miércoles, 4 de noviembre de 2026

UNA INSÓLITA TEORÍA DE JUAN BENET

Contaba Luis Carandell (1929-2002), en un artículo publicado en el diario El País el 23 de enero de 1993 con el título de Benetiana, que hizo un viaje en coche por Extremadura en los años setenta del siglo XX con el ingeniero y escritor Juan Benet (1927-1993). Era la época en que el Lute se escapaba de las cárceles con pasmosa facilidad y la policía se revoluciona y se lanzaba con todo a por él para intentar capturarlo de nuevo. Durante aquel viaje, el coche en el que viajaban los dos escritores fue registrado en uno de los controles que se establecían en las carreteras españolas en busca del famoso fugado.

La cosa le hizo gracia a Benet, que desarrolló una insólita teoría sobre el asunto. Veamos cómo lo cuenta Carandell:

Por aquellos días, Bobby Fischer, el ajedrecista americano famoso por sus reacciones imprevisibles y sus desplantes, estaba jugando, no sé si en Londres o en Dublín, el Campeonato Mundial. Juan Benet sostenía que Fischer era en realidad El Lute disfrazado que, después de recorrer media España, se había ido a disputar el Campeonato Mundial de Ajedrez.

Recordemos que el Lute, Eleuterio Sánchez (1942), era un delincuente condenado a muerte por el régimen franquista, acusado de asesinato. La condena fue conmutada por la de cadena perpetua y, finalmente, fue indultado en 1981. Eleuterio, que se hizo famoso precisamente por sus fugas, aprendió a leer en la cárcel tras ser capturado después de su último intento de fuga, se hizo abogado, se convirtió en escritor y logró rehabilitarse por completo.

El Lute estuvo fugado entre 1970 y 1973, por lo que el Campeonato del Mundo al que se refiere Carandell debió de ser el de 1972, celebrado en Reikiavik, en el que el estadounidense Bobby Fischer se proclamó undécimo campeón del mundo de ajedrez.

Quizá el ajedrez tuviera algo que ver en el proceso de rehabilitación de Eleuterio Sánchez. En otro artículo del mismo diario, publicado el 22 de junio de 1977, en el que se daba cuenta de un traslado penitenciario se decía que:

Vestía traje de penado. Aparecía como cansado y muy desmejorado de aspecto físico, llevaba en la mano un tablero de ajedrez, un bolso de mano, una caja de cartón y otro equipaje.

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