JUEGO DE AMOR
Comienza la partida. La rumorosa arcilla
del paraíso vuelve. Jugamos. Y perdemos
los dos. Bebe la vida. Me bebes. Nos bebemos.
Quiero agotar tu noche donde mi estrella brilla.
Bajo este título, tomado de la revista que Javier Carpintero editó a mediados de la década de los 90, pretendo comentar las relaciones que el ajedrez ha mantenido y mantiene con la literatura y las artes plásticas.
Kukryniksy es el acrónimo con el que firmaban tres artistas soviéticos: Mijaíl Kupriyánov (1903-1991), Porfiri Krylov (1902-1990) y Nikolái Aleksándrovich Sokolov (1903-2000).
Fueron muy populares en la URSS por sus asiduas colaboraciones en la prensa satírica y en la propaganda bélica durante la Segunda Guerra Mundial. También trabajaron, de manera individual y colectiva, en obras pictóricas dentro de la corriente del realismo socialista.
Otro aspecto de su trabajo fue la ilustración de libros. A continuación, mostramos algunos ejemplos de su trabajo para el clásico de Ilf y Petrov, Las doce sillas. Varias de estas ilustraciones están fechadas en 1966 y fueron publicadas en la revista Krokodil (Cocodrilo), de la que ya hemos hablado en ARTEDREZ, antes de incorporarse a la edición de Las doce sillas aparecida en Moscú en 1968.
En este enlace, lo que hemos publicado hasta la fecha sobre Las doce sillas.
![]() |
| En la tercera jugada se vio que el gran maestro había planteado dieciocho Aperturas Españolas. |
![]() |
| Uno tras otro, los aficionados se asían de los cabellos... |
![]() |
| —Atrapen al gran maestro. Desde arriba se precipitaba como una jauría de perros un apretado grupo de partidarios de la defensa Philidor. |
![]() |
| ...en ese momento se produjo un suceso extremadamente ultrajante para los honrados ajedrecistas de todo el mundo. La barcaza se ladeó inesperadamente y se lleno de agua por estribor. |
![]() |
| Edición en rústica de 1992 de Planeta |
![]() |
| Edición en rústica de Planeta de 1999 |
![]() |
| Edición en rústica de 2012 de Booklet |
![]() |
| Edición de 2019 en rústica por Booket |
![]() |
| Edición rústica de 2024 por Planeta |
Personalmente nunca supe quienes eran mis lectores de periódico o mis oyentes de radio. No empleo criterios de rentabilidad en la selección de temas o en la manera de tratarlos. Que no hable a menudo —o casi nunca, o nunca— del IPC, no es porque crea que tendría menos lectores, sino porque el IPC me interesa menos que el cáncer de pulmón, la explotación de los niños o el acoso sexual a las mujeres. En cierto modo, el IPC es un reflejo de ese nuevo oscuro periodismo de siglas que lo reduce todo a un lenguaje que recuerda mucho las crónicas de los campeonatos de ajedrez. Y si el refrán era la síntesis del pensamiento, la sigla es su extinción.
Fragmento del artículo Almas como coches, publicado por José Luis Alvite en el diario La Razón domingo, 9 de junio de 2002.
Dos inesperadas referencias ajedrecísticas en una obra de la escritora hispano-argentina Clara Obligado (1950) y el biólogo español Raúl de Tapia. Se trata de Un árbol de compañía, un libro que reflexiona sobre el mundo vegetal —en especial los árboles— y la cultura.
En la página 83, un recuerdo de un Madrid en vías de desaparición.
Está claro, una vez más, que Madrid va dejando de ser de los vecinos para convertirse en una ciudad en venta. Cuando llegué al barrio de las Letras, hace casi cincuenta años, en esta plaza (la plaza de Santa Ana) había un ajedrez gigante con el que jugaban los viejos. Una noche lo vi quemar y nadie lo repuso.
En la página 123, un estremecedor homenaje a un amigo muerto.
Ya ha cumplido diecisiete años cuando un compañero de clase se suicida. Sale con su caballo y, al volver, se ahorca con las cinchas.
Ponemos sobre su tumba un caballo de ajedrez, no recuerdo si negro o blanco.
![]() |
| En Roma, en la plaza del Fico. |
![]() |
| En Roma, jugando contra Leonardo Petrucci |
![]() |
| En San Sebastián. |
NO PUEDO ENTENDER POR QUÉ EL AJEDREZ ES TAN POPULAR EN WALL STREET, TIENE REGLAS.
ELIOT SPITZER
Frase atribuida al político estadounidense Eliot Spitzer (1959), quien llegó a ser Gobernador de Nueva York. Antes de su defenestración, por un escándalo sexual, tuvo una dura confrontación con los altos ejecutivos de Wall Street en defensa de los pequeños inversores.
Stephen Potter (1900-1969) fue un escritor humorístico británico que alcanzó notable fama con sus libros paródicos de los libros de autoayuda y sobre todo con The theory and practice of gamesmanship; or, The art of winning games without actually cheating (Teoría y práctica de la astucia. O cómo ganar en juegos sin llegar a hacer trampas de verdad).
Para el ajedrez, Potter dice lo siguiente:
El objetivo principal de la estrategia en el ajedrez siempre debe ser, cueste lo que cueste, forjar una buena reputación. En nuestra pequeña comunidad ajedrecística de Marylebone, sería una inmodestia por mi parte negar que me he labrado un nombre considerable sin haber ganado jamás una sola partida.
Y sus propuestas son: ponerse de acuerdo con otro jugador y disputar una partida sin tablero, contestar ante la admiración de los presentes que es una facultad innata.
O jugar el gambito Potter. Que consiste en realizar unas cuantas jugadas y en una posición igualada abandonar. Cuando el contrario, sorprendido, pregunta la razón decir algo así como:
YO
—Bueno... seguro que vas a capturar mi alfil después de dieciséis movimientos, a menos que... a menos que... E incluso entonces pierdo mi torre tres movimientos más tarde.
OPONENTE
—Oh, sí.
YO
—A menos que hagas algún sacrificio allí, lo cual, por supuesto, no harías.
OPONENTE
—No.
YO
—Buen juego.
OPONENTE
—Sí.
YO
—Una situación muy bonita... una situación realmente bonita. ¿Te importa si tomo nota? En Chess News suelen publicar todo lo que les envío.
No es exagerado decir que esta estratagema, llevada a cabo con audacia contra un experto, realza la reputación del astuto con mayor eficacia que el intento más corajoso de librar una batalla perdida.
Has perdido, pero la victoria moral es tuya: has visto mucho más lejos que tu adversario.
Su rigor a la hora de crear es algo inherente a él. Lo podemos ver un su afición al ajedrez. Vive en un mundo matemático, geométrico.
Por su parte, el director Terrence Malick se admira de su capacidad para jugar a la ciega:
Ennio me hizo jugar al ajedrez con él. Estábamos en el estudio de grabación. Mientras dirigía, me iba cantando los movimientos mientras yo estaba sentado frente al tablero en la cabina de control. Me sorprendió que pudiera vencerme solo con tener el tablero en la mente.
Y por último, el propio Morricone toma la palabra:
¿Por qué me gusta el ajedrez? Porque me enseña que en la vida hay que luchar. El sentido de resiliencia, el deseo de mejorar. La resistencia a los golpes, como los que vienen del oponente: él intenta ganar y yo intento ganar de una manera no violenta.
Y además se muestran varias fotografías del maestro jugando al ajedrez.
![]() |
| En su estudio, mientras dirige a una orquesta imaginaria. En primer plano, un tablero de ajedrez |
![]() |
| En la Academia Húngara de Roma, jugando un encuentro a dos partidas contra Judit Polgár en 2004 |
![]() |
| En la Academia Húngara de Roma, jugando un encuentro a dos partidas contra Judit Polgár en 2004 |
![]() |
| Jugando contra el director de cine Terrence Malick |
![]() |
| Ennio Morricone se dispone a jugar frente a Egisto Macchi mientras Franco Evangelisti observa la partida |
![]() |
| Jugando contra el escritor Roberto Vacca, otro apasionado del ajedrez |