martes, 18 de diciembre de 2018
LA GUERRA DE LOS CIEN AÑOS
sábado, 5 de julio de 2014
CROMAÑÓN vs. NEANDERTAL
Toulouse. Mientras trabajaba en su jardín, en agosto de 2009, el artista Arno Fabre descubrió un conjunto de fósiles en un estado excepcional de conservación. Bautizado "la Siempreviva", en honor a la partida de ajedrez así llamada, el hallazgo consistía en un cráneo de Neandertal (homo neanderthalensis; a la izquierda) y un cráneo de Cromañón (homo sapiens; a la derecha) reunidos en torno a un tablero de ajedrez. Este descubrimiento proporcionó una prueba arqueológica fundamental para determinar el cómo y el porqué de la desaparición del hombre de Neandertal de la faz de la tierra hará ahora unos 30.000 años.
Hasta el día de hoy no había ninguna prueba concluyente que demostrara posibles encuentros e intercambios entre neandertales y cromañones. Desde hace tiempo sabemos que ambas especies convivieron cerca de 10.000 años (entre el 40.000 y el 30.000 antes de nuestra era) y que el hombre de Cromañón no desciende del hombre de Neandertal sino que es más bien su primo. La Siempreviva ha podido demostrar hoy en día que dichos contactos existieron y que entre las dos poblaciones hubo encuentros, intercambios y comunicación. Este descubrimiento refuta también todas las hipótesis que se había barajado para explicar la desaparición del homo neanderthalis: falta de adaptación al cambio climático, epidemia mortal, demografía negativa, exterminio a manos de los cromañones, degeneración genética... Gracias a este hallazgo y a algunos estudios recientes, los paleoantropólogos han sido capaces de describir un nuevo escenario: ante una gran escasez de recursos alimentarios las dos especies habrían decidido jugarse el porvenir al ajedrez. La victoria determinaría qué especie perduraría y sería la única representante del linaje humano. El Neandertal perdió y se extinguió
Los investigadores también advirtieron que la posición resultante sobre el tablero fósil era idéntica al final de la de la partida que enfrentó a Adolf Anderssen (blancas) y Jean Dufresne (negras) en Berlín en 1852. Esta partida, llamada la Siempreviva, fue famosa por la controversia que suscitó la decimonovena jugada de Anderssen. ¿Pudo esta jugada ser refutada? ¿Habría cambiado la faz del mundo de ser así? La controversia dura 150 años ya. De ahí el nombre de Siempreviva: la que no envejece, la que siempre es joven. En el siglo XXI, el debate está aún lejos de cerrarse.
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| Una posición que marca el final de una especie. Después de esta derrota, los neandertales reconocieron su inferioridad y se retiraron de escena. No tardaron en morir de tristeza. |
ARNO FABRE
THE EVERGREEN (INSTALACIÓN ARQUEOLÓGICA), 2009.
CRÁNEOS DE RESINA, JUEGO DE AJEDREZ Y CARTEL.
MUSEO DE TOULOUSE
lunes, 3 de marzo de 2014
ARTE Y CIENCIA. EL EXTRAÑO GABINETE DEL PROFESOR BOLÍVAR-GALIANO
Una de las instalaciones de la muestra es el "ajedrez deluxe para físicos electrónicos" que el artista se ha traído a Madrid para participar en la feria ARCO como puede verse en estas fotografías de Nacho Pérez Ortiz.
miércoles, 21 de marzo de 2012
LA PARTIDA. UNA HISTORIA REAL
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| Foto de Andrea Moreno |
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| Maqueta de "La partida. Una historia real" de Monique Savdié |
Algunos comentaristas señalan que los capítulos de las páginas blancas son el territorio del secuestrado y los de las negras el de sus captores. Siendo esto evidente me gustaría añadir que la alternancia del blanco y negro parece simbolizar el progreso del secuestro, el lento transcurrir de las noches y los días en la inmensidad de la selva y la lectura en bucle a la que obliga el formato del libro parece llevar al lector en un viaje que va desde la captura del protagonista hasta la consecución final de la libertad recobrada.
La presentación del libro consistió en una lectura dramatizada de la obra mientras en una pantalla gigante aparecían reproducidas las jugadas de "la siempreviva" que se realizaban en un tablero dispuesto entre las dos intérpretes.
Y así se ha hecho en varias ocasiones con una puesta en escena que ha ido ganando riqueza visual y complejidad simbólica con el paso de las representaciones. Dos mujeres, una de ellas la autora, vestidas una de blanco y otra de negro leen los 47 capítulos del libro mientras un hombre, a veces enmascarado bajo un pasamontañas como si fuera uno de los terroristas, va ejecutando las 24 jugadas de la partida de Anderssen sobre un tablero.
Una cámara recoge las jugadas que se efectúan sobre el tablero y las proyecta sobre una pantalla mural de forma que el público puede seguir de forma simultánea el texto del libro y el desarrollo de la partida.
La escena se completa con dos figurantes ataviados de reyes de ajedrez, blanco y negro, que quizá simbolicen al secuestrado y a sus oponentes.
Pero no acaba aquí la historia, la autora tiene en proyecto la realización de un libro gigante que pueda ser transitable por el público espectador, sería pues como una instalación, un lugar a propósito para reflexionar sobre la violencia
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| Foto de David Campuzano |
LA PARTIDA. UNA HISTORIA REAL
ILUSTRACIONES DE SARA HERRERA FONTÁN
ICONO. BOGOTÁ, 2011
lunes, 31 de marzo de 2008
PRIMER MOTÍN


sábado, 15 de diciembre de 2007
EL MOVIMIENTO 36
La verdad es que en los tiempos que corren ya ni las extravagancias consiguen ser originales.
El arte le ha ganado la carrera a la ciencia. El brasileño Eduardo Kac ya había hecho lo propio en el año 2.000 con un conejo; en realidad con una conejita, Alba. El animalito había sido manipulado genéticamente para incorporarle un gen proveniente de una medusa que tiene la capacidad de brillar al ser iluminado por una luz especial. Había nacido el Arte Transgénico que, en palabras de su propio inventor, “es una nueva forma de arte basada en el uso de la ingeniería genética para transferir genes naturales o sintetizados a un organismo y así crear seres vivos únicos”. Parece de ciencia ficción, ¿verdad?
Bueno, ¿y qué? –se estará preguntando Vd., Lector-. ¿Qué tiene que ver esto con el ajedrez?
Pues tiene, porque una de las siguientes obras de Arte Transgénico es la siguiente:

Es también obra de Eduardo Kac y se llama Move 36 (Jugada o movimiento 36). Es una instalación en la que se presenta una mesa con un tablero de ajedrez cuyos escaques negros están hechos de tierra y los blancos, de arena blanca. El tablero está desprovisto de trebejos y en uno de los escaques crece una planta.
El título de la obra hace referencia a la segunda partida del match entre la supercomputadora Deep Blue y Kasparov celebrado en Nueva York en 1997 y que supuso la primera derrota de un Campeón del Mundo en ejercicio frente a un ordenador. Quiero decir en un encuentro a varias partidas, el propio Kasparov había perdido una partida contra una versión anterior de Deep Blue pero logró salir victorioso en el cómputo final.
El movimiento 36 de Deep Blue en la segunda partida del match fue considerado por Kasparov como una jugada impropia de un ordenador por su profundidad estratégica. La planta, lógicamente, crece en la casilla donde fue realizado el movimiento 36 de las blancas en dicha partida. Además, la planta ha sido modificada genéticamente. El artista ha incluido un nuevo gen en la planta. Un gen creado expresamente para esta obra y que traduce en código ASCII la máxima de Descartes: cogito ergo sum. La instalación se completa con unos paneles donde se proyectan diversas imágenes y que pretenden evocar a los jugadores ausentes.
Ha llegado el momento, Lector, de ver la partida en la que se inspira esta obra.
DEEP BLUE - KASPAROV,GARY KIMOVICH
C93 APERTURA RUY LÓPEZ, VARIANTE SMYSLOV
NUEVA YORK, 1997
1. e4 e5 2. Cf3 Cc6 3. Ab5 a6 4. Aa4 Cf6 5. O-O Ae7 6. Te1 b5 7. Ab3 d6 8. c3 O-O 9. h3 h6
10. d4 Te8 11. Cbd2 Af8 12. Cf1 Ad7 13. Cg3 Ca5 14. Ac2 c5 15. b3 Cc6 16. d5 Ce7 17. Ae3 Cg6
18. Dd2 Ch7 19 a4 Ch4 20. Ch4 Dh4 21. De2 Dd8 22. b4 Dc7 23. Tec1 c4 24. Ta3 Tec8 25. Tac1 Dd8 26. f4 Cf6 27. fe5 de5 28. Df1 Ce8 29. Df2 Cd6 30. Ab6 De8 31. T3a2 Ae7 32. Ac5 Af8
36. ab5
Así que éste es el movimiento que asombró a Kasparov, y b5 el escaque honrado con la designación como hogar de un ser vivo nuevo y nunca visto antes sobre la faz de la tierra. La posición merece un diagrama:
Por si a alguien le interesa, la partida terminó así:
36. … ab5 37. Ae4 Ta2 38. Da2 Dd7 39. Da7 Tc7 40. Db6 Tb7 41. Ta8 Rf7 42. Da6 Dc7 43. Dc6 Db6 44. Rf1 Tb8 45. Ta6
Y Kasparov abandonó.
La verdad es que en este punto estaba encantado de haber descubierto esta obra. No sólo incita a la reflexión sobre las fronteras que delimitan la capacidad de la mente humana y la capacidad de la llamada inteligencia artificial; a la reflexión sobre los límites de la ciencia, y también del arte, claro está. Además, a mi modo de ver, el hecho de ser b5 el escaque elegido refuerza su valor simbólico.
Sobre todo si consideramos que fue a esa casilla a la que llevó su alfil Ruy López de Segura en su obra de 1561 Libro de la invencion liberal y arte del juego de Ajedrez, considerado con justicia el primer tratado técnico sobre el juego. Esta jugada, Alfil a b5, fue el aporte más perdurable de Ruy López a la teoría de las aperturas. En su honor dicho sistema de apertura se conoce en todo el mundo como la apertura española, salvo en España donde se prefiere denominarla con el nombre de su creador. El éxito de la apertura de Ruy López fue tal que se ha seguido jugando hasta el día de hoy. Incluso en la partida que estamos comentando en estas páginas.
Es un hecho llamativo que el destronamiento del ser humano (Kasparov puede considerarse el último campeón del mundo absoluto de ajedrez. Kramnik, su sucesor, sólo será ya el campeón humano del mundo) en la supremacía del ajedrez se haya producido con la apertura que ideó el que es considerado oficiosamente como el primer campeón del mundo. Extraño hermanamiento entre el primero y el último de una estirpe.
Pero una mirada más detenida a la obra de Kac echó un borrón en mi entusiasmo.

Como puede verse en la imagen de arriba, la planta está creciendo en un escaque negro. Lógico si recordamos que las casillas negras son de tierra y las blancas, de arena. Pero, ¡coño!, b5 es un escaque blanco. Ya lo era en tiempos de Ruy López y lo sigue siendo ahora. Alguien, el autor o algún empleado de la galería donde se exhibió la obra, depositó la semilla o transplantó el plantón a otra casilla. ¡La planta transgénica está creciendo en la casilla equivocada!
Yo no sé a Vd, Lector, pero a mi me ha sacudido un escalofrío. En los libros de terror que devoraba con pasión en mi juventud, un pequeño error, como éste, solía ser el desencadenante de las más horribles catástrofes.














