Dentro de la conocida como Materia de Bretaña, la historia mitológica de las islas británicas y de Bretaña, centrada en el rey Arturo y sus caballeros de la Mesa Redonda, se conoce como la Vulgata a un conjunto de cinco volúmenes escritos en prosa, en francés, durante el siglo XIII. La obra narra la vida y muerte de Arturo, la búsqueda del Grial y la historia de Lanzarote del Lago y sus amoríos con la reina Ginebra, la esposa de Arturo.
La primera referencia surge cuando describe
al rey traidor Claudas de Tierra Desierta, quien ha despojado de sus bienes al
rey Ban, padre de Lanzarote, privándolo así de su herencia:
Se levantaba
temprano y comía, pero ni jugaba al ajedrez, ni a las tablas, ni a ningún otro
juego, a no ser de los de poca importancia.
(Lanzarote del Lago. La
reina del gran sufrimiento, capítulo VIII)
Aprendió
a jugar al ajedrez, a las tablas y a todos los juegos que veía con tanta
facilidad que cuando llegó a la adolescencia no le faltaba nada que saber.
(Lanzarote del Lago. La
reina del gran sufrimiento, capítulo IX)
El pensamiento medieval creía que la herencia era más importante que las condiciones sociales en las que se vivía. Por ello, los héroes de ficción siempre destacan entre la gente del común al desarrollar sin esfuerzo las cualidades caballerescas que les pertenecen por cuna. En nuestra nota a El libro del caballero Zifar tratamos el tema.
Ya hemos comentado en ocasiones anteriores que el
ajedrez es el pasatiempo preferido de damas y caballeros y que no hay
prácticamente fiesta medieval en la que no aparezca. Pero también en sus prisiones
juegan al ajedrez. Los caballeros retenidos en el Valle de los Falsos
Enamorados, donde todos los caballeros que han faltado aunque sea de
pensamiento a sus damas quedan recluidos por el encantamiento lanzado por el
hada Morgana:
La
prisión en aquel lugar era algo más soportable de lo que se puede imaginar,
pues tenían bebida y comida según sus necesidades y cuanta querían, y tenían
solaz en los prados y en las mesas, podían jugar al ajedrez y bailar y danzar
durante todo el día con el entretenimiento de violas, de arpas y de otros
instrumentos.
(Lazarote
del Lago. El valle sin retorno, capítulo XCIII)
Y cuando Lanzarote libera a
los caballeros del valle de los falsos enamorados, estos buscan alojamiento en
el castillo de un pariente de ellos.
El
escudero se marcha tan deprisa como puede y cabalga hasta llegar al castillo de
Roevent, donde encuentra al tío de Quehedins sentado sobre una alfombra,
jugando al ajedrez con una dama de extraordinaria belleza, que estaba sentada
frente a él.
(Lanzarote del lago. El
valle sin retorno, capítulo XCVI)
Los temas se repiten, así cuando
Lanzarote está en la tierra del rey Bandemagus de Gorre y es retado por su
hijo, Meleagant, se dirigen a un gran prado:
...que
estaba lleno de doncellas, caballeros y criados que bailaban y cantaban unos
mientras que los otros se entretenían en bohordar y jugando a las tablas y al
ajedrez.
(Lanzarote del Lago. El
libro de Meleagant, capítulo CVIII)
Un tema insólito surge cuando los caballeros de la
Tabla Redonda están buscando a Lanzarote:
Mientras hablaban de este modo llegó a ellos un gran caballero, armado con
armas pintadas como tablero de ajedrez.
(Lanzarote del Lago. El
libro de Meleagant, capítulo CXXV)
Era Brandebán de Taningues.
Pero es en la aventura del
Bosque Perdido donde el ajedrez tiene una especial relevancia:
—Os
ruego, pues, si me amáis, que hagáis otro hechizo por el que podamos
divertirnos; que sea hecho con tanta sutileza que todos los que lo vean lo
tengan como gran maravilla.
Él le
contestó que así lo haría, ya que ella se lo pedía.
Entonces
construyó un ajedrez de oro y de plata, el más rico y el más hermoso que nunca
se hizo ni se vio, y él mismo hizo el tablero con una piedra preciosa que valía
más de mil libras. Cuando ya tuvo las piezas y el tablero, los llevó un día
después de cenar ante la doncella y le dijo:
—Mirad
este juego de ajedrez, doncella, nunca visteis otro igual.
—¿Por
qué?
—Por
Dios, os lo voy a mostrar.
Coloca
entonces las piezas en su sitio, como si fuera a empezar a jugar y le dice a la
doncella que tome las que quiera, pues iban a jugar.
—¿Contra
quién voy a jugar? No será contra vos, que no sabéis nada en comparación
conmigo.
—Jugad lo
mejor que podáis, pues no conseguiréis hacerlo tan bien como para que no os dé
mate en el ángulo.
Al oír
estas palabras, adelanta un peón para ver qué pasaba; al instante se adelantó
otro peón sin que nadie lo tocara. Al ver que las piezas mismas juegan contra
ella sin ayuda de nadie, se esforzó en jugar con gran habilidad, para ver el
final; sabía más del juego del ajedrez que ninguna mujer de aquel tiempo; pero
no supo jugar tan bien como para no recibir mate en el ángulo. Cuando vio el
juego, dijo que allí había una gran maestría y que había sido construido con
gran saber; luego le preguntó si recibirían mate todos los que jugaran.
—No, pues
vendrá un caballero agradable y discreto, amado sobre todos los demás y que
sabrá tanto del ajedrez y de otros juegos que no encontrará a nadie que se le
pueda comparar en el mundo en sutileza; por él recibirán mate estas piezas y
todos los demás perderán, menos él; la virtud de este juego durará mientras él
viva, pero cuando muera, dejarán de jugar las piezas por sí mismas.
Así fue como se creó el
juego de ajedrez mágico, el clérigo y la doncella murieron, no sin jugar muchas
partidas en él y después siguieron jugando otros siempre sin poder vencer en el
juego. Cuando le contaron esto, Lanzarote exclamó:
—Ahora,
ya que esta aventura ha terminado, tengo que ver la del ajedrez, pues de otra
manera no podría irme de aquí sin recibir afrenta.
El
anciano ordena que traigan inmediatamente el ajedrez, y así lo hacen; lo
colocan encima de una manta forrada. Lanzarote contempla las piezas un buen
rato, pues eran bellas, ricas y labradas con gran habilidad; coloca las de
plata y luego hace lo mismo con las de oro. Después de poner las piezas, tal
como debía ser, empieza moviendo el peón de delante de la reina, y los otros
hacen lo mismo. Después de jugar con el peón, mueve otras piezas hasta que
acosa al rey en el ángulo y le dice: «Mate con un peón».
Cuando
los de dentro ven esto, lo tienen por admirable y le dicen a Lanzarote:
—Señor,
el juego es vuestro, pues habéis ganado la partida. Y ya que no habéis sido
vencido aquí, tened por seguro que nunca en vuestra vida recibiréis mate, ni
seréis derrotado por las armas, igual que no lo habéis sido por estas piezas,
pues había sido hechas simbolizándoos a vos y a vuestra valentía.
Lanzarote envía el tablero
a su amada Ginebra con un caballero con el encargo de que cuente en la corte
las virtudes del ajedrez.
Luego
toma las piezas y el tablero de ajedrez, que estaba en un forro de seda, se
arrodilla ante la reina y le dice:
—Señora,
mi señor Lanzarote os envía este ajedrez convencido de que no habéis visto
nunca uno tan admirable, aunque tal vez hayáis visto semejante en riqueza.
Cuando la
reina oye esto, se pone muy contenta y toma el ajedrez para verlo; el rey y
todos los demás nobles se vuelven a sentar, pues deseaban ver lo extraordinario
del juego. El caballero les dice que es hermoso y rico, y en ello coinciden
todos, diciendo que nunca vieron otro semejante en belleza y riqueza. Luego, el
caballero coloca las piezas tal como deben estar, y cuando ya están preparadas
para jugar le dice al rey:
—Señor,
escoged al que más sepa y haced que juegue. Os digo que no sabrá tanto como
para que no reciba mate en el ángulo.
El rey
responde que jugará él personalmente.
—No lo
hagáis, señor —le contestan sus nobles—, pero dejad que sea mi señora la reina
la que juegue, que sabe más que todos los que estamos aquí dentro.
El rey lo
acepta. Hace que la reina se siente a jugar y ésta comienza lo mejor que sabe;
pronto se sorprenden los presentes al ver que las piezas juegan ellas solas
contra la reina: lo consideran encantamiento, y así era sin lugar a dudas. La
reina se esfuerza en jugar bien y pone todo su entendimiento en ello, porque
habían venido a ver el juego muchos hombres importantes; pero a pesar de todo,
no supo lo suficiente como para no recibir mate al final. Comienza a reírse
todo el mundo en el salón al ver que la reina ha perdido el juego, el rey se
burla de ella y la reina le pregunta al caballero que lo había traído si
Lanzarote había jugado con el ajedrez.
—Señora,
sí.
—¿Y cómo
le fue? ¿Fue burlado?
—Señora,
no, sino que ganó el juego.
—¿Qué
puedo decir de Lanzarote? —dice el rey. Ni en valor, ni en belleza, ni en
ninguna virtud del caballero puede ser superado. Que Dios no me ayude, señora,
si no os ha hecho un regalo muy hermoso enviándoos este ajedrez; agradecédselo
cuando lo veáis, pues nunca ningún caballero hizo tan buen regalo a una reina.
(Lanzarote del Lago. El
libro de Agravaín, capítulo CLIV)
A lo largo de todo este episodio se repite constantemente la expresión «mate en el ángulo». Se refiere a dar jaque mate en una de las esquinas del tablero. Esta forma de acabar la partida era muy apreciada en la época medieval y es citada de forma constante en multitud de romances y cantares de gesta.
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Manuscrito M. 805 fol. 253 v, conservado en la Biblioteca y Museo Morgan de Nueva York. Escrito e iluminado en el noroeste de Francia, posiblemente en Laon, entre 1313 y 1315.
Muestra tres aspectos consecutivos de la aventura del tablero mágico, contenida en El libro de Agravaín. A la izquierda, Lanzarote derrota al tablero mágico en el Bosque Perdido; centro, un caballero hace entrega del tablero a la reina Ginebra; derecha, la reina juega y pierde contra el tablero mágico. |
También podemos deducir que
las partidas levantaban interés entre los caballeros ya que cuando en una de
sus aventuras sale por la ayuda de una doncella de un pozo donde había sido
encerrado y busca a sus captores para vengarse:
...entra en
el salón con la espada en la mano; allí se encuentra hasta veinte caballeros,
que estaban contemplando a dos que estaban jugando al ajedrez.
(Lanzarote del Lago. La
locura de Lanzarote, capítulo CLIV)
Y cuando, por fin,
Lanzarote llega a la corte reunida en Camelot:
El rey
ordenó que le llevaran el juego de ajedrez, para que jugara cada uno de
aquellos caballeros. La reina hizo que lo trajeran de inmediato y el rey
Bandemagus se puso a jugar una partida pensando que nadie sabía más que él;
fueron muchos los que se admiraron al ver las piezas que jugaban contra el rey.
Durante mucho rato jugó el rey Bandemagus, pero finalmente recibió mate, de
forma tan mala que todos los que estaban presentes se burlaron de él. Después
jugó el emperador y el rey de Norgales y fueron objeto de más burla que el rey
Bandemagus. A continuación, rogaron a mi señor Galván que jugara, y recibió
mate de forma peor que todos los anteriores. Entonces, éste le dijo a la reina:
—Señora,
jugad, pues vos sabéis bien.
Esta
contesta que no jugará, pero le rogaron tanto que se sentó ante el tablero;
jugó de tal forma que todos dijeron que llevaba la mejor parte, y a pesar de
todo recibió mate. A continuación, la reina le dijo a Lanzarote:
—Señor,
yo he recibido mate, vengadme.
—Señora,
con mucho gusto, pues así lo deseáis.
—Señor
—le dice el rey—, por Dios no juguéis, pues sólo serviría para que os
enfadarais.
—Señor
—contesta Lanzarote—, no me enfadaré, por Dios, si recibo mate, y tampoco seré
el primero en recibirlo y por eso no me importa ser matado.
Coloca
las piezas delante de él y juega tan hábilmente que todos los que los ven se
sorprenden; lleva el juego de tal forma con fuerza e ingenio que hace que las
piezas reciban mate y gana la partida gracias a su habilidad.
Se
santiguan todos lo que están presentes por lo sorprendidos que se quedan, pues
no pensaban que nadie pudiera saber tanto.
(Lanzarote del Lago. El
libro de Agravaín, capítulo CLV)
Y cuando en Camelot, Arturo
y su corte están esperando el regreso de Lanzarote:
Mandó que
trajeran el ajedrez que Lanzarote había llevado a la corte y jugaron para
aburrirse menos; pero todos los que lo hicieron recibieron mate. Cuando el rey
vio esto dijo:
—¡Ay, Dios, por qué no estará aquí Lanzarote! Si estuviera
podríamos ver una de sus maestrías.
(Lanzarote del Lago. La
locura de Lanzarote, capítulo CLXXI)
FICHA TÉCNICA
LANZAROTE DEL LAGO
1 - LA REINA DEL GRAN SUFRIMIENTO (1987)
2 - EL LIBRO DE GALAHOT (1987)
3 - EL VALLE SIN RETORNO (1988)
4 - EL LIBRO DE LELEAGANT (1988)
5 - EL LIBRO DE AGRAVAÍN (1988)
6 - EL BOSQUE PERDIDO (1988)
7 - LA LOCURA DE LANZAROTE (1988)
ALIANZA TRES. MADRID, 1987/8
TRADUCCIÓN DE CARLOS ALVAR