sábado, 22 de diciembre de 2007

EL AJEDREZ EN LA ERA GALÁCTICA

Un guijarro en el cielo” es la primera novela publicada por el que luego sería prolífico escritor, editor, compilador y divulgador científico Isaac Asimov. Esta obra se sitúa, dentro de la obra de ficción de Asimov, en el año 827 de la Era Galáctica durante el Primer Imperio y justo antes de la que posiblemente es su obra más famosa: la pentalogía de la Fundación.

La Tierra es un pequeño planeta perdido en un confín de la galaxia. Sus habitantes luchan desesperadamente por obtener alimentos en un medio altamente radioactivo y están sometidos a la ley de los 60: como el planeta no tiene capacidad productiva más que para veinte millones de personas, todas las que alcanzan esa edad deben morir para aliviar la penuria de alimentos de la generación siguiente.

En este mundo aparece Joseph Schwartz al que un accidente ocurrido en el año 1949 (de nuestra era) ha proyectado hasta el futuro. Tomado por un loco o por un imbécil, Schwartz es sometido a un tratamiento que mejora su capacidad intelectual. Dicho tratamiento tiene un resultado espectacular y confiere a Schwartz poderes sorprendentes.

Pero lo que nos interesa aquí es ver como es el ajedrez de la Era Galáctica. Schwartz suele jugar con Grew un anciano que se oculta para impedir que se cumpla la ley de los 60. Grew le habló de las nuevas modalidades de ajedrez: “Había un ajedrez a cuatro manos, en el que cada jugador tenía un tablero (sic) (1) ; éstos se tocaban en las esquinas, en tanto que un quinto tablero llenaba el hueco del centro como una vulgar tierra de nadie. Había juegos de ajedrez tridimensionales en los que se colocaban ocho tableros transparentes uno encima del otro en tanto que cada pieza se movía en tres dimensiones como antes se había movido en dos; el número de piezas y de peones estaba aumentado al doble y sólo se triunfaba al dar jaque mate simultáneamente a ambos reyes enemigos. Incluso había variantes populares en las cuales las posiciones originales de los trebejos eran decididas por el azar de los dados (2), o en los cuales ciertos cuadrados conferían ventajas o desventajas a las piezas colocadas sobre ellos o en los cuales se introducían nuevas piezas con extrañas propiedades”.

En el capítulo 11 se reproduce una de las partidas jugadas entre Grew y Schwartz. Se disputó una noche del año 827, en las cercanías de la ciudad de Chica, con un tablero nocturno que hacía innecesaria la luz artificial dado que tanto el tablero como los trebejos brillaban en la oscuridad.

GREW – JOSEPH SCHWARTZ

C84 APERTURA RUY LÓPEZ

Chica, en el año 827 de la Era Galáctica.

Asimov sigue casi en su totalidad una partida de la tercera ronda del campeonato de la U.R.S.S. de 1924 disputada por Boris Verlinsky y Grigory Levenfish. Veamos el desarrollo de la partida.

1. e4 e5 2. Cf3 Cc6 3. Ab5 a6 4. Aa4 Cf6 5.Cc3 Ae7 6. O-O b5 7. Ab3 d6 8. d3 O-O 9.Cd5 Ca5 10. Ce7 De7 11. Ce1 Cb3 12. ab3 Cd7 13. f4 f5 14. ef5 Tf5 15. Cf3 Ab7 16. Ad2 ef4 17 Cd4 Tg5 18. Cf3 Tg4 19. h3

19. …Tg2 20. Rg2 Dg5 21. Rh1 Ce5 22. De2 Dg3 23. Dg2 Cf3 24. Ac3 Cd4 25. Db7

Durante la partida, Schwartz ha ido interrogando a Grew para intentar despejar sus múltiples dudas: ¿en dónde se halla?, ¿tiene amnesia?, ¿está loco?, ¿está siendo victima de una broma? Poco a poco va dándose cuenta de dónde se halla, de los miles de años que le separan de su hogar y sobre todo de que a él también le afecta la ley de los 60. Por lo que le toca morir cuando se realice el siguiente censo.

Irritado por tanta pregunta, Grew le conmina a jugar y Schwartz, desesperado ante la perspectiva de su pronta muerte y deseando encontrar una solución a sus problemas, anunció mate en 5 en la posición del siguiente diagrama.

Después de meditar un largo rato, Grew reconoció su derrota arrojando piezas y tablero fuera de la mesa. Los comportamientos antideportivos no habían terminado con el cambio de era.

El mate anunciado por Schwartz se da de la siguiente manera:

25. … Dh3 26. Rg1 Ce2 27. Rf2 De3 28. Rg2

La partida entre Verlinsky y Levenfish terminó después de 28. Re1 Cc3#

28. … Dg3 29. Rh1 Dh3#

NOTAS

(1) Es desgraciadamente habitual que las traducciones de obras de ficción en las que se trata de ajedrez tengan bastantes errores. En este caso es evidente que cada jugador tiene que tener dos tableros

(2) Como en el ajedrez de Brünner o en el Fischer Random Chess.



FICHA TÉCNICA

ISAAC ASIMOV

UN GUIJARRO EN EL CIELO

EDICIONES MARTÍNEZ ROCA. BARCELONA, 1987.

TRADUCCIÓN DE EDUARDO GOLIGORSKY

1ª EDICIÓN. PEBBLE IN THE SKY. DOUBLEDAY, 1950.

sábado, 15 de diciembre de 2007

EL MOVIMIENTO 36

Hace unos días ha saltado a los medios de comunicación la noticia de que unos científicos coreanos han obtenido por clonación dos gatos que brillan en la oscuridad si son expuestos a una luz ultravioleta. Esto es: han creado gatos fluorescentes.

La verdad es que en los tiempos que corren ya ni las extravagancias consiguen ser originales.

El arte le ha ganado la carrera a la ciencia. El brasileño Eduardo Kac ya había hecho lo propio en el año 2.000 con un conejo; en realidad con una conejita, Alba. El animalito había sido manipulado genéticamente para incorporarle un gen proveniente de una medusa que tiene la capacidad de brillar al ser iluminado por una luz especial. Había nacido el Arte Transgénico que, en palabras de su propio inventor, “es una nueva forma de arte basada en el uso de la ingeniería genética para transferir genes naturales o sintetizados a un organismo y así crear seres vivos únicos”. Parece de ciencia ficción, ¿verdad?

Bueno, ¿y qué? –se estará preguntando Vd., Lector-. ¿Qué tiene que ver esto con el ajedrez?

Pues tiene, porque una de las siguientes obras de Arte Transgénico es la siguiente:

Es también obra de Eduardo Kac y se llama Move 36 (Jugada o movimiento 36). Es una instalación en la que se presenta una mesa con un tablero de ajedrez cuyos escaques negros están hechos de tierra y los blancos, de arena blanca. El tablero está desprovisto de trebejos y en uno de los escaques crece una planta.

El título de la obra hace referencia a la segunda partida del match entre la supercomputadora Deep Blue y Kasparov celebrado en Nueva York en 1997 y que supuso la primera derrota de un Campeón del Mundo en ejercicio frente a un ordenador. Quiero decir en un encuentro a varias partidas, el propio Kasparov había perdido una partida contra una versión anterior de Deep Blue pero logró salir victorioso en el cómputo final.

El movimiento 36 de Deep Blue en la segunda partida del match fue considerado por Kasparov como una jugada impropia de un ordenador por su profundidad estratégica. La planta, lógicamente, crece en la casilla donde fue realizado el movimiento 36 de las blancas en dicha partida. Además, la planta ha sido modificada genéticamente. El artista ha incluido un nuevo gen en la planta. Un gen creado expresamente para esta obra y que traduce en código ASCII la máxima de Descartes: cogito ergo sum. La instalación se completa con unos paneles donde se proyectan diversas imágenes y que pretenden evocar a los jugadores ausentes.

Ha llegado el momento, Lector, de ver la partida en la que se inspira esta obra.

DEEP BLUE - KASPAROV,GARY KIMOVICH
C93 APERTURA RUY LÓPEZ, VARIANTE SMYSLOV

NUEVA YORK, 1997

1. e4 e5 2. Cf3 Cc6 3. Ab5 a6 4. Aa4 Cf6 5. O-O Ae7 6. Te1 b5 7. Ab3 d6 8. c3 O-O 9. h3 h6
10. d4 Te8 11.
Cbd2 Af8 12. Cf1 Ad7 13. Cg3 Ca5 14. Ac2 c5 15. b3 Cc6 16. d5 Ce7 17. Ae3 Cg6
18. Dd2 Ch7 19 a4 Ch4 20. Ch4 Dh4 21.
De2 Dd8 22. b4 Dc7 23. Tec1 c4 24. Ta3 Tec8 25. Tac1 Dd8 26. f4 Cf6 27. fe5 de5 28. Df1 Ce8 29. Df2 Cd6 30. Ab6 De8 31. T3a2 Ae7 32. Ac5 Af8
36. ab5

Así que éste es el movimiento que asombró a Kasparov, y b5 el escaque honrado con la designación como hogar de un ser vivo nuevo y nunca visto antes sobre la faz de la tierra. La posición merece un diagrama:



Por si a alguien le interesa, la partida terminó así:

36. … ab5 37. Ae4 Ta2 38. Da2 Dd7 39. Da7 Tc7 40. Db6 Tb7 41. Ta8 Rf7 42. Da6 Dc7 43. Dc6 Db6 44. Rf1 Tb8 45. Ta6

Y Kasparov abandonó.

La verdad es que en este punto estaba encantado de haber descubierto esta obra. No sólo incita a la reflexión sobre las fronteras que delimitan la capacidad de la mente humana y la capacidad de la llamada inteligencia artificial; a la reflexión sobre los límites de la ciencia, y también del arte, claro está. Además, a mi modo de ver, el hecho de ser b5 el escaque elegido refuerza su valor simbólico.

Sobre todo si consideramos que fue a esa casilla a la que llevó su alfil Ruy López de Segura en su obra de 1561 Libro de la invencion liberal y arte del juego de Ajedrez, considerado con justicia el primer tratado técnico sobre el juego. Esta jugada, Alfil a b5, fue el aporte más perdurable de Ruy López a la teoría de las aperturas. En su honor dicho sistema de apertura se conoce en todo el mundo como la apertura española, salvo en España donde se prefiere denominarla con el nombre de su creador. El éxito de la apertura de Ruy López fue tal que se ha seguido jugando hasta el día de hoy. Incluso en la partida que estamos comentando en estas páginas.

Es un hecho llamativo que el destronamiento del ser humano (Kasparov puede considerarse el último campeón del mundo absoluto de ajedrez. Kramnik, su sucesor, sólo será ya el campeón humano del mundo) en la supremacía del ajedrez se haya producido con la apertura que ideó el que es considerado oficiosamente como el primer campeón del mundo. Extraño hermanamiento entre el primero y el último de una estirpe.

Pero una mirada más detenida a la obra de Kac echó un borrón en mi entusiasmo.


Como puede verse en la imagen de arriba, la planta está creciendo en un escaque negro. Lógico si recordamos que las casillas negras son de tierra y las blancas, de arena. Pero, ¡coño!, b5 es un escaque blanco. Ya lo era en tiempos de Ruy López y lo sigue siendo ahora. Alguien, el autor o algún empleado de la galería donde se exhibió la obra, depositó la semilla o transplantó el plantón a otra casilla. ¡La planta transgénica está creciendo en la casilla equivocada!

Yo no sé a Vd, Lector, pero a mi me ha sacudido un escalofrío. En los libros de terror que devoraba con pasión en mi juventud, un pequeño error, como éste, solía ser el desencadenante de las más horribles catástrofes.

jueves, 29 de noviembre de 2007

EL BLANCO ABANDONA


El cuadro es obra de Sergio Alessandro Ughi, pintor italiano nacido en 1951, y aparentemente reproduce, con una técnica cercana al hiperrealismo, una apacible escena doméstica: una pareja disputa una partida de ajedrez mientras un niño juega con los trebejos capturados y el minino aprovecha las circunstancias para hacer de las suyas. Sin embargo, el autor ha pretendido dotar de un contenido simbólico a la escena representada. Vamos a ver, en boca del propio pintor, lo que representa el cuadro.
Un mate ya inevitable obliga al jugador de las blancas al abandono. La jugadora de las negras observa con aire duro e indiferente a los espectadores mientras el niño, proyección de un esperable renacimiento espiritual, juega melancólicamente con el alfil blanco. El gato, que junto con el ajedrez representa el elemento mágico-simbólico del cuadro, provoca la caída de los cosméticos del bolso de la jugadora, revelando su auténtica naturaleza hipócrita. La lectura del cuadro permite también interpretarlo como una alegoría clásica que identifique a la jugadora negra con la muerte. Por ultimo diré que el cuadro lanza una tímida advertencia: con demasiada frecuencia la conciencia de lo que acontece a nuestro lado nos ilumina sólo cuando ya no se puede hacer nada, pero como nos enseña el real juego, si no podemos refutar un mate, tenemos el deber de al menos comenzar una nueva partida.
El cuadro, además, esconde un guiño dedicado al espectador aficionado al ajedrez. La posición representada corresponde a la que se dio después de la vigésimo primera jugada de las negras en la partida que disputaron Robert Byrne y Bobby Fischer en el campeonato de los EE.UU. de 1963.

La actuación de Fischer en éste campeonato, que tenía la condición de zonal clasificatorio para el siguiente ciclo del campeonato del mundo, fue extraordinaria: +11 –0 =0. Esta partida causó una honda impresión entre los participantes del torneo. Posteriormente, el propio Byrne, al comentar la partida para la revista Chess Life, dijo: «estaba preguntándome por qué Bobby habría elegido una continuación tan evidentemente mala como 18... Cd1 cuando efectuó la brillante 18... Cg2!! Entonces comprendí que Bobby no estaba interesado en ganar material sino que el objetivo de su ataque era el rey blanco. Este asombroso movimiento provocó una conmoción... La combinación era tan profunda que, en el momento en que yo abandoné, dos grandes maestros que estaban comentando la partida para los espectadores en una habitación contigua pensaron que yo había ganado».

Fischer obviamente quedó muy contento con la partida y posteriormente la incluyó en su libro Mis 60 mejores partidas. Prácticamente no hay antología de las mejores partidas del siglo XX que no la incluya en su selección. Si algún lector desea profundizar en su análisis, la partida está extensamente comentada en el tomo 4 de Mis geniales predecesores de Garry Kasparov o en la página web de A.J. Goldsby.

A continuación, para deleite del esforzado lector que haya llegado hasta aquí, veamos la partida en cuestión que fue galardonada con el premio de belleza del torneo.


Robert Eugene Byrne - Robert James Fischer
D71 Defensa Grünfeld
Nueva York, 1963

1. d4 Cf6 2. C4 g6 3. g3 c6 4.Ag2 d5 5. cd5 cd5 6.Cc3 Ag7 7.e3 O-O 8. Cge2 Cc6 9. O-O b6 10. b3 Aa6 11. Aa3 Te8 12. Dd2 e5 13. de5 Ce5 14. Tfd1 Cd3 15. Dc2 Cf2 16. Rf2 Cg4 17. Rg1 Ce3 18. Dd2 Cg2 19. Rg2 d4 20. Cd4 Ab7 21. Rf1 Dd7


Y en esta posición, que es la representada en el cuadro, Byrne abandonó.


FICHA TÉCNICA
SERGIO ALESSANDRO UGHI
EL BLANCO ABANDONA (IL BIANCO ABBANDONA, 2.002)
ÓLEO SOBRE TELA (114X146 cm.) 
COLECCIÓN PARTICULAR

miércoles, 29 de agosto de 2007

EL CABALLERO ZIFAR


La ilustración que precede a estas líneas corresponde a un manuscrito, conservado en la Biblioteca Nacional de Francia, que contiene una obra castellana del siglo XIV: El libro del Caballero Zifar. Como suele ser habitual en obras de esta época, los especialistas debaten apasionadamente sobre sus fuentes: si es de inspiración carolingia, la llamada materia de Francia, o más bien caldea, es decir, árabe; sobre su intención: si es una obra de aventuras o doctrinal; sobre su autoría: si fue Ferrán Martínez u otro el escribidor; sobre su fecha de redacción: si a principio o mediados del siglo XIV.

Lo que parece estar claro para todos es que se trata del primer libro de caballerías, la primera novela, escrito en lengua castellana.

La historia está dividida en tres partes. Las aventuras del caballero Zifar y su proceso de ascenso social hasta llegar a convertirse en rey de Menton. Los consejos que, una vez entronizado, da a sus hijos sobre el arte de la caballería. Y, finalmente, las aventuras de su hijo Roboan y del proceso de ascenso social que le llevará a ser emperador de Trigida.

Es, pues, central el tema del mejoramiento social por méritos personales y las condiciones y virtudes que debía tener un caballero para aspirar a él. Entre otras cosas de mayor enjundia, el dominio del juego del ajedrez parece ser una de ellas.

En la Edad Media se pensaba, en lo tocante al desarrollo de los niños, que la herencia era más importante que las condiciones sociales en las que se vivía. Por ello, los hijos de Zifar, a pesar de haber perdido contacto con su familia desde niños y haber sido criados por unos burgueses, desarrollan todas las habilidades propias de un caballero:

Ca ellos bofordauan muy bien e lançauan, e ninguno non lo sabian mejor fazer que ellos, nin juego de tablas nin de axedres, nin de caçar con aues, eran muy bien razonados e retenian muy bien quequiera que les dixiesen, e sabian lo mejor repetir con mejores palabras e mas afeytadas.

Una vez que consigue ganar un reino y reunirse con su familia, Zifar acomete la instrucción de sus hijos:

E deuedes ser bien acostumbrados en alançar e en bofordar e en caçar e en jugar tablas e axadres, e en correr e luchar…

Por último, cuando Rodoban, siguiendo el ejemplo de su padre, parte para intentar mejorar su suerte, allí por donde va, destaca entre el resto de los caballeros:

E el que lo mejor fazia esto entrellos era el infante Roboan, quando lo omençaua; ca este era el mejor acostunbrado cavallero mançebo que ome en el mundo sopiese, ca era mucho apuesto en sy, e de muy buen donario e de muy buena palabra e de buen resçebir, e jugador de tablas e de axadres, e muy buen caçador de toda aue mejor que otro ome…

Así pues, el tópico ajedrecístico se desarrolla en un triple aspecto. El primero, cuando los hijos de Zifar están criándose en un ambiente que no es el que les toca por cuna, demuestran su nobleza en su desenvoltura en actividades propias de caballeros como la caza, la lucha y el ajedrez. En segundo lugar, y una vez reconocida su condición real, su padre les estimula a perseverar en el dominio de las mismas artes, ajedrez incluido. Y terminan, cuando Roboan es un joven caballero en busca de fortuna, mostrando que uno de los adornos de su condición es la destreza en estas artes.

Prestemos ahora atención a la miniatura en sí.

Evidentemente no se corresponde con ninguno de los pasajes reseñados del libro. Si nos atenemos al lugar en que está situada en el manuscrito, ilustra el momento en que Zifar, desde los muros de la villa de Galapia, donde ha acudido, como buen caballero, en socorro de la señora del lugar que está siendo hostigada por unos malos, está evaluando las fuerzas de la hueste con la que se ha de enfrentar.

Este hecho resalta la alta consideración que el hombre medieval tenía del juego como entretenimiento adecuado para los caballeros, ya que el miniaturista ha representado de forma muy destacada la escena ajedrecística en un momento crucial de la trama: justo cuando están a la espera para entrar en batalla.


FICHA TÉCNICA

Libro del Caballero Zifar. Edición de Cristina González. Cátedra. Madrid, 1998.

sábado, 4 de agosto de 2007

ELEMENTAL, QUERIDO WATSON

Es larga la tradición, tanto literaria como cinematográfica, que supone que los detectives son aficionados, cuando no expertos, en ajedrez. Entre todos destaca Philip Marlowe, de quien nos ocuparemos en un futuro próximo. No podía ser menos el gran Sherlock Holmes, cuya afición al ajedrez fue glosada por extenso por Raymond Smullyan. Aunque a veces la recreación de los escarceos ajedrecísticos de los detectives de ficción no es muy afortunada. Un ejemplo es “The Hound of Bakervilles” Hammer Films Productions, 1959. Dirigida por Terence Fisher y estrenada en España como “El perro de Baskerville”.

En ella encontramos la siguiente secuencia:

El Dr. Mortimer (Francis de Wolf, al que Arsenio Corsellas presta su voz en la versión castellana) acude al despacho de Sherlock Holmes (Peter Cushing, José Luis Sansalvador), el célebre 221b de Baker Street, para informar de un crimen que parece tener relación con una leyenda del pasado.

Mientras el Dr. Mortimer cuenta la terrible historia de la vida y muerte de Hugo de Baskerville (David Oxley, Isidro Sola) y de la maldición asociada a su familia desde entonces a Watson (André Morell, Felipe Peña) y Holmes, éste escucha, repantigado en su sillón, con una mano cubriéndole el rostro y sumido en profundas reflexiones, al lado de un tablero de ajedrez. Al terminar el discurso del Dr. Mortimer y ser requerida su opinión, Holmes, antes de contestar, abre un ojo, lanza un Eureka, se incorpora, juega Dc4 mate con ademanes más propios de un jugador de café que de un sesudo detective, se frota las manos y ríe satisfecho.

La cosa no es para tanto. Para empezar, el tablero está mal colocado. Desde la perspectiva de Holmes el cuadro negro queda a su derecha por lo que, o el genial detective compuso mal la disposición de los trebejos desde el principio o estaba jugando desde un lado del tablero. Pero, además, la posición que muestra la pantalla y que se reproduce en el siguiente diagrama

no da para tanta alharaca. El equilibrio material está inclinado de forma decisiva para el bando de las blancas, el que defiende Holmes, por no mencionar la insólita disposición de las piezas negras: el alfil en h1, el peón doblado en c2, el rey en b3. Además, el hecho de que Holmes no tenga rival sugiere que está jugando por correspondencia o resolviendo un problema o un estudio. En cualquier caso, causa sonrojo que un mate en una bastante simple cause tanta satisfacción en una persona que pasa por ser un gran lógico y un fino observador del mundo que le rodea.

Realmente, Terence Fisher, o sus ayudantes, no estuvieron finos en este tema.

martes, 3 de julio de 2007

MISS JUNIO 1956. PLAY BOY CHESS

Dice mi mujer, a quien dios colme de buenas venturas, que éste es uno de los blogs más aburridos que hay en el universo mundo virtual. Yo no estoy de acuerdo. Pero, pusilánime como soy, no he podido dejar de pensar en ello y, de alguna forma, darle, aunque sea a regañadientes, parte de razón.

Para intentar enmendarme, y de paso ganar adeptos para la causa, no voy a hablar hoy de literatura, ni de cine, ni de pintura, ni de arte, ni de nada que no sea ofrecerles a Vds.la visón espectacular, la belleza inmarcesible, la frescura maravillosa de la mujer que pueden contemplar sólo un reglón por debajo de estas líneas.


Si no fuera porque un océano, y varios años, nos separan, nada en el mundo impediría que fuera a postrarme a sus pies y pedirle, gentilmente, relaciones y una partida.

Si ésto no les ha hecho cambiar de opinión, les invito a unirse a la grey de mi mujer y seguir pensando que el ajedrez es aburrido.

lunes, 2 de julio de 2007

MEMENTO MORI

Cuando el Cordero abrió el séptimo sello, se hizo un silencio en el cielo…
Apocalipsis 8,1

El comienzo de la película es bien conocido por todos: recién desembarcado en una pedregosa playa de regreso de una cruzada, el caballero encuentra a La Muerte esperándole. El caballero, Antonius Block (Max von Sydow, con la voz de Félix Acaso en la versión doblada al castellano), intenta ganar algo de tiempo con una insólita proposición:

EL CABALLERO 
¡Un momento! Tú juegas al ajedrez, ¿verdad?
LA MUERTE 
¿Cómo lo sabes?
EL CABALLERO
Lo he visto en pinturas y lo he oído en canciones.

La Muerte (Bengt Ekerot, Benjamín Domingo) concede una partida al caballero aceptando como apuesta prorrogar su vida si éste llegara a ganarle.


Así arranca “El Séptimo Sello”, la más famosa de todas las películas que tienen al ajedrez como parte importante de su argumento.

Lo de las canciones está claro. La lectura del ajedrez como una alegoría de la lucha entre la vida y la muerte es frecuente en la literatura medieval, así como el tópico de la función igualadora de la muerte, simbolizada por un tablero de ajedrez, como vimos al hablar del ajedrez en el Quijote. Pero, ¿qué pintura podía haber visto el caballero? Pues, ésta:


Es obra de Albertus Pictor, Alberto el Pintor, artista de origen alemán que trabajó en Suecia desde finales del siglo XV hasta comienzos del XVI. Se encuentra en la iglesia de Täby a pocos kilómetros al norte de Estocolmo y es seguro que Ingmar Bergman se inspiró en ella para su película.

jueves, 28 de junio de 2007

MI REINO POR UN CABALLO...

…que decía Ricardo III antes de su mutis final en el acto V de la obra homónima.

Es una frase que los ajedrecistas amantes del teatro isabelino citan en situaciones en las que la ausencia de dicho trebejo imposibilita la ejecución de un buen plan de juego.

Sobre la presencia del ajedrez en la obra de Shakespeare se ha escrito mucho, y no siempre con tino. Edgar Winter, en su Chess Note número 4051, da un repaso pormenorizado a la bibliografía sobre el tema.

Nosotros queremos resaltar aquí una de las referencias más claras: la escena entre Miranda y Ferdinand en el acto V de La Tempestad que es, además, el tema del siguiente cuadro:



El texto en el que está inspirado es el siguiente:

Próspero descubre a Ferdinand y Miranda jugando al ajedrez


MIRANDA
Mi dulce dueño, ¡hacéis trampas!


FERDINAND

No, amor mío, por nada del mundo lo hiciera.


MIRANDA
¡Sí! ¡Ya lo creo! Por veinte reinos lo harías, y aún así, juego honesto me pareciera…

Explicar las múltiples interpretaciones que se han hecho de esta escena excedería con mucho el alcance de este blog y la capacidad de su autor. Sólo añadir que el ajedrez podía utilizarse tanto como alegoría de la política como de la vida conyugal o de la organización del reino.



El tema tuvo éxito entre los artistas plásticos y hay muchas representaciones. Además del cuadro de la artista prerrafaelita Lucy Madox-Brown, sobre estas líneas ofrecemos un grabado de Caroline Watson sobre dibujo de Francis Wheatley para The Shakespeare Gallery, serie de ilustraciones sobre la vida y obra de Sahkespeare del editor gráfico John Boydell. Bajo ellas, una versión de Edward Reginald Frampton.


SÓLO UN PEÓN EN SU JUEGO



Al hilo de la más rabiosa actualidad (como ya se habrá percatado el curioso lector de estas páginas, estar al cabo de la calle es el propósito fundamental de este blog) tenemos que celebrar la concesión a Bob Dylan del Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2007. El jurado se lo ha concedido por su carácter de “mito viviente de la música popular y faro de una generación que tuvo el sueño de cambiar el mundo”.

Menos ambiciosos, nosotros queremos resaltar la afición de Bob Dylan por el ajedrez y ofrecerle un puesto destacado en nuestra galería de hombres ilustres por su álbum de 1964 The Times They Are A-Changing. Sobre todo por la canción Only a Pawn in Their Game en la que usa una metáfora ajedrecística en un contexto de crítica política y cuya letra, en versión original sin subtítulos, ofrecemos a continuación:

A bullet from the back of a bush
took Medgar Evers' blood.
A finger fired the trigger to his name.
A handle hid out in the dark
A hand set the spark
Two eyes took the aim
Behind a man's brain
But he can't be blamed
He's only a pawn in their game.

A South politician preaches to the poor white man,
"You got more than the blacks, don't complain.
You're better than them, you been born with white skin", they explain.
And the Negro's name
Is used it is plain
For the politician's gain
As he rises to fame
And the poor white remains
On the caboose of the train
But it ain't him to blame
He's only a pawn in their game.

The deputy sheriffs, the soldiers, the governors get paid,
And the marshals and cops get the same,
But the poor white man's used in the hands of them all like a tool.
He's taught in his school
From the start by the rule
That the laws are with him
To protect his white skin
To keep up his hate
So he never thinks straight
'Bout the shape that he's in
But it ain't him to blame
He's only a pawn in their game.

From the poverty shacks, he looks from the cracks to the tracks,
And the hoof beats pound in his brain.
And he's taught how to walk in a pack
Shoot in the back
With his fist in a clinch
To hang and to lynch
o hide 'neath the hood
To kill with no pain
Like a dog on a chain
He ain't got no name
But it ain't him to blame
He's only a pawn in their game.

Today, Medgar Evers was buried from the bullet he caught.
They lowered him down as a king.
But when the shadowy sun sets on the one
That fired the gun
He'll see by his grave
On the stone that remains
Carved next to his name
His epitaph plain:
Only a pawn in their game.





FICHA TÉCNICA
DANIEL KRAMER
Bob Dylan jugando al ajedrez. Woodstock. Nueva York, 1964
Gelatina de plata
No tengo datos de la segunda fotografía, aunque sospecho que se tomó en la misma sesión: idéntico tablero, mantel, jersey... No obstante agradecería cualquier aportación al respecto.

lunes, 18 de junio de 2007

WILLIAM HENRY FOX TALBOT


La foto de arriba es con toda probabilidad la más antigua de la Historia de la Fotografía en la que aparece el ajedrez. En realidad, es una de las más antiguas fotografías sobre cualquier tema. La tomó en 1842 William Henry Fox Talbot, uno de los pioneros de la fotografía e inventor del sistema negativo-positivo que ha sido la base de la fotografía hasta la reciente aparición de lo digital.

Si no fuera porque fue un inglés del siglo XIX, uno estaría tentado de definirlo como un hombre del Renacimiento: sus intereses, además de la física y la química necesarias para sus investigaciones fotográficas, abarcaban las matemáticas, la etimología, la política (fue diputado en el parlamento) y la traducción de textos asirios en escritura cuneiforme.

La segunda versión del tema es de1844. Los retratados son Antoine Claudet y el reverendo Calvert Richard Jones, con sombrero de copa. Ambos eran fotógrafos y pertenecían al círculo de científicos e intelectuales que se reunía alrededor de Talbot. Esta segunda versión, de la que a su vez hay variantes en las que los personajes intercambian su posición, se ha atribuido en ocasiones a Claudet, aunque realmente parecer ser obra de Talbot.

Las dos tomas están hechas siguiendo el procedimiento inventado por Talbot, la calotipia, que explicado a la pata la llana consiste en preparar un papel empapándolo de nitrato de plata y sumergiéndolo después en yoduro potásico. Se sensibiliza con más nitrato de plata y ácido gálico. Se toma la fotografía colocando el papel húmedo entre dos cristales (y en una cámara, por supuesto) y se revela utilizando de nuevo nitrato de plata y ácido gálico. El negativo resultante se fija con tiosulfato de sodio.

Vale.



FICHA TÉCNICA
WILLIAM HENRY FOX TALBOT
THE CHESS PLAYERS (LOS JUGADORES DE AJEDREZ). 1842
CALOTIPO. COPIA SOBRE PAPEL SALADO
COLECCIÓN DE LA ROYAL PHOTOGRAPHIC SOCIETY

THE CHESS PLAYERS (LOS JUGADORES DE AJEDREZ). 1844
CALOTIPO. COPIA SOBRE PAPEL SALADO. 20X15 CM.
COLECCIÓN DEL BRITISH COUNCIL

domingo, 10 de junio de 2007

EL INGENIOSO HIDALGO

La litografía que ilustra estas líneas es obra de A. Paul Weber, artista que vio en el ajedrez una forma de simbolizar conflictos entre personas que encarnaban intereses o formas de ver el mundo encontradas. A partir de 1937, inició una serie de litografias protagonizadas por políticos, personajes históricos o literarios enfrentados en una partida de ajedrez.

En el Quijote, Alonso Quijano y Sancho Panza no juegan al ajedrez pero hablan de él. Concretamente en el capítulo XII de la segunda parte, después de la aventura de la carreta de la Muerte y antes de la del Caballero de los Espejos, reflexionando sobre el encuentro con los cómicos, don Quijote dice:

―Pues lo mesmo ―dijo don Quijote– acontece en la comedia y trato deste mundo, donde unos hacen los emperadores, otros los pontífices, y, finalmente, todas cuantas figuras se pueden introducir en una comedia; pero, en llegando al fin, que es cuando se acaba la vida, a todos les quita la muerte las ropas que los diferenciaban, y quedan iguales en la sepultura.
―Brava comparación ―dijo Sancho–, aunque no tan nueva que yo no la haya oído muchas y diversas veces, como aquella del ajedrez, que, mientras dura el juego, cada pieza tiene su particular oficio; y, en acabándose el juego, todas se mezclan, juntan y barajan, y dan vueltas con ellas en una bolsa, que es como dar con la vida en la sepultura.
―Cada día, Sancho ―dijo don Quijote–, te vas haciendo menos simple y más discreto.

El tema de la muerte como gran igualadora es tópico en la literatura renacentista y abunda en la literatura emblemática. Sirva como ejemplo el siguiente, que es número 23 de los que publicó Sebastián de Covarrubias en sus Emblemas Morales.


El mote viene en francés: roys, pyons dans le sac son eguaux
La glosa es la siguiente:
El rey, la dama, alfil, roque, caballo,
cada cual de estos tiene en el tablero
su casa, su poder, y en el mudallo
se guarda orden y concierto entero.
Al fin del juego por mi cuenta hallo
que en saco el peón entra primero
y al rematar, los bienes y los males
de aquesta vida, todos son iguales.

En tanto que vivimos, cada uno tiene su puesto en la república, con cuya variedad se compone y se conserva. Pero llegado el día de la muerte la tierra nos recibe con tanta igualdad que no hay distinción del rico al pobre. Y así es como la bolsa de los trebejos en el ajedrez, que acabado el juego todos entran confusamente en el saco. Y esto nos significa el mote francés: roys, pyons dans le sac son eguaux.


Hay más ajedrez en el Quijote, pero lo dejaremos para otra ocasión.


FICHAS TÉCNICAS
A. Paul Weber
Don Quijote und Sancho Pansa, 1.975
Litografía. 52x39 cm.
Museo A. Paul Weber. Retzenburg.


Miguel de Cervantes
Don Quijote de la Mancha
Galaxia Gutemberg/Círculo de Lectores. Madrid, 2004.