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viernes, 13 de marzo de 2020

GRAN BATALLA AJEDRECÍSTICA LIBRADA EN EL CAFÉ DE LA RÉGENCE


Litografía de Charles Vernier (1813-1892) que constituye la plancha número 53 de la Revue Caricaturale, publicada en París en enero de 1844 por Aubert Editeur.

El texto dice más o menos así:

GRAN BATALLA AJEDRECÍSTICA LIBRADA EN EL CAFÉ DE LA RÉGENCE
(Diciembre, 1843) Duración un mes

¡Albión...! Tú triunfas pero yo me rindo y no muero. Adiós.
Los ingleses cantan un himno nacional poco conocido: God save the King!


Ni que decir tiene que la escena representada alude al enfrentamiento entre los dos mejores jugadores de ajedrez de la época, el francés Pierre-Charles Fournier de Saint-Amant y el inglés Howard Staunton, que se decidió a favor de este último por 13 a 8 (+11 -6 =4) y que marcó el fin de la supremacía francesa en el juego y el comienzo de la anglosajona. Evidentemente, el duelo tuvo lugar en el mítico Café de la Régence.


viernes, 1 de julio de 2016

LA ESCALA REAL DE LAS TORRES DE STAUNTON, UN PROYECTO DE EDUARDO SCALA

Con motivo de la celebración de la XXIX edición del Torneo Magistral Ciudad de León, disputado entre el 9 y el 13 de junio de 2016, el poeta Eduardo Scala presentó un proyecto personal largamente acariciado: la reforma del modelo tradicional de piezas Staunton.

Desde su adolescencia, cuando participaba activamente en torneos de ajedrez, Eduardo Scala encontraba que las torres del modelo tradicional Staunton, con el que se juegan la mayoría de los torneos oficiales, no guardaban una relación precisa con el resto de las piezas. Eran significativamente más pequeñas que los alfiles o los caballos, pese a su mayor valor relativo en el juego. Esta incoherencia le ha llevado, cincuenta y cinco años después, a proponer la reformulación de La Escala Real de las Torres de Staunton.

Eduardo Scala con las torres «a escala» en una fotografía de Luis Antonio Barajas.
Como es sabido, las piezas Staunton son en realidad una patente de 1849 del editor de The Illustrated London News Nathaniel Cook. Staunton simplemente le prestó el nombre y contribuyó a promocionarlo desde la columna de ajedrez que escribía en el mismo diario del que Cook era editor. Es quizá uno de los primeros casos de la historia de la publicidad en el que un famoso presta su imagen y su nombre a un producto. 

El diseño original de Nathaniel Cook

El diseño de Cook, basado en los principios del neoclasicismo —el movimiento artístico imperante al principio de la época victoriana—, tuvo un éxito inmediato y prolongado. Sus piezas son hermosas, están perfectamente individualizadas (cosa que no pasaba en los modelos anteriores) y además, al estar emplomadas y tener recubierta su base de fieltro, estaban perfectamente equilibradas y apenas hacían ruido al posarse en el tablero. Era cómodo jugar con ellas. En 1924, la Fedración Internacional de Ajedrez las eligió como el modelo oficial para todas las competiciones que se celebraran bajo sus auspicios.

Sin embargo, como bien captó el joven Scala, su escala no respetaba el valor real de las piezas, al ser las torres más pequeñas que los alfiles y los caballos. Según el autor, este aspecto era común a los juegos de ajedrez de uso corriente en la Inglaterra de aquellos años y se remonta casi hasta los más antiguos ejemplos existentes de trebejos ajedrecísticos, como los muy célebres de la Isla de Lewis, cuyas torres son igualmente de menor tamaño que alfiles y caballos.

En 2013, un encuentro casual con el maestro tallista Rodolfo González Berlanga —también ajedrecista— impulsó definitivamente el proyecto. Siguiendo las instrucciones de Eduardo Scala, el maestro González Berlanga talló el prototipo de la nueva torre Staunton. El resultado es el que pueden ver en la fotografía que cierra esta nota. La nueva torre es respetuosa con la tradición y encaja perfectamente en la estética del diseño de Nathaniel Cook.




El diseño de Eduardo Scala con la torre recuperando su escala real. Foto Luis Antonio Barajas

sábado, 10 de mayo de 2008

PHILIP MARLOWE Y EL ENIGMA DE LA ESFINGE

Desde hace bastante tiempo soy investigador privado con licencia. Soy un lobo solitario, soltero, llegando a la mediana edad y no soy rico. He estado más de una vez en la cárcel y no me dedico a casos de divorcio. Me gusta la bebida, las mujeres y el ajedrez, y algunas otras cosas más.

Así se presenta Philip Marlowe, el detective creado por Raymond Chandler, y protagonista de seis de sus novelas, en un pasaje de El largo adiós.

La afición de Marlowe por el ajedrez es tal que sólo en Adiós muñeca no aparece ninguna referencia al juego. Los lectores de Chandler recordarán que Marlowe suele terminar sus jornadas de investigador privado llenando su pipa, preparándose un güisqui, o un gimlet, y resolviendo un problema de ajedrez o estudiando una partida clásica. Sirva como muestra el siguiente botón extraído de la misma novela:

Colgó y yo saqué el tablero de ajedrez. Llené una pipa, coloqué las piezas y las revisé, por si no se habían afeitado bien o llevaban botones sueltos, y jugué una partida de campeonato entre Gortchakoff y Meninkin, setenta y dos jugadas para terminar en tablas, un raro ejemplo de cuando una fuerza irresistible tropieza con un objeto inamovible, una guerra sin sangre, un desperdicio de inteligencia humana tan elaborado como lo puedas encontrar en cualquier parte que no sea una agencia de publicidad.


La última frase, por cierto, se ha convertido en una cita de referencia obligada en todos cuantos repertorios de sentencias sobre ajedrez se han escrito hasta la fecha.

He sido incapaz de encontrar partidas de Gortchakoff o de Meninkin, ni en las bases de datos ni en los repertorios de partidas, por lo que supongo que son fruto de la imaginación del autor. (Si no fuera así, agradecería cualquier pista sobre el caso que nos ocupa). No ocurre lo mismo cuando se dedica a resolver problemas:

Coloqué el tablero de ajedrez sobre la mesita de café y dispuse las piezas para un problema llamado La esfinge. Estaba impreso en las últimas páginas de un libro sobre ajedrez escrito por Blackburn (sic), el mago inglés de los trebejos, posiblemente el jugador de ajedrez más dinámico que ha existido jamás, aunque con el ajedrez que se juega hoy en día no llegaría a ninguna parte. La esfinge es un problema en once movimientos, y su nombre está justificado. Los problemas de ajedrez rara vez duran más de cuatro o cinco movimientos. Por encima de eso, la dificultad para resolverlos se incrementa casi geométricamente. Un problema de once movimientos es la tortura en su estado más puro.

Lamentablemente aquí le falló la memoria a Marlowe, y la documentación a Chandler, ya que el problema no fue publicado por Blackburne sino por Howard Staunton en la primera edición de su manual de ajedrez: The Chess-Player's Handbook. A Popular and Scientific Introduction to the Game of Chess Exemplified in Games Actually Played By The Greatest Masters, and Illustrated by Numerous Diagrams of Original and Remarkable Positions, by Howard Staunton, Esq. Londres, 1847.

El problema ilustraba la página opuesta a la portada del libro, como puede verse en la siguiente ilustración (la fotografía es de baja calidad pero es la única que tengo):


Además, pronto se demostró que el enunciado de mate en once era incorrecto. El propio Staunton lo comentó en el número 34, correspondiente a Agosto de 1847, de la revista Chess Player’s Chronicle de la que era editor. De sus palabras se deduce que se propuso al compositor, cuyo nombre no se menciona, que aceptara una corrección al problema con la amenaza de que de no hacerlo sería eliminado de la segunda edición. Debió aceptarlo porque la ilustración de arriba corresponde a dicha segunda edición (la corrección fue añadir la torre de a1 y el caballo de b1) pero aún así el mate se logra en menos de once movimientos.

Como despedida déjeme invitarle, lector, a meterse por unos minutos en la piel de Philip Marlowe: imagínese que ha llegado a su casa después de pasar una intensa jornada de investigación, rodeado de tipos duros y bellas mujeres. Siéntese en su mejor sillón, llene su pipa (esta página es permisiva con el tabaco), prepárese un gimlet (si no sabe cómo aquí aprenderá a hacerlo) e intente resolver el enigma de La Esfinge.

#9 (5+9)

SOLUCIÓN

Si desea saber la solución resalte con el botón izquierdo del ratón el área que hay debajo de este párrafo inmediatamente después del número 1.

1. Dc4 Tf7 2. Dc8 Tf8 3. De6 Tf7 4. Rh6 ab2 5. De8 Tf8 6. De7 Tf7 7. Dg5 Rh8 8. Dd8 Tf8 9. Df8 mate.

FICHA TÉCNICA

RAYMOND CHANDLER
EL LARGO ADIÓS
EDITORIAL DIAGONAL DEL GRUP 62. BARCELONA, 2002
TRADUCIDO POR JUSTO E. VASCO


1ª EDICIÓN

THE LONG GOOD-BYE

HOUGHTON MIFFLIN. BOSTON, 1953.