—¡Más! ¡Más rápido! —Y la arrastraba en volandas.
—¿Estamos llegando ya? —se las arregló al fin Alicia para preguntar.
—¿Llegando ya? —repitió la Reina—. ¡Pero si ya lo hemos dejado atrás hace más de diez minutos! ¡Más rápido! —y continuaron corriendo durante algún rato más, en silencio y a tal velocidad que el aire le silbaba a Alicia en los oídos y parecía querer arrancarle todos los pelos de la cabeza, o así al menos le pareció a Alicia.
—¡Ahora, ahora! —gritó la Reina— ¡Más rápido, más rápido!
Y fueron tan rápido que al final parecía como si estuvieran deslizándose por los aires, sin apenas tocar el suelo con los pies.
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...el caballero recogió las riendas y volvió la cabeza de su corcel por el camino por donde habían venido. —Solo te quedan unos metros más —dijo— bajando por la colina y cruzando el arroyuelo aquel: entonces serás una reina..., pero antes te quedarás un poco aquí para decirme adiós...





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