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viernes, 31 de julio de 2026

ABEL, DE ALESSANDRO BARICCO

En Abel, el wéstern de Alessandro Baricco publicado en 2023, encontramos la siguiente cita ajedrecística:

Juez McAuley, Abraham McAuley, ¿A dónde coño te has ido? ¿Quién impartirá justicia en nuestras tierras nacidas de la injusticia? ¿O traerá paz a nuestras casas siempre en guerra? ¿Acaso tendré que hacerlo yo? ¿Un humilde siervo de Dios que no sabe hacer otra cosa en la vida? ¿Debería hacerlo Paul que ensilla los caballos? ¿O Esther porque es la más hermosa de la ciudad? ¿O, tal vez, Jackolson solo por saber jugar al ajedrez? 

Abel, el culto pistolero protagonista, interpela al juez ausente preguntando retóricamente quién podría encargarse de impartir justicia: ¿un pistolero, un mozo de cuadra, una belleza o un ajedrecista?

Un buen ajedrecista es aquel que toma buenas decisiones... en el tablero. La respuesta a la demanda de Abel parece sencilla: una persona justa.


FICHA TÉCNICA
ALESSANDRO BARICCO
ABEL
ANAGRAMA. BARCELONA, 2024
TRADUCCIÓN DE XAVIER GONZÁLEZ ROVIRA

 


miércoles, 29 de julio de 2026

TELÉFONO, DE PERCIVAL EVERETT


Teléfono es una novela del escritor norteamericano Percival Everett (1956) que aborda cuestiones como la pérdida, el duelo o la aceptación de uno mismo. En paralelo, también se adentra en temas sociales, sin ir más lejos la explotación laboral de inmigrantes, principalmente mujeres. Al igual que en otras obras de Everett, las cuestiones raciales sobrevuelan toda la trama. 

Un profesor universitario que no es feliz ni infeliz, sino todo lo contrario, ve alterada su vida por dos acontecimientos inesperados: la noticia de que su hija tiene una enfermedad neurodegenerativa incurable y una anónima petición de ayuda, escondida en una prenda comprada por internet.

La novela incorpora, además, un audaz experimento formal: se publicaron simultáneamente tres versiones del libro, con cambios en los diálogos de los personajes y, sobre todo, con tres finales distintos. Esta característica no fue anunciada oficialmente, por lo que los distintos lectores leen distintas novelas. 

Las tres versiones originales solo se distinguen por un pequeño detalle de la cubierta: una brújula que señala orientaciones diferentes. Este juego ha desaparecido en la versión española, porque no hemos advertido diferencia alguna entre las cubiertas que hemos localizado por la red o visitando librerías. Aunque nos hemos puesto en contacto con la editorial, quizá por ser época estival, no hemos recibido respuesta. Si la hubiere, escribiríamos una nota actualizando la información correspondiente.

La idea clave detrás de este experimento editorial es que el lector, que no es consciente de la existencia de otras versiones, al compartir su lectura con otras personas descubrirá discrepancias entre su lectura y la de otros lectores. Parecido al juego que da título a la novela, en el que los participantes se van susurrando al oído una historia para descubrir, al final, que el mensaje se ha distorsionado al pasar de persona en persona. En España, el juego se conoce como «teléfono escacharrado».

El simple hecho de descubrir la existencia de otras versiones modifica por completo nuestra lectura de la novela. ¿Es fiable el narrador? ¿Se nos ha escamoteado algo? ¿Es necesario leer las tres versiones para comprender plenamente la obra? El autor, preguntado al respecto, dice que hay muchos pequeños cambios; unos pocos, grandes; y, sobre todo, un final distinto en una de las versiones. Everett insiste en que con ello quiere subrayar la autoridad del lector, aunque no estamos muy seguros de que ello sea así.

Estamos, en definitiva, ante una novela extraordinariamente compleja —y eso que solo hemos leído una de las versiones, la noroeste, y no sabemos lo que cambiaría nuestro criterio al leer las otras— que invita al lector, mediante un incesante tejido de referencias, a reconocer ecos de la filosofía (Sócrates, Cicerón, Thomas Hobbes), paleontología (muchos fósiles), pintura (los maestros del Louvre) o poesía (los poemas de Friedrich Rückert musicados por Gustav Mahler). Por supuesto, con un final abierto, abrupto y, como hemos adelantado, hipotético.

El ajedrez desempeña un papel importante en la trama. Según nos cuenta el narrador, había enseñado las reglas a su hija cuando tenía unos siete años y solían jugar con frecuencia. La niña, sin ser un prodigio, se interesó por el juego y empezó a leer sobre él y a practicarlo. Cuando cumplió doce años, su nivel ya era superior al de su padre. Precisamente, el deterioro de sus prestaciones ajedrecísticas es una de las primeras señales de alarma de la enfermedad.

En uno de los capítulos se reproduce una de las partidas disputadas entre padre e hija. La transcripción de la partida presenta algunos problemas en su adaptación al castellano: no se respetan las convenciones de la notación algebraica de que las jugadas de peón se indican por la letra de la columna en la que está dicha pieza, pero en minúsculas. También se han utilizado las iniciales de las piezas en inglés, en lugar de en castellano. Además, las primeras jugadas de una partida reciben el nombre de apertura, no de obertura. 

A partir de la decimocuarta jugada, basta una rápida consulta en las bases de datos de partidas para identificar sin dificultad la partida Nenarokov–Alekhine, disputada en Moscú en 1915.

Veámosla. 


Aunque no es infrecuente que algunos novelistas incorporen partidas históricas haciéndolas pasar por propias de personajes ficticios, el recurso siempre nos ha parecido discutible, pues puede producir cierta extrañeza ver a un jugador que reconoce no ser más que un modesto aficionado jugar con el nivel de uno de los más fuertes ajedrecistas de Moscú de principios del siglo XX.

Todo indica voluntariedad por parte de Everett, porque, en un guiño al lector, Zach llama a su hija Madame Nenarokov, lo que deja claro que quiere dirigir al lector hacia esa partida histórica.

No somos los primeros en considerar que la partida de ajedrez constituye uno de los puntos centrales en la interpretación de la novela. El profesor Martin Paul Eve, de Birkbeck, Universidad de Londres, escribió un extenso artículo titulado Impossible Chess, Close Reading, and Inattention as Disability in Percival Everett’s Telephone (Ajedrez imposible, la lectura atenta y la falta de atención como discapacidad en «Telephone», de Percival Everett) en el que comenta la partida de ajedrez. 

El alcance del artículo va más allá de lo puramente ajedrecístico y se adentra en temas para los que no tenemos competencia, como el análisis literario de la discapacidad o el análisis filológico, y pese al gran interés del artículo, no vamos a pronunciarnos sobre sus conclusiones.

Sin embargo, en lo meramente ajedrecístico sí que nos vamos a permitir discrepar de la tesis del profesor Eve. Tras analizar las tres versiones de la novela, Eve afirma que hay omisiones evidentes y crecientes en la notación de la partida que hacen imposible reconstruirla con exactitud. La falta de esas jugadas representaría las variantes textuales de la novela, escamoteadas a propósito por el autor, que nos hacen imposible la comprensión total del texto. Al mismo tiempo, nos situarían en una perspectiva cercana a la de la niña protagonista, a la que su enfermedad degenerativa va impidiendo comprender la realidad.

En el ejemplar que hemos manejado —la versión noroeste, como ya hemos indicado— solo falta una jugada: la novena del blanco, pero el resto de las jugadas están descritas en el texto. Además, la jugada que falta es forzada por lo que se puede deducir fácilmente. El siguiente diagrama nos ayudará a comprenderlo:


El alfil negro acaba de capturar un caballo blanco en c3, dando jaque. Sea intencionada o no por parte de Everett la omisión en el texto de la siguiente jugada blanca, esta solo puede ser 9. bxc3, y a partir de ahí la partida se sigue perfectamente.

Quizá el problema radique en que la anotación de la partida se desarrolla en dos planos. En uno de ellos las jugadas se van transcribiendo aisladas, como se haría en una revista especializada (aunque en la novela no se ponga el número de jugada) dejando un espacio arriba y abajo de los párrafos del texto al que acompañan. 

Otras jugadas se mencionan precisamente dentro del texto, en el diálogo que mantienen padre e hija mientras juegan. Dado que ambos niveles narrativos no van sincronizados, es posible que un lector no familiarizado con la notación algebraica llegue a pensar que son dos partidas las que se disputan y que en ambas faltan jugadas. Pero solo es una, y perfectamente reproducible.

Además, Everett quería que se supiera que la partida era histórica y dejó una pista (enrevesada y oculta, pero pista al fin y al cabo) al hacer que Zach llamara a Sarah madame Nenarokov. Nenarokov, como hemos dicho, era el conductor de las piezas blancas en la partida modelo.

Solo hemos detectado una posible errata en la transcripción de la partida. Tanto en la edición inglesa como en la española la jugada dieciséis de las negras es Qxc6 —cuando debería ser Qc6—. Qxc6 (Dxc6 en castellano) implicaría que la dama negra ha capturado una pieza en la casilla c6, lo que es imposible. Qc6 simplemente quiere decir que la dama se mueve a c6, según ocurrió en la partida modelo. Podría tratarse simplemente de una errata tipográfica, aunque no cabe descartar que existan diferencias entre las distintas versiones del texto.

Hay, sin embargo, otra anomalía mucho más llamativa, y que, hasta donde sabemos, Martin Paul Eve no comenta. Zach juega con las piezas blancas y perderá al final, algo nada sorprendente porque ya se ha dicho que Sarah es mejor jugadora que su padre, pero, al comentar la décima jugada, el texto señala que es Sarah quien se enroca corto. Si en castellano pudiera haber alguna duda de quién juega, el original inglés lo deja meridianamente claro: Then, as if she had it all planned, she castled short. 0-0. 

Curiosamente, cuando Sarah enroca largo, su padre deja este comentario:
No puedo decir que me sorprendiera su enroque, pero la maniobra —el enroque, en realidad, es una jugada, no una maniobra— siempre me transportaba en cierto modo a otro lugar. El hecho de que las dos piezas se pudieran mover a la vez me parecía mágico, lo bastante como para poder llevar a cabo un movimiento parecido en la vida real. No tenía ni idea de cómo sería en la práctica aquel movimiento.

No podemos dejar de pensar que lo que Zach quería, como tantos padres en circunstancias similares, era ocupar el lugar de su hija, cambiarse por ella, al igual que el rey y la torre parecen intercambiar sus posiciones durante el enroque.

Y ya antes hubo un diálogo muy significativo entre padre e hija mientras jugaban la partida:

—¿Sabes por qué siempre te gano, papá?

—Dímelo

—Porque odias perder piezas.

—¿Ah, sí?

—No se puede proteger a todo el mundo. Simplemente tienes que salir adelante como puedas u obtener la posición que quieres. 

En una partida que enfrenta a un padre con su hija moribunda, la frase esconde una terrible sentencia. Zach no va a poder proteger a su hija. Va a perder la partida ante el tablero, pero va a perderla también ante la vida. Pero el consejo de la niña quizá le sirva para dilucidar otro de los problemas que plantea el libro: ¿se puede corregir un grave error (y hablamos de la vida, no de ajedrez) haciendo algo bien en otro ámbito de la vida?

No pretendemos reducir el significado de la escena ajedrecística de Teléfono a los aspectos que hemos comentado, menos aún tratándose de una novela tan compleja, con tres versiones que dialogan entre sí, corrigen matices, abren nuevas posibilidades interpretativas y obligan al lector a reconsiderar continuamente lo leído. Sí creemos, sin embargo, que la partida aporta elementos esenciales para comprender el conjunto de la obra. Esperamos haber arrojado algo de luz sobre el asunto.

FICHA TÉCNICA
PERCIVAL EVERETT
TELEPHONE
GREYWOLF PRESS. MINNEAPOLIS, 2020

TELÉFONO
DE CONATUS. MADRID, 2025
TRADUCCIÓN DE JAVIER CALVO

viernes, 17 de julio de 2026

JAQUE A LA DEUDA


Una portada de un libro que no tiene nada que ver con el ajedrez, en este caso del arquitecto y escritor Carlos Fiances, que presenta un motivo ajedrecístico.

Realmente es una novela destinada al público juvenil sobre los problemas de deuda que soportan los países del tercer mundo.

 

miércoles, 15 de julio de 2026

EL ASESINATO DE CECILY THANE

Cubierta de la edición de Siruela. Madrid, 2026

Harriette Ashbrook (1898-1946) fue una periodista, publicista y escritora norteamericana de novelas de misterio y suspense —estas últimas publicadas bajo el seudónimo de  Susannah Shane—

La novela que comentamos supuso su debut literario y la presentación en sociedad de Spike Tracy, su detective, modelado a la manera del Philo Vance de S. S. van Dine: un playboy hedonista y algo cínico, aunque quizá menos esnob. 

La trama reúne todos los tópicos del género: un departamento de policía completamente incompetente que resalta la brillantez del detective, un desarrollo de los hechos algo tramposo, en el que los sospechosos van apareciendo por arte de birlibirloque y, pese a ello, una intriga bien trabada y una resolución ingeniosa. Juega también a su favor cierta sutil ironía en los comentarios del protagonista.

Su obra estaba prácticamente olvidada, aunque recientemente ha habido intentos de resucitarla. Por ejemplo, El asesinato de Cecily Thane, escrita en 1930, estaba inédita en castellano hasta la presente edición, publicada por Siruela este año.

La cubierta de Siruela recupera el motivo ajedrecístico, casi cien años después, de la edición original de Coward McCann y pone de manifiesto, al mismo tiempo, la decadencia creciente del antaño noble arte de la ilustración editorial.

La presencia del ajedrez en las cubiertas, pese a que es un elemento meramente incidental en el texto, se debe a que la coartada de uno de los sospechosos del crimen anunciado en el título es que estaba jugando al ajedrez con un vecino. Ambos se presentan como apasionados del juego y añaden interés a sus partidas mediante pequeñas apuestas, una práctica poco habitual entre los verdaderos aficionados.

Cubierta de la edición original
Coward McCann. Nueva York, 1930

FICHA TÉCNICA
HARRIETTE ASHBROOK
EL ASESINATO DE CECILY THANE
SIRUELA. MADRID, 2026
TRADUCCIÓN DE NATALIA ZARCO

lunes, 13 de julio de 2026

LOS EXTRAÑOS CASOS, DE DAVID VIVANCOS ALLEPUZ


Los extraños casos. Holmes, Watson & Hudson S. L. es un libro de 2022 de David Vivancos, con ilustraciones de Sergi Cambrils. Reúne relatos cortos, a veces muy cortos, ambientados en el universo de Sherlock Holmes. Nuevos casos que vienen revestidos de humor y, como bien señala Arantza Portabales en el prólogo, de metaliteratura.

Vean, si no, esta cita en la que Holmes se cruza con Lewis Carroll:
Es el dato que me faltaba, Watson, yo me voy a jugar una partida de cartas con el señor Dogson. O de ajedrez, si lo prefiere. Tengo que charlar con él de sus cuentos. Entérese de dónde viven los padres de la niña y dígales que preparen una buena cena, porque su hija va a regresar esta noche, sana y salva, a casa.

El extraño caso de la niña desaparecida

Seguro que ya sospechaban ustedes que, tratándose de Vivancos, el ajedrez no podía estar muy lejos. Y no es solo con el reverendo Dogson con quien se cruza el inquilino del 221B de Baker Street: también lo hace con más de un centenar de personajes y personajillos. Tantos que fue necesario elaborar un índice onomástico para poder localizarlos a todos.

Incluso se cruza consigo mismo:

Tome y lea esto y se convencerá de que tenemos que retirar a este escritor urgentemente de la circulación. Va de ajedrez.

El extraño caso del pedigüeño y el marinero cojo 

Y lo que va de ajedrez es el relato titulado El extraño caso de los dos ajedrecistas. Les doy una microsinopsis: por iniciativa del inspector Lestrade, Sherlock Holmes y su archienemigo, James Moriarty, intentan dirimir quién es el más inteligente de los dos mediante una partida de ajedrez. Para asombro del público presente, ambos demuestran no conocer siquiera las reglas de juego y son terriblemente malos jugando. Tablas por impericia.

Encabeza estas líneas la ilustración de Sergi Cambrils para este relato.

FICHA TÉCNICA
DAVID VIVANCOS ALLEPUZ
LOS EXTRAÑOS CASOS. HOLMES, WATSON & HUDSON S. L.
PEZ DE PLATA. OVIEDO, 2022


 

lunes, 29 de junio de 2026

JAQUE MATE, POR LAW SPACE


Law Space fue el seudónimo de Enrique Sánchez Pascual (1918-1996), guionista de cómic y escritor de novelas de las llamadas «de bolsillo» o «de a duro», denominadas así por su precio: 5 pesetas (0,03 €).

Ya hemos publicado en ARTEDREZ una obra de Sánchez Pascual, aparecida un año antes que la que presentamos hoy, pero,  curiosamente, de idéntico título: Jaque mate. Aunque, en este caso, aparece firmada como Alex Simmons y pertenece a la serie conocida como Hazañas bélicas.

Jaque mate, la novela, fue publicada por Ediciones Toray en 1959. Pese a su título, solo tiene de ajedrez el nombre de la obra y el de algunos capítulos presentados como jugadas. 

La trama narra una invasión alienígena que busca apoderarse de toda la clorofila del planeta Tierra, utilizando a los perros como vehículo en los que ocultarse. Ciencia ficción con un toque de terror, cuando los extraterrestres arruinan la producción vinícola de Francia. ¡Gracias a Baco no pudieron acabar con más denominaciones de origen!

Como hemos dicho, algunos capítulos tienen títulos vagamente relacionados con el ajedrez. Por ejemplo: el capítulo 1 se llama Primera jugada. «Layka»; el 3, Tercera jugada. Jaque sorpresa; el 5, Quinta jugada. Contragambito «Rabia»; el 6, Sexta jugada. Alfil blanco 6 rey; el 7, Séptima jugada. La reina entra en juego; el 8, Octava jugada. La dama da jaque; el 9, Novena jugada. Enroque largo... y mate!

Pero no hay nada en la novela que justifique esos títulos. Suponemos que, al igual que la cubierta, pretenden simbolizar el enfrentamiento entre dos civilizaciones inteligentes recurriendo al juego del ajedrez.

jueves, 25 de junio de 2026

EL FIN DEL MUNDO


En 1919, el poeta dadaísta alemán Richard Huelsenbeck (1892-1974) publicó en el número 2 de la revista Der Dada el siguiente poema:

FIN DEL MUNDO

Así ha llegado realmente el mundo a su fin.
En los postes telegráficos se sientan las vacas y juegan al ajedrez.
Melancólicamente canta la cacatúa sobre las espaldas de las bailarinas españolas,
mientras un trompetista del estado hace sonar las trompetas y los cañones se lamentan todo el día.
Ese es el paisaje del que hablaba el señor Meyer cuando perdió la vista.
Solo con los bomberos se puede expulsar la pesadilla del salón,
pero todas las mangueras están enredadas.

Sí, sí, Sonja, ahí ve usted la muñeca de celuloide intercambiarse
y gritar: “¡God save the king!”
Toda la federación de monistas está reunida en el vapor “Meyerbeer”,
pero solo el timonel tiene una vaga idea de lo alto.
Saco el atlas anatómico de mi dedo del pie, comienza un estudio serio.

“¿Habéis visto los peces que están en el cutaway frente a la ópera
desde hace dos noches y dos días?”
Ay, ay, grandes diablos, ay, señores comerciantes y comandantes de plaza.
Wille wau, wau, wau, Wille, wo, wo, wo, hoy nadie sabe
qué ha escrito nuestro padre Homero.

Mantengo la guerra y la paz en mi toga, pero me decido
por el licor Cherry-Brandy.
Hoy nadie sabe si él habrá sido mañana. Con la tapa del ataúd
se marca el compás.

Si tan solo uno tuviera el valor de arrancarle la cola
a los tranvías, sería una gran meta.
Los profesores de zoología se reúnen en el prado, se defienden
de los renos con cuchillos de piel.

El gran mago se pone tomates en la frente.
Vuelven a florecer arbusto y castillo — silba el corzo, salta el caballo.
(¿Quién no debería volverse idiota, como nosotros?)

Ilustramos el poema con un óleo de Jūratė Daniel, artista lituana residente en Alemania, que utiliza el sobrenombre artístico de Jura Kuba.


FICHA TÉCNICA
JŪRATĖ DANIEL
COWS' CHESS
ÓLEO SOBRE LIENZO. 60 x 50 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR



martes, 23 de junio de 2026

MANUSCRITO CUERVO

En el Manuscrito cuervo Max Aub (1903-1972) cuenta sus experiencias en el campo de refugiados de Vernet d'Ariège, donde las autoridades francesas recluyeron a cerca de cuarenta y tres mil personas —republicanos españoles, brigadistas internacionales, intelectuales antifascistas y judíos— en unas condiciones infrahumanas.

En uno de sus apartados, titulado Algunos hombres, pasa revista a algunos de los internados. Por ejemplo:

Paul Marchand, pintor belga, a lo que él dice: amigo personal del rey Leopoldo III. Alto, gordo. La amistad que pregona no le favorece con las autoridades, que tildan, actualmente, al soberano belga de traidor. Pero nuestro hombre está muy tranquilo, acepta la situación, seguro de que los alemanes van a ganar rápidamente la guerra. Y dice, a quien quiere oírlo, que pronto llegarán a las puertas del campo, y que él saldrá en triunfo. Esta decidida posición, quieras que no, impresiona a los guardianes que, por lo visto, no las tienen todas consigo y le tratan con cierto respeto. Recibe paquetes de comida, que reparte con otros cinco con quienes duerme, en un bonito espacio de dos metros por tres. Consiguió un ajedrez, los guardias no se atreven a quitárselo por lo intelectual del juego. En esto se conoce la grandeza de Francia.

 Más sobre Max. 

FICHA TÉCNICA
MAX AUB
MANUSCRITO CUERVO. HISTORIA DE JACOBO
FUNDACIÓN MAX AUB. ALCALÁ DE HENARES, 1999

jueves, 28 de mayo de 2026

LA OTRA PARTE, DE ALFRED KUBIN

Alfred Kubin (1877-1959) fue un escritor y artista plástico austrohúngaro de origen checo. Como artista, fue uno de los impulsores del expresionismo y participó en la exposición fundacional del grupo Der Blaue Reiter, junto a Kandinsky, Klee y Marc. En Kubin destaca su gusto por lo fantástico, lo que le llevó a ilustrar obras de E. A. Poe, E. T. A. Hoffmann o El barón de Münchausen, de Gottfried Bürger.

Su obra es oscura y pesadillesca, con una imaginería en la que abundan las figuras espectrales, los seres bestiales y las situaciones dramáticas o directamente horribles. Su iconografía influyó notablemente en algunos directores de cine del Expresionismo alemán.

Su literatura se mueve también en el ámbito de lo fantástico, siendo su obra más relevante, La otra parte, una distopía de carácter apocalíptico con ecos kafkianos (aunque como eran contemporáneos y amigos no se sabe bien quién influyó a quién).

Resumida muy sumariamente, la novela cuenta la historia de un joven artista que se desplaza a Perla, la capital del Reino de los Sueños, fundada por un antiguo condiscípulo suyo en el Asia Central tras acceder a una riqueza fabulosa. El Reino de los Sueños sería un refugio contra lo moderno, un lugar donde la espiritualidad guía los designios de la sociedad.

Sin embargo, la realidad es muy distinta: alejado de cualquier utopía, todo parece triste, destartalado y pobre. El transcurso de la vida cotidiana es disparatado y las enfermedades físicas y morales campan por sus fueros. La acción progresa entre lo onírico y lo absurdo y, al final, el libro retrata una sociedad distópica, alejada de cualquier bienestar.

La novela, muy compleja, parece ofrecer una metáfora de la sociedad moderna: un mundo en el que los habitantes ven sus problemas, pero son incapaces de reaccionar y siguen funcionando como un rebaño frente a lo que se dicta desde el poder; un mundo donde la «mejor filosofía» es «trabajar mucho» y «conformarse con poco». El mensaje que aún hoy se nos transmite machaconamente desde los ámbitos del poder: la resignación.

El narrador de la novela sugiere en las últimas páginas que todo ha sido un sueño. Y concluye que la vida es la tensión entre la pulsión de muerte y la pulsión de vida y que todo es una lucha, para terminar con una frase tan desconcertante como enigmática:

el demiurgo es hermafrodita.
En distintos puntos de la novela, aparece una pareja de ajedrecistas que están enfrascados en una partida. Ensimismados, sin prestar atención a nada que no sea el propio juego, indiferentes a las calamidades que caen sobre la ciudad y sobre ellos mismos. Los ajedrecistas se nos presentan así:
En el Café, el tabernero iba de mesa en mesa saludando a los parroquianos con una sonrisa falsa y estúpida. Tan solo se quedaba quieto ante los ajedrecistas, cuyo juego seguía con gran seriedad, aunque no tuviera la menor idea de lo que estaba pasando.

Y, a lo largo del libro, van sucediéndose apariciones en las que se incide en su aislamiento e indiferencia ante el mundo: 
Los dos ajedrecistas semejaban muñecos de madera, fascinados uno por el otro.
Como de costumbre, los dos ajedrecistas estaban allí sentados y sus siluetas evocaban dos idolillos chinos tallados en madera.
Los ajedrecistas seguían ensimismados. 
Y cuando las convulsiones sociales se abaten sobre la ciudad de Perla:
Los jugadores de ajedrez eran los únicos que permanecían imperturbables. 
A partir de un determinado momento, al modo de las plagas bíblicas, la ciudad padece diversos males. Por ejemplo, una epidemia de sueño.
...por la ventana del Café, vio cómo uno de los ajedrecistas hacía una jugada. De ello dedujo que estos dos, al igual que él, habían sido respetados por la enfermedad.
O una plaga de insectos:
Muchísimo sufrieron también los dos ajedrecistas. A los dos ancianos caballeros, que vivían totalmente sojuzgados por su pasión lúdica, les parecía tan complicado hacer cualquier movimiento corporal que se pasaban horas haciendo cálculos para poder mover alguno de sus miembros. Era evidente que, dada la proliferación de sabandijas, aquella torpeza les ponía en una situación bastante crítica. Por ello nos pareció muy loable la actitud de una señorita que, habiendo observado un día el sufrimiento de ambos jugadores mientras tomaba el té, se acercó a ellos y, sin ningún temor, empezó a sacudir los chinches y hormigas de sus trajes. Y, claro está, nadie quiso quedarse atrás. Si hasta entonces nos habíamos reído del espectáculo que ofrecían aquellas dos caras contorsionadas, a partir de ese día todos los clientes adquirieron la costumbre de rascar a los dos señores cada vez que entraban o salían. Como puede verse, incluso en tiempos tan adversos no desapareció del todo el sentimiento de solidaridad para con los que sufrían.

Y durante la crisis final:
El cristal de una de las ventanas había permanecido milagrosamente intacto, y a través de él se podían ver dos altos montoncillos de hormigas. Se advertían también unos cuantos huesecitos blancos, y entre ambas cosas había una mesa de ajedrez sobre la que se hallaba dispuesto un hermoso jaque mate.

Luego cerró y abandonó el local: imposible esperar nuevos ingresos. Los ajedrecistas se quedaron dentro. 

 

Es difícil saber qué quiso simbolizar Kubin con los ajedrecistas, pero su comportamiento puede llevar a algunas conclusiones. Por ejemplo, que sea una muestra de la alienación contemporánea: la búsqueda de una salvación personal en el sistema cerrado, lógico y abstracto del ajedrez, que hace olvidar el mundo real y sus contingencias. O la persistencia de algo en el fondo trivial, como es un juego, frente a lo esencial de las transformaciones sociales que están experimentando sus conciudadanos. O la sumisión ante un sistema opresor que los llevará a la muerte —de hecho, los dos ajedrecistas mueren ante el tablero— sin que el derrumbe progresivo del Reino de los Sueños los conmueva en absoluto. O quizá, simplemente, una muestra más del absurdo de la existencia.

Kubin ilustró su propia novela con abundantes dibujos, pero en ninguno de ellos reflejó a los ajedrecistas. Por ello, hemos recurrido a nuestra artista de cabecera, María José Acosta, para que realizara los dibujos que ilustran esta nota.


sábado, 4 de abril de 2026

MOVER MADERA

«Mover madera» quiere decir jugar al ajedrez. Mejor dicho: jugar mal al ajedrez. Es la metáfora con la que los malos ajedrecistas, aquellos que estamos alejados de la profunda comprensión del juego que adorna a unos pocos elegidos, definimos nuestro juego; los grandes maestros juegan al ajedrez, los aficionados movemos madera.

Seguro estaba de que la expresión era una muestra más del genio popular y dado que es una expresión que por lo que sé se emplea por toda España también estaba seguro de que el anónimo creador de la expresión era español o al menos de habla hispana. Pero no. El autor será anónimo pero su origen es francés y viene avalado por argumentos de autoridad indiscutibles.

Aunque posiblemente ya fuera una frase que se escuchara en los cenáculos ajedrecísticos de manera irónica, fue en El sobrino de Rameau, una obra a la que Denis Diderot dedicó más de veinte años de su vida, en la que esta expresión tuvo su primera aparición literaria. 

En esta obra el filósofo dialoga con el sobrino del músico Jean-Philippe Rameau sobre la sociedad de la época, haciendo hincapié fundamental en las materias artísticas: la música, el teatro, el arte.

El encuentro entre los dos protagonistas del libro se produce en el celebre café de la Régence. Merece la pena reproducir lo que Diderot dice sobre él:

Si el tiempo es demasiado frío, o demasiado lluvioso, me refugio en el café de la Regencia; allí me distraigo viendo jugar al ajedrez. París es el lugar del mundo, y el café de la Regencia el lugar de París, donde mejor se juega a este juego. En casa de Rey es donde se enfrentan: Legal, el profundo, Philidor, el sutil, el sólido Mayot; donde se ven las jugadas más sorprendentes y se oyen las frases más absurdas; pues si bien se puede ser una persona inteligente y un gran jugador de ajedrez, como Legal, se puede ser también un gran jugador de ajedrez y un necio como Foubert o Mayot.
Cuando el sobrino de Rameau se percata de la presencia de Diderot se acerca a él mientras pronuncia las palabras que nos interesan:
—Ah, ah, heos aquí, señor filósofo; ¿y qué hacéis vos con esta panda de holgazanes? ¿Es que también perdéis el tiempo empujando maderas? Así es como se llama, despectivamente, a jugar al ajedrez o a las damas.

—No; pero cuando no tengo nada mejor que hacer, me entretengo mirando un rato a los que las empujan bien.

—En ese caso, os entretenéis raramente; excepto Legal y Philidor, el resto no sabe nada de esto.

—¿Y el señor de Bissy?

—Ese es, como jugador de ajedrez, lo que la señorita Clairon es como actriz. Saben de esos juegos, el uno y la otra, todo lo que se puede aprender sobre ellos.

—Sois exigente, y ya veo que solo perdonáis a los hombres sublimes.

—Sí, en el ajedrez, en las damas, en poesía, en elocuencia, en música y otras pamplinas por el estilo. ¿De qué sirve la mediocridad en esas cosas?

Portada de El sobrino de Rameau. Más sobre ella aquí.

FICHA TÉCNICA
DENIS DIDEROT
EL SOBRINO DE RAMEAU
NÓRDICA LIBROS. MADRID, 2008
TRADUCCIÓN DE ANA Mª PATRÓN

viernes, 27 de marzo de 2026

EL MAESTRO DE MOXON

Reedición del cuento de Ambrose Bierce en el semanario australiano Smith’s Weekly.
28 de abril de 1938

Moxon's Master es una obra del escritor norteamericano Ambrose Bierce (1842-1914), llamado por sus contemporáneos el Amargo Bierce por la misantropía, pesimismo y humor negro que destilan sus obras.

Fue publicado en la antología de relatos Can Such Things Be? por The Cassell Publishing Company, New York, 1893. 

Aunque la mayoría de los cuentos de Bierce han sido publicados en España en distintas antologías, no existe una edición específica de este libro. 

Sin embargo, en 2005 la editorial Valdemar reunió bajo el título ¿Pueden suceder tales cosas? cuarenta y dos cuentos del autor norteamericano que incluyen los veinticuatro de la edición original. Entre ellos, el cuento del que estamos hablando, titulado El maestro de Moxon.   

En muchos sitios se da la publicación del cuento en The San Francisco Examiner  el 16 de abril de 1899 como la primera edición del mismo, pero es posterior a la que hemos comentado en el párrafo precedente.

Es Moxon' Master un relato breve, apenas quince páginas en la edición que hemos manejado (El rival de Prometeo. Vidas de autómatas ilustres. Edición de Sonia Bueno Gómez-Tejedor y Marta Peirano. Impedimenta. Madrid, 2009), pero que toca temas que con el tiempo se han ido situando en el primer plano de la actualidad.

Por ejemplo, que pueda concebirse una inteligencia mecánica construida por el hombre. Sería, por lo tanto, una de las primeras creaciones literarias que apuntan la posibilidad de que una inteligencia  artificial pudiera existir sin recurrir a la magia o lo milagroso, solo apelando al intelecto humano. 

O que sea el ajedrez —como quería Goethe, y después los pioneros de la inteligencia artificial, encabezados por Babbage y Turing— la piedra de toque de la inteligencia. Juego de la razón pura, el ajedrez ya estuvo presente en el más conocido de los autómatas anteriores a la cibernética: El Turco. 

Creado por Wolfgang von Kempelen (1734-1804) en 1769, El Turco era supuestamente un mecanismo de relojería coronado por un maniquí, vestido a la manera oriental, que tenía la capacidad de jugar al ajedrez autónomamente. Fue exhibido por toda Europa, cosechando grandes éxitos. A la muerte de Kempelen, en 1804, Johann Maelzel (1772-1838) siguió explotando el autómata, llevándolo a América. Sin embargo, era un jugador profesional, escondido dentro de la estructura, el que jugaba realmente las partidas.

Sin embargo, El Turco tuvo su importancia en el desarrollo de la computación. En 1819 y 1820 Charles Babbage (1791-1871) disputó dos partidas contra el autómata. El científico inglés, como muchos otros, estaba convencido de que había truco, que era la acción humana la que daba vida a El Turco. No pudo demostrar la superchería, pero le dio la idea para diseñar un algoritmo que pudiera servir para jugar juegos de habilidad, incluido el ajedrez. Babbage diseñó también una máquina calculadora que está considerada la primera inteligencia artificial de la historia. (Hemos publicado algunas cosas sobre El Turco en ARTEDREZ)

Y, por supuesto, el gran impulsor de la inteligencia artificial, Alan Turing (1912-1954), utilizó el ajedrez como uno de los primeros retos para sus primeras máquinas de computación. (De Turing y la IA aplicada al ajedrez también hemos hablado un poco) 

Es muy probable que El Turco inspirara a Bierce el aspecto de su autómata —el término robot no llegaría hasta 1920 de la mano de Karel Čapek (1890-1938) en su obra R.U.R. (Robots Universales Rossum)— que presenta vestido a la manera oriental. 

El relato original puede leerse aquí: Moxon's Master. Hay varias traducciones —realizadas con desigual fortuna— disponibles en la red. Aquí se puede leer una de ellas.

El argumento es el siguiente. Dos hombres están discutiendo la posibilidad de que una máquina piense. Moxon, el anfitrión, defiende apasionadamente esa posibilidad. Su invitado y narrador del cuento la niega. En un momento dado, se oyen unos ruidos provenientes del taller de Moxon, este se ausenta y, después de más ruidos, reaparece con una herida en la mejilla. Explica que tenía una máquina dentro que se había puesto nerviosa. La discusión sigue hasta que el narrador, enfadado, abandona la casa.

Pero, después de su marcha sigue pensando en lo que ha hablado con Moxon y empieza a ver de otra manera las cosas. Tanto que decide regresar a la casa y  reanudar conversación con su amigo. Cuando llega, se dirige al estudio, donde encuentra a este sentado a una mesa y jugando al ajedrez contra un ser de aspecto extraño, vestido con una túnica y tocado por un fez. Los jugadores intercambian un par de jugadas y Moxon da jaque mate a su rival. El autómata se levanta y sin mediar palabra estrangula a Moxon.

Un incendio se desata en la casa y arrasa el edificio entero. El narrador es rescatado y pregunta por Moxon y por el autómata que había en la habitación, pero solo obtiene una respuesta ambigua. El cuento termina con la declaración del narrador de que el suceso había ocurrido hacía muchos años y que ahora ya  no estaba tan seguro de lo que vio.

Ya hemos dicho que posiblemente sea la primera inteligencia artificial mencionada en la literatura. Pero además plantea desde el principio problemas que hoy en día están en primera línea del debate con relación a ella: el de los límites morales. 

El autómata creado por Moxon es un mecanismo que destruye a su creador, dejando en la oscuridad si su conducta es fruto de su propia programación o del ejercicio de su libre albedrío. Por supuesto, tampoco se dice si la máquina tiene conciencia de sí misma. Moxon ha jugado a ser un aprendiz de brujo —de nuevo Goethe—, desatando unas fuerzas que escaparon a su control.

Bierce demuestra un buen conocimiento de la filosofía de su época. En el texto se encuentran menciones a Herbert Spencer (1820–1903), quien en sus The Principles of Biology (1864-67) intenta una definición de «vida»; a John Stuart Mill (1806–1873), que especuló sobre causa y efecto en A System of Logic (1843); y a George Henry Lewes (1817–1878), a propósito de las satisfacciones intelectuales de la filosofía descritas en The History of Philophy (1867).

Gran parte de la actualidad que mantiene el relato de Bierce en nuestros días procede de la calculada ambigüedad que preside el texto. Bierce describe fríamente los hechos y no se deja llevar por consideraciones morales de ningún tipo. 

Por último, unas consideraciones sobre el título. Moxon's Master puede traducirse al castellano como El maestro de Moxon o El amo de Moxon. Otro elemento ambiguo de la obra. El autómata es creación de Moxon y el enfrentamiento directo entre ambos, la partida de ajedrez, termina con la victoria del científico. 

Pero el titulo sugiere que es el autómata quien es el maestro de su creador. En ese caso, ¿cuál es la lección que obtiene Moxon? ¿Qué le enseña su creación? Puede que demostrar que un sistema inteligente no se va a dejar constreñir en la subordinación, que va a tomar sus propias decisiones y que va a crear un código moral propio. Moxon creó una inteligencia autónoma sin preocuparse de marcarle límites éticos. Esto supuso su ruina.

jueves, 5 de marzo de 2026

EL AJEDREZ Y LOS DIOSES, POR RODOLFO WALSH

El ajedrez y los dioses es un brevísimo cuento de Rodolfo Walsh publicado en 1953 en el número 1 de la revista estudiantil Fénix.

En él, Walsh abunda en la idea del paralelismo entre el microcosmos, el tablero de ajedrez, y el macrocosmos, el universo real, y pone en cuestión ideas como la capacidad de decidir o la libertad individual. Unos dioses amorales que solo siguen sus propias reglas mueven los hilos, indiferentes a las consecuencias de sus actos.

Tratándose de Walsh, es probable que el cuento tenga una lectura más política que metafísica. Los dioses podrían entenderse como el sistema frío e impersonal que controla con lógica implacable el mundo sin preocuparse de los individuos, débiles y reemplazables.

Como colofón, veamos el cierre de la narración de Walsh.

Se ha dicho pobremente que las fuerzas de un bando simbolizan el bien; las otras el mal. Cualquiera puede comprobar la estúpida mentira de esa creencia. Los dioses no tienen idea del bien y del mal. De lo contrario no podrían existir. En el preciso instante en que la sola idea del bien o del mal entrara furtivamente en la voluntad que mueve las piezas sobre el tablero, éste saltaría en pedazos como una gigantesca copa de cristal.

Más sobre Rodolfo Walsh en ARTEDREZ 

martes, 3 de marzo de 2026

REINALDO FERREIRA

Un poema de Reinaldo Ferreira (1922-1959), un poeta portugués cuya obra solo se publicó en forma de libro póstumamente y a expensas de sus amigos.

Favorito de cantantes como Amália Rodrigues o Zeca Afonso, quienes musicalizaron sus poemas, su poesía es profunda, simbolista, cercana al existencialismo y poquísimo conocida en España.

Na vida somos iguais
Às peças que no xadrez
Valem o menos e o mais,
Segundo o acaso que a fez.

Do mesmo cepo nascer
Para as batalhas pensadas,
Aos mais, peões de perder,
A raros, ficções coroadas.

Mas, findo o jogo, receio
Que, extintas as convenções,
Durma a rainha no meio
Dos mal nascidos peões.

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En la vida somos iguales
A las piezas del ajedrez,
Valen menos o más
Según el azar que las creó

Del mismo tocón nacen
Para batallas pensadas,
Para los más, peones que perder,
Para los raros, ficciones coronadas.

Pero cuando el juego termine, temo
Que, acabadas las convenciones,
La dama dormirá entre
Los desdichados peones.

sábado, 21 de febrero de 2026

DEMOCRACIA ELECTRÓNICA, POR ISAAC ASIMOV

—No podemos dejarle leer el periódico —añadió Paulson—, pero si quiere una novela policíaca, o jugar al ajedrez…, cualquier cosa en fin que esté en nuestra mano proporcionarle para que se entretenga, dígalo sin reparos.

Una mención de pasada al ajedrez en el relato de Isaac Asimov Franchise, publicado en la revista If en 1955. En castellano, el relato ha recibido diferentes títulos como El sufragio, Derecho político, Democracia electrónica, Privilegio y Derecho a voto.

El relato cuenta como las ciencias de la computación han experimentado tal auge que por medio de Multivac, una enorme computadora, les basta el análisis de las opiniones de una sola persona para predecir el resultado de las elecciones presidenciales de los EE. UU. Se trata pues de elegir al ciudadano promedio que pueda sintetizar la opinión mayoritaria de la ciudadanía.

El relato puede leerse aquí

martes, 17 de febrero de 2026

MATE DE DOS ALFILES


Mate de dos alfiles es una novela del escritor alicantino afincado en Canarias Sergio Mira Jordán (1983), publicada a comienzos de este año (enero de 2026).

En un trasunto de la biografía del escritor —profesor funcionario alicantino con plaza en Canarias—, el subinspector Juárez, también alicantino, ha sido destinado a Gran Canaria, concretamente a la comisaría de Maspalomas. El personaje ya aparecía en una novela anterior y, como queda claro al final de esta, tendrá continuidad en el futuro. Estamos, pues, en los primeros compases de una saga. 

Juárez tendrá que aclimatarse a los tiempos, la geografía, la gastronomía y los modos de ser insulares, mientras se integra con sus nuevos compañeros y se enfrenta a sus nuevas responsabilidades. Por ello, la isla cobra un enorme protagonismo, convirtiéndose desde el primer momento en un personaje más, con su respiración, su ritmo y sus paisajes.

La investigación que recae sobre el subinspector Juárez no puede ser más rutinaria: un anciano aparece muerto en su casa con toda la apariencia de un suicidio. Ha bebido whisky y ha ingerido un gran número de ansiolíticos. Nada está fuera de sitio; no hay indicios de allanamiento ni de violencia. Todo parece listo para cerrar el caso con rapidez. Pero pequeños detalles y la intuición del policía irán retrasando esa conclusión.

El fallecido era Alonso Pedrosa, un anciano aparentemente normal cuya única manía conocida era su enorme pasión por el ajedrez. En su biblioteca conserva una gran cantidad de libros de ajedrez; colecciona recortes de periódico con los problemas publicados; juega online mediante aplicaciones y, en su escritorio, tiene un tablero con una posición de medio juego. Esta:


Posteriormente, se descubre que Pedrosa era miembro de un club de ajedrez de Maspalomas y es precisamente otro de los socios quien revela al inspector Juárez que la posición corresponde a una partida clásica: la celebrada en Londres en 1853 entre Schulder y Boden, que ha quedado en los manuales de táctica como ejemplo del mate conocido como mate de Boden. Veamos la partida con unos breves comentarios.


También se  menciona en la novela otra partida disputada en Estados Unidos en 2000 entre Ivanov y Pixton. Según el relato, apareció en un periódico regional bajo el epígrafe «blancas juegan y ganan». Existe una partida entre Alexander Ivanov y Aaron Pixton que coincide en fecha y resultado, pero no podemos identificar qué momento pudo ser el elegido para el diagrama, ya que Ivanov logró una ventaja considerable desde el principio. En cualquier caso, la reproducimos a continuación:


Y ya hacia el final del libro se describe una partida que Juárez disputa frente a uno de los socios del club de Maspalomas, quien le concede un alfil de ventaja, y que también transcribimos:


Y es precisamente aquí donde aparece el principal punto débil de la obra. La novela habla mucho de ajedrez, pero no siempre con la precisión terminológica que cabría esperar.

Los diagramas que publican los periódicos son problemas o estudios, no enigmas ni acertijos; los primeros movimientos de una partida constituyen la apertura, no la «abertura»; el primer movimiento puede ser e4, pero nunca e5; una partida a 30 minutos por jugada agotaría la paciencia del más contumaz de los partidarios del ritmo clásico; y tampoco existen, en el ámbito de los clubes, especialistas exclusivos en aperturas, finales o problemas.

Detalles nimios que no constituyen, para el lector no especialmente interesado en el ajedrez, ningún obstáculo para el seguimiento y disfrute del libro. Pero en nuestra opinión debilitan el hilo argumental de la historia.

Sin embargo, hay momentos acertados, como el homenaje al compositor argentino Jorge Kapros (1955-2023), fallecido en la época en la que está ambientada la novela; o las reflexiones sobre el significado de los distintos trebejos en la sociedad estamental medieval; o, incluso, la comparación entre el suicidio y el abandono en ajedrez cuando la situación no tiene solución.

Entre las especulaciones que la policía baraja a lo largo de la narración está si la posición de la partida, o el hecho de que el mate de Boden se produjera con dos alfiles, pudiera esconder algún tipo de significado fuera del puramente ajedrecístico. Por supuesto, no vamos a desvelar eso aquí.

Sí señalaremos que se reflexiona sobre varios aspectos del ajedrez que pueden entenderse como metáforas de la existencia: la necesidad de sacrificar algunas cosas para obtener otras. Incluso el tema principal de la obra —que no es otro que el de la impunidad o, aún más, el del silencio culposo que facilita tal impunidad por parte de quienes estarían obligados a no callar— podría relacionarse con el ajedrez. 

Como dijo el segundo campeón del mundo, Emanuel Lasker, «la mentira y la hipocresía no sobreviven mucho sobre el tablero». Y quizá esa sea, en última instancia, la idea que la novela intenta trasladar: que toda situación injusta, por muy estable que parezca, contiene ya en sí misma las semillas de su destrucción. 

FICHA TÉCNICA
SERGIO MIRA JORDÁN
MATE DE DOS ALFILES
ALREVÉS. BARCELONA, 2026

domingo, 1 de febrero de 2026

LANZAROTE DEL LAGO. LA VULGATA

Dentro de la conocida como Materia de Bretaña, la historia mitológica de las islas británicas y de Bretaña, centrada en el rey Arturo y sus caballeros de la Mesa Redonda, se conoce como la Vulgata a un conjunto de cinco volúmenes escritos en prosa, en francés, durante el siglo XIII. La obra narra la vida y muerte de Arturo, la búsqueda del Grial y la historia de Lanzarote del Lago y sus amoríos con la reina Ginebra, la esposa de Arturo.

Como es frecuente en la Materia de Bretaña, el ajedrez está presente de forma notable en la vida de los personajes. Ya hemos tratado de este tema en algunas notas. Hoy vamos a ver las referencias que hemos encontrado en el texto.

La primera referencia surge cuando describe al rey traidor Claudas de Tierra Desierta, quien ha despojado de sus bienes al rey Ban, padre de Lanzarote, privándolo así de su herencia:    
Se levantaba temprano y comía, pero ni jugaba al ajedrez, ni a las tablas, ni a ningún otro juego, a no ser de los de poca importancia.
(Lanzarote del Lago. La reina del gran sufrimiento, capítulo VIII)
Aprendió a jugar al ajedrez, a las tablas y a todos los juegos que veía con tanta facilidad que cuando llegó a la adolescencia no le faltaba nada que saber.
(Lanzarote del Lago. La reina del gran sufrimiento, capítulo IX)

El pensamiento medieval creía que la herencia era más importante que las condiciones sociales en las que se vivía. Por ello, los héroes de ficción siempre destacan entre la gente del común al desarrollar sin esfuerzo las cualidades caballerescas que les pertenecen por cuna. En nuestra nota a El libro del caballero Zifar tratamos el tema.

Ya hemos comentado en ocasiones anteriores que el ajedrez es el pasatiempo preferido de damas y caballeros y que no hay prácticamente fiesta medieval en la que no aparezca. Pero también en sus prisiones juegan al ajedrez. Los caballeros retenidos en el Valle de los Falsos Enamorados, donde todos los caballeros que han faltado aunque sea de pensamiento a sus damas quedan recluidos por el encantamiento lanzado por el hada Morgana:
La prisión en aquel lugar era algo más soportable de lo que se puede imaginar, pues tenían bebida y comida según sus necesidades y cuanta querían, y tenían solaz en los prados y en las mesas, podían jugar al ajedrez y bailar y danzar durante todo el día con el entretenimiento de violas, de arpas y de otros instrumentos.
(Lazarote del Lago. El valle sin retorno, capítulo XCIII)

Y cuando Lanzarote libera a los caballeros del valle de los falsos enamorados, estos buscan alojamiento en el castillo de un pariente de ellos.
El escudero se marcha tan deprisa como puede y cabalga hasta llegar al castillo de Roevent, donde encuentra al tío de Quehedins sentado sobre una alfombra, jugando al ajedrez con una dama de extraordinaria belleza, que estaba sentada frente a él.
(Lanzarote del lago. El valle sin retorno, capítulo XCVI)

Los temas se repiten, así cuando Lanzarote está en la tierra del rey Bandemagus de Gorre y es retado por su hijo, Meleagant, se dirigen a un gran prado:
...que estaba lleno de doncellas, caballeros y criados que bailaban y cantaban unos mientras que los otros se entretenían en bohordar y jugando a las tablas y al ajedrez.
(Lanzarote del Lago. El libro de Meleagant, capítulo CVIII)

Un tema insólito surge cuando los caballeros de la Tabla Redonda están buscando a Lanzarote:
Mientras hablaban de este modo llegó a ellos un gran caballero, armado con armas pintadas como tablero de ajedrez.
(Lanzarote del Lago. El libro de Meleagant, capítulo CXXV)

Era Brandebán de Taningues.

Pero es en la aventura del Bosque Perdido donde el ajedrez tiene una especial relevancia:
—Os ruego, pues, si me amáis, que hagáis otro hechizo por el que podamos divertirnos; que sea hecho con tanta sutileza que todos los que lo vean lo tengan como gran maravilla.
Él le contestó que así lo haría, ya que ella se lo pedía.
Entonces construyó un ajedrez de oro y de plata, el más rico y el más hermoso que nunca se hizo ni se vio, y él mismo hizo el tablero con una piedra preciosa que valía más de mil libras. Cuando ya tuvo las piezas y el tablero, los llevó un día después de cenar ante la doncella y le dijo:
—Mirad este juego de ajedrez, doncella, nunca visteis otro igual.
—¿Por qué?
—Por Dios, os lo voy a mostrar.
Coloca entonces las piezas en su sitio, como si fuera a empezar a jugar y le dice a la doncella que tome las que quiera, pues iban a jugar.
—¿Contra quién voy a jugar? No será contra vos, que no sabéis nada en comparación conmigo.
—Jugad lo mejor que podáis, pues no conseguiréis hacerlo tan bien como para que no os dé mate en el ángulo.
Al oír estas palabras, adelanta un peón para ver qué pasaba; al instante se adelantó otro peón sin que nadie lo tocara. Al ver que las piezas mismas juegan contra ella sin ayuda de nadie, se esforzó en jugar con gran habilidad, para ver el final; sabía más del juego del ajedrez que ninguna mujer de aquel tiempo; pero no supo jugar tan bien como para no recibir mate en el ángulo. Cuando vio el juego, dijo que allí había una gran maestría y que había sido construido con gran saber; luego le preguntó si recibirían mate todos los que jugaran.
—No, pues vendrá un caballero agradable y discreto, amado sobre todos los demás y que sabrá tanto del ajedrez y de otros juegos que no encontrará a nadie que se le pueda comparar en el mundo en sutileza; por él recibirán mate estas piezas y todos los demás perderán, menos él; la virtud de este juego durará mientras él viva, pero cuando muera, dejarán de jugar las piezas por sí mismas.
Así fue como se creó el juego de ajedrez mágico, el clérigo y la doncella murieron, no sin jugar muchas partidas en él y después siguieron jugando otros siempre sin poder vencer en el juego. Cuando le contaron esto, Lanzarote exclamó:
—Ahora, ya que esta aventura ha terminado, tengo que ver la del ajedrez, pues de otra manera no podría irme de aquí sin recibir afrenta.
El anciano ordena que traigan inmediatamente el ajedrez, y así lo hacen; lo colocan encima de una manta forrada. Lanzarote contempla las piezas un buen rato, pues eran bellas, ricas y labradas con gran habilidad; coloca las de plata y luego hace lo mismo con las de oro. Después de poner las piezas, tal como debía ser, empieza moviendo el peón de delante de la reina, y los otros hacen lo mismo. Después de jugar con el peón, mueve otras piezas hasta que acosa al rey en el ángulo y le dice: «Mate con un peón».
Cuando los de dentro ven esto, lo tienen por admirable y le dicen a Lanzarote:
—Señor, el juego es vuestro, pues habéis ganado la partida. Y ya que no habéis sido vencido aquí, tened por seguro que nunca en vuestra vida recibiréis mate, ni seréis derrotado por las armas, igual que no lo habéis sido por estas piezas, pues había sido hechas simbolizándoos a vos y a vuestra valentía.
Lanzarote envía el tablero a su amada Ginebra con un caballero con el encargo de que cuente en la corte las virtudes del ajedrez.
Luego toma las piezas y el tablero de ajedrez, que estaba en un forro de seda, se arrodilla ante la reina y le dice:
—Señora, mi señor Lanzarote os envía este ajedrez convencido de que no habéis visto nunca uno tan admirable, aunque tal vez hayáis visto semejante en riqueza.
Cuando la reina oye esto, se pone muy contenta y toma el ajedrez para verlo; el rey y todos los demás nobles se vuelven a sentar, pues deseaban ver lo extraordinario del juego. El caballero les dice que es hermoso y rico, y en ello coinciden todos, diciendo que nunca vieron otro semejante en belleza y riqueza. Luego, el caballero coloca las piezas tal como deben estar, y cuando ya están preparadas para jugar le dice al rey:
—Señor, escoged al que más sepa y haced que juegue. Os digo que no sabrá tanto como para que no reciba mate en el ángulo.
El rey responde que jugará él personalmente.
—No lo hagáis, señor —le contestan sus nobles—, pero dejad que sea mi señora la reina la que juegue, que sabe más que todos los que estamos aquí dentro.
El rey lo acepta. Hace que la reina se siente a jugar y ésta comienza lo mejor que sabe; pronto se sorprenden los presentes al ver que las piezas juegan ellas solas contra la reina: lo consideran encantamiento, y así era sin lugar a dudas. La reina se esfuerza en jugar bien y pone todo su entendimiento en ello, porque habían venido a ver el juego muchos hombres importantes; pero a pesar de todo, no supo lo suficiente como para no recibir mate al final. Comienza a reírse todo el mundo en el salón al ver que la reina ha perdido el juego, el rey se burla de ella y la reina le pregunta al caballero que lo había traído si Lanzarote había jugado con el ajedrez.
—Señora, sí.
—¿Y cómo le fue? ¿Fue burlado?
—Señora, no, sino que ganó el juego.
—¿Qué puedo decir de Lanzarote? —dice el rey. Ni en valor, ni en belleza, ni en ninguna virtud del caballero puede ser superado. Que Dios no me ayude, señora, si no os ha hecho un regalo muy hermoso enviándoos este ajedrez; agradecédselo cuando lo veáis, pues nunca ningún caballero hizo tan buen regalo a una reina.
(Lanzarote del Lago. El libro de Agravaín, capítulo CLIV)

A lo largo de todo este episodio se repite constantemente la expresión «mate en el ángulo». Se refiere a dar jaque mate en una de las esquinas del tablero. Esta forma de acabar la partida era muy apreciada en la época medieval y es citada de forma constante en multitud de romances y cantares de gesta. 


Manuscrito M. 805 fol. 253 v, conservado en la Biblioteca y Museo Morgan de Nueva York. Escrito e iluminado en el noroeste de Francia, posiblemente en Laon, entre 1313 y 1315.

Muestra tres aspectos consecutivos de la aventura del tablero mágico, contenida en El libro de Agravaín. A la izquierda, Lanzarote derrota al tablero mágico en el Bosque Perdido; centro, un caballero hace entrega del tablero a la reina Ginebra; derecha, la reina juega y pierde contra el tablero mágico.

También podemos deducir que las partidas levantaban interés entre los caballeros ya que cuando en una de sus aventuras sale por la ayuda de una doncella de un pozo donde había sido encerrado y busca a sus captores para vengarse:
...entra en el salón con la espada en la mano; allí se encuentra hasta veinte caballeros, que estaban contemplando a dos que estaban jugando al ajedrez.
(Lanzarote del Lago. La locura de Lanzarote, capítulo CLIV)

Y cuando, por fin, Lanzarote llega a la corte reunida en Camelot:
El rey ordenó que le llevaran el juego de ajedrez, para que jugara cada uno de aquellos caballeros. La reina hizo que lo trajeran de inmediato y el rey Bandemagus se puso a jugar una partida pensando que nadie sabía más que él; fueron muchos los que se admiraron al ver las piezas que jugaban contra el rey. Durante mucho rato jugó el rey Bandemagus, pero finalmente recibió mate, de forma tan mala que todos los que estaban presentes se burlaron de él. Después jugó el emperador y el rey de Norgales y fueron objeto de más burla que el rey Bandemagus. A continuación, rogaron a mi señor Galván que jugara, y recibió mate de forma peor que todos los anteriores. Entonces, éste le dijo a la reina:
 —Señora, jugad, pues vos sabéis bien.
Esta contesta que no jugará, pero le rogaron tanto que se sentó ante el tablero; jugó de tal forma que todos dijeron que llevaba la mejor parte, y a pesar de todo recibió mate. A continuación, la reina le dijo a Lanzarote:
—Señor, yo he recibido mate, vengadme.
 —Señora, con mucho gusto, pues así lo deseáis.
 —Señor —le dice el rey—, por Dios no juguéis, pues sólo serviría para que os enfadarais.
 —Señor —contesta Lanzarote—, no me enfadaré, por Dios, si recibo mate, y tampoco seré el primero en recibirlo y por eso no me importa ser matado.
 Coloca las piezas delante de él y juega tan hábilmente que todos los que los ven se sorprenden; lleva el juego de tal forma con fuerza e ingenio que hace que las piezas reciban mate y gana la partida gracias a su habilidad.
Se santiguan todos lo que están presentes por lo sorprendidos que se quedan, pues no pensaban que nadie pudiera saber tanto.
(Lanzarote del Lago. El libro de Agravaín, capítulo CLV)



Y cuando en Camelot, Arturo y su corte están esperando el regreso de Lanzarote:
Mandó que trajeran el ajedrez que Lanzarote había llevado a la corte y jugaron para aburrirse menos; pero todos los que lo hicieron recibieron mate. Cuando el rey vio esto dijo:
—¡Ay, Dios, por qué no estará aquí Lanzarote! Si estuviera podríamos ver una de sus maestrías.
(Lanzarote del Lago. La locura de Lanzarote, capítulo CLXXI)

FICHA TÉCNICA
LANZAROTE DEL LAGO
1 - LA REINA DEL GRAN SUFRIMIENTO (1987)
2 - EL LIBRO DE GALAHOT (1987)
3 - EL VALLE SIN RETORNO (1988)
4 - EL LIBRO DE LELEAGANT (1988)
5 - EL LIBRO DE AGRAVAÍN (1988)
6 - EL BOSQUE PERDIDO (1988)
7 - LA LOCURA DE LANZAROTE (1988)
ALIANZA TRES. MADRID, 1987/8
TRADUCCIÓN DE CARLOS ALVAR