sábado, 21 de septiembre de 2019

EN LAS CALLES DE... SOFÍA (BULGARIA)


En las calles de Sofía (Bulgaria) se juega al ajedrez. En esta foto del francés Guy Le Querrec (1941) vemos una partida disputada con gran expectación en los jardines municipales. La imagen es de 2002.

Por cierto, están utilizando el mítico reloj Jantar de fabricación soviética.

jueves, 19 de septiembre de 2019

BODEGÓN DE AJEDREZ Y PIPA DE HIPÓLITO HIDALGO DE CAVIEDES


Hipólito Hidalgo de Caviedes (1902-1994) fue un pintor, ilustrador y muralista español. Su obra fue fundamentalmente figurativa aunque, como podemos ver en este Bodegón de ajedrez y pipa de 1959, deudora del cubismo.

El editor, bibliófilo y divulgador del ajedrez en todas sus vertientes Ricardo Lamarca me puso en la pista para localizar este cuadro. 



FICHA TÉCNICA
HIPÓLITO HIDALGO DE CAVIEDES
BODEGÓN DE AJEDREZ Y PIPA (1959)
ÓLEO SOBRE LIENZO. 86 X 102 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

lunes, 16 de septiembre de 2019

LOS PEONES DE PUTIN


Editorial gráfico de Phil Hands, publicado en el Wisconsin State Journal en 2018. En ella se sostiene que los extremistas de ambos bandos no son sino peones al servicio del presidente ruso, Vladimir Putin.

sábado, 14 de septiembre de 2019

EL AGENTE DE C.I.P.O.L. EL GAMBITO GIUOCO PIANO

The Man from U.N.C.L.E. (El agente de C.I.P.O.L. en España) fue una de las series de televisión que más me gustaban en mi más tierna infancia. Quizá parte del placer que me proporcionaba fueran las dificultades que tenía que superar para verla y que constituían en sí mismas una pequeña aventura. Mis padres eran inclementes con la hora en la que debía acostarme y la serie empezaba justo cuando yo tenía que irme a la cama. Así que tenía que irme a mi habitación, meterme en la cama, hacerme el dormido y saltar de ella como un resorte en cuanto juzgaba que había pasado el tiempo suficiente para que mi madre hubiera regresado al salón. Solo quedaba descorrer mínimamente la puerta del salón y ver desde el pasillo el episodio en cuestión. ¡Ah, y estar preparado para huir ante cualquier movimiento inesperado!

El agente de C.I.P.O.L. pertenece a un género que podríamos llamar series de «la distensión», ese periodo de la Guerra Fría en que las tensiones entre los U.S.A. y la U.R.S.S. se calmaron un poco y que duró más o menos desde principios de los años sesenta hasta  finales de los setenta del siglo XX. El enemigo en este género deja de ser el bloque del este y se sustituye por  organizaciones criminales que quieren sojuzgar a la humanidad y hacerse con el control mundial. Aunque esas organizaciones suelen presentar todos los rasgos que la sociedad norteamericana atribuía a los soviéticos y al público no le quedaba duda de quienes eran los malos, al menos las apariencias quedaban salvadas. En el caso del agente de C.I.P.O.L. dicha organización era T.H.R.U.S.H. y la forma de combatirla unir fuerzas. Así, un agente norteamericano, Napoleón Solo (Robert Vaughn), y uno soviético, Ilya Kuryakin (David McCallum), se enfrentarán a los malvados planes de los criminales.

El episodio siete de la primera temporada lleva el insólito título de The Giuoco Piano Affair (El caso Giuoco piano) y, sí, tiene que ver con el ajedrez aunque quizá no con la apertura del mismo nombre. O al menos eso creo.

La historia es la siguiente. Los de C.I.P.O.L. están persiguiendo a los malosos de turno, que están capitaneados por la bella Gervaise Ravel (Anne Francis) y su marido. Entre Gervaise y Napoleón Solo pronto se establece una dialéctica que utiliza términos ajedrecísticos como metáfora de su enfrentamiento. El plan concebido por los agentes de C.I.P.O.L. implica ofrecer como cebo a la novia de Ilya Kuryakin —Marion Raven (Jill Ireland)— para distraer la atención de Gervaise y atraerla al mismo tiempo a una trampa. Así se entenderá mejor el siguiente diálogo, pensado posiblemente para hacer comprensible el título al espectador no versado en ajedrez.

Napoleón Solo 
—¿Juega usted al ajedrez, srta. Ravel? 
Gervaise Ravel
— Claro, pero ahora mismo no me apetece.

Napoleón Solo 
—Entiendo. En el gambito Giuoco piano, alfil cuatro alfil dama, la dama mueve a caballo 3 y queda descolocada.

Gervaise Ravel
—Pero su dama está amenazada. No se arriesgará. Yo creo que es un farol.

Napoleón Solo
—No, no es un farol. El caballo blanco está protegiendo a mi dama 

Gervaise Ravel
—Usted no tiene un caballo blanco.

Pero sí lo tenía, Ilya Kuriakin se encamina a liberar a Marion de sus secuestradores y Napoleón Solo logra detener a los conspiradores. El parlamento final de este incide en el mismo tópico:
Napoleón Solo
—La partida ha terminado, Gervaise. Damas, caballos y peones han hecho sus jugadas. El rey está perdido. Jaque mate. 
Siguiendo con la idea planteada más arriba, la subtrama ajedrecística es un reflejo de la trama principal. Napoléon Solo como rey de las blancas —¿qué otro color pueden llevar los buenos?— realiza una maniobra de distracción para desviar a la dama negra —¿qué otro color pueden llevar los malos?— y dar jaque mate al rey negro, el marido de Gervaise. Los peones blancos son los policías al servicio de la ley y los peones negros, los esbirros al servicio de T.H.R.U.S.H. Los alfiles se quedaron sin papel en este capítulo. 

La verdad es que todo parece un poco traído por los pelos. El Giuoco piano es la variante principal de la Apertura italiana (1. e4 e5 2.f3 c6 3. c4 c5) y que yo sepa ni existe el gambito Giuoco Piano ni en ninguna variante se desvía a la dama negra a b6, al menos en la apertura. Lo que habría tenido lógica como título sería «Sacrificio de Dama» ya que el hecho de permitir el secuestro de Marion lleva directamente a la muerte del rey negro, pero no debió ocurrírseles la idea. Por cierto, contraviniendo la leyes del ajedrez, las negras siguen jugando sin rey. Pero claro, su reina era mucha reina.

Además de la trama, hay dos secuencias en el capítulo en las que sale el ajedrez, sin duda con la intención de subrayar la esencia ajedrecística del argumento. Ambas transcurren en una fiesta que que se celebra en el apartamento de Marion —a la que después se identificaría como la dama blanca— y están distribuidas de forma simétrica; una poco después del principio de la acción y la otra hacia el final. 


En la primera, que transcurre antes del inicio de la misión, vemos como un hombre permanece meditando delante de un tablero de ajedrez en el que, después de varios titubeos, realiza una jugada. No tiene rival y después de mover sigue pensando. En ese momento llegan Napoleón Solo e Ilya Kuryakin a la fiesta. Kuryakin se acerca al tablero y hace ademán de jugar una pieza pero el hombre se lo impide de un manotazo y sigue mirando el tablero.


Cumplida la misión, todos regresan al apartamento de Marion, y esta es la segunda escena, donde todo sigue igual a pesar de que habían pasado varios días (eso sí que eran fiestas). Kuryakin vuelve a acercarse al tablero y esta vez realiza una jugada sin la oposición del hombre. Este se muestra sorprendido y después enfadado. Para terminar, barre de un manotazo las piezas del tablero. ¡Qué mal perder!



martes, 10 de septiembre de 2019

EN LAS CALLES DE... COYOACÁN. MÉXICO


Fotografía del mexicano de origen español Pedro Meyer (1935) realizada ayer, 9 de septiembre de 2019, en el zócalo de Coyoacán, una de las dieciséis alcaldías de Ciudad de México. En su página de Facebook, Meyer considera que esta foto, que se inscribe en la mejor tradición de la fotografía documental, demuestra que cierta forma de vida, alejada de la prisa y la consulta obsesiva del teléfono móvil, es aun posible.

Pedro Meyer es un divulgador constante de la fotografía mediante la creación de fundaciones, museos y páginas web.

sábado, 7 de septiembre de 2019

miércoles, 4 de septiembre de 2019

XUEPING ZHANG


Dibujo de la artista de origen chino pero residente en los EE. UU. Xueping Zhang. Según la propia artista, desde 2014 su producción se centra en obras realizadas con lápiz y tinta sobre papel, en los que retrata la vida cotidiana de mujeres dedicadas al ocio en un entorno natural. 

FICHA TÉCNICA
XUEPING ZHANG
PIECES OF CHESS (PIEZAS DE AJEDREZ), 2017
LÁPIZ Y TINTA SOBRE PAPEL. 27,9 x 35,6 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

lunes, 2 de septiembre de 2019

EL JUEGO DE AJEDREZ DE EVARISTO VALLE


Como complemento a la entrada de ayer sobre Evaristo Valle, traemos a colación un párrafo de su Autobiografía breve en el que se menciona el ajedrez.
Cuatro años llevo en casa y sin pintar. Desde aquellos últimos días de París, si no hay vértigo, de cuando en cuando mis nervios lo inventan. Un escultor de Castro Urdiales, Zenobio Barrón, que vive en Gijón, por esta época, se me ofrece a acompañarme. Le agradezco y acepto el ofrecimiento. Porque con compañía mis nervios, en la calle, no se alteran y el temor al vértigo desaparece. Paseos por el campo. Miro. Veo. Me exalto. Todo me admira. Con estas visiones lleno mi almacén. Recaídas luego en el café, ajedrez.
Estas impresiones son de 1935, época en la que Valle está pasando por graves dificultades económicas y problemas de salud. Como dijimos, el artista gijonés padeció agorafobia y del párrafo precedente parece deducirse que el ajedrez le ayudaba en sus momentos de crisis. 

Quizá alguna de estas crisis las combatiera jugando con el tablero que mostramos en las fotografías, que Evaristo había heredado de su padre, Evaristo del Valle Álvarez, quien había ejercido diversos cargos públicos en Filipinas donde reunió una colección de arte oriental que hoy se conserva en la Fundación Museo Evaristo Valle

Es un juego de ajedrez chino de mediados del siglo XIX; y de los trebejos expuestos se deduce que Valle debió poseer al menos dos juegos de piezas porque hay cuatro caballos de cada color con una ligera diferencia de tamaño.


FICHA TÉCNICA
TABLERO DE AJEDREZ DE MADERA LACADA
44,7 x 44,7 x 4,4 cm
PIEZAS DE AJEDREZ DE MARFIL TALLADO
7,5 x 2,5 Y 9,5 x 2,7
CHINA. DINASTÍA QING (PRINCIPIOS O MEDIADOS DEL SIGLO XIX
FUNDACIÓN MUSEO EVARISTO VALLE. GIJÓN



domingo, 1 de septiembre de 2019

EVARISTO VALLE EN PARÍS

Una nueva visita a la Fundación Museo Evaristo Valle de Gijón, aprovechando que estábamos jugando el V Open Internacional del Grupo Cultural Covadonga, nos deparó una agradable sorpresa, esta vez relacionada con la vida del pintor.

De Evaristo Valle ya publicamos hace tiempo una nota sobre su obra de 1949 «Los ajedrecistas». Hoy nos vamos a centrar en una olvidada anécdota que hemos recuperado de su autobiografía y que resumimos a continuación.

Estando en París, a principios del siglo XX, recibió Evaristo la visita de un paisano suyo de Gijón al que le había tocado algo de dinero en la lotería y quería gastarlo en el sueño de su vida, que era conocer la capital de Francia. Allí se pegó como una lapa a Evaristo, quien lo paseó por todos los museos y galerías de la ciudad. Remataban las noches en un cafetín de Montmartre donde también se reunía la colonia rusa. Entre ellos, una pareja jugaba incansablemente al ajedrez. Uno era alto y pelirrojo —«roxu» dirían los asturianos—,  el otro calvo y de ojos penetrantes. Una noche el pelirrojo faltó a la cita y el calvo buscó rival. Lo encontró en Evaristo Valle y disputaron tres enconadas partidas que terminaron en tablas.



El amigo se quedó sin dinero, regresó a Gijón y pasó el tiempo. Años después llegaron noticias a España de la revolución rusa y los periódicos empezaron a publicar fotos de los líderes revolucionarios. El amigo reconoció inmediatamente a uno de ellos. Era la persona que había jugado al ajedrez con Evaristo Valle en Montmartre: Lenin. Emocionado, se lanzó a proclamar la buena nueva a los cuatro vientos. No hubo local de Gijón, ya fuera casino, café, sidrería o chigre, donde no contara que Evaristo no solo había jugado al ajedrez en París contra Lenin sino que había entablado las tres partidas. Sin enterarse, Evaristo Valle consiguió una popularidad que ni su obra pictórica ni su obra literaria le habían granjeado hasta la fecha.

A su vuelta a Gijón, ignorante de todo el asunto, la gente asaltó en masa a Evaristo para preguntarle cómo era Lenin, de qué habían hablado, qué opinaba de los soviets, etcétera, etcétera, etcétera. Familiares y amigos, periodistas de todos los medios escritos del principado, y hasta alguno de la capital, y meros curiosos le esperaban a la puerta de su casa. Evaristo, que era melancólico, muy solitario y que en determinados momentos de su vida padeció agorafobia, negó la mayor. No había jugado con Lenin, había jugado con un ruso calvo y de ojos penetrantes que jugaba bien al ajedrez, pero no con Lenin. Pero la gente no le creyó. Pensó que la proverbial modestia de Valle le impedía reconocer el hecho. «Cómo es Evaristo —dijeron— siempre haciéndose de menos». Y siguió durante un tiempo siendo un héroe para sus convecinos.

¿La verdad? ¿Quién lo sabe?


FICHA TÉCNICA
EVARISTO VALLE
RECUERDOS DE LA VIDA DEL PINTOR
TRAMA EDITORIAL. MADRID, 2000

MARÍA JOSÉ ACOSTA
LENIN CONTRA VALLE (2019)
LÁPIZ SOBRE PAPEL. 
COLECCIÓN PARTICULAR