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domingo, 19 de julio de 2026

ISTVAN KERNY

Pionero de la fotografía artística húngara, István Kerny (1879–1963), pese a su extensa labor como documentalista de la Hungría rural, desarrolló en paralelo una notable faceta experimental. A lo largo de su carrera exploró técnicas como la doble exposición, el fotomontaje y diversos procedimientos innovadores de laboratorio, ampliando las posibilidades expresivas de la fotografía más allá de sus usos convencionales.

Én és én (Yo y yo), obra realizada en 1917, constituye una excelente muestra de esta vertiente vanguardista. Se trata de un autorretrato doble en el que el fotógrafo aparece jugando una partida de ajedrez contra sí mismo. Lo que hoy podría resolverse fácilmente mediante herramientas digitales exigía entonces una compleja combinación de tomas y un minucioso trabajo de laboratorio para integrar las distintas exposiciones en una única imagen.

El enfrentamiento entre ambos jugadores puede interpretarse como una representación del diálogo interior y del proceso de superación personal que el ajedrez favorece. Al fin y al cabo, ante el tablero, el adversario más difícil de vencer suele ser uno mismo.

miércoles, 18 de septiembre de 2024

THE GAME


José Antonio Blaya (1957) es un farmacéutico, escritor y fotógrafo sevillano.

Buena parte de su obra fotográfica se mueve por los caminos del fotorreportaje o de la fotografía documental, retratando tipos y escenas populares o lugares emblemáticos de los sitios que visita. También ha desarrollado una fotografía más conceptual, a base de collages digitales, con una clara intención narrativa, en los que muestra una visión muy personal.

The Game es una obra realizada durante la pandemia de 2020 que, según declara el autor, refleja el hecho de que «durante el confinamiento, la vida se parece a un duelo contra el tiempo que te queda por resistir».

Un hombre, creemos que un autorretrato, se enfrenta en una partida desigual a La Muerte. Desigual porque La Muerte, ignorando las reglas del juego, ya ha movido cuatro piezas, una más que su contrincante, que dolorido, amordazado e inerme intenta resistir a toda costa

 

viernes, 12 de abril de 2024

EDUARDO SCALA


Poeta, artista, ajedrecista y ajedrezólogo Eduardo Scala (1945) retratado por Pedro Albar. Scala escribió el siguiente manifiesto para la exposición AjedreZ, arte de silencio: ocho siglos de cultura: 32 libros para una exposición, celebrada en la Biblioteca Nacional de España y de la que dimos cuenta en su momento:

AjedreZ

Amados en el Ajedrez, ahora que ajedrezando-rezando-ando en la ciudad del cielo,
al fin, entiendo el aviso de la Santa de Ávila: «Pues creed que quien no sabe
concertar las piezas en el juego de ajedrez, que sabrá mal jugar, y si no sabe dar
jaque, no sabrá dar mate». Camino de Perfección (Capítulo XVI).

«Concertar las piezas». La clave.

Dieciséis figuras transfigurando tiempo-espacio;
movimientos monumentales, mentales.

El juego, al compás de cada posición, plena de superposiciones, exige
la máxima atención, a fin de sintonizar con el concierto-cierto del AQUIAHORA.

Admiremos, por ejemplo, el concerto grosso di silenzio de las partidas perennes,
en las que el duetto –perdedor-vencedor– armó belleza por los siglos de los siglos.

En el Juego de la Vida –AjedreZ– como en el de la muerte, todas las razas, clases
sociales, creencias religiosas, sexos, y edades se igualan.
El AjedreZ o la Democracia.
Vemos con emocionada admiración cómo un barrendero comparte la alegría de los
trebejos con un doctor y al mismo tiempo un abuelo de 88 abriles con su bisnieto de 8
años.
¿Acaso el milenario arte es deporte...?

Asimismo en el más universal de los juegos se dan milagritos: los cojos, andan;
los sordos, oyen; los ciegos, ven; los enfermos se consuelan; los refugiados encuentran
su tabla de salvación en el tablero blanquinegro de su infancia, y los reclusos
disfrutan el espacio de libertad.

El AjedreZ –A-Z, principio y fin del Alfabeto–, libro mudo, centenario, sagrado,
consagrado por todas las razas, religiones y culturas, donde aprendemos a leer, sin
letras, las sutiles tramas de la vida. Y la belleza, y la verdad.
Vale.

Eduardo Scala