jueves, 3 de diciembre de 2020

YO, ME, MÍ, CONMIGO


Antes de Photoshop existía el mismo gusto por la manipulación fotográfica que hoy en día, aunque las dificultades prácticas eran mucho mayores. Como muestra, esta foto de la década de 1880 que el anónimo autor tituló: Jugando contra mí mismo. «Y de árbitro además», añadimos nosotros.

Es una copia a la albúmina conservada en el Amon Carter Museum of American Art. Fort Worth. Texas.

sábado, 28 de noviembre de 2020

DIANE THARP


Diane Tharp es una acuarelista californiana que muestra una clara preferencia por los temas inspirados en la naturaleza y, de modo particular, en las aves. Tharp puede considerarse como una artista aficionada, ya que su principal ocupación hasta su jubilación fue el de maestra en una escuela infantil. 

En ocasiones, Tharp busca introducir unas gotas de humor en sus composiciones incluyendo un elemento disonante, como puede ser en este caso el tablero de ajedrez en el que se enfrentan unas garzas que parecen sacadas de Audubon.

Sí, el tablero está mal colocado. ¡Pero hay que tener en cuenta que son garzas!

FICHA TÉCNICA
DIANE THARP
CHESS MATCH (2014)
ACUARELA. 33,02 x 53,34
COLECCIÓN PARTICULAR

viernes, 27 de noviembre de 2020

TODO TE LO PUEDO DAR MENOS EL AMOR, BABY


El debut teatral de Christopher Reeve (1952-2004) le enfrentó nada más y nada menos que a Katharine Hepburn (1907-2003) en la obra A matter of Gravity (1976). Se cuenta que el futuro Superman se mareó nada más salir a escena, ante lo cual Hepburn improvisó: «este chico es un idiota. No come suficiente carne roja». 

En el escenario jugaron al ajedrez.

miércoles, 25 de noviembre de 2020

ETCHENAIK

Juan Sasturain (1945) es un prolífico escritor, periodista, guionista de cómics y presentador de programas culturales en la televisión argentina.


Entre los muchos palos que ha tocado Sasturain está la novela policiaca con tres títulos —Manual de perdedores (1985), Arena en los zapatos (1982) y Pagaría por no verte (2008)— que conforman lo que se conoce como la trilogía de Etchenique.


Julio Etchenique es un expolicía que decide poner en marcha una agencia de detectives en Buenos Aires en la época del llamado Proceso de Reorganización Nacional, el eufemismo que encubría la dictadura de las sucesivas Juntas Militares que gobernaron el país desde 1976 hasta 1983. Junto a él trabajan dos improbables ayudantes: el gallego Tony García, excamarero del bar «Ramos», donde Etchenique pasaba sus veladas de jubilado bebiendo ginebra y comiendo saladitos, y el negro Sayago, exboxeador, exmatón y galán crepuscular.


Etchenike, como algunos artistas —Mondrian perdió una de las aes de  su apellido original (Mondriaan) cuando abandonó la figuración por el neoplasticismo— alteró su nombre cuando decidió hacerse detective privado. El viejo Etchenique dio paso al nuevo Etchenaik (en algunas novelas escrito Etchenike).


Las novelas de Sasturain son ricas en referencias literarias del género negro en su versión hard boiled. Philip Marlow, Lew Archer o Sam Spade —los dectectives de Raymond Chandler, Ross Mcdondald y Dashiell Hammett respectivamente— son citados repetidas veces y también los son sus alter ego cinematográficos: Robert Mitchum, Humphrey Bogart... Pero no acaba aquí el catálogo de autores de novela negra citados, que tiende al infinito: Horace McCoy, Mickey Spillane, David Goodis, James Hadley-Chase, Jim Thompson, James M. Cain, George Simenon, Agatha Christie; amén de los argentinos: Tizianni, Sinay, Martini, Urbany, Soriano y Piglia. Y aún otros autores que solo tocan tangencialmente lo policiaco, como Onetti, Artl, Bioy-Casares, están presentes en sus novelas.


Con razón se dice que el personaje del Sasturain, como don Quijote, se había vuelto loco después de tantas lecturas y se había lanzado a la aventura de ser detective privado con el gallego García, como su Sancho Panza, a su lado.


A la estela del Philip Marlowe de Raymond Chandler, Julio Etchenaik juega al ajedrez. Lo juega en La Academia, un bar que existe realmente y en el que todavía se juega al ajedrez:


—¿Fue tablas, nomás?  —dijo el gallego.


—Sí, ese turro aprende demasiado rápido.


—Si se enteran en La Academia de que ya no le ganas ni al cafetero te van a prohibir la entrada.


—No levantes la perdiz… ya no me dejan entrar.


—Mira… No te preocupes —dijo seriamente Tony—. Yo hasta el año pasado estuve entre los cincuenta mejores tableros del Centro Gallego y ahora, hace unos meses, no sé qué me pasa.


Etchenaik cerró con un golpe el cajón desde donde guardaba las piezas y el tablero. 

(Manual para perdedores)


En La Academia mantiene contactos que le son útiles en el transcurso de sus investigaciones:


Esos veteranos que van a jugar al ajedrez a La Academia.


(Arena en los zapatos)

Aunque suele preferir jugarlo en su oficina de la Avenida de Mayo:

La voz de Cacho sonó displicente y triunfal. Etchenike clavaba el mentón en los puntos superpuestos sobre el escritorio y hacía fuerza con los hombros y las cejas par encontrar una variante ganadora a ese estúpido final de caballos y peones.


—Tablas clavado, viejo —repitió el cafetero y acomodó los vasitos colocados en bandolera. Nunca abandonaba sus elementos de trabajo cuando jugaba, sentado en el borde de la silla y siempre dispuesto a irse.


—Pará —dijo Etchenike imperativo.


La mano del veterano avanzó titubeante hasta un peón lateral pero se retrajo, decepcionada. Cacho hizo ruidos con la boca.


Estaban tan metidos en la partida que Tony García tuvo tiempo para sacarse el saco y mirarlos un momento antes de que su socio lo saludara distraído y volviera a intentar con el peón.


(Manual para perdedores)


Pero no solo lo juega, cuando no tiene rival se dedica a estudiarlo. En su portafolios lleva:


una selección de las mejores partidas de Tigran Petrosian.


(Manual de perdedores)


Después se fue al armario, sacó el tablero y la caja con los trebejos de ajedrez y se sentó son un librito de Ludeck Pachman a reconstruir partidas del Torneo de Candidatos de Manila ‘67.


(Manual de perdedores)


Ilustración de Hernán Haedo para la primera edición de «Manual de perdedores». Legasa; Buenos Aires, 1985.


Aquí, sin embargo, la documentación le falló de forma estrepitosa a Juan Sasturain. En 1967 no se disputó ningún Torneo de Candidatos y por lo tanto Luděk Pachman no pudo escribir un libro sobre él. El que sí escribió un libro fue el propio Etchenaik:


—Juega bien —dijo.


—Contale del libro —se cruzó el gallego.


—¿Qué libro? —se interesó Giangreco.


—Tiene escrito un libro de ajedrez…. Algo así como «Cómo ganar partidas rápidas». Nunca se publicó pero está terminado.


—Ni se va a publicar —concluyó Etchenaik volteando las piezas como si fuera un viento definitivo, decretando el final.


Se levantó y comenzó a caminar por la habitación:


—Creo que hay que cambiar la mano de las recetas para el éxito o el triunfo… Habría que escribir un libro útil, al alcance de todos, de instrucciones para la derrota. Eso… Porque yo no le puedo enseñar a nadie a ganar al ajedrez o a nada. Tendría que ser una especie de recetario del perdedor vocacional. Porque hoy, ¿a quién le vas a enseñar a ganar?


Y ya no hablaba de ajedrez. del truco de gallo o de cómo pasar de cadete a jefe de sección sin escalas. Hablaba de todo y algo más:


—Hay que enseñar a perder, viejo: con altura, con elegancia, con convicción. Hay que escribir un Dale Carnegie al revés. «Cómo perder seguro» o «Derrótese usted mismo en los momentos libres», algo así… Y sería un éxito, porque le hablaría a la gente de lo que conoce. Eso necesitamos: un manual de perdedores.


(Manual de perdedores)

A veces, son sus ayudantes los que juegan al ajedrez mientras esperan el resultado de las investigaciones de su jefe:

Etchenike encontró a Tony y a Sayago jugando al ajedrez. No se hubiera podido decir que lo esperaban. Al oírlo llegar apenas levantaron la cabeza del tablero en el que deambulaban —seguramente desconcertadas— sus últimas piezas.


—No se alarmen —dijo el veterano—. El pronóstico anuncia sudestada y vientos de ciento cincuenta kilómetros pero ustedes tranquilos, el ajedrez no se suspende por lluvia.


Es lo bueno que tiene —dijo el gallego.


Etchenike se sacudió como un perro y regó trebejos y jugadores con la lluvia fina de su impermeable empapado.


Los grandes maestros se echaron para atrás.


—¿Qué hacés?


Etchenike se sacó el piloto y lo extendió cuidadosamente sobre la mesita, tapando la partida.


—Es clave que el tablero no se inunde —precisó.


—Ya terminábamos,,,


—Tablas —decretó.


Los contendores ni se mosquearon. Sin queja ni escándalo levantaron la cobertura mojada y discutieron brevemente la disposición correcta de las piezas en la cuadrícula.


(Pagaría por no verte)


Juan Sasturain en el Club de Ajedrez de La Plata durante la grabación de un episodio del programa de televisión «Ver para leer».


martes, 24 de noviembre de 2020

MANA NEYESTANÍ


Mana Neyestani (1973) es un caricaturista, autor de cómics y editorialista gráfico iraní. Neyestaní trabajó habitualmente en la prensa reformista de su país desde una perspectiva crítica y de defensa de los derechos humanos. Su detención en 2006 motivó su posterior exilio a París donde, en la actualidad, trabaja para la prensa iraní en el exilio.

«Posición suprema» se titula esta viñeta de 2012. Es difícil un diálogo en condiciones de igualdad cuando el terreno de juego no es el mismo para todos.


lunes, 23 de noviembre de 2020

FANNY Y GEORGE TREGASKIS


Los hermanos Fanny y George Tregaskis fotografiados en la segunda mitad del siglo XIX jugando al ajedrez. 

La fotografía pertenece a la colección de los Archivos de la Columbia Británica con sede en Victoria.

sábado, 21 de noviembre de 2020

UN MATRIMONIO DE CONVENIENCIA


Un matrimonio de conveniencia es una obra del francés Louis-Auguste-Georges Loustaunau (1846-1898) presentada al salón de 1879. Lo que mostramos es una copia litográfica editada por A. Legras.

El texto del British Museum, donde se conserva una copia de la litografía, describe la escena de la siguiente manera: «un viejo oficial y una mujer joven juegan al ajedrez en una terraza sobre un parque».

Loustaunau fue un pintor academicista que se especializó en escenas de género contemporáneas, con algunas incursiones en el tema militar, realizadas en pequeño formato y con una técnica cercana al preciosismo. 

viernes, 20 de noviembre de 2020

EL EFECTO MAGNUS: SONJA KROHN POR LINDA BOURNANE ENGELBERTH

La pintora noruega Sonja Krohn, 77 años en el momento de hacerse la foto (2018), juega al ajedrez en su estudio de la ciudad de Son, a unos cincuenta kilómetros al sur de Oslo.

La fotografía de Linda Bournane Engelberth ilustraba un articulo de Andrew Keh para New York Times titulado: «el efecto Magnus» que ahondaba en la creciente popularidad del ajedrez en Noruega desde que Magnus Carlsen se convirtió en campeón del mundo.

La veterana pintora noruega dice que el ajedrez le ayuda a mantener la mente sana y activa, pero se queja de que seguir en directo las partidas del Campeonato del Mundo que enfrentó a Carlsen y a Caruana la distrajo de su trabajo. 

jueves, 19 de noviembre de 2020

ROY PERRY


El norteamericano Roy Perry hizo esta foto para la Asociación de Ciegos de Nueva York en 1940. Una mujer con discapacidad visual intenta resolver un problema de ajedrez.

Pertenece a la colección del Museo de la Ciudad de Nueva York.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

DELPHIN ENJOLRAS

Delphin Enjolras (1857-1945) fue un pintor academicista francés que se inició como paisajista, aunque pronto cambió su orientación para cultivar una temática femenina, centrada en retratar mujeres jóvenes ocupadas en actividades mundanas, domésticas o de entretenimiento. La mayoría de estas obras están iluminadas por  una cálida luz artificial. 

Con el tiempo, sus temas se volvieron más íntimos. Las modelos aparecen sorprendidas en su privacidad, entregadas al aseo o al descanso, en una atmósfera sensual y erótica.

Un ejemplo perfecto de su trabajo es La partida de ajedrez. En una elegante terraza con vistas a una bahía, varios grupos de jóvenes conversan o juegan al ajedrez.



FICHA TÉCNICA
DELPHIN ENJOLRAS
LA PARTIDA DE AJEDREZ
ÓLEO SOBRE LIENZO. 60 x73 cm.

lunes, 16 de noviembre de 2020

HANDMAX

Handmax - Renato Assad from Side 360 on Vimeo.

Un ejemplo de publicidad en el que el ajedrez es presentado de forma negativa. Handmax es una empresa que distribuye productos desinfectantes para las manos. Se sugiere que el espectador no se atreve a cambiar de canal y sigue viendo la aburridísma partida de ajedrez por temor a contagiarse al tocar el mando a distancia. Así lo indican los rótulos que aparecen en pantalla que dicen:
Si supiera cuántos gérmenes hay en su mando a distancia no se atrevería a cambiar de canal. Handmax el más poderoso desinfectante para sus manos. 
El anuncio fue realizado por la empresa brasileña Master Comunicação y el equipo fue el siguiente:

Executive Creative Director: Angels Estudio
Creative Director: Claudio Freire/Luciano Toaldo
Copywriter: Victor Afonso/Claudio Freire
Art Director: David Keller
Agency Producer: Thaysa Bono
Account Supervisor: Marcelo Romaniewicz/Cícero Rohr/Patrik Schulze
Advertiser's Supervisor: Otávio Ricardo Marconcin

Director: Renato Assad

domingo, 15 de noviembre de 2020

MR. SEED AND MRS. PEEL


Steven Millington (1970-2020) fue un dibujante e ilustrador británico que firmaba su obra con el seudónimo de Dry English. 

En esta cartel de 2019, dibujó a los personajes principales de la mítica serie de televisión de los años sesenta The Avengers (Los vengadores; ITV/ABC/THAMES, 1961-1969), John Seed y Emma Peel, convertidos en el rey y la dama de un juego de ajedrez.

 

sábado, 14 de noviembre de 2020

¿STEINITZ EN NUEVA YORK?


Fotografía de un torneo de ajedrez disputado en el Union Square Hotel de Nueva York aproximadamente en 1893. Fue realizada por algún fotógrafo del estudio Byron Company, fundado en 1892, que se convertiría en uno de los estudios fotográficos más importantes de Nueva York.

Estoy razonablemente convencido de que jugador de la derecha es Wilhelm Steinitz, campeón del mundo en el momento de tomarse la fotografía. Ignoro quién puede ser su rival.

La fotografía se conserva en el Museo de la Ciudad de Nueva York.


viernes, 13 de noviembre de 2020

EN SAINT MORITZ


 Dos niños juegan al ajedrez sobre un trineo en Saint Moritz. Fotografía anónima de 1937.

miércoles, 11 de noviembre de 2020

PARTIDA DE AJEDREZ CON EL MISTERIO


Riccardo Tommasi Ferroni (1934-2000) fue un pintor figurativo italiano muy interesado por los estilos artísticos del pasado, sobre todo por el Manierismo y el Barroco. Este interés no fue solo formal, algunas de sus figuras o composiciones son evidentes préstamos de famosos cuadros de pintores de los siglos VVI y XVII, sino también temático. La mitología, la religión o la historia ocupan un lugar muy destacado en su producción. Aunque casi siempre contienen un elemento disonante, un anacronismo, una broma, que introduce un sentido paródico que distorsiona el mensaje original y ofrece nuevos significados.

El cuadro que les enseñamos hoy se titula Una partida de ajedrez. En un entorno que parece sacado de un cuadro de Caravaggio y que debe representar el taller del artista, según delata el caballete que cierra la composición por la izquierda, tres hombres se reúnen en torno a un tablero de ajedrez. Los modelos son personas muy cercanas al pintor: a la izquierda, su hijo Giovanni; a la derecha, con blancas, un periodista de Il Corriere della Sera, Pietro Lanzara; y en el centro Mauro Borrelli, quien con el tiempo llegaría a ser director de arte en Hollywood y responsable visual de algunas de las más conocidas películas de Tim Burton.

El cuadro describe el momento en el que la partida de ajedrez que se está disputando se ve interrumpida por la aparición de un cuarto personaje, al que no vemos, pero que proyecta su sombra sobre la escena. La llegada de la inesperada visita, si hemos de atender al gesto de los tres hombres, hace que la acción se detenga. El personaje central detiene la mano del jugador de blancas, que deja caer la torre que se disponía a jugar, y coge por la muñeca al otro jugador al tiempo que los tres dirigen su mirada hacia la puerta.

Dicho esto, ¿qué puede significar el cuadro? ¿Quién aparece en la puerta del estudio causando tan honda impresión en los jugadores? La primera idea, con el ajedrez de por medio, es la Muerte (poderoso influjo de Bergman) que viene a buscar a uno de los jugadores. A este sentido apunta también la naturaleza muerta que ocupa el primer plano de la composición. Sobre una mesa redonda se encuentran diversos objetos, entre ellos una calavera, el elemento fundamental de los memento mori (recuerda que has de morir) del Barroco, junto con hierbas secas y flores marchitándose, algo que en la iconografía tradicional ha sido siempre símbolo de la fugacidad de la vida.

En este punto, podemos acercarnos a la posición del tablero, por si esta pudiera ofrecer alguna luz sobre la composición. Después de constatar apesadumbrados que se han vuelto a colocar mal las piezas en una obra de arte (el cuadro blanco debe quedar siempre a la derecha de los jugadores), advertimos que las blancas, pese a su desventaja material, estaban a punto de ganar la partida. La torre que cae de la mano del jugador se encaminaba a dar el mate conocido como de «el pasillo». Así pues, la interrupción del juego impide la derrota del jugador más joven de la composición y abre la puerta a una interpretación menos siniestra que la anterior. 

El misterio, sin embargo, permanece.


Es curioso, para terminar, que una placa reproduciendo el rostro de Teresa de Ávila (del conjunto escultórico de Gian Lorenzo Bernini El éxtasis de Santa Teresa) cuelgue del muro del taller. No sabemos si el pintor italiano conocía la vinculación de la religiosa española con el ajedrez o si es un hecho fortuito, dado su gusto por reproducir obras barrocas en sus cuadros. Sea como fuere, la presencia de la santa ofrece nuevas posibilidades interpretativas al misterio que encierra el cuadro.

FICHA TÉCNICA
RICCARDO TOMMASI FERRONI
UNA PARTIDA DE AJEDREZ (1986)
ÓLEO SOBRE LIENZO. 200x200 cm.
COLECCIÓN DE LA FAMILIA TOMMASI FERRONI

martes, 10 de noviembre de 2020

SHI (死). REVENGE!

En el tercer tomo la subtrama ajedrecística toca a su fin, ya que en el capítulo 4 no hay ninguna referencia al ajedrez.

El profesor Flint, cuya venalidad ha quedado patente a lo largo de la historia, sigue entreteniéndose con el ajedrez. Al final el destino lo alcanza mientras reproducía una partida disputada en 1771 entre un tal Luigi Montebello y el sah de Per... 

De nuevo ha fallado la documentación. De Montebello no se sabe nada dentro del mundo del ajedrez y del sah de Persia... Bueno en 1771 era shah Shahroj Mirza Afshar, quien era ciego y vivía semirrecluído y acosado por un sin fin de enemigos. No parece que estuviera en la mejor de las disposiciones para jugar al ajedrez con ningún Montebello.

Home, sweet home... Como diría el cuco suizo después de haber dado la hora.

Ahora, un buen fuego, una copa de jerez y la famosa partida de ajedrez de 1771 entre Luigi Montebello
y el Sah de Per...

La criada encontró el cuerpo cuando llegó esta mañana...

Ayer Henry Cole, hoy Flint. Y las dos veces la misma firma.

FICHA TÉCNICA

SHI III. REVENGE!
ZIDROU (BENOÎT DROUSIE)
JOSEP RAMÓN HOMS
NORMA EDITORIAL. BARCELONA, 2018
TRADUCCIÓN DE EVA REYES DE UÑA

lunes, 9 de noviembre de 2020

SHI (死). EL REY DEMONIO

En el segundo capítulo, titulado El rey demonio, se continúa la trama que vimos iniciarse en el tomo anterior. El profesor Flint pretende demostrar su hipótesis de que una de sus pacientes está poseída por el espíritu de un jugador francés dieciochesco,  François Antoine de Legall, sire de Kermour. El nombre de Legall se ha escrito de muchas formas, pero parece que el que utilizamos en esta nota es el real.

Ante una representación de miembros de la Federación Inglesa de Ajedrez —obviaremos el hecho de que la Federación Inglesa de ajedrez no se fundó hasta 1904 mientras que la acción transcurre en 1851— y alienistas, un jugador, suponemos que profesional, se enfrenta a la mujer. 

Algunos comentarios que emiten los espectadores al encuentro son desconcertantes —no tengo ni idea de qué puede ser «la cantinela de loco» en un contexto ajedrecístico— o desafortunados —en la fecha en que de Legall habría hecho su ataque encubierto en Berlín, 1788, el francés tenía ya ochenta y seis años—. Lo más interesante del caso es que la jugadora poseída utiliza el rey de las negras para invocar a un demonio e iniciar una revuelta...

Mientras, una de las heroínas de la historia, a quien han recluido con malas artes en el sanatorio, observa estupefacta la acción.

Perdonad que no haya venido antes a saludarlos. Es que, veréis, esta noche
organizo una pequeña «demostración» que muy probablemente causará 
sensación en el mundo del ajedrez. ¡Y, más aún, entre mis compañeros
alienistas!



—Checkmate! (Jaque mate)
—La... ¡La cantinela del loco!
—¡El mismo ataque encubierto que usó Kermur de Legal en Berlín en 1788!

Señoras y señores. Queridos amigos de la English Chess Federation. Después de cinco partidas,
estoy en posición de confirmar la inverosímil hipótesis lanzada por el profesor Flint. ¡Esta pobre
mujer está poseída por el espíritu del francés Kermur de Legal. Uno de los mayores genios de la 
historia del ajedrez.

¡Rei! ¡Rei con nosotras!

¡Doctor Flint! ¡Las pacientes! ¡Están fuera de sí! Como en mayo...


¡Venga a nosotros el reino del rey Demonio! 

¡Tenía una idea muy distinta del ajedrez!


FICHA TÉCNICA
SHI II. EL REY DEMONIO
ZIDROU (BENOÎT DROUSIE)
JOSEP RAMÓN HOMS
NORMA EDITORIAL. BARCELONA, 2017
TRADUCCIÓN DE EVA REYES DE UÑA

sábado, 7 de noviembre de 2020

JANE FONDA Y ROGER VADIM


El director de cine Roger Vadim y la actriz Jane Fonda buscan localizaciones para su nueva película en un descanso del rodaje de Barbarella. Foto de David Hurn de 1967


SHI (死). AL PRINCIPIO FUE LA IRA

Shi (死) es un kanji japonés que significa «muerte». También es el nombre de una serie de cómics dibujada por el español Josep Ramón Homs sobre guiones del francés afincado en España Benoît Drousie, quien usa como nombre de lápiz el alias de Zidrou.

Ambientada a mediados del siglo XIX en la Inglaterra victoriana, aunque con ramificaciones hasta el presente, Shi narra la historia de dos jóvenes —una inglesa de la alta sociedad y una japonesa emigrada y pobre— que se ven enfrentadas a los prejuicios de la época y sufren las terribles consecuencias de oponerse al poder. Al perder todo lo que tenían, el objetivo que las mantendrá vivas será la venganza.

Una de las tramas que tiene el primer ciclo de cuatro álbumes de la serie nos sitúa en un sórdido manicomio dirigido por el profesor Flint. Flint, que es aficionado al ajedrez, cree descubrir en una de las asiladas unas sorprendentes cualidades para jugar al ajedrez...

¡Las mismas defensas! ¡Los mismos ataques! La misma forma de combinar los ataques de la reina
con los de los alfiles. No hay ninguna duda: ¡¡Esta mujer está  poseída por el espíritu de Kermur
de Legal!!

—¡¿Así que queréis examinara a la joven asiática?! ¿No tenéis nada mejor que hacer a
estas horas?  Bueno, iba a hacerme mate en cinco movimientos así que...

—¡En cuatro!

Conocido por lo que Diderot y Rousseau escribieron de él; dominador absoluto del ajedrez francés (mundial) en el siglo XVIII, desde su sillón del Café de la Régence, hasta que su discípulo Philidor le superó; inmortal por la combinación de mate que lleva su nombre; de François Antoine de Legall, sire de Kermour, no se conserva partida alguna, si exceptuamos la que supuestamente le enfrentó a Saint Brie en el el Café de la Régence en 1787 y en la que aparece la combinación conocida como «mate de Legall. 


Así que, no sabemos cómo pudo hallar el profesor Flint las semejanzas que encuentra entre el juego de su paciente y el del jugador francés. Quizá Flint poseyera algunos documentos que subsanaran ese vacío. En cualquier caso, de existir, dichos documentos murieron con él.


FICHA TÉCNICA
SHI I. AL PRINCIPIO FUE LA IRA
ZIDROU (BENOÎT DROUSIE)
JOSEP RAMÓN HOMS
NORMA EDITORIAL. BARCELONA, 2017
TRADUCCIÓN DE EVA REYES DE UÑA



martes, 3 de noviembre de 2020

MIJAIL vs MIJAIL. OPERA EN I ACTO


El 12 de marzo de 2014 (hace más de seis años ya) se estrenó en la Opera Nacional de Letonia la obra Mihails un Mihails spēlē šahu con música de Kristaps Peterson, libreto de Sergei Timofeyev y dirección de Viesturs Meikšāns.

La opera cuenta con treinta y dos participantes: catorce músicos de un conjunto de cámara, ocho cantantes, ocho bailarines y dos directores. Treinta y dos, como los trebejos del ajedrez. No extrañará esta circunstancia si desvelamos que la traducción al castellano del título de la obra es Mijaíl y Mijaíl juegan al ajedrez. Y menos si decimos que la trama de la obra se centra en el desarrollo de la sexta partida que enfrenó a Mijaíl Tal y a Mijaíl Botvinnik por el título mundial de ajedrez en 1960 en Moscú.


Mijaíl Tal es un héroe en Letonia (bueno, lo es en todo el universo ajedrecístico) y la obra pretende destacar lo vanguardista de su aproximación al juego, su subversión del lenguaje tradicional del ajedrez. El mensaje que la obra quiere transmitir, amparándose en la lucha entre el atrevido Tal y el científico Botvinnik, es que no todo puede ser calculado de antemano y más allá de ese punto todavía existe un mundo lleno de posibilidades. La libertad es algo que no puede calcularse y, a lo mejor, no siempre es la mejor jugada.

La obra, no podía ser de otro modo, también adopta unos criterios «vanguardistas». El compositor creó un tono musical para cada una de las piezas, y ese tono musical suena en todas sus variaciones cada vez que esa pieza en concreto se mueve. Además, cada uno de los vocalistas es al mismo tiempo un «conferenciante» que declama un monólogo en el que se cuenta la historia de una partida de ajedrez en el trasfondo histórico de la época.







Paralelamente se celebraron una serie de «conversaciones» y encuentros para destacar aspectos de la biografía de Tal. En ese sentido fue fundamental el asesoramiento de un amigo muy cercano del campeón letón, que es además uno de sus biógrafos, quien formó parte de su equipo y en ocasiones ejerció como su segundo, Valentín Kirilov. Kirilov mostró centenares de fotografías de sus años con Tal.

Valentín Kirilov enseñando fotografías de Tal
en uno de los encuentros celebrados en paralelo al estreno de la obra. 

Maqueta de la puesta en escena de la ópera. En el diagrama, la posición previa
a la vigésimo primera jugada de Mijaíl Tal en la sexta partida del match.

La sexta partida del match de Moscú se disputó el 26 de marzo de 1960 y fue una partida peculiar por muchos motivos. Marcó un primer despegue del aspirante al título, que se puso con un marcador de +2 a su favor. Pero sobre todo resultó paradigmática del estilo agresivo, impetuoso y eminentemente táctico del retador. 

En el movimiento vigesimoprimero, Tal sacrificó de forma inesperada un caballo para activar el resto de sus piezas. El propio Tal ironizaba sobre la enorme cantidad de análisis que se publicaron posteriormente demostrando la falsedad del sacrificio y afirmando que debió perder la partida. Según él esa era la diferencia entre analizar cómodamente en casa y tener que resolver los problemas sobre el tablero. Y a eso precisamente se refiere el libretista de la obra con lo de que la libertad a veces no es la mejor jugada.

El match por el título entre dos jugadores tan icónicos como Mijaíl Botvinnik, prototipo del hombre soviético, defensor de una aproximación científica al juego, y Mijaíl Tal, desbordante de fantasía, atrevido y romántico, levantó pasiones y se convirtió en una auténtico espectáculo de masas. En la partida que comentamos, después de que Tal sacrificara su caballo en la jugada vigésimo primera, las emociones se desataron. El publico, incapaz de refrenar sus impulsos, empezó a comentar la jugada en voz alta. Ni los carteles luminosos que pedían silencio ni la exigencias de los árbitros lograron aplacar a la concurrencia. El alboroto alcanzó tal nivel que la partida tuvo que suspenderse y trasladarse a una habitación aislada para que los jugadores pudieran terminarla con tranquilidad. Tal ganó. La partida y el match. Botvinnik le llamó gangster.

A mi juicio, este match no ha alcanzado a en la cultura popular la repercusión que sí han logrado otros encuentros similares. Capablanca y Alekhine, Spassky y Fischer, Karpov y Kasparov, por ejemplo. Y eso que mimbres tenía. Se enfrentaron dos jugadores con legiones de seguidores, que representaban dos conceptos muy diferentes del ajedrez y las partidas fueron de alto voltaje. Quizá tengamos que reconocer, una vez más, que lo importante no son las historias en sí mismas, sino cómo se cuentan y quién la cuenta. 

La partida. Véanla, por favor.