Seis retratos en forma de tarjeta de visita, el formato en el que el fotógrafo francés André Adolphe Eugène Disdéri (1819-1889) presentaba sus fotografías, en los que aparece una pareja jugando al ajedrez.
Las imágenes están fechadas en Verriers, un lugar que no hemos logrado identificar con precisión, entre el 7 de enero y el 30 de marzo de 1903, y vienen firmadas por una tal Emma Urlich (aunque el apellido no es seguro). Ignoramos si Emma es la fotógrafa, la protagonista de la escena, la remitente de las tarjetas o su destinataria.
La invención de Disdéri —una cámara dotada de entre seis y doce objetivos que permitía impresionar el mismo número de imágenes sobre una única placa— tuvo tal éxito que lo convirtió en el fotógrafo más importante del mundo. Su invento contribuyó de forma decisiva a la popularización de la fotografía.
Además, las tarjetas de visita permitían contar historias. El tema representado en las fotografías que presentamos hoy, el proceso de seducción y noviazgo, contaba ya una amplia tradición pictórica y literaria, que hunde sus raíces en las leyendas medievales recogidas en lo que se conoce como la materia de Bretaña, el ciclo que narra las andanzas de los caballeros del rey Arturo en busca del grial.
Nuestra hipótesis es que la partida de ajedrez representa una metáfora del proceso de galanteo, noviazgo y matrimonio de una pareja. Un gran número de representaciones gráficas del siglo XIX y anteriores, muestran alguno de los tres estados.
El tema, como vemos, seguía plenamente vigente a comienzos del siglo XX. La obra que mostramos hoy representaría el primer estadio: el galanteo y su resolución en noviazgo. Para interpretar correctamente la escena, creemos necesario leer la tira superior de izquierda a derecha: en la primera tarjeta la pareja juega una partida de ajedrez; en la segunda, el hombre comienza su galanteo; y en la tercera, ya besa la mano de su amada, derribando las piezas del tablero.
Sin embargo, para que la secuencia tenga pleno sentido narrativo, la tira inferior debe leerse de derecha a izquierda: en la primera tarjeta el galán se arrodilla para recoger las piezas caídas, pero es detenido por la mujer que le pide que se alce; en la segunda, se abrazan amorosamente; en la tercera, el galán ya se ha sentado al lado de la amada. Ya no están en bandos opuestos, la batalla amorosa ha terminado.
La reconstrucción que proponemos no encaja por completo con las fechas escritas en las tarjetas, que son las siguientes, leídas todas de izquierda a derecha:
tarjeta 1 - 7 de enero de 1903
tarjeta 2 - 18 de enero de 1903
tarjeta 3 - 5 de febrero de 1903
tarjeta 4 - 19 de marzo de 1903
tarjeta 5 - 30 de marzo de 1903
tarjeta 6 - 19 de febrero de 1903
Por lo tanto, es muy probable que existan otras posibles reconstrucciones, pero la que ofrecemos es la que nos parece que posee mayor coherencia narrativa.
Leídas de este modo, las tarjetas no solo documentan una escena doméstica, sino que actualizan una metáfora de larga tradición visual: el ajedrez como espacio simbólico del cortejo. Más allá de las incertidumbres cronológicas, la secuencia revela cómo, incluso en la fotografía seriada de comienzos del siglo XX, el amor sigue representándose como una partida que solo termina cuando los dos jugadores ocupan el mismo lado del tablero.


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