Ilia Ilf (de verdadero nombre Iliá Arnóldovich Fainzilberg; 1897-1937) y Yevgueni Petrov (Yevgueni Petróvich Katáev; 1903-1942) fueron dos escritores soviéticos que publicaron en colaboración varias obras bajo el nombre común de Ilf & Petrov. Ucranianos, pero trasladados tempranamente a Moscú, su mayor éxito fue Las doce sillas, una novela satírica publicada por entregas en la revista Trídtsat dnei en 1928 y en forma de libro en 1929 por la editorial moscovita Zemlya i Fábrika.
En la época de la Nueva Política Ecónomica (NEP), entre 1921 y 1928, un aventurero llamado Ostap Bender recorre la Unión Soviética buscando doce sillas, una de las cuales esconde una fortuna en diamantes. Bender es un pícaro de cuidado, estafador, marrullero y sinvergüenza, pero también atractivo, ingenioso y resiliente.
La novela es una prueba de la importancia que desde la Revolución de 1917 el ajedrez tenía dentro de la vida cotidiana de la URSS. Los autores demuestran, a lo largo de la obra, un buen conocimiento del ajedrez contemporáneo y tratan diversos aspectos ajedrecísticos. Incluso anécdotas banales, como la afición de Lasker por fumar puros baratos y malolientes o la enemistad entre este y Capablanca, tienen cabida en el libro.
No dejan de señalar la disputa del campeonato del mundo entre Capablanca y Alekhine, que transcurre dentro del marco cronológico de la novela: la acción comienza el 15 de abril de 1927 y el campeonato empieza el 16 de septiembre del mismo año.
Uno de los temas ajedrecísticos se sitúa en torno al ficticio diario moscovita La Prensa. Cuatro páginas que solo permiten albergar cuatro mil cuatrocientas líneas.
Ahí debía entrar todo: breves, artículos, crónicas, cartas de los corresponsales, anuncios, un artículo satírico en verso y dos en prosa, caricaturas, fotografías, secciones especiales: teatro, deportes, ajedrez, primer y segundo editoriales, comunicados de las organizaciones soviéticas, del partido y de los sindicatos, una novela por entregas, ensayos literarios sobre la vida de la capital, bagatelas bajo el nombre de Granos, artículos de divulgación científica, la radio y material diverso y ocasional.
Todos los redactores del periódico viven auténticos dramas para poder arañar alguna línea de más. Sudeikin, el jefe de la sección de ajedrez, recibe la noticia de que en el siguiente número no habrá sección de ajedrez. Eso implicaba no poder dar las soluciones de los problemas de la semana y dejar fuera un estudio de Neunyvako, por no hablar de la partida Tartakóver-Bogoliúbov —una admirable defensa india, según el texto—, que dormitaba desde hacía un mes en un cajón. Pero solo el hecho de que el ajedrez pudiera luchar con el resto de las secciones por el espacio disponible, nos habla de que no era una información baladí.
Pavel Efímovich Neunyvako (1897-1940), el compositor preterido, fue un militar enrolado en el Ejército Rojo durante la guerra civil rusa, en la que alcanzó el rango de comandante. También fue un fuerte jugador de ajedrez, pero sobre todo compositor de problemas y estudios. También se involucró en cuestiones administrativas, llegando a ser presidente de la Federación Ucraniana de Ajedrez.
En 1933, al hilo de las turbulencias políticas de la época, fue acusado de contrarrevolucionario, arrestado, exiliado a Alma Ata, detenido de nuevo, condenado a muerte, fusilado en 1940 y rehabilitado en 1963.
| Retrato de Neunyakov publicado en la revista 64, en un artículo de Sergey Grodzensky titulado La locura de los valientes. Febrero de 1990. |
No hemos conseguido encontrar un estudio de Neunyvako que coincida en fechas con el periodo del que estamos hablando, pero sí este problema de 1927:
#2 (9+13)
La solución en un tablero interactivo:
En cuanto a la partida Tartakóver-Bogoliúbov, aunque hay varios enfrentamientos entre ambos contendientes coetáneos a la fecha en que transcurre la novela, ninguno de ellos transita por los senderos de una defensa india. Suponemos que se trata de una licencia de los autores y que no hay una partida real que sirva de referencia.
Y también se desliza un error cuando se dice que el maestro Sudeikin, recordemos que es el redactor jefe de la sección de ajedrez del diario La prensa, «después de una lucha más encarnizada que la que había mantenido con Lasker en el Torneo de San Sebastián», consiguió un poco más de espacio para su sección. Lamentablemente, Lasker fue el único de los jugadores de élite que no participó en San Sebastián 1911.
Sin embargo, el aspecto ajedrecístico más famoso de la novela, que ha llegado a ser legendario, es el que ocupa el capítulo XXXV de la novela, titulado El congreso interplanetario de ajedrez.
La búsqueda de las doce sillas lleva a Ostap Bénder y sus socios a la ficticia ciudad de Vasiukí, a orillas del Volga. Nuestro pícaro pronto se pone a cavilar cómo sacarles el dinero a los vasiukianos. Para empezar, hace que su socio pegue por toda la ciudad el siguiente cartel escrito a mano.
22 de junio de 1927
En la sede del club El Cartonero
tendrá lugar
una conferencia sobre el tema:
«Una fructífera idea para la apertura»
y
una sesión de partidas simultáneas de ajedrez
sobre 160 tableros
del gran maestro O. Bénder.
Se ruega traer tablero.
Precio por partida: 50 kópeks. Precio de entrada: 20
kópeks
Comienzo a las 6 en punto de la tarde.
Administración: K. Mijelsón
Luego visitó la Sección de Ajedrez del Comité local y afirmó delante de los socios que se reunieron para escucharle que el ajedrez hacía avanzar no solo la cultura, sino también la economía. Que la prosperidad aterrizaría en Vasiukí de la mano de un torneo internacional de ajedrez. Torneo en el que, gracias a sus buenos oficios, participaría la flor y nata del ajedrez mundial: Capablanca, Alekhine, Lasker, Nimzowitsch (escrito Niemzowicz en el texto), Réti, Rubinstein, Maroczy (Marozzi), Tarrasch (Tarras), Vidmar (Wiedmar), Grigóriev y, sobre todo, el propio Ostap Bénder.
Ante la tímida objeción de los socios sobre de dónde iban a sacar el dinero para pagar a los jugadores, Bénder fue rotundo: el dinero llegaría de la taquilla y de donaciones. Pero, para atraer a los aficionados habría que construir primero una línea férrea; segundo, hoteles para alojar a los visitantes; tercero, aumentar la producción de la región para abastecerlos; cuarto, construir un palacio como sede del torneo; quinto, construir garajes para cuidar de los coches que acudirían al evento; sexto, construir un gran palacio de comunicaciones para transmitir los resultados de las partidas.
Pero no quedó ahí la cosa: en un delirante cuento de la lechera, ya se vislumbraban embarcaderos de mármol para recibir los yates que llegarían por el Volga, policías municipales con uniformes ajedrezados y alfiles como botones, aeropuertos para enlazar Vasiukí con todas las capitales del mundo...
El éxito sería tal que la ciudad alcanzaría la capitalidad del Estado, pero tampoco se detendrían las cosas aquí, Vasiukí se convertiría en la capital intelectual del mundo y a partir de ahí, apoyada por la exitosa cosmonáutica soviética, se extendería por el espacio y hasta convertirse en la sede del primer congreso interplanetario de ajedrez en la historia del universo.
Para poner todo esto en marcha, no hacía falta mucho dinero. Cien rublos. La caja del club solo tenía veintiún rublos con dieciséis kópeks, pero Ostap consideró que era suficiente para empezar.
Todo estaba listo para la conferencia y las simultáneas.
En la conferencia, Bénder da rienda suelta a todas sus habilidades como charlatán y embaucador.
El tema de mi conferencia es Una fructífera idea para la apertura. ¿Qué es, camaradas, la apertura, y qué es, camaradas, la idea? La apertura, camaradas, es quasi una fantasía. ¿Y qué es lo que significa la idea, camaradas? La idea, camaradas, es el pensamiento humano revestido de la forma lógica del ajedrez.
Para rematar con una de las perlas más conocidas de la literatura ajedrecística:
...el rubio juega bien y el moreno juega mal. Y ninguna conferencia cambiará esta correlación de fuerzas, si cada individuo por separado no se entrena constantemente en jugar a las dam... quiero decir al ajedrez...
En cuanto a las simultáneas, pronto quedó claro que el gran maestro apenas conocía el movimiento de las piezas. Algunos simultaneados creyeron al principio que las torpezas de Bénder eran profundas concepciones estratégicas, pero cuando empezó a perder partida tras partida, la inquietud se apoderó de todos. Sobre todo de Ostap, que decidió huir a la carrera, eso sí con los rublos a buen recaudo. Al grito de ¡atrapen al gran maestro!, los ajedrecistas persiguieron a Bénder, que pretendía huir por barco, al que solo el naufragio de sus perseguidores salvó de las iras de los aficionados.
La novela cosechó un éxito notable en la URSS, éxito que ha continuado en Rusia, Ucrania y otros países de su órbita tras la caída del antiguo imperio ruso-soviético. Se han realizado multitud de adaptaciones a otros medios: cine, televisión e incluso una opereta, inconclusa, de Dimitri Shostakóvich. También se han erigido gran número de monumentos en su honor en distintas ciudades.
El que mostramos hoy es obra de Alexander Sarkisovich Khachaturyan (1960) y se alza en Elistá, la capital de la República de Kalmukia, desde 1999. Ostap lleva en la mano un caballo, en recuerdo de su célebre aventura.




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