Tan pronto como Garri toca e2queda claro que está en forma¡cómo golpeahasta llegar a un final victorioso!
jueves, 11 de diciembre de 2025
¡OTRA CARA CONOCIDA!
martes, 21 de octubre de 2025
TODO ESTO EXISTE
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| Fotografía de Antonio Benítez Barrios |
En Todo esto existe, una novela del arquitecto bilbaíno Íñigo Redondo de 2020, el ajedrez tiene una presencia notable en su trama.
La novela parte de la alienación y la soledad que campan en las sociedades contemporáneas, de la indiferencia supina ante las vidas de nuestros vecinos, de la ignorancia de las necesidades o los miedos de los otros.
La acción se desarrolla en una ciudad indeterminada, triste, empobrecida, fría y gris, que poco a poco vamos ubicando en el mapa: la URSS, Ucrania, bañada por el Dniéper, hasta que un dato en concreto nos lleva a pensar, como así será, que puede ser Prípiat, la ciudad arrasada por el accidente nuclear de Chernobyl.
El discurso se centra en dos personas heridas, dolorosamente heridas: un hombre y una adolescente. Ambos emprenden una desesperada huida. El hombre hacia la anestesia que proporciona el alcohol, al ser abandonado por su esposa; la adolescente hacia no sabe dónde, después de sufrir abusos en su familia. El azar los reúne en una convivencia imposible, peligrosa, condenada al fracaso de antemano.
El ajedrez, en este contexto, juega dos papeles importantes. En primer lugar, enmarca geográfica y cronológicamente la historia. El ajedrez durante la época en que transcurre la obra, entre finales de los sesenta del siglo XX y 1986, fecha en que el desastre de Chernobyl marca el clímax de la novela, era el estandarte deportivo de la URSS. La afición al ajedrez estaba a pie de calle. Muchos soviéticos sabían jugarlo y, por lo tanto, es normal que el protagonista, Alexei, una vez olvidada su intención infantil de ser cosmonauta, se interesara por él.
El transcurrir del tiempo se va a marcar en Todo esto existe fundamentalmente por diversos hitos ajedrecísticos: el triunfo de Anatoly Kárpov en el Campeonato Mundial de Ajedrez Juvenil de 1969; la victoria de Bobby Fischer sobre Borís Spassky en 1972, algo que conmocionó a un imperio que había hecho del ajedrez una suerte de religión laica; la renuncia al título de Fischer en 1975 (aunque en la novela se dice erróneamente que fue en 1973); el primer e interminable encuentro entre Kárpov y Garry Kaspárov de 1985; la suspensión de este match por parte del presidente de la Federación Internacional de Ajedrez, el filipino Florencio Campomanes, después de cuarenta y ocho partidas y seis meses de juego; el segundo encuentro entre Kárpov y Kaspárov, también en 1985, sobre cuyo resultado los protagonistas cruzarán una apuesta que resultará decisiva —y funesta— para la culminación de la novela.
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| Fotografía de Liz Burkinshaw |
En segundo lugar, el ajedrez marcará el progreso emocional de la adolescente, Irina, en sus relaciones con Alexei. Desde que él descubre que ella ha estado trasteando con los trebejos y decide enseñarle a jugar, uno y otra jugarán, dejarán partidas interrumpidas, se desafiarán y verán en el tablero un termómetro con el que calibrar el estado de ánimo del otro. Irina va progresando desde los primeros balbuceos, después de aprender las reglas, mediante el estudio que le permite las muchas horas libres de las que dispone. La competencia en el juego hace que Irina bascule desde la adolescente desvalida del principio de la obra hasta la joven que empieza a dominar la situación. El cambio de rol se manifiesta tempranamente en la escena de celos que monta Irina cuando Alexei es invitado a jugar por una vecina. Es su casa, su hombre, su ajedrez. Y viene ratificado por su primera victoria sobre Alexei. Irina, a partir de este momento, será el elemento dominante de la pareja. Y cuando el reactor nº 4 de Chernobyl estalle y provoque la evacuación de la ciudad, Irina reclamará el pago de la deuda contraída por Alexei por la victoria Kaspárov frente a Kárpov, lo que desencadenará la tragedia.
La importancia del ajedrez en la trama queda resaltada por el hecho de que en la huida de la atormentada ciudad de Prípiat, el tablero de ajedrez con sus piezas sea una de las pocas cosas que los protagonistas se llevan en su equipaje. Después, algunas de las piezas serán de los pocos objetos que se recuperaran y de las pocas cosas que escaparan al acto de purificación final.
Sin embargo, en la parte técnica, la novela pierde un poco el pie en lo que al ajedrez se refiere, quizá por un conocimiento superficial del mismo por parte del autor. No por esparcir algunos términos técnicos, como profilaxis o fiancheto, o mencionar esquemas de apertura, como la apertura Sokolsky (que para mí será siempre la apertura Orangután) se da coherencia ajedrecística a un texto literario. Por ejemplo, se insiste mucho, cuando la muchacha está aprendiendo a jugar, en que en un momento dado Irina pone un alfil negro sobre una casilla blanca, como si esto fuera un error. Una vecina, que ve casualmente el tablero con una posición determinada, sin más datos, dictamina que Alexei juega mejor con negras. Se sugiere que la mejora del juego de Irina se debe a que esta «juega contra sí misma», aunque hubiera sido más consistente decir que estudiaba ajedrez. Y cuando se describe la partida decisiva del segundo match de 1985 entre Kárpov y Kaspárov las imprecisiones son notables. Por poner solo un ejemplo, se dice que las blancas abren con la Siciliana y las negras responden con la Scheveningen. Evidentemente, lo correcto hubiera sido decir que las blancas abrieron de rey y las negras plantearon la defensa Siciliana, variante Scheveningen.
Y aprovechando la circunstancia favorable, la partida mencionada:
Aunque esto solo molestará a un puñado de ajedrecistas irritables, ya que no afecta a la comprensión cabal del sentido de la novela, no podemos, en este blog, dejar de señalarlo.
Las fotografías que acompañan a esta nota pertenecen a un juego de ajedrez, retratado por dos fotógrafos distintos, abandonado en la ciudad de Prípiat en 1986, después del accidente de la central nuclear de Chernobyl. Parecen hechas a propósito para ilustrar nuestro artículo.
Para saber más sobre los fotógrafos, pinche aquí.
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| Fotografía de Liz Burkinshaw |
RANDOM HOUSE ESPAÑA. BARCELONA, 2020
miércoles, 8 de octubre de 2025
LA CULPA FUE DE LA SEÑORA RODRIGO
viernes, 11 de abril de 2025
KASPAROV POR PETRUS
viernes, 7 de marzo de 2025
EL MAESTRO DE AJEDREZ Y EL COMPUTADOR
domingo, 14 de febrero de 2021
JAQUE MATE, POR MAXIME GOULET
Maxime Goulet (1980) es un compositor canadiense que compagina la creación de obras sinfónicas con la de música incidental para películas y series de televisión o para videojuegos.
En 2018, Goulet compuso el concierto para piano Jaque mate. Partida de ajedrez para piano y orquesta por encargo de la Orquesta de Cámara Rivers Oak. El concierto está inspirado en el match de 1996 disputado entre Gary Kasparov y el supercomputador de IBM Deep Blue, que marcó el traspaso de poderes entre los humanos y las máquinas en el campo del ajedrez.
La idea había surgido diez años antes, en una conversación con una amiga también compositora. Goulet empezó a tomar notas de melodías que pudieran representar las distintas piezas. Cuando la Orquesta de Cámara Rivers Oak le encargó una obra para estrenar en su temporada de conciertos, retomó la idea.
La obra consiste en seis melodías distintas, una para cada pieza, que se tocan individualmente antes de que empiece la obra en sí, para que el público se familiarice con ellas. Luego estas melodías se combinan según el desarrollo del juego, representando la orquesta los movimientos de Deep Blue, que jugaba con blancas, y el piano los del bando negro, que defendía Kasparov.
En el estreno de la obra en la Iglesia de San Juan de Dios de Houston, Texas, el 22 de septiembre de 2018, una gran pantalla de video reproducía para el público asistente el desarrollo de la partida.
En una entrevista publicada en la página web de ROCO (River Oak Chamber Orchestra), Maxime Goulet ofrece más pormenores sobre la concepción de la obra y el significado musical de cada pieza
A continuación, el video del concierto.
sábado, 10 de agosto de 2019
CHIE YOSHII
viernes, 7 de abril de 2017
KÁRPOV FRENTE A KASPAROV A LAS TRES EN RAYA. TABLAS
lunes, 16 de mayo de 2016
DE VARIA INVENCIÓN XCVI
Es más bien una forma de estar en el mundo (el ajedrez). Se puede vivir con el ajedrez y se puede vivir sin el ajedrez: se trata de dos categorías distintas de personas, no existe una tercera.
viernes, 13 de mayo de 2016
NO HAY AJEDREZ SI NO HAY LIBERTAD
Un jugador de ajedrez sólo puede jugar con inteligencia, con estrategia, con lealtad. No hay ajedrez si no hay libertad.
miércoles, 27 de mayo de 2015
MARY ELLEN MARK
viernes, 15 de marzo de 2013
ADRIANA TAFOYA
- El tablado
fragmento del frenesí
hirviente porción de mentalidadestablón de cuerpo a cuadros
semidotadas de un raciocinio diestro
que juega a jalonear
su limitada realidad
en el universo atemporal de un tablero
con el alma hecha frustración
que degustado con detenimiento
se transforma en un fenómeno ubicuo
él es
el prudente peón apoyando la defensa
la gota de sudor y la mano humecta
palma en la que tiemblan los dedos
por el doloroso dulzor del estrés
es la tabla donde se conmueve al mundo
y predispone con cada movimiento
a las tropas de combate al sismo del acto masivo
para enviarlas con impunidad y sin escrúpulos
al más caprichoso o velado objetivo
- encarna los dos enemigos
y el quebranto emocional de sus reciprocas olas
- y ante este caos
- esta conciencia
- esta cuenca invertida
se procura un pródigo mate
en el absurdo de las partidas
- descubre el juego y la fantasía de la batalla
es una lucha descarada contra el vicio y el miedo
- se anula
fermentado en el mutismo decide el movimiento
cuánto remordimiento nos embalsama
cuánta congoja se padece al encarar un elemento destructivo
con lamentable embelezo
nos podemos encorsetar las espaldas
¿por qué abstenerse?
el poema blanco y el poema negro
son el mismo verso
universo que captura entre sus líneas
toda la poesía
ILUSTRACIÓN DE OMAR SOTO
martes, 18 de diciembre de 2012
MUERTO DE ABURRIMIENTO
viernes, 16 de septiembre de 2011
DE LIDERAZGO
Pensamiento Estratégico. Anticiparse al futuro: un requisito indispensable para ganar
miércoles, 20 de abril de 2011
CUALQUIER TIEMPO ES TIEMPO DE AJEDREZ
viernes, 7 de marzo de 2008
ÓPERA PARA DOS SOPRANOS Y TABLERO DE AJEDREZ
Se trata de Sketches of chess, una ópera de corta duración debida a la polifacética Murielle Lucie Clément cuyo libreto son las jugadas de una partida de rápidas disputada entre Ljubomir Ljubojevic y Garry Kasparov en Bruselas en el año 1987.
Una de las sopranos canta las jugadas de las blancas y la otra, las de las negras.
Si están interesados en escuchar la obra en cuestión pueden hacerlo en el siguiente video:
A continuación transcribo el libreto por si algún lector aficionado a la lírica quisiera practicar.
LJUBOMIR LJUBOJEVIC – GARRY KASPAROV
C05 APERTURA INGLESA
BRUSELAS, 1987
1. c4 e5 2. Cc3 d6 3. g3 f5 4. Ag2 Cf6 5. e3 g6 6. Cge2 Ag7 7. O-O O-O 8. d3 c6 9.b4 Ae6 10. b5 d5 11. bc6 bc6 12. Da4 g5 13. Aa3 Tf7 14. Tac1 Td7 15. Ab4 a5 16. Aa3 Af7 17, cd5 cd5 18. Cb5 Ca6 19. Tc6 Cb4 20. Ab4 ab4 21. Db4 Ta2 22. Cec3 Ta8 23. Cd6 Af8 24. Cf7 Tf7 25. Db3 Ta3 26. Dc2 e4 27. de4 de4 28. Td1 De8 29. Cb5 Ta2 30. Dc4 Ta4 31. Dc2 Ta2 32. Da2 Dc6 33. Cd4 Dd5 34. Dc2 Cg4 35. h3 Ce5 36. Cf5 Cd3 37. g4 h5 38. Dc8 Da2 39. Tf1 Rh7 40 Ae4

Y Ljubojevic acabó imponiéndose.
La partida en el visor:
sábado, 15 de diciembre de 2007
EL MOVIMIENTO 36
La verdad es que en los tiempos que corren ya ni las extravagancias consiguen ser originales.
El arte le ha ganado la carrera a la ciencia. El brasileño Eduardo Kac ya había hecho lo propio en el año 2.000 con un conejo; en realidad con una conejita, Alba. El animalito había sido manipulado genéticamente para incorporarle un gen proveniente de una medusa que tiene la capacidad de brillar al ser iluminado por una luz especial. Había nacido el Arte Transgénico que, en palabras de su propio inventor, “es una nueva forma de arte basada en el uso de la ingeniería genética para transferir genes naturales o sintetizados a un organismo y así crear seres vivos únicos”. Parece de ciencia ficción, ¿verdad?
Bueno, ¿y qué? –se estará preguntando Vd., Lector-. ¿Qué tiene que ver esto con el ajedrez?
Pues tiene, porque una de las siguientes obras de Arte Transgénico es la siguiente:

Es también obra de Eduardo Kac y se llama Move 36 (Jugada o movimiento 36). Es una instalación en la que se presenta una mesa con un tablero de ajedrez cuyos escaques negros están hechos de tierra y los blancos, de arena blanca. El tablero está desprovisto de trebejos y en uno de los escaques crece una planta.
El título de la obra hace referencia a la segunda partida del match entre la supercomputadora Deep Blue y Kasparov celebrado en Nueva York en 1997 y que supuso la primera derrota de un Campeón del Mundo en ejercicio frente a un ordenador. Quiero decir en un encuentro a varias partidas, el propio Kasparov había perdido una partida contra una versión anterior de Deep Blue pero logró salir victorioso en el cómputo final.
El movimiento 36 de Deep Blue en la segunda partida del match fue considerado por Kasparov como una jugada impropia de un ordenador por su profundidad estratégica. La planta, lógicamente, crece en la casilla donde fue realizado el movimiento 36 de las blancas en dicha partida. Además, la planta ha sido modificada genéticamente. El artista ha incluido un nuevo gen en la planta. Un gen creado expresamente para esta obra y que traduce en código ASCII la máxima de Descartes: cogito ergo sum. La instalación se completa con unos paneles donde se proyectan diversas imágenes y que pretenden evocar a los jugadores ausentes.
Ha llegado el momento, Lector, de ver la partida en la que se inspira esta obra.
DEEP BLUE - KASPAROV,GARY KIMOVICH
C93 APERTURA RUY LÓPEZ, VARIANTE SMYSLOV
NUEVA YORK, 1997
1. e4 e5 2. Cf3 Cc6 3. Ab5 a6 4. Aa4 Cf6 5. O-O Ae7 6. Te1 b5 7. Ab3 d6 8. c3 O-O 9. h3 h6
10. d4 Te8 11. Cbd2 Af8 12. Cf1 Ad7 13. Cg3 Ca5 14. Ac2 c5 15. b3 Cc6 16. d5 Ce7 17. Ae3 Cg6
18. Dd2 Ch7 19 a4 Ch4 20. Ch4 Dh4 21. De2 Dd8 22. b4 Dc7 23. Tec1 c4 24. Ta3 Tec8 25. Tac1 Dd8 26. f4 Cf6 27. fe5 de5 28. Df1 Ce8 29. Df2 Cd6 30. Ab6 De8 31. T3a2 Ae7 32. Ac5 Af8
36. ab5
Así que éste es el movimiento que asombró a Kasparov, y b5 el escaque honrado con la designación como hogar de un ser vivo nuevo y nunca visto antes sobre la faz de la tierra. La posición merece un diagrama:
Por si a alguien le interesa, la partida terminó así:
36. … ab5 37. Ae4 Ta2 38. Da2 Dd7 39. Da7 Tc7 40. Db6 Tb7 41. Ta8 Rf7 42. Da6 Dc7 43. Dc6 Db6 44. Rf1 Tb8 45. Ta6
Y Kasparov abandonó.
La verdad es que en este punto estaba encantado de haber descubierto esta obra. No sólo incita a la reflexión sobre las fronteras que delimitan la capacidad de la mente humana y la capacidad de la llamada inteligencia artificial; a la reflexión sobre los límites de la ciencia, y también del arte, claro está. Además, a mi modo de ver, el hecho de ser b5 el escaque elegido refuerza su valor simbólico.
Sobre todo si consideramos que fue a esa casilla a la que llevó su alfil Ruy López de Segura en su obra de 1561 Libro de la invencion liberal y arte del juego de Ajedrez, considerado con justicia el primer tratado técnico sobre el juego. Esta jugada, Alfil a b5, fue el aporte más perdurable de Ruy López a la teoría de las aperturas. En su honor dicho sistema de apertura se conoce en todo el mundo como la apertura española, salvo en España donde se prefiere denominarla con el nombre de su creador. El éxito de la apertura de Ruy López fue tal que se ha seguido jugando hasta el día de hoy. Incluso en la partida que estamos comentando en estas páginas.
Es un hecho llamativo que el destronamiento del ser humano (Kasparov puede considerarse el último campeón del mundo absoluto de ajedrez. Kramnik, su sucesor, sólo será ya el campeón humano del mundo) en la supremacía del ajedrez se haya producido con la apertura que ideó el que es considerado oficiosamente como el primer campeón del mundo. Extraño hermanamiento entre el primero y el último de una estirpe.
Pero una mirada más detenida a la obra de Kac echó un borrón en mi entusiasmo.

Como puede verse en la imagen de arriba, la planta está creciendo en un escaque negro. Lógico si recordamos que las casillas negras son de tierra y las blancas, de arena. Pero, ¡coño!, b5 es un escaque blanco. Ya lo era en tiempos de Ruy López y lo sigue siendo ahora. Alguien, el autor o algún empleado de la galería donde se exhibió la obra, depositó la semilla o trasplantó el plantón a otra casilla. ¡La planta transgénica está creciendo en la casilla equivocada!
Yo no sé a Vd, Lector, pero a mí me ha sacudido un escalofrío. En los libros de terror que devoraba con pasión en mi juventud, un pequeño error, como éste, solía ser el desencadenante de las más horribles catástrofes.






















