Ajedrez ♟ es el cuarto corte del álbum Emisarios de luz, del rapero puertorriqueño Ismael Tejada, anteriormente conocido como Khey «la Letra».
Tejada se fotografió jugando al ajedrez para promocionar el álbum:
Bajo este título, tomado de la revista que Javier Carpintero editó a mediados de la década de los 90, pretendo comentar las relaciones que el ajedrez ha mantenido y mantiene con la literatura y las artes plásticas.
Ajedrez ♟ es el cuarto corte del álbum Emisarios de luz, del rapero puertorriqueño Ismael Tejada, anteriormente conocido como Khey «la Letra».
Tejada se fotografió jugando al ajedrez para promocionar el álbum:
En la mente del ser humano se desarrolla una batalla que puede representarse gráficamente como una partida de ajedrez. Este es el tema que el checo Josef Vašák desarrolla en su obra Boj o myšlenky (La lucha de las ideas). Una cabeza transparente, situada en un espacio azul indeterminado, interseca con un tablero de ajedrez en el que se desarrolla una partida.
Las piezas blancas presentan motivos cristianos: Jesucristo, el rey; los peones portadores de la cruz, que podemos considerar son los fieles; las tablas de la ley, los alfiles; una representación de la Iglesia, una de las torres. No aparecen caballos (salvo que pudiera serlo uno de los trebejos con cruz que parece más alto que los otros) ni dama, pero no cuesta nada imaginar que esta última sería la Virgen.
Las negras representan motivos mundanos. Un individuo tocado con una chistera parece ser el rey; los peones son algún tipo de ave rapaz; al igual que con las blancas, una de ellas, un poco más grande, podría ser un caballo; un rollo de pergamino puede representar el derecho civil y sería un alfil. Tampoco este bando tiene dama. Aquí no nos atrevemos a aventurar nada sobre esta pieza faltante.
Una mano mueve una pieza negra en el tablero.
En el libro sobre Vašák A co ty...? (¿Y tú...?), el teólogo Jiří Beneš comenta sobre esta obra que el autor quiere interpelar al espectador sobre varias cuestiones: ¿quién gobierna los pensamientos? ¿El individuo de la chistera, Jesucristo o uno mismo? ¿Se puede interferir en el juego y alterar el curso de los acontecimientos aunque no sea en nuestro tablero en el que se esté jugando? ¿Cómo interpretar la mano que mueve la pieza? ¿Cómo una interferencia humana? ¿Cómo una divina?
Vašák incluye esta obra en su producción surrealista, con una simbología religiosa y cristiana. Un arte para reflexionar sobre lo sagrado e inspirado con frecuencia en motivos bíblicos. Alguna obra más de su producción tiene motivos ajedrecísticos. Así que, volveremos sobre ella en el futuro.
La obra de Josef Vašák puede admirarse en su página web Vasak o en Devian Art Joseph-art.

La imagen de la derecha muestra una de las primeras representaciones del ajedrez en la plástica europea.En el capítulo XVI, titulado: "De la diferencia que ha de haber en la perfección de la vida de los contemplativos, a los que se contentan con oración mental: y cómo es posible algunas veces subir Dios un alma distraída a perfecta contemplación, y la causa dello. Es mucho de notar este capítulo, y el que viene cabe él", podemos leer:
1. No os parezca mucho todo esto, que voy entablando el juego, como dicen. Pedítesme os dijese el principio de oración: yo hijas, aunque no me llevó Dios por este principio, porque aún no le debo tener destas virtudes, no sé otro. Pues creed que quien no sabe concertar las piezas en el juego del ajedrez, que sabrá mal jugar, y si no sabe dar jaque no sabrá dar mate. Aun si me habéis de reprender, porque hablo en cosa de juego, no le habiendo en esta casa, ni habiéndole de haber. Aquí veréis la madre que os dio Dios, que hasta esta vanidad sabia; mas dicen que es lícito algunas veces, y cuán lícita sería para nosotras esta manera de juego, y cuán presto si mucho lo usamos, daremos mate a este Rey divino, que no se nos podrá ir de las manos, ni querrá. La dama es la que más guerra le puede hacer en este juego, y todas las otras piezas ayudan. No hay dama que ansí le haga rendir como la humildad. Ésta le trajo del cielo en las entrañas de la Virgen, y con ella la traeremos nosotras de un cabello a nuestras almas. Y cree, que quien más tuviere, más le terná, y quien menos, menos. Porque yo no entiendo, ni puedo entender, como haya, ni pueda haber humildad sin amor, ni amor sin humildad. Ni es posible estar estas dos virtudes en su perfección, sin gran desasimiento de todo lo criado.
2. Diréis mis hijas, que ¿para qué os hablo de virtudes, que hartos libros tenéis que os las enseñen, que no queréis sino contemplación? Digo yo, que aun si pidiérades meditación, pudiera hablar della, y aconsejar a todas la tuvieran, aunque no tengan virtudes; porque es principio para alcanzar todas las virtudes, y cosa que nos va la vida en comenzarla todos los cristianos; y ninguno, por perdido que sea, si Dios le despierta a tan gran bien, lo había de dejar, como ya tengo escrito en otra parte, y otros muchos que saben lo que escriben, que yo por cierto no lo sé, Dios lo sabe. Mas contemplación es otra cosa, hijas, que éste es el engaño que todos traemos, que en llegándose uno un rato cada día a pensar sus pecados (que lo debe hacer si es cristiano de más que nombre) luego dicen es muy contemplativo, y luego le quieren con tan grandes virtudes, como está obligado a tener el muy contemplativo, y aun él se quiere; mas yerra. En los principios no supo entablar el juego, pensó bastaba conocer las piezas para dar mate, y es imposible, que no se da en este modo de que hablamos este Rey, sino a quien se le da del todo.