miércoles, 24 de febrero de 2021

TIEMPO DE ESTRATEGAS


La inflamación que la serie Gambito de dama ha causado en el tejido publicitario mundial no da muestras de remitir de momento. La revista ctrl CONTROL publicidad aporta su granito de arena rindiendo homenaje a Beth Harmon en su portada de febrero, retratando detrás de un tablero de ajedrez a Alejandra Chacón, directora de estrategias de Havas Media Group Spain, multinacional francesa dedicada a la comunicación y a la publicidad.

 

lunes, 22 de febrero de 2021

EL PEQUEÑO REY DICIEMBRE


Diciembre II, el pequeño rey de un extraño país, es el coprotagonista del cuento El pequeño rey Diciembre, de los alemanes Axel Hacke y Michael Sowa, una de cuyas ilustraciones mostramos aquí.

El coprotagonista es un oficinista, algo solitario y tristón, que recibe las visitas de Diciembre. El mundo del que viene Diciembre es totalmente opuesto al nuestro: se nace grande y con todos los conocimientos necesarios para la vida y, según se desarrolla esta, los habitantes de su reino van progresivamente empequeñeciendo y olvidando cosas.

El libro plantea la tensión existente entre imaginación y conocimiento. Los niños tienen mucha imaginación y poco conocimiento y, según crecen, van adquiriendo conocimiento, pero pierden imaginación. Diciembre plantea otra posibilidad...

Una de las cosas que hacen ambos personajes es jugar:
El rey y yo jugábamos casi todos los días (...) al ajedrez. Diciembre era siempre su propio rey. Si jugaba con las blancas y había hecho una jugada volvía atrás a su campo, al que el rey blanco pertenecía, y esperaba mi jugada. Cuando se rendía, se desplomaba teatralmente.
De un plumazo se acaban todos los plúmbeos debates sobre si somos el jugador o la pieza. ¡En este libro se puede ser al mismo tiempo el jugador y la pieza!


FICHA TÉCNICA
EL PEQUEÑO REY DICIEMBRE (DER KLEINE KÖNIG DEZEMBER, 1993)
AXEL HACKE
MICHEL SOWA
LUMEN. BARCELONA, 2002
TRADUCCIÓN DE ESTHER TUSQUETS

 

viernes, 19 de febrero de 2021

DOMINIK SKUTECKÝ


El eslovaco Dominik Skutecký (1849-1921) fue fundamentalmente un retratista, aunque no desdeñó la pintura de género ni el paisaje, como la mayoría de los pintores realistas del siglo XIX.

En una habitación de gran sobriedad dos hombres de distinta edad, quizá padre e hijo, disputan una partida de ajedrez ante una reproducción de la Venus de Milo.

De la gestualidad de las figuras parece desprenderse que el hombre de mayor edad va a ganar la partida. Quizá sea la última lección que el padre deja a su hijo.


FICHA TÉCNICA
DOMINIK SKUTECKÝ
PARTIDA DE AJEDREZ (1898)
MUSEO NACIONAL DE ESLOVAQUIA DE BANSKÁ BYSTRICA


miércoles, 17 de febrero de 2021

VALLEKAS


El domingo, en La pajarería de la Plaza Vieja de Vallekas, está pareja jugaba al ajedrez. Me confesaron que no habían visto Gambito de dama aún...

domingo, 14 de febrero de 2021

JAQUE MATE, POR MAXIME GOULET

Maxime Goulet (1980) es un compositor canadiense que compagina la creación de obras sinfónicas con la de música incidental para películas y series de televisión o para videojuegos.

En 2018, Goulet compuso el concierto para piano Jaque mate. Partida de ajedrez para piano y orquesta por encargo de la Orquesta de Cámara Rivers Oak. El concierto está inspirado en el match de 1996 disputado entre Gary Kasparov y el supercomputador de IBM Deep Blue, que marcó el traspaso de poderes entre los humanos y las máquinas en el campo del ajedrez.

La idea había surgido diez años antes, en una conversación con una amiga también compositora. Goulet empezó a tomar notas de melodías que pudieran representar las distintas piezas. Cuando la Orquesta de Cámara Rivers Oak le encargó una obra para estrenar en su temporada de conciertos, retomó la idea.

La obra consiste en seis melodías distintas, una para cada pieza, que se tocan individualmente antes de que empiece la obra en sí, para que el público se familiarice con ellas. Luego estas melodías se combinan según el desarrollo del juego, representando la orquesta los movimientos de Deep Blue, que jugaba con blancas, y el piano los del bando negro, que defendía Kasparov.

En el estreno de la obra en la Iglesia de San Juan de Dios de Houston, Texas, el 22 de septiembre de 2018, una gran pantalla de video reproducía para el público asistente el desarrollo de la partida.

En una entrevista publicada en la página web de ROCO (River Oak Chamber Orchestra), Maxime Goulet ofrece más pormenores sobre la concepción de la obra y el significado musical de cada pieza

A continuación, el video del concierto.


Y, finalmente, la partida:



FICHA TÉCNICA
MAXIME GOULET
CHECKMATE. CHESS GAME FOR PIANO AND ORCHESTRA
RIVER OAK CHAMBER ORCHESTRA
DIRECTOR: PAUL WATKINS
PIANO: LARA DOWNES

viernes, 12 de febrero de 2021

TOC TOC

Y siguiendo con Fredric Brown, uno de sus cuentos más célebres es Knock (La llamada). 

Knock es realmente el desarrollo de una idea de otro autor, Thomas Bailey Aldrich, que Brown sintetizó en dos frases: «El último hombre sobre la Tierra estaba sentado en una habitación. Llamaron a la puerta...». A partir de ahí, Brown desarrolla un breve cuento con un final sorprendente.

La ilustradora gráfica Juliana Vélez, que suele firmar sus trabajos como Mucha Chita, ha ilustrado el relato de la siguiente manera:

Dado que a Brown le gustaba proyectarse en sus personajes, que el protagonista del relato estuviera jugando al ajedrez en el momento de la llamada resulta totalmente coherente.

jueves, 11 de febrero de 2021

EL ASESINATO COMO DIVERSIÓN, POR FREDRIC BROWN


Fredric Brown (1906-1972) es un escritor peculiar. No alcanzó demasiado éxito popular, aunque sí un grupo de fieles lectores que crece año a año y mantiene vivo su recuerdo. En cambio, fue eso que se llama un «escritor para escritores», un escritor que interesaba a los del gremio, vamos. 

Tampoco le gustaba escribir, o eso por lo menos afirmaba su esposa. Cuando tenía que sentarse a trabajar lo que hacía era ponerse a tocar la flauta o jugar a las cartas o ir a buscar a un amigo para jugar con el al ajedrez. O correrse una buena juerga. Pero luego, cuando lograba terminar, se sentía muy orgulloso de lo que había escrito, de ser escritor.

Con él nunca se sabe con qué género nos vamos a encontrar en sus escritos, ya que puede mezclar en la misma obra misterio, humor y ciencia ficción, sobre todo humor, lo que, sin duda, forma parte de su encanto. Se sentía muy cómodo, además, en los relatos cortos, incluso muy cortos, y gran parte de su producción son cuentos que oscilan entre tres y menos de una página de longitud.

En 1948, publicó Murder Can Be Fun (El asesinato como diversión) su segunda novela dentro del género policial. El protagonista es un guionista de folletines radiofónicos en plena crisis. Se gana bien la vida con su trabajo, más que como el periodista de investigación que había sido antes, pero su labor no colma sus aspiraciones intelectuales ni sus necesidades artísticas. Poco a poco el rencor que siente hacia su trabajo se va trasladando hacia las personas que siguen las radionovelas.

Es difícil no ver al propio Brown en el retrato de Bill Tracy hecho en la novela:
Le encantaban los buenos libros, la buena música, jugar a cartas y al ajedrez, ver obras de teatro, si eran buenas, y beberse una buena copa en buena compañía. Le gustaba conversar y cuando estaba con alguien que supiera algo que él desconocía y tenía ganas de hablar de ello sabía incluso escuchar.
Para intentar superar la situación, Tracy escribirá otro tipo de guiones, inventando crímenes que luego los radioescuchas tendrían que intentar resolver. El problema fue que los crímenes empezaron a cometerse tal y como el los había escrito, ¡pero en la realidad! Tracy tiene que averiguar quién es el asesino antes de que la policía le endose los crímenes a él.

La segunda víctima también jugaba al ajedrez, con una percepción muy especial del juego:
Tracy le había sugerido que jugaran una partida de ajedrez; sin volverse, Frank había sacudido la cabeza y le había dicho:

—Es demasiado ruidoso, Tracy.

—¿Ruidoso?

—Dios santo, sí, ruidoso —le había dicho Frank—. ¿No oyes el ruido cuando juegas? Ese choque de fuerzas te ensordece. Monta un lío de los mil demonios.

—¿Qué clase de ruido, Frank?

Fue entonces cuando Frank se apartó de la ventana. Sonrió un poco, como disculpándose.

—Estoy diciendo tonterías.

Tenía la copa vacía en la mano. Tracy la había cogido y se la había vuelto a llenar. Entonces le había dicho:

—Me gusta. Cuéntame más.

—Supongo que la mayoría de las personas no lo oye. Quizá yo tampoco, en realidad. Pero da esa sensación. Verás, toma por ejemplo una torre..., está ahí quieta sobre su casillero. Pero hay..., ¿cómo se dice?

—¿Líneas de fuerza?

—Sí, líneas de fuerza que avanzan. Líneas que parten desde la torre; hacia delante, hacia atrás y hacia los lados. Empujan contra todas las piezas que tocan. Es como un...., como un zumbido..., como de una dinamo o un motor. En el caso de los alfiles, el empuje es en diagonal; además, el tono y la altura del sonido varían. Los caballos..., rayos..., estoy diciendo tonterías.

—Puede ser. Sigue.

—Es un sonido extraño, Tracy, un sonido curvo. Y los peones..., ¿nunca has oído gritar a uno de ellos cuando es capturado?

Un extraño escalofrío recorrió la espalda de Tracy.

Más adelante, un problema de ajedrez publicado en un diario permite delimitar la hora de un crimen:

—En cuanto a este problema de ajedrez, ¿se lo enseñó usted a Hrdlicka?

—No. Se publicó en el Blade . Cada día sale uno. Ése estaba en la edición matutina de ayer. Oiga...

—¿Qué?

—Verá, es sólo una idea. La primera edición que llevaba ese problema salió a la calle a las once de la noche del martes. Si Frank colocó las piezas en el tablero, y la verdad es que habría sido una tontería que lo hiciese el asesino, entonces sabemos con certeza que la muerte se produjo después de medianoche.

Y cuando ya lo tiene todo claro:

Era como un problema de ajedrez. Sólo existía una jugada clave y, al realizarla, todo encajaba en su sitio y se comprendía por qué cada pieza ocupaba el lugar que ocupaba.

Una divertida novelita, quizá estropeada por un final almibarado que la asemeja paradójicamente a los folletones que escribía su protagonista. Quizá fuera una imposición de la editorial. 


FICHA TÉCNICA
FREDRIC BROWN
EL ASESINATO COMO DIVERSIÓN (MURDER CAN BE FUN. E. P. DUTTON, 1948)
PLAZA Y JANÉS. BARCELONA, 1990
TRADUCCIÓN DE CELIA FILIPETTO ISICATO


FOTOGRAFÍA ISTOCK!

martes, 9 de febrero de 2021

TYMON NIESIOŁOWSKI


Tymon Niesiołowski (1882-1965) fue un artista polaco muy relacionado en sus comienzos con las corrientes simbolistas y expresionistas de principios del siglo XX. Posteriormente, se vio muy influido tanto temática como formalmente por la pintura francesa, especialmente por Matisse. 

Desarrolló una intensa labor docente, tanto en su Polonia natal como en Lituania, donde resido muchos años. Una parte importante de su producción fue destruida durante la II Guerra Mundial.

Este original retrato del doctor en medicina y coronel médico del ejército polaco Marcin Woyczyński podría considerarse dentro de la Nueva Objetividad, si no fuera porque este término se acuñó 13 años después de pintarse el cuadro.

 FICHA TÉCNICA
TYMON NIESIOŁOWSKI
RETRATO DE MARCIN WOJCZYŃSKI
ÓLEO SOBRE LIENZO. 
MUSEO DE KONIN

viernes, 5 de febrero de 2021

TORRE x TORRE

Hoy se estrena para España el documental Torre x Torre sobre la figura del genial ajedrecista mexicano Carlos Torre Repetto (1904-1978). A partir de los recuerdos de familiares y amigos se perfila su corta carrera ajedrecista —aunque larga vida— componiendo el retrato de un personaje fascinante y envuelto en el misterio. No en vano el programa se subtitula El enigma de Carlos Torre.

Dirigida por Juan Obregón y Roberto Garza, Torre x Torre es el fruto de un enorme esfuerzo de documentación realizado durante muchos años. La mayoría, si no todos, de los han tenido cierto peso en el ajedrez mexicano dan su opinión sobre él. Sobre sus triunfos, sobre su estilo de juego, sobre las razones de su retirada, sobre su vida «civil»... Hay de todo, hasta teorías conspiranoicas. Incluso ilustres como Averbaj, Karjakin, Topalov o Anand dan su opinión.

Carlos Torre en 1918 en Nueva Orleáns.

Nacido en el seno de una familia de intelectuales que había emigrado a Nueva Orleáns en 1915, el desarrollo ajedrecístico de Torre fue espectacular. En 1922, con 18 años, se proclamó campeón de Nueva Orleáns; con 19, de Luisiana; con 20, de Nueva York. Estos triunfos no pasaron desapercibidos y fue invitado a Europa por mediación de Marshall y Tarrash.

 

Aquí disputó tres torneos: Baden Baden, Marienbad y Moscú, todos el año 1925, donde consiguió resultados notables: victorias sobre Lasker, Marshall, Grünfeld, Saemicsh, Reshevsky, Reti o Maroczy. Tablas con Rubinstein, Alekhine o Capablanca. También derrotas, claro. Pero su juventud (21 años era entonces ser muy joven para un profesional del ajedrez) hizo que se le augurara una prometedora carrera y ¿Quién sabe? la posibilidad de poder aspirar un día al título mundial.

De regreso a América, en 1926, se proclamó campeón de México con el 100% de los puntos y jugó su último torneo en Chicago. Invicto antes de la última ronda, era firme candidato al primer puesto, pero una derrota contra Edward Lasker le privó del título en favor de Marshall. Al parecer, Torre protestó porque adujo que su rival había recibido ayudas durante la partida. La protesta fue a más y, en un confuso incidente, terminó expulsado de los EE. UU. A partir de aquí dio algunas muestras de excentricidad y no volvió a jugar profesionalmente al ajedrez. Su carrera internacional había durado un año.

Hasta aquí lo que más o menos todo ajedrecista sabe de Torre —además de que dio nombre a una apertura y que su maniobra contra Emanuel Lasker figura como ejemplo en todos los libros de táctica—. Y a partir de aquí, en mi opinión, empieza lo interesante: el enigma Carlos Torre.

¿Qué hizo Torre en los cincuenta y dos años que le quedaban de vida? Pues estudiar filosofía, ingresar en los rosacruces, ingresar y salir de instituciones mentales, vivir muy humildemente, frecuentemente de la ayuda de sus amigos, y estar pendiente del ajedrez. El Torre desconocido es un hombre amable, pródigo hasta decir basta, modesto y enemigo de cualquier polémica. No quería ofender a nadie. Si jugaba al ajedrez una partida amistosa ofrecía tablas —al parecer algunos aficionados se iban dando saltos gritando: ¡He hecho tablas con Torre! ¡He hecho tablas con Torre!— e inventar una variante del ajedrez.

Esta variante, llamada «Aljedrez», se jugaba en un tablero de 9x9 e incorporaba una pieza nueva (el fósforo) que aunaba los movimientos del caballo y la dama. Nada original hasta aquí, lo realmente novedoso de este juego, y que resume de paso lo que era Carlos Torre en aquel entonces, es que se podían rectificar jugadas. Los que lo practicaron dicen que era casi imposible ganar una partida. Probablemente, lo que Torre quería: un ajedrez pacifista.

No me resisto a contar una última anécdota. Preguntado por un amigo por el valor de las piezas, Torre le dio la suya personal... pero en pesos mexicanos.

Peón: 1,00 $

Caballo: 2,83 $

Alfil: 2,97 $

Torre: 4,05 $

Dama: 7,81 $

Rey: 3,48 $

Y añadía:

Salud: 0,24 $

Llevar blancas: 0,01 $

El maestro norteamericano, residente en Nueva Orleáns, como Torre, cierra la película afirmando: «El mundo es un lugar mejor porque él vivió». Y tiene razón.

FICHA TÉCNICA
GUION Y DIRECCIÓN, JUAN OBREGÓN Y ROBERTO GARZA
PRODUCCIÓN, ROBERTO GARZA
ARTEGIOS. MÉXICO, 2018

El documental puede verse en alquiler a través de plataformas como Mowies, Eyelet o Vimeo on Demand.

Fotograma de la película





 

miércoles, 3 de febrero de 2021

EL ALFIL PERDIDO, POR RINUS VAN DE VELDE

Rinus van de Velde (1983) es un artista flamenco con una peculiar manera de acercarse al hecho artístico. Habitualmente, su práctica consiste en el montaje de grandes lienzos, dibujados al carboncillo, en los que la figuración se alterna con textos que pueden ser explicativos de la propia obra o bien reflexiones sobre el arte o sobre la condición humana en general. Además, el propio artista es el protagonista de todos los cuadros. Como si fuera un actor, Van de Velde toma el lugar de otras personas —bien imaginarias, como el artista William Crowder o reales, como el explorador Richard Burton, el vulcanólogo Haroun Tazieff o el ajedrecista Bobby Fischer— y se autorretrata interpretando su papel.

Van de Velde se documenta exhaustivamente antes de emprender cada serie de dibujos y muchas de sus obras remiten inmediatamente a la fotografía del personaje en la que se ha basado. Sin embargo, y pese a que el uso del blanco y negro y el realismo del conjunto le den cierto aspecto fotográfico, no hay que caer en la tentación de pensar que el conjunto no es nada más que la ilustración de un acontecimiento real. Al contrario, van de Velde añade cosas de su cosecha que remarcan el sentido que quiere dar a sus composiciones.

Una de sus series, presentada en la Bienal de Bucarest de 2012, se titula The Lost Bishop y tiene como protagonista a Bobby Fischer, el undécimo Campeón del Mundo de Ajedrez. El título remite a la primera partida del match por el título del mundo celebrada en Reikiavik en la que Fischer capturó de forma aparentemente imprudente el peón de h2 de Spassky, lo que ocasionó la pérdida de la partida. Todavía se discute si dicha jugada fue un error de cálculo fatal o un intento de llevar la lucha hasta las últimas consecuencias, pero lo cierto es que dejó al aspirante en una delicadísima situación nada más empezar el match. 

Veamos la partida:

Este hecho sirvió a Van de Velde para acentuar el carácter épico de la actuación de Bobby Fischer en Reikiavik, su carácter de lucha solitaria contra un imperio, él solo contra todos.

Al margen, al ser el propio artista el protagonista de todos sus cuadros, según progresa su obra se va desarrollando un personaje proteico, camaleónico, que lo mismo explora un territorio virgen, que da simultáneas de ajedrez o estudia una erupción volcánica. 

Momento en el que se captura el peón de h2. Como en el resto de los cuadros de la serie, el peón blanco de la columna a está mal colocado. Debía esta en a3.

Otro cuadro del instante que se captura el peón de h2. Como en el resto de los cuadros de la serie, el peón blanco de la columna a está mal colocado. Debía esta en a3.




La posición de la 1ª partida del match de Reikiavik después del movimiento 28 de las blancas.
Hay un pequeño error, el peón blanco de a2 debería estar en a3.


Un momento del montaje de la exposición en la Bienal de Bucarest.

Aspecto de la exposición

Aspecto de la exposición

Aspecto de la exposición






lunes, 1 de febrero de 2021

CARLOS (I DE ESPAÑA, V DE ALEMANIA) PERDIENDO LOS NERVIOS AL SER DERROTADO AL AJEDREZ POR UN MONO


El francés Jacques Auguste Simon Collin de Plancy (1793-1187) fue un escritor especializado en ciencias ocultas y en particular en demonología, la ciencia que estudia cualquier tipo de espíritu maléfico que se haya aparecido alguna vez por la imaginación de los hombres. Su libro más importante dentro de este campo es el Dictionnaire Infernal en el que cataloga, jerarquiza y describe a todos los demonios de la tradición judeocristiana. Volteriano en sus comienzos, Collin de Plancy fue perdiendo su escepticismo inicial y terminó creyéndose las cosas que contaba y adaptando sus libros a la ortodoxia católica.

Pero no solo de demonios vivía Collin de Plancy, en 1864 publicó el libro Légendes des sept péchés capitaux (Leyendas de los siete pecados capitales) en el que ilustra cada uno de los pecados con una leyenda moralizante. Pues bien la cólera viene representada por una historia en la que Carlos, de visita en casa de un comerciante de Gante, pierde dos partidas de ajedrez frente a un mono (encima recibiendo el mate del pastor, para oprobio de la dignidad imperial). 

Carlos, al perder la primera, se enfurece y golpea al mono en la cabeza. Una vez recuperada la compostura, Carlos quiso volver a jugar contra el mono y este volvió a ganarle fácilmente, pero tuvo la precaución de huir nada más dar el mate para esquivar la cólera del emperador. Carlos dijo haber aprendido una buena lección al percatarse de lo que la cólera puede llevar a hacer a un hombre.

En la página de la Biblioteca Nacional de Francia, Gallicapuede leerse el libro on-line.

No hemos podido determinar con absoluta precisión la edición de la que procede la ilustración que acompaña a este texto, aunque pensamos que es la sexta de Henri Plon con ilustraciones de Cordier.