viernes, 7 de mayo de 2021

TARJETA DE VISITA


Tarjeta de visita que muestra dos fotografías coloreadas a mano de una mujer jugando al ajedrez. Está datada en torno a 1860 y se atribuye al estudio parisino Ledot Jeune.

Las tarjetas de visita fueron un formato de retrato fotográfico de estudio que permitían hacer varias varias tomas sobre un mismo negativo, lo que abarató notablemente el proceso de producción y permitió el acceso a la fotografía a un mayor número de personas. Eran copias en papel a la albúmina que se montaban sobre una cartulina más gruesa.

Estas fotografías obtuvieron una inmensa popularidad, hasta el punto de que se llegó a hablar de «tarjetomanía», desde mediados del siglo XIX, cuando André Adolphe Eugène Disdéri fotografió a Napoleón III con este método, iniciando así la comercialización de retratos de personajes prominentes. Su popularidad decreció notablemente, hasta prácticamente desaparecer, hacia 1900, cuando Kodak comercializó su modelo Brownie, que puso la fotografía al alcance de una gran parte de la población.


miércoles, 5 de mayo de 2021

NIÑOS JUGANDO AL AJEDREZ, DE MARY SARGANT FLORENCE


Emma Mary Sargant Florence (1857-1954) es la autora de estos Niños jugando al ajedrez de 1903.

Los retratados son los hijos de la pintora. Alix (de nueve años en el momento en que se hizo el cuadro) sería una respetada sicoanalista y traductora de Freud al inglés y Philip (de trece años), profesor de Economía y Comercio en diversas universidades británicas.

Mary Sargant, sufragista, feminista y pacifista, educó a sus hijos de forma que desarrollaran al máximo sus cualidades artísticas. Además de ensayos en favor del feminismo y en contra del militarismo, es autora de tratados técnicos sobre teoría del color. 

FICHA TÉCNICA
MARY SARGANT FLORENCE
CHILDREN AT CHESS, 1903 (NIÑOS JUGANDO AL AJEDREZ)
TEMPERA SOBRE MADERA. 90,2 x 40 cm.
TATE GALLERY

lunes, 3 de mayo de 2021

HARRISON

Esto le costará el carnet de socio, Arbuthnot

Aunque ya en su primer número, publicado en enero de 1933, la revista norteamericana Chess Review incluía un dibujo de tema ajedrecístico, hasta mayo de 1941 la revista no comenzó a merecerse el subtítulo que acompañaría al título desde enero de 1944: The Picture Chess Magazine. A partir de ahí, las portadas de la revista empezaron a mostrar cuidadas fotografías, muchas de ellas de estudio, con temas relacionados con el ajedrez, al mismo tiempo que se publicaban imágenes del los torneos y de los jugadores que participaban en ellos.

Tampoco se descuidó el humorismo gráfico. Empezaron a publicarse con frecuencia dibujos, chistes y caricaturas que complementaban el trabajo de los fotógrafos. Al principio, los dibujos eran «préstamos» que la revista tomaba de la prensa generalista que publicaba alguna viñeta relacionada con el ajedrez. Pero pronto empezaron a colaborar firmas fijas en este apartado que realizaban un trabajo específico para la revista.

Uno de los más importantes colaboradores en este campo fue Howard «Harry» Harrison, quien llegó a tener un par de secciones fijas mensuales, amén de realizar gran número de caricaturas de los mejores jugadores del momento.

La viñeta que publicamos apareció en la página 23 del número correspondiente a agosto de 1948. ¡Pobre Arbuthnot!
 

domingo, 2 de mayo de 2021

FERNAND LÉGER


Mujeres jugando al ajedrez es un cuadro del artista francés Fernand Léger (1881-1955) de 1945. Léger, en esta época, había dejado atrás su personal interpretación del cubismo, que había desarrollado en el periodo anterior a la II Guerra Mundial, para adentrarse en un campo menos abstracto y más figurativo, en el que representaba escenas de la vida cotidiana 

FICHA TÉCNICA
FEMMES DANS LE JEU D'ÉCHECS (1945)
ÓLEO SOBRE LIENZO. 70 x 5O cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

miércoles, 28 de abril de 2021

CHARLES SIMIC / LUCA MORELLI

CUANDO JUEGAS AL AJEDREZ SOLO, SIEMPRE ES TU TURNO

When you play chess alone it's always your move



Charles Simic
School for visionaries
Jackstraws
Harcourt Brace. New York, 1999

Ilustración Luca Morelli



lunes, 26 de abril de 2021

MEMORIAS TRISTES DE LA TORRE AZUL


Hija de rey, esposa de conde, mimada por la vida, Leonora Christina de Schleswig-Holstein, condesa de Ulfeldt (1621-1698) vio su existencia truncada cuando su marido, Corfitz Ulfeldt, quien detentaba un cargo asimilable al de primer ministro, fue acusado de conspirar contra la monarquía. Una monarquía absoluta, encarnada en la persona de Federico III, hermanastro de la condesa, que admitía pocas bromas sobre los fundamentos de su poder.

Leonora Christina había recibido una esmerada educación: historia, pintura, idiomas (latín, francés, alemán; y ya de adulta: italiano, español, inglés y holandés), música... y luego cosas como bordado y costura. Y fue una persona muy influyente en la corte

Fugitivos de la justicia del rey, emprendieron una rocambolesca huida por varios países en la que, entre otras peripecias, la condesa tuvo que disfrazarse de hombre para escapar a uña de caballo de sus perseguidores, abrirse paso con las armas en la mano y trenzar una cuerda con las sábanas de su camastro, una vez que fueron detenidos e internados en el calabozo de un castillo, para descolgarse desde una ventana, salvar el foso, y escabullirse una vez más.

Capturada por fin, no así su marido que escapó, fue internada en la torre azul del castillo de Copenhague. Allí padeció la animadversión del rey y de su esposa, Sofía Amelia. La pretensión de los monarcas era que declarara en contra de su marido y que admitiese estar al tanto de la conspiración. No lo lograron. Veintiún años, nueve meses y once días aguantó sin delatar a su marido ni autoinculparse de delito alguno. Y eso que la presión fue feroz. Los primeros años de su cautiverio estuvo privada de todo. No podía tener libros, no podía tener recado de escribir, no podía tener útiles de costura. Las promesas de libertad, si traicionaba a su marido, corrieron el mismo destino que las amenazas. Leonora Christina se mantuvo fiel incluso después de que su marido hubiera muerto.

Tenía por única compañía a una serie de mujeres, que iban cambiando cada poco tiempo, muy predispuestas en su contra y que eran realmente espías que registraban todo cuanto decía para informar a los reyes. Los alcaides de la prisión se dedicaron también a hacerle la vida imposible y, al menos, uno de ellos intentó violarla en una ocasión.

La condesa sobrevivió a sus penurias de la mano de la religión y de la literatura. Recogía en una cuchara el hollín de las velas para fabricar tinta y empleaba los papeles de envoltorio que caían en sus manos. Como el calabozo que ocupaba estaba infestado de chinches y otros insectos, Christina se dedicó a estudiar sus comportamientos. Escribió cartas a sus hijos, salmos, poesía, una serie de biografías de mujeres notables de la historia y, sobre todo, la memoria de sus prisiones. Hoy día es un clásico de las letras danesas del siglo XVII.

La muerte del rey en 1670 suavizó algo su cautiverio. Su sucesor, Cristian V, se mostraba partidario del perdón. Se le permitió tener cosas, recibir visitas y se le concedió una pequeña asignación que gastaba fundamentalmente en libros. Sin embargo, hasta la muerte de la madre del rey en 1685, no pudo ser liberada. Todavía vivió 13 años, que dedicó a completar su obra literaria.

Con esta vida, no es extraño que su figura haya cautivado a escritores y artistas. Entre ellos el principal fue Kristian Zahrtmann (1843-1917), un pintor de la época del Realismo que destinó a la pintura de historia gran parte de su producción. 

Las memorias de Leonora Christina no se publicaron hasta 1869, 171 años después de su muerte, y Zahrtmann recibió un ejemplar como regalo de cumpleaños. Quedó fascinado por la lectura del libro y emprendió una serie de dieciocho grandes óleos realizados entre 1871 y 1916 reflejando episodios de su vida.

Probablemente el último de la serie es este Leonora Christina y el doctor Otto Sperling jugando al ajedrez. Otto Sperling compartió dieciocho años de cautiverio con Leonora Christina, acusado de participar en la misma conspiración que ella, es considerado hoy en día un precursor de lo que se conoce como ciencias de la tierra. También escribió sus memorias en la torre azul.


FICHAS TÉCNICAS

PEDER HENRIK KRISTIAN ZAHRTMANN
LEONORA CHRISTINA OG DOKTOR OTTO SPERLING VED SKAKSPILLET (1916)
LEONORA CHRISTINA Y EL DR. SPERLING JUGANDO AL AJEDREZ
ÓLEO SOBRE LIENZO. 67 x 82 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

LEONORA CHRISTINA
MEMORIAS TRISTES DE LA TORRE AZUL
FUNAMBULISTA. MADRID, 2021
TRADUCCIÓN DE JORGE SIMÓN IZQUIERDO DÍAZ



domingo, 25 de abril de 2021

A ORILLAS DEL MAR NEGRO

Fotografía de Yuri Somov. Muestra un centro de descanso ubicado a orillas del río Buh, cerca de su desembocadura en el Mar Negro, en los años 70 del siglo XX.

 

viernes, 23 de abril de 2021

UN DIPLOMÁTICO JUEGO DE AJEDREZ


Viñeta del caricaturista iraní Mana Neyestaní (1973). ¿Será el ajedrez la continuación de la guerra por otros medios?

miércoles, 21 de abril de 2021

WYNN BULLOCK


Chess game (Partida de ajedrez) es una obra de 1955 de Wynn Bullock en la que aparecen el poeta Eric Barker y la hija mayor del fotógrafo, Mary Wynne Bullock. 

Bullock fue un reputado fotógrafo estadounidense, muy influido en sus comienzos por la fotografía pura de Edward Weston. Participó en la que posiblemente es la más famosa exposición de fotografía de la Historia, The Family of Man (La familia del Hombre), organizada en 1955 por Edward Steichen en el MOMA de Nueva York. 

Fotógrafo con hondas preocupaciones intelectuales, su producción fotográfica recurrió a multitud de técnicas. Experimentó con el color y la abstracción, con exposiciones muy prolongadas, con multiples tomas, siempre buscando descubrir la esencia de los objetos más allá de su apariencia exterior.

Chess game pertenece todavía a su época realista, pero algo en la posición de los jugadores, en el humo del cigarrillo que fuma la chica, en la luz que penetra en la casa de madera, da cierta sensación de irrealidad a la foto de un acontecimiento perfectamente cotidiano.

Según contó otra hija del fotógrafo que presenció la realización de la toma, la partida fue espontánea y al pasar Bullock por la habitación vio la posibilidad de conseguir una imagen interesante. Hizo varias tomas de las que seleccionó para publicar la que encabeza esta líneas.

A mí, lo que más me llama la atención de la foto es lo incómoda que parece ser el sitio que han elegido para jugar, que obliga, sobre todo a la chica, a adoptar una postura muy forzada. Además, al estar jugando sobre un tablero que es más grande que la mesa que lo soporta, los jugadores no tienen sitio para poner las piezas capturadas y han tenido que ir dejándolas donde podían. En el suelo el poeta, y en la mesa que tiene a su espalda Mary. 



lunes, 19 de abril de 2021

EMIL DIEMER POR OTTO LOHMÜLLER



Otto Lohmüller (1943) es un pintor, escultor e ilustrador alemán de estilo realista que ha centrado su obra preferentemente en el campo de la infancia. No sin notables excepciones, como este retrato de 1982 del excéntrico jugador de ajedrez Emil Diemer (1908-1990). Nazi —lo que le ocasionó muchos problemas en posguerra—, admirador de Nostradamus y visitante recurrente de instituciones mentales, Diemer fue un jugador menor cuya insistencia en emplear aperturas no ortodoxas le granjeó finalmente la fama eterna al quedar asociado su nombre al gambito Blackmar-Diemer: 1 d4 d5 2 e4 de4 3 Cf3 Cf6 4 f3. Apertura dudosa, quizá, pero francamente divertida.

sábado, 17 de abril de 2021

WICKED THINGS


Wicked Things es una serie de cómics editada por Boom! Studios con guion de John Allison y dibujos de Max Sarin. Cuenta la historia de Charlotte «Lottie» Grote, una detective adolescente, que es acusada injustamente de asesinato. 

Bajo arresto domiciliario, Lottie utiliza a sus contactos del hampa para intentar resolver el caso. Uno de estos resulta ser ajedrecista.









FICHA TÉCNICA
JOHN ALLISON (GUION)/MAX SARIN (DIBUJOS)
WIKCED THINGS
BOOM! STUDIO. LOSN ANGELES, 2020



 

martes, 13 de abril de 2021

PAVEL FILIN


El checo Pavel Filin pintó esta acuarela después de ver que una niña hablaba con un amigo invisible frente a un tablero de ajedrez.

No hablaremos mucho de la obra. El artista cree que las imágenes no necesitan «literatura» ni comentarios; que los artistas no deben esconderse detrás de los discursos. Una obra de arte se mueve en el plano visual y contiene en sí misma toda la información necesaria. Si algo no se entiende, las palabras no servirán de ayuda. 

Es una forma de verlo.

FICHA TÉCNICA
PAVEL FILIN
JUGANDO AL AJEDREZ (2018)
ACUARELA SOBRE PAPEL. 21,59  x 30,48 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

 

sábado, 10 de abril de 2021

EL CORAZÓN ES UN CAZADOR SOLITARIO, DE CARSON McCULLERS


En la primera novela de Carson McCullers, El corazón es un cazador solitario, uno de sus personajes principales, si no el principal, juega frecuentemente al ajedrez. Se trata de John Singer, un sordomudo inteligente y bondadoso, cuya figura apacible se convierte en una referencia para sus vecinos.

Ambientada en una desasosegante población del sur de los Estados Unidos, la novela nos muestra la impotencia ante adversidad de unos personajes marginados, empobrecidos e incapaces de alterar el curso de sus vidas. Y, sobre todo, extremadamente solitarios. 

La soledad rezuma por cada renglón del libro. La soledad de una adolescente sensible e incomprendida, la soledad de un trabajador de ideas marxistas en el país epítome del capitalismo, la soledad de un doctor de raza negra ante la incomprensión que sus medidas reformistas encuentran entre su propia gente, la soledad del propietario de un pequeño negocio que ve como su vida va perdiendo progresivamente sentido.

Todos esos personajes, sin embargo, se sienten acompañados por John Singer. Toman su bonhomía por empatía, su silencio por afinidad, su educación por comprensión. Singer satisface las necesidades de comunicación de las personas que le rodean pese, o quizá por, ser sordomudo. Sin embargo, y a pesar de su condición, ninguno de los personajes que orbitan en torno a él parece preguntarse nunca si Singer tiene alguna necesidad similar.

Como hemos dicho, Singer es retratado como una persona muy aficionada al ajedrez, aunque pocas veces juega. En su cuarto, el tablero de ajedrez está siempre presente, y en numerosas ocasiones se lo describe moviendo las piezas. Aunque jugar contra rivales lo hace poco. Y cuando lo hace difícilmente puede llamarse una partida. El párrafo que sigue nos muestra la única partida que se describe en el libro. La disputan John Singer y Spiros Antonapoulos. 
En ocasiones, los mudos jugaban al ajedrez por la noche. Singer siempre había disfrutado mucho con este juego, y años atrás había intentado enseñárselo a Antonapoulos. Al principio su amigo no logró interesarse en las razones por las que se mueven las piezas en el tablero. Más tarde Singer empezó a guardar una botella de algo bueno debajo de la mesa para tomar después de cada lección. El griego nunca consiguió comprender los movimientos extravagantes de los alfiles y la movilidad arrolladora de las damas, pero aprendió a efectuar algunas jugadas de apertura corrientes. Prefería las piezas blancas y no jugaba si le tocaban las negras. Después de los primeros movimientos, Singer proseguía el juego solo mientras su amigo observaba soñolientamente. Si Singer realizaba brillantes ataques contra sus propias piezas de modo que al final el rey negro recibía jaque mate, Antonapoulos se sentía siempre orgulloso y encantado.

Spiros es también sordomudo y comparte un cuarto con Singer y son amigos estrechos. Los comentaristas del libro han especulado mucho sobre una posible relación homosexual entre los dos hombres. Y la enfermedad mental que afecta al griego al principio de la novela, y que determina su ingreso en una institución mental, marcará el obligado distanciamiento de la única persona que quizá hubiera podido comprenderle.

Probablemente, Singer, a falta de rivales, se dedicaba a estudiar finales o a resolver problemas con su «bonito tablero» y «sus preciosas piezas de ajedrez». Y el ajedrez habría sido así el único lenitivo de su soledad. 



FICHA TÉCNICA
CARSON McCULLERS
EL CORAZÓN ES UN CAZADOR SOLITARIO
SEIX BARRAL. BARCELONA,
TRADUCCIÓN DE R. M. BASSOLS

 

jueves, 8 de abril de 2021

VLADIMIR LYUBAROV


A Vladimir Lyubarov (1944) se le compara frecuentemente con con el aduanero Rousseau, por el estilo naif de sus composiciones, y a Marc Chagall, por la iconografía judía de puebla sus cuadros. Y ambas afirmaciones parecen ser ciertas.

Lyubarov trabajó fundamentalmente para la industria editorial soviética (y después rusa) con sede en Moscú, hasta que en 1991 decidió abandonar la capital e instalarse en el campo. Eligió el pueblo de Peremilovo. Allí recuperó sus orígenes judíos y se dedicó a retratar, en el estilo naif que se le atribuye, las costumbres de los judíos de la Unión Soviética, mostrándolas de una manera humorística, tierna y fantástica.

Me encanta el gato que hace mutis en la esquina inferior derecha.

FICHA TÉCNICA
VLADIMIR LYUBAROV
LA RÉPLICA
ÓLEO SOBRE LIENZO. 60 x 70 CM.
COLECCIÓN PARTICULAR

Mi amigo Armen Galstyan me ayudó, como siempre, con el idioma ruso.

Al publicar esta entrada, escribí equivocadamente que el tablero estaba mal colocado, lo que obviamente no es así. Lo cierto es que en la última lectura me di cuenta del error, pero a la hora de publicar se me olvidó rehacer el último párrafo. Cosas del cansancio. Dos comunicantes anónimos se apresuraron a recordármelo. Se lo agradezco. Ya está corregido.

sábado, 3 de abril de 2021

CYRIL BOUDA


Una taza de té o café; los útiles para fumar: pipa, cigarrillos, cenicero, mixtos...; un tablero con el rey negro en posición de mate, y un gato curioso componen este bodegón de Cyril Bouda (1901-1984), un autor checo al que encaja bien el calificativo de polifacético: pintor, ilustrador de libros, diseñador de tapices, diseñador de billetes y sellos postales, diseñador de ex-libris, autor de películas de dibujos animados y profesor. 

Es el bodegón un género pictórico que hunde sus raíces en la Antigüedad, en donde se colocaban en la entradas de las casas, como anticipo para los invitados de los manjares con que se le iba a obsequiar, y que ganó en complejidad y valor simbólico durante las edades Media y Moderna, en las que detrás de flores y viandas, de vasijas y perolas, se escondía muchas veces una alegoría moral o un aviso religioso, no en vano Teresa de Ávila escribió que también «entre los pucheros anda el Señor».

Desacralizado el tema, como en este caso, ha pasado a representar la comodidad burguesa, la felicidad que ofrecen los pequeños placeres domésticos. El olor del café, el tabaco —¡ay, el tabaco!— y el ronroneo de un gato son sin duda algunos de esos vicios todavía impunes, al menos parcialmente, por más que el mate del tablero nos de un aviso para el futuro y el cenicero contenga una amarga reflexión sobre la vida.

Esta se expresa mediante un proverbio italiano del siglo XVI, grabado en el arquitrabe de un edificio de la localidad de Ascoli Piceno, que dice: 

Chi pó non vó, 
chi vó non pó, 
chi sa non fa, 
chi fa non sa, 
e cosí il mondo male va! 

Lo podemos traducir por «quien quiere no puede, quien puede no quiere, quien sabe no hace, quien hace no sabe; y así va el mundo: mal». 

Quizá algunas cosas no hayan cambiado tanto en los últimos cinco siglos.

FICHA TÉCNICA
CYRIL BOUDA
ZÁTIŠÍ SE ŠACHOVNICÍ (BODEGÓN CON TABLERO DE AJEDREZ), 1942
ÓLEO SOBRE TABLA. 39,5 x 49,5 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

viernes, 2 de abril de 2021

XAVIER PARMENTIER

 Solo sé contar hasta ocho y leer hasta la letra h

Xavier Parmentier (1963-2016)
Entrenador de los equipos juveniles de Francia
En «El rey de Bengala»
Fahim/Xavier Carpentier/Sophie le Callennec
Grijalbo. Barcelona, 2016



jueves, 1 de abril de 2021

EL REY DE BENGALA


Probablemente escrito para aprovechar el tirón de una noticia que fue portada en la prensa francesa y de la que se hizo eco la de otros muchos países (en España tuvo cierta cobertura mediática), El rey de Bengala cuenta la historia de un niño bangladesí, emigrante sin papeles, que evita in extremis ser deportado de Francia al proclamarse campeón nacional de ajedrez en la categoría de menores de doce años.

Lo primero que encontramos es que la verdadera autora del libro no aparece ni en la cubierta ni en la portada. Ahí solo vemos el nombre del niño, Fahim, y el de su profesor de ajedrez y valedor, Xavier Parmentier. Solo en el prólogo nos enteramos que la autora fue Sophie le Callennec. Una de tantas escritoras (o escritores) por encargo que ven sus nombres olvidados por una praxis editorial muy cuestionable.

La historia de Fahim (2000) se resume brevemente, aprende a jugar a los cinco años de la mano de su padre, que regenta un club de ajedrez en Daca. El niño se interesa por el juego y va progresando poco a poco. En el primer torneo que participa logra, como premio, recibir clases de un Maestro FIDE. A partir de aquí, su progreso es rápido y espectacular. Gana torneo tras torneo y comienza a llamar la atención de la prensa.

Sin que quede claro el porqué, en este punto Fahim y su padre tienen que emigrar. Se insinúan motivos políticos, envidia por los éxitos que se materializan en amenazas de secuestro y varias cosas más. Como sea, el exilio es su elección. Destino Madrid, pasan primero por Budapest y luego por París, donde acaban por instalarse, primero provisionalmente y después definitivamente. Allí tiene la suerte de encontrarse con Xavier Parmentier, un prestigioso monitor de categorías juveniles e infantiles (1963-2016), quien supo intuir el talento de Fahim y se convirtió en su entrenador. Y la mala suerte de encallar con las administraciones públicas francesas. 

El alejamiento de su madre, que ha quedado en Bangladés, los problemas de adaptación a un nuevo país, las dificultades para poder conseguir los papeles que garantizaran su estancia en Francia, las fluctuaciones de su juego al vaivén de esos problemas y la necesidad de ganar para intentar ablandar a las autoridades, componen el grueso de la novela. El cínico comentario de un juez de menores francés citado en el libro resume muy bien la situación: «si nos ofreces la perspectiva de traer una medalla (...) dentro de un mes te llevarás la sorpresa de que tu abuelo era francés». Y así pasa, cuando van a ser expulsados, Fahim consigue ganar el campeonato, la prensa comienza a hacer ruido y las autoridades cambian de opinión. Final feliz

Pero no tanto, en el epílogo vuelve a tener voz la escritora del libro que nos recuerda que las heridas que Fahim y su padre han recibido no se borran simplemente con unos papeles. 

Se echa en falta un mejor tratamiento de lo exclusivamente ajedrecístico, las partidas están contadas desde el punto de vista de un neófito (probablemente debían haberle cedido la palabra en este punto a Xavier Parmentier). Y sobre todo un tratamiento más profundo del problema de la emigración, quizá en la línea del periodismo de investigación, de los niños emigrantes y de la hipocresía de las sociedades receptoras.

FICHA TÉCNICA
FAHIM/XAVIER PARMENTIER
EL REY DE BENGALA
GRIJALBO. BARCELONA, 2016
TRADUCCIÓN DE MARÍA PONS IRAZAZÁBAL

martes, 30 de marzo de 2021

ELSA MAJIMBO


La comediante keniata Elsa Majimbo (2001) posa delante de un juego de ajedrez diseñado por Ugo Mozie y Chuck Junior Achikè en una fotografía de Mohamed Abdulrahman tomada en 2020.

Elsa ganó una gran popularidad difundiendo monólogos cómicos a través de Instagram en lo peor del confinamiento por la COVID 19. 

Lo del ajedrez no es solo una pose, Elsa ha participado en algunos torneos infantiles en Kenya.

Sí, el tablero está mal colocado.
 

domingo, 28 de marzo de 2021

viernes, 26 de marzo de 2021

KUBELÍK vs. KUBELÍK

El violinista y compositor Jan Kubelík (1880-1940) era un apasionado aficionado al ajedrez que intentaba estar al día de los resultados de los distintos torneos que se disputaban en la época y viajaba siempre con un tablero de bolsillo para poder reproducir las partidas que publicaban los diarios. Se dice que era seguidor de Akiba Rubinstein y, sobre todo, de Oldřich Duras, de quien era amigo personal. Su afición le llevó a ejercer de mecenas ocasional, donando premios para los torneos locales.

Jan contagió su afición a su hijo, el que sería gran director de orquesta Rafael Kubelík (1914-1966), del que ya nos hemos ocupado en estas páginas. En la foto, padre e hijo Kubelík se enfrentan en Opatija (antigua Abbazia) en la costa de la parte croata de Istria en 1927. 


jueves, 25 de marzo de 2021

EL SACRIFICIO DE LA DAMA, DE FRANTIŠEK MALÝ

František Malý (1900-1980) fue un pintor, pedagogo y diseñador gráfico y textil checo. Muy influido por diversos estilos, como el modernismo o el cubismo en los comienzos de su carrera, con la aparición del Manifiesto del surrealismo de André Breton en 1924, Malý encontró el estilo que le iba a ser propio. También estuvo involucrado con el Poetismo, un movimiento artístico exclusivamente checo, que aspiraba a trascender el arte y convertir la vida en un poema vivo.

Su influencia pedagógica al frente de las escuelas de Artes y Oficios de Bratislava y Brno fue decisiva para introducir tanto en Eslovaquia como en Chequia el diseño moderno inspirado en la Bauhaus. Después de la guerra, se instaló definitivamente en Brno, donde trabajó como profesor, pero también como diseñador textil y escenógrafo.



FICHA TÉCNICA
FRANTIŠEK MALÝ
GAMBIT DÁMY (EL SACRIFICIO DE LA DAMA), 1975
ÓLEO SOBRE LIENZO. 65 x 75 cm.
COLECCIÓN DE LOS HEREDEROS DEL AUTOR


 

martes, 23 de marzo de 2021

GAMBITO DE ALFIL DE REY, DE CARMELO M. LOZANO


Antes que nada, creo necesario decir que Gambito de alfil de rey, pese a su título  y portada, no es un tratado técnico sobre el rey de los gambitos, en afortunada expresión de Antonio Gude. No. Gambito de alfil de rey es una antigua novela española, muy poco conocida, que a punto estuvo, en 1967, de ganar el premio Nadal de literatura, uno de los más prestigiosos de la época.

Su autor, Carmelo M. Lozano, es un abogado y profesor de derecho en la Universidad de Murcia del que poco puede averiguarse en la red. Que esta es su primera novela y que escribió tres más sin conseguir el favor ni de la crítica ni del público.

En el prólogo de esta novela encontramos una declaración sorprendente: «actualmente solo se interesan por la novelística unos cuantos ejemplares de la especie humana, tan pocos que podríamos clasificarlos en cinco grupos». El quinto grupo son precisamente los ajedrecistas. Y, al desarrollar la idea, afirma que los buenos ajedrecistas «vienen a buscar problemas nuevos, hastiados de haber resuelto  todos o casi todos en su tablero». Por último, declara que el tema de la novela no es otro que la partida Inmortal de Andersen y Kieseritzky, disputada en Londres en 1851, de la que se ofrece su desarrollo.

La novela cuenta dos historias completamente diferentes, las andanzas de Mariano Pérez Alba, un joven adinerado y hastiado, muy adinerado y muy hastiado, en una pequeña ciudad española que no se nombra y Rafael, un cubano que trabaja para la resistencia anticastrista. Solo al final de la novela las dos historias se entrelazarán para dar pie al desenlace.

Además de las referencias estructurales que hemos citado, el ajedrez es una vaga afición de Mariano. Lo juega con una amiga, una vez al año.
—Pepa, tráeme el ajedrez. El de viaje.
—¿Otra vez ella?
—Sí; otra vez.
—Es muy tarde para ver a nadie.
—A ella no. Trae el ajedrez.
Para ella «el ajedrez era un remanso, que igual permitía la fijeza del pensamiento que el viaje de la imaginación». Para él, simplemente un rito que había que cumplir. Además de Andersen, Kiseritzky, mencionados en el prólogo, también se nombran las defensas Philidor y Laske (sic). Al final de la obra, Mariano se «sacrifica» y aquí cobra pleno sentido el título de la novela, para obtener un beneficio para las poquísimas personas que estima, mientras él se lanza a la «búsqueda de un Dios paternal». 

Sin embargo y pese a lo dicho, me parece que más que un gambito la figura ajedrecista que mejor cuadra con la estructura de la novela es la del «automate». El automate es un tipo de problema en el que las blancas, en vez de intentar dar mate al rey contrario, tienen que forzar a las negras a dar mate a las blancas. Jugar a perder, en suma.

FICHA TÉCNICA
CARMELO M. LOZANO
GAMBITO DE ALFIL DE REY
PLAZA & JANÉS. BARCELONA, 1967
PORTADA DE R. MUNTAÑOLA



 

sábado, 20 de marzo de 2021

365º


Ocho años de trabajo le llevó al fotógrafo español Eugenio Recuenco preparar su obra 365º. Compuesta por 366 imágenes (como un año bisiesto) realizadas siempre en el mismo decorado, una habitación gris iluminada por una ventana, está concebida como una obra única, pensada para que todas las fotos se exhiban a la vez, montadas sobre cajas e iluminadas por detrás. Una hoja de calendario, presente en todas las fotos, pero a veces difícil de localizar, es el hilo conductor del trabajo.

Obra ambiciosa, es casi imposible apuntar todas las referencias culturales que contiene. De alguna forma, lo que nos ofrece es la imagen que del mundo se ha hecho el artista a lo largo de su vida. Sus gustos, las noticias que le causaron impacto, sus libros, sus películas, sus cuadros o los personajes literarios que le han dejado huella o el impacto causado por las nuevas tecnologías y los videojuegos.

El autor comenta que pensó la obra en tres niveles. El primero sería el básico «placer por contemplar», luego vendría la «satisfacción por entender» y tercero y más profundo la «comprensión y reacción». Sin embargo, al ser una obra en clave muy personal, algunas fotos pueden resultar algo crípticas y dejar al espectador varado en el nivel uno.

El día 30 de enero, un tablero de ajedrez llena el espacio. ¿Alicia? ¿Duchamp? Quizá ambos.


miércoles, 17 de marzo de 2021

MASI

Masi es una obra de la directora teatral neozelandesa Nina Nawalowalo. El nombre de la obra se refiere a un tejido tradicional de varias islas del Pacífico fabricado con corteza de árbol. La obra mezcla danza y motivos gráficos tradicionales con la trama.

Masi es también una historia de amor.

En los años 50, los padres de la directora, el gran jefe Ratu Noa Nawalowalo, de la isla de Kadavu, en el archipiélago de las Fiyi, y Mary Tancock, la hija de dos profesores ingleses de la Universidad de Cambridge, coincidieron en Wellington, la capital de Nueva Zelanda. El gran jefe estaba allí para completar sus estudios; Mary, de vacaciones.

Ambos estaban interesados en el ajedrez y el azar los reunió en un club. Al cabo de unas cuantas partidas comenzó el romance. Poco después se casaron.

Quiso la casualidad que la compañera de piso de la joven Mary fuera una fotógrafa que estaba que estaba dando sus primeros pasos con la cámara, Ans Westra, quien recogió el idilio de la pareja. Las fotos de Westra forman parte del decorado de la función, de forma que podemos ver al mismo tiempo a los protagonistas de la historia con los actores que los interpretan en la ficción.

Ya sabemos que el ajedrez es buenísimo para el amor. Desde Tristán e Isolda hasta la fecha.

Masi.
 

 



domingo, 14 de marzo de 2021

DESPERTAR EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS


Aunque técnicamente no sea una ilustración, es un óleo sobre lienzo de Michael Cheval (1966), un pintor norteamericano de origen ruso, incluimos esta obra en la categoría «ilustradores de Alicia» por su absoluta relación con el mundo de Lewis Carroll. Empezando por el título —Despertar en el país de las maravillas— y siguiendo por los personajes —el Conejo blanco, la Oruga azul, fumando su narguile, el Gato de Cheshire; hasta el Dodo se adivina detrás de la mesa de té, donde queda un recuerdo del Sombrerero y la Liebre de Marzo, con Alicia, algo mayorcita ya, de rodillas sobre un tablero doble de ajedrez— todo se relaciona en esta obra con Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas y su continuación A través del espejo y lo que Alicia encontró allí

Michael Cheval define su arte como «absurdista» y marca las distancias con el surrealismo, que es como se suele adjetivar su pintura. El artista define el «absurdo» como la cara opuesta de la realidad o el reverso de la lógica y se llega a él después de un proceso intelectual que pone la imaginación al servicio de una historia, de una trama. No es nada inconsciente, automático u onírico, como querría el surrealismo.

Dentro de la vasta producción de Cheval las alusiones a los juegos son muy frecuentes y entre ellas destaca el ajedrez, que aporta su enorme capacidad metafórica a su trabajo. Los ajedreces de este autor suelen ser enormes, multiplicando por mucho el número de escaques y de piezas y adquieren distintos significados según la obra. Iremos viendo algunos de vez en cuando.

FICHA TÉCNICA
MICHAEL CHEVAL
WAKE UP CALL IN WONDERLAND (DESPERTAR EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS
ÓLEO SOBRE LIENZO. 76,2 x 76,2 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

viernes, 12 de marzo de 2021

REDMER HOEKSTRA

Redmer Hoekstra (1982) es un ilustrador neerlandés que cultiva una figuración fantástica e imaginativa, pero realista en la representación, en la que mezcla objetos de procedencia muy diversa. En su obra lo orgánico se funde con lo inorgánico, lo humano con lo animal, o con lo vegetal; o con lo animal y lo vegetal a un tiempo. Los animales se hacen música y el interior de los objetos puede esconder cosas sorprendentes. Un mundo fantástico, abierto a cualquier interpretación. 

En la imagen que mostramos, de 2017, creemos adivinar un reflejo de la célebre aporía de Zenón. La lenta tortuga y el vertiginoso ritmo de una partida relámpago.

miércoles, 10 de marzo de 2021

ZUGZWANG, POR MENCÍA GÓMEZ LUNA

El primer poemario de Mencía Gómez Luna (2001) tiene por título Zugzwang. Este es el poema que da nombre al libro. 

«Recordando el cardo y el romero,
inocencia de un recuerdo,
asomada a un pozo de dolor,
se han sucedido balas
y monedas de cartón,
de dos caras,
sin opción a cruz.
He probado mi vida
En cuatro pétalos caídos,
He sentido el desencanto
Por palabras asépticas,
Promesas y clavos;
He sido inútil peón
Estático en la jugada
En estado de zugzwang»;
«Me he hablado a mi misma
En la letra de una canción cursi,
Pero tremendamente triste,
Reflejándome en mi soliloquio;
Y finalmente,
Tras desangrarme en versos,
He huido sin maletas de viaje».

Para conocer mejor a Mencía Gómez Luna, su blog Las palabras escuecen


FICHA TÉCNICA
MENCÍA GÓMEZ LUNA
ZUGZWANG. OBLIGACIÓN DE MOVER PIEZA
LETRAS DE AUTOR. MADRID, 2019

domingo, 7 de marzo de 2021

TABLAS POR SEGUNDOS DE ICCHOKAS MERAS

Y en la misteriosa quietud de la noche había gente, lámparas de carburo, una pequeña mesa de ajedrez y piezas, algunas piezas muertas y dos vivas: Isaac Lipman y Adolf Schoger.

Las piezas muertas no eran más que un trozo de madera.

Pero las vivas eran luchadores.

Cubierta de una edición alemana
Tablas por segundos
El diagrama reproduce un momento de la Inmortal

El sorteo ritual del color, escondiendo un peón de cada bando en las manos cerradas, es la primera escena de la novela corta Tablas por segundos, del escritor lituano Icchokas Meras y de la que ya hemos hablado aquí hace mucho tiempo.

La partida que se va a disputar es a vida o muerte.

Probablemente, esta novela inaugura un subgénero que ha tenido cierta aceptación entre los escritores interesados en el ajedrez como tema literario, al menos yo no conozco ninguna anterior. Hablamos de novelas ambientada en la II Guerra Mundial en la que la vida de los prisioneros judíos se dirime en una partida de ajedrez. La variante Lünenberg, de Paolo Maurensig, o El jugador de ajedrez, de Julio Castedo, han seguido después esa senda. 

Pero Tablas por segundos es anterior; y probablemente, mejor. Seguramente porque Meras conoció el Holocausto de primera mano. Icchokas salvó la vida por casualidad a los siete años, en el último momento, al pie de una zanja donde sus padres ya habían sido asesinados. Pasó la guerra escondido entre los seis hijos de una familia campesina que lo acogió. Al terminar el conflicto, Lituania era soviética y Meras quería ser escritor. Lo logró. Sus escritos no acabaron de gustar y terminó exilándose en Israel.

Isaac Lipman, el protagonista de la novela, apenas un adolescente y uno de los siete hijos de Abraham Lipman, juega al ajedrez contra Schoger, el comandante del gueto de Vilna, en Lituania. 
—¿Tú eres Lipman, el que juega al ajedrez?
—Sí, soy yo.
—¿Juegas con Schoger? 
—Sí.
—Me lo imaginaba —dice Janek—. ¿Y por qué juegas con él?
—Porque me lo manda.
—¿Sólo por eso?
—No. Así le obligo a rendirse.
—¿Nunca ha ganado?
—No.
—¿Y nunca ha hecho tablas?
—No.
—Sé que eres un buen chico, Isia.
—¿Yo?
—Sí. Pero de todas formas debo hablar contigo.
—No me gusta hablar del ajedrez —me excuso—. Puedo encerrarme y jugar contra mí mismo. También puedo obligar a Schoger a rendirse. Pero cada vez me resulta más difícil. Antes era fácil. Ahora siempre tengo miedo de perder. Por eso no quiero hablar.

Schoger quiere derrotar como sea a Lipman. Se trata de una persona libre frente a un prisionero, de un hombre frente a un chiquillo, de un ario frente a un judío. Por supuesto, ni ser libre ni ser adulto ni ser ario garantizan la excelencia ajedrecística. Pero una ideología que defiende el racismo y la superioridad de unos sobre otros casa mal con aceptar las derrotas con deportividad, sobre todo si vienen de manos de los considerados inferiores.

El comandante nazi impone una terrible condición. Todos los niños del gueto están a punto de ser deportados. No hace falta explicar a dónde. Si Lipman gana la próxima partida, los niños se salvarán, pero él perderá la vida. Si pierde, se salvará. Pero los niños serán deportados y, probablemente, morirán.

Para que Lipman tenga difícil entregar su vida por la de los niños, ni siquiera el heroísmo está permitido, Schoger deja claro que Ester, a quien Lipman ama con la pasión que solo los adolescentes conocen, correrá la misma suerte que él. Morirá si él muere, se salvará si él se salva.

Un error a la hora de establecer las condiciones del duelo deja un agujero para la esperanza: las tablas. Si hay tablas todo quedará como está. Lipman tiene que intentar conseguir las tablas. Pero todo jugador sabe que jugar a tablas conlleva sus riesgos. ¿Qué hará Lipman?

En medio del horror del gueto todavía queda espacio para la poesía, aunque sea mediante la imaginación, poesía que viene simbolizada por las flores. Porque «¿quién puede prohibir las flores?». En medio de la tragedia, en medio de la degradación, en medio de la inmoralidad y la vileza aún queda espacio para la dignidad y el amor. Tablas por segundos nos muestra estas cosas mediante una narración de alta intensidad emocional que progresa de forma fragmentada, contando a través de los siete hijos de Abraham Lipman, la historia de una época y un puñado de seres humanos.

Una curiosidad, cómo se ha traducido el título a diferentes lenguas. 

El original lituano es Lygiosios trunka akimirką, algo así como Las tablas solo duran un instante; en alemán se tradujo como Remis für Sekunden (Tablas por segundos); en español se ha traducido, siguiendo el alemán, como Tablas por segundos, en España, y por Jaque perpetuo, en Argentina; en Francia La partie n'est jamais nulle (La partida nunca es tablas); en Israel תיקו עם המוות (Tablas con la muerte); en italiano (Scacco perpetuo); en turco Zafer bizim olacak (La victoria será nuestra) y en inglés Stalemate (Tablas) A Stalemate Lasts But a Moment, el más parecido al original.

Cubierta de una edición argentina de los años 70
Se tradujo por Jaque perpetuo

Cubierta de una edición francesa
El título sería más o menos La partida nunca es tablas

Cubierta de una edición israelí en hebreo
La traducción sería Tablas con la muerte

Cubierta de una edición norteamericana
La traducción del título sería Ahogado

Cubierta de una edición española
Tablas por segundos, al igual que en alemán

Cubierta de una edición turca
La victoria será nuestra

Cubierta de una edición lituana
Las tablas solo duran un instante

Quiero dar las gracias al GM Arthur Kogan, quien me ayudó con la traducción del hebreo y algunas portadas, y al MF Eduardo Serrano, que hizo lo propio con el lituano.

FICHA TÉCNICA
ICCHOKAS MERAS
TABLAS POR SEGUNDOS (1963)
RBA. BARCELONA, 2004
TRADUCCIÓN DE MACARENA GONZÁLEZ

viernes, 5 de marzo de 2021

HABITACIÓN 42: DONDE LO EXTRAÑO SUCEDE


Room 42: Where the Bizarre Happens (Habitación 42: donde lo extraño sucede) es una serie fotográfica del suizo Stefan Rappo

La idea de partida de esta serie fue reunir a un grupo de personas cuyo aspecto físico fuera inusual y contrario a los cánones de belleza al uso y colocarlo en un ambiente imaginario. Su pretensión: reflexionar sobre sus vidas, sus temores y sus logros, y sobre todo, cuestionar qué significa, qué es realmente la Belleza.

Utilizando como escenario siempre el mismo decorado, que reproduce una habitación vulgar, Rappo ha fotografiado escenas poco convencionales, enigmáticas y un punto absurdas, como la que mostramos como ejemplo de su obra, en la que un hombretón hecho y derecho se enfrenta al ajedrez con un osito de peluche.