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sábado, 5 de septiembre de 2026

PIEZAS


Es un tópico literario bien establecido convertir las piezas de ajedrez en símbolos de la vida de las personas. Lo hemos visto infinidad de veces en ARTEDREZ. El microcosmos del tablero de ajedrez se corresponde con el macrocosmos de la vida real.

Esta idea está desarrollada de manera notable en el cómic Piezas, de Víctor L. Pinel, editado originalmente en francés bajo el título de Échecs (Bamboo, 2023) y publicado en castellano, con traducción del propio autor, por Nuevo Nueve (Madrid, 2024).

Una serie de personajes insatisfechos, desubicados e inseguros ante la vida que les ha tocado en suerte serán los trebejos de esta historia. Cada uno de ellos tendrá una pieza asignada y sus conflictos serán abordados en función de las características de esta.

Creemos que aquí radica la principal debilidad de la obra, pues la vida de cualquier persona se presta mal a constreñirse a las reglas rígidas e inamovibles del ajedrez. Sería tanto como negar cualquier atisbo de libertad individual. Sin embargo, la  obra cuenta con unos personajes bien definidos, que evolucionan de manera coherente con los acontecimientos narrados, y una dramaturgia —si tal término teatral puede aplicarse al cómic— excelente, salvo por unos pequeños detalles relacionados con cuestiones ajedrecísticas.

El tablero está mal colocada, a la derecha tiene que ir una casilla blanca.

El hilo conductor lo constituyen una anciana ajedrecista, enferma terminal, amargada, solitaria y gruñona, recluida en una residencia, y un joven voluntario que intenta hacer más llevadero su día a día. La señora Dubois le enseñará a jugar al ajedrez y, a través de ese proceso, veremos cómo se va desenmarañando la vida de los distintos protagonistas.

De nuevo, el tablero mal colocado

Con todo, las comparaciones generales entre la vida y el juego resultan mucho más acertadas, aunque una jugadora del nivel de la señora Dubois nunca capturaría una pieza derribándola con otra.


Y desde luego, los soldados son piezas fácilmente sacrificables:


Y la coronación de un peón puede simbolizar una mejora material o espiritual:


Y la reflexión final, pese a ser de plena actualidad en el mundo del ajedrez, no deja de darnos la razón en lo que decíamos al principio: un alfil no puede dejar de moverse por casillas de un mismo color; una persona, sí. Y sin necesidad de hacer trampas —algo poco elegante—, aunque sea la simpática señora Dubois la culpable.

Aquí el tablero está bien colocado. ¡Hurra!

FICHA TÉCNICA
VÍCTOR L. PINEL
PIEZAS
NUEVO NUEVE. MADRID, 2024

domingo, 30 de agosto de 2026

UN ÁRBOL DE COMPAÑÍA

Dos inesperadas referencias ajedrecísticas en una obra de la escritora hispano-argentina Clara Obligado (1950) y el biólogo español Raúl de Tapia. Se trata de Un árbol de compañía, un libro que reflexiona sobre el mundo vegetal —en especial los árboles— y la cultura.

En la página 83, un recuerdo de un Madrid en vías de desaparición.

Está claro, una vez más, que Madrid va dejando de ser de los vecinos para convertirse en una ciudad en venta. Cuando llegué al barrio de las Letras, hace casi cincuenta años, en esta plaza (la plaza de Santa Ana) había un ajedrez gigante con el que jugaban los viejos. Una noche lo vi quemar y nadie lo repuso.

En la página 123, un estremecedor homenaje a un amigo muerto. 

Ya ha cumplido diecisiete años cuando un compañero de clase se suicida. Sale con su caballo y, al volver, se ahorca con las cinchas.

Ponemos sobre su tumba un caballo de ajedrez, no recuerdo si negro o blanco. 

FICHA TÉCNICA
CLARA OBLIGADO Y RAÚL DE TAPIA
UN ÁRBOL DE COMPAÑÍA
PÁGINAS DE ESPUMA. MADRID, 2025

miércoles, 26 de agosto de 2026

NEBOJŠA DIMOVSKI


Nebojša Dimovski (1988) es un pintor de  Bosnia-Herzegovina marcado por la guerra, el exilio y la itinerancia. Estos hechos definieron, según confiesa él mismo, su «sensibilidad hacia las personas, las relaciones y la fragilidad de la existencia».

Su obra es figurativa y gira casi absolutamente en torno a la figura humana, aunque más que con pretensión realista como vehículo de expresar sus emociones sobre diversos temas. El trabajo de Dimovsky se articula entorno a grandes series centradas en temas como la música, la memoria, la guerra, la maternidad, la identidad balcánica y las relaciones humanas.

Algunas de las obras de Dimovsky presentan a gente jugando al ajedrez, por ejemplo las dos primeras que mostramos: Ajedrez, sobre estas líneas, y Rocco. Ambas fueron exhibidas en Madrid —ciudad donde reside desde 2013— en 2017 en la exposición Retratos, en la sala de exposiciones de la Asociación Española de Pintores y Escultores. Y la tercera, que parece como la anterior estar inspirada en la Plaza del Fico, lugar de reunión de los ajedrecistas romanos, pero de la que no tenemos datos ciertos.

Nebojša Dimovski fue jugador de ajedrez federado, llegando a tener un ELO de 2214 y, aunque aparece como inactivo desde hace mucho tiempo, mantiene un estimable ranquin de 2084 puntos. En las fotografías que mostramos, vemos que sigue vinculado al ajedrez y que lo juega siempre que puede.




En Roma, en la plaza del Fico. 

En Roma, jugando contra Leonardo Petrucci

En San Sebastián.

FICHA TÉCNICA
NEBOJŠA DIMOVSKI
AJEDREZ
ÓLEO SOBRE LIENZO. 90 x 70 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

ROCCO
ÓLEO SOBRE LIENZO. 70 X 50 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

lunes, 10 de agosto de 2026

MARILÓ

Mariló fue una revista española dedicada a un público juvenil femenino. Fue editada por Editorial Valenciana entre 1950 y 1959. 

La portada del número 107, publicado el 8 de enero de 1955 al precio de 2 Pts. (0,01 €), mostraba una ilustración ajedrecística debida a José Luis Macías Sampedro (1929), quien firmaba simplemente José Luis.

El texto se comenta solo: a las mujeres de la época no se les concedía ser intelectuales ni emocionarse con juegos de inteligencia ni siquiera tener cerebro.

¡Pues vaya ideal para las niñas!






 

miércoles, 5 de agosto de 2026

LA PEQUEÑA GENIA Y LA PARTIDA DE SHATRANJ

Érase una vez un aburrido sultán. Aburrido porque no encontraba con quién jugar al ajedrez. Bueno, al shatranj, que es como se llamaba el ajedrez en oriente y en la Edad Media. No encuentra contra quién jugar porque, como es sultán, sus adversarios temen sus represalias.



Por ello, recurrió a ir de incógnito por los lugares donde se jugaba para encontrar rivales, pero no funcionó: le reconocieron.


Recordando que había aprendido a jugar con un genio —que por cierto, le debía dos deseos— le convoca para poder jugar contra él.


Pero el genio había muerto y había heredado sus funciones su hija Ayu. Lo malo es que la pequeña genia todavía estaba en calidad de aprendiz y no controlaba la magia. Y lo que es peor: no sabía jugar al shatranj.


Amina, la hija del sultán, se hace amiga de Ayu y junto con Ahmed, otro amigo, intentan arreglar un problema que la inexperiencia mágica de la pequeña genia había causado. Juntos viajan por el mundo intentando encontrar a un genio que sea capaz de revertir el hechizo fallido. Uno de ellos también era jugador de shatranj y propone una partida. Si le vencen, les ayudará. Si fracasan, tendrán que servirle. Pero Amina ha aprendido a jugar al ajedrez.


Y consigue vencer.


El genio tuvo que ayudar a los amigos y a su regreso Amina se animó a jugar al shatranj con su padre. Y poco a poco, sus antiguos rivales perdieron el miedo y volvieron a jugar contra el sultán.


Y poco a poco todos en lo corte aprendieron a jugar:


Esta es la historia de La pequeña genia y la partida de Shatranj, la primera entrega de una serie dedicada al personaje de Ayu, creada por Álvaro Ortiz y editada por Astiberri.

Cómic dedicado a un público infantil —a partir de los siete años—.

FICHA TÉCNICA
ÁLVARO ORTIZ
LA PEQUEÑA GENIA Y LA PARTIDA DE SHATRANJ
ASTIBERRI. BILBAO, 2022

martes, 4 de agosto de 2026

ÁNGEL BELTRÁN

Siguiendo con nuestra nota anterior, otro dibujo de la reunión de Urban Sketchers Madrid, celebrada el 1 de agosto de 2026 en el Salón de Baile del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

El autor es Ángel Beltrán.
 

FICHA TÉCNICA
AJEDREZ EN EL REFUGIO CLIMÁTICO
ROTULADOR, LÁPICES DE COLOR Y ACRÍLICO SOBRE PAPEL.  21 x 29,7
COLECCIÓN DEL ARTISTA

lunes, 3 de agosto de 2026

VICTORIANO LÓPEZ DE LERMA


Desde 2024, el Salón de Baile del Círculo de Bellas Artes de Madrid se abre a la ciudadanía como refugio climático. Y, lo que es más importante, no está asociado al consumo —ni de energía ni de ocio—, pues es gratuito para todos.

Este año, 2026, el refugio climático se presenta como «un lugar donde leer, trabajar, conversar, jugar o simplemente estar». Durante todo el verano permanecerá abierto y acogerá distintas propuestas musicales y artísticas.

Una de las actividades celebradas fue un encuentro de Urban Sketchers Madrid, cuyos participantes, fieles al Manifiesto Urban Sketchers, se reunieron una vez más para dibujar la ciudad, a sus vecinos y a sus visitantes.

Victoriano López de Lerma, amigo e incansable dibujante, fue uno de los participantes. Como no podía ser de otro modo, una de las escenas que plasmó fue la de varios madrileños jugando al ajedrez.


FICHA TÉCNICA
VICTORIANO LÓPEZ DE LERMA
REFUGIO CLIMÁTICO (2026)
TINTA, ACUARELA SOBRE PAPEL BAMBÚ. 21 x 29,7
COLECCIÓN DEL ARTISTA

domingo, 2 de agosto de 2026

EL AJEDREZ MINIATURA DEL PROFESOR MAX



El Museo de Miniaturas del profesor Max, con sede en el Convento de San José, en Brihuega (Guadalajara), alberga una insólita colección privada de miniaturas.

Su impulsor fue Juan Elegido Millán (1914-1975), conocido en el mundo de las variedades como Profesor Max. Alcanzó gran prestigio como ilusionista e hipnotista y recorrió el mundo con un espectáculo que se anunciaba con el lema: «Un hombre y una maleta forman el espectáculo más grande del mundo».

De esta frugalidad conceptual nace la idea de coleccionar miniaturas. Sin una residencia fija y viajero constante, ¿qué mejor que reunir objetos diminutos, fáciles de transportar y almacenar?

El juego de ajedrez que mostramos sobre estas líneas —junto con el dominó— está tallado íntegramente de una sola ficha de dominó de marfil. Si tenemos en cuenta que una pieza estándar mide apenas 4,4 × 2,2 × 1,1 cm, resulta fácil imaginar las dimensiones reales del tablero y de las piezas.

La ficha museográfica añade que fue fabricado en el siglo XVIII por un anónimo recluso del penal de Santoña. Dado que el actual Penal de El Dueso se construyó a comienzos del siglo XX, el infortunado artesano debió de cumplir condena en la llamada Prisión Aflictiva de la Dársena, su desdichada antecesora.

En el museo también se conserva un recuerdo de otro amigo de ARTEDREZ: una papirola de Miguel de Unamuno.

Mi amigo José Jiménez me facilitó los datos para esta entrada. 



 

lunes, 13 de julio de 2026

LOS EXTRAÑOS CASOS, DE DAVID VIVANCOS ALLEPUZ


Los extraños casos. Holmes, Watson & Hudson S. L. es un libro de 2022 de David Vivancos, con ilustraciones de Sergi Cambrils. Reúne relatos cortos, a veces muy cortos, ambientados en el universo de Sherlock Holmes. Nuevos casos que vienen revestidos de humor y, como bien señala Arantza Portabales en el prólogo, de metaliteratura.

Vean, si no, esta cita en la que Holmes se cruza con Lewis Carroll:
Es el dato que me faltaba, Watson, yo me voy a jugar una partida de cartas con el señor Dogson. O de ajedrez, si lo prefiere. Tengo que charlar con él de sus cuentos. Entérese de dónde viven los padres de la niña y dígales que preparen una buena cena, porque su hija va a regresar esta noche, sana y salva, a casa.

El extraño caso de la niña desaparecida

Seguro que ya sospechaban ustedes que, tratándose de Vivancos, el ajedrez no podía estar muy lejos. Y no es solo con el reverendo Dogson con quien se cruza el inquilino del 221B de Baker Street: también lo hace con más de un centenar de personajes y personajillos. Tantos que fue necesario elaborar un índice onomástico para poder localizarlos a todos.

Incluso se cruza consigo mismo:

Tome y lea esto y se convencerá de que tenemos que retirar a este escritor urgentemente de la circulación. Va de ajedrez.

El extraño caso del pedigüeño y el marinero cojo 

Y lo que va de ajedrez es el relato titulado El extraño caso de los dos ajedrecistas. Les doy una microsinopsis: por iniciativa del inspector Lestrade, Sherlock Holmes y su archienemigo, James Moriarty, intentan dirimir quién es el más inteligente de los dos mediante una partida de ajedrez. Para asombro del público presente, ambos demuestran no conocer siquiera las reglas de juego y son terriblemente malos jugando. Tablas por impericia.

Encabeza estas líneas la ilustración de Sergi Cambrils para este relato.

FICHA TÉCNICA
DAVID VIVANCOS ALLEPUZ
LOS EXTRAÑOS CASOS. HOLMES, WATSON & HUDSON S. L.
PEZ DE PLATA. OVIEDO, 2022


 

martes, 7 de julio de 2026

¡JAQUE MATE A PRIM!


Un artículo de Juan Francisco Fuentes analizaba para el diario El País esta viñeta que publicó la revista satírica La Flaca el 13 de marzo de 1870. La cosa resultó siniestramente premonitoria, ya que el general Prim fue asesinado un poco más de nueve meses después. ¡Jaque mate a Prim! tituló su artículo el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid.

Después de analizar el contexto histórico, Prim era el jefe de gobierno que estaba buscando monarca para España después de que la Revolución de 1868, dicha La Gloriosa, derrocara y mandara al exilio a Isabel II, el doctor Fuentes identifica a algunos de los protagonistas:

Rey negro de f4: Juan Prim
Alfil negro de g8: Práxedes Mateo Sagasta
Dama negra, ya capturada: Carlos María de Borbón, el pretendiente carlista
Rey blanco de f2: el duque de Montpensier
Torre blanca de e3: Emilio Castelar
Torre blanca de g3: el general Serrano
Dama blanca de h8: los republicanos

El articulista concluye que, con esta viñeta, el dibujante de La Flaca apuntaba directamente contra los republicanos, al ser el único mate posible jugar Df6 o De5. 

Por supuesto, pensamos que el dibujante —en el artículo se especula que fuera Tomás Padró— se refería al destino político de Prim, no a su eliminación física.

Pero el articulista pasó por alto que también es posible dar mate en una, y cumplir así el enunciado, con Tf6. En este caso, sería Emilio Castelar el sospechoso. Así que, tampoco nos alejaríamos mucho del republicanismo.

Acompañamos la nota con este diagrama que reproduce la posición de las piezas en el dibujo.



lunes, 29 de junio de 2026

JAQUE MATE, POR LAW SPACE


Law Space fue el seudónimo de Enrique Sánchez Pascual (1918-1996), guionista de cómic y escritor de novelas de las llamadas «de bolsillo» o «de a duro», denominadas así por su precio: 5 pesetas (0,03 €).

Ya hemos publicado en ARTEDREZ una obra de Sánchez Pascual, aparecida un año antes que la que presentamos hoy, pero,  curiosamente, de idéntico título: Jaque mate. Aunque, en este caso, aparece firmada como Alex Simmons y pertenece a la serie conocida como Hazañas bélicas.

Jaque mate, la novela, fue publicada por Ediciones Toray en 1959. Pese a su título, solo tiene de ajedrez el nombre de la obra y el de algunos capítulos presentados como jugadas. 

La trama narra una invasión alienígena que busca apoderarse de toda la clorofila del planeta Tierra, utilizando a los perros como vehículo en los que ocultarse. Ciencia ficción con un toque de terror, cuando los extraterrestres arruinan la producción vinícola de Francia. ¡Gracias a Baco no pudieron acabar con más denominaciones de origen!

Como hemos dicho, algunos capítulos tienen títulos vagamente relacionados con el ajedrez. Por ejemplo: el capítulo 1 se llama Primera jugada. «Layka»; el 3, Tercera jugada. Jaque sorpresa; el 5, Quinta jugada. Contragambito «Rabia»; el 6, Sexta jugada. Alfil blanco 6 rey; el 7, Séptima jugada. La reina entra en juego; el 8, Octava jugada. La dama da jaque; el 9, Novena jugada. Enroque largo... y mate!

Pero no hay nada en la novela que justifique esos títulos. Suponemos que, al igual que la cubierta, pretenden simbolizar el enfrentamiento entre dos civilizaciones inteligentes recurriendo al juego del ajedrez.

miércoles, 24 de junio de 2026

JOSÉ SACRISTÁN


El actor José Sacristán fotografiado por Inma Flores en el despacho del presidente del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Publicada hoy, 24 de junio, en el diario El País, acompañando a una entrevista con el actor por Juan Cruz.

Los viejos del lugar reconocerán inmediatamente la mesa.

martes, 23 de junio de 2026

MANUSCRITO CUERVO

En el Manuscrito cuervo Max Aub (1903-1972) cuenta sus experiencias en el campo de refugiados de Vernet d'Ariège, donde las autoridades francesas recluyeron a cerca de cuarenta y tres mil personas —republicanos españoles, brigadistas internacionales, intelectuales antifascistas y judíos— en unas condiciones infrahumanas.

En uno de sus apartados, titulado Algunos hombres, pasa revista a algunos de los internados. Por ejemplo:

Paul Marchand, pintor belga, a lo que él dice: amigo personal del rey Leopoldo III. Alto, gordo. La amistad que pregona no le favorece con las autoridades, que tildan, actualmente, al soberano belga de traidor. Pero nuestro hombre está muy tranquilo, acepta la situación, seguro de que los alemanes van a ganar rápidamente la guerra. Y dice, a quien quiere oírlo, que pronto llegarán a las puertas del campo, y que él saldrá en triunfo. Esta decidida posición, quieras que no, impresiona a los guardianes que, por lo visto, no las tienen todas consigo y le tratan con cierto respeto. Recibe paquetes de comida, que reparte con otros cinco con quienes duerme, en un bonito espacio de dos metros por tres. Consiguió un ajedrez, los guardias no se atreven a quitárselo por lo intelectual del juego. En esto se conoce la grandeza de Francia.

 Más sobre Max. 

FICHA TÉCNICA
MAX AUB
MANUSCRITO CUERVO. HISTORIA DE JACOBO
FUNDACIÓN MAX AUB. ALCALÁ DE HENARES, 1999

miércoles, 17 de junio de 2026

JAQUE-MATE

Hace tiempo hablamos de Jaque-mate. Periódico maldiciente, una publicación de finales del siglo XIX y comentamos el artículo El ajedrez, artículo bufo. Además de la cabecera y el artículo citado, el ajedrez estaba presente en muchas de sus secciones. Por ejemplo, una, llamada Piezas jugadas, que se presentaba así:
A la discreción del público dejamos el comprender la índole de esta sección de Jaque Mate y de los trabajos que en ella insertaremos.
Pieza tocada.
Pieza jugada.
Así dicen los aficionados al ajedrez. 
A la ligera serán tratadas las cuestiones que tratemos en esta parte; pero, una vez tocadas, las jugaremos sea cual sea la consecuencia.


 

 


lunes, 1 de junio de 2026

RAÚL

Instrumentalización del comercio sexual


Decisiones apostólicas

Volveremos todos a misa los domingos

Políticas migratorias

La superación

El coraje necesario

Raúl Fernández Calleja (1960), quien suele firmar simplemente con su nombre propio, es un dibujante e historietista español de amplia trayectoria.

Su obra se sirve de diversas técnicas para expresar los distintos conceptos que desea transmitir. Algunas de estas técnicas lo sitúan dentro de corrientes conceptuales, y ciertas obras suyas pueden considerarse poemas objeto.

En su producción ha recurrido con frecuencia a trebejos de ajedrez. En esta nota publicamos una selección de algunos de ellos.

En su página de Instagram puede verse una amplia muestra de su trabajo.





miércoles, 6 de mayo de 2026

DUCHAMP EN BUENOS AIRES

El presente artículo se publicó originalmente en Ajedrez, arte y cultura, volumen compilado por Esteban Jaureguizar y editado por la Universidad de la República, Uruguay, 2023.


MARCEL DUCHAMP EN BUENOS AIRES

P. C.: ─¿Es la obra de arte ideal? [el ajedrez.]

M. D.: ─Podría serlo. Debe tenerse en cuenta, también, que el medio de los jugadores de ajedrez es mucho más simpático que el de los artistas. Se trata de personas totalmente obnubiladas, completamente ciegas, provistas de orejeras. Locos de una cierta calidad, al igual que se supone que lo sea el artista, y no lo es, por lo general. Esto fue, tal vez, lo que más me interesó (...).

Pierre Cabanne,
Conversaciones con Marcel Duchamp, 1972, p. 9.

En el verano de 1918, desmotivado en su trabajo en la que sería su obra fundamental y más conocida —La mariée mise à nu par ses célibataires, même [“La novia desnudada por sus solteros, incluso”], abreviadamente El gran vidrio— y cansado de las restricciones que la Primera Guerra Mundial (1914-1918) está ocasionando en la vida neoyorquina, Marcel Duchamp anuncia a sus amistades su intención de trasladarse a Buenos Aires. No le anima ningún proyecto, no conoce a nadie en Argentina, ni siquiera tiene nociones elementales del idioma; solo está decidido a establecerse en la ciudad sudamericana durante un largo periodo de tiempo. Dos años, precisa en cartas1 a sus amigos Francis Picabia2 y Henri-Pierre Roché3. A su futuro cuñado, JeanCrotti4, le dice que es su forma de «cortar completamente con esa parte del mundo»5 y que quizá cambiando de aires pueda volver a centrarse en su trabajo.
De todas formas, en un dibujo que envía a Florine Stettheimer6 el día antes de su partida, en el que aparece un mapa de América con la trayectoria que debía seguir el barco y el tiempo que esperaba estar ausente, la ciudad de Buenos Aires aparece marcada con un gran signo de interrogación. Duchamp no estaba seguro de lo que le depararía el destino en la capital de Argentina.

Figura 1
Marcel Duchamp
Adieu à Florine [Adiós a Florine]
13 de agosto de 1918
Philadelphia Museum of Art

Sí deja claro que no piensa exponer su trabajo allí, tratará de dar clases de francés para obtener algún dinero y se llevará todos los papeles donde ha ido anotando escrupulosamente sus ideas para El gran vidrio. Sin embargo, la actividad central de su estancia en Buenos Aires será, como veremos, el ajedrez. Parece claro que Duchamp estaba atravesando en 1918 un momento de cambio con relación a su trabajo. En julio ha terminado Tu m’, un encargo de Katherine Dreier que sería su última obra sobre lienzo, y está más interesado cada día en los ready-mades, en los experimentos ópticos... Y en el ajedrez.

Ya en el barco que lo conduce junto a Yvonne Chastel, su pareja de entonces, a Buenos Aires, el S.S. Crofton Hall, un viejo y lento vapor, se queja de que no hay a bordo ningún jugador de ajedrez y de que no puede por lo tanto jugar con nadie. «Nada de ajedrez, nadie con quien jugar»7 , le escribe a su amigo y mecenas Walter Arensberg8 .


Figura 2
El SS Crofton Hall

Pese a que inicialmente le parece que la vida es muy barata y la comida espléndida, Buenos Aires le causa a la larga una pésima impresión9. Le parece una ciudad provinciana y cerrada donde la diversión es escasa. Le sorprende sobremanera que las mujeres estén proscritas de la vida social nocturna, no frecuentan los teatros ni los casinos, y los hombres le parecen tan arrogantes como ignorantes. No hay una vida artística que pudiera considerarse «moderna» y los pintores le parecen herederos de Zuloaga10 y Anglada-Camarosa (sic)11. Así que no le queda otra que trabajar. Alquila un apartamento para él y para Yvonne Chastel en el 1743 de la calle Alsina y un estudio para él solo en el 1507 de la calle Sarmiento12 y allí comienza a ordenar sus notas preparatorias para El gran vidrio, que se ha quedado en Nueva York, y a dibujar sobre papel sus ideas de forma que le resulte fácil terminar la obra cuando regrese. 

La ausencia de arte contemporáneo en Buenos Aires le llevará a intentar organizar una exposición de pintura cubista —«cubificar» Buenos Aires, dice— en alguna galería de la ciudad13. Sin embargo, y pese a considerar que había un buen mercado potencial para obras de arte modernas, el proyecto no llegó a cuajar.

Figura 3
Marcel Duchamp en su estudio de la calle Sarmiento
Archivo Jean-Jacques Lebel. París

Comienza a trabajar en lo que llama El pequeño vidrio (Figura 4), una prueba para ver qué efecto causarán sus dibujos cuando los traslade a El gran vidrio. Esta obra recibirá un nombre tan largo como enigmático: À regarder (l’autre côté du verre) d’un œil, de près, pendant presque une heure [“Para mirar (el otro lado del vidrio) con un ojo, de cerca, durante casi una hora”].

Figura 4
Marcel Duchamp
À regarder (l'autre côté du verre) d'un oeil, de près, pendant
presque une heure (1918)
Para mirar (el otro lado del vidrio) con un ojo, de cerca,
durante casi una hora

The Museum of Modern Art. New York

En enero de 1919, Duchamp nos da una pista de lo que ha estado haciendo en Buenos Aires, además de trabajar en El gran vidrio. En una carta dirigida a Louise Arensberg14 dice:
Por el momento juego solo al ajedrez: he encontrado revistas de las que he recortado unas cuarenta partidas de Capablanca15 que voy a estudiar. Personalmente voy a entrar en el Club de Ajedrez local16 para ejercitarme de nuevo. He mandado hacer un «set» de sellos de goma (que he diseñado) con los que anoto las partidas. Le mando un ejemplar para Walter.

Figura 5
Marcel Duchamp
Diseño para sellos de piezas de ajedrez (1920)
The Museum of Modern Art. New York

En el sobre incluye una tarjeta en la que ha compuesto un diagrama con la posición del momento decisivo de una célebre partida que enfrentó a Paul Morphy17 contra Louis Paulsen18. Duchamp empleó los sellos de goma que había diseñado.

La partida en cuestión se había celebrado en Nueva York en 1847 y es un clásico en los tratados de ajedrez, porque la combinación que arranca en el punto que Duchamp eligió para su diagrama es considerada modélica.

Veamos la partida:

1.e4 e5 2.♘f3 ♞c6 3.♘c3 ♞f6 4.♗b5 ♝c5 5.0–0 0–0 6.♘xe5 ♜e8?! 7.♘xc6?! dxc6 8.♗c4 b5 9.♗e2 ♞xe4 10.♘xe4 ♜xe4 11,♗f3 ♜e6 12.c3? ♛d3! 13.b4 ♝b6 14.a4 bxa4 15.♕xa4 ♝b7? 16.♖a2? ♜ae8 17.♕a6

Este es el momento de la partida elegido por Duchamp para componer el diagrama que enviaría a Walter Arensberg. Morphy empieza con su siguiente movimiento la combinación que todo ajedrecista ha estudiado:

17...♛xf3!! 18.gxf3 ♜g6+ 19.♔h1 ♝h3 20.♖d1 ♝g2+ 21.♔g1 ♝xf3+ 22.♔f1♝g2+ 23.♔g1 ♝h3+ 24.♔h1 ♝xf2 25.♕f1 ♝xf1 26.♖xf1 ♜e2 27.♖a1 ♜h6 28.d4 ♝e3 0–1

Figura 6
Posición de la partida Paulsen Vs. Morphy. Nueva York, 1857 (1918)
Philadelphia Museum of Art

Así pues, Duchamp no solo estaba estudiando a Capablanca. Estaba estudiando a los clásicos del ajedrez, reproduciendo las mismas partidas que aún hoy en día analizan los aficionados que buscan mejorar su juego. El pasatiempo familiar que jugaba en su infancia en Blainville y el pasatiempo mundano del que disfrutaba en Nueva York en la mansión de los Arensberg o la afición cultivada desde 1916 en el Marshall Chess Club de Nueva York iba dejando paso a algo mucho más serio. Como muestra, veamos los análisis de una partida propia que también envió a Walter Arensberg en una tarjeta compuesta con los sellos que había mandado fabricar.


Posición de análisis (1918)
Philadelphia Museum of Art

A la derecha del diagrama, Duchamp escribe: «Partida que jugué con un fuerte jugador de aquí. Partida que perdí pero que, en los pocos movimientos que indico, prueban mis progresos y mi gusto por jugar en serio. La última jugada del negro fue h6».

Los comentarios de Duchamp, tal y como aparecen en el margen izquierdo del diagrama (transcritos al sistema algebraico de notación), son como siguen (entre paréntesis nuestros propios comentarios):

1. ♘f7 ♚f7 2. ♕h5 (es un error, con 2. ♕f3 las blancas recuperan de inmediato la pieza sacrificada y después de 2 ... ♚g8 3. ♗g6 el peón de más y las buenas perspectivas de ataque contra el enroque negro hacen que la posición sea muy ventajosa, si no ganadora, para las blancas) 2. ...♞de7 3. ♘e2 (aquí vemos la idea de Duchamp, jugar 4. ♘f4 y la triple amenaza en g6 haría que las blancas recuperarán la pieza) 3. ...♞f5 (pero esto es un error que permitiría 4. ♗f5 ef5 5. ♕f5 ♚Rg8 6. ♕g6 y las blancas tienen dos peones de más y amenazan ganar un tercero mediante ♗h6; las negras se habrían defendido mejor mediante 3. ... ♝b6 o 3. ...♝a5) 4. ♘f4 ♛g5 5. ♕g5 hg5 6. ♘g6 ♞d4 (Si 6. ... ♚g6 7. g4 recuperando la pieza) (y todavía aquí las negras podrían haber jugado 6. ... ♝a5 y luego de 7. ♖d1 ♚g6 8. g4 ♝f3 9.gf5 ef5 y la mayor actividad de las piezas negras hace preferible su posición) 7. ♗g5 con un peón de más. Pero, perdí la partida.
Lo cierto es que no sabemos cómo se desarrolló la partida en realidad, ni siquiera si la posición que refleja en su carta se dio de verdad sobre el tablero o si fue una variante calculada por Duchamp durante la partida o, incluso, si fue fruto de un superficial análisis post mortem. Lo que sabemos es que partidas como esta, pese a terminar en derrota, animaron lo suficiente a Duchamp como para que el ajedrez se convirtiera en su principal ocupación durante los siguientes años.

En la Biblioteca y Museo Morgan de Nueva York, se conserva otra tarjeta compuesta por Marcel Duchamp con unas sucintas anotaciones de la posición.

Posición de análisis (1919)
The Morgan Library & Museum

Sobre el diagrama puede leerse: «negras Lopy Martinez (sic)». Y debajo de él: «blancas M. D., juegan». Y en el margen derecho, las anotaciones de Duchamp, que son:

1. ♕d7 ♚f8 (o ♚g6) 2. b4, sin más indicaciones. Tampoco aquí parecen los análisis de Duchamp muy acertados. Si bien 2. b4 puede ser una continuación adecuada ante 1 ... ♚f8, ante 1 ... ♚g6 2. b4 sería un error, ya que después de 2 ... ♜f5 3. ♔e2 ♞b4 parecen más cerca de la victoria las negras que las blancas.

Así pues, en enero de 1919, ya había creado una de las pocas obras que llevó a cabo en Buenos Aires, el diseño de unos sellos de goma con los que imprimir tanto un tablero como las distintas piezas del juego. Esta «obra» tiene una finalidad eminentemente práctica. Constituye una forma rápida y fácil de almacenar posiciones de estudio, un medio que permite al mismo tiempo facilitar el análisis de dichas posiciones sin tener que recurrir a un tablero o a dibujarse uno mismo la posición de las piezas. Es un indicio más de que la mente de Duchamp estaba centrada en el estudio del ajedrez.

Del mismo tenor es otra obra realizada en este periodo: la creación de un juego de ajedrez completo. En algún momento indeterminado de su estancia en Buenos Aires, Duchamp diseñó un juego de ajedrez. Tradicionalmente, se ha creído que Duchamp talló en persona todas las piezas excepto los caballos, que habría encargado a un arte sano local, pero recientemente Larry List19, quien ha realizado un estudio muy cuidadoso de las piezas, ha sugerido que probablemente fuese al revés, los caballos serían de la mano de Duchamp y el resto de las piezas habrían sido torneadas a máquina.

Piezas de ajedrez (1918/9)

Pese a sus intenciones iniciales, el aburrimiento que le provoca la vida bonaerense —«paso las noches trabajando y jugando al ajedrez. Igual que en Nueva York»20 , escribe a las hermanas Stettheimer en enero—, el regreso a Francia, el 11 de marzo de 1919, de Yvonne Chastel —harta de las pocas diversiones accesibles a las mujeres en Buenos Aires y de la obsesión de Marcel por el tablero, que le hace pasar horas en el club de ajedrez—, junto con la inminencia del fin del conflicto bélico, hacen que Duchamp se replantee su idea inicial de permanecer dos años en Argentina y comienza a planear su regreso para mediados de 1919. Al mismo tiempo, su desinterés por los temas «artísticos» crece de forma paralela a como aumenta su interés por el ajedrez.

En marzo de 191921, escribe a los Arensberg:
Juego muchísimo al ajedrez. Formo parte de un club donde hay jugadores muy buenos clasificados por categorías. Todavía no he tenido el honor de estar clasificado y juego con jugadores de 2a categoría y de 3a, perdiendo y ganando de vez en cuando. Doy clases de ajedrez con el mejor jugador del club que enseña admirablemente y permite realizar progresos «teóricos».

Así pues, he pensado que cuando regrese a Francia podría jugar por cable contra Walter.

He encontrado en un libro una forma de hacerlo reduciendo los gastos de envío.

Voy a haceros una descripción y os pido que guardéis este papel hasta julio. 

Si recibís un extraño cable desde Francia, será el comienzo de una partida de ajedrez.

Jugaremos dos partidas simultáneamente. En mi primer telegrama enviaré mi primera jugada de la primera partida. Por ejemplo:

P4R [e4] lo que se cablegrafiará:

uno GEGO.

Walter me enviará su respuesta de la siguiente forma:

uno SESOFEFO.

Lo que quiere decir que la primera jugada de las negras (Walter) en la primera partida es SESO (P4R) [e5] y que juega FEFO (P4D) [d4] como primera jugada de la segunda partida (con blancas).

Creo necesario incluir los números uno, dos, tres, etc., indicando el número de jugada en el que estamos para evitar errores.

(Tenemos derecho a una palabra de 8 letras y sobre esa base se ha elaborado este sistema de notación).

Antes de comenzar, me informaré sobre si la censura permite el envío de este tipo de literatura por cable.

Esta notación se llama notación Gringmuth.
La carta incluía a modo de separata una cartulina donde, sobre un diagrama, Duchamp había escrito de su puño y letra las denominaciones de las distintas casillas y aclaraba, además, cómo se debía proceder en el caso de los enroques: «Para los en roques se consignarán solamente los desplazamientos del rey. Por ejemplo GAKA o GADA o SAWA o SAPA».

Por lo que sé, las anunciadas partidas nunca llegaron a disputarse. Quizá no lograron superar la censura.

Marcel Duchamp. Notación Gringmuth (1919)
Philadelphia Museum of Art

Y ya en mayo, el ajedrez ha desplazado a cualquier otra consideración, según escribe a las hermanas Stettheimer: «Hace mucho tiempo que quiero escribirles; pero no encuentro el momento, hasta tal punto el ajedrez absorbe mi atención. Juego día y noche y nada me interesa más en el mundo que encontrar el movimiento adecuado». Para concluir un poco más adelante: «La pintura me gusta cada vez menos»22

En abril, había enviado a Nueva York por medio de Katherine Dreier23 (de todos los amigos a los que había invitado a acompañarlo o visitarlo en Buenos Aires, solo respondió positivamente Katerine Dreier, quien estuvo cinco meses en Argentina) la otra obra en la que estuvo trabajando en Buenos Aires: Stéréoscopie à la main [“Estereoscopía a mano”].

Marcel Ducahmp
Stéréoscopia à la main [Esteroscopía a mano], (1918-1919)
The Museum of Modern Art. New York

Sobre una fotografía que muestra una anodina escena marina estereoscópica, Duchamp dibujó una figura poliédrica que al ser mirada con las gafas estereoscópicas parecía flotar sobre el agua.

Las dos obras con soporte físico que realizó en Buenos Aires, dejando de lado los diseños para piezas de ajedrez, muestran el alejamiento progresivo de Duchamp con respecto a la pintura. Ambas obras están más relacionadas con los experimentos ópticos que tanto le van a interesar a lo largo de su vida. 

Todavía realizará una última pieza en Buenos Aires: el llamado Readymade Malheureux [“Readymade infeliz”]. Se trata, en realidad, de las instrucciones que envía a su hermana Suzanne como regalo para su boda con Jean Crotti para realizar un readymade. Básicamente, consistía en colgar un tratado de geometría en el balcón exterior de su vivienda y dejar que las inclemencias del tiempo jugaran con él.

La pareja siguió las instrucciones de Duchamp y fotografiaron el resultado. Posteriormente, Suzanne pintaría un lienzo inspirado en la fotografía titulado Le ready made malheureux de Marcel [“El readymade infeliz de Marcel Duchamp”].

Marcel Duchamp
Readymade Malheureux [Readymade infeliz, (1918)
Desaparecido

Suzanne Duchamp
Le readymade malheureux de Marcel Duchamp, (1920)
[El readymade infeliz de Marcel Duchamp]

Colección particular

A punto de partir para Francia de regreso, resume su estancia en Buenos Aires a su amigo Walter Pach24: «He trabajado algo, he jugado mucho al ajedrez»25. Y, como colofón, en el momento de embarcar, escribe a los Arensberg que «sigue jugando mucho al ajedrez»26, pero, sobre todo:

Me siento totalmente preparado para convertirme en un maniaco del ajedrez. Todo a mi alrededor se transforma en caballo o dama y el mundo exterior carece para mí de cualquier interés que no sea su transposición en posiciones ganadoras o perdedoras.
La suerte estaba echada. A su regreso unos meses más tarde a Nueva York, después de visitar en Francia a su familia, Marcel Duchamp volverá al Marshall Chess Club e iniciará una carrera de ajedrez semiprofesional. Su aventura argentina había durado 9 meses.

Podemos concluir que fueron dos las consecuencias que se derivaron de la estancia de Marcel Duchamp en Buenos Aires y del trabajo que realizó allí. Una de ellas acabamos de mencionarla y no merece demasiados comentarios: la confirmación de que su deseo de jugar al ajedrez «en serio», algo que venía gestándose desde que se apuntara al Marshall Chess Club en 191627, tenía posibilidades de hacerse realidad.

Desde luego, parece que aún tenía bastante que aprender en cuanto a técnica ajedrecista se refiere, pero estaba dispuesto a emplear tiempo y esfuerzo personal en subsanar los defectos de su juego. De todas formas, el principal obstáculo que encontraría el artista francés para progresar dentro del mundo de las 64 casillas sería su edad. En 1919, cuando Duchamp toma la decisión, cuenta ya 32 años. 

Es cierto que en el primer cuarto del siglo XX los jugadores de ajedrez no eran lo extraordinariamente precoces que son hoy, más de cien años después, pero aun así empezar una carrera profesional con más de treinta años, en una disciplina tan competitiva como el ajedrez, no parecía el más prometedor de los comienzos. Y, probablemente, Duchamp fuera consciente de ello. Por ello, sus logros ante el tablero deben ser valorados en su justa medida; no parece baladí en sus circunstancias haber llegado a ser de los mejores jugadores de Francia ni haber compartido tablero con los grandes del ajedrez internacional.

La segunda cuestión tiene que ver con lo que con demasiada frecuencia se considera el abandono del arte en beneficio del ajedrez por parte de Duchamp. Realmente, el abandono fue relativo: lo que abandonó fue la pintura de caballete —o si se quiere, las formas de expresión tradicionales—, pero a lo largo de su vida y hasta la revelación post mortem de la que sería la gran obra de la segunda parte de su vida: Étant donnés: 1° la chute d’eau / 2° le gaz d’éclairage [“Dados:  la caída de agua /  la luz de alumbrado”], en la que había trabajado en secreto durante más de veinte años, fue realizando un rosario de pequeñas obras, de pequeños gestos, de recopilaciones de sus trabajos precedentes en cajas, lo que generaba nuevos significados artísticos para estas y que daban salida a su necesidad de expresión estética. 

En sus conversaciones con Pierre Cabanne, Duchamp dice: «Una partida de ajedrez es visual y plástica y, aunque en el sentido estático de la palabra no sea geométrica, sí es un mecanismo puesto que se mueve; es un dibujo, es una realidad mecánica»28 . Realmente, está definición no está demasiado lejos de ser una descripción de El gran vidrio, que también es un mecanismo móvil en el plano intelectual. Resulta significativo que su abandono de la obra que iba a terminar en Buenos Aires El gran vidrio —abandono solo en lo que respecta a su realización física porque en su mente la obra estaba terminada— coincidiera con el inicio de su dedicación plena al ajedrez, como si hubiera una continuidad entre ambas cosas en el pensamiento de Duchamp. A su biógrafo, Calvin Tompkins, le contó en una entrevista que el arte y el ajedrez estaban mucho más cerca de lo que pudiera parecer29. Quizá, en su pensamiento, empezar a jugar «en serio» al ajedrez no implicaba abandonar el arte.


Notas

1 Francis M. Naumann & Hector Oblak, Afectuosamente, Marcel. Correspondencia de Marcel Duchamp. (Murcia: Instituto de las Industrias Culturales y de las Artes, 2014), p. 67. En la carta a Francis Picabia añade: «Me encantaría volver a jugar al ajedrez con usted».


2 Francis Picabia (1879-1953). Pintor francés. Muy importante en el desarrollo de las vanguardias y gran amigo de Marcel Duchamp desde 1910.


3 Henri-Pierre Roché (1879-1959). Escritor y periodista. Tuvo una participación importante en las actividades del grupo dadaísta de Nueva York.


4 Jean Crotti (1878-1953). Pintor francés muy influenciado por el Orfismo. Fue el primer marido de Yvonne Chastel y posteriormente se casó con Suzanne Duchamp, fue pues cuñado de Marcel Duchamp.


5 Francis M. Naumann & Hector Oblak, Op. cit., p 65.


6 Florine Stettheimer (1871-1944). Pintora, poeta y feminista norteamericana. Junto a sus hermanas Ettie y Carrie, dirigió un salón artístico en Nueva York frecuentado por los artistas de vanguardia, entre ellos Marcel Duchamp.


7 Francis M. Naumann & Hector Oblak, Op. cit., p 67.

8 Walter Conrad Arensberg (1878-1954). Poeta, crítico de arte y coleccionista norteamericano. De familia adinerada, fue mecenas de diversos artistas e impulsor del arte de vanguardia en los EE. UU.

9 Bernard Marcadé. Marcel Duchamp. (Buenos Aires: Ediciones del Zorzal, 2008), 198

10 Ignacio Zuloaga (1870-1945).  Pintor español de estilo realista.

11 Duchamp cita incorrectamente al pintor español Hermenegildo Anglada Camarasa (1871-1959) uno de los representantes principales del modernismo catalán.

12 Hay una fotografía de Duchamp jugando al ajedrez supuestamente en el balcón de su estudio de la calle Sarmiento (Figura 6)

13 Calvin Tomkins. Duchamp. (Barcelona: Anagrama, 1999), p 235.

14 Francis M. Naumann & Hector Oblak, Op. cit., p. 76.

15 José Raúl Capablanca (1888-1942). Ajedrecista cubano que se proclamaría campeón del mundo de ajedrez en 1921, aunque en las fechas en las que se centra este artículo era ya unánimemente considerado el mejor jugador del mundo.

16 Según investigaciones de Juan Sebastián Morgado, el club al que se afilió Marcel Duchamp fue el Club Argentino de Ajedrez, que estaba cerca de su estudio de la calle Sarmiento 1507. Se ignora quién pudo ser su maestro, aunque se ha especulado con algunos nombres.

17 Paul Charles Morphy (1837-1884). Ajedrecista norteamericano considerado el mejor jugador del mundo a mediados del siglo XIX.

18 Louis Paulsen (1833-1891). Jugador de ajedrez alemán. Uno de los más fuertes de mediados del siglo XIX

19 Francis M. Naumann, Bradley Bailey & Jennifer Shahade, Marcel Duchamp. The Art of Chess, (New York: Readymade Press, 2009), p. 13.

20 Francis M. Naumann & Hector Oblak, Op. cit., p. 78.

21 Francis M. Naumann & Hector Oblak, Op. cit., p. 79.

22 Francis M. Naumann & Hector Oblak, Op. cit., p. 81.

23 Katherine Dreier (1887-1952) Artista y mecenas estadounidense. Ayudó a impulsar el arte de vanguardia en los Estados Unidos de América.

24 Walter Pach (1883-1958) Historiador del arte, crítico y artista estadounidense. Fue uno de los mayores defensores del arte de vanguardia en los Estados Unidos

25 Francis M. Naumann & Hector Oblak, Op. cit., p. 83

26 Francis M. Naumann & Hector Oblak, Op. cit., p. 84.

27 Calvin Tomkins, Op. cit., p. 235.

28 Pierre Cabanne. Conversaciones con Marcel Duchamp, (Barcelona: Anagrama, 1972), p. 14.

29 Calvin Tomkins, Op. cit., p. 237.




Bibliografía

Cabanne, P. (1972). Conversaciones con Marcel Duchamp. Barcelona, Anagrama. [Edición original: Entretiens avec Marcel Duchamp. Paris, éditions Pierre Belfond, 1967.]

Marcadé, B. (2008): Marcel Duchamp. La vida a crédito. Buenos Aires, Ediciones del Zorzal. [Edición original: Marcel Duchamp. La vie à crédit. Paris, Flammarion, 2007.]

Naumann, F.; Bailey, B. & Shahade, J. (2009). Marcel Duchamp. The Art of Chess. New York, Readymade Press.

Naumann, F. M. & Oblak, H. (2014): Afectuosamente, Marcel Duchamp. Correspondencia de Marcel Duchamp. Murcia, Instituto de las Industrias Culturales y de las Artes. [Edición original: Affect Marcel. The Selected Correspondence of Marcel Duchamp. London, Thames & Hudson, 2000.]

Tomkins, C. (1999). Duchamp. Barcelona, Anagrama. [Edición original: Duchamp. New York, Henry Holt and Company, 1996.]

VV. AA. Movimientos en blanco y negro. Historia, Literatura y Arte en el ajedrez argentino. Biblioteca Nacional de la República Argentina. Buenos Aires, 2017