martes, 20 de noviembre de 2018

AJEDREZ SOLIDARIO

 

Tablero de ajedrez de cartón editado por ARANS (Asociación para la Reeducación Auditiva de los Niños Sordos) para recaudar fondos para sus actividades. Por el diseño, yo diría que es de los años setenta del pasado siglo. Se vendía por 100 pesetas (0,601 €)

lunes, 19 de noviembre de 2018

EL JUGADOR DE AJEDREZ Y SU OPONENTE POR DIANA LEE


Dos esgrafiados de la artista californiana Diana Lee (†2016). La técnica del esgrafiado consiste en dar dos capas de distinto color superpuestas sobre un soporte. Posteriormente se hacen incisiones con una herramienta puntiaguda sobre la capa exterior de forma que aparezca el color de la capa interior.


FICHA TÉCNICA
DIANA LEE
THE CHESS PLAYER, 2010
ESGRAFIADO SOBRE PAPEL. 35,56 x 45,72 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

THE CHESS PLAYER'S OPPONENT, 2010
ESGRAFIADO SOBRE PAPEL. 35,56 x 45,72
COLECCIÓN PARTICULAR

viernes, 16 de noviembre de 2018

MÚSICOS JUGANDO AL AJEDREZ EN EL CARNEGIE HALL POR ALFRED EISENSTAEDT


Músicos jugando al ajedrez en el Carnegie Hall de Nueva York durante una pausa en los ensayos. A lo mejor, como mucha gente defiende, hay un hilo invisible que une matemáticas, música y ajedrez, o tan solo es que la sombra de Philidor es alargada, pero son muchas las personas que destacando en una de esas disciplinas apuntan buenas maneras en cualquiera de las otras dos. Y casos hay —y no pocos— de quienes han destacar en dos de los campos referidos.

El fotógrafo, Albert Eisenstaedt, era un decidido partidario de usar la luz natural para lograr espontaneidad en los retratos. Procuraba pasar desapercibido, para lo que trabajaba con un equipo muy reducido, y fotografiar a la gente en su entorno habitual sin poses ni elementos añadidos. Esta foto forma parte de un reportaje realizado por el fotógrafo para la revista Life en 1960.


jueves, 15 de noviembre de 2018

EL ETERNO ASOMBRO

En el Eterno asombro, la última novela de Pearl S. Buck que había permanecido oculta desde que se escribiera, en 1973, hasta que fue hallada casualmente en una subasta en 2012, contiene una referencia al ajedrez.
Esa noche, tras la cena, habían ido como de costumbre a la biblioteca a conversar, leer, escuchar música o incluso jugar una partida de ajedrez. Sobre una mesa de ajedrez hecha en Corea, su abuelo tenía siempre colocadas unas piezas extraordinarias talladas en mármol blanco y negro. Su abuelo era un jugador de ajedrez fortísimo y aunque su padre le había enseñado a jugar aún no había ganado ni una sola partida al anciano.
—Podría dejarte ganar, para evitarte una posible desilusión con el juego, hijo mío —le había dicho su abuelo—, pero por respeto a tu intelecto, no lo haré. A su debido tiempo me superarás, puesto que aprendes de tus errores, según he observado, y lo haces todas las veces. Te enseñas a ti mismo y ésa es la auténtica forma de aprender.
Esa noche, sin embargo, no habría partida de ajedrez, según parecía.
Uno de los hijos adoptivos de Pearl S. Buck, Edgar Walsh, que es además su albacea literario, cuenta en el prólogo de esta novela que su madre «solía servirse de detalles mundanos de su vida privada» en sus novelas. Este hecho parece probado si nos fijamos en como la fotografía, que corresponde a la biblioteca de la casa de la escritora en el condado de Bucks, encaja perfectamente con la descripción dada en el libro.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

BALTASAR GRACIÁN


 Estaba Abul moro, hermano del rey de Granada, preso en Salobreña y, para desmentir sus confirmadas desdichas, púsose a jugar al ajedrez, propio ensayo del juego de la fortuna. Llegó en esto el correo de su muerte, que siempre esta nos corre la posta. Pidió Abul dos horas de vida; muchas le parecieron al comisario, y otorgole solo acabar el juego comenzado. Díjole la suerte, y ganó la vida y aun el reino, pues antes de acabarlo llegó otro correo con la vida y la corona, que por muerte del rey le presentaba Granada. 

FICHA TÉCNICA
BALTASAR GRACIÁN
EL HÉROE
JERÓNIMO Y JUAN BAUTISTA VERDUSSEN. AMBERES, 1669

EDICIÓN DIGITAL EN CENTRO VIRTUAL CERVANTES


ÁRABES JUGANDO AL AJEDREZ (SIGLO XII)
CAPILLA PALATINA DE PALERMO
TÉMPERA SOBRE YESO

martes, 13 de noviembre de 2018

REFUGIADOS EN LA EMBAJADA


Fotografía de Otto Wunderlich (1886-1975) realizada en 1936 y que, según la descripción con que aparece en la Fototeca del Patrimonio Nacional, muestra a un grupo de personas en los jardines de la Embajada Alemana de Madrid refugiados tras el estallido de la Guerra Civil. Dos de esas personas están jugando una partida de ajedrez.

En las observaciones se puntualiza que: 
Durante los primeros meses de la Guerra Civil (1936-1939), la embajada alemana, situada en un palacete del paseo de la Castellana, dio asilo a quince ciudadanos alemanes y sesenta y cinco españoles. Al reconocer Alemania en noviembre de 1936 al gobierno franquista y trasladarse el embajador a Burgos, las autoridades republicanas dieron un plazo de veinticuatro horas para el desalojo de la embajada madrileña. Temiendo un ataque de los milicianos, los representantes de Chile, Rumanía, Países Bajos y Noruega intentaron llevarse a los refugiados, pero los milicianos lo impidieron, apresando a dos alemanes y cuarenta y cinco españoles.

MÁS SOBRE OTTO WUNDERLICH 

lunes, 12 de noviembre de 2018

DOROTHEA TANNING

En el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid —Sofidú, para los nativos— se exhibe hasta el 7 de enero de 2019 una amplia retrospectiva de la artista norteamericana Dorothea Tanning (1910-2012) bajo el título Detrás de la puerta, invisible, otra puerta.

Ya hemos dicho anteriormente que Max Ernst y Dorothea Tanning, como Tristan e Isolda, se enamoraron jugando al ajedrez. El alemán buscaba jóvenes artistas para la exposición 31 mujeres, que impulsaba su esposa, Peggy Guggenheim, y un día de nieve llegó al estudio de la norteamericana. No dejaron de jugar al ajedrez hasta que dejó de nevar. Y como Tristan e Isolda, el juego del ajedrez fue el preludio del juego amoroso. Dorothea lo cuenta así en sus memorias:
Los días sucesivos nos dedicamos a jugar al ajedrez sin parar. Las capas calicinales de una cáscara antigua, o el decoro, me mantuvieron sentada en aquella silla puritana en lugar de tumbada en la cama. Hasta que pasó una semana y entonces ya vino para quedarse.
Y se quedó 30 años, hasta su muerte. Ni todos los millones de Peggy fueron contrapeso suficiente ante el embrujo del ajedrez. 

Con estos precedentes, no es de extrañar la importancia del ajedrez en la obra de ambos artistas. En esta exposición hay tres obras relacionadas con el juego. Vamos a verlas por orden cronológico:

ENDGAME (1944)


Endgame (Final) fue la contribución de Dorothea Tanning a la legendaria exposición The Imagery of Chess comisariada por Marcel Duchamp en la Galería Julian Levy de Nueva York en 1945. Duchamp reunió a un buen número de artistas de vanguardia para que exhibieran obras relacionadas exclusivamente con el ajedrez o nuevos diseños para las piezas del juego.

El cuadro, que presenta un tablero de ajedrez de 8x8 como fondo de la composición, está dividido en dos partes. La izquierda presenta un escaqueado de casillas rojas y negras que se ven interrumpidas en la zona inferior por un paisaje; la derecha, en un escaquedao verde y negro (en la ilustración aparece de un color indefinido que no sé cómo llamar, cosas de las reproducciones, pero el original es verde, se lo juro) que también se ve interrumpido, esta vez en la parte superior, por un rectángulo en el que se inscriben las siluetas de las cuatro torres del ajedrez. En esta parte del tablero, una línea discontinua marca el camino de un zapato de satén —debemos suponer que la dama, ya que el trayecto marcado solo ha podido hacerlo esa pieza— que está pisoteando una mitra episcopal —que suele simbolizar hoy en día a los alfiles.

Se ha sugerido que el sentido de esta composición era expresar la frustración que el revuelo del divorcio de Max Ernst de Peggy Guggenheim para casarse con ella había generado en la sociedad norteamericana que, además, consideraba a Ernst un extranjero enemigo —recordemos que estamos en plena II Guerra Mundial—. El cuadro sería un ajuste de cuentas de Dorothea con quienes le censuraban con la iglesia a la cabeza.

FICHA TÉCNICA
ENDGAME (1944)
ÓLEO SOBRE LIENZO.  44,45 x 44,45 cm
COLECCIÓN HAROLD AND GERTRUD PARKER, CALIFORNIA

TORNEO DE AJEDREZ EN LA GALERÍA JULIEN LEVY, 6 DE ENERO DE 1945


Este fotomontaje fue realizado por Dorothea Tanning a partir de tres fotografías tomadas por el galerista Julien Levy en la exhibición de partidas a la ciega que el Gran Maestro George Koltanowsky dio ante siete «intrépidos» oponentes:  Julien Levy, Frederick Kiesler, Alfred Barr, Xanti Schawinsky, Vittorio Rieti, la propia Dorothea Tanning y Max Ernst. Marcel Duchamp actuó de intérprete entre Koltanowsky o los simultaneados. La exhibición fue parte de las actividades que se desarrollaron en paralelo a la exposición The Imagery of Chess.

Lo de «intrépidos» son palabras de Dorothea Tanning. Koltanowsky estuvo de acuerdo, sobre todo al ver algunos de los trebejos diseñados por los artistas. En esta entrada contamos quiénes fueron los artistas participantes y con qué piezas se enfrentaron a Kolty.

FICHA TÉCNICA
CHESS TOURNAMENT AT THE JULIEN LEVY GALLERY JANUARY 6, 1945
COLLAGE A PARTIR DE  FOTOGRAFÍAS DE JULIEN LEVY. 8 x 14 cm
THE DESTINIA FOUNDATION, NEW YORK


 MAX EN UN BOTE AZUL (1947)



En Max en un bote azul Dorothea se pinta a sí misma junto a su marido Max Ernst con un tablero de por medio. Mientras que Max ocupa el centro de la composición, ella aparece de espaldas y mostrando tan solo la parte de atrás de su cabeza. Quizá una forma de expresar su malestar porque, a pesar de su enorme talento, seguía siendo considerada la esposa del respetado artista, quedando siempre a ojos de la crítica en un segundo plano.

El ajedrez, sin embargo, simbolizaría la unión de ambos esposos. Como amantes, sí, pero también como compañeros intelectuales.

FICHA TÉCNICA
MAX IN A BLUE BOAT (1947)
ÓLEO SOBRE LIENZO. 60,96 x 50,8 cm
MUSEO MAX ERNST, BRÜHL, ALEMANIA

Como complemento a estas obras también se exhiben otras dos piezas íntimamente relacionadas con Dorothea Tanning y el ajedrez.

La primera: uno de los juegos de ajedrez diseñados por el marido de Dorothea Tanning, el artista alemán Max Ernst. 


Los comisarios de la muestra han optado por no poner un tablero debajo de los trebejos, probablemente para no tener dificultades con el color de la casilla que va a la derecha pero no consiguieron evitar otro problema: colocar adecuadamente los reyes y las damas. En la exposición la dama y el rey negros han intercambiado sus posiciones.

Y la otra obra es la exhibición del largometraje del cineasta vanguardista Hans Richter 8x8. A Chess Sonata in 8 Movements (1957). En el movimiento titulado Medio juego Ernst y Tanning se siguen el uno al otro por la ciudad como si fueran trebejos en un tablero. 

MÁS SOBRE DOROTHEA TANNING EN ARTEDREZ

viernes, 9 de noviembre de 2018

XULIO FORMOSO

El polifacético artista hispano-venezolano Xulio Formoso falleció en Madrid el pasado martes 6 de noviembre a los 69 años de edad. Cantautor y hombre de teatro desde los años 70 del pasado siglo —en una carrera en la que puso música a grandes poetas hispanoamericanos (María Elena Walsh, Pablo Neruda, Nicolás Guillén, Ernesto Cardenal) y de su Galicia natal (Celso Emilio Ferreiro, Farruco Sesto)—, fue también artista plástico y dibujante.

Desde el año 2013 trabajaba para Periodistas en español.com, donde entre otras muchas secciones ilustraba las muy recomendables, por otra parte, columnas de ajedrez de Jesús Cabaleiro Larrán, que echarán de menos el lápiz del artista fallecido.

Los protagonistas del match por el título mundial que empieza mañana fueron vistos así por Xulio Formoso. Sirva como nuestro modesto homenaje.



jueves, 8 de noviembre de 2018

HARDINGE HAY CAMERON Y LADY DALRYMPLE JUGANDO AL AJEDREZ


El fotógrafo británico Henry Herschel Hay Cameron (1852-1911), hijo de la legendaria Julia Margaret Cameron, retrató a su hermano Hardinge Hay Cameron jugando al ajedrez con Lady Dalrymple en esta copia en papel a al albúmina de 1900.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

CAPUT MORTUUM


Caput Mortum es una litografía de 1985 del artista mexicano Gustavo Montoya. Su título debe venir del latinajo Caput mortuum (Cabeza muerta, literalmente, pero también desecho o restos). 

La expresión tenía un significado alquímico, los residuos sin valor que quedaban en el crisol cuando las substancias nobles se habían sublimado. Pero también puede referirse a un color que puede ir desde el amarillo oscuro hasta el marrón violáceo. Tradicionalmente, este color se obtenía machacando momias egipcias —oh, sí, momias. De hecho en francés este color se conoce como Á la Momie y en inglés como «marrón momia»— y dejó de emplearse en el siglo XIX cuando se comercializaron variedades digamos veganas de este color. Eugène Delacroix, en La libertad guiando al pueblo, parece que lo usó. Y también se usó frecuentmente para representar las púrpuras que gustan vestir los poderosos.

Volviendo a la litografía de Gustavo Montoya ¿a qué se referirá el título? ¿A la cabeza muerta, en su sentido literal, de tanto jugar al ajedrez? ¿Al manto púrpura que viste el jugador? ¿O al residuo alquímico que ha quedado sobre el tablero?


FICHA TÉCNICA
GUSTAVO MONTOYA
CAPUT MORTUM, 1985
LITOGRAFÍA,  75.5 x 56 cm

martes, 6 de noviembre de 2018

JUAN MAYORGA

Fotografía de Felipe Sevillano

EL AJEDREZ, ESE ARTE QUE, COMO LA VIDA MISMA, SE BASA EN LA MEMORIA Y LA IMAGINACIÓN

De un texto del dramaturgo Juan Mayorga incluído en el folleto informativo de su obra Reikiavik. Estrenada en el teatro Valle Inclán de Madrid en 2015

lunes, 5 de noviembre de 2018

MARCEL DUCHAMP VIENDO JUGAR A BOBBY FISCHER


Robert James Fischer disputando la tercera ronda del torneo de Montecarlo de 1967 ante el francés Guy Mazzoni. Aparte del hecho de estar firmada por ambos jugadores, la foto es destacable porque a la izquierda de la fotografía aparece el artista francés Marcel Duchamp.

A propósito de este torneo uno de los biografos de Duchamp, Calvin Tomkins, hace una afirmación sorprendente:
En 1967, el presidente del Manhattan Chess Club pidió a los Duchamp que fueran los «acompañantes» de Fischer, que entonces había cumplido los veinticuatro, durante un importante campeonato de Montecarlo, en el que Fischer se proclamó vencedor. Todos los días tenían que despertarlo, lo cual no era fácil, pero aparte de eso les pareció bien educado, respetuoso y bastante simpático.
(Calvin Tomkins. Duchamp; Anagrama. Barcelona, 1999. Traducción Mónica Martín Berdagué)

Es sabido que Duchamp y su esposa Teeny seguían la carrera de Bobby desde que lo vieron  jugar en 1955, cuando el joven norteamericano solo contaba con doce años de edad, en el Manhattan Chess Club y estaban al tanto de sus progresos en los torneos que disputaba.

Duchamp tenía su estudio enfrente del otro gran club de Nueva York, el Marshall Chess Club, y lo frecuentaba asiduamente. Hasta es posible que se enfrentara algún día con Bobby. Otro de los biógrafos de Duchamp, Bernard Marcadé, cuenta que el estudio de Duchamp era asediado por multitud de personas que querían hablar con el veterano artista. Duchamp aprovechaba su afición al ajedrez y la cercanía del Club Marshall para escaquearse cuando se sentía abrumado:
Cuando la confusión  se hacía demasiado evidente, Marcel Duchamp se levantaba. «Les pido que me disculpen, tengo una cita en el Marshall Chess Club. Debo jugar con Horovitz o Fischer». «¿Podemos seguirlo?». «Lo siento, el Marshall Chess Club es estrictamente privado». Se volvía hacia mí: «Ven conmigo, vamos a terminar esta partida importante», decía en voz baja y se iba al club a leer el periódico en un sillón. 
(Bernard Marcadé. Marcel Duchamp; Libros del Zorzal. Buenos Aires, 2008. Traducción de Laura Fólica) 

Como hemos dicho, resulta sorprendente la afirmación de Tomkins. Fischer contaba ya con 24 años y estaba acostumbrado a viajar solo a los torneos desde que era muy joven. Por otra parte, Duchamp y su esposa Teeny asistieron al torneo —se alojaron en el Hotel Hermitage— y asistieron a las partidas acompañados por el ajedrecista, químico, matemático y escritor François le Lionnais, a veces también por el fotógrafo Man Ray. Le  Lionnais contó que Duchamp se quedaba la jornada entera, bien en la sala de juego bien en la sala de análisis, comentando las jugadas y, sobre todo, que manifestaba una abierta preferencia por Bobby por encima del resto de participantes. 

Como colofón, la partida que estaba viendo Duchamp.

viernes, 2 de noviembre de 2018

JAQUE MATE


Jaque mate es una acuarela del británico Thomas Rowlandson (1756–1827). Maestro del erotismo y del dibujo satírico, la ludopatía le llevó a la ruina y le obligó a una producción continuada y de calidad decreciente.



FICHA TÉCNICA
THOMAS ROWLANDSON
CHECKMATE (S/F)
ACUARELA, LÁPIZ Y TINTA SOBRE PAPEL
 YALE CENTER FOR BRITISH ART. COLECCIÓN PAUL MELLON

jueves, 1 de noviembre de 2018

¡OH CAPITÁN! ¡MI CAPITÁN!

En 1858, después de publicada la obra por la que es universalmente conocido, Hojas de hierba, —«¡Oh, capitán! ¡Mi capitán!»— pero con dificultades financieras por el solo relativo éxito que obtuvo, Walt Whitman (1819-1892) escribe bajo seudónimo para el periódico The New York Atlas una serie de columnas con consejos higiénicos y de salud para el público masculino con el título: «La salud y el entrenamiento masculinos, con pistas informales sobre su condición».

Durante 150 años se ignoró que la pluma de Whitman estaba detrás de esas columnas hasta que Zacahry Turpin, de la Universidad de Houston, dio con ellas al revisar los distintos seudónimos empleados por el poeta. A pesar de que Whitman no cita expresamente el ajedrez como una de las actividades recomendadas para los hombres —se limita a recomendar el esparcimiento social y la práctica de entretenimientos—, una de las ilustraciones que Matthew Allen realizó para la edición de Ten Speed Press de 2017 muestra a dos hombres jugando al ajedrez.


En España, el libro ha sido publicado por Nórdica.


FICHA TÉCNICA
WALT WHITMAN
GUÍA PARA LA SALUD Y EL ENTRENAMIENTO MASCULINOS
NÓRDICA LIBROS. MADRID, 2018

ILUSTRACIONES DE MATTHEW ALLEN
TRADUCCIÓN DE ÍÑIGO JÁUREGUI