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jueves, 28 de mayo de 2026

LA OTRA PARTE, DE ALFRED KUBIN

Alfred Kubin (1877-1959) fue un escritor y artista plástico austrohúngaro de origen checo. Como artista, fue uno de los impulsores del expresionismo y participó en la exposición fundacional del grupo Der Blaue Reiter, junto a Kandinsky, Klee y Marc. En Kubin destaca su gusto por lo fantástico, lo que le llevó a ilustrar obras de E. A. Poe, E. T. A. Hoffmann o El barón de Münchausen, de Gottfried Bürger.

Su obra es oscura y pesadillesca, con una imaginería en la que abundan las figuras espectrales, los seres bestiales y las situaciones dramáticas o directamente horribles. Su iconografía influyó notablemente en algunos directores de cine del Expresionismo alemán.

Su literatura se mueve también en el ámbito de lo fantástico, siendo su obra más relevante, La otra parte, una distopía de carácter apocalíptico con ecos kafkianos (aunque como eran contemporáneos y amigos no se sabe bien quién influyó a quién).

Resumida muy sumariamente, la novela cuenta la historia de un joven artista que se desplaza a Perla, la capital del Reino de los Sueños, fundada por un antiguo condiscípulo suyo en el Asia Central tras acceder a una riqueza fabulosa. El Reino de los Sueños sería un refugio contra lo moderno, un lugar donde la espiritualidad guía los designios de la sociedad.

Sin embargo, la realidad es muy distinta: alejado de cualquier utopía, todo parece triste, destartalado y pobre. El transcurso de la vida cotidiana es disparatado y las enfermedades físicas y morales campan por sus fueros. La acción progresa entre lo onírico y lo absurdo y, al final, el libro retrata una sociedad distópica, alejada de cualquier bienestar.

La novela, muy compleja, parece ofrecer una metáfora de la sociedad moderna: un mundo en el que los habitantes ven sus problemas, pero son incapaces de reaccionar y siguen funcionando como un rebaño frente a lo que se dicta desde el poder; un mundo donde la «mejor filosofía» es «trabajar mucho» y «conformarse con poco». El mensaje que aún hoy se nos transmite machaconamente desde los ámbitos del poder: la resignación.

El narrador de la novela sugiere en las últimas páginas que todo ha sido un sueño. Y concluye que la vida es la tensión entre la pulsión de muerte y la pulsión de vida y que todo es una lucha, para terminar con una frase tan desconcertante como enigmática:

el demiurgo es hermafrodita.
En distintos puntos de la novela, aparece una pareja de ajedrecistas que están enfrascados en una partida. Ensimismados, sin prestar atención a nada que no sea el propio juego, indiferentes a las calamidades que caen sobre la ciudad y sobre ellos mismos. Los ajedrecistas se nos presentan así:
En el Café, el tabernero iba de mesa en mesa saludando a los parroquianos con una sonrisa falsa y estúpida. Tan solo se quedaba quieto ante los ajedrecistas, cuyo juego seguía con gran seriedad, aunque no tuviera la menor idea de lo que estaba pasando.

Y, a lo largo del libro, van sucediéndose apariciones en las que se incide en su aislamiento e indiferencia ante el mundo: 
Los dos ajedrecistas semejaban muñecos de madera, fascinados uno por el otro.
Como de costumbre, los dos ajedrecistas estaban allí sentados y sus siluetas evocaban dos idolillos chinos tallados en madera.
Los ajedrecistas seguían ensimismados. 
Y cuando las convulsiones sociales se abaten sobre la ciudad de Perla:
Los jugadores de ajedrez eran los únicos que permanecían imperturbables. 
A partir de un determinado momento, al modo de las plagas bíblicas, la ciudad padece diversos males. Por ejemplo, una epidemia de sueño.
...por la ventana del Café, vio cómo uno de los ajedrecistas hacía una jugada. De ello dedujo que estos dos, al igual que él, habían sido respetados por la enfermedad.
O una plaga de insectos:
Muchísimo sufrieron también los dos ajedrecistas. A los dos ancianos caballeros, que vivían totalmente sojuzgados por su pasión lúdica, les parecía tan complicado hacer cualquier movimiento corporal que se pasaban horas haciendo cálculos para poder mover alguno de sus miembros. Era evidente que, dada la proliferación de sabandijas, aquella torpeza les ponía en una situación bastante crítica. Por ello nos pareció muy loable la actitud de una señorita que, habiendo observado un día el sufrimiento de ambos jugadores mientras tomaba el té, se acercó a ellos y, sin ningún temor, empezó a sacudir los chinches y hormigas de sus trajes. Y, claro está, nadie quiso quedarse atrás. Si hasta entonces nos habíamos reído del espectáculo que ofrecían aquellas dos caras contorsionadas, a partir de ese día todos los clientes adquirieron la costumbre de rascar a los dos señores cada vez que entraban o salían. Como puede verse, incluso en tiempos tan adversos no desapareció del todo el sentimiento de solidaridad para con los que sufrían.

Y durante la crisis final:
El cristal de una de las ventanas había permanecido milagrosamente intacto, y a través de él se podían ver dos altos montoncillos de hormigas. Se advertían también unos cuantos huesecitos blancos, y entre ambas cosas había una mesa de ajedrez sobre la que se hallaba dispuesto un hermoso jaque mate.

Luego cerró y abandonó el local: imposible esperar nuevos ingresos. Los ajedrecistas se quedaron dentro. 

 

Es difícil saber qué quiso simbolizar Kubin con los ajedrecistas, pero su comportamiento puede llevar a algunas conclusiones. Por ejemplo, que sea una muestra de la alienación contemporánea: la búsqueda de una salvación personal en el sistema cerrado, lógico y abstracto del ajedrez, que hace olvidar el mundo real y sus contingencias. O la persistencia de algo en el fondo trivial, como es un juego, frente a lo esencial de las transformaciones sociales que están experimentando sus conciudadanos. O la sumisión ante un sistema opresor que los llevará a la muerte —de hecho, los dos ajedrecistas mueren ante el tablero— sin que el derrumbe progresivo del Reino de los Sueños los conmueva en absoluto. O quizá, simplemente, una muestra más del absurdo de la existencia.

Kubin ilustró su propia novela con abundantes dibujos, pero en ninguno de ellos reflejó a los ajedrecistas. Por ello, hemos recurrido a nuestra artista de cabecera, María José Acosta, para que realizara los dibujos que ilustran esta nota.


martes, 14 de octubre de 2025

CAMPOS DE AJEDREZ, DE MARIO SATZ

El único consuelo del emperador en los momentos de tribulación de su gobierno, aparte del lujo refinado y sutil que envuelve su vida, es una vieja pasión infantil: el hsiang ch'i, el ajedrez o juego del elefante.

Jugando, reflexionaba sobre lo ilusorio y fluctuante de las categorías de tiempo y espacio. Y el magnetismo del juego lo atrapaba, aferrado a sus potencialidades.

En la luz oscilante y ambarina de palacio, jugaba contra su general, sin interrumpir la partida ni ante los más urgentes asuntos de gobierno.

El emperador ganaba porque realmente dominaba el difícil arte con maestría.

En el tablero, venga las humillaciones que le infligen sus enemigos. Es el lugar donde se siente más seguro.

Paralelamente, un matrimonio de campesinos, pobres, viejos y sin hijos, se reúnen también en torno a un tablero de ajedrez. Al juego le faltan algunas piezas, pero no les importa porque no saben jugar.

El viejo aprovecha el tablero y los trebejos para contar a su esposa cuentos en los que los campesinos no son esclavos del clima o sujeto pasivo de la soberbia de los poderosos.

El príncipe heredero, en cuyo pecho anida la traición, considera el ajedrez un ejercicio para necios, un rito estúpido al que se entregan los adictos al silencio.

El príncipe es un hombre de acción. El emperador, un hombre tranquilo. El campesino, un hombre noble.

Este es el planteamiento, casi en sus propias palabras, de Campos de ajedrez, un libro de Mario Satz de 2016. Tratándose de China, el juego del que se habla es el xianqi (una de las variantes orientales del chaturanga, al igual que el ajedrez es una variante occidental), literalmente «el juego del elefante».

Como las consideraciones sobre el juego y los jugadores son perfectamente homologables al juego del ajedrez occidental y además nos gusta mucho el libro, hemos decidido traerlo a ARTEDREZ.

Las tribulaciones de estos tres personajes, el emperador, el príncipe y el campesino, conformarán el libro del que queremos entresacar la siguiente cita:

Cada jugador es libre de escoger entre varias posibilidades, pero tiene que saber que cada desplazamiento traerá consigo una serie de consecuencias inevitables, de modo que la necesidad delimita la libre elección cada vez más, lo que hace que aquello que al principio parecía producto del mero azar, se vea, al final, como proyección de una ley.

En el libro se habla de uno de los más antiguos tratados del xianqi, una obra de 1632 compilada por Zhu Jinzhen, cuyo título es Secreto dentro de una mandarina. Este título fabuloso se explica por una antigua leyenda en la que se habla de un mágico mandarino que, después de permanecer estéril durante dos años, desarrolla al tercero un formidable fruto: una enorme mandarina. Al abrirla, dos viejos maestros de xianqi fueron descubiertos en su interior eternamente anclados en una partida perfecta.


FICHA TÉCNICA
MARIO SATZ
CAMPOS DE AJEDREZ
HUERGA & FIERRO EDITORES. MADRID, 2016

IILUSTRACIÓN DE MARÍA JOSÉ ACOSTA



domingo, 28 de julio de 2024

ARCHI DE CONSUELO

Gustavo Isgro Estrada (1962) —Archi de Consuelo es como firma sus obras— es un escultor, humorista y poeta natural de Buenos Aires, pero afincado en Benasque, Aragón. Colabora habitualmente en la prensa aragonesa donde publica cuentos, ensayos y poemas. Es, además, jugador de ajedrez, con un ELO de 1569 en la lista de julio de 2024.

Coincidimos en la XLIII edición del Open Internacional Villa de Benasque donde otro participante, Xacobe González, me obsequió con un libro de poemas de Gustavo: Comer poesía.

Uno de los poemas es este:

EL PEÓN

Mirad el peón. La pieza más humilde
en estética.
Ocho veces repetido en la hermandad
de su insignificancia,
de limitados movimientos y recursos.
Sin embargo, la soberbia dama
sólo será dama en su grandeza,
el caballo como el alfil y la torre,
con sus gemelos hermanos,
serán mortíferos, gráciles maquinarias de
    destrucción,
mas no podrán, superarse nunca
en el abanico marcial de su estrategia;
pero el peón, en su mezquino recorrido,
podrá coronar y convertirse,
menos en perseguido rey,
en lo que quiera.
Así el hombre, por ser hombre-peón
del universo,
algún día, al coronar, será un ángel
imbatible de gloria y sutileza.

Un volumen de edición exquisita por parte de la editorial Olifante. Una poesía serena, cotidiana, fruto de la experiencia, que busca la identificación con el lector. La igualdad en el sentimiento entre el que escribe y el que lee.


El retrato de Archi de Consuelo fue realizado por María José Acosta en la octava ronda de la XLIII edición del Open Internacional Villa de Benasque, celebrada el 12 de julio de 2024.

FICHAS TÉCNICAS
ARCHI DE CONSUELO
COMER POESÍA
OLIFANTE. EDICIONES DE POESÍA. ZARAGOZA, 2018 

MARÍA JOSÉ ACOSTA
RETRATO DE GUSTAVO ISGRO ESTRADA
LÁPIZ Y ACUARELA SOBRE PAPEL CANSON. 14,8 x 21 cm.
COLECCIÓN ARCHI DE CONSUELO

 

domingo, 9 de junio de 2024

EN LAS PLAYAS DE... VARNA


Pues mi mujer se fue a zascandilear con sus alumnos a Bulgaria dentro de un proyecto Erasmus de nuevas tecnologías. Allí, a la vera del Mar Negro, en las playas de Varna, se encontró con dos jóvenes jugando al ajedrez. No les importó que les retratara.

jueves, 11 de abril de 2024

A DE AJEDREZ


Durante la pandemia de 2020 se pusieron en marcha  muchas iniciativas para aliviar la terrible reclusión en la que vivió todo el país y gran parte del mundo entero. Los Urban Sketchers de Madrid, un grupo de artistas que se reúnen para dibujar la ciudad, privados de su habitat natural, la calle, lanzaron la iniciativa Dibuja tu casa. Se trataba de dibujar por orden alfabético cosas que hubiera en los hogares de los dibujantes y compartir las obras resultantes en Internet.

En Artedrez es costumbre celebrar los números redondos con algo personal. La entrada de hoy hace el número dos mil quinientos (2.500). Bastante redondo. Para celebrarlo publicamos el dibujo que hizo María José Acosta —mi mujer— con la letra A para Dibuja tu casa. A de ajedrez. El modelo es su seguro servidor.

FICHA TÉCNICA
MARÍA JOSÉ ACOSTA MALO
A DE AJEDREZ, 2020
LÁPICES DE COLORES SOBRE CARTÓN
COLECCIÓN DE LA ARTISTA

 

lunes, 18 de abril de 2022

LOS MISTERIOS DOLOROSOS DEL HERMANO ATHELSTAN


Paul C. Doherty (1946) es un prolífico escritor británico. Y el adjetivo es merecido: hay más de 110 libros, firmados con cualquiera de sus numerosos seudónimos, contabilizados en su entrada de Wikipedia. 

Iba para cura, pero reculó a medio camino para terminar doctorándose en Historia, especializándose en la Baja Edad Media inglesa, en especial en la Guerra de los Cien Años.

En su producción literaria destacan series de intriga históricas, fundamentalmente ambientadas en el medioevo, aunque también en la época de Alejandro Magno o en el antiguo Egipto (y aún en otras épocas y culturas).

Posiblemente su serie más famosa sea la titulada The Sorrowful Mysteries of Brother Athelstan (Los misterios dolorosos del hermano Athelstan), conocida en España como la serie de fray Athelstan.

Ambientada en el siglo XIV, durante el reinado de Ricardo II de Inglaterra y la regencia de Juan de Gante, la serie está compuesta, de momento, por veintiuna novelas de intriga que se desarrollan fundamentalmente en Londres. Está protagonizada por sir John Cranston, coroner de Londres (en las dos novelas que he leído coroner se ha traducido por «forense», aunque la labor desarrollada es más la de un juez instructor) y el fraile dominico Athelstan.

Athelstan, de buena familia y educación y con una prometedora carrera por delante, rompió sus votos para ir a la guerra. Arrepentido, volvió al redil. Pero recibió como castigo encargarse de una iglesia marginal en un barrio muy pobre de Londres y ser escribano de sir John. La serie juega con el contraste entre el sanguíneo y bebedor Cranston y el flemático y ascético Athelstan. Sir John pone el atrevimiento y la fuerza, el fraile la inteligencia.

El brillante fray Athelstan, con su educación en Oxford, tiene que purgar sus pecados entre prostitutas, delincuentes y pícaros. Por la noche mira las estrellas, lee libros de astronomía y una de sus aficiones es el ajedrez.

Además, al menos en dos de sus novelas (que son casualmente las dos que he leído, no sé si será una constante en toda la serie) el ajedrez está presente en las tramas.

En La galería del ruiseñor un lujoso juego de ajedrez, botín de guerra de una Cruzada, tiene una parte destacada y malévola en la trama. En La charada del asesino, se reflexiona sobre el tópico del poder igualador de la muerte, simbolizada por el juego del ajedrez, donde al final de la partida todos terminan en el mismo lugar: la sepultura.

Tratándose de un historiador, no sorprenderá que para mí lo mejor de las novelas sea la vívida descripción de la vida cotidiana de Londres, con sus olores (casi ninguno bueno), sus monumentos, sus ruidos y las gentes que la pueblan.

El pop-up de María José Acosta nos presenta a fray Athelstan en su iglesia, acompañado de su gato Buenaventura y rodeado de sus aficiones: la astronomía y el ajedrez. 


FICHA TÉCNICA
PAUL C. DOHERTY
LA GALERÍA DEL RUISEÑOR (1991)
EDHASA. BARCELONA, 2015
TRADUCCION DE CARMEN SOLER RODRÍGUEZ

LA CHARADA DEL ASESINO (1996)
EDHASA. BARCELONA, 2000
TRADUCCIÓN DE GEMMA ROVIRA

martes, 1 de febrero de 2022

MARK TWAIN EN EL MISISIPÍ


Life on the Mississippi fue el primer original mecanografiado que llegó a una editorial (James R. Osgood & Co. Boston, 1883) y es un libro de carácter autobiográfico de Samuel Langhorne Clemens (1835-1910), mejor conocido como Mark Twain.

Mark Twain había crecido en un pueblo a orillas del Misisipí y el río tiene una presencia importante en su vida y en su obra, sobre todo en sus grandes novelas Las aventuras de Tom Sawyer y Las aventuras de Huckleberry Finn

En su juventud, Twain se había ganado la vida como piloto en los barcos de vapor que recorrían el río, transportando personas y mercancías, y que contribuyeron de forma importante al desarrollo económico del país. 

En La vida en el Misisipí, la primera parte del libro describe el proceso de aprendizaje de un río siempre cambiante en el que los aprendices de piloto tenían que memorizar cada centímetro de ribera, tanto en sentido norte como en sentido sur, tanto de día como de noche, para poder evitar los bajíos, los bancos de arena, los escollos y otros accidentes geográficos que hacían peligrosísima la navegación. 

La segunda mitad, describe un viaje hecho por el río por un Mark Twain ya maduro en el que reflexiona sobre la decadencia del transporte fluvial, arruinado por el ferrocarril, y se desgranan multitud de pequeños cuentos sobre las gentes que habitaban las orillas del río.

Durante su periodo de aprendizaje, Twain navegó con muchos pilotos experimentados. De uno de ellos, George Ealer, cuenta lo siguiente:
Cuando hacíamos alguna parada, escuchaba a George Ealer tocar la flauta o leer párrafos de sus dos biblias —Goldsmith y Shakespeare—, o jugaba con él al ajedrez. Incluso alguna vez pude haberle ganado, pero siempre retiraba su último movimiento y cambiaba su juego.

Las aficiones de Ealer eran intensas. En un terrible accidente, el estallido de las calderas de un vapor que pilotaba...

Todos los que respiraron ese vapor murieron —y fueron muchos—; ninguno se salvó. Pero Ealer no lo respiró. Se abrió camino hasta donde había aire limpio tan rápido como pudo y, en cuanto el vapor se despejó, regresó y volvió a subir a las calderas, donde con paciencia buscó y reunió todas y cada una de las figuras de su ajedrez y los pedazos de su flauta.

En la ilustración de María José Acosta, Mark Twain rememora esas aventuras juveniles en el cuarto de derrota de un barco en cuya mesa de cartas náuticas hay un tablero de ajedrez.


FICHA TÉCNICA
MARK TWAIN
ILUSTRACIONES DE EMUND H. GARRRETT, JOHN HARLEY Y A. BURNHAM SHUTE
LA VIDA EN EL MISISIPI
REINO DE CORDELIA. MADRID, 2021
TRADUCCIÓN DE SUSANA CARRAL



 

 

martes, 4 de enero de 2022

2.000


Con esta, serán dos mil las entradas de este blog. No está mal. Como siempre que cae un número redondo, me permito la vanidad de poner algo personal. En este caso un regalo muy especial de mi compañera de toda la vida.

Como salida de un códice miniado, esta sirena consuela al pobre navegante perdido con una partida de ajedrez.

Me recordó un texto de uno de mis autores preferidos.

(...) sucede que las sirenas disponen de una arma más terrible aún que su canto.

Es su silencio. Acaso era imaginable —aunque por cierto, eso tampoco había ocurrido— que alguien se salvara de su canto; pero sin duda alguna nadie podía salvarse de si silencio.

Y por supuesto, aún menos puede salvarse alguien de una sirena ajedrecista.

jueves, 29 de julio de 2021

CUARENTENA, DE ARTHUR C. CLARKE

Eran otros tiempos más ingenuos. La inteligencia artificial estaba en pañales y aún no había alcanzado logros reseñables, al menos para el gran público. Y el ajedrez parecía una frontera que nunca iba a poder superar la máquina. Una computadora nunca podría llegar a superar a un Gran Maestro de Ajedrez. Sin embargo, estábamos solo a veinte años de que un superordenador derrotara al Campeón del Mundo de Ajedrez.

En 1977, Arthur C. Clarke (1917-2008), del que ya hablamos a propósito de 2001, una odisea espacial, publicaba en la revista Ciencia Ficción de Isaac Asimov un cortísimo cuento:

CUARENTENA, POR ATHUR C. CLARKE

Los restos llameantes de La Tierra aún ocupaban la mitad del firmamento cuando la pregunta se filtró hasta la Central desde el Generador de Curiosidad.

—¿Era realmente necesario? Aunque fueran orgánicos, habían alcanzado una Inteligencia de Tercer Orden.

—No quedaba otro remedio. Cinco unidades anteriores se infectaron sin remedio después de hacer contacto.

—¿Infectados? ¿Cómo?

Los microsegundos pasaron lentamente mientras la Central rastreaba los pocos recuerdos semidesvanecidos que habían sobrevivido a la Puerta del Censor cuando se ordenó la autodestrucción de los fuertemente amortiguados Circuitos de Reconocimiento.

—Encontraron un problema. Un problema que no podía ser plenamente analizado ni en el tiempo de vida entero del Universo. Aunque solo implicaba a seis operadores, se obsesionaron completamente con él.

—¿Cómo es posible?

—No lo sabemos, ni debemos saberlo. Si esos seis operadores reaparecieran algún día, toda la computación racional desaparecería.

—¿Cómo puede reconocérselos?

—Eso no lo sabemos. Solo sus nombres se filtraron antes de que se cerrara la Puerta del Censor. Pero, por supuesto, no significan nada.

—Sin embargo, debo saberlos.

El voltaje del Censor empezó a subir, pero no activó la Puerta.

Son estos: Rey, dama, alfil, caballo, torre y peón.


La idea de que el ajedrez pudiera desafiar la capacidad de una inteligencia alienígena altamente tecnificada, hoy, que llevamos un aparato capaz de derrotar al Campeón del Mundo en el bolsillo de nuestra chaqueta, solo puede hacernos sonreír.

ILUSTRACIÓN DE MARÍA JOSÉ ACOSTA 

jueves, 21 de enero de 2021

AMOR INTEMPESTIVO


Rafael Reig es un autor que gusta mucho en ARTEDREZ por su reconocida afición al ajedrez, que continúa hoy en día, ya que participa en la liga madrileña de 3ª división.

De él ya hemos hablado de su novela La fórmula Omega y de algunos otros textos de índole periodística. Tenemos pendiente, y bien que nos pesa no haberlo hecho todavía, hablar de Un árbol caído; «pero eso pertenece a otra vida y debe ser contado en otro momento».

Siendo autobiográfico, era de esperar que el ajedrez estuviera muy presente en el libro. Y lo está. Desde su época universitaria, con los miembros del Club Al Paso, fundado en la Universidad Autónoma y con sede en la calle Apodaca de Madrid, con los que se reunía cada vez que tenía ocasión y sus partidas ocasionales con compañeros o familiares. Sin embargo, la escena que más nos ha llamado la atención transcurre en los Estados Unidos, donde el autor pasó varias temporadas impartiendo clase en distintas universidades.
Dos o tres veces por semana Andrew y yo jugábamos al ajedrez y durante una temporada nos dio por hacer una dieta de «frigorías». Con el sentido común que cabe esperar de un filósofo y un filólogo, dedujimos que el frío adelgazaba, porque tenía a la fuerza que consumir todas las calorías sobrantes, así que una de cada dos partidas la echábamos en calzoncillos en el jardín nevado con vistas a la bahía de Long Island, en la que alguna vez se helaba el agua más cercana a la orilla.
Novela sobre lo que significa ser escritor. Novela sobre la memoria, la familia y la vida, y lo que hacemos para merecérnosla; sincera (aunque el propio autor revela que «no hay mejor sitio para ocultarse que una confesión») y llena de humor (bastante negro en ocasiones), ha sido para mí una lectura muy entretenida.

FICHA TÉCNICA
RAFAEL REIG
AMOR INTEMPESTIVO
TUSQUETS. BARCELONA, 2020

ILUSTRACIÓN MARÍA JOSÉ ACOSTA
 

domingo, 3 de enero de 2021

ONÍRICO REMATE

Como hoy es mi cumpleaños, aprovecho la efeméride para introducir una anécdota personal en el blog. Es totalmente verídica y pasó en la madrugada del 30 de diciembre del ya pasado año de 2020.

No suelo soñar con el ajedrez o, mejor dicho, no suelo recordar mis sueños. Algunos sí, claro. Pero la mayoría no. Si acaso los retengo unos segundos al despertar, pero en seguida se desvanecen al entrar en el estado de vigilia y al cabo de unos segundos no queda huella de ellos en mi memoria. Por eso el que les voy a contar resultó tan sorprendente.

Dentro sueño:

Estamos en un paquebote que surca el mar. A bordo viaja un Gran Maestro de ajedrez. De alguna forma trabo contacto con él y al momento estamos jugando. Se trataba del ucraniano Oleg Romanishin. Bueno, realmente era Adrian Mihalchishin, también ucraniano, pero con la apariencia de Romanishin (No me pregunten. Era Mihalchisin, lo sé. ¿Qué quieren que les diga? Así son los sueños).

Inesperadamente, la cosa empieza a irme muy bien y obtengo ventaja. La partida se va prolongando y mi rival se defiende con la pericia esperable en un jugador profesional. Aún así, la ventaja es clara y siento que voy a ganar. Experimento todos los anhelos y los miedos de una partida real.

Cuando por fin pienso que ya está hecho, que voy a ganar el material suficiente para que el triunfo no se me pueda escapar, el maestro hace una jugada inesperada para mí y, después de una breve reflexión, tengo que abandonar, con la lógica decepción, porque o recibo mate o pierdo una cantidad de material incompatible con la vida ajedrecística.

Después de agradecerle efusivamente que hubiera aceptado jugar contra mí, un humilde aficionado, nos fuimos, como si fuéramos amigos de toda la vida, a tomar unas copas en el bar del transatlántico. 

Fin del sueño.

Nada de particular, un sueño que incluso podemos llamar «realista». Nada que ver con las fantasías delirantes de otro tipo de sueños. Sin embargo, una vez despierto, seguía teniéndolo muy presente. Y, lo que es más sorprendente, recordaba perfectamente la combinación que se había dado en la partida. 

Medio dormido aún cogí un tablerito magnético que tengo en la mesilla de noche para apuntarla antes de que se me olvidara, pero creyendo que al verla en el tablero me daría cuenta de que era una posición absurda, imposible o ilegal. Para mi sorpresa, la posición tenía pleno sentido ajedrecístico y las razones de mi abandono estaban totalmente justificadas según las líneas que había analizado en el sueño.

La posición es la siguiente (puede que alguna pieza esté bailada, no estoy seguro de los peones negros del flanco de dama ni de las piezas blancas del flanco de rey) pero lo esencial de la combinación es lo que «vi» en el sueño):


Y aquí la jugada que hizo el híbrido gran maestro ucraniano fue 1... ♝g7!! Después de meditar un rato abandoné por las siguientes variantes.

2 ♗c3 ♝c3 3 ♖b2 ♜d1 mate

2 ~ ♛b2  3 ♖b2 ♜d1 mate

2 ab3 ♜a7 mate

2 e5 ♛e5 y solo queda perder la dama o recibir mate de forma parecida a las ya vistas. 

Las dos últimas variantes solo las vi ya despierto.

Al parecer, según los científicos que estudian estos asuntos, no es posible aprender nada durante el sueño, solo recordar. Por lo tanto, la posición que hemos visto debía estar almacenada en mi cabeza y durante el sueño solo la «recordé», la traje a colación cuando necesité dar coherencia a la situación. 

Es posible que haya visto la posición en algún libro de partidas, en algún manual de táctica o en cualquier colección de problemas. Pero, y aquí viene lo interesante, no lo recuerdo. No recuerdo haber visto ninguna partida en la que se diera esta combinación. Ni siquiera haber visto un problema parecido. He consultado con algunos amigos ajedrecistas y a ellos tampoco les suena.

Sin embargo, tiene que haber un precedente. Así que hago un llamamiento urbi et orbi. ¿Alguien puede sugerir la fuente de la que bebí inconscientemente durante mi sueño?

A María José le hizo gracia el asunto y me regaló el dibujo que encabeza esta nota.

La posición en un tablero interactivo.

jueves, 17 de septiembre de 2020

AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE


FICHA TÉCNICA
MARÍA JOSÉ ACOSTA MALO
AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE
LÁPIZ Y ACUARELA SOBRE CARTÓN. 21 x 14,7 cm .
COLECCIÓN DE LA ARTISTA

 

martes, 12 de mayo de 2020

EL COMISARIO GORGONIO

El comisario Gorgonio Llaneza es un personaje del escritor español Alejandro Martínez Gallo (1962) que debutó en la colección de cuentos Seis meses con el comisario Gorgonio (Laria. Oviedo, 2011). Gallo intentó en esta obra una parodia del género negro, incluyendo una gran dosis de humor en sus historias.

Gorgonio, que a mí me recuerda mucho al detective Colombo, es un viejo comisario, desaliñado, desencantado, malhablado, desdeñoso con cualquier método científico de investigación criminal, destinado en Madrid. Solo confía en su olfato y es hincha del Sporting de Gijón desde que estuvo allí destinado hace muchos años. 

El único anhelo de Gorgonio es jubilarse y dedicarse a jugar al ajedrez en el Hogar del pensionista, donde acude a diario siempre que sus investigaciones se lo permiten. No tiene ninguna gana de trabajar. «Ni jugar al ajedrez le dejan a uno», dice cuando su jefe le requiere para que se ocupe de un caso urgente, tan urgente que no le da tiempo ni a recoger la placa. Cuando tiene que enseñarla replica: «Cojones (lo siento, pero ya he advertido que Gorgonio es malhablado), estaba jugando al ajedrez cuando me llamó ese merluzo dándome la orden. ¿Desde cuando hay que llevar la placa para mover los peones y los alfiles?». Un poco más adelante suspira: «resuelvo este caso y regreso a mis partidas de ajedrez».


Damián de Damiám contra Gorgonio Llaneza en el Hogar del Pensionsita
Por María José Acosta Malo

Gorgonio juega, sin embargo, muy mal. Su rival principal en el Hogar del Pensionista es Damián de Damián, un jubilado de la enseñanza amante de la novela policíaca que suele derrotar estrepitósamente a Gorgonio. A Damián que su compañero no tenga competencias ajedrecísticas le sorprende: «lo que no me explico es que seas tan bueno investigando crímenes y tan malo en el ajedrez, cuando en ambos hay que aplicar la lógica».

A Gallo le gusta reflexionar sobre el género que cultiva y no es raro que sus personajes esbocen teorías sobre la evolución de la novela policial o negra. En esta novela es Damián el encargado de hacerlo. Quizá para reprochar a Gorgonio su renuencia a aceptar el progreso le recuerda que en la ficción el género policial ha evolucionado desde el detective lógico e individualista, tipos Augute Dupin o Sherlock Holmes, a uno no menos individualista pero que se patea el asfalto en contacto con la realidad, el hard boiled norteamericano, que es superado a su vez por el equipo de investigación que actúa de forma colegiada, Canción triste de Hill Street. Y al final, el equipo científico —C.S.I.— los reemplaza a todos. 

Terminamos con una partida de Gorgonio.

jueves, 23 de abril de 2020

LA NOCHE DE LOS PEONES


—Mira, Diana, somos peones en un tablero de ajedrez sin poder retroceder y nuestro destino es llegar a la meta para poder ser lo que queramos. ¿No es acaso el fin el principio de todo, la reencarnación? La meta no es más que la muerte, el peón muere, desaparece, para transformarse en un ser superior, una reina, por ejemplo. Pero nunca llegará a ser rey, un peón nunca lo hará. Nosotros nacemos peones y peones moriremos. En el camino lento hacia nuestro destino nos flanquearán las demás piezas de la vida, pero paso a paso iremos tomando posiciones. No queda más remedio que detenernos o avanzar, no podemos recular ni volver al principio.
Diana encogió los hombros. La chica no sabía qué le quería decir Andrés...
Este párrafo resume la idea central de la novela La noche de los peones, motivo que planea por todo el libro. Ya en las páginas preliminares encontramos el siguiente epígrafe:
En definitiva, somos peones
de un tablero de ajedrez.
No nos podemos detener, nuestro destino
es seguir hacia delante.
Y el autor de los textos que aparecen en la cubierta posterior insiste en el tema:
 ...el relato es una historia de intriga además de una reflexión: sobre las contradicciones que nos hacen ser quienes somos y sobre la imparable marea que nos obliga, día a día, a seguir hacia adelante, como peones en un tablero de ajedrez. 
El monólogo que encabeza esta nota se lo endosa un policía veterano, Andrés, a una joven policía en prácticas, Diana, en una noche de guardia en las dependencias del 091. La acción transcurre, como hemos dicho, en la novela La noche de los peones, de Esteban Navarro.

Navarro es un antiguo agente de la policía nacional, actividad que simultaneaba con la de escritor de novela negra y policíaca. Esta segunda ocupación le llevó a ser finalista del premio Nadal en 2013 por la obra que estamos comentando. 

En 2017, sus dos profesiones entraron en franco conflicto. Después de publicar una novela —Historia de policías. Playa de Ákaba. Madrid, 2017— en la que habla de una trama de corrupción en una comisaría aragonesa, se le abrió un expediente disciplinario que después de diversos avatares determinó su baja en el cuerpo de policía. En el cuerpo de literatura no, afortunadamente.

FICHA TÉCNICA
ESTEBAN NAVARRO
LA NOCHE DE LOS PEONES
EDICIONES B. BARCELONA, 2013

MARÍA JOSÉ ACOSTA
ILUSTRACIÓN PARA LA NOCHE DE LOS PEONES
LÁPICES DE COLORES SOBRE PAPEL. 29,2x20,8 cm.


lunes, 13 de abril de 2020

MI AMIGO MAIGRET

Dibujo de María José Acosta

Anna y yo jugábamos al ajedrez

Mi amigo Maigret es la trigésimo primera novela dedicada al comisario Maigret, el célebre personaje del novelista belga George Simenon.

En esta ocasión Maigret abandona el Quai des Orfèvres para ir a investigar a una isla del Mediterráneo. Además, va acompañado por un policía de Scotland Yard que se ha trasladado a París para estudiar los métodos del comisario.

La frase que encabeza esta nota —Anna y yo jugábamos al ajedrez— es la coartada que esgrime uno de los sospechosos del asesinato de un delincuente de poca monta reconvertido en pescador.

Mr. Pyke, el observador inglés, llega a jugar una partida con el sospechoso que le sirve para analizar el carácter de este. La conclusión es demoledora:
Creo que aquí, en su país, un muchacho de buena familia puede cometer tonterías, como dicen ustedes para darse la gran vida, para disponer de mujeres, coches, o jugar en los casinos. ¿Juegan sus tarambanas al ajedrez? Lo dido. ¿Leen a Kant, a Nietsche, a Schopenhauer y a Kierkegaard? Es poco probable, ¿no? Solo tienen ganas de vivir su vida sin esperar a la herencia de sus padres.

FICHA TÉCNICA

GEORGES SIMENON
MI AMIGO MAIGRET (MON AMI MAIGRET, 1949)
PLANETA. BARCELONA, 2005
TRADUCCIÓN DE JAVIER ALBIÑANA

MARÍA JOSÉ ACOSTA
ILUSTRACIÓN PARA «MI AMIGO MAIGRET», 2020
LÁPICES DE COLORES SOBRE PAPEL CANSON. 14,8 x 21
COLECCIÓN PARTICULAR

lunes, 6 de abril de 2020

CECÍLIA MEIRELES

Un poema de Cecília Benevides de Carvalho Meireles (1901-1964), poeta brasileña.

Xadrez 

Leva-me o tempo para a frente 
Certo de sua direção 
Pausado passo indiferente 
(Peão.) 

Que ímpeto me vem de repente 
e se esforça por contrariá-lo? 
Ó nervosa crina, asa ardente! 
(Cavalo.) 

Talvez meu poder aumente, 
e o tempo invicto alcance e toque... 
Como, porém, mudar-lhe a ação? 
(Roque.) 

Leva-me o tempo para a frente, 
dizendo passo a passo: «És minha!» 
«Rainha!» 

E apenas digo, debilmente 
Como quem sonha e se persuade 
Tua, apenas tua serei... 
«Rei!»


Dibujo de María José Acosta


El tiempo me lleva adelante,
seguro de su dirección
lento paso indiferente
(peón)

¿Qué ímpetu me asalta de repente
y se esfuerza en contrariarlo?
¡Oh, crin nerviosa, ala ardiente!
(Caballo)

Tal vez mi poder aumente
y al tiempo invicto alcance o toque
¿cómo así mudar su acción?
(enroque)

El tiempo me lleva adelante
diciendo paso a paso: «¡es mía!».
«¡Dama!»

Y tan solo digo débilmente
como quien sueña y se persuade.
Tuya, tan solo tuya seré...
«¡Rey!».


MAR ABSOLUTO E OUTROS POEMAS
LIVRARIA DO GLOBO
PORTO ALEGRE, 1945