viernes, 24 de junio de 2016

LA CUESTIÓN DE LA DAMA EN EL MAX LANGE



«La cuestión de la dama en el Max Lange», de Abelardo Castillo, es uno de los cuentos sobre ajedrez que más me gustan. «La cuestión de la dama en el Max Lange», de Abelardo Castillo, es uno de los cuentos que más me gustan.

Un relato negro, narrado con gran brío, del que por su propia naturaleza poco podemos contar sin arruinar el efecto que su lectura proporciona. Así que sin más, proponemos al lector interesado que lo lea aquí. Forma parte de una colección de relatos titulada «Las maquinarias de la noche» (Emecé. Buenos Aires, 1992) y fue uno de los relatos incluidos en la antología de cuentos de ajedrez «Alrededor de un tablero» que comentamos hace tiempo en esta entrada.

El Max Lange del título es un jugador alemán del siglo XIX que dio nombre a una célebre variante de la Defensa de los dos caballos de la Apertura italiana (aunque puede llegarse a ella desde varias aperturas distintas) que viene definida por los siguientes movimientos 1. e4 e5 2. Cf3 Cc6 3. Ac4 Cf6 4. d4 ed4 5. O-O Ac5 6. e5 d5 y que es paradigmática del ajedrez eminentemente táctico de la escuela romántica.

Como jugador, el propio Abelardo Castillo parece seguidor de esta corriente y en la foto de abajo le vemos practicar la más romántica de las aperturas, el Gambito de rey. Efectivamente, en una entrevista concedida para el programa «P4R» del Canal (á) de la televisión argentina en 2004, Castillo afirma que tardó en reconocer que era un jugador de ataque porque al principio creyó que se desenvolvía mejor en el juego posicional. Como anécdota reseñar que Abelardo Castillo había practicado el boxeo en su primera juventud pero que consideraba que había desarrollado más «violencia» jugando al ajedrez que boxeando.



Castillo aprendió a jugar de niño y reconoce como su mayor influencia ajedrecística el «Tratado General de Ajedrez» de Roberto Grau. En su adolescencia participó en diversos torneos y el ajedrez ha sido una presencia frecuente en su obra literaria.

El ataque Max Lange tiene un papel importante en el desarrollo del cuento al que presta su nombre, hasta el punto de que puede considerárselo uno de los protagonistas del relato. El protagonista principal lo analiza cuidadosamente para emplearlo en el match que le enfrenta con el ingeniero Gontrán por el campeonato de su Círculo de Ajedrez, cosa que hace en la octava partida del encuentro.

El propio Abelardo Castillo ha contado que originalmente pensó que la idea original de la variante había sido suya y la había analizado con el Gran Maestro Daniel Cámpora para chequearla. Sin embargo, tiempo después, al leer el libro del segundo campeón del mundo de ajedrez, Emanuel Lasker, «El sentido común en ajedrez» (1896), vio que Lasker ya había analizado 11. g4, aunque desaconsejaba la jugada realizada por el ingeniero Gotrán en el libro. Pero la idea es aun más antigua. La base de datos de ChessBase registra como la primera partida en la que aparece esta variante una disputada en 1860 entre Wilhelm Steinitz —el primer campeón del mundo de ajedrez— y Philipp Meitner. Precisamente esta fue la partida elegida por David Vivancos en la antología mencionada para comentar el relato.

Veamos la partida contenida en el relato con algunos comentarios de mi propia cosecha.

EL PROTAGONISTA vs. EL INGENIERO GOTRÁN
EN ALGÚN LUGAR DE ARGENTINA, 1992
APERTURA ITALIANA. ATAQUE MAX LANGE
[ECO "C56"]

Aunque, como hemos dicho, se puede llegar por varios caminos, el orden que aparece en el libro es el siguiente:

1. e4 e5 2. Cf3 Cc6 3. Ac4 

La apertura italiana. Aunque esta línea de juego es tan antigua como el ajedrez moderno y ya fue analizada por los primeros tratadistas (Lucena, «Arte de axedrez con CL juegos de partido». Salamanca. Leonardo Hutz y Lope Sanz, 1497; Damiano, «Questo libro e da imparare giocare a scachi et de le partite». Roma. Stefano Guillireti e Ercole Nani, 1512; Ruy López de Segura. «Libro de la invención liberal y arte del axedrez». Alcalá de Henares. Andrés Angulo, 1561) debe su nombre a que fue popularizada en el siglo XVIII por los ajedrecistas de la escuela de Módena, en especial por Giambattista Lolli que publicó sus análisis en su libro «Osservazioni Teoretico-Practiche sopra il giuoco degli scacchi». Bologna. S. Tommaso d'Aquino, 1763. 

3. ... Ac5 

No deja de ser paradójico que esta forma de abrir el juego reciba tradicionalmente el nombre de Giuoco Piano (juego tranquilo) siendo una de las aperturas que ha proporcionado más espectaculares partidas de ataque. 

4. O-O Cf6 5. d4 ed4 6. e5 

Esta es la posición de partida del Ataque Max Lange.

6. ... d5 7. ef6 dc4 8. Te1 Ae6 9. Cg5 Dd5 10. Cc3 Df5 11. g4 



Esta es la jugada que el protagonista del relato había preparado para sorprender al ingeniero Gontrán. En algunos sitios se conoce esta variante con el nombre de Berger.

11. ... Df6 

Lasker, según comentamos, indicaba aquí la necesidad de jugar 11. ... Dg6 12. Nce4 Ab6 13. f4 O-O-O 14. f5 Af5 15. gf5 Qxf5 con buen juego para las negras, según una partida Blackburne vs Teichmann. Nüremberg, 1896. La jugada del ingeniero Gotrán es un error que conduce a la derrota. 

12. Cd5 Dd8 13. Te6 

y esta es la última jugada que consigna el relato. Después solo comenta «La partida no tuvo gran importancia teórica porque, como suele ocurrir en estos casos, el ingeniero, al ir poniéndose nervioso, comenzó a ver fantasmas y jugó las peores». La partida está ganada por las blancas. Veamos a modo de ejemplo como continuó la partida Gutmayer vs Brinkmann. Hamburgo, 1910.

13. ... fe6 14. Ce6 Dd6 15. Af4 Ce5 16. De2 Rd7 17. Cc5 Dc5 18. De5 Tad8 19. Cf6 Rc6 20. Dc7 Rb5 21. a4 Rb4 22. c3 y las negras abandonan.


En 2003, con dirección de Juan José Jusid y adaptación de Luis Gutman, se emitió un mediometraje basado en el cuento de Abelardo Castillo con el título simplificado de «La cuestión de la dama», para el programa «Ensayo» del Canal 7 de la televisión argentina. Como curiosidad diremos que las partes en las que se juega al ajedrez se rodaron en el Club Argentino de Ajedrez de Buenos Aires, algunos de cuyos jugadores aparecen como extras en el filme.

Pese a ello, la dramaturgia de las escenas relacionadas con el ajedrez no está muy conseguida. Hemos comentado en alguna otra ocasión las dificultades que tiene hacer una representación fidedigna de una partida de ajedrez, en la que todo parece pasar muy despacio —además de que lo más interesante pasa dentro de la cabeza de jugadores y espectadores— para las necesidades narrativas de una obra cinematográfica. Pero eso no justifica la exagerada gestualidad de los jugadores (sobre todo por parte del actor que interpreta al ingeniero Gotrán) ni el ritmo enloquecido en el que se disputa la partida.