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miércoles, 2 de julio de 2025

ÉLISE RANSONNET-VILLEZ


Élise Ransonnet-Villez (1843-1899) fue una pintora austro-húngara. Cultivó el retrato y, como vemos en la imagen que presentamos, la pintura de casacón.


FICHA TÉCNICA
ÉLISE RANSONNET-VILLEZ
SAKK (AJEDREZ), 1876
ÓLEO SOBRE LIENZO. 127 x 113 cm.
GALERÍA NACIONAL DE HUNGRÍA

 

viernes, 6 de septiembre de 2024

¡JAQUE AL REY! POR EDUARDO ZAMACOIS


Eduardo Zamacois (1841-1871) fue un pintor español especializado en pintura de género e histórica, muy del gusto de la burguesía europea del siglo XIX. Su estilo es detallista, minucioso, preciosista, a la manera de Meissonier, de quien fue alumno, expresado en obras de pequeño formato, lo que le hizo ser aún más apreciado en Francia que en España, donde la pintura de Historia se exhibía en enormes composiciones para los concursos oficiales. 

Siguiendo la moda francesa, iniciada por Víctor Hugo en El rey se divierte —el modelo del Rigoletto de Verdi—, que había introducido el tema de los bufones de las cortes medievales y renacentistas en el arte, y la influencia no menos decisiva de los de Velázquez en el XVII español, Zamacois empieza a pintar una serie en la que aparecen diferentes bufones entregados a actividades de ocio o en la soledad de sus habitaciones.

¡Jaque al rey! presenta a tres bufones jugando una partida de ajedrez en un momento en el que están relajados de sus ocupaciones. Sometidos por su oficio a las burlas crueles de los reyes y la corte, dar jaque al rey en una partida de ajedrez debía ser una forma de liberar simbólicamente su frustración.

La obra posiblemente se inspira en el drama histórico de Alejandro Dumas Henri III et sa cour, en la que tres personajes debaten sobre jugar una partida de ajedrez mientras esperan a que les llame el rey. 


FICHA TÉCNICA
EDUARDO ZAMACOIS
¡JAQUE AL REY!, 1867
ÓLEO SOBRE LIENZO. 50,5 x 61 cm.
MUSEO DE BELLAS ARTES DE ÁLAVA



viernes, 1 de enero de 2021

ARTURO RICCI


Estamos en el taller de un pintor. Así lo dicen los bocetos y los dibujos tirados por el suelo, los botes con pinceles, el tiento apoyado sobre un cuadro sin acabar, los objetos exóticos —biombos, abanicos y sombrillas orientales, plumas de marabú— los cuadros cubiertos por telas, la paleta con los colores aún sobre ella.

La mujer del cuadro, en una escena que nos es familiar, está jugando una partida de ajedrez contra un hombre joven, mientras otro hombre, este de mayor edad, contempla la pugna. 

Para los lectores del blog no habrá duda de lo que está pasando en el cuadro ni de lo que significa. La mujer va a ganar la partida. Así lo demuestran su alegría, la expresión de regocijo del anciano (probablemente el padre de ella) y la expresión apesadumbrada del hombre, cuya mano izquierda se crispa sobre una tela mientras que la derecha se detiene en el aire, con una pieza en la mano, sin saber dónde ponerla. El significado está claro. La derrota del joven pintor sella de forma simbólica su compromiso matrimonial. El retrato en proceso, que cuelga de la pared de la izquierda, ya no será el de su prometida sino el de su esposa.

Arturo Ricci (1854-1919) el autor de este cuadro fue un exitoso pintor especializado en escenas costumbristas ambientadas en el pasado. Lo que se denominó «pintura de casacones». A mediados del siglo XIX, la alta burguesía ilustrada había adquirido la costumbre de encargar cuadros de pequeño formato para decorar sus viviendas. Los temas preferidos fueron aquellos que recreaban un mundo idealizado y supuestamente glorioso, en plena sintonía con los ideales de la Restauración, que encontraron en la época Rococó, antes de que los procesos revolucionarios acabaran con los estados absolutistas y amargaran la vida a la nobleza. Esta es la corriente en la que se inscribe esta Sala artística de 1884.

Curiosamente, al año siguiente, Ricci repitió modelos, accesorios y tema en La partida de ajedrez, lo que nos da idea del éxito que debió obtener la composición. Al igual que su precedente, está realizada con un estilo minuciosamente detallista, preciosista, con un interés extraordinario por la exactitud en el tratamiento de las telas y las texturas de los materiales. Un arte comercial, en definitiva, hecho al gusto de las clases adineradas que lo encargaban, que veían reflejado en él su concepción del mundo.


FICHA TÉCNICA
ARTURO RICCI
SALA ARTISTICA (1884)
ÓLEO SOBRE LIENZO. 106 x 79 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

LA PARTIDA DE AJEDREZ (1885)
ÓLEO SOBRE LIENZO
MUSEO DE ARTE KASTEEV. KAZAJISTÁN.

lunes, 13 de junio de 2016

FERDINAND ROYBET


Le Joueur d'Échecs (El jugador de ajedrez) es un grabado al aguafuerte obra del artista francés Ferdinand Roybet, otro exponente más de la llamada «pintura de casacón», tan apreciada por el gusto burgués del siglo XIX. Consistía esto del «casacón» en la recreación de temas costumbristas, ambientados en los siglos XVII y XVIII, que representaban un pasado tan idealizado como irreal. Estas obras fueron muy apreciadas por el público y por los coleccionistas por lo que alcanzaban una elevada cotización. Era, por tanto, muy practicada por ciertos artistas que veían en este tipo de pintura la forma más directa de alcanzar una buena posición. Roybet, que trabajó entre finales del siglo XIX y principios del XX, es un buen ejemplo.


viernes, 4 de marzo de 2016

DE VARIA INVENCIÓN XCIV


La Casilla era y es todavía en algunos lugares el Casino y el Ateneo primitivos y castizos.

Por lo general, y así sucedía en Villalegre, la Casilla estaba en sala relativamente cómoda y espaciosa, detrás de la botica. Allí se leían los periódicos, se fumaba, se charlaba y se jugaba a la malilla, al tresillo, al triquiflor y al tute, y tal vez al ajedrez, al dominó y a las damas.  




El casino no es aquí mera diversión nocturna sino de todas las horas del día. Desde las once de la mañana está lleno de gente que charla, que lee por cima algún peródico para saber las noticias, y que juega al tresillo. Personas hay que se pasan diez o doce horas al día jugando a dicho juego. En fin, hay aquí una holganza tan encantadora que más no puede ser. Las diversiones son muchas, a fin de entretener dicha holganza. Además del tresillo se arma la timbirimba con frecuencia; y se juega al monte. Las damas, el ajedrez y el dominó no se descuidan. Y por último, hay una pasión decidida por las riñas de gallos.

FICHA TÉCNICA

JUANITA LA LARGA
LIBRERÍA DE FERNANDO FÉ. MADRID, 1896
BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES

PEPITA JIMÉNEZ
J. NOGUERAS A CARGO DE M.MARTÍNEZ. MADRID, 1874
BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES


CONVERSACIÓN EN UN PATIO SEVILLANO, 1881
ÓLEO SOBRE TABLA. 48,5 x 70 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

viernes, 19 de abril de 2013

JUAN PABLO SALINAS Y TERUEL


El madrileño Juan Pablo Salinas y Teruel es autor de dos cuadros de tema ajedrecístico. Formado en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, continuó sus estudios en Italia y  Francia. En este segundo país conoció la obra de Meissonier que le influyó de forma determinante. A partir de este momento se dedicó fundamentalmente a la llamada pintura de casacones y la pintura de género con alguna incursión en el orientalismo. Vamos, el repertorio temático de los pintores decimonónicos que aspiraban a conseguir grandes ventas. Salina lo logró y conoció un gran éxito en Europa y América. Como suele ser habitual en este tipo de pintores, el éxito que disfrutó en vida corre paralelo al olvido en que se haya sumido en nuestros días.


FICHA TÉCNICA
JUAN PABLO SALINAS Y TERUEL

LA PARTIDA DE AJEDREZ (sf)
ÓLEO SOBRE LIENZO. 25 x 35 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

UNA PARTIDA DE AJEDREZ (sf)
ÓLEO SOBRE TABLA. 23,5 x 29,2 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

viernes, 11 de noviembre de 2011

JOSÉ GALLEGOS Y ARNOSA

José Gallegos y Arnosa fue un pintor español del último tercio del siglo XIX y principios del XX. Se formó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid bajo la dirección de Federico Madrazo y, una vez concluidos sus estudios, viajó por el norte de África e Italia donde se afincaría definitivamente. Como concesión a la crónica social, diremos que fue hermano del fundador y primer presidente del Sevilla Fútbol Club. 

Su producción sigue la estela de Mariano Fortuny, dedicándose fundamentalmente a la pintura de casacones que, como ya hemos comentado en otras ocasiones, era una pintura realizada en pequeño formato y con gran primor técnico que buscaba su fuente de inspiración en el siglo XVIII y que elegía como temas escenas de género o costumbristas.

Este tipo de cuadros era muy demandado por la burguesía adinerada del siglo XIX y su ejecución garantizaba a los mejores pintores la obtención de pingües beneficios. Así ocurrió con Gallegos que logró vender sus cuadros con facilidad y a buenos precios a coleccionistas holandeses, ingleses, rusos y norteamericanos, entre estos últimos se contaba el magnate de la prensa y coleccionista compulsivo de arte William Randolph Hearst. 

Y ya que estamos de concesiones, una pequeña anécdota. José Gallegos tenía su casa y estudio en un viejo edificio de la vía Ripetta, en Roma, justo en el piso superior a uno ocupado por miembros de la Compañía de Jesús. El edificio era muy viejo y estaba en estado semiruinoso. Un día que la cocinera de Gallegos estaba deambulando por la cocina, y era una mujer de tan buen cocinar como comer, el suelo cedió bajo sus pies y cayó a los aposentos de los jesuitas que, ni que decir tiene, eran un espacio vedado a las mujeres. Los santos padres, poco habituados a la presencia femenina, tomaron el asunto por milagroso y se hincaron de rodillas gritando que un ángel había caído del cielo. O así, al menos, se dice que lo contó L'Osservatore Romano

Dentro de la pintura de casacones son casi un subgénero los retratos de dignatarios eclesiásticos jugando al ajedrez. Gallegos dejó buenos ejemplos de ello.







FICHA TÉCNICA

LA PARTIDA DE AJEDREZ
ÓLEO SOBRE TABLA. 35,3x50,8 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR


LA PARTIDA DE AJEDREZ
ÓLEO SOBRE TABLA. 15,8x25,7 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR


Todavía hay una tercera obra de tema ajedrecístico en la producción de Gallegos, según podemos ver en el sitio web a él dedicado. Solo hay una fotografía en blanco y negro y carezco de cualquier dato sobre ubicación, fecha o técnica. Pero la publico a la espera de  datos más precisos.



jueves, 17 de marzo de 2011

JOSÉ JIMÉNEZ ARANDA

El sevillano José Jiménez Aranda fue un pintor decimonónico español que cultivó con preferencia la pintura de  género, principalemente mediante interiores ambientados en el siglo XVIII, de la que fue uno de sus representantes más conspicuos. Su estilo, que entra de lleno en lo que dio en llamarse "pintura de casacones", por las casacas que vestían los personajes representados en los cuadros, obtuvo un grandísimo éxito en Europa, especialmente en Francia, y es a mi modo de ver el responsable, junto a otros cultivadores del género, de extender una imagen anacrónica y folclórica de España que se grabó de forma indeleble en el imaginario europeo.

Se formó en la Real Escuela de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, en Sevilla, institución a la que regresaría como profesor en los últimos años de su vida. En 1871, se trasladó a Roma donde conoció a Mariano Fortuny con quien compartió amistad y temas. La influencia de Fortuny fue decisiva para que abandonara su primer estilo de resonancias románticas para dedicarse lo que los franceses llamaban tableautin, cuadros de género de pequeño tamaño y factura preciosista que fueron muy del gusto de la burguesía europea y norteamericana. El éxito obtenido le animó a trasladarse a París donde obtuvo un éxito clamoroso en plena moda del tableautin de inspiración española. Su obra posterior evolucionó hacia un realismo de caracter costumbrista.

Fue un pintor muy admirado por otros pintores, el ya mencionado Fortuny y Joaquín Sorolla hablaron elogiosamente de su obra y destacaron su habilidad para el dibujo.

Es "El café", la obra que presentamos hoy, una muestra de su estilo más representativo. En un ambiente oriental, de referencia nazarí, una multitud de personas ataviadas con casacas, pelucas y sombreros de tres picos se entregan a una animada tertulia. Entre la algarabía, dos hombres rodeados por cuatro mirones, han encontrado un hueco para jugar al ajedrez.

FICHA TÉCNICA
JOSÉ JIMÉNEZ ARANDA
EL CAFÉ (1889)
ÓLEO SOBRE TABLA (74x100 cm.)
COLECCIÓN PARTICULAR. MADRID