lunes, 21 de septiembre de 2026

CORMAC McCARTHY. AJEDREZ EN LA TRILOGÍA DE LA FRONTERA

En la conocida como Trilogía de la frontera, integrada por las novelas Todos los hermosos caballos (1992), En la frontera (1994) y Ciudades de la llanura (1998), Cormac McCarthy (1933-2023) hace que uno de los personajes principales, John Grady Cole, juegue al ajedrez. Aunque la presencia global del juego en la trilogía es pequeña, su importancia simbólica, creemos, es grande.

Antes de detenernos en la interpretación del tema ajedrecístico, vamos a repasar las menciones al ajedrez presentes en las novelas, todas ellas asociadas a este personaje y presentes en el primero y último de los libros que componen la trilogía.

En Todos los hermosos caballos, la primera novela, el protagonista, John Grady Cole, propone una partida a su padre:

¿Qué tal si traigo el tablero de ajedrez alguna tarde?

No tengo paciencia para jugar.

Tienes paciencia para jugar al póquer.

Eso es diferente.

¿Qué diferencia hay?

El dinero es la diferencia.

La segunda escena de ajedrez transcurre en la hacienda mexicana donde trabaja John Grady. Una tarde es invitado a jugar por la tía abuela de su amada:

Apartó la silla, se sentó, puso el sombrero en la silla contigua y miró el tablero. Ella colocó los pulgares contra el borde y lo empujó un poco hacia él. El tablero estaba hecho con cubos de nogal circasiano y arce de ojo de perdiz, con un borde de nácar incrustado, y las piezas eran de marfil y cuerno negro tallados.

 (...)

Era zurda como él o jugaba al ajedrez con la mano izquierda. Le faltaban los dos últimos dedos y sin embargo él no lo advirtió hasta bien adelantado el juego. Finalmente, cuando él le tomó la reina, se rindió, le felicitó sonriendo e indicó el tablero con cierta impaciencia. Ya estaban hacía rato en el segundo juego y él le había comido los dos caballos y un alfil cuando ella hizo dos jugadas consecutivas que le obligaron a hacer una pausa. Estudió el tablero. Se le ocurrió que ella podía sentir curiosidad por saber si le regalaría el juego y se dio cuenta de que en realidad lo había considerado y supo que ella lo había pensado antes que él. Se recostó y miró el tablero. Ella le vigilaba. Él se inclinó hacia delante, movió su alfil y le hizo jaque mate en cuatro jugadas.

Ha sido una tontería por mi parte, dijo ella. El caballo de la reina. Ha sido un error. Juegas muy bien.

Sí, señora. Usted también juega bien.

(...) 

¿Uno más?, preguntó ella.

Sí, señora.

Abrió el juego de una manera que él no había visto nunca. Al final perdió la reina y se rindió. Ella le miró sonriendo.

(...) 

No podría usar otra vez esa apertura con tanto efecto, dijo.

Yo no la había visto nunca.

Ya. La inventó el campeón irlandés Pollock. La llamaba apertura del Rey. Temía que la conocieras.

Me gustaría verla de nuevo en otra ocasión.

Sí. Claro.

(...)

¿Dónde aprendiste a jugar al ajedrez?

Mi padre me enseñó.

Debe de ser un jugador muy bueno.

Era el mejor que he visto en mi vida.

¿No podías ganarle?

A veces. Estuvo en la guerra y después de su regreso pude vencerle, pero no creo que jugase con atención. Ahora no juega nunca.

Es una lástima.

Sí, señora. Lo es.

La apertura de rey mencionada en la novela (en el original King's Own Opening) parece referirse a la descrita en un poema anónimo publicado en el Ohio Chess Bulletin en diciembre de 1960 titulado Tumbleweed. Es un poema que mezcla lo humorístico con lo moralizante. El título del poema encaja a la perfección con el ambiente de la trilogía, ya que tumbleweed no es sino el nombre inglés de esas plantas que ruedan por el desierto empujadas por el viento en las películas del Oeste.

El poema describe la visita de un fatuo jugador de ciudad a un pequeño pueblo. Se enfrenta a un jugador local que abre todas las partidas con una apertura estrafalaria: 1. e4 e5 2. f4 exf4 3. ♔f2, pero que consigue vencer por el descuido y la soberbia del rival.

El propio poema atribuye su paternidad a un tal Pollock, sin más. Doña Alfonsa, en el texto de McCarthy, añade que Pollock era un campeón irlandés. Quizá el escritor norteamericano se inspirara en la figura de William Henry Krause Pollock (1859-1896) que aunque era inglés residió ocasionalmente en Dublín y en 1885 ganó el campeonato nacional irlandés.

Pollock era un táctico brillante y, por lo tanto, un fuerte jugador de ataque. Entre las partidas que se conservan de él no hay ninguna en las bases de datos con la apertura descrita en el poema. Claro que la casuística sobre esta apertura es prácticamente inexistente, apenas las partidas contenidas en el poema y alguna partida suelta disputada entre aficionados de bajo nivel y sin ninguna presencia en la práctica magistral.

En Chess.com puede leerse el poema y ver en un tablero interactivo las tres partidas que contiene.

En la novela que cierra la trilogía, Ciudades de la llanura, de nuevo encontramos a John Grady Cole jugando al ajedrez en varios momentos del libro con Mac McGovern, el propietario del rancho donde trabaja. Juegan en la mesa de la cocina, en un tablero con piezas talladas en nogal y acebo. La superioridad de John Grady es tan evidente que otro trabajador del rancho le advierte:

Tendrás que darle algo de ventaja, chaval. No vaya a ser que te sustituyan por alguien que sepa más de caballos y juegue peor al ajedrez.

Pero John Grady no concedía cuartel en las partidas. Como ya había hecho contra doña Alfonsa, en Todos los hermosos caballos, juega a ganar sin ningún titubeo. En la segunda partida que juegan, después de que su patrón abandonara, giró el tablero y defendió la posición perdedora final con tal pericia que logró ganar la partida.

Posteriormente, después de otra partida

Esparció las piezas sobre el tablero y lo giró. Le juego otra, dijo.

Mac negó con la cabeza. Expulsó despacio el humo de su cigarro sobre la mesa y luego cogió su taza y apuró el resto de café.

Basta por hoy, dijo.

Sí, señor. Ha hecho una buena partida.

No creía que fueras a sacrificar un alfil.

Eso era uno de los gambitos de Schönberger.

¿Has leído muchos libros de ajedrez?

No, señor. No muchos. Solo el suyo.

Es necesario hacer un comentario sobre Schönberger. Michael Lynn Crews, en su libro Books Are Made Out of Books: A Guide to Cormac McCarthy's Literary Influences, dice que entre las notas de McCarthy para Ciudades de la llanura aparece una que dice: «Ajedrez—gambito Schliemann para el jugador de negras». El porqué de este cambio de nombre permanece en el misterio. Pudo ser un error tipográfico o una decisión del escritor.

Pero lo que parece claro es que la idea primitiva era emplear el nombre de Wilhelm Karl Adolph Schliemann (1817-1872), abogado, teólogo y ajedrecista alemán. Aunque esto no nos permite identificar la apertura jugada entre Mac y John Grady. Al menos hay dos gambitos con el nombre de Schliemann, los dos frente a la apertura española, también conocida con el nombre de su creador: Ruy López.

El primero viene definido por las jugadas 1. e4 e5 2. ♘f3 ♞c6 3. ♗b5 f5 y es conocido en la literatura ajedrecística como gambito Jänisch—Schliemann.


Y el segundo se da tras las jugadas 1. e4 e5 2. ♘f3 ♞c6 3. ♗b5 ♝c5 4. c3 f5 en la conocida como defensa Cordel frente a la apertura española o Ruy López. Se conoce como gambito Cordel o gambito Schliemann.


Vamos a adentrarnos ahora en el posible significado del ajedrez en la obra que estamos comentando.

La trilogía de la frontera está formada por novelas que describen el proceso de iniciación de personajes muy jóvenes en un mundo crepuscular —en el que están desapareciendo los viejos oficios ganaderos, poniendo en peligro el trabajo de los vaqueros— violento y lleno de tensiones. Toda la trilogía se desarrolla en el territorio semidesértico que separa Texas y Nuevo México de México.

John Grady Cole había aprendido a jugar con su padre, quien después de la II Guerra Mundial reconoce no tener ya la cabeza para el juego. En Todos los hermosos caballos juega tres partidas contra Doña Alfonsa, tía del propietario del rancho donde trabaja y tía abuela de Alejandra, la joven de la que está enamorado el norteamericano.

Las partidas de ajedrez son el contrapunto simbólico de la conversación que mantienen y que básicamente giran en torno a las razones que expone Alfonsa para convencer a John Grady, un joven vaquero pobre, de que sus amores con Alejandra, una rica heredera, no tienen futuro.

Alfonsa, anciana y experimentada, culta e inteligente, desgrana las razones mientras juega. El texto da a entender que Alfonsa se deja ganar las dos primeras partidas y que gana con facilidad la tercera con una apertura que resulta desconocida para John Grady. De forma significativa, este abandona cuando pierde su dama, prefigurando en el tablero lo que pasará en la vida real, Alejandra rechazará su oferta de matrimonio.

En Ciudades de la llanura reaparece John Grady y sigue jugando bien al ajedrez, ahora contra el patrón del rancho donde trabaja. En este caso, es la forma de jugar al ajedrez de John Grady la que nos da pistas sobre su carácter. Sus aperturas son eminentemente tácticas y implican un sacrificio de material. No son aperturas para pusilánimes, exigen un juego abierto, dinámico y no exento de riesgos.

Al igual que John Grady, sus decisiones tampoco admiten vuelta atrás: una vez tomadas, avanza con ellas hasta las últimas consecuencias, sin importar el coste. Así, las elecciones ajedrecísticas del personaje funcionan como una prolongación de su carácter y anticipan el modo en que afrontará su propio destino.

Nota sobre la traducción. Como suele ser costumbre, la traducción adolece de ciertas imprecisiones en los aspectos técnicos: se habla reiteradamente de la reina y sería más apropiado llamarla dama.


FICHA TÉCNICA
CORMAC McCARTHY
TODOS LOS CABALLOS HERMOSOS
RANDOM HOUSE MONDADORI. BARCELONA, 2009
TRADUCCIÓN DE LUIS MURILLO FORT

EN LA FRONTERA
RAMDOM HOUSE MONDADORI. BARCELONA, 2009
TRADUCCIÓN DE LUIS MURILLO FORT

CIUDADES DE LA LLANURA
RAMDOM HOUSE MONDADORI. BARCELONA, 2009
TRADUCCIÓN DE LUIS MURILLO FORT

ILUSTRACIÓN
CYNTHIA ZHOU
COWBOY CHESS
ÓLEO SOBRE LIENZO. 101,6 × 86,4 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

sábado, 19 de septiembre de 2026

CYNTHIA ZHOU

Artista, diseñadora y poeta Cynthia Zhou está muy interesada en la sicología y emplea el ajedrez en sus composiciones como una forma de representar el proceso de autoconocimiento y negociación con uno mismo.

En la primera obra que mostramos, El juego del teléfono, del que hablamos cuando comentamos la novela de Percival Everett Teléfono, las jugadas se transmiten mediante el tacto, lo que apunta a las dificultades de comunicación.

En la segunda, La disputa del soñador, el ajedrez se presenta como alegoría de la vida humana con las miles de variaciones que cada nuevo movimiento introduce en la partida.

Por último, ¡Ahora, besaos! introduce de nuevo un juego infantil, el vaquero usa los caballos como las niñas que hacen besarse a sus muñecos.

En el Instagram de Zhou pueden verse más obras y fotografías de la artista norteamericana.






La foto de Cynthia Zhou es de Noel Waldron.
 


FICHA TÉCNICA
CYNTHIA ZHOU
TELEPHONE GAME (2024)
ÓLEO SOBRE LIENZO. 91,4 x 121,9 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

DREAMER'S QUARREL (2024)
ÓLEO SOBRE LIENZO. 76 x 122 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

NOW KISS (2025)
ÓLEO Y ACRÍLICO SOBRE LIENZO. 91,4 x 121,9 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR 

jueves, 17 de septiembre de 2026

BODEGÓN, FRANCISCO ARIAS ÁLVAREZ. JUEGO DE AMOR, JOSÉ GARCÍA NIETO


Grabado de Francisco Arias Álvarez (1911-1977) para la publicación Los artistas grabadores que reunía la obra de 24 escritores y 24 artistas. Este Bodegón de Arias Álvarez iba acompañado con el soneto Juego de amor de José García Nieto (1914-2001). Adicionalmente, se realizó una tirada de cien ejemplares numerados.


JUEGO DE AMOR
Comienza la partida. La rumorosa arcilla
del paraíso vuelve. Jugamos. Y perdemos
los dos. Bebe la vida. Me bebes. Nos bebemos.
Quiero agotar tu noche donde mi estrella brilla.

Un dios crea su fuente: roja, verde, amarilla;
un dios inventa el beso, pero ya no nos vemos.
Frente a frente morimos y nos estremecemos
por alcanzar la arena fugaz de la otra orilla.

Un dios inventa el vino, y el sitio, y la costumbre,
y el paladar devuelve su oscuridad de lumbre
al cristal con que el tiempo tenazmente nos hiere.

Juego, juegas, jugamos. La suerte está echada.
El río, en medio. Lejos, tú eres la madrugada;
yo, el sol hundido y último donde la tarde muere.

FICHA TÉCNICA
VV. AA.
LOS ARTISTAS GRABADORES (VOLUMEN I)
EDICIONES ROSA VERA. BARCELONA, 1956/7





martes, 15 de septiembre de 2026

KUKRYNIKSY Y LAS DOCE SILLAS

Kukryniksy es el acrónimo con el que firmaban tres artistas soviéticos: Mijaíl Kupriyánov (1903-1991), Porfiri Krylov (1902-1990) y Nikolái Aleksándrovich Sokolov (1903-2000).

Fueron muy populares en la URSS por sus asiduas colaboraciones en la prensa satírica y en la propaganda bélica durante la Segunda Guerra Mundial. También trabajaron, de manera individual y colectiva, en obras pictóricas dentro de la corriente del realismo socialista.

Otro aspecto de su trabajo fue la ilustración de libros. A continuación, mostramos algunos ejemplos de su trabajo para el clásico de Ilf y Petrov, Las doce sillas. Varias de estas ilustraciones están fechadas en 1966 y fueron publicadas en la revista Krokodil (Cocodrilo), de la que ya hemos hablado en ARTEDREZ, antes de incorporarse a la edición de Las doce sillas aparecida en Moscú en 1968.

En este enlace, lo que hemos publicado hasta la fecha sobre Las doce sillas.


En la tercera jugada se vio que el gran maestro
había planteado dieciocho Aperturas Españolas.

Uno tras otro, los aficionados
se asían de los cabellos...

...y se sumían en
reflexiones febriles.

En total, se sentaron a jugar frente al gran maestro treinta aficionados.

—Atrapen al gran maestro.
Desde arriba se precipitaba como una jauría de perros
un apretado grupo de partidarios de la defensa Philidor.

...en ese momento se produjo un suceso extremadamente ultrajante
para los honrados ajedrecistas de todo el mundo. La barcaza se ladeó
inesperadamente y se lleno de agua por estribor.


FICHA TÉCNICA (para las citas)
ILF, ILYA; PETROV, EVGENY
LAS DOCE SILLAS
ACANTILADO. BARCELONA, 1999
TRADUCCIÓN DE HELENA-DIANA MORADELL

FICHA TÉCNICA (para las ilustraciones)
ILF, ILYA; PETROV, EVGENY
LAS DOCE SILLAS
EDITORIAL LITERATURA ARTÍSTICA. MOSCÚ, 1968

domingo, 13 de septiembre de 2026

EL LABERINTO DE LAS ACEITUNAS


Añadimos a la serie «Ajedrez sin ajedrez» la cubierta de la celebérrima novela de Eduardo Mendoza El laberinto de las aceitunas, editada por Booket en 2006. Es lo único que hay de ajedrez en el libro. Pese a ello, ¡léanlo!


sábado, 12 de septiembre de 2026

¡¡VAMOS, HOMBRE!!

Army & Navy Fun Parade fue una revista de humor norteamericana publicada entre 1941 y 1946, aunque hubo algún intento de reanudación en la década de los cincuenta.

Precisamente a uno de esos momentos pertenece la viñeta que mostramos, aparecida en el número 87, correspondiente a abril de 1958, cuando la revista ya había dejado atrás el contenido eminentemente centrado en el humor militar de la primera época.

El autor de la imagen es Joe Serrano (1912–1987), un autor de origen colombiano, que trabajó en la prensa humorística de los Estados Unidos con caricaturas y viñetas.

 Creíía que haría su movimiento mucho antes, Sr. Bruntz


viernes, 11 de septiembre de 2026

ACERCA DE RODERER

Acerca de Roderer es, en parte, una novela sobre la inteligencia. Y, siempre que tratamos sobre ello, traemos a colación la afirmación de un personaje de Goethe que señala que el ajedrez es su piedra de toque.

En Acerca de Roderer se oponen dos tipos de inteligencia. La del innominado narrador, en quien no falta quien ve un trasunto de Guillermo Martínez, el novelista, por más que su papel en la trama no sea el más lucido. Y la de Roderer, el personaje que da nombre al libro y sobre el que se articula toda la trama.

Un tercer personaje los va a definir de la siguiente forma: el narrador tendría una inteligencia asimilativa y todo le resulta fácil. Es el tipo de inteligencia que conduce al éxito; el tipo de inteligencia que sabe dar utilidad práctica a los conocimientos.

Roderer tendría otro tipo de inteligencia. La que lo cuestiona todo, la que nunca está satisfecha. Obsesiva, maníaca, torturada. Es el tipo de inteligencia que conduce al genio, aunque a veces se despeña por el exceso, por la locura.

Quizá lo que está oponiendo el novelista no sea sino una manifestación más de la oposición tradicional entre lo apolíneo y lo dionisíaco, entre la razón y el orden y el caos y la pasión.

Al principio del texto, ambos protagonistas se enfrentan en una partida de ajedrez.

El narrador se presenta a sí mismo como un jugador de club. Alguien que prepara las partidas, que estudia aperturas, que maneja publicaciones técnicas y que tiene aspiraciones deportivas, aunque sea solo a escala local. 

Roderer es un jugador desconcertante. El narrador no acierta a comprender su juego, que le parece extraño, pero, a la vez, profundo y sutil. Al final logrará imponerse en un final de peones. Más adelante, reconocerá un interés solo relativo por el ajedrez. No jugaba por deporte ni mucho menos por entretenimiento. Jugaba para probar algo. 

El narrador reconocerá que la partida sería un resumen de lo que luego sería su relación. Incomprensión teñida de admiración. La idea de que había un solo contendiente: él. Roderer estaba a otra cosa. Jugaba a otro juego y en otra dimensión.

El desarrollo de la trama sigue el camino propuesto para ambos contendientes. El narrador cursa exitosamente sus estudios, viaja por el mundo y obtiene una beca para Cambridge, la meca de los matemáticos. Lo que él quiere ser.

Roderer se enfrasca en una oscura investigación. Desdeña la educación formal, que no puede enseñarle nada de lo que a él le interesa, y se abisma en una obsesiva búsqueda de la totalidad. De lo absoluto.

Guillermo Martínez, quien ha manifestado en alguna ocasión que esta, su primera novela, es también la más querida, ha comentado la génesis de la historia.

El autor conoció de forma casual, mientras cursaba sus estudios secundarios, a dos adolescentes que parecían brillar en la oscuridad de sus cuartos para sí mismos, sin necesidad de público alguno. Uno de ellos había aprendido a jugar al ajedrez solo. Pese a ello, había alcanzado una competencia razonable. Un día, sin embargo, abandonó el juego de forma abrupta. El otro pintaba obsesivamente en su habitación extraños cuadros. Roderer es una mezcla de esos dos jóvenes. Ambos solitarios, ambos retraídos, ambos sin padre, criados solo por la madre.

Por otra parte, Guillermo Martínez contó su temprano acercamiento al ajedrez. Aprendió con su padre, en 1971, a rebufo de la efervescencia que provocó en Argentina el match Fischer-Petrosian, disputado en Buenos Aires. Martínez seguía, acompañado por sus hermanos y su progenitor, la retransmisión radiofónica de las partidas. Juntos intentaban adivinar las jugadas de los contendientes.

Quizá no sean casuales los parecidos entre el undécimo campeón del mundo de ajedrez, Robert James Fischer, con el protagonista de la novela. Adolescentes ensimismados, con una inteligencia natural que lo cuestiona todo, que prescinden desde muy jóvenes de una educación reglada que juzgan que no les va a aportar nada a sus objetivos, que se crían sin padre, solos con su madre, que trabajan incansablemente, hasta febrilmente, para alcanzar un conocimiento total, absoluto. Es cierto que Fischer brilló para el mundo entero, a diferencia de los adolescentes que Guillermo Martínez conoció en su juventud y que tomaron cuerpo posteriormente en Roderer, aunque su destino no dejó de tener un componente trágico.

Volviendo al libro, el narrador no puede, pese a todo, ocultar su fascinación por Roderer, por la amplitud y profundidad de sus conocimientos, por la determinación casi fáustica con que afronta su investigación, por su desdén absoluto hacia el mundo y sus placeres, por la imperturbabilidad con la que se enfrenta a un destino fatal. De alguna forma, ha sucumbido al sentir general de que Roderer es más inteligente que él, que la victoria en la partida de ajedrez había anunciado ese hecho.

De forma significativa, Guillermo Martínez considera que hay dos partidas en el libro: la que gana Roderer en las primeras páginas y la que se desarrolla durante el resto de la novela y que es una suerte de venganza del narrador sobre su amigo/rival. Venganza que culminará cuando el narrador desestime ser quien dé cuerpo a las investigaciones de un Roderer enfermo terminal, redactando su teoría. Negativa que no puede ser más pueril y cruel: no puede escuchar sus conclusiones porque ha quedado a cenar con su familia. Por supuesto, el novelista no comete el error de aclarar si el resultado de la investigación de Roderer tenía entidad o fue solo el fruto de una mente enloquecida.

Si tuviéramos que incluir Acerca de Roderer en una Historia de la Literatura Artedrecística, la pondríamos en la categoría principal. El ajedrez apenas ocupa unas líneas en la novela, un par de párrafos en los que se habla un poco de aperturas y se comenta el desarrollo de una partida, y unos cuantos más en los que se dan algunas referencias a las ambiciones deportivas del narrador. Poco más. Sin embargo, su importancia simbólica es mayor: jerarquiza desde el principio a los personajes y define la dialéctica que se establece entre ellos. El narrador, aupado sobre la superioridad intelectual que cree poseer frente a sus vecinos, desdeña los juegos de cartas que se disputan en el café donde se reúnen los ajedrecistas, y desprecia, considerándolo  «una oscura inversión de la inteligencia», a los que abandonan la fría razón del ajedrez por el azar de los naipes. Roderer, por su parte, considera el ajedrez un medio, «un modelo a pequeña escala» de otra cosa más importante. 

La obra de Guillermo Martínez ha merecido diversas reediciones desde su publicación. Muchas de las cubiertas presentan un tema ajedrecístico. 

Edición en rústica de 1992 de Planeta

Edición en rústica de Planeta de 1999

Edición en rústica de 2012 de Booklet

Edición de 2019 en rústica por Booket

Edición rústica de 2024 por Planeta

FICHA TÉCNICA
GUILLERMO MARTÍNEZ
ACERCA DE RODERER
PLANETA. BUENOS AIRES, 1993
 


miércoles, 9 de septiembre de 2026

AJEDREZ


En un futuro apocalíptico, dos ases de la aviación se enfrentan en un duelo a muerte.

Representan, por un lado, a la Unión de Países Libres; por otro, a la Confederación Euroasiática. Herederos, sin duda, de los bloques enfrentados en la Guerra Fría.

Es una guerra completamente tecnificada, en la que ambos bandos son comandados por supercomputadores como HAL 2000, del que hablamos aquí, y Leonov 6, probablemente llamado así en honor del cosmonauta que protagonizó el primer paseo espacial.

La tecnificación de la guerra ha llevado a que sea comparable a una partida de ajedrez. El líder occidental luce como emblema un alfil blanco; la lideresa oriental, un caballo negro. No hay lugar para el error humano: los ordenadores lo controlan todo.

Pero la humanidad hace tiempo que ha desaparecido, solo quedan máquinas programadas para proseguir la guerra indefinidamente.

Sin influencia humana, sin errores, el resultado solo puede ser uno: tablas.


FICHA TÉCNICA
AJEDREZ
EMILIO BALCARCE (GUION). MARCELO PÉREZ (DIBUJO)
SKORPIO Nº 110
BUENOS AIRES, 1985

lunes, 7 de septiembre de 2026

ALMAS COMO COCHES

Personalmente nunca supe quienes eran mis lectores de periódico o mis oyentes de radio. No empleo criterios de rentabilidad en la selección de temas o en la manera de tratarlos. Que no hable a menudo —o casi nunca, o nunca— del IPC, no es porque crea que tendría menos lectores, sino porque el IPC me interesa menos que el cáncer de pulmón, la explotación de los niños o el acoso sexual a las mujeres. En cierto modo, el IPC es un reflejo de ese nuevo oscuro periodismo de siglas que lo reduce todo a un lenguaje que recuerda mucho las crónicas de los campeonatos de ajedrez. Y si el refrán era la síntesis del pensamiento, la sigla es su extinción.

Fragmento del artículo Almas como coches, publicado por José Luis Alvite en el diario La Razón domingo, 9 de junio de 2002. 

sábado, 5 de septiembre de 2026

PIEZAS


Es un tópico literario bien establecido convertir las piezas de ajedrez en símbolos de la vida de las personas. Lo hemos visto infinidad de veces en ARTEDREZ. El microcosmos del tablero de ajedrez se corresponde con el macrocosmos de la vida real.

Esta idea está desarrollada de manera notable en el cómic Piezas, de Víctor L. Pinel, editado originalmente en francés bajo el título de Échecs (Bamboo, 2023) y publicado en castellano, con traducción del propio autor, por Nuevo Nueve (Madrid, 2024).

Una serie de personajes insatisfechos, desubicados e inseguros ante la vida que les ha tocado en suerte serán los trebejos de esta historia. Cada uno de ellos tendrá una pieza asignada y sus conflictos serán abordados en función de las características de esta.

Creemos que aquí radica la principal debilidad de la obra, pues la vida de cualquier persona se presta mal a constreñirse a las reglas rígidas e inamovibles del ajedrez. Sería tanto como negar cualquier atisbo de libertad individual. Sin embargo, la  obra cuenta con unos personajes bien definidos, que evolucionan de manera coherente con los acontecimientos narrados, y una dramaturgia —si tal término teatral puede aplicarse al cómic— excelente, salvo por unos pequeños detalles relacionados con cuestiones ajedrecísticas.

El tablero está mal colocada, a la derecha tiene que ir una casilla blanca.

El hilo conductor lo constituyen una anciana ajedrecista, enferma terminal, amargada, solitaria y gruñona, recluida en una residencia, y un joven voluntario que intenta hacer más llevadero su día a día. La señora Dubois le enseñará a jugar al ajedrez y, a través de ese proceso, veremos cómo se va desenmarañando la vida de los distintos protagonistas.

De nuevo, el tablero mal colocado

Con todo, las comparaciones generales entre la vida y el juego resultan mucho más acertadas, aunque una jugadora del nivel de la señora Dubois nunca capturaría una pieza derribándola con otra.


Y desde luego, los soldados son piezas fácilmente sacrificables:


Y la coronación de un peón puede simbolizar una mejora material o espiritual:


Y la reflexión final, pese a ser de plena actualidad en el mundo del ajedrez, no deja de darnos la razón en lo que decíamos al principio: un alfil no puede dejar de moverse por casillas de un mismo color; una persona, sí. Y sin necesidad de hacer trampas —algo poco elegante—, aunque sea la simpática señora Dubois la culpable.

Aquí el tablero está bien colocado. ¡Hurra!

FICHA TÉCNICA
VÍCTOR L. PINEL
PIEZAS
NUEVO NUEVE. MADRID, 2024

jueves, 3 de septiembre de 2026

NOVELA DE AJEDREZ


Una nueva edición de la célebre Novela de ajedrez de Stefan Zweig —con traducción de Nicolás Gelormini, prólogo de Antonio Gude y cubierta de Claudia Tijman— ha sido editada por La Casa del Ajedrez en el presente año de 2026.


FICHA TÉCNICA
STEFAN ZWEIG
NOVELA DE AJEDREZ
LA CASA DEL AJEDREZ. MADRID, 2026
TRADUCCIÓN DE NICOLÁS GELORMINI

martes, 1 de septiembre de 2026

ANDRÁS TOKAJI



András Tokaji (1910-1981) fue violonchelista profesional y fotógrafo. Como fotógrafo, se encuadra en la fotografía humanista, de carácter documental y centrada en la vida cotidiana en Hungría.

Las fotos, fechadas a mediados de los años 50, parecen estar tomadas en los célebres baños Széchenyi de la capital húngara.

domingo, 30 de agosto de 2026

UN ÁRBOL DE COMPAÑÍA

Dos inesperadas referencias ajedrecísticas en una obra de la escritora hispano-argentina Clara Obligado (1950) y el biólogo español Raúl de Tapia. Se trata de Un árbol de compañía, un libro que reflexiona sobre el mundo vegetal —en especial los árboles— y la cultura.

En la página 83, un recuerdo de un Madrid en vías de desaparición.

Está claro, una vez más, que Madrid va dejando de ser de los vecinos para convertirse en una ciudad en venta. Cuando llegué al barrio de las Letras, hace casi cincuenta años, en esta plaza (la plaza de Santa Ana) había un ajedrez gigante con el que jugaban los viejos. Una noche lo vi quemar y nadie lo repuso.

En la página 123, un estremecedor homenaje a un amigo muerto. 

Ya ha cumplido diecisiete años cuando un compañero de clase se suicida. Sale con su caballo y, al volver, se ahorca con las cinchas.

Ponemos sobre su tumba un caballo de ajedrez, no recuerdo si negro o blanco. 

FICHA TÉCNICA
CLARA OBLIGADO Y RAÚL DE TAPIA
UN ÁRBOL DE COMPAÑÍA
PÁGINAS DE ESPUMA. MADRID, 2025

viernes, 28 de agosto de 2026

MARK TANSEY


En esta monocromática obra, el norteamericano Mark Tansey (1949) representa a dos de los más célebres artistas de vanguardia franceses: Alfred Jarry, a la izquierda, de pie; a tres soldados de infantería del ejército francés; y a Marcel Duchamp, sentado entre dos de los soldados.

Los dos franceses son conocidos por su posición radical ante el arte, que subvertía los modos tradicionales de expresión. Al mismo tiempo, es bien conocida la afición al ajedrez tanto de Jarry como de Duchamp.

La obra de Tansey se inscribe dentro de las corrientes conceptuales y es, con frecuencia, metapictórica, pues la propia historia del arte constituye una de las principales fuentes de reflexión de sus pinturas

También es conceptual su aproximación a la elección de temas. Tansey construyó una rueda formada por tres discos concéntricos que giran de manera independiente. En cada uno de ellos figuran conceptos filosóficos, términos científicos, ideas estéticas, consideraciones técnicas... Las combinaciones aleatorias obtenidas al hacer girar los discos están en la base de sus composiciones, aunque no las determinan por completo. Es más un generador de ideas que una norma rígida.

Es significativo que el cuadro reúna a dos de los artistas más transgresores de la historia del arte —aunque devotos de una actividad tan reglamentada y racional como el ajedrez— junto a tres poilus, los soldados de infantería franceses convertidos en símbolo del sacrificio nacional durante la Primera Guerra Mundial.

FICHA TÉCNICA
MARK TANSEY
THE CHESS PLAYERS, 1982
ÓLEO SOBRE LIENZO. 50,8 x 66 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR


miércoles, 26 de agosto de 2026

NEBOJŠA DIMOVSKI


Nebojša Dimovski (1988) es un pintor de  Bosnia-Herzegovina marcado por la guerra, el exilio y la itinerancia. Estos hechos definieron, según confiesa él mismo, su «sensibilidad hacia las personas, las relaciones y la fragilidad de la existencia».

Su obra es figurativa y gira casi absolutamente en torno a la figura humana, aunque más que con pretensión realista como vehículo de expresar sus emociones sobre diversos temas. El trabajo de Dimovsky se articula entorno a grandes series centradas en temas como la música, la memoria, la guerra, la maternidad, la identidad balcánica y las relaciones humanas.

Algunas de las obras de Dimovsky presentan a gente jugando al ajedrez, por ejemplo las dos primeras que mostramos: Ajedrez, sobre estas líneas, y Rocco. Ambas fueron exhibidas en Madrid —ciudad donde reside desde 2013— en 2017 en la exposición Retratos, en la sala de exposiciones de la Asociación Española de Pintores y Escultores. Y la tercera, que parece como la anterior estar inspirada en la Plaza del Fico, lugar de reunión de los ajedrecistas romanos, pero de la que no tenemos datos ciertos.

Nebojša Dimovski fue jugador de ajedrez federado, llegando a tener un ELO de 2214 y, aunque aparece como inactivo desde hace mucho tiempo, mantiene un estimable ranquin de 2084 puntos. En las fotografías que mostramos, vemos que sigue vinculado al ajedrez y que lo juega siempre que puede.




En Roma, en la plaza del Fico. 

En Roma, jugando contra Leonardo Petrucci

En San Sebastián.

FICHA TÉCNICA
NEBOJŠA DIMOVSKI
AJEDREZ
ÓLEO SOBRE LIENZO. 90 x 70 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

ROCCO
ÓLEO SOBRE LIENZO. 70 X 50 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR