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miércoles, 21 de octubre de 2026

CUADERNO DEL TIEMPO

Una mención al ajedrez en la Alicia a través del espejo de Lewis Carroll en el libro Cuaderno del tiempo, de Belén Jiménez, maestra, pedagoga y especialista en literatura infantil y juvenil. 

Alicia atravesando el espejo
Chris Ridell. McMillan, 2021

Sabemos que los espejos esconden detrás otros mundos y, si los traspasamos, podemos hacer viajes que nos lleven hacia el tiempo de la memoria perdida. Podemos aparecen entre los juncos de un río, haciéndole frente a la reina roja, convertidos en peones de ajedrez movidos por los hilos del destino, y, quizá, sorprendidos, despertarnos entre los lirios, sin saber si formamos parte de un sueño, como Alicia, cuando Lewis Carroll la pensó atravesando el espejo.

Cuaderno del tiempo, a la manera de las Labores de los Meses medievales, da un poético repaso a los colores, las luces, los olores de la naturaleza a través del año. Acompañado por los poetas que pensaron el paisaje.


FICHA TÉCNICA
BELÉN JIMÉNEZ
CUADERNO DEL TIEMPO. EL PASO DE LA LUZ
ILUSTRACIONES DE LETICIA RUIFERNÁNDEZ
ALHULIA. SALOBREÑA (GRANADA), 2025

lunes, 21 de septiembre de 2026

CORMAC McCARTHY. AJEDREZ EN LA TRILOGÍA DE LA FRONTERA

En la conocida como Trilogía de la frontera, integrada por las novelas Todos los hermosos caballos (1992), En la frontera (1994) y Ciudades de la llanura (1998), Cormac McCarthy (1933-2023) hace que uno de los personajes principales, John Grady Cole, juegue al ajedrez. Aunque la presencia global del juego en la trilogía es pequeña, su importancia simbólica, creemos, es grande.

Antes de detenernos en la interpretación del tema ajedrecístico, vamos a repasar las menciones al ajedrez presentes en las novelas, todas ellas asociadas a este personaje y presentes en el primero y último de los libros que componen la trilogía.

En Todos los hermosos caballos, la primera novela, el protagonista, John Grady Cole, propone una partida a su padre:

¿Qué tal si traigo el tablero de ajedrez alguna tarde?

No tengo paciencia para jugar.

Tienes paciencia para jugar al póquer.

Eso es diferente.

¿Qué diferencia hay?

El dinero es la diferencia.

La segunda escena de ajedrez transcurre en la hacienda mexicana donde trabaja John Grady. Una tarde es invitado a jugar por la tía abuela de su amada:

Apartó la silla, se sentó, puso el sombrero en la silla contigua y miró el tablero. Ella colocó los pulgares contra el borde y lo empujó un poco hacia él. El tablero estaba hecho con cubos de nogal circasiano y arce de ojo de perdiz, con un borde de nácar incrustado, y las piezas eran de marfil y cuerno negro tallados.

 (...)

Era zurda como él o jugaba al ajedrez con la mano izquierda. Le faltaban los dos últimos dedos y sin embargo él no lo advirtió hasta bien adelantado el juego. Finalmente, cuando él le tomó la reina, se rindió, le felicitó sonriendo e indicó el tablero con cierta impaciencia. Ya estaban hacía rato en el segundo juego y él le había comido los dos caballos y un alfil cuando ella hizo dos jugadas consecutivas que le obligaron a hacer una pausa. Estudió el tablero. Se le ocurrió que ella podía sentir curiosidad por saber si le regalaría el juego y se dio cuenta de que en realidad lo había considerado y supo que ella lo había pensado antes que él. Se recostó y miró el tablero. Ella le vigilaba. Él se inclinó hacia delante, movió su alfil y le hizo jaque mate en cuatro jugadas.

Ha sido una tontería por mi parte, dijo ella. El caballo de la reina. Ha sido un error. Juegas muy bien.

Sí, señora. Usted también juega bien.

(...) 

¿Uno más?, preguntó ella.

Sí, señora.

Abrió el juego de una manera que él no había visto nunca. Al final perdió la reina y se rindió. Ella le miró sonriendo.

(...) 

No podría usar otra vez esa apertura con tanto efecto, dijo.

Yo no la había visto nunca.

Ya. La inventó el campeón irlandés Pollock. La llamaba apertura del Rey. Temía que la conocieras.

Me gustaría verla de nuevo en otra ocasión.

Sí. Claro.

(...)

¿Dónde aprendiste a jugar al ajedrez?

Mi padre me enseñó.

Debe de ser un jugador muy bueno.

Era el mejor que he visto en mi vida.

¿No podías ganarle?

A veces. Estuvo en la guerra y después de su regreso pude vencerle, pero no creo que jugase con atención. Ahora no juega nunca.

Es una lástima.

Sí, señora. Lo es.

La apertura de rey mencionada en la novela (en el original King's Own Opening) parece referirse a la descrita en un poema anónimo publicado en el Ohio Chess Bulletin en diciembre de 1960 titulado Tumbleweed. Es un poema que mezcla lo humorístico con lo moralizante. El título del poema encaja a la perfección con el ambiente de la trilogía, ya que tumbleweed no es sino el nombre inglés de esas plantas que ruedan por el desierto empujadas por el viento en las películas del Oeste.

El poema describe la visita de un fatuo jugador de ciudad a un pequeño pueblo. Se enfrenta a un jugador local que abre todas las partidas con una apertura estrafalaria: 1. e4 e5 2. f4 exf4 3. ♔f2, pero que consigue vencer por el descuido y la soberbia del rival.

El propio poema atribuye su paternidad a un tal Pollock, sin más. Doña Alfonsa, en el texto de McCarthy, añade que Pollock era un campeón irlandés. Quizá el escritor norteamericano se inspirara en la figura de William Henry Krause Pollock (1859-1896) que aunque era inglés residió ocasionalmente en Dublín y en 1885 ganó el campeonato nacional irlandés.

Pollock era un táctico brillante y, por lo tanto, un fuerte jugador de ataque. Entre las partidas que se conservan de él no hay ninguna en las bases de datos con la apertura descrita en el poema. Claro que la casuística sobre esta apertura es prácticamente inexistente, apenas las partidas contenidas en el poema y alguna partida suelta disputada entre aficionados de bajo nivel y sin ninguna presencia en la práctica magistral.

En Chess.com puede leerse el poema y ver en un tablero interactivo las tres partidas que contiene.

En la novela que cierra la trilogía, Ciudades de la llanura, de nuevo encontramos a John Grady Cole jugando al ajedrez en varios momentos del libro con Mac McGovern, el propietario del rancho donde trabaja. Juegan en la mesa de la cocina, en un tablero con piezas talladas en nogal y acebo. La superioridad de John Grady es tan evidente que otro trabajador del rancho le advierte:

Tendrás que darle algo de ventaja, chaval. No vaya a ser que te sustituyan por alguien que sepa más de caballos y juegue peor al ajedrez.

Pero John Grady no concedía cuartel en las partidas. Como ya había hecho contra doña Alfonsa, en Todos los hermosos caballos, juega a ganar sin ningún titubeo. En la segunda partida que juegan, después de que su patrón abandonara, giró el tablero y defendió la posición perdedora final con tal pericia que logró ganar la partida.

Posteriormente, después de otra partida

Esparció las piezas sobre el tablero y lo giró. Le juego otra, dijo.

Mac negó con la cabeza. Expulsó despacio el humo de su cigarro sobre la mesa y luego cogió su taza y apuró el resto de café.

Basta por hoy, dijo.

Sí, señor. Ha hecho una buena partida.

No creía que fueras a sacrificar un alfil.

Eso era uno de los gambitos de Schönberger.

¿Has leído muchos libros de ajedrez?

No, señor. No muchos. Solo el suyo.

Es necesario hacer un comentario sobre Schönberger. Michael Lynn Crews, en su libro Books Are Made Out of Books: A Guide to Cormac McCarthy's Literary Influences, dice que entre las notas de McCarthy para Ciudades de la llanura aparece una que dice: «Ajedrez—gambito Schliemann para el jugador de negras». El porqué de este cambio de nombre permanece en el misterio. Pudo ser un error tipográfico o una decisión del escritor.

Pero lo que parece claro es que la idea primitiva era emplear el nombre de Wilhelm Karl Adolph Schliemann (1817-1872), abogado, teólogo y ajedrecista alemán. Aunque esto no nos permite identificar la apertura jugada entre Mac y John Grady. Al menos hay dos gambitos con el nombre de Schliemann, los dos frente a la apertura española, también conocida con el nombre de su creador: Ruy López.

El primero viene definido por las jugadas 1. e4 e5 2. ♘f3 ♞c6 3. ♗b5 f5 y es conocido en la literatura ajedrecística como gambito Jänisch—Schliemann.


Y el segundo se da tras las jugadas 1. e4 e5 2. ♘f3 ♞c6 3. ♗b5 ♝c5 4. c3 f5 en la conocida como defensa Cordel frente a la apertura española o Ruy López. Se conoce como gambito Cordel o gambito Schliemann.


Vamos a adentrarnos ahora en el posible significado del ajedrez en la obra que estamos comentando.

La trilogía de la frontera está formada por novelas que describen el proceso de iniciación de personajes muy jóvenes en un mundo crepuscular —en el que están desapareciendo los viejos oficios ganaderos, poniendo en peligro el trabajo de los vaqueros— violento y lleno de tensiones. Toda la trilogía se desarrolla en el territorio semidesértico que separa Texas y Nuevo México de México.

John Grady Cole había aprendido a jugar con su padre, quien después de la II Guerra Mundial reconoce no tener ya la cabeza para el juego. En Todos los hermosos caballos juega tres partidas contra Doña Alfonsa, tía del propietario del rancho donde trabaja y tía abuela de Alejandra, la joven de la que está enamorado el norteamericano.

Las partidas de ajedrez son el contrapunto simbólico de la conversación que mantienen y que básicamente giran en torno a las razones que expone Alfonsa para convencer a John Grady, un joven vaquero pobre, de que sus amores con Alejandra, una rica heredera, no tienen futuro.

Alfonsa, anciana y experimentada, culta e inteligente, desgrana las razones mientras juega. El texto da a entender que Alfonsa se deja ganar las dos primeras partidas y que gana con facilidad la tercera con una apertura que resulta desconocida para John Grady. De forma significativa, este abandona cuando pierde su dama, prefigurando en el tablero lo que pasará en la vida real, Alejandra rechazará su oferta de matrimonio.

En Ciudades de la llanura reaparece John Grady y sigue jugando bien al ajedrez, ahora contra el patrón del rancho donde trabaja. En este caso, es la forma de jugar al ajedrez de John Grady la que nos da pistas sobre su carácter. Sus aperturas son eminentemente tácticas y implican un sacrificio de material. No son aperturas para pusilánimes, exigen un juego abierto, dinámico y no exento de riesgos.

Al igual que John Grady, sus decisiones tampoco admiten vuelta atrás: una vez tomadas, avanza con ellas hasta las últimas consecuencias, sin importar el coste. Así, las elecciones ajedrecísticas del personaje funcionan como una prolongación de su carácter y anticipan el modo en que afrontará su propio destino.

Nota sobre la traducción. Como suele ser costumbre, la traducción adolece de ciertas imprecisiones en los aspectos técnicos: se habla reiteradamente de la reina y sería más apropiado llamarla dama.


FICHA TÉCNICA
CORMAC McCARTHY
TODOS LOS CABALLOS HERMOSOS
RANDOM HOUSE MONDADORI. BARCELONA, 2009
TRADUCCIÓN DE LUIS MURILLO FORT

EN LA FRONTERA
RAMDOM HOUSE MONDADORI. BARCELONA, 2009
TRADUCCIÓN DE LUIS MURILLO FORT

CIUDADES DE LA LLANURA
RAMDOM HOUSE MONDADORI. BARCELONA, 2009
TRADUCCIÓN DE LUIS MURILLO FORT

ILUSTRACIÓN
CYNTHIA ZHOU
COWBOY CHESS
ÓLEO SOBRE LIENZO. 101,6 × 86,4 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

jueves, 17 de septiembre de 2026

BODEGÓN, FRANCISCO ARIAS ÁLVAREZ. JUEGO DE AMOR, JOSÉ GARCÍA NIETO


Grabado de Francisco Arias Álvarez (1911-1977) para la publicación Los artistas grabadores que reunía la obra de 24 escritores y 24 artistas. Este Bodegón de Arias Álvarez iba acompañado con el soneto Juego de amor de José García Nieto (1914-2001). Adicionalmente, se realizó una tirada de cien ejemplares numerados.


JUEGO DE AMOR
Comienza la partida. La rumorosa arcilla
del paraíso vuelve. Jugamos. Y perdemos
los dos. Bebe la vida. Me bebes. Nos bebemos.
Quiero agotar tu noche donde mi estrella brilla.

Un dios crea su fuente: roja, verde, amarilla;
un dios inventa el beso, pero ya no nos vemos.
Frente a frente morimos y nos estremecemos
por alcanzar la arena fugaz de la otra orilla.

Un dios inventa el vino, y el sitio, y la costumbre,
y el paladar devuelve su oscuridad de lumbre
al cristal con que el tiempo tenazmente nos hiere.

Juego, juegas, jugamos. La suerte está echada.
El río, en medio. Lejos, tú eres la madrugada;
yo, el sol hundido y último donde la tarde muere.

FICHA TÉCNICA
VV. AA.
LOS ARTISTAS GRABADORES (VOLUMEN I)
EDICIONES ROSA VERA. BARCELONA, 1956/7





domingo, 13 de septiembre de 2026

EL LABERINTO DE LAS ACEITUNAS


Añadimos a la serie «Ajedrez sin ajedrez» la cubierta de la celebérrima novela de Eduardo Mendoza El laberinto de las aceitunas, editada por Booket en 2006. Es lo único que hay de ajedrez en el libro. Pese a ello, ¡léanlo!


viernes, 11 de septiembre de 2026

ACERCA DE RODERER

Acerca de Roderer es, en parte, una novela sobre la inteligencia. Y, siempre que tratamos sobre ello, traemos a colación la afirmación de un personaje de Goethe que señala que el ajedrez es su piedra de toque.

En Acerca de Roderer se oponen dos tipos de inteligencia. La del innominado narrador, en quien no falta quien ve un trasunto de Guillermo Martínez, el novelista, por más que su papel en la trama no sea el más lucido. Y la de Roderer, el personaje que da nombre al libro y sobre el que se articula toda la trama.

Un tercer personaje los va a definir de la siguiente forma: el narrador tendría una inteligencia asimilativa y todo le resulta fácil. Es el tipo de inteligencia que conduce al éxito; el tipo de inteligencia que sabe dar utilidad práctica a los conocimientos.

Roderer tendría otro tipo de inteligencia. La que lo cuestiona todo, la que nunca está satisfecha. Obsesiva, maníaca, torturada. Es el tipo de inteligencia que conduce al genio, aunque a veces se despeña por el exceso, por la locura.

Quizá lo que está oponiendo el novelista no sea sino una manifestación más de la oposición tradicional entre lo apolíneo y lo dionisíaco, entre la razón y el orden y el caos y la pasión.

Al principio del texto, ambos protagonistas se enfrentan en una partida de ajedrez.

El narrador se presenta a sí mismo como un jugador de club. Alguien que prepara las partidas, que estudia aperturas, que maneja publicaciones técnicas y que tiene aspiraciones deportivas, aunque sea solo a escala local. 

Roderer es un jugador desconcertante. El narrador no acierta a comprender su juego, que le parece extraño, pero, a la vez, profundo y sutil. Al final logrará imponerse en un final de peones. Más adelante, reconocerá un interés solo relativo por el ajedrez. No jugaba por deporte ni mucho menos por entretenimiento. Jugaba para probar algo. 

El narrador reconocerá que la partida sería un resumen de lo que luego sería su relación. Incomprensión teñida de admiración. La idea de que había un solo contendiente: él. Roderer estaba a otra cosa. Jugaba a otro juego y en otra dimensión.

El desarrollo de la trama sigue el camino propuesto para ambos contendientes. El narrador cursa exitosamente sus estudios, viaja por el mundo y obtiene una beca para Cambridge, la meca de los matemáticos. Lo que él quiere ser.

Roderer se enfrasca en una oscura investigación. Desdeña la educación formal, que no puede enseñarle nada de lo que a él le interesa, y se abisma en una obsesiva búsqueda de la totalidad. De lo absoluto.

Guillermo Martínez, quien ha manifestado en alguna ocasión que esta, su primera novela, es también la más querida, ha comentado la génesis de la historia.

El autor conoció de forma casual, mientras cursaba sus estudios secundarios, a dos adolescentes que parecían brillar en la oscuridad de sus cuartos para sí mismos, sin necesidad de público alguno. Uno de ellos había aprendido a jugar al ajedrez solo. Pese a ello, había alcanzado una competencia razonable. Un día, sin embargo, abandonó el juego de forma abrupta. El otro pintaba obsesivamente en su habitación extraños cuadros. Roderer es una mezcla de esos dos jóvenes. Ambos solitarios, ambos retraídos, ambos sin padre, criados solo por la madre.

Por otra parte, Guillermo Martínez contó su temprano acercamiento al ajedrez. Aprendió con su padre, en 1971, a rebufo de la efervescencia que provocó en Argentina el match Fischer-Petrosian, disputado en Buenos Aires. Martínez seguía, acompañado por sus hermanos y su progenitor, la retransmisión radiofónica de las partidas. Juntos intentaban adivinar las jugadas de los contendientes.

Quizá no sean casuales los parecidos entre el undécimo campeón del mundo de ajedrez, Robert James Fischer, con el protagonista de la novela. Adolescentes ensimismados, con una inteligencia natural que lo cuestiona todo, que prescinden desde muy jóvenes de una educación reglada que juzgan que no les va a aportar nada a sus objetivos, que se crían sin padre, solos con su madre, que trabajan incansablemente, hasta febrilmente, para alcanzar un conocimiento total, absoluto. Es cierto que Fischer brilló para el mundo entero, a diferencia de los adolescentes que Guillermo Martínez conoció en su juventud y que tomaron cuerpo posteriormente en Roderer, aunque su destino no dejó de tener un componente trágico.

Volviendo al libro, el narrador no puede, pese a todo, ocultar su fascinación por Roderer, por la amplitud y profundidad de sus conocimientos, por la determinación casi fáustica con que afronta su investigación, por su desdén absoluto hacia el mundo y sus placeres, por la imperturbabilidad con la que se enfrenta a un destino fatal. De alguna forma, ha sucumbido al sentir general de que Roderer es más inteligente que él, que la victoria en la partida de ajedrez había anunciado ese hecho.

De forma significativa, Guillermo Martínez considera que hay dos partidas en el libro: la que gana Roderer en las primeras páginas y la que se desarrolla durante el resto de la novela y que es una suerte de venganza del narrador sobre su amigo/rival. Venganza que culminará cuando el narrador desestime ser quien dé cuerpo a las investigaciones de un Roderer enfermo terminal, redactando su teoría. Negativa que no puede ser más pueril y cruel: no puede escuchar sus conclusiones porque ha quedado a cenar con su familia. Por supuesto, el novelista no comete el error de aclarar si el resultado de la investigación de Roderer tenía entidad o fue solo el fruto de una mente enloquecida.

Si tuviéramos que incluir Acerca de Roderer en una Historia de la Literatura Artedrecística, la pondríamos en la categoría principal. El ajedrez apenas ocupa unas líneas en la novela, un par de párrafos en los que se habla un poco de aperturas y se comenta el desarrollo de una partida, y unos cuantos más en los que se dan algunas referencias a las ambiciones deportivas del narrador. Poco más. Sin embargo, su importancia simbólica es mayor: jerarquiza desde el principio a los personajes y define la dialéctica que se establece entre ellos. El narrador, aupado sobre la superioridad intelectual que cree poseer frente a sus vecinos, desdeña los juegos de cartas que se disputan en el café donde se reúnen los ajedrecistas, y desprecia, considerándolo  «una oscura inversión de la inteligencia», a los que abandonan la fría razón del ajedrez por el azar de los naipes. Roderer, por su parte, considera el ajedrez un medio, «un modelo a pequeña escala» de otra cosa más importante. 

La obra de Guillermo Martínez ha merecido diversas reediciones desde su publicación. Muchas de las cubiertas presentan un tema ajedrecístico. 

Edición en rústica de 1992 de Planeta

Edición en rústica de Planeta de 1999

Edición en rústica de 2012 de Booklet

Edición de 2019 en rústica por Booket

Edición rústica de 2024 por Planeta

FICHA TÉCNICA
GUILLERMO MARTÍNEZ
ACERCA DE RODERER
PLANETA. BUENOS AIRES, 1993
 


jueves, 3 de septiembre de 2026

NOVELA DE AJEDREZ


Una nueva edición de la célebre Novela de ajedrez de Stefan Zweig —con traducción de Nicolás Gelormini, prólogo de Antonio Gude y cubierta de Claudia Tijman— ha sido editada por La Casa del Ajedrez en el presente año de 2026.


FICHA TÉCNICA
STEFAN ZWEIG
NOVELA DE AJEDREZ
LA CASA DEL AJEDREZ. MADRID, 2026
TRADUCCIÓN DE NICOLÁS GELORMINI

martes, 18 de agosto de 2026

LA APERTURA POTTER

Stephen Potter (1900-1969) fue un escritor humorístico británico que alcanzó notable fama con sus libros paródicos de los libros de autoayuda y sobre todo con The theory and practice of gamesmanship; or, The art of winning games without actually cheating (Teoría y práctica de la astucia. O cómo ganar en juegos sin llegar a hacer trampas de verdad).

Para el ajedrez, Potter dice lo siguiente:

El objetivo principal de la estrategia en el ajedrez siempre debe ser, cueste lo que cueste, forjar una buena reputación. En nuestra pequeña comunidad ajedrecística de Marylebone, sería una inmodestia por mi parte negar que me he labrado un nombre considerable sin haber ganado jamás una sola partida.

Y sus propuestas son: ponerse de acuerdo con otro jugador y disputar una partida sin tablero, contestar ante la admiración de los presentes que es una facultad innata.

O jugar el gambito Potter. Que consiste en realizar unas cuantas jugadas y en una posición igualada abandonar. Cuando el contrario, sorprendido, pregunta la razón decir algo así como:

YO

—Bueno... seguro que vas a capturar mi alfil después de dieciséis movimientos, a menos que... a menos que... E incluso entonces pierdo mi torre tres movimientos más tarde.

OPONENTE 

—Oh, sí.

YO

—A menos que hagas algún sacrificio allí, lo cual, por supuesto, no harías.

OPONENTE

—No.

YO

—Buen juego.

OPONENTE

—Sí.

YO

—Una situación muy bonita... una situación realmente bonita. ¿Te importa si tomo nota? En Chess News suelen publicar todo lo que les envío.   

No es exagerado decir que esta estratagema, llevada a cabo con audacia contra un experto, realza la reputación del astuto con mayor eficacia que el intento más corajoso de librar una batalla perdida.

Has perdido, pero la victoria moral es tuya: has visto mucho más lejos que tu adversario. 

viernes, 31 de julio de 2026

ABEL, DE ALESSANDRO BARICCO

En Abel, el wéstern de Alessandro Baricco publicado en 2023, encontramos la siguiente cita ajedrecística:

Juez McAuley, Abraham McAuley, ¿A dónde coño te has ido? ¿Quién impartirá justicia en nuestras tierras nacidas de la injusticia? ¿O traerá paz a nuestras casas siempre en guerra? ¿Acaso tendré que hacerlo yo? ¿Un humilde siervo de Dios que no sabe hacer otra cosa en la vida? ¿Debería hacerlo Paul que ensilla los caballos? ¿O Esther porque es la más hermosa de la ciudad? ¿O, tal vez, Jackolson solo por saber jugar al ajedrez? 

Abel, el culto pistolero protagonista, interpela al juez ausente preguntando retóricamente quién podría encargarse de impartir justicia: ¿un pistolero, un mozo de cuadra, una belleza o un ajedrecista?

Un buen ajedrecista es aquel que toma buenas decisiones... en el tablero. La respuesta a la demanda de Abel parece sencilla: una persona justa.


FICHA TÉCNICA
ALESSANDRO BARICCO
ABEL
ANAGRAMA. BARCELONA, 2024
TRADUCCIÓN DE XAVIER GONZÁLEZ ROVIRA

 


miércoles, 29 de julio de 2026

TELÉFONO, DE PERCIVAL EVERETT


Teléfono es una novela del escritor norteamericano Percival Everett (1956) que aborda cuestiones como la pérdida, el duelo o la aceptación de uno mismo. En paralelo, también se adentra en temas sociales, sin ir más lejos la explotación laboral de inmigrantes, principalmente mujeres. Al igual que en otras obras de Everett, las cuestiones raciales sobrevuelan toda la trama. 

Un profesor universitario que no es feliz ni infeliz, sino todo lo contrario, ve alterada su vida por dos acontecimientos inesperados: la noticia de que su hija tiene una enfermedad neurodegenerativa incurable y una anónima petición de ayuda, escondida en una prenda comprada por internet.

La novela incorpora, además, un audaz experimento formal: se publicaron simultáneamente tres versiones del libro, con cambios en los diálogos de los personajes y, sobre todo, con tres finales distintos. Esta característica no fue anunciada oficialmente, por lo que los distintos lectores leen distintas novelas. 

Las tres versiones originales solo se distinguen por un pequeño detalle de la cubierta: una brújula que señala orientaciones diferentes. Este juego ha desaparecido en la versión española, porque no hemos advertido diferencia alguna entre las cubiertas que hemos localizado por la red o visitando librerías. Aunque nos hemos puesto en contacto con la editorial, quizá por ser época estival, no hemos recibido respuesta. Si la hubiere, escribiríamos una nota actualizando la información correspondiente.

La idea clave detrás de este experimento editorial es que el lector, que no es consciente de la existencia de otras versiones, al compartir su lectura con otras personas descubrirá discrepancias entre su lectura y la de otros lectores. Parecido al juego que da título a la novela, en el que los participantes se van susurrando al oído una historia para descubrir, al final, que el mensaje se ha distorsionado al pasar de persona en persona. En España, el juego se conoce como «teléfono escacharrado».

El simple hecho de descubrir la existencia de otras versiones modifica por completo nuestra lectura de la novela. ¿Es fiable el narrador? ¿Se nos ha escamoteado algo? ¿Es necesario leer las tres versiones para comprender plenamente la obra? El autor, preguntado al respecto, dice que hay muchos pequeños cambios; unos pocos, grandes; y, sobre todo, un final distinto en una de las versiones. Everett insiste en que con ello quiere subrayar la autoridad del lector, aunque no estamos muy seguros de que ello sea así.

Estamos, en definitiva, ante una novela extraordinariamente compleja —y eso que solo hemos leído una de las versiones, la noroeste, y no sabemos lo que cambiaría nuestro criterio al leer las otras— que invita al lector, mediante un incesante tejido de referencias, a reconocer ecos de la filosofía (Sócrates, Cicerón, Thomas Hobbes), paleontología (muchos fósiles), pintura (los maestros del Louvre) o poesía (los poemas de Friedrich Rückert musicados por Gustav Mahler). Por supuesto, con un final abierto, abrupto y, como hemos adelantado, hipotético.

El ajedrez desempeña un papel importante en la trama. Según nos cuenta el narrador, había enseñado las reglas a su hija cuando tenía unos siete años y solían jugar con frecuencia. La niña, sin ser un prodigio, se interesó por el juego y empezó a leer sobre él y a practicarlo. Cuando cumplió doce años, su nivel ya era superior al de su padre. Precisamente, el deterioro de sus prestaciones ajedrecísticas es una de las primeras señales de alarma de la enfermedad.

En uno de los capítulos se reproduce una de las partidas disputadas entre padre e hija. La transcripción de la partida presenta algunos problemas en su adaptación al castellano: no se respetan las convenciones de la notación algebraica de que las jugadas de peón se indican por la letra de la columna en la que está dicha pieza, pero en minúsculas. También se han utilizado las iniciales de las piezas en inglés, en lugar de en castellano. Además, las primeras jugadas de una partida reciben el nombre de apertura, no de obertura. 

A partir de la decimocuarta jugada, basta una rápida consulta en las bases de datos de partidas para identificar sin dificultad la partida Nenarokov–Alekhine, disputada en Moscú en 1915.

Veámosla. 


Aunque no es infrecuente que algunos novelistas incorporen partidas históricas haciéndolas pasar por propias de personajes ficticios, el recurso siempre nos ha parecido discutible, pues puede producir cierta extrañeza ver a un jugador que reconoce no ser más que un modesto aficionado jugar con el nivel de uno de los más fuertes ajedrecistas de Moscú de principios del siglo XX.

Todo indica voluntariedad por parte de Everett, porque, en un guiño al lector, Zach llama a su hija Madame Nenarokov, lo que deja claro que quiere dirigir al lector hacia esa partida histórica.

No somos los primeros en considerar que la partida de ajedrez constituye uno de los puntos centrales en la interpretación de la novela. El profesor Martin Paul Eve, de Birkbeck, Universidad de Londres, escribió un extenso artículo titulado Impossible Chess, Close Reading, and Inattention as Disability in Percival Everett’s Telephone (Ajedrez imposible, la lectura atenta y la falta de atención como discapacidad en «Telephone», de Percival Everett) en el que comenta la partida de ajedrez. 

El alcance del artículo va más allá de lo puramente ajedrecístico y se adentra en temas para los que no tenemos competencia, como el análisis literario de la discapacidad o el análisis filológico, y pese al gran interés del artículo, no vamos a pronunciarnos sobre sus conclusiones.

Sin embargo, en lo meramente ajedrecístico sí que nos vamos a permitir discrepar de la tesis del profesor Eve. Tras analizar las tres versiones de la novela, Eve afirma que hay omisiones evidentes y crecientes en la notación de la partida que hacen imposible reconstruirla con exactitud. La falta de esas jugadas representaría las variantes textuales de la novela, escamoteadas a propósito por el autor, que nos hacen imposible la comprensión total del texto. Al mismo tiempo, nos situarían en una perspectiva cercana a la de la niña protagonista, a la que su enfermedad degenerativa va impidiendo comprender la realidad.

En el ejemplar que hemos manejado —la versión noroeste, como ya hemos indicado— solo falta una jugada: la novena del blanco, pero el resto de las jugadas están descritas en el texto. Además, la jugada que falta es forzada por lo que se puede deducir fácilmente. El siguiente diagrama nos ayudará a comprenderlo:


El alfil negro acaba de capturar un caballo blanco en c3, dando jaque. Sea intencionada o no por parte de Everett la omisión en el texto de la siguiente jugada blanca, esta solo puede ser 9. bxc3, y a partir de ahí la partida se sigue perfectamente.

Quizá el problema radique en que la anotación de la partida se desarrolla en dos planos. En uno de ellos las jugadas se van transcribiendo aisladas, como se haría en una revista especializada (aunque en la novela no se ponga el número de jugada) dejando un espacio arriba y abajo de los párrafos del texto al que acompañan. 

Otras jugadas se mencionan precisamente dentro del texto, en el diálogo que mantienen padre e hija mientras juegan. Dado que ambos niveles narrativos no van sincronizados, es posible que un lector no familiarizado con la notación algebraica llegue a pensar que son dos partidas las que se disputan y que en ambas faltan jugadas. Pero solo es una, y perfectamente reproducible.

Además, Everett quería que se supiera que la partida era histórica y dejó una pista (enrevesada y oculta, pero pista al fin y al cabo) al hacer que Zach llamara a Sarah madame Nenarokov. Nenarokov, como hemos dicho, era el conductor de las piezas blancas en la partida modelo.

Solo hemos detectado una posible errata en la transcripción de la partida. Tanto en la edición inglesa como en la española la jugada dieciséis de las negras es Qxc6 —cuando debería ser Qc6—. Qxc6 (Dxc6 en castellano) implicaría que la dama negra ha capturado una pieza en la casilla c6, lo que es imposible. Qc6 simplemente quiere decir que la dama se mueve a c6, según ocurrió en la partida modelo. Podría tratarse simplemente de una errata tipográfica, aunque no cabe descartar que existan diferencias entre las distintas versiones del texto.

Hay, sin embargo, otra anomalía mucho más llamativa, y que, hasta donde sabemos, Martin Paul Eve no comenta. Zach juega con las piezas blancas y perderá al final, algo nada sorprendente porque ya se ha dicho que Sarah es mejor jugadora que su padre, pero, al comentar la décima jugada, el texto señala que es Sarah quien se enroca corto. Si en castellano pudiera haber alguna duda de quién juega, el original inglés lo deja meridianamente claro: Then, as if she had it all planned, she castled short. 0-0. 

Curiosamente, cuando Sarah enroca largo, su padre deja este comentario:
No puedo decir que me sorprendiera su enroque, pero la maniobra —el enroque, en realidad, es una jugada, no una maniobra— siempre me transportaba en cierto modo a otro lugar. El hecho de que las dos piezas se pudieran mover a la vez me parecía mágico, lo bastante como para poder llevar a cabo un movimiento parecido en la vida real. No tenía ni idea de cómo sería en la práctica aquel movimiento.

No podemos dejar de pensar que lo que Zach quería, como tantos padres en circunstancias similares, era ocupar el lugar de su hija, cambiarse por ella, al igual que el rey y la torre parecen intercambiar sus posiciones durante el enroque.

Y ya antes hubo un diálogo muy significativo entre padre e hija mientras jugaban la partida:

—¿Sabes por qué siempre te gano, papá?

—Dímelo

—Porque odias perder piezas.

—¿Ah, sí?

—No se puede proteger a todo el mundo. Simplemente tienes que salir adelante como puedas u obtener la posición que quieres. 

En una partida que enfrenta a un padre con su hija moribunda, la frase esconde una terrible sentencia. Zach no va a poder proteger a su hija. Va a perder la partida ante el tablero, pero va a perderla también ante la vida. Pero el consejo de la niña quizá le sirva para dilucidar otro de los problemas que plantea el libro: ¿se puede corregir un grave error (y hablamos de la vida, no de ajedrez) haciendo algo bien en otro ámbito de la vida?

No pretendemos reducir el significado de la escena ajedrecística de Teléfono a los aspectos que hemos comentado, menos aún tratándose de una novela tan compleja, con tres versiones que dialogan entre sí, corrigen matices, abren nuevas posibilidades interpretativas y obligan al lector a reconsiderar continuamente lo leído. Sí creemos, sin embargo, que la partida aporta elementos esenciales para comprender el conjunto de la obra. Esperamos haber arrojado algo de luz sobre el asunto.

FICHA TÉCNICA
PERCIVAL EVERETT
TELEPHONE
GREYWOLF PRESS. MINNEAPOLIS, 2020

TELÉFONO
DE CONATUS. MADRID, 2025
TRADUCCIÓN DE JAVIER CALVO

viernes, 17 de julio de 2026

JAQUE A LA DEUDA


Una portada de un libro que no tiene nada que ver con el ajedrez, en este caso del arquitecto y escritor Carlos Fiances, que presenta un motivo ajedrecístico.

Realmente es una novela destinada al público juvenil sobre los problemas de deuda que soportan los países del tercer mundo.

 

miércoles, 15 de julio de 2026

EL ASESINATO DE CECILY THANE

Cubierta de la edición de Siruela. Madrid, 2026

Harriette Ashbrook (1898-1946) fue una periodista, publicista y escritora norteamericana de novelas de misterio y suspense —estas últimas publicadas bajo el seudónimo de  Susannah Shane—. 

La novela que comentamos supuso su debut literario y la presentación en sociedad de Spike Tracy, su detective, modelado a la manera del Philo Vance de S. S. van Dine: un playboy hedonista y algo cínico, aunque quizá menos esnob. 

La trama reúne todos los tópicos del género: un departamento de policía completamente incompetente que resalta la brillantez del detective, un desarrollo de los hechos algo tramposo, en el que los sospechosos van apareciendo por arte de birlibirloque y, pese a ello, una intriga bien trabada y una resolución ingeniosa. Juega también a su favor cierta sutil ironía en los comentarios del protagonista.

Su obra estaba prácticamente olvidada, aunque recientemente ha habido intentos de resucitarla. Por ejemplo, El asesinato de Cecily Thane, escrita en 1930, estaba inédita en castellano hasta la presente edición, publicada por Siruela este año.

La cubierta de Siruela recupera el motivo ajedrecístico, casi cien años después, de la edición original de Coward McCann y pone de manifiesto, al mismo tiempo, la decadencia creciente del antaño noble arte de la ilustración editorial.

La presencia del ajedrez en las cubiertas, pese a que es un elemento meramente incidental en el texto, se debe a que la coartada de uno de los sospechosos del crimen anunciado en el título es que estaba jugando al ajedrez con un vecino. Ambos se presentan como apasionados del juego y añaden interés a sus partidas mediante pequeñas apuestas, una práctica poco habitual entre los verdaderos aficionados.

Cubierta de la edición original
Coward McCann. Nueva York, 1930

FICHA TÉCNICA
HARRIETTE ASHBROOK
EL ASESINATO DE CECILY THANE
SIRUELA. MADRID, 2026
TRADUCCIÓN DE NATALIA ZARCO

lunes, 13 de julio de 2026

LOS EXTRAÑOS CASOS, DE DAVID VIVANCOS ALLEPUZ


Los extraños casos. Holmes, Watson & Hudson S. L. es un libro de 2022 de David Vivancos, con ilustraciones de Sergi Cambrils. Reúne relatos cortos, a veces muy cortos, ambientados en el universo de Sherlock Holmes. Nuevos casos que vienen revestidos de humor y, como bien señala Arantza Portabales en el prólogo, de metaliteratura.

Vean, si no, esta cita en la que Holmes se cruza con Lewis Carroll:
Es el dato que me faltaba, Watson, yo me voy a jugar una partida de cartas con el señor Dogson. O de ajedrez, si lo prefiere. Tengo que charlar con él de sus cuentos. Entérese de dónde viven los padres de la niña y dígales que preparen una buena cena, porque su hija va a regresar esta noche, sana y salva, a casa.

El extraño caso de la niña desaparecida

Seguro que ya sospechaban ustedes que, tratándose de Vivancos, el ajedrez no podía estar muy lejos. Y no es solo con el reverendo Dogson con quien se cruza el inquilino del 221B de Baker Street: también lo hace con más de un centenar de personajes y personajillos. Tantos que fue necesario elaborar un índice onomástico para poder localizarlos a todos.

Incluso se cruza consigo mismo:

Tome y lea esto y se convencerá de que tenemos que retirar a este escritor urgentemente de la circulación. Va de ajedrez.

El extraño caso del pedigüeño y el marinero cojo 

Y lo que va de ajedrez es el relato titulado El extraño caso de los dos ajedrecistas. Les doy una microsinopsis: por iniciativa del inspector Lestrade, Sherlock Holmes y su archienemigo, James Moriarty, intentan dirimir quién es el más inteligente de los dos mediante una partida de ajedrez. Para asombro del público presente, ambos demuestran no conocer siquiera las reglas de juego y son terriblemente malos jugando. Tablas por impericia.

Encabeza estas líneas la ilustración de Sergi Cambrils para este relato.

FICHA TÉCNICA
DAVID VIVANCOS ALLEPUZ
LOS EXTRAÑOS CASOS. HOLMES, WATSON & HUDSON S. L.
PEZ DE PLATA. OVIEDO, 2022


 

lunes, 29 de junio de 2026

JAQUE MATE, POR LAW SPACE


Law Space fue el seudónimo de Enrique Sánchez Pascual (1918-1996), guionista de cómic y escritor de novelas de las llamadas «de bolsillo» o «de a duro», denominadas así por su precio: 5 pesetas (0,03 €).

Ya hemos publicado en ARTEDREZ una obra de Sánchez Pascual, aparecida un año antes que la que presentamos hoy, pero,  curiosamente, de idéntico título: Jaque mate. Aunque, en este caso, aparece firmada como Alex Simmons y pertenece a la serie conocida como Hazañas bélicas.

Jaque mate, la novela, fue publicada por Ediciones Toray en 1959. Pese a su título, solo tiene de ajedrez el nombre de la obra y el de algunos capítulos presentados como jugadas. 

La trama narra una invasión alienígena que busca apoderarse de toda la clorofila del planeta Tierra, utilizando a los perros como vehículo en los que ocultarse. Ciencia ficción con un toque de terror, cuando los extraterrestres arruinan la producción vinícola de Francia. ¡Gracias a Baco no pudieron acabar con más denominaciones de origen!

Como hemos dicho, algunos capítulos tienen títulos vagamente relacionados con el ajedrez. Por ejemplo: el capítulo 1 se llama Primera jugada. «Layka»; el 3, Tercera jugada. Jaque sorpresa; el 5, Quinta jugada. Contragambito «Rabia»; el 6, Sexta jugada. Alfil blanco 6 rey; el 7, Séptima jugada. La reina entra en juego; el 8, Octava jugada. La dama da jaque; el 9, Novena jugada. Enroque largo... y mate!

Pero no hay nada en la novela que justifique esos títulos. Suponemos que, al igual que la cubierta, pretenden simbolizar el enfrentamiento entre dos civilizaciones inteligentes recurriendo al juego del ajedrez.

jueves, 25 de junio de 2026

EL FIN DEL MUNDO


En 1919, el poeta dadaísta alemán Richard Huelsenbeck (1892-1974) publicó en el número 2 de la revista Der Dada el siguiente poema:

FIN DEL MUNDO

Así ha llegado realmente el mundo a su fin.
En los postes telegráficos se sientan las vacas y juegan al ajedrez.
Melancólicamente canta la cacatúa sobre las espaldas de las bailarinas españolas,
mientras un trompetista del estado hace sonar las trompetas y los cañones se lamentan todo el día.
Ese es el paisaje del que hablaba el señor Meyer cuando perdió la vista.
Solo con los bomberos se puede expulsar la pesadilla del salón,
pero todas las mangueras están enredadas.

Sí, sí, Sonja, ahí ve usted la muñeca de celuloide intercambiarse
y gritar: “¡God save the king!”
Toda la federación de monistas está reunida en el vapor “Meyerbeer”,
pero solo el timonel tiene una vaga idea de lo alto.
Saco el atlas anatómico de mi dedo del pie, comienza un estudio serio.

“¿Habéis visto los peces que están en el cutaway frente a la ópera
desde hace dos noches y dos días?”
Ay, ay, grandes diablos, ay, señores comerciantes y comandantes de plaza.
Wille wau, wau, wau, Wille, wo, wo, wo, hoy nadie sabe
qué ha escrito nuestro padre Homero.

Mantengo la guerra y la paz en mi toga, pero me decido
por el licor Cherry-Brandy.
Hoy nadie sabe si él habrá sido mañana. Con la tapa del ataúd
se marca el compás.

Si tan solo uno tuviera el valor de arrancarle la cola
a los tranvías, sería una gran meta.
Los profesores de zoología se reúnen en el prado, se defienden
de los renos con cuchillos de piel.

El gran mago se pone tomates en la frente.
Vuelven a florecer arbusto y castillo — silba el corzo, salta el caballo.
(¿Quién no debería volverse idiota, como nosotros?)

Ilustramos el poema con un óleo de Jūratė Daniel, artista lituana residente en Alemania, que utiliza el sobrenombre artístico de Jura Kuba.


FICHA TÉCNICA
JŪRATĖ DANIEL
COWS' CHESS
ÓLEO SOBRE LIENZO. 60 x 50 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR