Mostrando entradas con la etiqueta HUNGRÍA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta HUNGRÍA. Mostrar todas las entradas

viernes, 24 de abril de 2020

ERNŐ TÓTH


Pequeña escultura de bronce (aproximadamente 25 cm. de altura) obre del artista húngaro Ernő Tóth (1949).

La escultura representa el momento en el que Wolfgang von Kempelen presenta su famoso autómata ajedrecista, conocido mundialmente como El turco, a la concurrencia. Antes de sus exhibiciones Kempelen abría todas las puertas del mueble en el que se sentaba el autómata para demostrar que no había nadie escondido dentro. Como se supo después todo era un ejercicio de prestidigitación. Un fuerte ajedrecista permanecía oculto dentro del ingenio.

viernes, 27 de marzo de 2020

sábado, 14 de marzo de 2020

SAKKOZÓ (JUGADOR DE AJEDREZ), POR ISTVÁN DÉSI-HUBER


Jugador de ajedrez (1932) es una obra del húngaro István Dési Huber (1895-1944), un pintor cercano al expresionismo que trabajó en el periodo de entreguerras. Artista muy comprometido socialmente, su obra se centró en el mundo del trabajo, de los campesinos pobres y de sus duras condiciones de vida. En esta visión del arte influyó decisivamente su conocimiento de la obra del primer van Gogh. 

Dési Huber tuvo que trabajar toda su vida en oficios al margen de su vocación artística. De joven, en una fábrica de Budapest, al mismo tiempo que acudía por las tardes a una escuela de Bellas Artes para aprender dibujo; de adulto, como platero, primero en Milán, mientras aprendía grabado, y posteriormente en Hungría, a donde regresó en 1927. A su vuelta se afilió a la KUT (Nueva Sociedad de Artistas), organización que reunía a los artistas progresistas del país.

Enfermo de los pulmones desde su participación en la I Guerra Mundial, su vida fue un rosario de entradas y salidas de hospitales y sanatorios hasta su muerte en 1944.

En los años 30 y 40, realizó varias series de autorretratos. En uno de ellos se representó jugando al ajedrez. Se conserva la fotografía que sirvió de modelo a la composición. La disposición de las piezas en el tablero no le debió parecer atractiva desde el punto de vista pictórico y la cambió al hacer el cuadro.


FICHA TÉCNICA
ISTVÁN DÉSI-HUBER
SAKKOZÓ (JUGADOR DE AJEDREZ), 1932
ÓLEO SOBRE LIENZO. 99 x 65 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR



jueves, 1 de marzo de 2018

BRASSAÏ


Brassaï era un fotógrafo que amaba la noche; amaba también, en consecuencia, a los seres que la pueblan —marginados, prostitutas, vagabundos, bohemios, artistas— y frecuentó su compañía. De su gusto por la noche y por las personas que la viven nació quizá el mejor de sus trabajos Paris de Nuit (Arts et Métiers Graphiques. Paris, 1932)

En una época en que la fotografía nocturna presentaba enormes dificultades técnicas, Brassaï aprendió a relacionarse con las luces eléctricas que alumbraban las noches, ocultándolas casi siempre en sus fotografías, pero sirviéndose de ellas para revelar la ciudad y sus habitantes. No es de extrañar pues que su ojo, «el ojo de París» lo llamó Henry Miller, se sintiera atraído por otra criatura fascinada por la luz artificial, las mariposas nocturnas, a las que dedicó una serie de fotografías. En una de ellas, llamada Mariposa a la luz, realizada en 1934, vemos, a través de la ventana donde ha quedado la mariposa varada en su búsqueda de la luz, a un hombre que juega al ajedrez

miércoles, 16 de agosto de 2017

LENINGRADO CONTRA BUDAPEST


Cartel soviético de uno de los matches que periódicamente enfrentaban a las ciudades de Leningrado y Budapest a finales de los años cincuenta y principios de los sesenta del siglo XX. Este en concreto anuncia el encuentro de 1962.

Budapest presentó un equipo formado por Lajos Portich, Gedeon Barcza, Istvan Bilek, Tibor Florian, Peter Dely, Ervin Haag, Gyozo Forintos y Eva Ladanyke-Karakas. Los leningradeses, por su parte, alinearon a Igor Bondarevsky, Alexander Tolush, Semion Furman, Boris Vladimirov, Viacheslav Osnos, Alexander Cherepkov, Alexander Geller y Larisa Volpert.

lunes, 24 de abril de 2017

JÓZSEF PÉCSI


Autorretrato con ajedrez, obra del fotógrafo húngaro József Pécsi. Aunque se formó en el pictorialismo fotográfico, tanto la composición como el ángulo de toma como el tratamiento de la luz demuestran que había asimilado los postulados de la fotografía de vanguardia y en especial la obra de Alexander Rodchenko.

Vista en el inconmesurable blog  «El Hurgador [Arte en la Red]» donde puede leerse una semblanza más extensa del fotógrafo húngaro.

lunes, 18 de enero de 2016

EL REY BLANCO


La lectura de «El rey blanco» deja desde el primer momento una clara impresión: todas las dictaduras se parecen. Poco importa el signo, la latitud o la época. En todas medra la misma caterva de déspotas despiadados, los mismos personajes esquivos, hoscos y sombríos; los mismos tristes arribistas incapaces de la menor empatía; en todas se da la misma deshumanización en las relaciones personales, la misma violencia, la misma burocracia, el mismo sin sentido.

«El rey blanco» es la segunda novela de György Dragomán, un escritor de la marginada minoría húngara de Rumanía, y transcurre en un innominado país que no resulta aventurado identificar con la Rumanía de los últimos años de Ceacescu. Su protagonista es Yata, un niño de once años hijo de un represaliado político. Él y su madre intentan sobrevivir en una sociedad que les ha estigmatizado y marginado desde la caída en desgracia del padre, hijo de un antiguo jerarca del régimen.

Estructurada en varios relatos que se pueden leer prácticamente de forma independiente, a lo largo de la novela vemos desfilar en toda su crudeza a los personajes descritos en el primer párrafo de esta nota. Y somos testigos de su tremenda violencia. La violencia de los jefes sobre los subordinados, de los hombres sobre las mujeres, de los profesores sobre sus alumnos, de los adultos sobre los niños, de los niños entre sí. Y por encima de todos, la violencia del sistema sobre el conjunto de la sociedad. Somos testigos de la lucha de madre e hijo por salir adelante privados del sustento que proporcionaba el padre ausente. Esta lucha les lleva a pedir la ayuda de un alto funcionario, un antiguo embajador, cuyas influencias le permitirían interceder por el padre. Pero acceder para ello, lamentablemente, exige un peaje.

El gigantesco apartamento del embajador es un extraño museo repleto de animales disecados, fósiles antiquísimos e idolillos africanos. Mientras el embajador intenta seducir a la madre, el niño es confinado a una habitación apartada para que no moleste. Aterrado, descubre un extraño autómata que le invita a jugar al ajedrez.

...entonces me di cuenta de que las piezas de ajedrez eran increíblemente extrañas, las negras estaban talladas en ébano, y las blancas en marfil, y todas ellas representaban algún monstruo, las blancas, esqueletos, las negras, demonios de cabeza humana y cuerpo animal, todas tenían en las manos lanzas y espadas así como hachas y cuchillos de filo serrado, los alfiles llevaban collares y cinturones formados de calaveras y huesos, orejas y manos humanas, todo tallado con absoluto detalle, la cara del rey blanco era exactamente igual que la del embajador...

Pronto, tanto la partida de Yata contra el autómata como la entrevista de su madre con el rijoso embajador toman un mal rumbo. El hijo va perdiendo pieza tras pieza frente a la máquina, la madre va siendo acosada y el pretendido cortejo se transforma en un intento de violación. Cuando Yata descubre que no puede evitar el mate en la siguiente jugada que ejecute el autómata, decide robar el rey de su adversario y huir por la casa en busca de su madre y abandonar la residencia del embajador. Ambos han fracasado en sus deseos, el niño no ha podido derrotar al autómata y su madre no ha conseguido ayuda para su marido, peor aún, su negativa a ceder ante las pretensiones del embajador han causado el enojo de este y su más que probable venganza se cobrará en el padre de Yata. Sin embargo, pese a no salir indemnes tampoco han sido derrotados. Se han resistido ante el poder usando quizá la más poderosa de las armas de que disponen los humildes: la dignidad. Yata, además, considera que el botín capturado, el rey de marfil, les dará suerte en el futuro. La vida, en cualquier caso, sigue.

La importancia de la escena ajedrecística, que ocurre un poco después de la mitad de la novela, y que ya viene anunciada en el título de la propia obra no ha pasado inadvertida para los diseñadores encargados de elaborar las cubiertas de las diferentes ediciones que se han hecho del libro y muchas de ellas incluyen un motivo ajedrecístico en la portada.


Español

Catalán

Inglés (Reino Unido)

Inglés (EE. UU)

Inglés (Tapa dura)

Rumano

Holandés

Polaco

Eslovaco

Noruego



FICHA TÉCNICA
GYÖRGY DRAGOMÁN
EL REY BLANCO
R.B.A. BARCELONA, 2010
TRADUCCIÓN DE JOSÉ MIGUEL GONZÁLEZ TREVEJO


viernes, 25 de diciembre de 2015

EL ÁRBOL DE NAVIDAD DE PÁL BENKŐ

Pál Benkő 
Chess Life, 1975
#2                                              (9+6)

SOLUCIÓN:
1. Dc5 

1. ... Tc5 2. Cd4 #

1. ... dc5 2. Te5 #
1. ... Te4 2. Dd5 #
1. ... A 2. Cf4 #
1. ... Rf5  2. Dd5#

lunes, 7 de septiembre de 2015

EN LAS CALLES DE... BUDAPEST (HUNGRÍA)


Fotografía realizada por Pat Callahan en Budapest el año 2014.

En su web, el autor comenta lo siguiente sobre la imagen, que títuló Street Chess (ajedrez callejero):
Con las temperaturas por debajo del punto de congelación, los ajedrecistas siguen jugando intensamente.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

BELA DE KRISTO


Bela de Kristo (en húngaro es Kristófy Béla) fue un artista húngaro cuyo primer desempeño transcurrió como decorador cinematográfico e ilustrador publicitario en su país natal. A partir de los años cuarenta viajó a París donde se instalaría de forma definitiva después de la invasión soviética de Hungría en 1956. 

En París desarrolló una gran variedad de técnicas y medio expresivos: fotomontajes; ilustraciones para París Match, pero también para libros infantiles; decorados para cine y teatro, etc. Pero sobre todo se dedicó a la pintura. Pese a que sus primeras obras se habían visto muy influidas por el suprematismo, el grueso de su obra se sitúa bajo la influencia del cubismo sintético.

Su paleta es muy colorida y su temática casi se podría catalogar como una pintura de género cubista ya que sus temas están sacados de la vida cotidiana, representada de una forma amable y poética

FICHA TÉCNICA

BELA DE KRISTO
LES JOUEURS D'ECHECS (LOS JUGADORES DE AJEDREZ), 1984
ÓLEO SOBRE AGLOMERADO. 54 x 65 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR