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viernes, 18 de octubre de 2024

JULIO RAMÓN RIBEYRO


El escritor peruano Julio Ramón Ribeyro (1929-1994), gran aficionado al ajedrez, en una foto de la que desconocemos fecha y autoría.

De de la presencia del ajedrez en la obra de Ribeyro hemos hablado en más de una ocasión. Véanlo aquí.

miércoles, 22 de agosto de 2018

LOS GENIECILLOS DOMINICALES

Los geniecillos dominicales (1965) es la segunda novela del peruano Julio Ramón Ribeyro (1929-1994), considerado de forma casi unánime uno de los grandes cuentistas iberoamericanos. En el prólogo a la segunada edición peruana de esta novela, Washington Delgado dice que significó el cambio entre una novela clásica, de tema agrario, factura realista y enfoque épico a una novela moderna de tema urbano, subjetiva, sicológica y centrada en las clases medias de las ciudades.

Un estudiante de Derecho con veleidades literarias, Ludo Totem, es el protagonista de la novela. En ella se cuenta su descenso a los infiernos que va en paralelo a la decadencia de su otrora prominente familia. Un descenso en el que se enreda en toda suerte de actividades disparatadas: organizar una orgía, cortejar a una protituta o perseguir a pequeños delincuentes por cuenta de un abogado de prestigio. Acompañado de un grupo de personajes tan perdidos como él —los geniecillos dominicales del título— y por una patulea de seres cínicos tan asociales como amorales, Ludo recorre la noche limeña en un viaje sin sentido ni esperanza.

Todo lo que emprende le sale mal: la orgía se convierte en un patético intento de violación, el macró de la prostitua le propina una tremenda paliza para que deje de molestarla y pierde todos los casos que el abogado le encarga. Desnortado, se abisma en una espiral autodestructiva que bordea el delito o el crímen.

A lo largo de la historia se hacen diversas referencias al ajedrez. Su hermano Armando tiene un tablero en su cuarto y juega con frecuencia. De hecho, prácticamente todo lo que hace es jugar al ajedrez o entregarse a la molicie. Esto lleva a Ludo a preguntarse si su hermano no será una suerte de sabio o de filósofo: «un libro inútil, una partida de ajedrez, un cine por las noches y luego la cama solitaria»; así es su vida.

Ludo también se deja arrastrar por el juego en «tormentosos torneos» disputados con sus amigos bien provistos de alcohol y de tabaco. En medio de la deriva que lleva su existencia...
...Ludo se aprestaba a echar una mirada al tablero, pensando en ese momento que el atractivo de este juego consistía en que nos daba una imagen simplificada de la vida, sometida a reglas estrictas y perfectamente lógicas.
Así pues, como se ha especulado con frecuencia sobre determinados caracteres obsesionados con el ajedrez, lo que Ludo encontraba en el tablero era lo que no encontraba en la vida: orden. La posiblidad de una existencia vicaria, en un  mundo ordenado, limpio y mensurable. Según avanza en su proceso autodestructivo, incide en la misma idea.
Allí está el secreto, pensó Ludo al pasar por delante del cuarto de Armando, se convierte la vida en piezas, se la miniaturiza, se la vive cada vez sobre el tablero, se la reproduce, se la corrige, se le encuentra una explicación, en una palabra, se la domina.
Ludo desearía poder vivir su vida como si fuera un juego, un juego que permitiera  otros comienzos, un juego en el que se pudiera empezar de cero constantemente y emplear lo aprendido en las partidas precedentes. Pero, evidentemente, la vida no funciona así. A veces, ni siquiera el ajedrez.

Julio Ramón Ribeyro jugando al ajedrez con sus hijos
FICHA TÉCNICA
JULIO RAMÓN RIBEYRO
LOS GENIECILLOS DOMINICALES
EDITORIAL MILLA BATRES. LIMA, 973

JULIO RAMÓN RIBEYRO EN ARTEDREZ

lunes, 23 de julio de 2018

RIBEYRO vs COAGUILA


El escritor peruano Julio Ramón Ribeyro jugando al ajedrez contra el periodista y escritor Jorge Coaguila en la casa del primero en malecón de Sousa, en Barranco. Jorge Coaguila es uno de los mayores expertos en Ribeyro. La foto es de Miguel Carrillo y fue tomada en 1992.

Ribeyro era un apasionado jugador de ajedrez y todas las biografías que hay sobre él coinciden en mencionar que jugar al ajedrez era un acto cotidiano para él.


viernes, 16 de junio de 2017

JULIO RAMÓN RIBEYRO

Prosas apátridas es un libro del peruano Julio Ramón Ribeyro publicado por primera vez en 1975. Según el autor, el término «apátrida» no se refiere en este caso a la nacionalidad sino a que los textos reunidos en el libro no tienen «patria literaria». Redactados en diversas épocas, no habían encontrado acomodo en ninguna novela, no se habían convertido en el arranque de un cuento ni tampoco habían servido para desarrollar a partir de ellos un artículo; así que se fueron quedando arrinconados, «sin patria», y con riesgo de ser olvidados. Para salvarlos de ese triste destino, Ribeyro decidió ordenarlos y darlos a la imprenta. El resultado fue este libro.

La prosa apátrida número 18 dice así:
18 
El ajedrez es como el amor venal, en cual la pareja se reúne, no por afinidad ni simpatía, sino porque se necesitan recíprocamente para obtener de su conjunción un disfrute. Con el alemán fascista de la Agencia no me saludo ni cruzo la menor palabra en toda la semana, pero basta que llegue el domingo para que en las horas libres juguemos una partida. Es un acuerdo tácito, que no va precedido de ninguna invitación verbal. Basta que empiece a armar el tablero para que yo me acerque a su mesa y se inicie la partida. Partida silenciosa de la cual está excluido todo comentario. Una vez terminada, sea cual fuere el ganador, cada cual se reintegra a su trabajo y se olvida completamente del otro, durante días, así lo encuentre en el ascensor o el café de la esquina. Hasta el próximo domingo.


FICHA TÉCNICA

JULIO RAMÓN RIBEYRO
PROSAS APÁTRIDAS
SIX-BARRAL. BARCELONA, 2007