martes, 13 de abril de 2021

PAVEL FILIN


El checo Pavel Filin pintó esta acuarela después de ver que una niña hablaba con un amigo invisible frente a un tablero de ajedrez.

No hablaremos mucho de la obra. El artista cree que las imágenes no necesitan «literatura» ni comentarios; que los artistas no deben esconderse detrás de los discursos. Una obra de arte se mueve en el plano visual y contiene en sí misma toda la información necesaria. Si algo no se entiende, las palabras no servirán de ayuda. 

Es una forma de verlo.

FICHA TÉCNICA
PAVEL FILIN
JUGANDO AL AJEDREZ (2018)
ACUARELA SOBRE PAPEL. 21,59  x 30,48 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

 

sábado, 10 de abril de 2021

EL CORAZÓN ES UN CAZADOR SOLITARIO, DE CARSON McCULLERS


En la primera novela de Carson McCullers, El corazón es un cazador solitario, uno de sus personajes principales, si no el principal, juega frecuentemente al ajedrez. Se trata de John Singer, un sordomudo inteligente y bondadoso, cuya figura apacible se convierte en una referencia para sus vecinos.

Ambientada en una desasosegante población del sur de los Estados Unidos, la novela nos muestra la impotencia ante adversidad de unos personajes marginados, empobrecidos e incapaces de alterar el curso de sus vidas. Y, sobre todo, extremadamente solitarios. 

La soledad rezuma por cada renglón del libro. La soledad de una adolescente sensible e incomprendida, la soledad de un trabajador de ideas marxistas en el país epítome del capitalismo, la soledad de un doctor de raza negra ante la incomprensión que sus medidas reformistas encuentran entre su propia gente, la soledad del propietario de un pequeño negocio que ve como su vida va perdiendo progresivamente sentido.

Todos esos personajes, sin embargo, se sienten acompañados por John Singer. Toman su bonhomía por empatía, su silencio por afinidad, su educación por comprensión. Singer satisface las necesidades de comunicación de las personas que le rodean pese, o quizá por, ser sordomudo. Sin embargo, y a pesar de su condición, ninguno de los personajes que orbitan en torno a él parece preguntarse nunca si Singer tiene alguna necesidad similar.

Como hemos dicho, Singer es retratado como una persona muy aficionada al ajedrez, aunque pocas veces juega. En su cuarto, el tablero de ajedrez está siempre presente, y en numerosas ocasiones se lo describe moviendo las piezas. Aunque jugar contra rivales lo hace poco. Y cuando lo hace difícilmente puede llamarse una partida. El párrafo que sigue nos muestra la única partida que se describe en el libro. La disputan John Singer y Spiros Antonapoulos. 
En ocasiones, los mudos jugaban al ajedrez por la noche. Singer siempre había disfrutado mucho con este juego, y años atrás había intentado enseñárselo a Antonapoulos. Al principio su amigo no logró interesarse en las razones por las que se mueven las piezas en el tablero. Más tarde Singer empezó a guardar una botella de algo bueno debajo de la mesa para tomar después de cada lección. El griego nunca consiguió comprender los movimientos extravagantes de los alfiles y la movilidad arrolladora de las damas, pero aprendió a efectuar algunas jugadas de apertura corrientes. Prefería las piezas blancas y no jugaba si le tocaban las negras. Después de los primeros movimientos, Singer proseguía el juego solo mientras su amigo observaba soñolientamente. Si Singer realizaba brillantes ataques contra sus propias piezas de modo que al final el rey negro recibía jaque mate, Antonapoulos se sentía siempre orgulloso y encantado.

Spiros es también sordomudo y comparte un cuarto con Singer y son amigos estrechos. Los comentaristas del libro han especulado mucho sobre una posible relación homosexual entre los dos hombres. Y la enfermedad mental que afecta al griego al principio de la novela, y que determina su ingreso en una institución mental, marcará el obligado distanciamiento de la única persona que quizá hubiera podido comprenderle.

Probablemente, Singer, a falta de rivales, se dedicaba a estudiar finales o a resolver problemas con su «bonito tablero» y «sus preciosas piezas de ajedrez». Y el ajedrez habría sido así el único lenitivo de su soledad. 



FICHA TÉCNICA
CARSON McCULLERS
EL CORAZÓN ES UN CAZADOR SOLITARIO
SEIX BARRAL. BARCELONA,
TRADUCCIÓN DE R. M. BASSOLS

 

jueves, 8 de abril de 2021

VLADIMIR LYUBAROV


A Vladimir Lyubarov (1944) se le compara frecuentemente con con el aduanero Rousseau, por el estilo naif de sus composiciones, y a Marc Chagall, por la iconografía judía de puebla sus cuadros. Y ambas afirmaciones parecen ser ciertas.

Lyubarov trabajó fundamentalmente para la industria editorial soviética (y después rusa) con sede en Moscú, hasta que en 1991 decidió abandonar la capital e instalarse en el campo. Eligió el pueblo de Peremilovo. Allí recuperó sus orígenes judíos y se dedicó a retratar, en el estilo naif que se le atribuye, las costumbres de los judíos de la Unión Soviética, mostrándolas de una manera humorística, tierna y fantástica.

Pese al talento para el juego que se atribuye, con grandes dosis de razón, a los judíos, el tablero está mal colocado. Se lo perdono porque me encanta el gato que hace mutis en la esquina inferior derecha.

FICHA TÉCNICA
VLADIMIR LYUBAROV
LA RÉPLICA
ÓLEO SOBRE LIENZO. 60 x 70 CM.
COLECCIÓN PARTICULAR

Mi amigo Armen Galstyan me ayudó, como siempre, con el idioma ruso.


sábado, 3 de abril de 2021

CYRIL BOUDA


Una taza de té o café; los útiles para fumar: pipa, cigarrillos, cenicero, mixtos...; un tablero con el rey negro en posición de mate, y un gato curioso componen este bodegón de Cyril Bouda (1901-1984), un autor checo al que encaja bien el calificativo de polifacético: pintor, ilustrador de libros, diseñador de tapices, diseñador de billetes y sellos postales, diseñador de ex-libris, autor de películas de dibujos animados y profesor. 

Es el bodegón un género pictórico que hunde sus raíces en la Antigüedad, en donde se colocaban en la entradas de las casas, como anticipo para los invitados de los manjares con que se le iba a obsequiar, y que ganó en complejidad y valor simbólico durante las edades Media y Moderna, en las que detrás de flores y viandas, de vasijas y perolas, se escondía muchas veces una alegoría moral o un aviso religioso, no en vano Teresa de Ávila escribió que también «entre los pucheros anda el Señor».

Desacralizado el tema, como en este caso, ha pasado a representar la comodidad burguesa, la felicidad que ofrecen los pequeños placeres domésticos. El olor del café, el tabaco —¡ay, el tabaco!— y el ronroneo de un gato son sin duda algunos de esos vicios todavía impunes, al menos parcialmente, por más que el mate del tablero nos de un aviso para el futuro y el cenicero contenga una amarga reflexión sobre la vida.

Esta se expresa mediante un proverbio italiano del siglo XVI, grabado en el arquitrabe de un edificio de la localidad de Ascoli Piceno, que dice: 

Chi pó non vó, 
chi vó non pó, 
chi sa non fa, 
chi fa non sa, 
e cosí il mondo male va! 

Lo podemos traducir por «quien quiere no puede, quien puede no quiere, quien sabe no hace, quien hace no sabe; y así va el mundo: mal». 

Quizá algunas cosas no hayan cambiado tanto en los últimos cinco siglos.

FICHA TÉCNICA
CYRIL BOUDA
ZÁTIŠÍ SE ŠACHOVNICÍ (BODEGÓN CON TABLERO DE AJEDREZ), 1942
ÓLEO SOBRE TABLA. 39,5 x 49,5 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

viernes, 2 de abril de 2021

XAVIER PARMENTIER

 Solo sé contar hasta ocho y leer hasta la letra h

Xavier Parmentier (1963-2016)
Entrenador de los equipos juveniles de Francia
En «El rey de Bengala»
Fahim/Xavier Carpentier/Sophie le Callennec
Grijalbo. Barcelona, 2016



jueves, 1 de abril de 2021

EL REY DE BENGALA


Probablemente escrito para aprovechar el tirón de una noticia que fue portada en la prensa francesa y de la que se hizo eco la de otros muchos países (en España tuvo cierta cobertura mediática), El rey de Bengala cuenta la historia de un niño bangladesí, emigrante sin papeles, que evita in extremis ser deportado de Francia al proclamarse campeón nacional de ajedrez en la categoría de menores de doce años.

Lo primero que encontramos es que la verdadera autora del libro no aparece ni en la cubierta ni en la portada. Ahí solo vemos el nombre del niño, Fahim, y el de su profesor de ajedrez y valedor, Xavier Parmentier. Solo en el prólogo nos enteramos que la autora fue Sophie le Callennec. Una de tantas escritoras (o escritores) por encargo que ven sus nombres olvidados por una praxis editorial muy cuestionable.

La historia de Fahim (2000) se resume brevemente, aprende a jugar a los cinco años de la mano de su padre, que regenta un club de ajedrez en Daca. El niño se interesa por el juego y va progresando poco a poco. En el primer torneo que participa logra, como premio, recibir clases de un Maestro FIDE. A partir de aquí, su progreso es rápido y espectacular. Gana torneo tras torneo y comienza a llamar la atención de la prensa.

Sin que quede claro el porqué, en este punto Fahim y su padre tienen que emigrar. Se insinúan motivos políticos, envidia por los éxitos que se materializan en amenazas de secuestro y varias cosas más. Como sea, el exilio es su elección. Destino Madrid, pasan primero por Budapest y luego por París, donde acaban por instalarse, primero provisionalmente y después definitivamente. Allí tiene la suerte de encontrarse con Xavier Parmentier, un prestigioso monitor de categorías juveniles e infantiles (1963-2016), quien supo intuir el talento de Fahim y se convirtió en su entrenador. Y la mala suerte de encallar con las administraciones públicas francesas. 

El alejamiento de su madre, que ha quedado en Bangladés, los problemas de adaptación a un nuevo país, las dificultades para poder conseguir los papeles que garantizaran su estancia en Francia, las fluctuaciones de su juego al vaivén de esos problemas y la necesidad de ganar para intentar ablandar a las autoridades, componen el grueso de la novela. El cínico comentario de un juez de menores francés citado en el libro resume muy bien la situación: «si nos ofreces la perspectiva de traer una medalla (...) dentro de un mes te llevarás la sorpresa de que tu abuelo era francés». Y así pasa, cuando van a ser expulsados, Fahim consigue ganar el campeonato, la prensa comienza a hacer ruido y las autoridades cambian de opinión. Final feliz

Pero no tanto, en el epílogo vuelve a tener voz la escritora del libro que nos recuerda que las heridas que Fahim y su padre han recibido no se borran simplemente con unos papeles. 

Se echa en falta un mejor tratamiento de lo exclusivamente ajedrecístico, las partidas están contadas desde el punto de vista de un neófito (probablemente debían haberle cedido la palabra en este punto a Xavier Parmentier). Y sobre todo un tratamiento más profundo del problema de la emigración, quizá en la línea del periodismo de investigación, de los niños emigrantes y de la hipocresía de las sociedades receptoras.

FICHA TÉCNICA
FAHIM/XAVIER PARMENTIER
EL REY DE BENGALA
GRIJALBO. BARCELONA, 2016
TRADUCCIÓN DE MARÍA PONS IRAZAZÁBAL

martes, 30 de marzo de 2021

ELSA MAJIMBO


La comediante keniata Elsa Majimbo (2001) posa delante de un juego de ajedrez diseñado por Ugo Mozie y Chuck Junior Achikè en una fotografía de Mohamed Abdulrahman tomada en 2020.

Elsa ganó una gran popularidad difundiendo monólogos cómicos a través de Instagram en lo peor del confinamiento por la COVID 19. 

Lo del ajedrez no es solo una pose, Elsa ha participado en algunos torneos infantiles en Kenya.

Sí, el tablero está mal colocado.
 

domingo, 28 de marzo de 2021

viernes, 26 de marzo de 2021

KUBELÍK vs. KUBELÍK

El violinista y compositor Jan Kubelík (1880-1940) era un apasionado aficionado al ajedrez que intentaba estar al día de los resultados de los distintos torneos que se disputaban en la época y viajaba siempre con un tablero de bolsillo para poder reproducir las partidas que publicaban los diarios. Se dice que era seguidor de Akiba Rubinstein y, sobre todo, de Oldřich Duras, de quien era amigo personal. Su afición le llevó a ejercer de mecenas ocasional, donando premios para los torneos locales.

Jan contagió su afición a su hijo, el que sería gran director de orquesta Rafael Kubelík (1914-1966), del que ya nos hemos ocupado en estas páginas. En la foto, padre e hijo Kubelík se enfrentan en Opatija (antigua Abbazia) en la costa de la parte croata de Istria en 1927. 


jueves, 25 de marzo de 2021

EL SACRIFICIO DE LA DAMA, DE FRANTIŠEK MALÝ

František Malý (1900-1980) fue un pintor, pedagogo y diseñador gráfico y textil checo. Muy influido por diversos estilos, como el modernismo o el cubismo en los comienzos de su carrera, con la aparición del Manifiesto del surrealismo de André Breton en 1924, Malý encontró el estilo que le iba a ser propio. También estuvo involucrado con el Poetismo, un movimiento artístico exclusivamente checo, que aspiraba a trascender el arte y convertir la vida en un poema vivo.

Su influencia pedagógica al frente de las escuelas de Artes y Oficios de Bratislava y Brno fue decisiva para introducir tanto en Eslovaquia como en Chequia el diseño moderno inspirado en la Bauhaus. Después de la guerra, se instaló definitivamente en Brno, donde trabajó como profesor, pero también como diseñador textil y escenógrafo.



FICHA TÉCNICA
FRANTIŠEK MALÝ
GAMBIT DÁMY (EL SACRIFICIO DE LA DAMA), 1975
ÓLEO SOBRE LIENZO. 65 x 75 cm.
COLECCIÓN DE LOS HEREDEROS DEL AUTOR


 

martes, 23 de marzo de 2021

GAMBITO DE ALFIL DE REY, DE CARMELO M. LOZANO


Antes que nada, creo necesario decir que Gambito de alfil de rey, pese a su título  y portada, no es un tratado técnico sobre el rey de los gambitos, en afortunada expresión de Antonio Gude. No. Gambito de alfil de rey es una antigua novela española, muy poco conocida, que a punto estuvo, en 1967, de ganar el premio Nadal de literatura, uno de los más prestigiosos de la época.

Su autor, Carmelo M. Lozano, es un abogado y profesor de derecho en la Universidad de Murcia del que poco puede averiguarse en la red. Que esta es su primera novela y que escribió tres más sin conseguir el favor ni de la crítica ni del público.

En el prólogo de esta novela encontramos una declaración sorprendente: «actualmente solo se interesan por la novelística unos cuantos ejemplares de la especie humana, tan pocos que podríamos clasificarlos en cinco grupos». El quinto grupo son precisamente los ajedrecistas. Y, al desarrollar la idea, afirma que los buenos ajedrecistas «vienen a buscar problemas nuevos, hastiados de haber resuelto  todos o casi todos en su tablero». Por último, declara que el tema de la novela no es otro que la partida Inmortal de Andersen y Kieseritzky, disputada en Londres en 1851, de la que se ofrece su desarrollo.

La novela cuenta dos historias completamente diferentes, las andanzas de Mariano Pérez Alba, un joven adinerado y hastiado, muy adinerado y muy hastiado, en una pequeña ciudad española que no se nombra y Rafael, un cubano que trabaja para la resistencia anticastrista. Solo al final de la novela las dos historias se entrelazarán para dar pie al desenlace.

Además de las referencias estructurales que hemos citado, el ajedrez es una vaga afición de Mariano. Lo juega con una amiga, una vez al año.
—Pepa, tráeme el ajedrez. El de viaje.
—¿Otra vez ella?
—Sí; otra vez.
—Es muy tarde para ver a nadie.
—A ella no. Trae el ajedrez.
Para ella «el ajedrez era un remanso, que igual permitía la fijeza del pensamiento que el viaje de la imaginación». Para él, simplemente un rito que había que cumplir. Además de Andersen, Kiseritzky, mencionados en el prólogo, también se nombran las defensas Philidor y Laske (sic). Al final de la obra, Mariano se «sacrifica» y aquí cobra pleno sentido el título de la novela, para obtener un beneficio para las poquísimas personas que estima, mientras él se lanza a la «búsqueda de un Dios paternal». 

Sin embargo y pese a lo dicho, me parece que más que un gambito la figura ajedrecista que mejor cuadra con la estructura de la novela es la del «automate». El automate es un tipo de problema en el que las blancas, en vez de intentar dar mate al rey contrario, tienen que forzar a las negras a dar mate a las blancas. Jugar a perder, en suma.

FICHA TÉCNICA
CARMELO M. LOZANO
GAMBITO DE ALFIL DE REY
PLAZA & JANÉS. BARCELONA, 1967
PORTADA DE R. MUNTAÑOLA



 

sábado, 20 de marzo de 2021

365º


Ocho años de trabajo le llevó al fotógrafo español Eugenio Recuenco preparar su obra 365º. Compuesta por 366 imágenes (como un año bisiesto) realizadas siempre en el mismo decorado, una habitación gris iluminada por una ventana, está concebida como una obra única, pensada para que todas las fotos se exhiban a la vez, montadas sobre cajas e iluminadas por detrás. Una hoja de calendario, presente en todas las fotos, pero a veces difícil de localizar, es el hilo conductor del trabajo.

Obra ambiciosa, es casi imposible apuntar todas las referencias culturales que contiene. De alguna forma, lo que nos ofrece es la imagen que del mundo se ha hecho el artista a lo largo de su vida. Sus gustos, las noticias que le causaron impacto, sus libros, sus películas, sus cuadros o los personajes literarios que le han dejado huella o el impacto causado por las nuevas tecnologías y los videojuegos.

El autor comenta que pensó la obra en tres niveles. El primero sería el básico «placer por contemplar», luego vendría la «satisfacción por entender» y tercero y más profundo la «comprensión y reacción». Sin embargo, al ser una obra en clave muy personal, algunas fotos pueden resultar algo crípticas y dejar al espectador varado en el nivel uno.

El día 30 de enero, un tablero de ajedrez llena el espacio. ¿Alicia? ¿Duchamp? Quizá ambos.


miércoles, 17 de marzo de 2021

MASI

Masi es una obra de la directora teatral neozelandesa Nina Nawalowalo. El nombre de la obra se refiere a un tejido tradicional de varias islas del Pacífico fabricado con corteza de árbol. La obra mezcla danza y motivos gráficos tradicionales con la trama.

Masi es también una historia de amor.

En los años 50, los padres de la directora, el gran jefe Ratu Noa Nawalowalo, de la isla de Kadavu, en el archipiélago de las Fiyi, y Mary Tancock, la hija de dos profesores ingleses de la Universidad de Cambridge, coincidieron en Wellington, la capital de Nueva Zelanda. El gran jefe estaba allí para completar sus estudios; Mary, de vacaciones.

Ambos estaban interesados en el ajedrez y el azar los reunió en un club. Al cabo de unas cuantas partidas comenzó el romance. Poco después se casaron.

Quiso la casualidad que la compañera de piso de la joven Mary fuera una fotógrafa que estaba que estaba dando sus primeros pasos con la cámara, Ans Westra, quien recogió el idilio de la pareja. Las fotos de Westra forman parte del decorado de la función, de forma que podemos ver al mismo tiempo a los protagonistas de la historia con los actores que los interpretan en la ficción.

Ya sabemos que el ajedrez es buenísimo para el amor. Desde Tristán e Isolda hasta la fecha.

Masi.
 

 



domingo, 14 de marzo de 2021

DESPERTAR EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS


Aunque técnicamente no sea una ilustración, es un óleo sobre lienzo de Michael Cheval (1966), un pintor norteamericano de origen ruso, incluimos esta obra en la categoría «ilustradores de Alicia» por su absoluta relación con el mundo de Lewis Carroll. Empezando por el título —Despertar en el país de las maravillas— y siguiendo por los personajes —el Conejo blanco, la Oruga azul, fumando su narguile, el Gato de Cheshire; hasta el Dodo se adivina detrás de la mesa de té, donde queda un recuerdo del Sombrerero y la Liebre de Marzo, con Alicia, algo mayorcita ya, de rodillas sobre un tablero doble de ajedrez— todo se relaciona en esta obra con Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas y su continuación A través del espejo y lo que Alicia encontró allí

Michael Cheval define su arte como «absurdista» y marca las distancias con el surrealismo, que es como se suele adjetivar su pintura. El artista define el «absurdo» como la cara opuesta de la realidad o el reverso de la lógica y se llega a él después de un proceso intelectual que pone la imaginación al servicio de una historia, de una trama. No es nada inconsciente, automático u onírico, como querría el surrealismo.

Dentro de la vasta producción de Cheval las alusiones a los juegos son muy frecuentes y entre ellas destaca el ajedrez, que aporta su enorme capacidad metafórica a su trabajo. Los ajedreces de este autor suelen ser enormes, multiplicando por mucho el número de escaques y de piezas y adquieren distintos significados según la obra. Iremos viendo algunos de vez en cuando.

FICHA TÉCNICA
MICHAEL CHEVAL
WAKE UP CALL IN WONDERLAND (DESPERTAR EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS
ÓLEO SOBRE LIENZO. 76,2 x 76,2 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

viernes, 12 de marzo de 2021

REDMER HOEKSTRA

Redmer Hoekstra (1982) es un ilustrador neerlandés que cultiva una figuración fantástica e imaginativa, pero realista en la representación, en la que mezcla objetos de procedencia muy diversa. En su obra lo orgánico se funde con lo inorgánico, lo humano con lo animal, o con lo vegetal; o con lo animal y lo vegetal a un tiempo. Los animales se hacen música y el interior de los objetos puede esconder cosas sorprendentes. Un mundo fantástico, abierto a cualquier interpretación. 

En la imagen que mostramos, de 2017, creemos adivinar un reflejo de la célebre aporía de Zenón. La lenta tortuga y el vertiginoso ritmo de una partida relámpago.

miércoles, 10 de marzo de 2021

ZUGZWANG, POR MENCÍA GÓMEZ LUNA

El primer poemario de Mencía Gómez Luna (2001) tiene por título Zugzwang. Este es el poema que da nombre al libro. 

«Recordando el cardo y el romero,
inocencia de un recuerdo,
asomada a un pozo de dolor,
se han sucedido balas
y monedas de cartón,
de dos caras,
sin opción a cruz.
He probado mi vida
En cuatro pétalos caídos,
He sentido el desencanto
Por palabras asépticas,
Promesas y clavos;
He sido inútil peón
Estático en la jugada
En estado de zugzwang»;
«Me he hablado a mi misma
En la letra de una canción cursi,
Pero tremendamente triste,
Reflejándome en mi soliloquio;
Y finalmente,
Tras desangrarme en versos,
He huido sin maletas de viaje».

Para conocer mejora Mencía Gómez Luna, su blog Las palabras escuecen


FICHA TÉCNICA
MENCÍA GÓMEZ LUNA
ZUGZWANG. OBLIGACIÓN DE MOVER PIEZA
LETRAS DE AUTOR. MADRID, 2019

domingo, 7 de marzo de 2021

TABLAS POR SEGUNDOS DE ICCHOKAS MERAS

Y en la misteriosa quietud de la noche había gente, lámparas de carburo, una pequeña mesa de ajedrez y piezas, algunas piezas muertas y dos vivas: Isaac Lipman y Adolf Schoger.

Las piezas muertas no eran más que un trozo de madera.

Pero las vivas eran luchadores.

Cubierta de una edición alemana
Tablas por segundos
El diagrama reproduce un momento de la Inmortal

El sorteo ritual del color, escondiendo un peón de cada bando en las manos cerradas, es la primera escena de la novela corta Tablas por segundos, del escritor lituano Icchokas Meras y de la que ya hemos hablado aquí hace mucho tiempo.

La partida que se va a disputar es a vida o muerte.

Probablemente, esta novela inaugura un subgénero que ha tenido cierta aceptación entre los escritores interesados en el ajedrez como tema literario, al menos yo no conozco ninguna anterior. Hablamos de novelas ambientada en la II Guerra Mundial en la que la vida de los prisioneros judíos se dirime en una partida de ajedrez. La variante Lünenberg, de Paolo Maurensig, o El jugador de ajedrez, de Julio Castedo, han seguido después esa senda. 

Pero Tablas por segundos es anterior; y probablemente, mejor. Seguramente porque Meras conoció el Holocausto de primera mano. Icchokas salvó la vida por casualidad a los siete años, en el último momento, al pie de una zanja donde sus padres ya habían sido asesinados. Pasó la guerra escondido entre los seis hijos de una familia campesina que lo acogió. Al terminar el conflicto, Lituania era soviética y Meras quería ser escritor. Lo logró. Sus escritos no acabaron de gustar y terminó exilándose en Israel.

Isaac Lipman, el protagonista de la novela, apenas un adolescente y uno de los siete hijos de Abraham Lipman, juega al ajedrez contra Schoger, el comandante del gueto de Vilna, en Lituania. 
—¿Tú eres Lipman, el que juega al ajedrez?
—Sí, soy yo.
—¿Juegas con Schoger? 
—Sí.
—Me lo imaginaba —dice Janek—. ¿Y por qué juegas con él?
—Porque me lo manda.
—¿Sólo por eso?
—No. Así le obligo a rendirse.
—¿Nunca ha ganado?
—No.
—¿Y nunca ha hecho tablas?
—No.
—Sé que eres un buen chico, Isia.
—¿Yo?
—Sí. Pero de todas formas debo hablar contigo.
—No me gusta hablar del ajedrez —me excuso—. Puedo encerrarme y jugar contra mí mismo. También puedo obligar a Schoger a rendirse. Pero cada vez me resulta más difícil. Antes era fácil. Ahora siempre tengo miedo de perder. Por eso no quiero hablar.

Schoger quiere derrotar como sea a Lipman. Se trata de una persona libre frente a un prisionero, de un hombre frente a un chiquillo, de un ario frente a un judío. Por supuesto, ni ser libre ni ser adulto ni ser ario garantizan la excelencia ajedrecística. Pero una ideología que defiende el racismo y la superioridad de unos sobre otros casa mal con aceptar las derrotas con deportividad, sobre todo si vienen de manos de los considerados inferiores.

El comandante nazi impone una terrible condición. Todos los niños del gueto están a punto de ser deportados. No hace falta explicar a dónde. Si Lipman gana la próxima partida, los niños se salvarán, pero él perderá la vida. Si pierde, se salvará. Pero los niños serán deportados y, probablemente, morirán.

Para que Lipman tenga difícil entregar su vida por la de los niños, ni siquiera el heroísmo está permitido, Schoger deja claro que Ester, a quien Lipman ama con la pasión que solo los adolescentes conocen, correrá la misma suerte que él. Morirá si él muere, se salvará si él se salva.

Un error a la hora de establecer las condiciones del duelo deja un agujero para la esperanza: las tablas. Si hay tablas todo quedará como está. Lipman tiene que intentar conseguir las tablas. Pero todo jugador sabe que jugar a tablas conlleva sus riesgos. ¿Qué hará Lipman?

En medio del horror del gueto todavía queda espacio para la poesía, aunque sea mediante la imaginación, poesía que viene simbolizada por las flores. Porque «¿quién puede prohibir las flores?». En medio de la tragedia, en medio de la degradación, en medio de la inmoralidad y la vileza aún queda espacio para la dignidad y el amor. Tablas por segundos nos muestra estas cosas mediante una narración de alta intensidad emocional que progresa de forma fragmentada, contando a través de los siete hijos de Abraham Lipman, la historia de una época y un puñado de seres humanos.

Una curiosidad, cómo se ha traducido el título a diferentes lenguas. 

El original lituano es Lygiosios trunka akimirką, algo así como Las tablas solo duran un instante; en alemán se tradujo como Remis für Sekunden (Tablas por segundos); en español se ha traducido, siguiendo el alemán, como Tablas por segundos, en España, y por Jaque perpetuo, en Argentina; en Francia La partie n'est jamais nulle (La partida nunca es tablas); en Israel תיקו עם המוות (Tablas con la muerte); en italiano (Scacco perpetuo); en turco Zafer bizim olacak (La victoria será nuestra) y en inglés Stalemate (Tablas) A Stalemate Lasts But a Moment, el más parecido al original.

Cubierta de una edición argentina de los años 70
Se tradujo por Jaque perpetuo

Cubierta de una edición francesa
El título sería más o menos La partida nunca es tablas

Cubierta de una edición israelí en hebreo
La traducción sería Tablas con la muerte

Cubierta de una edición norteamericana
La traducción del título sería Ahogado

Cubierta de una edición española
Tablas por segundos, al igual que en alemán

Cubierta de una edición turca
La victoria será nuestra

Cubierta de una edición lituana
Las tablas solo duran un instante

Quiero dar las gracias al GM Arthur Kogan, quien me ayudó con la traducción del hebreo y algunas portadas, y al MF Eduardo Serrano, que hizo lo propio con el lituano.

FICHA TÉCNICA
ICCHOKAS MERAS
TABLAS POR SEGUNDOS (1963)
RBA. BARCELONA, 2004
TRADUCCIÓN DE MACARENA GONZÁLEZ

viernes, 5 de marzo de 2021

HABITACIÓN 42: DONDE LO EXTRAÑO SUCEDE


Room 42: Where the Bizarre Happens (Habitación 42: donde lo extraño sucede) es una serie fotográfica del suizo Stefan Rappo

La idea de partida de esta serie fue reunir a un grupo de personas cuyo aspecto físico fuera inusual y contrario a los cánones de belleza al uso y colocarlo en un ambiente imaginario. Su pretensión: reflexionar sobre sus vidas, sus temores y sus logros, y sobre todo, cuestionar qué significa, qué es realmente la Belleza.

Utilizando como escenario siempre el mismo decorado, que reproduce una habitación vulgar, Rappo ha fotografiado escenas poco convencionales, enigmáticas y un punto absurdas, como la que mostramos como ejemplo de su obra, en la que un hombretón hecho y derecho se enfrenta al ajedrez con un osito de peluche.

miércoles, 3 de marzo de 2021

EL ESPÍA DE FRANCO


En 1950, un diplomático español, José Gallostra y Coello de Portugal (nada menos), que actúa como representante no oficial de España en los Estados Unidos Mexicanos —no oficial porque en aquella época ambos países no mantenían relaciones diplomáticas— pero que era de común conocimiento que realmente operaba como espía, fue asesinado en Ciudad de México.

Este hecho real da pie al historiador, crítico de arte y novelista mexicano Luis Rius Caso a mostrar una amplia panorámica de las tensas relaciones existentes entre España y México después del golpe de Estado fascista de 1936. Y también de las no menos tensas relaciones que se establecieron entre la emigración republicana y la burguesía criolla y el apasionado debate que surgió de ello en torno a cuestiones como la hispanidad o el indigenismo, debate que en el seno de la comunidad española rescató el tópico de las dos Españas, aunque en este caso ambas Españas fueran unas Españas expatriadas.

Articulada en torno a personajes ficticios, por la novela desfilan un sin fin de figuras históricas: políticos y artistas mexicanos y, prácticamente, todos los intelectuales republicanos exilados por la guerra sin faltar uno de la cuenta.

El hilo argumental que guía la novela es la cuestión de quién fue el instigador intelectual del asesinato. El autor material fue un anarquista que actuó como sicario. ¿Pero quién salía ganado con la jugada? Es algo que no se ha resuelto todavía y a lo que el libro no da respuesta, aunque repasa todas las hipótesis posibles. El resultado práctico fue que las relaciones diplomáticas entre España y México, uno de los probables empeños de Gallostra, y que habría significado un rotundo éxito para la España franquista, no se reestablecieron hasta después de la muerte del dictador.

José Gallostra y el pintor Domingo Torres, el protagonista del libro, son ajedrecistas y el ajedrez tiene una presencia importante en la novela.

Las treinta primeras páginas del libro, y este es el primer punto de interés ajedrecístico de El espía de Franco, son reflexiones e incidencias en torno a una partida de torneo que juegan el pintor y el diplomático. Solo mediado el libro descubriremos que el errático comportamiento de Gallostra, quien se ausentaba frecuentemente del tablero, aun a costa de su tiempo, su insistencia en aplazar en una posición perdida y su incomparecencia en la reanudación del juego encubrían el adulterio que estaba cometiendo con la esposa de su rival.

El segundo aspecto en el que el ajedrez es importante viene de la mano del marido cornudo. Fiel a la gran tradición pictórica mexicana —Orozco, Rivera y Siqueiros son solo unos pocos—, Domingo Torres es muralista. Decide plasmar en un mural lo que hemos dicho que es la trama del libro: el debate sobre la herencia española, el indigenismo, la colonia española en México y las tensiones políticas que se desarrollaron en torno a ella. Para representarlo, Domingo retrata en un mural  a todos los actores del drama y, singularmente, a todos los sospechosos del asesinato. El recurso que empleó fue enfrentar en unas simultáneas al diplomático asesinado, que aparece pintado muerto en el primer plano de la composición, con todos los candidatos a ser los instigadores del crimen. 

La obra de Domingo, no podía ser de otra forma, promovió tensiones, suscitó miedos y levantó sospechas. Las ofertas espurias de compra, las amenazas y los chantajes se sucedieron rápidamente. Con un punto de humor, nuestro pintor decide abandonar, al final de la novela, la pintura figurativa de carácter social para entregarse al expresionismo abstracto, que da menos quebraderos de cabeza y más satisfacciones estéticas.

La tercera subtrama ajedrecística hace referencia al tablero y las piezas de Gallostra, un soberbio modelo Stauton del número 6, que el diplomático llevaba a los torneos para jugar en ellos (era costumbre que los jugadores llevaran sus propios juegos de ajedrez a los torneos). Las piezas siguen unas peripecias que proporcionan indicios de quien pudo estar relacionado con el crimen.

Obra a medio camino entre la novela histórica y la novela de investigación, nos muestra un poco conocido, al menos para mí, aspecto de nuestra historia.

FICHA TÉCNICA
EL ESPÍA DE FRANCO
LUIS RIUS CASO
ALFAGUARA. MÉXICO, 2019


lunes, 1 de marzo de 2021

ROMAN KRAMSZTYK


Roman Kramsztyk (1885-1942) fue un pintor polaco de ascendencia judía. Su producción retratística es muy amplia y desenfadada ya que solía mirar a sus modelos con humor y ternura. Durante la II Guerra Mundial, fue internado en el gueto de Varsovia, donde se dedicó a documentar gráficamente la vida de los prisioneros judíos. En 1942, murió en el gueto, de un disparo en la cabeza realizado por un soldado.

Este jugador de ajedrez es un retrato de Bruno Winawer (1883-1944), científico, autor teatral, actor cinematográfico y escritor de ciencia ficción.

Winawer también estuvo preso en el gueto de Varsovia. Logró escapar, pero solo para ser capturado de nuevo y enviado al campo de concentración de Treblinka. Sin embargo, volvió a escapar. Toda una hazaña.


FICHA TÉCNICA
AJEDRECISTA (RETRATO DE BRUNO WINAWER), 1918
ÓLEO SOBRE LIENZO
COLECCIÓN PARTICULAR

miércoles, 24 de febrero de 2021

TIEMPO DE ESTRATEGAS


La inflamación que la serie Gambito de dama ha causado en el tejido publicitario mundial no da muestras de remitir de momento. La revista ctrl CONTROL publicidad aporta su granito de arena rindiendo homenaje a Beth Harmon en su portada de febrero, retratando detrás de un tablero de ajedrez a Alejandra Chacón, directora de estrategias de Havas Media Group Spain, multinacional francesa dedicada a la comunicación y a la publicidad.

 

lunes, 22 de febrero de 2021

EL PEQUEÑO REY DICIEMBRE


Diciembre II, el pequeño rey de un extraño país, es el coprotagonista del cuento El pequeño rey Diciembre, de los alemanes Axel Hacke y Michael Sowa, una de cuyas ilustraciones mostramos aquí.

El coprotagonista es un oficinista, algo solitario y tristón, que recibe las visitas de Diciembre. El mundo del que viene Diciembre es totalmente opuesto al nuestro: se nace grande y con todos los conocimientos necesarios para la vida y, según se desarrolla esta, los habitantes de su reino van progresivamente empequeñeciendo y olvidando cosas.

El libro plantea la tensión existente entre imaginación y conocimiento. Los niños tienen mucha imaginación y poco conocimiento y, según crecen, van adquiriendo conocimiento, pero pierden imaginación. Diciembre plantea otra posibilidad...

Una de las cosas que hacen ambos personajes es jugar:
El rey y yo jugábamos casi todos los días (...) al ajedrez. Diciembre era siempre su propio rey. Si jugaba con las blancas y había hecho una jugada volvía atrás a su campo, al que el rey blanco pertenecía, y esperaba mi jugada. Cuando se rendía, se desplomaba teatralmente.
De un plumazo se acaban todos los plúmbeos debates sobre si somos el jugador o la pieza. ¡En este libro se puede ser al mismo tiempo el jugador y la pieza!


FICHA TÉCNICA
EL PEQUEÑO REY DICIEMBRE (DER KLEINE KÖNIG DEZEMBER, 1993)
AXEL HACKE
MICHEL SOWA
LUMEN. BARCELONA, 2002
TRADUCCIÓN DE ESTHER TUSQUETS

 

viernes, 19 de febrero de 2021

DOMINIK SKUTECKÝ


El eslovaco Dominik Skutecký (1849-1921) fue fundamentalmente un retratista, aunque no desdeñó la pintura de género ni el paisaje, como la mayoría de los pintores realistas del siglo XIX.

En una habitación de gran sobriedad dos hombres de distinta edad, quizá padre e hijo, disputan una partida de ajedrez ante una reproducción de la Venus de Milo.

De la gestualidad de las figuras parece desprenderse que el hombre de mayor edad va a ganar la partida. Quizá sea la última lección que el padre deja a su hijo.


FICHA TÉCNICA
DOMINIK SKUTECKÝ
PARTIDA DE AJEDREZ (1898)
MUSEO NACIONAL DE ESLOVAQUIA DE BANSKÁ BYSTRICA


miércoles, 17 de febrero de 2021

VALLEKAS


El domingo, en La pajarería de la Plaza Vieja de Vallekas, está pareja jugaba al ajedrez. Me confesaron que no habían visto Gambito de dama aún...

domingo, 14 de febrero de 2021

JAQUE MATE, POR MAXIME GOULET

Maxime Goulet (1980) es un compositor canadiense que compagina la creación de obras sinfónicas con la de música incidental para películas y series de televisión o para videojuegos.

En 2018, Goulet compuso el concierto para piano Jaque mate. Partida de ajedrez para piano y orquesta por encargo de la Orquesta de Cámara Rivers Oak. El concierto está inspirado en el match de 1996 disputado entre Gary Kasparov y el supercomputador de IBM Deep Blue, que marcó el traspaso de poderes entre los humanos y las máquinas en el campo del ajedrez.

La idea había surgido diez años antes, en una conversación con una amiga también compositora. Goulet empezó a tomar notas de melodías que pudieran representar las distintas piezas. Cuando la Orquesta de Cámara Rivers Oak le encargó una obra para estrenar en su temporada de conciertos, retomó la idea.

La obra consiste en seis melodías distintas, una para cada pieza, que se tocan individualmente antes de que empiece la obra en sí, para que el público se familiarice con ellas. Luego estas melodías se combinan según el desarrollo del juego, representando la orquesta los movimientos de Deep Blue, que jugaba con blancas, y el piano los del bando negro, que defendía Kasparov.

En el estreno de la obra en la Iglesia de San Juan de Dios de Houston, Texas, el 22 de septiembre de 2018, una gran pantalla de video reproducía para el público asistente el desarrollo de la partida.

En una entrevista publicada en la página web de ROCO (River Oak Chamber Orchestra), Maxime Goulet ofrece más pormenores sobre la concepción de la obra y el significado musical de cada pieza

A continuación, el video del concierto.


Y, finalmente, la partida:



FICHA TÉCNICA
MAXIME GOULET
CHECKMATE. CHESS GAME FOR PIANO AND ORCHESTRA
RIVER OAK CHAMBER ORCHESTRA
DIRECTOR: PAUL WATKINS
PIANO: LARA DOWNES

viernes, 12 de febrero de 2021

TOC TOC

Y siguiendo con Fredric Brown, uno de sus cuentos más célebres es Knock (La llamada). 

Knock es realmente el desarrollo de una idea de otro autor, Thomas Bailey Aldrich, que Brown sintetizó en dos frases: «El último hombre sobre la Tierra estaba sentado en una habitación. Llamaron a la puerta...». A partir de ahí, Brown desarrolla un breve cuento con un final sorprendente.

La ilustradora gráfica Juliana Vélez, que suele firmar sus trabajos como Mucha Chita, ha ilustrado el relato de la siguiente manera:

Dado que a Brown le gustaba proyectarse en sus personajes, que el protagonista del relato estuviera jugando al ajedrez en el momento de la llamada resulta totalmente coherente.

jueves, 11 de febrero de 2021

EL ASESINATO COMO DIVERSIÓN, POR FREDRIC BROWN


Fredric Brown (1906-1972) es un escritor peculiar. No alcanzó demasiado éxito popular, aunque sí un grupo de fieles lectores que crece año a año y mantiene vivo su recuerdo. En cambio, fue eso que se llama un «escritor para escritores», un escritor que interesaba a los del gremio, vamos. 

Tampoco le gustaba escribir, o eso por lo menos afirmaba su esposa. Cuando tenía que sentarse a trabajar lo que hacía era ponerse a tocar la flauta o jugar a las cartas o ir a buscar a un amigo para jugar con el al ajedrez. O correrse una buena juerga. Pero luego, cuando lograba terminar, se sentía muy orgulloso de lo que había escrito, de ser escritor.

Con él nunca se sabe con qué género nos vamos a encontrar en sus escritos, ya que puede mezclar en la misma obra misterio, humor y ciencia ficción, sobre todo humor, lo que, sin duda, forma parte de su encanto. Se sentía muy cómodo, además, en los relatos cortos, incluso muy cortos, y gran parte de su producción son cuentos que oscilan entre tres y menos de una página de longitud.

En 1948, publicó Murder Can Be Fun (El asesinato como diversión) su segunda novela dentro del género policial. El protagonista es un guionista de folletines radiofónicos en plena crisis. Se gana bien la vida con su trabajo, más que como el periodista de investigación que había sido antes, pero su labor no colma sus aspiraciones intelectuales ni sus necesidades artísticas. Poco a poco el rencor que siente hacia su trabajo se va trasladando hacia las personas que siguen las radionovelas.

Es difícil no ver al propio Brown en el retrato de Bill Tracy hecho en la novela:
Le encantaban los buenos libros, la buena música, jugar a cartas y al ajedrez, ver obras de teatro, si eran buenas, y beberse una buena copa en buena compañía. Le gustaba conversar y cuando estaba con alguien que supiera algo que él desconocía y tenía ganas de hablar de ello sabía incluso escuchar.
Para intentar superar la situación, Tracy escribirá otro tipo de guiones, inventando crímenes que luego los radioescuchas tendrían que intentar resolver. El problema fue que los crímenes empezaron a cometerse tal y como el los había escrito, ¡pero en la realidad! Tracy tiene que averiguar quién es el asesino antes de que la policía le endose los crímenes a él.

La segunda víctima también jugaba al ajedrez, con una percepción muy especial del juego:
Tracy le había sugerido que jugaran una partida de ajedrez; sin volverse, Frank había sacudido la cabeza y le había dicho:

—Es demasiado ruidoso, Tracy.

—¿Ruidoso?

—Dios santo, sí, ruidoso —le había dicho Frank—. ¿No oyes el ruido cuando juegas? Ese choque de fuerzas te ensordece. Monta un lío de los mil demonios.

—¿Qué clase de ruido, Frank?

Fue entonces cuando Frank se apartó de la ventana. Sonrió un poco, como disculpándose.

—Estoy diciendo tonterías.

Tenía la copa vacía en la mano. Tracy la había cogido y se la había vuelto a llenar. Entonces le había dicho:

—Me gusta. Cuéntame más.

—Supongo que la mayoría de las personas no lo oye. Quizá yo tampoco, en realidad. Pero da esa sensación. Verás, toma por ejemplo una torre..., está ahí quieta sobre su casillero. Pero hay..., ¿cómo se dice?

—¿Líneas de fuerza?

—Sí, líneas de fuerza que avanzan. Líneas que parten desde la torre; hacia delante, hacia atrás y hacia los lados. Empujan contra todas las piezas que tocan. Es como un...., como un zumbido..., como de una dinamo o un motor. En el caso de los alfiles, el empuje es en diagonal; además, el tono y la altura del sonido varían. Los caballos..., rayos..., estoy diciendo tonterías.

—Puede ser. Sigue.

—Es un sonido extraño, Tracy, un sonido curvo. Y los peones..., ¿nunca has oído gritar a uno de ellos cuando es capturado?

Un extraño escalofrío recorrió la espalda de Tracy.

Más adelante, un problema de ajedrez publicado en un diario permite delimitar la hora de un crimen:

—En cuanto a este problema de ajedrez, ¿se lo enseñó usted a Hrdlicka?

—No. Se publicó en el Blade . Cada día sale uno. Ése estaba en la edición matutina de ayer. Oiga...

—¿Qué?

—Verá, es sólo una idea. La primera edición que llevaba ese problema salió a la calle a las once de la noche del martes. Si Frank colocó las piezas en el tablero, y la verdad es que habría sido una tontería que lo hiciese el asesino, entonces sabemos con certeza que la muerte se produjo después de medianoche.

Y cuando ya lo tiene todo claro:

Era como un problema de ajedrez. Sólo existía una jugada clave y, al realizarla, todo encajaba en su sitio y se comprendía por qué cada pieza ocupaba el lugar que ocupaba.

Una divertida novelita, quizá estropeada por un final almibarado que la asemeja paradójicamente a los folletones que escribía su protagonista. Quizá fuera una imposición de la editorial. 


FICHA TÉCNICA
FREDRIC BROWN
EL ASESINATO COMO DIVERSIÓN (MURDER CAN BE FUN. E. P. DUTTON, 1948)
PLAZA Y JANÉS. BARCELONA, 1990
TRADUCCIÓN DE CELIA FILIPETTO ISICATO


FOTOGRAFÍA ISTOCK!