Stephen Potter (1900-1969) fue un escritor humorístico británico que alcanzó notable fama con sus libros paródicos de los libros de autoayuda y sobre todo con The theory and practice of gamesmanship; or, The art of winning games without actually cheating (Teoría y práctica de la astucia. O cómo ganar en juegos sin llegar a hacer trampas de verdad).
Para el ajedrez, Potter dice lo siguiente:
El objetivo principal de la estrategia en el ajedrez siempre debe ser, cueste lo que cueste, forjar una buena reputación. En nuestra pequeña comunidad ajedrecística de Marylebone, sería una inmodestia por mi parte negar que me he labrado un nombre considerable sin haber ganado jamás una sola partida.
Y sus propuestas son: ponerse de acuerdo con otro jugador y disputar una partida sin tablero, contestar ante la admiración de los presentes que es una facultad innata.
O jugar el gambito Potter. Que consiste en realizar unas cuantas jugadas y en una posición igualada abandonar. Cuando el contrario, sorprendido, pregunta la razón decir algo así como:
YO
—Bueno... seguro que vas a capturar mi alfil después de dieciséis movimientos, a menos que... a menos que... E incluso entonces pierdo mi torre tres movimientos más tarde.
OPONENTE
—Oh, sí.
YO
—A menos que hagas algún sacrificio allí, lo cual, por supuesto, no harías.
OPONENTE
—No.
YO
—Buen juego.
OPONENTE
—Sí.
YO
—Una situación muy bonita... una situación realmente bonita. ¿Te importa si tomo nota? En Chess News suelen publicar todo lo que les envío.
No es exagerado decir que esta estratagema, llevada a cabo con audacia contra un experto, realza la reputación del astuto con mayor eficacia que el intento más corajoso de librar una batalla perdida.
Has perdido, pero la victoria moral es tuya: has visto mucho más lejos que tu adversario.

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