domingo, 21 de junio de 2026
PAUL KERES
miércoles, 10 de diciembre de 2025
¡EH, UNA CARA CONOCIDA! ANATOLY KÁRPOV EN KROKODIL
En los torneos,sentado ante el tablero de ajedrez,no se frota las sienes en un profundo zeitnot.No solo refuerza la defensa:el ataque le resulta mucho más agradable.Y aunque es amable,no quiere entregar a nadiela corona del ajedrez.
En la imagen, Kárpov se enfrenta a un cocodrilo, la representación icónica de la revista. Es curioso que el diagrama presente una posición de tablas por ahogado, en la que las blancas disponen de cuatro damas, tres torres y un alfil —eso fue porque se aceptaron las normas del cocodrilo— y aún así no han sido capaces de derrotar a las negras.
En 1983, Anatoly Kárpov estaba en la cima de su popularidad en la URSS y en el resto del mundo. Era el campeón mundial de ajedrez desde 1975 y hasta 1984 no aparecería Garri Kaspárov para disputarle la supremacía.
Esta caricatura se publicó en el número 29 de 1983 de Krokodil. El dibujante fue Vladimir Georgievich Mochalov (1948) y el texto pertenece a Igor Vyacheslavovich Martyanov (1920-1977).
viernes, 24 de octubre de 2025
PANCHO
domingo, 5 de octubre de 2025
LLARYORA vs MILEI
viernes, 6 de junio de 2025
MÁS DE BILL MAULDIN
¡Cielo santo! Juraría que he oído gemir a una pieza.
Terminada la II Guerra Mundial, Mauldin, de quien hablamos ayer, continuó publicando sus viñetas en la prensa generalista. Esta es de 1947 y muestra a las claras el sufrimiento de los pueblos, mientras las dos superpotencias se reparten Europa.
viernes, 24 de enero de 2025
ANYA TAYLOR-JOY
jueves, 5 de diciembre de 2024
LINCOLN MAIZTEGUI CASAS
martes, 1 de octubre de 2024
KARPOV EN ANDALUCÍA
domingo, 21 de mayo de 2023
BOBBY FISCHER, POR AL HIRSCHFELD
miércoles, 22 de junio de 2022
ELKIN OBREGÓN
miércoles, 18 de mayo de 2022
TARTAKOWER POR LULIN
sábado, 10 de julio de 2021
LA DESAPARICIÓN DE MAJORANA
No me interesan demasiado las clasificaciones que intentan decidir por mayoría quién fue el mejor escritor de la historia o el más fuerte entre los campeones del mundo de ajedrez. Quizá porque no tengo una opinión firme sobre ninguno de los dos casos mencionados. Es más, estoy seguro de que mi opinión sigue dócilmente a mis cambios de humor. Si hace sol diría que Conrad; si llueve, Stevenson. Irresoluto que es uno. O ciclotímico.
Sin embargo, si ampliáramos un poco el ámbito de la pregunta, a diez por ejemplo, creo que en todas las listas, fuera cual fuese mi humor —o el tiempo—, saldría un escritor siciliano del siglo pasado: Leonardo Sciascia (1921-1989).
Lo que más me gusta de Sciascia son los que él llamaba «relatos de investigación». Esos relatos en los que cogía un acontecimiento no explicado, o explicado insatisfactoriamente en su momento, y se empapaba de los documentos de la época: periódicos, actas judiciales —en la mayoría de los relatos hay crímenes por medio— o informes forenses, en la convicción, como dice Javier Serrano Puche, de que «la literatura ayuda a iluminar la realidad».
Uno de estos relatos es La desaparición de Majorana, sobre el genio de la Física Ettore Majorana (1906-1938?). Publicado en 1975 en Italia, Sciascia repasa la vida de Ettore Majorana, uno de los grandes científicos de preguerra, centrándose sobre todo en su misteriosa desaparición ocurrida en 1938, durante un viaje en barco entre Palermo y Nápoles.
La compleja personalidad de Majorana, huraño, inadaptado y misántropo, capaz de hacer una brillante demonstración sobre cualquier abstruso problema de física teórica ante sus compañeros del Instituto de Física de Roma, pero negarse en redondo a publicarlo (lo que permitió que otros dieran su nombre a descubrimientos que habían sido suyos), abrió la puerta a todo tipo de especulaciones sobre su desaparición: suicidio (Majorana había mostrado poco tiempo antes claras intenciones suicidas) o un oscuro complot, del que habría sido víctima, urdido para perjudicar a la ciencia italiana. O emigración a distintos países sudamericanos por diversos motivos. Hasta el Duce se tomó en serio la desaparición de Majorana: «¡Quiero que lo encuentren!» escribió en sus órdenes a la policía italiana, mientras ofrecía una recompensa espléndida a quien pudiera dar noticias de él.
Sciascia analiza todos los documentos de época a los que tuvo acceso, lee todos los testimonios contemporáneos conservados, pregunta a todo el que puede preguntar y formula una hipótesis: Majorana habría anticipado antes que otros científicos a dónde iba a llevar la investigación sobre el átomo y vislumbró el horror. Y no lo soportó. Decidió borrarse, desaparecer, alejarse de algo monstruoso e indecible. Majorana era una persona religiosa. Testimonios de la época hablaban de que un importante científico se había refugiado tras los muros de un convento. Quizá el silencio de una cartuja acogió a uno de los grandes físicos de su generación.
Las conclusiones de Sciascia han sido criticadas por gente que estuvo cercana al científico siciliano, que se reafirman en la teoría del suicidio, pero de hecho el número de teorías más o menos fantasiosas sobre la desaparición de Majorana no ha dejado de crecer.
Como se dice en el libro, y por eso estamos hablando aquí hoy de él, Ettore Majorana jugaba al ajedrez. En la correspondencia que mantuvo con su madre en los años treinta dice, hablando de Werner Heisenberg, «nos hemos hecho bastante amigos tras muchas discusiones científicas y algunas partidas de ajedrez». Su hermana corroboró el hecho de que en la familia se jugaba al ajedrez. Lo jugaba su padre, los jugaban sus hermanos. Sciascia también anota «por lo que respecta al ajedrez, Majorana era, desde niño, campeón: ajedrecista desde los siete años, lo encontramos en la crónica de un diario catanés». Sin embargo, los intentos de localizar dicha publicación han resultado hasta la fecha infructuosos.
La ilustración atómica es obra de Christopher Reid.
LA DESAPARICIÓN DE MAJORANA
EDITORIAL JUVENTUD. BARCELONA, 1994
TRADUCCIÓN DE F. SYMONS Y N. FABRÉS
lunes, 31 de mayo de 2021
MI CASA ES EL TABLERO
MI CASA ES EL TABLERO
Frase, probablemente apócrifa, atribuida a Mijaíl Tal en el libro El mago de Riga, de José María de la Loma. Tal la habría pronunciado en Buenos Aires al responder a un periodista argentino que le había preguntado si no tenía ganas de volver a casa después de jugar un torneo.
domingo, 28 de marzo de 2021
TOM TORO EN THE NEW YORKER
Estás sacrificando tu dama con bastante displicencia, ¿no?
Viñeta de Tom Toro para The New Yorker (2018)
sábado, 5 de diciembre de 2020
SUSANNA MAR
martes, 24 de noviembre de 2020
MANA NEYESTANÍ
sábado, 24 de octubre de 2020
DAN PIRARO
Una viñeta de Dan Piraro de 1988.
—Nos vemos, chicos. Me voy. Tengo una cita esta noche.
Tres segundos después, Jerry fue expulsado por unanimidad del Club de Ajedrez a perpetuidad.





















