martes, 15 de septiembre de 2020

PHILLIP MARGOLIN

Phillip Margolin (1944) es un abogado criminalista convertido en un escritor superventas. Durante años simultaneó la escritura con la práctica legal hasta que en 1996 decidió dedicarse en exclusiva a la literatura (ya hay que vender para que te compense dejar la abogacía). Sus obras se encuadran en la categoría de thrillers legales, casi siempre ambientados en el estado de Oregon y fundamentalmente en la ciudad de Portland. 

Por lo que he leído de él, las obras de las que aquí hablamos, sus novelas son de lectura fácil debido a su ritmo acelerado y a su acción incesante, con continuos giros sorprendentes en la trama. Incluso me atrevería a decir que son un poco «tramposas», ya que suelen presentar una gran cantidad de pistas falsas para mantener la intriga. 

No hay demasiado profundidad en el tratamiento de los personajes ni demasiada reflexión sobre sus ideas, filosofía de vida o cualquier otra cosa. No le interesa el clima social o emocional de los personajes. Ni siquiera —algo sorprendente tratándose de abogados— hay una reflexión sobre el delito o el mal ni sobre  las causas que llevan a él. Un parco debate ético sobre si está bien defender a criminales empedernidos e irrecuperables y poco más.

Margolin tiene varios personajes emblemáticos, todos abogados, todos trabajando en grandes bufetes de asociados, que van protagonizando series de mayor o menor extensión.

Uno de esos personajes es Amanda Jaffe, hija de un prestigioso abogado y abogada ella misma, que va obteniendo reconocimiento profesional de novela en novela. Uno de los personajes recurrentes en esta serie es el fiscal de distrito Mike Greene.

En Justicia salvaje, la primera novela de la serie de Amanda Jaffe (publicada originalmente en 2000), Greene es presentado así:

Mike Greene trataba todo el día con abogados de violadores, asesinos y criminales, pero siempre parecía estar de buen talante, tenía cabellos negros rizados, ojos celestes y un poblado bigote. Su cabeza, bastante grande, no se veía desproporcionada porque medía un metro noventa y tenía el físico de un antiguo jugador de baloncesto o de fútbol americano. En realidad, no había practicado esos deportes; ni siquiera veía los partidos por la televisión. Jugaba al ajedrez y durante una época formó parte del equipo de ajedrecistas en la Universidad de California. La otra pasión de Greene era el saxo tenor, que tocaba con suficiente maestría como para que a veces le invitaran a tocar con un cuarteto de jazz en clubes locales.

Unas páginas después se describe su despacho donde...

Un cartel que anunciaba el Festival de Jazz de Mount Hood del año anterior adornaba una de las paredes. Durante el festival, Mike había tocado con un trío de jazz local. Un juego de ajedrez estaba dispuesto sobre un bargueño situado bajo la ventana, y tenía las fichas en posiciones que demostraban que el ayudante del fiscal estaba estudiando una partida.

Y más adelante se nos dice cuál es la partida que estaba estudiando Greene:

Mientras esperaba las novedades sobre el caso, Mike Greene estaba intentando distraerse con el análisis de una partida de ajedrez entre Judit Polgar y Viswanathan Anand en un torneo reciente celebrado en Madrid.

Dado que por lo que sé, Anand y Judit Polgar solo se han enfrentado en Madrid en una ocasión, esta debe ser la partida que el fiscal estaba estudiando.

 En otra de las novelas de la serie —El asociado (2002)— se insiste en el personaje de Greene.

Amanda Jaffe estaba hablando con el fiscal Mike Greene, un individuo corpulento con aspecto de jugador de fútbol o baloncesto. Las apariencias resultaban engañosas en aquel caso, porque Greene era una persona afable que participaba en torneos de ajedrez y tocaba el saxo en vez de practicar deportes.

Y un poco más adelante

Encima del escritorio había un tablero de ajedrez con las piezas dispuestas en la posición del Gambito de Dama Rechazado que el fiscal estaba estudiando. La observó un momento con la esperanza de distanciarse de sus verdaderos problemas, pero fue en vano.

Es probable que en otras novelas de la serie nos encontremos con citas similares.

Este cartel anuncia un bar de Amsterdam que ofrece ajedrez y jazz
Nos ha parecido perfecto para ilustrar las aficiones de Mike Greene

Más allá de estos comentarios incidentales sobre el fiscal de distrito Greene, el ajedrez ha ocupado una parte importante de la vida de Margolin. Durante su primera infancia, Margolin fue un pésimo estudiante que obtenía muy malas calificaciones y tenía una bajísima autoestima. En un determinado momento se aficionó al ajedrez y desde ese momento sus prestaciones académicas fueron mejorando y él mismo comentó que el hecho de derrotar a uno de sus profesores al ajedrez mejoró notablemente su autoestima.

Ya abogado, y convencido de la importancia que había tenido el ajedrez en el enderezamiento de su carrera académica, decidió fundar con otros socios Chess for Success (Ajedrez para el éxito), una asociación sin ánimo de lucro que busca «ayudar a los niños a desarrollar habilidades para tener éxito en la escuela y en la vida mediante el ajedrez». Margolin es a día de hoy miembro emérito de la junta directiva.


FICHA TÉCNICA
PHILLIP MARGOLIN

JUSTICIA SALVAJE (WILD JUSTICE. HARPER&COLLINS. NEW YORK, 2000)
CIRCULO DE LECTORES. MADRID, 2001
TRADUCCIÓN DE JORDI ARBONÉS

EL ASOCIADO (THE ASSOCIATE. HARPER&COLLINS. NEW YORK, 2002)
EDICIONES B. BARCELONA, 2002
TRADUCCIÓN DE DOLORS GALLART

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