La frase que da título a esta nota se publicó el viernes 15 de enero de 1836 en un artículo firmado simplemente B, publicado en La Abeja, un periódico de información política y general, editado en Madrid, que estuvo en circulación entre 1834 y 1836.
El artículo cuenta la historia de un forastero en el Foro que fue presentado a una tertulia. El forastero cuenta que fue muy bien recibido por todos, excepto...
Solo dos ó tres parejas de enamorados que en otros tantos rincones de la sala pelaban la pava muy à su sabor, y otra pareja, asegurada ya de incendios, que jugaba al ajedrez en un estremo de la sala no lejos de un cuadro de Job, continuaron en sus tareas sin hacer maldito el caso de mí ; y no lo estrañé porque tengo aprendido dias ha que el amor y el ajedrez están perpetuamente reñidos con la cortesía.
Respetamos la ortografía y puntuación de la época.

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