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viernes, 19 de diciembre de 2025

CHAPLIN vs RESHEVSKY



Resulta difícil imaginar la inmensa popularidad que alcanzó Samuel Reshevsky (que en esos momentos mantenía su nombre polaco: Szmul Rzeszewski; 1911-1980) en los años veinte del siglo pasado. Su nombre ocupaba las portadas de la prensa generalista, que se maravillaba de que un niño tan pequeño pudiera derrotar en simultáneas a nutridos grupos de adultos.

Tan popular fue que se organizaron actos en los que se fotografiaba con estrellas de Hollywood. Las dos fotos de arriba muestran a Sammy con Charles Chaplin y Douglas Fairbanks durante el rodaje de Los tres mosqueteros (1921), y las dos de abajo muestran solo a Chaplin y Reshevsky durante el montaje de El chico, del mismo año que la anterior.

Se ha vertido cierta cantidad de tinta sobre si Charlot y Reshevsky jugaron realmente una partida. Incluso se han publicado las jugadas de esa supuesta partida. Pero, si acudimos a la autobiografía de Chaplin, la cosa queda meridianamente clara: Chaplin ni siquiera sabía jugar al ajedrez.

Veamos los párrafos en los que habla de Samuel Reshevsky.

Durante el montaje de El chico, Samuel Reshevsky, que a los siete años era campeón mundial de ajedrez de la categoría infantil, visitó el estudio. Iba a hacer una exhibición en el Athletic Club, jugando una partida con veinte adversarios al mismo tiempo, entre los que se encontraba el doctor Griffiths, campeón de California. Tenía una carita delgada, pálida y concentrada, con unos grandes ojos, que miraban desafiantes cuando hablaba con la gente. Me habían advertido que tenía un carácter algo esquinado y que muy raras veces daba la mano.

Después de que su representante nos presentara y dijera algunas palabras, el niño me contempló en silencio. Continué haciendo el montaje y examinando los rollos de la película. 

Al cabo de unos instantes me volví hacia él.

—¿Te gustan los melocotones?

—Sí —contestó.

—Bueno; pues tenemos un árbol cargado de ellos en el jardín; puedes trepar y coger algunos, y de paso, tráeme uno para mí.

Se le iluminó la cara.

—¡Oh! ¡Estupendo! ¿Dónde está el árbol?

—Carl te llevará —dije, refiriéndome a mi agente de publicidad.

Quince minutos después regresó, alborozado, con varios melocotones. Aquel fue el comienzo de nuestra amistad.

—¿Sabe usted jugar al ajedrez? —me preguntó.

Tuve que confesar que no.

—Yo le enseñaré. Venga a verme actuar esta noche; voy a jugar con veinte contrincantes a la vez —me dijo con orgullo.

Le prometí que iría, y le dije que después lo invitaría a cenar.

—Muy bien; terminaré enseguida.

No era necesario tener un profundo conocimiento del ajedrez para apreciar el interés de aquella noche: veinte hombres de mediana edad contemplaban atentamente sus tableros de ajedrez, enfrentados a un dilema por un niño de siete años, que incluso aparentaba menos edad de la que tenía. Observarle mientras se movía en el centro de las mesas, colocadas en forma de «U», yendo y viniendo de un tablero a otro, era ya un espectáculo en sí.

Había algo de irreal en la escena, mientras el público, compuesto de trescientas personas o más, permanecía sentado en dos filas a ambos lados del local. Contemplaba en silencio a un niño que se devanaba los sesos, enfrentado con hombres maduros. Algunos habían adoptado una actitud condescendiente. Estudiaban su tablero con sonrisas parecidas a las de Mona Lisa.

El niño era increíble y, sin embargo, me inquietó, pues mientras contemplaba aquella carita concentrada, que se ponía roja y después blanca, tuve la impresión de que pagaba un elevado precio derrochando su salud.

«¡Ven aquí!», le decía un jugador. Y el niño se dirigía hacia él, observaba el tablero durante unos segundos y luego, bruscamente, movía una pieza o decía: «¡Jaque mate!». Y el público estallaba en risas. Le vi dar jaque mate a ocho jugadores seguidos, lo cual produjo entre el público más risas y aplausos.

Ahora analizaba el tablero del doctor Griffiths. El público guardaba silencio. De repente movió una pieza, luego se volvió y me vio. Su cara se iluminó y me hizo una seña con la mano, indicándome que no tardaría mucho en terminar.

Después de dar jaque mate a varios otros jugadores, volvió ante el doctor Griffiths, que seguía profundamente concentrado.

—¿Todavía no ha movido? —dijo el niño con impaciencia.

El doctor negó con un gesto de la cabeza.

—¡Oh! Vamos, dese prisa.

Griffiths sonrió.

El niño lo miró con orgullo.

—¡No puede derrotarme! ¡Si mueve usted aquí, yo moveré ahí! ¡Y si usted mueve en esta forma, yo moveré así! —enumeró con rapidez seis o siete posibles jugadas—. Nos pasaremos aquí toda la noche; así que digamos que hemos hecho tablas.

El doctor asintió.



FICHA TÉCNICA
CHARLES CHAPLIN
HISTORIA DE MI VIDA
TAURUS. MADRID, 1964
TRADUCCIÓN DE JULIO GÓMEZ DE LA SERNA

lunes, 12 de febrero de 2024

SAMMY


Caricatura de Samuel Reshevsky (1911-1992) por William Auerbach-Levy (1889 - 1964).

Resehevsky era, en la época de la caricatura, un serio aspirante al título mundial. Fue campeón de los EE. UU. de ajedrez en siete ocasiones.

William Auberbach-Levy, judío nacido en Bielorrusia, pero emigrado de niño a Estados Unidos, fue un reconocido caricaturista que trabajó para los medios más importantes de su país: Vanity Fair, American Heritage y The New Yorker. Precisamente fue en The New Yorker donde se publicó está caricatura.

FICHA TÉCNICA
WILLIAM AUERBACH-LEVY
SAMUEL HERMAN RESHEVSKY (1938)
TINTA Y ACUARELA SOBRE PAPEL. 48,3 x 35,7 cm.
GALERIA NACIONAL DE RETRATOS. SMITHSONIAN INSTITUTION


 

martes, 4 de julio de 2023

SAMMY vs JOSEPH SCHWARZ


Samuel Reshevsky (1911-1992; cuando todavía se llamaba Szmul Rzeszewski) en una fotografía promocional de 1922 junto al cantante de ópera Joseph Schwarz (1880-1926) que se conserva en la Biblioteca Nacional de Francia.

 

jueves, 15 de junio de 2023

MARCEL DUCHAMP EN ROCHESTER


Entre los papeles de la colección de documentos de Alexina y Marcel Duchamp que se conservan en el Museo de Arte de Philadelphia se encuentra esta fotografía tomada en Rochester, Nueva York, en 1949.

Duchamp es fácilmente identificable (de pie a la izquierda de la fotografía). También lo son, en animada discusión, Samuel Reshevsky y Hans Kmoch (primero y segundo respectivamente de los que están sentados a la mesa empezando por la izquierda). El jugador de la derecha (sentado) puede ser Hans Berliner, aunque no estoy seguro. Y no sé quiénes pueden ser los otros dos jugadores. En el dorso de la fotografía se indica que la persona que está de pie a la derecha de Duchamp se apellida Sims, con el apelativo «the enemy» (el enemigo) entre comillas. ¿Un árbitro u organizador?

La revista Chess Life nos da pistas sobre el torneo en el que pudo ser tomada la fotografía. En el número 2, publicado el 20 de septiembre de 1949, se informa de la sorprendente victoria de Max Pavey en el campeonato estatal de Nueva York, disputado en Rochester, seguido por Hans Berliner y Larry Evans, empatados en segundo lugar, mientras que el cuarto puesto fue para Edward Lasker.

Por su parte, Marcel Duchamp obtuvo la victoria en el torneo A, logrando seis victorias consecutivas. En segundo lugar se clasificó el reverendo George C. Switzer, de Rochester, con 5-1.

También se celebró en estas fechas la final del campeonato de partidas rápidas de Nueva York, según se informa en el número 3 (5 de octubre de 1949) de la misma revista, que fue ganada por Reshevsky. Además, hubo torneos femenino, de aficionados y una exhibición de simultáneas a cargo del propio Reshevsky.

La fotografía podría corresponder a cualquier ronda de estos torneos, aunque en ninguno de los dos números de Chess Life se menciona la fecha exacta.


sábado, 12 de junio de 2021

RESHEVSKY POR ZIRINSKY


Retrato al carboncillo de Samuel Reshevsky por Julius Zirinsky, publicado en la portada de la revista Chess Review en mayo de 1941. El dibujo se hizo el 25 de mayo de 1941, en el transcurso de la duodécima partida del match por el título de campeón de los EE. UU. disputado entre Reshevsky e Israel Horowitz. La partida terminó en tablas después de 99 movimientos. Reshevsky se coronaría campeón al concluir el match.

 

viernes, 15 de marzo de 2019

X-MEN

Página del cómic X-Men: Grand Design (Marvel; Nueva York, 2018) con dibujo y guion de Ed Piskor. Existe edición española (Panini; Gerona, 2018)

Este álbum, concebido como una edición para coleccionistas, pretende resumir en tres volúmenes los sesenta años de historia de los X-Men (La patrulla X para los que los leímos en los pequeños tomitos de la editorial Vértice en los años 70 del siglo pasado) una de las franquicias más populares del universo Marvel.

Como suele ser habitual en las películas de la serie, Charles Xavier, el profesor X, y Erik Magnus Lehnsherr, el malvado Magneto, suelen departir sobre un tablero de ajedrez.


El diálogo que mantienen, en el que intercalamos las viñetas con las jugadas que van realizando, es el siguiente:

—Estoy en desacuerdo, Magnus, sí es posible que humanos y mutantes coexistan. No niego que todavía falte trabajo que hacer. Trabajo duro.
—Bobadas.


—Cuando sea política y legalmente aceptable, nos condenarán a la extinción de alguna forma. Ya ha pasado antes.


—¿Qué alternativa tenemos, salvo vivir juntos y en paz?
—Dominar el mundo.


—Ja, ja, ja, ja. Muy bueno, Magnus.
—Incluso con dos grandes ejércitos, parece que estamos en tablas, Charles.


Ya quedan claras las posturas de cada uno y se intuye que en el futuro ambos jugadores van a ser rivales. Y que, al menos, al principio, sus fuerzas van a estar igualadas.

En lo estrictamente ajedrecístico, lo que hemos visto desarrollarse en el tablero son los últimos movimientos de la partida de la novena ronda del campeonato de los Estados Unidos de América de 1963, disputada en Nueva York entre Larry Evans, con blancas, y Sammy Reshevsky. Resulta curioso que la partida se disputara en 1963, el mismo año que los X-Men vieron la luz.

En el siguiente visor podemos ver las jugadas reflejadas en el cómic.



Y en este, la partida original entre Evans y Reshevsky.

lunes, 25 de julio de 2016

TIERRA DE GIGANTES


La señorita de la fotografía es Deanna Lund, actriz protagonista de Land of the Giants, una serie norteamericana de ciencia ficción de finales de los años 60. Deanna —Valerie en la ficción— está confundida en la imagen con otros trebejos gigantes dentro de una caja también gigante. Está ahí porque muy a su pesar ha desempeñado la función de pieza —la reina, como no podía ser menos— en una peligrosa partida de ajedrez. Pero vayamos por partes.

Para los que no tengan edad para recordarlo, Land of the Giants (conocida en España como «Tierra de gigantes») es la historia de una nave espacial suborbital que por una accidente espacio-temporal aparece inopinadamente en un planeta aparentemente igual a la Tierra pero en el que todo tiene un tamaño descomunal. El planeta de los gigantes está regido por un gobierno autoritario y cuando descubren a los pequeños terrícolas intentan capturarlos para estudiarlos y comprender su tecnología.

En el capítulo  que nos ocupa, el cuarto de la segunda temporada, titulado «Deadly Pawn», un grupo de «pequeños» es capturado por Kronig, un millonario extravagante, inestable emocionalmente y fanático del ajedrez. Para comparar su inteligencia con la de sus prisioneros, propone disputar una partida de ajedrez con el mejor de todos. La libertad será el premio que se ponga en juego. El campeón de los «pequeños» resulta ser un muchacho de 14 años lo que motiva el desdén y la irritación de Kronig. Para dar emoción a la cosa, el gigante decide que los «pequeños» sean atados a las distintas piezas...

En el capítulo hay una curiosa referencia a la historia del ajedrez norteamericano. Cuando uno de los «pequeños» cuestiona la pertinencia de que sea un joven de 14 años el que se enfrente a Kronig, otro le contesta que Bobby Fischer solo tenía 14 años cuando derrotó a Reshevsky en el campeonato de los Estados Unidos. Es cierto, pero no del todo. Efectivamente, Bobby Fischer se proclamó en 1957 el campéon más joven de los Estados Unidos con 14 años de edad pero la partida que le enfrentó con Reshevsky terminó en tablas. La primera victoria de Fischer sobre Reshevsky, en una partida que se hizo famosa, tuvo lugar en 1958, también en un Campeonato de los Estados Unidos, pero Fischer tenía ya 16 años. 

Con ustedes, «Deadly Pawn» en versión original.

miércoles, 6 de abril de 2016

KENNETH STUBBS

Kenneth Stubbs fue un artista estadounidense muy influido por el arte europeo de principios del siglo XX, especialmente por el cubismo. A mediados del siglo pasado, Stubbs recibió un encargo del ajedrecista Edward Lasker para ilustrar su libro Chess Secrets I Learned from the Masters (Secretos ajedrecísticos que aprendí de los maestros); McKay, 1951.

El artista realizó 32 dibujos para el libro, la mayoría de ellos retratos de los principales jugadores con los que se había enfrentado  Lasker a lo largo de su carrera, en un estilo elegante y lineal que recuerda poderosamente la ilustración de los años veinte.


Lasker quedó encantado con el trabajo de Stubbs y en el prólogo del libro lo reconoce con el siguiente comentario: «los dibujos de Kenneth Stubbs contribuirán a dar una vívida impresión de este grupo de hombres únicos. Ha capturado sus expresiones características con una notable fidelidad».




martes, 2 de septiembre de 2008

DESDE RUSIA CON AMOR


Este artículo se publicó por primera vez en la web Madrid Mueve. En 2018 se han corregido algunas erratas y se han añadido fotografias y el visor de partidas,

Desde Rusia con amor (Ian Fleming. From Russia with Love. Glidrose Productions Ltd. 1957. Traducción castellana: Desde Rusia con amor, R.B.A. Barcelona, 1999. Traducción de Diana Falcón) es la quinta novela de la saga dedicada al más famoso de los agentes al servicio de su Graciosa Majestad: Bond, James Bond. Su trama presenta un siniestro complot preparado por los servicios secretos soviéticos para asesinar al agente 007 y resarcirse así de antiguos fracasos que habían puesto en entredicho la eficacia de la Inteligencia soviética.

El plan a seguir es urdido por Kronsteen, Jefe de Planificación de SMERSH, organismo dependiente del Ministerio de Seguridad del Estado o MGB, antecedente del más conocido KGB.

Kronsteen es, además, ajedrecista. Su carácter de tal parece ser el complemento perfecto de su ocupación secreta, ya que le facilita el análisis desapasionado de la realidad que le rodea.

Como tantos ajedrecistas de ficción, Kronsteen es un monstruo. En el capítulo 7, titulado El brujo de Hielo, sobrenombre por el que es conocido entre los aficionados al ajedrez, se describe su personalidad en los siguientes términos: «Kronsteen no se sentía interesado en los seres humanos... ni siquiera en sus propios hijos. Tampoco tenían lugar en su vocabulario las categorías de “bueno y malo”. Para él todas las personas eran piezas de ajedrez. Sólo le interesaban sus reacciones ante el movimiento de otras piezas. Para predecir las reacciones de las mismas, lo cual constituía la mayor parte de su trabajo, debía comprender sus características individuales».

En el capítulo 26, cuando uno de los soviéticos, seguro del triunfo de la conspiración, se jacta de la perfecta planificación que Kronsteen ha hecho, añade, como si fuera una caracterización suficiente: «un gran jugador de ajedrez».

Como por desgracia es frecuente en las obras literarias en las que se habla de ajedrez, la traducción no es todo lo precisa que sería de desear. En el mismo capítulo 7, se describe la final del campeonato de Moscú disputada entre Kronsteen y el campeón de Georgia, Makharov. «Kronsteen –según la traducción- había introducido un brillante giro en la Variante Meran del rechazo del gambito de dama». Lógicamente, lo que quiere decir es que Kronsteen había introducido una brillante novedad en la variante Merano del Gambito de Dama rehusado.

Del desarrollo de la partida sólo se dan unos poquísimos apuntes: las jugadas 28, 31 y 33 de Makharov no habían sido las mejores y la jugada 41 del blanco, T8C, fue la que decidió la lucha.

No sé si Fleming tenía en mente alguna partida concreta cuando redactó este capítulo, pero existe una curiosa coincidencia. El libro fue publicado en 1957 pero la acción parece transcurrir en 1955. Pues bien, en 1955 se disputó una partida entre el ex-niño prodigio polaco, por entonces nacionalizado estadounidense, Samuel Reshevsky, y el varias veces campeón del mundo soviético, Mijail Botvinnik, en el transcurso de un match entre las selecciones de la U.R.S.S. y los U.S.A. celebrado en Moscú. En dicha partida se jugó la variante Merano del Gambito de Dama rehusado. Las jugadas 28 y 31 de las negras no son las mejores y la jugada 41 del blanco fue T8C, aunque Botvinnik aún hizo una jugada antes de abandonar.

Realmente son tantas las coincidencias que si esta partida no fue la fuente de inspiración para este capítulo, bien merecería serlo. La partida es la siguiente:


Reshevsky, Samuel Hermann - Botvinnik, Mijail Moiseevich
D 49 Gambito de Dama. Variante Merano
URSS-USA Moscú (1), 1955


1.d4 d5 2.c4 e6 3.Cc3 c6 4.Cf3 Cf6 5.e3 Cbd7 6.Ad3 dxc4 7.Axc4 b5 8.Ad3 a6 9.e4 c5 10.e5 cxd4 11.Cxb5 Cxe5 12.Cxe5 axb5 13.Df3 Da5+ 14.Re2 Ad6 15.Dc6+ Re7 16.Ad2 b4 17.Dxd6+ Rxd6 18.Cc4+ Rd7 19.Cxa5 Txa5 20.Thc1 Aa6 21.Axa6 Txa6 22.Tc4 Cd5 23.Txd4 Tb8 24.Rd3 h5 25.Rc4 b3 26.a4 Tc6+ 27.Rd3 Tc2 28.Tb1


28 ...Tbc8 29.a5 T8c6 30.Re2 Td6 31.Re1


31...Cc7 32.Txd6+ Rxd6 33.Ac3 f6 34.Ta1 Ca6 35.Ta3 Rc7 36.Txb3 Cc5 37.Tb5 Ca4 38.Ad4 e5 39.Rd1 Tc4 40.Ae3 Rc6 41.Tb8


Botvinnik todavía hizo una jugada antes de abandonar.





Reshevsky y Botvinnik durante una de las partidas del encuentro de 1955.


En el resto de la novela apenas si hay alguna referencia más al ajedrez. Y siempre dentro del tópico que busca analogía entre el desarrollo de una partida y el desarrollo de una acción. Así en el capítulo 15, Bond reflexiona de la siguiente forma: «cualquiera que fuese la partida, había que jugarla hasta el final. Si el cambio de habitación había sido el gambito de apertura, mucho mejor. El juego tenía que comenzar por algún sitio».

O que el mundo es un tablero donde los hombres son manejados como trebejos por poderes que se les escapan, como en el capítulo 23, cuando Kerim Bey, colaborador de Bond, dice: «Estos rusos son grandes jugadores de ajedrez. Cuando desean llevar a cabo un plan, lo ejecutan brillantemente. Planean la partida hasta su más mínimo detalle, previenen los gambitos del enemigo. Cada uno es previsto y contrarrestado. En el fondo (...) tengo la sensación de que usted, yo y esa muchacha somos peones sobre un enorme tablero».



En ese mismo sentido parece ir el cartel conmemorativo de los 50 años de la película, obra de Mark O`Connell que sitúa personajes y escenarios de la película, sin olvidar a las chicas Bond, dentro de un tablero de ajedrez.

La adaptación cinematográfica de la novela de Ian Fleming fue realizada por Terence Young (From Russia with Love. United Artist Corporation, 1963) y es muy fiel al original literario. En la película, Kronsteen, interpretado por el actor inglés de origen polaco, y sorprendente parecido con Vladimir Putin, Vladek Shaybal, no es el jefe de planificación del SMERSH sino el número 5 de la organización S.P.E.C.T.R.A., aunque su misión es la misma: preparar un plan perfecto para la perdición de James Bond.

La condición de ajedrecista de Kronsteen parece ser una garantía, como en la novela, de la perfección de sus planes. Veamos si no el siguiente diálogo entre Rosa Klebb (Lotte Lenya, el espectador que haya visto la versión doblada al castellano habrá escuchado la voz de Irene Guerrero de Luna) Blosfeld (Eric Pohlmann, Benjamín Domingo) y Kronsteen (Vladek Shaybal, Jesús Nieto):

Rosa Klebb

Espero que los esfuerzos de Kronsteen como Director de Planificación continuarán siendo tan eficaces como su ajedrez.


Kronsteen

Nada hay que temer.


(...)

Blosfeld

Kronsteen, ¿está convencido de que el proyecto es infalible?


Kronsteen

Si, lo es. Porque ya he previsto todos los imponderables y las variaciones precisas.

En el original inglés la respuesta de Kronsteen refuerza aún más su condición de ajedrecista: «Yes it is. Because I have anticipated every posible variation of countermove».

También cambia la partida que se desarrolla en la película con respecto a la descrita en la novela. No se trata de un campeonato interno de la U.R.S.S. sino de un torneo internacional de grandes maestros disputado en Venecia.


Vladek Sheybal y Peter Madden en un momento del rodaje.

Aunque el decorado está realizado con esmero y no desmerece de la sala de juego de un torneo de categoría: una gran habitación en cuyo centro se dispone un podio sobre el que se haya la mesa a la que se sientan los jugadores; un enorme tablero mural en el que vemos los nombres de los jugadores: Kronsteen, de Checoslovaquia, y MacAdams, de Canadá; una mesa arbitral y público en abundancia; y aunque la mesa de juego está provista de su reloj y sus planillas de anotación, la escena no está bien planteada en lo que se refiere a los términos puramente ajedrecísticos. La manera en que los jugadores mueven las piezas es muy artificiosa, los árbitros cantan en voz alta las jugadas que se realizan en el tablero y el encargado del tablero mural las repite para el público y, lo peor de todo, el derrotado canadiense derriba su rey en signo de abandono como si se tratara de un aficionado primerizo y no de un gran maestro.


Vladek Shaybal en el papel de Kronsteen realiza la penúltima jugada de la partida.

En el tablero mural vemos la posición de la partida, que reproducimos en el diagrama que se ofrece más abajo. La posición corresponde a la partida disputada por Boris Spassky y David Bronstein en el vigésimo-séptimo campeonato de la extinta U.R.S.S.

El desarrollo de la partida fue el siguiente:


Spassky, Boris Vasilievich - Bronstein, David Ionovich
C36 Gambito de Rey
Leningrado, 1960

1.e4 e5 2.f4 exf4 3.Cf3 d5 4.exd5 Ad6 5.Cc3 Ce7 6.d4 0–0 7.Ad3 Cd7 8.0–0 h6 9.Ce4 Cxd5 10.c4 Ce3 11.Axe3 fxe3 12.c5 Ae7 13.Ac2 Te8 14.Dd3 e2 15.Cd6 Cf8 16.Cxf7 exf1D+ 17.Txf1 Af5 18.Dxf5 Dd7 19.Df4 Af6 20.C3e5 De7 21.Ab3 Axe5



Spassky-Bronstein. Posición después de la jugada vigésimo primera

22.Cxe5+ Rh7 23.De4+ 1–0

Spassky vs. Bronstein

Sin embargo, la posición que aparece en la pantalla difiere de la que se dio en la partida real: faltan los peones de c5 y d4.


Kronsteen-McAdams. La misma posición sin los peones centrales.


Como señaló Tim Krabbé en su página web con está disposición de piezas la vigésimo segunda jugada de MacAdams, Rh7, es un error. Podía haber defendido la posición con 22…Ce6 y si 23. Cg6 Dc5. En la partida real, Bronstein no tuvo esa posibilidad ya que si 22…Ce6 Spassky hubiera podido jugar 23.De4 seguido de Cg6 ganando el caballo.

En las dos partidas la victoria es sencilla después de 22…Rh7 Por ejemplo: 23.De4 Rh8 24.Tf8 Tf8 25.Cg6 Rh7 26.Cf8 Rh8 27.Dh7 mate

El rey por los suelos.

Terminemos con una foto de una escena que debió quedar descartada en el montaje final porque no aparece en la película en la que Bond (Sean Connery, Simón Ramírez le prestó su voz en España) y Tatiana Romanova (Daniela Bianchi, Mari Ángeles Herranz) juegan al ajedrez en el Gran Canal de Venecia.