martes, 18 de abril de 2023

ANDREY FEDOROV


Andrey Fedorov (1961) es un pintor ruso figurativo de amplia temática y técnica realista. Hijo de un célebre paisajista ruso, también ha cultivado el paisaje en la línea del realismo ruso. Sin embargo, su obra más personal reflexiona sobre el papel que los antiguos mitos tienen en el mundo moderno.

En el cuadro que mostramos, Hijos de Babilonia, hay una adaptación moderna del mito bíblico de la torre de Babel, que se cuenta en Génesis 11:1-9 , que explica la división de la humanidad y las diferentes lenguas que se hablan. Es pues un cuadro sobre la incomunicación o, al menos, sobre las dificultades que encontramos a la hora de comunicarnos.

Ante un paisaje en el que se yergue una torre de Babel que recuerda la sección de un termitero, aparecen un hombre y una mujer, incidiendo en las dificultades de comunicación entre los sexos. A los pies de los personajes, la eterna oposición entre blancas y negras en el tablero de ajedrez refuerza la 

FICHA TÉCNICA
ANDREY FEDOROV
HIJOS DE BABILONIA (1992)
ÓLEO SOBRE LIENZO. 150 x 145 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR
 

domingo, 16 de abril de 2023

DIEMER vs TROMMSDORF


Diemer vs. Trommsdorf es la primera novela del colombiano Mauricio Montenegro. Resultó ganadora del Premio Nacional de Novela Inédita 2020 del Ministerio de Cultura de Colombia. Editada por Seix Barral Colombia, también está disponible en edición electrónica.

Está inspirada en las andanzas de  Emil Josef Diemer, un ajedrecista alemán, cuya vida da desde luego para un libro y que resumimos brevemente antes de adentrarnos en la novela.

En 1931, un desempleado Diemer (nacido en 1908) decide afiliarse al NSDAP, el partido nazi, lo que motiva que fuera expulsado de su hogar por su padre. Obsesivo por naturaleza, se centra en trabajar para el partido y en jugar al ajedrez. Fue rechazado en su intento de ingresar en las S.A., pero se le encargó ser el reportero ajedrecístico del Reich, lo que le permitió viajar por toda Europa para cubrir los distintos torneos que se disputaban. Uno de ellos fue el legendario torneo AVRO de 1938, que reunió a los ocho mejores jugadores del mundo. 

Diemer hizo suyos los postulados de la Federación Alemana de Ajedrez y enfatizó el concepto de ajedrez como lucha y su importancia sicológica durante la guerra para contribuir al esfuerzo bélico. En 1943, publicó el ensayo Schach. Kampf und Kunst (Ajedrez: lucha y arte) en el que diferenciaba entre el ajedrez judío, timorato y cobarde, y el ario, combativo, valiente y arriesgado, según había formulado Franz Gutmayer (1857-1937), el principal impulsor de las ideas antisemitas en ajedrez.

En esto llegó a pasarse de frenada al acusar a Klaus Junge, el más prometedor de los jugadores jóvenes alemanes y miembro del partido nazi (moriría muy joven unos días antes del final de la guerra), de ser poco combativo y anticuado, lo que le costó una reprimenda de la jerarquía nazi que significó su caída en desgracia.

Después de la guerra, las cosas se pusieron mal para Diemer. Sobrevivió escribiendo artículos para multitud de revistas (lo que le ocasionó algunos problemas con el gremio periodístico porque se ofrecía para trabajar por tarifas inferiores a las habituales), publicando algunos libros y dando simultáneas. Pese a esta actividad frenética, vivía al borde de la subsistencia. Era un asceta: apenas comía, no bebía, no fumaba; según confesó a su biógrafo Georg Studier (Emil Joseph Diemer, ein Leben für das Schach im Spiegel seiner Zeit —Una vida para el ajedrez en el espejo de su tiempo—. Dresden 1996) no conoció mujer, al menos en el sentido bíblico de la cuestión. 

En 1953, en un confuso incidente en el que acusó a los directivos federativos de pederastia y corrupción de menores, fue expulsado de la Federación de Ajedrez de la República Federal de Alemania. Desde ese momento, tuvo que contentarse con jugar en Holanda y Suiza.

Sin embargo, fue en esta época en la que logró su mayor éxito competitivo: el primer puesto en el torneo B de Hoogovens de 1956 (aunque sin jugadores de renombre entre los participantes, salvo Joaquim Durão, pero el portugués todavía no era maestro internacional)

Sin embargo, un mal resultado en un torneo cambió su vida. En una revista femenina leyó un artículo sobre los biorritmos y ahí quiso ver la clave de sus problemas. Poco después, descubrió la obra de Nostradamus y comenzó a estudiarla con pasión. Pronto creyó haber descubierto el código que usaba Nostradamus para sus predicciones (la objeción de que parecía raro que el código estuviera oculto en una traducción moderna al alemán de las Profecías en vez del original francés de 1555 no hizo mella en su ánimo) y se centró en su estudio dejando de lado todo lo demás.

Aquejado de grafomanía, se ha calculado que escribió cerca de 10.000 cartas sobre sus investigaciones sobre Nostradamus, por las que esperaba recibir el premio Nobel. Y también por miles se contaban los análisis sobre sus queridas líneas de gambito que enviaba a cuanto ajedrecista entrara en su radio de acción. El propio excampeón mundial, Max Euwe (1901-1981), que acogió con simpatía las primeras cartas que Diemer le envió, pidió compresión a este ante los miles de análisis que le enviaba, explicándole que no podía dedicar su vida entera a analizar su gambito. 

En los años sesenta del siglo XX, comenzó a mostrar un comportamiento errático (una vez entró a gritos en un funeral afirmando que allí se estaba enterrando a un hombre vivo, denunció ante las autoridades que el río Rin se había secado y que la ciudad de  Heilderberg había recibido el impacto de bombas atómicas. Se dice que los funcionarios municipales se echaban a temblar cuando sonaba el teléfono, temiendo que fuera Diemer otra vez, anunciando el Apocalipsis.

En 1965, Diemer fue ingresado en un hospital siquiátrico, donde se le prohibió jugar al ajedrez. Allí estuvo internado hasta 1971, fecha en la que por mediación de algunos admiradores se le permitió volver a jugar al ajedrez y fue readmitido en la federación alemana de ajedrez. Sin embargo, ante la imposibilidad de mantenerse a si mismo, siguió residiendo en el hospital como mediopensionista.

Hasta su muerte en 1990 (aquí le falló el código de Nostradamus, porque él mismo había predicho que viviría hasta 2010, lo que le hubiera llevado hasta los 102 años de vida) fue sostenido económicamente por un grupo de aficionados que admiraban su juego de ataque  y sus fulgurantes combinaciones del mate.

Es difícil establecer la fuerza real de Diemer. Chessmetrics no tiene estadísticas sobre él. En opinión del gran maestro de los Países Bajos Hans Ree (1944) no pasaba de ser un maestro mediocre. El punto fuerte de Diemer era la táctica. Jugando aperturas muy irregulares, extraños gambitos y líneas secundarias logró brillantes remates contra jugadores de segundo nivel. Eso le hizo un jugador muy popular entre los aficionados en los torneos en los que participaba, pero poco más.

Hoy en día es recordado fundamentalmente por su revisión del antiguo gambito de Blackmar. Gracias a su práctica frecuente de esta apertura, hoy en día es conocido como el gambito Blackmar-Diemer. 

El grito de guerra de Emil Josef Diemer era: «¡Juega el gambito Blackmar-Diemer y el mate vendrá solo!». Lo complementaba con: «el gambito Blackmar-Diemer puede cambiar a un hombre».

La novela se articula en torno a una partida real, disputada el 4 de abril de 1973 en Bagneux (Francia) que es considerada por algunos dentro de las diez partidas más espectaculares de la década de los 70 del siglo XX (algo muy subjetivo, para mí no lo es) que le enfrentó al francés Fro Trommsdorf y narra los recuerdos de un Diemer ya anciano mientras juega la partida. Repasará su vida mientras analiza variantes y valora posiciones.

La tesis que defiende Montenegro es que todo lo que hizo Diemer en su vida fue atarse a la seguridad de las reglas, que dan sentido a la vida y que nos alejan del caos ingobernable que es la existencia. «El tablero le da la seguridad que le quita la vida», afirma en un momento de la novela. Cuando percibió que el ajedrez le podía fallar, se aferró a la numerología. No sería sino otro elemento de orden, de razón, de lógica al que aferrarse.

Lógicamente, estas premisas solo pueden llevar a la derrota. La vida, nos dice el autor, no es un juego y el azar representa una fuerza demasiado poderosa para ponerle riendas.

Como curiosidad, el seudónimo empleado por Mauricio Montenegro para presentarse al concurso fue el nombre de un jugador de ajedrez de la antigua Yugoslavia: Bruno Parma. 

Terminemos echando un vistazo a la partida que es la columna vertebral de la novela: 
 




FICHA TÉCNICA
MAURICIO MONTENEGRO
DIEMER vs TROMMSDORF
SEIX BARRAL. BOGOTÁ, 2021

NOVELA DE AJEDREZ

Cubierta de la edición de Novela de ajedrez de Stefan Zweig editada por Alianza Editorial, junto con Mendel el de los libros, en su mítica colección El libro de bosillo.

El diseño de la cubierta es de Manuel Estrada y la fotografía de Javier Ayuso.

jueves, 13 de abril de 2023

DOMINGOS MERINO MEXUTO


Domingos Merino Mexuto (1939-2018) fue el primer alcalde democrático de la ciudad gallega de La Coruña después de la dictadura del general Franco. Además, fue un ajedrecista de buen nivel. Maestro Nacional, con un ELO FIDE máximo de 2266, y finalista del Campeonato de España en varias ocasiones.

En el Campeonato de Europa por equipos de 1970, disputado en la ciudad austriaca de Kapfenberg, participó como décimo tablero del seleccionado español. Logró una puntuación de 2,5 puntos sobre seis partidas (+2=1-3). Quizá su mayor éxito deportivo fue la victoria que consiguió en este campeonato sobre el ajedrecista esloveno, que jugaba en aquel entonces bajo bandera yugoslava, Albin Planinc.

Esta es la partida:


Abandonó la práctica del ajedrez de competición con el advenimiento de la de democracia, en 1977, para dedicarse de lleno a la política. En el blog de José Sande, Sandeajedrez, se puede encontrar una buena semblanza del político y ajedrecista gallego. 

El retrato que recuerda a Domingos Merino en la Galería de Alcaldes del Pazo de María Pita, sede del ayuntamiento de La Coruña, recuerda su condición de ajedrecista. Es obra del artista Alberto Policarpo Álvarez Martín (1936-2015), aunque firmaba sus obras bajo el nombre de Alberto Carpo. Carpo fue un pintor figurativo, centrado temáticamente en la figura de la mujer; además fue un prolífico retratista, realizando más de mil encargos de todo tipo de personalidades públicas.

El retrato de Domingos Merino incluye dos detalles significativos: la torre que hay sobre el tablero representa la torre de Hércules, monumento emblemático de la ciudad que le vio nacer y de la que fue regidor, y el arcoíris que vemos a través de la arquería hace referencia a su orientación sexual. Domigos Merino fue un político atípico, poco afecto al protocolo, dimisionario,  ante el asombro de quienes pedían su dimisión (ni entonces ni ahora, nadie dimite nunca, ya lo saben ustedes) y homosexual. En eso también fue un pionero.

miércoles, 12 de abril de 2023

CECILIA DĄBROWSKA


CecIlia Dąbrowska (1960) es una pintora polaca de estilo figurativo. Su temática es fundamentalmente el retrato de personajes femeninos. Una de sus series presenta a una mujer sentada frontalmente ante el espectador, tocada con grandes sombreros o pamelas, acompañada de animales (mayoritariamente gatos) y con algún accesorio que da título a la composición. El que mostramos en la entrada de hoy se llama Ajedrez.

FICHA TÉCNICA
CECILIA DĄBROWSKA
SZACHY (AJEDREZ), 2021
ACRÍLICO SOBRE LIENZO. 50 x 70 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

martes, 11 de abril de 2023

MINNIE WARREN vs COMODORO NUTT


Huldah Pierce Warren Bump (1849-1873), conocida en el mundo del espectáculo como Minnie Warren, fue una actriz y cantante aquejada de enanismo. George Washington Morrison Nutt, Comodoro Nutt , (1848-1878) por su parte, fue un artista de variedades con idéntica patología. Ambos trabajaron para P. T. Barnum, empresario del mundo del espectáculo y poseedor de circos, teatros, museos y diversas empresas de entretenimiento más.

Barnum se especializó en exhibir lo que se vino en llamar «Freak Shows» (Espectáculos de rarezas humanas), siguiendo una tradición secular por la que la gente pagaba por ver a personas con características físicas especiales: enanos, gente obesa, gente extremadamente flaca, mujeres barbudas y un sin fin de cosas más. Quien haya visto la película de Tod Browning «Freaks» (Metro-Goldwyn, Mayre, 1932) sabrá de qué va la cosa.

Los artistas enanos de Barnum conocieron una extraordinaria popularidad a mediados del siglo XX, llegando a ser recibidos por jefes de Estado, como la reina de Inglaterra (Victoria II) o el presidente de los EE. UU., Abraham Lincoln, y atraían multitudes a los espectáculos de la empresa.

Para publicitar sus espectáculos, se simuló un romance entre Minnie y el Comodoro (ya saben ustedes que lo de engañar al público es algo que viene de lejos) y ambos artistas eran retratados en su intimidad: jugando al ajedrez, en el supuesto momento de la petición de mano o como padrinos de la que se llamó «La boda de las hadas». El enlace entre otra pareja de enanos de la compañía de Barnum, George Thumb y Lavinia Warren (hermana de Winnie y verdadero amor de Nutt).

La mayoría de estas fotos corrieron a cargo de Matthew Brady (1822 aprox.-1896), un pionero de la fotografía norteamericana que retrató a personajes de actualidad en su estudio de Nueva York. Sin embargo su contribución más importante a la fotografía fue ser uno de los primeros reporteros de guerra. Durante la Guerra de Secesión, viajó por los escenarios de la guerra para retratar a generales y soldados de ambos bandos y, sobre todo, las atrocidades que cometían.

La fotografía de Minnie Warren y el Comodoro Nutt jugando al ajedrez está tomada en el estudio de Matthew Brady en 1863.

lunes, 10 de abril de 2023

LA PARTIDA FINAL


Otra novela en la que se juega al ajedrez en los campos de exterminio alemanes entre los guardianes nazis y los prisioneros judíos. Y como de costumbre, con la vida de alguien en juego, para no escatimar morbo. Empiezan a ser legión. Tantas hay que pareciera que no se hacía otra cosa allí dentro.

Y no es que no se jugara en los campos de concentración y de extermino al ajedrez, se jugaba y a veces arriesgando mucho en el hecho mismo de jugar, sino que la posibilidad de que verdugos y víctimas jugaran juntos era punto menos que imposible. 

Si hemos de creer a las personas que sobrevivieron a los campos de exterminio, como Primo Levi, autor de la Trilogía de Auschwitz, en la que da cuenta de su paso por Auschwitz-Monowitz, precisamente el campo en el que transcurre la novela, y no hay ninguna razón para no creerlos, «el sistema nazi, prudentemente, hacía que el contacto directo entre esclavos y señores se redujese al mínimo». De hecho, Levi solo tuvo un encuentro con un miembro de las SS y fue al final de la guerra, cuando el sistema había saltado por los aires. Eran otros presos, fundamentalmente comunes, los temibles kapos, los que se ocupaban de los internos.

Otra cosa era con otro tipo de prisioneros —de guerra fundamentalmente— con los que los guardianes nazis podían mezclarse y llegar a tener algún tipo de contacto. Pero torneos entre guardianes nazis y presos judíos para demostrar la supremacía en el ajedrez, como últimamente la literatura y el cine se empeñan en contarnos, no hubo. Ni podía haberlos. No había ninguna supremacía que dilucidar: los judíos eran subhumanos que debían ser aniquilados. Punto.

El único trabajo que conozco que estudia el ajedrez en los campos de concentración es un artículo de Daniel Logemann titulado Playing Chess in Concentracion Camps. An Inmaterial and Material Practice of Stabilization, publicado en 2013 en el Anuario de Antropología que edita la Universidad Nicolás Copernico de Toruń (Polonia).

Logeman enfatiza lo importante que era para los internos el ajedrez. Las partidas permitían tener contacto con otros presos, facilitaba poder evadirse, aunque fuera ligeramente, de la terrible realidad en la que se hallaban y lograba retener un atisbo de civilización en un entorno feroz e inhumano.

Gran parte del libro que comentamos se desarrolla en Ámsterdam, en 1962, durante la disputa de un Torneo Interzonal. Los Interzonales eran torneos que permitían clasificarse para el Torneo de Candidatos, que determinaba el aspirante a enfrentarse con el Campeón del Mundo, eran pues torneos de gran importancia en el calendario internacional. En 1962 se disputó realmente un Interzonal en Estocolmo, que vio una de las más sonadas victorias de Bobby Fischer. 

El resto de la novela transcurre en los campos de exterminio nazis. Ya hemos adelantado parte del argumento. Un prisionero judío empieza a ganar fama de imbatible al ajedrez entre los internos del campo de Auschwitz, los nazis tienen noticia de ello y deciden enfrentarlo con sus mejores jugadores para dilucidar quién es el mejor. Como para un preso que ha perdido ya a su familia y teme perder la vida en cualquier momento, jugar al ajedrez con alguno de sus guardianes puede no ser una prioridad, se le incentiva ofreciéndole una recompensa: con cada victoria salvará un vida.

Con todo, el tema recurrente de la novela es el perdón. ¿Cabe la posibilidad de perdón cuando se han vivido situaciones tan extremas como el Holocausto? La novela intenta dar respuesta, con regular fortuna, a esa pregunta.

Ajedrecísticamente, la cosa no empieza muy bien ya desde la sobrecubierta de la edición española. Un hombre, ataviado con el uniforme a rayas verticales grises y azules que llevaban los presos de los campos de concentración nazis, sitúa una pieza (la dama o el rey blancos, no sabemos) en el centro de un tablero. El tablero está mal colocado, incumpliendo la norma de que una casilla blanca debe estar siempre a mano derecha del jugador.

La edición original elimina de forma radical la posibilidad de cometer este error


Por supuesto, no podemos achacar al autor lo que una editorial haga con las sobrecubiertas, pero la cosa no mejora cuando empezamos la novela. De entrada, los Interzonales se disputaron casi siempre por un sistema de liga que enfrentaba a todos contra todos y no en un sistema de eliminatorias tipo copa, como se dice. Tampoco los árbitros sorteaban el color con el que iban a jugar los contendientes en la misma mesa de juego, segundos antes de empezar la partida, por el procedimiento de ofrecer dentro de sus puños cerrados dos peones, uno de cada color, a uno de los jugadores para que eligiese. Y por supuesto, los jugadores no podían solicitar un descanso en medio de la partida Y nos reservamos algunas inexactitudes más.

La descripción de las estrategias de juego y de las partidas es floja. Suele limitarse a mostrar cambios masivos de piezas. Y se dicen cosas como que un jugador esperaba que Miguel Najdorf empleará contra él su célebre defensa y se sorprende cuando el polaco le responde con un Gambito de Dama. Por si algún lector no está familiarizado con las aperturas de ajedrez, la variante Najdorf de la defensa Siciliana puede darse cuando las blancas mueven, en su primera jugada, el peón de rey. El gambito de Dama es una apertura que se plantea cuando el blanco mueve en su primera jugada el peón de dama. Para enfrentarse a la Siciliana Najdorf es imprescindible salir de rey. No me extraña que perdiera.

Cada capítulo lleva como título un término ajedrecístico, casi siempre el nombre de una apertura, que suele hacer referencia a alguna partida real o a alguna partida que se describe en el texto. Tengo que reconocer que en muchos capítulos he sido incapaz de entender a qué se referían los títulos. Al parecer, la versión original contiene un glosario en el que se explican pormenorizadamente, pero este glosario se ha omitido en la versión española del libro.

Por último, aunque en el libro no viene ningún diagrama ni ninguna partida anotada, creo que he podido reconstruir a partir de las descripciones dadas en el texto la «partida final» del libro. Sería esta: 


Después de la jugada 12 del negro, el narrador comenta lo siguiente. «Su ataque (el de las blancas) estaba cobrando forma con una falange de peones que dominaban el centro del tablero y un formidable trío de dama, caballo y alfil en la retaguardia. En cambio, la posición de las negras parecía desorganizada y sin propósito claro». A mí no me lo parece. La presión sobre el peón de d4 es muy molesta y las negras parecen tener planes prometedores con Tc8, h5 o hasta Cb4. Eso incluso aunque las blancas no cometieran el clamoroso error de la jugada 13.

FICHA TÉCNICA
JOHN DONOGHUE (THE DEATH'S HEAD CHESS CLUB. ATLANTIC BOOKS LTD. LONDON, 2015)
LA PARTIDA FINAL
PLANETA. BARCELONA, 2022
TRADUCCIÓN DE ALBERT FUENTES SÁNCHEZ

domingo, 9 de abril de 2023

SPENCER MONTERO


El fotógrafo británico, pero radicado en España, Spencer Montero encontró a unos hombres jugando una partida de ajedrez en una mezquita de Olgii, Mongolia, en 2015.

Spencer es un fotógrafo de viajes y retratos con un especial interés por los pueblos del mundo. Su obra puede admirarse en su cuenta de Instagram y en su web.

domingo, 2 de abril de 2023

PERO... ¿HUBO ALGUNA VEZ ONCE MIL VÍRGENES?

En Pero... ¿hubo alguna vez once mil vírgenes?, una novela de 1931 de Enrique Jardiel Poncela, hay dos curiosas referencias al ajedrez.

La novela glosa la figura de un Don Juan, Pedro de Valdivia, lejano descendiente del conquistador de Chile, que desde su más tierna infancia tuvo claro lo que quería ser en la vida: un sinvergüenza. Y vaya si lo logró.

Su mentor en el arte de la sinvergonzonería fue su tío Félix de Valdivia, tan sinvergüenza como él. En un momento dado, Félix es apuñalado por una de sus amantes despechadas y en el lecho de muerte mantiene la siguiente conversación con su sobrino:

—Pide un ajedrez

Pedro intentó una protesta. El tío Félix le atajó.

—Pide un ajedrez, Pedrito. No soy de los que esperan la muerte rezando el rosario.

El mayordomo, el viejo mayordomo de Sagarreterrat, trajo un ajedrez (...)

Comenzó la partida. Pedro luchaba por ocultar su angustiosa emoción inclinando el rostro sobre el tablero.

El tío FéliX movía movía las piezas cada vez más torpemente. Sin embargo, diez minutos después, había conseguido acorralar a Pedro.

Trasladó de sito la torre.

Luego hizo una jugada de alfil, que colocaba al adversario en jaque mate.

—Estoy muerto, tío Félix —confesó Pedro.

—Y yo también, hijo mío —replicó él.

Cayó hacia atrás en el sillón.

Fueron sus últimas palabras.

Gran parte de la novela transcurre en clubes y casinos frecuentados por la gente de bienes, en donde entre otras cosas es habitual que los socios jueguen al ajedrez. En una escena, ambientada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, el narrador nos cuenta lo que está pasando en los salones. En uno de ellos:

Más allá otros socios agotaban todas sus provisiones de estatismo empeñados en una partida de masturbación cerebral. (Ajedrez.)

Por la época en que está escrita la novela, por su estilo moderno y vertiginoso, por su sofisticación y elegancia, pienso que estilo que más se aproxima a ella es el Art Déco. Así que acompañamos esta nota con una portada de la revista Vogue de enero de 1929, solo un par de años antes de que se publicara la novela. La mujer retratada en la portada bien podría ser Vivola Adamant, la auténtica heroína de la novela.

El autor del dibujo es un artista español muy poco conocido Guillermo (William) Bolin. La obra que he podido conocer está realizada en los EE. UU. para revistas de moda como la propia Vogue y Vanity Fair


FICHA TÉCNICA
ENRIQUE JARDIEL PONCELA
PERO... ¿HUBO ALGUNA VEZ ONCE MIL VÍRGENES?
CÍRCULO DE LECTORES. BARCELONA, 2003


jueves, 23 de marzo de 2023

VLADIMIR OVCHINNIKOV III


Esta «Meditación» de 2008 nos muestra a un personaje literalmente metido en un tablero de ajedrez

FICHA TÉCNICA
VLADIMIR OVCHINNIKOV
MEDITACIÓN, 2008
ÓLEO SOBRE LIENZO. 90 x 70 cm
COLECCIÓN PARTICULAR

jueves, 16 de marzo de 2023

CASS TIMBERLANE


Pobre dama. No puedes saltar debido a las estúpidas reglas que hizo un hombre hace siglos 



Cass Timberlane (en España, Las dos edades del amor) es una película de la Metro-Goldwyn-Mayer, dirigida en 1947 por el especialista en musicales George Sidney, que con este título se apartaba de su género preferido para adentrarse en el drama romántico. En el camino se perdió casi toda la mordacidad de la crítica social de Sinclair Lewis, en cuya novela del mismo título está inspirado el filme.

La película está rodada ad maiorem gloriam de su pareja protagonista —Lana Turner y Spencer Tracy— y trata de los matrimonios desiguales (en edad y condición social), del arribismo, de la integridad y del triunfo del amor. Cass Timberlane, un viudo y anciano juez de una pequeña localidad del interior de los EE. UU.,  se casa con la joven y pobre Ginny Marshland. El entorno del juez no ve sino interés en las intenciones de la joven. Mientras, esta se asfixia en el mundo lleno de rígidas convenciones sociales de la clase alta provinciana.

En un momento crucial dentro del argumento, acaban de sufrir una grave pérdida y ella esta valorando si debe abandonar a su marido, el matrimonio aparece delante de un tablero de ajedrez. El juez, jugador habitual, está enseñando a su esposa. Ginny comete una incorrección (salta con la dama por encima de un peón) y mantienen el siguiente diálogo.
GINNY
—¿Qué pasa?

CASS
—La dama no puede saltar.

GINNY
—¿Por qué?

CASS
—No lo sé. Es una regla.

GINNY
—¿Quién hizo las reglas?

CASS
—Un chino, supongo. No recuerdo su nombre.

GINNY
—¿Por qué que las mujeres no pueden hacer las reglas? ¿Quién sabe si este salto no mejoraría el juego?

CASS
—¿Qué crees que pasaría?

GINNY
—Pasaría de todo. Pasaría algo nuevo, algo que no ha intentado nadie antes.

CASS
—¿Te gustaría verlo?

GINNY
—Sí.

CASS
—Supón que saltaras con tu dama así. Sería jaque a mi rey. Tendría que cubrir con mi alfil que daría jaque a tu rey y perderías la dama. Tablas por ahogado y se acabó la diversión.

GINNY
—Pobre dama. No puedes saltar debido a las estúpidas reglas que hizo un hombre hace siglos. ¡No es justo!
No hace falta profundizar mucho, para darse cuenta de que Ginny está hablando de otra cosa distinta del ajedrez. Que está hablando de sí misma, de una joven mujer encorsetada forzosamente por las costumbres, aburrida de su función de esposa y frustrada en sus aspiraciones artísticas y vitales.

La posición que se ve en la película es la siguiente:


En esta posición Ginny juega 1. ♕f5 saltando por encima del peón de e4. La explicación de Cass es que, si pese a ser un movimiento ilegal jugara eso, las negras responderían con 1 ... ♝f6 y el rey blanco no tiene forma de escapar al jaque, teniendo que jugar 2. ♕xf6 sacrificando la dama y llegando a una posición de ahogo.

Parece evidente que el experimentado Cass pretende elevar el ánimo de su esposa dejándole ganar la partida. Sin embargo, el juego termina siendo una metáfora de la situación de su mujer. Si intenta romper las reglas, será castigada.

El asesor ajedrecista de la película fue el maestro internacional estadounidense Herman Steiner (1905-1955). Steiner fue el fundador del Grupo Hollywood de Ajedrez, un club de ajedrez que fue frecuentado por las estrellas de la pantalla aficionadas al juego: Humphrey Bogart, José Ferrer, Charles Boyer, Lauren Bacall, Carmen Miranda, etc., y era muy popular en los ambientes cinematográficos.

Es más que probable que la posición que aparece en la película fuera compuesta por él para subrayar la trama visualmente. En las fotografías, Steiner parece estar explicando los intríngulis de la posición tanto al director como a los actores.

Según Bill Wall, Steiner, hablando con Lana Turner, se descolgó con la siguiente perla: «No juegues al ajedrez. Sentarte muchas horas ante un tablero de ajedrez te haría engordar y estropearías tu figura». No consta si le hizo a Spencer Tracy la misma recomendación.

El director George Sidney y Spencer Tracy 

El MI Herman Steiner explica la posición al director George Sidney y a Spencer Tracy

Lana Turner, Herman Steiner, George Sidney y Spencer Tracy



 

domingo, 12 de marzo de 2023

NOVELA DE AJEDREZ

La liberación al dominio público de la obra de Stefan Zweig a partir del 1 de enero de 2023 ha propiciado una enorme cantidad de reediciones de sus obras. Entre ellas, como no, también las de la última novela que escribió Die Schachnovelle, conocida en español como Novela de ajedrez. 

Una de ellas, muy cuidada, a cargo de la editorial Alma, está ilustrada por el artista británico Paul Blow










FICHA TÉCNICA
STEFAN ZWEIG
NOVELA DE AJEDREZ
ALMA. BARCELONA, 2022
TRADUCCIÓN DE ITZIAR HERNÁNDEZ RODILLA


sábado, 11 de marzo de 2023

WILLIAM JAMES TOPLEY


La señora Grace Ritchie ataviada para asistir a un baile de disfraces en Ottawa en 1876. Los bailes de disfraces eran grandes acontecimientos sociales en la Canadá victoriana y los más importantes eran organizados por los gobernadores generales del país. 

En el baile celebrado en marzo de 1876, el fotógrafo de sociedad William James Topley (1845-1930) tomó fotos de todos los asistentes al evento y luego compuso un collage recortando y pegando las figuras en una cartulina. Una reproducción de dicho collage fue regalada a los invitados.

La fotografía de la señora Ritchie como personificación del ajedrez se conserva en la National Gallery de Canadá.

viernes, 10 de marzo de 2023

SARA KHADEM


Fotografía de Fernando Roi para el número de marzo de 2023 de la revista Elle España. La retratada es Sara Khadem, jugadora de ajedrez iraní que se ha instalado en España para evitar las posibles sanciones que recaerían sobre ella en su país por haber jugado el mundial de partidas rápidas de Almaty ( Kazajistán, 2022) sin cubrirse con el velo que es preceptivo para las deportistas de Irán.

jueves, 9 de marzo de 2023

¡Y TRES SI PHILIDOR GANA EL TORNEO!


Howard «Harry» Harrison fue uno de los ilustradores principales de Chess Review. Y como ya hemos dicho en alguna ocasión en los años 40 y 50 del siglo XX publicó una sección fija titulada Chess Review of History.

La leyenda superior dice: «Boston, 1775. En vísperas de la revolución americana, Paul Revere aguarda un importante mensaje». En la inferior, Revere dice a una mujer: «...dos si es por mar ¡y tres si Philidor gana el torneo!».

Por poner en contexto la viñeta, Paul Revere fue un patriota norteamericano encargado de poner en marcha un sistema de espionaje para alertar de los movimientos de las tropas británicas.

miércoles, 8 de marzo de 2023

JOLANTA PLACZYŃSKA


Ajedrez es un cuadro de la polaca Jolanta Placzyńska que pertenece a una serie titulada Vestido rojo y gato.

El tablero está mal colocado, con un escaque negro a mano derecha de los jugadores.

FICHA TÉCNICA
JOLANTA PLACZYŃSKA
AJEDREZ
ACRÍLICO SOBRE LIENZO. 50 x 50 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

jueves, 2 de marzo de 2023

LA FRAGUA DE LOS ÁNGELES

El italiano Egidio Constantini (1912-2007) pasó por muchos oficios antes de encontrar el que le dio fama. Fue operador de radiotelegrafía, empleado de banca, empresario en el sector de la madera intentando explotar los recursos naturales de los bosques (en sus ratos libres se había licenciado en Botánica), comercial para empresas del vidrio de Murano  y, por fin, maestro soplador de vidrio.

Un día, quedó fascinado por un proceso de vitrificación natural que observó en un horno en el que se trataba la madera con la que trabajaba y decidió trasladarse a Murano dispuesto a aprenderlo todo sobre el arte del vidrio.

Mientras aprendía el oficio, confirió la idea de elevar la artesanía del vidrio a un arte similar a la escultura o la pintura. Hombre honesto consigo mismo, pronto se dio cuenta de que a él le faltaba algo para conseguir ese fin. Pero no se desanimó. Comenzó a escribir a los artistas más notables de su época ofreciéndoles colaboración. Ellos harían los diseños, él se encargaría de la parte técnica de la producción de las obras.

Poco a poco logró convencer a muchos de ellos para que le aportaran diseños con los que hacer sus esculturas de vidrio. La lista de artistas que colaboraron con él es impresionante: Jean Arp, Alexander Calder, Gino Severini, Jean Cocteau, Georges Braque, Marc Chagall, Lucio Fontana, Le Corbusier, Oskar Kokoschka, Pablo Picasso... y unos cuantos más.

En 1955, creó una empresa para comercializar estos trabajos que recibió, a iniciativa de Jan Cocteau, el nombre de La fragua de los ángeles. Inicialmente, Cocteau había propuesto inicialmente, quizá con mala baba, La cocina de los ángeles, en alusión a un cuadro de Bartolomé Esteban Murillo en el que unos ángeles cocinan milagrosamente para unos monjes que han dado todo su condumio en caridad. Puede que Cocteau aludiera a los artistas que «cocinaban» para Constantini, puede que no; pero al italiano, La cocina de los ángeles le pareció un buen nombre para un restaurante, pero no para una empresa de vidrio y Cocteau propuso entonces lo de la fragua.

La fragua de los ángeles no funcionó demasiado bien hasta que Peggy Guggenheim puso parte de su enorme fortuna en el proyecto en 1961. A partir de ahí, las cosas fueron mejor y la figura de Egidio creció hasta convertirse en el «maestro de maestros» del arte del soplado de vidrio.

Una de sus obras más importantes fue reproducir a gran escala el juego de ajedrez diseñado por Max Ernst en 1944 para la exposición The Imagery of Chess, comisariada ese mismo año por el galerista Julien Levy, Marcel Duchamp y el propio Ernst. El conjunto al completo se conoce como La Inmortal, lo que resultará lógico al ver la última fotografía.

Varias piezas diseñadas por Max Ernst y sopladas en vidrio por Egidio Constantini

Dos caballos enmarcando a dos peones del juego de ajedrez Ernst/Constantini

Un caballo del juego Ernst/Constantini

La dama del juego Ernst/Constantini

La firma de Max Ernst en la dama del juego Ernst/Constantini

La posición final de la Inmortal. Alguna pieza ha bailado, pero sigue siendo reconocible.

Efectivamente, la posición del tablero en el que se exhiben los trebejos de Max Ernst realizados en vidrio por Egidio Constantini es la posición final de la Inmortal. La célebre partida disputada en Londres en 1851 entre el alemán Adolf Andersen y el francés Lionel Kieseritzky. 

Algunas piezas se han movido de su sitio: por ejemplo la torre azul (negra) de h7 debía estar en h8 y el peón ambar (blanco) de g5 tendría que estar en h4, pero el resto de la posición está bien.

Ignoro donde se custodia actualmente la obra.