Es el dato que me faltaba, Watson, yo me voy a jugar una partida de cartas con el señor Dogson. O de ajedrez, si lo prefiere. Tengo que charlar con él de sus cuentos. Entérese de dónde viven los padres de la niña y dígales que preparen una buena cena, porque su hija va a regresar esta noche, sana y salva, a casa.
El extraño caso de la niña desaparecida
Seguro que ya sospechaban ustedes que, tratándose de Vivancos, el ajedrez no podía estar muy lejos. Y no es solo con el reverendo Dogson con quien se cruza el inquilino del 221B de Baker Street: también lo hace con más de un centenar de personajes y personajillos. Tantos que fue necesario elaborar un índice onomástico para poder localizarlos a todos.
Incluso se cruza consigo mismo:
Tome y lea esto y se convencerá de que tenemos que retirar a este escritor urgentemente de la circulación. Va de ajedrez.
El extraño caso del pedigüeño y el marinero cojo
Y lo que va de ajedrez es el relato titulado El extraño caso de los dos ajedrecistas. Les doy una microsinopsis: por iniciativa del inspector Lestrade, Sherlock Holmes y su archienemigo, James Moriarty, intentan dirimir quién es el más inteligente de los dos mediante una partida de ajedrez. Para asombro del público presente, ambos demuestran no conocer siquiera las reglas de juego y son terriblemente malos jugando. Tablas por impericia.
Encabeza estas líneas la ilustración de Sergi Cambrils para este relato.
LOS EXTRAÑOS CASOS. HOLMES, WATSON & HUDSON S. L.
PEZ DE PLATA. OVIEDO, 2022



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