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jueves, 9 de julio de 2026

ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

Charlotte Henry como Alicia

Edna May Oliver como la Reina roja

En 1933, Paramount estrenó la superproducción Alice en Wonderland, dirigida por Norman Z. McLeod. Con guion de Joseph L. Mankiewicz y William Cameron Menzies, contó entre sus estrellas con Cary Grant, Gary Cooper o Edward Everett Horton.

El maquillaje y vestuario, debido a Newt Jones y Wally Westmore, se mostró muy respetuoso con las ilustraciones de John Tenniel.

La cinta mezcla acontecimientos tanto de Alicia en el país de las maravillas como de Alicia a través del espejo.

jueves, 22 de enero de 2026

EL FIN DE SHEILA


Ajedrez incidental en la película de 1973 The Last of Sheila (El final de Sheila), dirigida por Herbert Ross.

En la imagen vemos, de izquierda a derecha, a Dyan Cannon, James Mason, Richard Benjamin y Joan Hackett

viernes, 19 de diciembre de 2025

CHAPLIN vs RESHEVSKY



Resulta difícil imaginar la inmensa popularidad que alcanzó Samuel Reshevsky (que en esos momentos mantenía su nombre polaco: Szmul Rzeszewski; 1911-1980) en los años veinte del siglo pasado. Su nombre ocupaba las portadas de la prensa generalista, que se maravillaba de que un niño tan pequeño pudiera derrotar en simultáneas a nutridos grupos de adultos.

Tan popular fue que se organizaron actos en los que se fotografiaba con estrellas de Hollywood. Las dos fotos de arriba muestran a Sammy con Charles Chaplin y Douglas Fairbanks durante el rodaje de Los tres mosqueteros (1921), y las dos de abajo muestran solo a Chaplin y Reshevsky durante el montaje de El chico, del mismo año que la anterior.

Se ha vertido cierta cantidad de tinta sobre si Charlot y Reshevsky jugaron realmente una partida. Incluso se han publicado las jugadas de esa supuesta partida. Pero, si acudimos a la autobiografía de Chaplin, la cosa queda meridianamente clara: Chaplin ni siquiera sabía jugar al ajedrez.

Veamos los párrafos en los que habla de Samuel Reshevsky.

Durante el montaje de El chico, Samuel Reshevsky, que a los siete años era campeón mundial de ajedrez de la categoría infantil, visitó el estudio. Iba a hacer una exhibición en el Athletic Club, jugando una partida con veinte adversarios al mismo tiempo, entre los que se encontraba el doctor Griffiths, campeón de California. Tenía una carita delgada, pálida y concentrada, con unos grandes ojos, que miraban desafiantes cuando hablaba con la gente. Me habían advertido que tenía un carácter algo esquinado y que muy raras veces daba la mano.

Después de que su representante nos presentara y dijera algunas palabras, el niño me contempló en silencio. Continué haciendo el montaje y examinando los rollos de la película. 

Al cabo de unos instantes me volví hacia él.

—¿Te gustan los melocotones?

—Sí —contestó.

—Bueno; pues tenemos un árbol cargado de ellos en el jardín; puedes trepar y coger algunos, y de paso, tráeme uno para mí.

Se le iluminó la cara.

—¡Oh! ¡Estupendo! ¿Dónde está el árbol?

—Carl te llevará —dije, refiriéndome a mi agente de publicidad.

Quince minutos después regresó, alborozado, con varios melocotones. Aquel fue el comienzo de nuestra amistad.

—¿Sabe usted jugar al ajedrez? —me preguntó.

Tuve que confesar que no.

—Yo le enseñaré. Venga a verme actuar esta noche; voy a jugar con veinte contrincantes a la vez —me dijo con orgullo.

Le prometí que iría, y le dije que después lo invitaría a cenar.

—Muy bien; terminaré enseguida.

No era necesario tener un profundo conocimiento del ajedrez para apreciar el interés de aquella noche: veinte hombres de mediana edad contemplaban atentamente sus tableros de ajedrez, enfrentados a un dilema por un niño de siete años, que incluso aparentaba menos edad de la que tenía. Observarle mientras se movía en el centro de las mesas, colocadas en forma de «U», yendo y viniendo de un tablero a otro, era ya un espectáculo en sí.

Había algo de irreal en la escena, mientras el público, compuesto de trescientas personas o más, permanecía sentado en dos filas a ambos lados del local. Contemplaba en silencio a un niño que se devanaba los sesos, enfrentado con hombres maduros. Algunos habían adoptado una actitud condescendiente. Estudiaban su tablero con sonrisas parecidas a las de Mona Lisa.

El niño era increíble y, sin embargo, me inquietó, pues mientras contemplaba aquella carita concentrada, que se ponía roja y después blanca, tuve la impresión de que pagaba un elevado precio derrochando su salud.

«¡Ven aquí!», le decía un jugador. Y el niño se dirigía hacia él, observaba el tablero durante unos segundos y luego, bruscamente, movía una pieza o decía: «¡Jaque mate!». Y el público estallaba en risas. Le vi dar jaque mate a ocho jugadores seguidos, lo cual produjo entre el público más risas y aplausos.

Ahora analizaba el tablero del doctor Griffiths. El público guardaba silencio. De repente movió una pieza, luego se volvió y me vio. Su cara se iluminó y me hizo una seña con la mano, indicándome que no tardaría mucho en terminar.

Después de dar jaque mate a varios otros jugadores, volvió ante el doctor Griffiths, que seguía profundamente concentrado.

—¿Todavía no ha movido? —dijo el niño con impaciencia.

El doctor negó con un gesto de la cabeza.

—¡Oh! Vamos, dese prisa.

Griffiths sonrió.

El niño lo miró con orgullo.

—¡No puede derrotarme! ¡Si mueve usted aquí, yo moveré ahí! ¡Y si usted mueve en esta forma, yo moveré así! —enumeró con rapidez seis o siete posibles jugadas—. Nos pasaremos aquí toda la noche; así que digamos que hemos hecho tablas.

El doctor asintió.



FICHA TÉCNICA
CHARLES CHAPLIN
HISTORIA DE MI VIDA
TAURUS. MADRID, 1964
TRADUCCIÓN DE JULIO GÓMEZ DE LA SERNA

jueves, 27 de noviembre de 2025

THE ARTIFICE GIRL

Artifice Girl (La chica artificial) es una película de 2022 con guion y dirección de Franklin Ritch, que supone una reflexión sobre los límites de la IA.

Un investigador, Gareth —interpretado por el propio Ritch—, desarrolla un modelo de IA, Cheryl, con la apariencia de una niña de 9 años. El objetivo es detectar a pedófilos en las redes.

La acción se desarrolla a lo largo de medio siglo, durante el cual los personajes humanos envejecen y mueren, mientras que Cheryl permanece igual. Bueno, igual no: Cheryl es capaz de aprender por sí misma y evolucionar hasta llegar a un punto en el que traspasa los límites que separan lo artificial de lo humano. Ello plantea un dilema ético sobre la licitud de lo que los investigadores están haciendo.

El tercer acto de la película se titula, significativamente, Caro-Kann, como una de las defensas más importantes de las negras frente a la apertura de peón de rey. Precisamente, el creador del programa, ahora anciano, se enfrenta a su creación —que ha evolucionado hasta convertirse en un androide— en una partida de ajedrez que transcurre siguiendo la defensa Caro-Kann.

Durante la partida, Cheryl cuestiona los motivos que llevaron a Gareth a crearla y cómo su actitud la ha llevado a sufrir una vida que no deseaba y de la que nunca fue advertida. En medio de la discusión, Cheryl arroja las piezas de ajedrez al suelo, como si con este gesto reivindicara su humanidad.

¿Puede una IA sentir emociones humanas? ¿Puede sufrir realizando los trabajos para los que ha sido programada? ¿Puede tener dilemas éticos? ¿Hasta dónde llega la responsabilidad de los creadores de programas de IA respecto a sus creaciones? Por estos temas transita la película. Temas que quizá estén en primera línea del debate sobre la IA en los próximos años.

Lance Henriksen (Gareth) y Tatum Matthews (Cheryl) jugando una defensa Caro-Kann

La partida termina en tablas. Las primeras que obtiene Gareth en veinticinco años. Lo que le lleva a pensar que Cheryl se ha dejado entablar a propósito.

Cheryl cuestiona a su creador los motivos que llevaron a su creación

Y le culpa de su situación emocional

Cheryl reivindica su capacidad de sentir arrojando las piezas de ajedrez al suelo

El rey por los suelos

viernes, 10 de octubre de 2025

KISS TOMORROW GOODBYE

Ajedrez incidental en una escena del thriller Kiss Tomorrow Goodbye (Gordon Douglas; Warner Bros., 1950).

James Cagney y Luther Adler conversan delante de un tablero de ajedrez en la casa del segundo.



martes, 30 de septiembre de 2025

LA GRAN AMBICIÓN

Roma. 16 de febrero de 1978

 ALDO MORO

—¿Te gusta más el póquer, verdad?

ENRICO BERLINGUER 

— Sí.

ALDO MORO

— En el ajedrez resulta casi imposible marcarse un farol. El único capaz de hacerlo es Mijaíl Tal, el mago de Riga. Soviético, como todos los mejores. Ataca sacrificando piezas. Parece que va a perder, confunde a su adversario, lo estresa. Pero siempre gana. Yo no puedo hacerlo, necesito una estrategia menos impulsiva.

Diálogo de la película Berlinguer. La grande ambizione (La gran ambición. Andrea Segre. Lucky Red, 2024) entre Aldo Moro (1916-1978) y Enrico Berlinguer (1922-1984)

El contexto de la película es el periodo conocido en Italia como «el compromiso histórico». Propuesto por el secretario general del Partido Comunista Italiano, Enrico Berlinguer, consistía en favorecer la colaboración de las tres fuerzas mayoritarias del mapa político italiano de la época —la Democracia Cristiana, el Partido Comunista Italiano y el Partido Socialista Italiano— para fortalecer la democracia y evitar una deriva autoritaria. El compromiso saltó por los aires con el secuestro y posterior asesinato del presidente de la Democracia Cristiana, Aldo Moro, por parte de las Brigadas Rojas.

El diálogo es una referencia a la complicadísima política italiana en la que la ausencia de mayorías estables obligaba a a establecer coaliciones contra natura en medio dificilísimas negociaciones. 

La alusión al octavo campeón del mundo, el soviético/letón Mijaíl Tal (1936-1992) puede considerarse anacrónica. Aunque en 1978, fecha en la que transcurre la película, Tal seguía siendo un ajedrecista formidable, su halo de jugador invencible, forjado en su triunfo en el mundial de 1960, había quedado atrás. Tampoco estamos de acuerdo en que fuera un farolero, simplemente veía muy lejos.

En la escena se ve un tablero de ajedrez.





viernes, 19 de septiembre de 2025

THE BLOB

En el clásico de terror y la ciencia ficción de los cincuenta The Blob, que vio el debut en el cine de Steve McQueen, dirigido por Irvin Yeaworth, aparece una escena ajedrecística (Paramount, 1958). En español ha recibido varios títulos como La masa devoradora, en España, o la La mancha voraz, en América.

En la comisaría del pueblo donde transcurre la acción, el teniente de la misma, buscando útiles de escritorio, abre un cajón en el que encuentra un tablero de ajedrez. 

—¡Vaya! ¿Qué tenemos aquí?

—Cuidado, Dave. No me muevas las piezas.

 

—Ritchie, viejo buitre, no sabía que jugaras al ajedrez.

—Ya te lo he dicho, Dave, no eres el único inteligente que hay aquí.

El agente explica que en las largas noches de guardia se entretiene jugando al ajedrez. Nada más quedarse solo, se comunica con otra comisaria y reanuda una partida a distancia con otro agente.

Intercambian una jugada y Ritchie hace un gesto de disgusto; realmente, la posición negra es muy inferior, con una pieza de menos, pero ya lo era antes de la última jugada. Veamos:


miércoles, 16 de julio de 2025

LOS BOINAS VERDES


John Wayne jugando al ajedrez contra su hijo Patrick en el set de The Green Berets (Los boinas verdes), película de Warner Bros de 1968 en la que el actor norteamericano compartió la dirección con Ray Kellogg.
 

viernes, 20 de junio de 2025

EL HOMBRE DE LONDRES, DE BÉLA TARR

A londoni férfi (El hombre de Londres) es una película de 2007 de Béla Tarr inspirada en la novela homónima de Georges Simenon. Fiel al libro, pero con el  peculiar estilo de Tarr.

Un trabajador de los ferrocarriles es testigo de un crimen y se apodera de una maleta que contiene una gran cantidad de dinero que el asesino ha perdido en su huida. Consigue apoderarse de ella, pero a partir de ahí, el deseo de cambiar de vida y los remordimientos luchan en su interior.

El protagonista es cliente habitual de un bar en el que juega al ajedrez contra el patrón por pequeñas apuestas. 

El dinero bajo el tablero...

...que, por cierto, está mal colocado.

 

miércoles, 14 de mayo de 2025

BARÓN PRÁŠIL

En Baron Prášil, la genial revisión de las aventuras del barón de Münchausen realizada en 1961 por Karel Zeman, encontramos dos divertidas escenas con el ajedrez como protagonista.

Karel Zeman (1910-1989) fue un director de cine checo, notable por sus largometrajes en los que mezclaba acción real y animación. Sus principales trabajos siguen un mismo patrón: un texto clásico, Jules Verne casi siempre, y un ilustrador clásico, Matthäus Merian, Paul-Dominique Philippoteaux, Gustave Doré... o contemporáneo, Zdeněk Burian.

Luego, acción real y mucha animación: tradicional dibujada a mano, fotograma a fotograma y todo tipo de efectos especiales.

Estamos en  el palacio del Sultán turco de Constantinopla, que por cierto está inspirado en los grabados que Gustave Doré hizo de la Alhambra después de su viaje por España. El barón de Münchausen y el supuesto selenita Tonik se disponen a rescatar a la princesa Bianca del Castello Nero, retenida en él.

Llegan a las dependencias del sultán, que se encuentra enfrascado en una partida de ajedrez. Sigilosamente, Münchausen llega a su lado. Pero queda absorbido por el juego, hasta el punto que no puede resistirse a indicar las jugadas al sultán. Este, al final, se pregunta de quién es esa mano que le esta soplando las jugadas. Descubiertos, empiezan a pelear, pero no por ello dejan de jugar al ajedrez. Al final, Münchausen da mate a su rival mientras de un disparo despacha a cuarenta bashi-bazouks. Quien desee saber quiénes eran estos últimos pueden echar una ojeada a esta entrada sobre Alexandre Bida.












El juego de ajedrez que vemos en la cinta es el conocido como «Club checo» y fue diseñado por el escultor Bohuslav Schnirch (1845-1901) en los años ochenta del siglo XIX. Schnirch fue un activo ajedrecista, llegando a presidir un club en Praga. Sus piezas fueron concebidas para crear un diseño auténticamente checo, ya que las piezas empleadas hasta el momento eran del modelo Viena, austriacas por consecuencia.

El diseño de Schnirch tuvo muchísimo éxito y pasó a ser el preferido de los clubes checos. Hasta el día de hoy, se han fabricado innumerables variantes de este modelo.

Liberada la princesa, Tonik, el barón y ella misma se embarcan. Después de batallas navales y tormentas, son tragados por una ballena. En el vientre de la ballena hay un barco con su tripulación y dentro del barco un camarote con un tablero de ajedrez. La ballena nada por debajo del polo norte, por lo que la princesa y el barón juegan al ajedrez bien abrigaditos. Posteriormente, una gran tempestad sacude el mar y la ballena se mueve al compás de los vientos. El barón y la princesa parecen bailar, las piezas de ajedrez los imitan.




En esta caso, los trebejos son de un antiguo modelo inglés, el llamada barleycorn.


martes, 1 de abril de 2025

POBRES CRIATURAS

Ajedrez incidental en la película de Giórgos Lánthimos Poor Things (Pobres criaturas; Walt Disney Studios Motion Pictures, 2023) 
 

domingo, 9 de marzo de 2025

EL PROCESO PARADINE

Joan Tetzel (1921-1977)  y  Charles Coburn (1877-1961) jugando al ajedrez en una escena de The Paradine Case (estrenada en España como El proceso Paradine), una producción de David O. Selznick, dirigida por Alfred Hitchcock, de 1947.

Padre e hija, están discutiendo el caso al que alude el título de la película mientras juegan una partida. Los diálogos referentes al ajedrez son los siguientes:

JUDY

—Me aburre esta partida, luego la continuaremos.

SIR SIMON

—Si no quieres jugar al ajedrez, vete a la cama. Me alegro de que no sigamos jugando. Ibas a ganarme. 

Están jugando con unos originales trebejos de cristal de los que no sabido encontrar ninguna referencia. 


jueves, 30 de enero de 2025

MAX ERNST. SURREALISMO. ARTE Y CINE

En el Círculo de Bellas Artes de Madrid se encuentra en exhibición la exposición Max Ernst. Surrealismo. Arte y cine, que podrá visitarse hasta el 4 de mayo del presente año de gracia. El ajedrez, pese a no estar incluido en el título de la exposición, tiene una presencia importante en la muestra.

Lo primero que encontramos es el folleto que diseñó Marcel Duchamp para la exposición The Imagery of Chess, que organizaron al alimón Marcel Duchamp, Max Ernst y Julien Levy en la galería de este último en 1945. Duchamp empleó las siluetas de dos de las piezas (el rey y un alfil) del juego diseñado por Max Ernst en 1944, que puede verse también en la exposición.

Sobre The Imagery of Chess y Max Ernst hemos hablado largo y tendido en el blog. Aquí pueden leer algunas entradas.


Posteriormente, una de las salas de la muestra reúne varias obras relacionadas con el ajedrez realizadas o al menos relacionadas con Max Ernst.

En primer lugar hay tres piezas en bronce, diseñadas entre 1929 y 1930. Las piezas son un rey, una dama y un alfil. Aunque los comisarios lo han traducido como Rey, reina y loco. En fin, estábamos acostumbrados que en el cine, en la publicidad, en la pintura, se cometan frecuentes errores a la hora de componer posiciones ajedrecísticas. Uno pensaría que en museos y exposiciones serían más cuidadosos, pero va a ser que no.

Roi, reine et fou (Rey, dama y alfil), 1929/30. Colección particular. Stuttgart.

También hay un ejemplar del juego diseñado en 1944 para la exposición The Imagery of Chess, de la que ya hemos hablado. Ernst concibió su idea en Long Island, durante unas vacaciones, y creó un prototipo de escayola que posteriormente un carpintero tallaría en maderas de arce (para las piezas blancas) y de nogal (para las negras).

Las piezas están hechas de formas geométricas combinadas unas con otras.

Los peones son conos que se han rebajado en su parte media.

Las torres son conos truncados rematados por una sección esférica.

Los caballos, con forma de cuerno, fueron hechos encajando dos latas una dentro de otra y rellenando el espacio sobrante con yeso.

Los alfiles son los moldes de dos cucharas sobre dos conos truncados.

La dama combina, como las torres, conos truncados con una sección esférica. Es la pieza más grande del conjunto. Algo poco corriente porque suele ser el rey la pieza más alta de los juegos de ajedrez.

El rey es un cilindro cortado en diagonal sobre un cono truncado.

Las piezas están colocadas en expositores en una pared decorada con cuadrados blanquinegros.




En la misma sala podemos ver varias fotos del rodaje de la película de Hans Richter 8 x 8. A Chess Sonata in 8 Movements de 1957. En la película participaron como actores varios artistas de vanguardia. El matrimonio compuesto por Max Ernst y Dorothea Tanning protagonizó uno de los ochos movimientos del filme.

Yves Tanguy como alfil negro. Fotograma del rodaje de la película 8x8. A Chess Sonata in 8 Movements de Hans Richter.

Dos instantáneas del rodaje de 8x8. A Chess Sonata in 8 Movements, de Hans Richter

Otra instantánea de la película 8x8. A Chess Sonata in 8 Movements, de Hans Richter

Nicolas Calas, Jacqueline Matisse, Richard Huelsenbeck, Enrico Donati y Marcel Duchamp (sentado) en un momento del rodaje de 8x8. A Chess Sonata in 8 Movements, de Hans Richter

También encontramos una foto de Arnold Eagle realizada durante el rodaje de otra película de Hans Richter, Chess: Passionate Pastime: The Story of Chess over 5,000 years. La instantánea muestra a Marcel Duchamp jugando contra el GM norteamericano Larry Evans. Hay fotos de esta misma escena realizadas por Philippe Halsman que comentamos hace tiempo. No sabemos a ciencia cierta la relación de esta imagen con Max Ernst.


Por último, la exposición se cierra, en lo que respecta al ajedrez, con una célebre foto del matrimonio Ernst realizada por el fotógrafo Bob Towers en la casa de Max y Dorothea Tanning en Sedona (Arizona) en 1951.


Una ampliación de la misma cierra el espacio de la sala dedicada al ajedrez.