad-Dulabiya o problema de la rueda. Este problema es el que sirvió de inspiración a Petrov para componer La retirada de Rusia. Recuerde el lector que las piezas se mueven según las reglas medievales.







1. Ca4 Rb7 2. Ca5 Rc8 3. Cb6 Rd8 4. Cb7 Re7 5. Cc8 Rf7 6. Cd8 Rg6 7. Ce7 Rg5 8. Cf7 Rf4 9. Cg6 Rf3 10. Cg5 Re2 11. Cf4 Rd2 12. Cf3 Rc3 !3. Ce2 Rb3 14. Cfd4 Ra4 15. Cc3 Ra5 16. Cb3 Rb6 17. Ca4 Rb7 18 Cbc5 Rc8 19. Cb6 Rd8 20. Cb7 Re7 21. Cc8 Rf7 22. Cd8 Rg6 23. Ce7 Rg5 24. Cf7 Rf4 25. Cg6 Rf3 26. Cg5 Re2 27. Cf4 Rd2 28. Cf3 Rc3 29. Ce2 Rb3 30. Cd2 Ra4 31. Cc3 Ra5 32. Cb3 Rb6 33. Ca4 Rb7 34. Ca5 Rc8 35. Cb6 Rd8 36. Cc6#
 
[iii] Gude, Antonio. La guía del perfecto tramposo en Ajedrez. Tutor. Madrid, 1992.

ILUSTRACIONES


"Napoleón y el Invierno ruso". Dibujo (arriba) y litografía realizados por A. Paul Weber en 1975

viernes, 6 de mayo de 2011

NAPOLEÓN BONAPARTE V

(Continuación. Parte , ,   y )


3. La partida entre Napoleón I Bonaparte y el mariscal Henri-Gratien Bertrand.

El principal enemigo que Napoleón encontró en Santa Elena fue el aburrimiento. A pesar de estar acompañado por un grupo de oficiales de rango superior y sus esposas y de disponer de una biblioteca de 1.500 volúmenes, la vida de Napoleón en el destierro era una lucha permanente contra el hastío. En este contexto, el ajedrez debe haberle proporcionado algunas dosis extra de entretenimiento. Cuando lograba que la jornada se prolongara más que de ordinario, bien jugando al ajedrez con el mariscal Bertrand, bien a otros juegos con algún otro de los miembros de su séquito, solía exclamar: “una nueva victoria ganada sobre el tiempo, otro día menos”. [i]



Está documentado que jugó dos partidas con Lady Malcolm, esposa del almirante Malcolm, comandante de la flota y de la guarnición inglesas de Santa Elena, en 1817. Napoleón, que como vimos en su partida frente a “El Turco”, no era precisamente buen perdedor, se irritó al ser derrotado en la primera y pidió inmediatamente la revancha que ganó. Quizá para hacerse perdonar su enojo inicial contestó a la observación de Lady Malcolm de que era una apasionada del ajedrez con estas palabras: “es natural que nos guste aquello que sabemos hacer muy bien”. [ii]

Gareth Williams, en su libro Jaque mate, [iii] cuenta una anécdota ilustrativa de la afición del emperador por el ajedrez: el capitán inglés John D. Elphinstone visitó a Napoleón en Santa Elena para agradecerle el correcto trato que había tenido con él cuando fue herido y hecho prisionero en Quatre Bras. Como era representante de la Compañía de las Indias Orientales en Cantón, ofreció a Napoleón diversos objetos chinos, pero al saber que este deseaba un ajedrez cursó instrucciones a Cantón para que le enviaran uno. Pero Napoleón nunca recibió su ajedrez. Hudson Lowe, el gobernador de la isla, se negó a entregárselo. Según él, el rey estaba ungido con la corona imperial.

La siguiente es la única partida que se conserva de las muchas que debió jugar en Santa Elena con el general Bertrand, gran mariscal de palacio, y uno de los oficiales de alto rango que le acompañó  en el exilio final.

NAPOLEÓN vs HENRI BERTRAND
SANTA ELENA, 1818
C44 APERTURA ESCOCESA

1.Cf3 Cc6 2. e4 e5 3. d4 Cd4 4. Cd4 ed4 5. Ac4 Ac5 una posible alternativa sería 5. ... Df6 6. c3 De7 7. O-O De5 8. f4 dc3 9. Rh1 cb2 10. Af7 Rd8 Si 10. ... Rf7 11. fe5 Re8 12. Ab2 y las blancas ganan. 11. fe5 ba1D 12. Ag8 Ae7 si 12. ... Tg8 se podría continuar con 13. Ag5 Ae7 14. Ae7 Re7 15. Df3 con fuerte ataque, según el MI Antonio Medina 13. Db3 a5 y aquí Napoleón anunció mate en 5.

                                                            
14. Tf8 Af8 15. Ag5 Ae7 16. Ae7 Re7 17. Df7 Rd8 18. Df8#




Según recoge Juan María Solare, [iv] un grupo de partidarios del emperador le hizo llegar a su exilio de Santa Elena unos trebejos de marfil y nácar en cuyo interior se ocultaba un plan para huir de la isla. Napoleón recibió el presente y lo utilizó, legándolo a su muerte a su hijo, pero no descubrió el secreto que ocultaban las piezas porque el oficial encargado de entregárselas falleció durante la travesía y no pudo informar de su contenido. Hasta 1933, con motivo de una exposición sobre objetos de la época napoleónica realizada en Austerlitz, no se desveló el secreto que ocultaban estas piezas.  Pudiera ser que la partida precedente se jugara con ellas.


[i] Ludwig, Emil. Napoleón. Juventud. Barcelona, 1983.


[ii] Medina, Antonio. Op. Cit.

[iii] Williams, Gareth. Jaque mate. Grijalbo Mondadori. Barcelona, 2001.

[iv] Solare, Juan María. Napoleón, ajedrecista. Jaque 464. Madrid, Abril de 1998.

ILUSTRACIONES
(arriba)
Napoleón jugando al ajedrez con el mariscal Bertrand. Publicado en Albert Benhamou, "L'Autre Sainte-Hélène". Albert Benhamou Publishing, 2010. 

(abajo) 
El rey por los suelos. Litografía que muestra a Napoleón jugando con un miembro de su séquito en su exilio de Santa Elena. Biblioteca Nacional Francesa.


jueves, 5 de mayo de 2011

NAPOLEÓN BONAPARTE IV

(Continuación. , y parte)


2. La partida entre Napoleón I Bonaparte y “El Turco”

Esta partida, que en opinión de Antonio Medina es la que tiene más visos de autenticidad de todas las atribuidas a Napoleón, [i] se disputó en el palacio vienés de Schönbrunn en 1809, después de la batalla de Wagram. El oponente de Napoleón fue el célebre autómata creado en 1769 por el barón von Kempelen [ii] para entretener a la corte de la emperatriz María Teresa.




Este autómata, que se suponía era capaz de jugar mecánicamente al ajedrez, era un muñeco vestido a la turca sentado ante un mueble sobre el que había un tablero. Supuestamente, “El Turco” jugaba sus partidas sin intervención humana.

En la época que nos ocupa, “El Turco” era propiedad de  Maelzel, [iii] ingeniero mecánico de la corte austriaca. Maelzel llevó posteriormente el ingenio a los Estados Unidos para una gira de exhibición. A una de estas exhibiciones acudió Edgar Allan Poe, quien escribió un artículo [iv] en el que afirmaba que dentro del autómata un hombre, un profesional del ajedrez,  era quien jugaba realmente la partida. Aunque esta hipótesis se había sugerido con anterioridad, es en los escritos de Poe donde se presenta con mayor rotundidad.



Es probable que en este juego Napoleón se enfrentara con Allgaier, [v] uno de los jugadores más fuertes de la época. [vi] La partida fue publicada por primera vez en “The Illustrated London News” el 30 de noviembre de 1844.

Algunos biógrafos afirman que Napoleón hacía trampas en los juegos y en ajedrez “devolvía subrepticiamente al tablero una pieza comida”. [vii] En esta partida la victima fue él.

NAPOLEÓN vs "EL TURCO
PALACIO DE SCHONBRUNN. VIENA 1809
C20 APERTURA IRREGULAR

1. e4 e5 2. Df3 Cc6 3. Ac4 Cf6 “El Turco” no se deja dar el mate del pastor. A partir de aquí con jugadas de desarrollo simples las negras van a conseguir con facilidad una posición ganadora. 4. Ce2 Ac5 5. a3 d6 6. 0-0 Ag4 7. Dd3 Ch5 8. h3 Ae2 9. De2 Cf4 Con 9. ... Cg3 se ganaba la calidad, aunque  con la del texto la posición negra es apabullante. 10. De1 Cd4 11. Ab3 Ch3 12. Rh2 Dh4 13. g3 Napoleón bien podía haber abandonado aquí. 13. ... Cf3 14. Rg2 Ce1 15. Te1 Dg4 16. d3 Af2 17. Th1 Dg3 18. Rf1 Ad4 19. Re2 Dg2 20. Rd1 Dh1 21.Rd2 Dg2 22. Re1 Cg1 23. Cc3 Ac3 24. bc3 De2# Se dice que Napoleón, muy enojado, arrojó las piezas al suelo.

Pese  a la opinión de Antonio Medina, parece poco probable que la partida sea auténtica Quizá haya podido llamar a engaño al veterano MI español, el hecho de que el juego muestre el enfrentamiento entre un buen jugador y un aficionado, lo que indudablemente proporciona verosimilitud a la partida, pero, si seguimos a Louis Costant en su “Private Life of Napoleón”, veremos que la partida se desarrolló de forma totalmente distinta: Napoleón se había entrevistado con Maelzel para examinar algunos nuevos inventos de éste, en especial unas piernas artificiales que podían sustituir ventajosamente a las empleadas hasta el momento para proporcionar alivio a los mutilados y para encargarle la construcción de un coche que pudiera servir para auxiliar y transportar con mayor facilidad a los heridos en el campo de batalla. Después de la entrevista, Maelzel mostró el autómata al emperador. Constant, que fue testigo presencial del hecho, cuenta que a Napoleón le hizo gracia el autómata y se sentó a jugar con él diciendo: “Allons! mon camarade; à nous deux”. [viii] Napoleón hizo unos pocos movimientos e intentó hacer una jugada ilegal. “El Turco” rectificó la jugada y la partida continuó. Poco después, Napoleón volvió a hacer una jugada ilegal, el autómata, ésta vez, confiscó la pieza, a lo que Napoleón dijo: “es justo”. Pero cuando intentó hacer una tercera jugada ilegal, el autómata movió la cabeza y dio por terminada la partida barriendo las piezas del tablero con su brazo mecánico.  Algunas fuentes sugieren que fueron varias las partidas disputadas, aunque la precedente es la única que se ha publicado.




Como curiosidad, hay que señalar que el novelista polaco Waldemar Lysiak [ix] escribió en 1980 un libro en cuya trama tanto Napoleón como “El Turco” juegan un papel protagonista: un grupo de ingleses pretende secuestrar al emperador y sustituirlo por un sosia, el medio que idean para hacerlo es llegar a Napoleón, desvelarle el misterio de “El Turco” y animarle a que inspeccione el interior del autómata. En ese momento se sustituiría al emperador por su doble. En la novela se hace una descripción muy detallada de “El Turco”.


[i] Medina, Antonio. Op. Cit.

[ii] Wolfgang von Kempelen (1734-1804) elector húngaro en Viena. “El Turco” fue construido en 1769, precisamente el año en que nació Napoleón, para entretener a la corte de la emperatriz María Teresa, después de tres años lo desmanteló y permaneció almacenado hasta 1873 en que Maelzel lo compró y lo volvió a montar. También inventó una máquina que, mediante un mecanismo de fuelles, imitaba la voz humana.

[iii] Johann Nepomuk Maelzel. (1776-1855) Inventor del metrónomo, fue quien explotó las posibilidades comerciales de “El Turco” haciendo giras por Europa y los Estados Unidos, donde fue comprado por John Ohl, quien lo depositó en el Museo Chino de Filadelfia, donde fue destruido por un incendio en 1854.

[iv] Poe, Edgar Allan. El Ajedrecista en Otras historias extraordinarias. Cedro. Barcelona, 1976.

[v] Johan Baptist Allgaier (1763-1823). El jugador austriaco más fuerte de su época. Fue autor del primer tratado de ajedrez en lengua alemana, Neue theorestisch-praktische anweisung zum schachpiel. Viena,1795. Su nombre ha quedado asociado a una variante del gambito de rey: 1. e4 e5 2. f4 ef4 3. Cf3 g5 4. h4 g5 5. Cg5.

[vi] Íbero, Ramón. Diccionario de ajedrez. Ed. Martínez Roca. Barcelona, 1977. No cita la fuente de donde procede esta información.

[vii] Cronin, Vincent. Napoleón. Javier Vergara Editor. Buenos Aires, 1988.

[viii] Louis Constant. Private Life of Napoleón. The Century Company. New York, 1907. Libro 11, capítulo IX. Para este trabajo se ha manejado la versión electrónica hecha por John Schneider en http://www.napoleonic-literature.com/Book_11/V3C9.html.06/11/02. La traducción de la frase de Napoleón es: “¡Vamos, camarada! Los dos solos.”

[ix] Lysiak, Waldemar. El jugador de ajedrez. Alianza Editorial. Madrid, 1996.

ILUSTRACIONES

(arriba) El Turco. Grabado publicado en The Illustrated London News, 1845. 
Turk. Photograph. Encyclopaedia Britannica Online. Web. 4 May. 2011.

(centro) El Turco mostrando su secreto. Grabado publicado en Joseph Friedrich Racknitz, Ueber den schachspieler des herrn von Kempelen und dessen nachbildung (Leipzig and Dresden; J.G.I. Breitkopf, 1789).

(abajo) Ilustración de 1956 del artista polaco Antoni Uniechowski que recoge la partida disputada por Napoleón contra el autómata conocido como "el Turco" en el palacio de Schönbrunn en 1809.