miércoles, 31 de diciembre de 2025
EX LIBRIS VADIM TEPLITSKY
martes, 30 de diciembre de 2025
EK vs DUCHAMP
lunes, 29 de diciembre de 2025
LA FAMILIA SPERO GOLUB
domingo, 28 de diciembre de 2025
MONUMENTO A WITOLD GOMBROWICZ EN RADOM, POLONIA
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| Szach i mat!! |
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| WITOLD GOMBROWICZ 1904 1969 NOVELISTA, CUENTISTA Y DRAMATURGO |
sábado, 27 de diciembre de 2025
ROJO
Pero es sin duda en el juego del ajedrez donde este rechazo de la asociación del rojo y el negro se hace más patente y es más precoz. Cuando nace este juego en el Norte de la India hacia el siglo VI de nuestra era, se enfrentan un campo rojo y un campo negro, una oposición fuerte y significativa en toda Asia: el rojo es allí el principal contrario del negro. Dos siglos más tarde, la cultura árabo-musulmana conserva estos dos colores al adoptar el juego, y luego lo difunde en todo el espacio mediterráneo; hacer que se enfrenten en el tablero es para ella pertinente y coherente. En cambio, cuando el juego llega a Europa, un poco antes del año 1000, hay que occidentalizarlo, es decir, no solo replantear la naturaliza y el recorrido de las piezas sino también los colores de los dos campos: rojo contra negro no constituye en absoluto una pareja de contrarios para la mentalidad feudal cristina. Son dos colores que no mantienen entre sí ninguna relación, ni siquiera de oposición; asociarlos, aunque solo sea en el terreno del juego, tiene algo de diabólico. Durante el siglo XI, se cambió pues el negro por el blanco, y en el tablero se enfrentaron un campo rojo y un campo blanco, dos colores que pasaban entonces por ser los más antinómico, tanto a nivel material como a nivel simbólico. Y así seguirá siendo hasta el siglo XV, momento en el que se instaura progresivamente el juego moderno, donde los dos campos que se enfrentan son el blanco y el negro142.
142. A finales de la Edad Media se impone poco a poco la idea de que la pareja blanco/negro es más rico en significado que la pareja blanco rojo. A partir de los años 1360-1380, el color negro fue objeto de una promoción notable: pasó de ser el color del Diablo, de la muerte y del pecado, a ser el color de la humildad y la templanza, dos virtudes entonces en plena expansión. Además, las teoría de Aristóteles en cuanto a la clasificación de los colores se habían difundido ampliamente y en ellas el blanco y el negro eran los dos polos extremos de todos los ejes cromáticos. Por eso en muchos ámbitos la oposición del blanco y el negro empezó a ser vista como más fuerte y más rica que la del blanco y el rojo, particularmente en el tablero de ajedrez. Véase M. Pastoureau: Le jeu d'échecs médiéval, París, 2012, pp. 30-34.
Michel Pastoureau (1947) es un historiador francés especializado en la Edad Media y, dentro de este periodo, en estudiar los aspectos simbólicos de la sociedad medieval: el color, la heráldica, los emblemas... Además está muy interesado en el ajedrez como espejo de la sociedad medieval.
El fragmento que citamos sobre estas líneas procede de su libro Rojo, historia de un color.
ROJO. HISTORIA DE UN COLOR
FOLIOSCOPIO. BARCELONA, 2024
TRADUCCIÓN DE NÙRIA PETIT
viernes, 26 de diciembre de 2025
SOLEDAD
Dibujo de la artista francesa Hesti Art (suponemos que es un seudónimo) nacida en 1984. De formación autodidacta, es una de tantas personas que solo han desarrollado su vocación artística tardíamente.
El ajedrez parece ser una metáfora —una vez más— del amor. En este caso, la partida interrumpida, la botella de licor, las colillas en el cenicero sugieren un amor terminado.
SOLITUDE (SOLEDAD), 1984
CARBONCILLO SOBRE PAPEL. 40 x 50 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR
jueves, 25 de diciembre de 2025
LOS EXTRAÑOS, DE VICENTE VALERO
Cuatro relatos escritos desde la memoria, pero desde una memoria indirecta, ya que el narrador, salvo en uno de ellos, no ha conocido directamente a los protagonistas de los relatos y tiene que recurrir a los recuerdos de otros para hacerse una idea del biografiado. Además, desde una memoria inventada, porque los personajes, pese a que una mirada apresurada podría pensar que son una reivindicación de algunas historias familiares olvidadas, en realidad pertenecen al terreno de la ficción.
En cualquier caso, todo trata de personas extrañadas, en el sentido de exiliadas, que debieron huir de su lugar natal obligadas por la fuerza —o por necesidad vital, que es, en el fondo, otra forma de decir lo mismo— y que, cuando pudieron regresar, se encontraron con que lo perdido solo podía ser recuperado en forma de nostalgia.
Como en otros libros de Vicente Valero —de él estamos hablando—, Los extraños tiene mucho de libro de viajes, pues los paisajes tienen una presencia significativa y los lugares suman su historia a la esencia de los personajes. Ibiza es el lugar del que parten y al que regresan, y la isla es también protagonista.
A Valero le interesa especialmente el ajedrez y lo incluye con frecuencia en sus obras, sobre todo en Duelo de alfiles, de la que escribimos aquí una breve nota. Ya en la primera historia de este libro tenemos una presencia incidental del ajedrez —aunque quizá no lo sea tanto, dado el gusto por los detalles que el autor manifiesta a lo largo de su obra—. Un aviador español destinado a Cabo Juby, en lo que entonces era la zona sur del protectorado español de Marruecos, coincide con Antoine de Saint-Exupéry, también destinado allí dentro de una misión militar francesa, entre 1927 y 1928. El escritor francés empleaba parte del abundante tiempo libre de que disponía en adiestrar un camaleón, escribir cartas y jugar al ajedrez contra los oficiales españoles.
En la segunda historia el ajedrez es, sin embargo, el núcleo central. El protagonista, el tío Antonio, es un profesional. Emigrado a Argentina nada más salir de la adolescencia, donde tenía familia, perdió todo contacto con sus parientes españoles hasta que un día, ya mayor, se presenta en la isla.
Su figura queda retratada a grandes rasgos: una persona sin familia, errante, bueno para una sola cosa —jugar al ajedrez, claro—, políglota y entregado con constancia absoluta a este juego. Como anécdota, se nos informa de que solo tiene un libro que no sea de ajedrez, y ni siquiera fue capaz de leerlo del todo (por si sienten curiosidad, se trata de Le Hussard sur le toit, de Jean Giono).
En el relato se explica cómo se gana la vida un jugador de ajedrez, además de los magros premios de los torneos: colaboraciones en revistas, clases, muchas clases, escritura de libros, exhibiciones de simultáneas, también a la ciega, más clases: en colegios, en academias… En cierto punto, se dice que fue miembro del equipo de analistas de Miguel Najdorf cuando este estaba en el cénit de su carrera.
Bien tratado el tema del ajedrez en general, aunque tengo que hacer dos salvedades. Un jugador del nivel que se supone que tiene el tío Antonio no necesitaría un tablero para resolver los problemas de los periódicos. Y resulta poco probable que Miguel Najdorf, que, pese a estar entre los mejores del mundo en los años cuarenta y cincuenta del siglo XX, tuvo que compaginar el ajedrez con otra profesión durante gran parte de su vida, pudiera permitirse contar con un equipo de analistas.
Los extraños es un libro profundamente lírico, en el que la precisión del lenguaje no atenúa, sino que intensifica, la emoción de lo perdido.
LOS EXTRAÑOS
PERIFÉRICA. CÁCERES, 2024
miércoles, 24 de diciembre de 2025
EN EL KEYSTONE KORNER
martes, 23 de diciembre de 2025
PIEZAS DE PLÁSTICO, POR SEOYON KIM
lunes, 22 de diciembre de 2025
SALAS
Viñeta de Salas publicada en el Almanaque Agromán de 1984.
domingo, 21 de diciembre de 2025
TRES REINAS
sábado, 20 de diciembre de 2025
KURT VON UNRUH
viernes, 19 de diciembre de 2025
CHAPLIN vs RESHEVSKY
Durante el montaje de El chico, Samuel Reshevsky, que a los siete años era campeón mundial de ajedrez de la categoría infantil, visitó el estudio. Iba a hacer una exhibición en el Athletic Club, jugando una partida con veinte adversarios al mismo tiempo, entre los que se encontraba el doctor Griffiths, campeón de California. Tenía una carita delgada, pálida y concentrada, con unos grandes ojos, que miraban desafiantes cuando hablaba con la gente. Me habían advertido que tenía un carácter algo esquinado y que muy raras veces daba la mano.
Después de que su representante nos presentara y dijera algunas palabras, el niño me contempló en silencio. Continué haciendo el montaje y examinando los rollos de la película.
Al cabo de unos instantes me volví hacia él.
—¿Te gustan los melocotones?
—Sí —contestó.
—Bueno; pues tenemos un árbol cargado de ellos en el jardín; puedes trepar y coger algunos, y de paso, tráeme uno para mí.
Se le iluminó la cara.
—¡Oh! ¡Estupendo! ¿Dónde está el árbol?
—Carl te llevará —dije, refiriéndome a mi agente de publicidad.
Quince minutos después regresó, alborozado, con varios melocotones. Aquel fue el comienzo de nuestra amistad.
—¿Sabe usted jugar al ajedrez? —me preguntó.
Tuve que confesar que no.
—Yo le enseñaré. Venga a verme actuar esta noche; voy a jugar con veinte contrincantes a la vez —me dijo con orgullo.
Le prometí que iría, y le dije que después lo invitaría a cenar.
—Muy bien; terminaré enseguida.
No era necesario tener un profundo conocimiento del ajedrez para apreciar el interés de aquella noche: veinte hombres de mediana edad contemplaban atentamente sus tableros de ajedrez, enfrentados a un dilema por un niño de siete años, que incluso aparentaba menos edad de la que tenía. Observarle mientras se movía en el centro de las mesas, colocadas en forma de «U», yendo y viniendo de un tablero a otro, era ya un espectáculo en sí.
Había algo de irreal en la escena, mientras el público, compuesto de trescientas personas o más, permanecía sentado en dos filas a ambos lados del local. Contemplaba en silencio a un niño que se devanaba los sesos, enfrentado con hombres maduros. Algunos habían adoptado una actitud condescendiente. Estudiaban su tablero con sonrisas parecidas a las de Mona Lisa.
El niño era increíble y, sin embargo, me inquietó, pues mientras contemplaba aquella carita concentrada, que se ponía roja y después blanca, tuve la impresión de que pagaba un elevado precio derrochando su salud.
«¡Ven aquí!», le decía un jugador. Y el niño se dirigía hacia él, observaba el tablero durante unos segundos y luego, bruscamente, movía una pieza o decía: «¡Jaque mate!». Y el público estallaba en risas. Le vi dar jaque mate a ocho jugadores seguidos, lo cual produjo entre el público más risas y aplausos.
Ahora analizaba el tablero del doctor Griffiths. El público guardaba silencio. De repente movió una pieza, luego se volvió y me vio. Su cara se iluminó y me hizo una seña con la mano, indicándome que no tardaría mucho en terminar.
Después de dar jaque mate a varios otros jugadores, volvió ante el doctor Griffiths, que seguía profundamente concentrado.
—¿Todavía no ha movido? —dijo el niño con impaciencia.
El doctor negó con un gesto de la cabeza.
—¡Oh! Vamos, dese prisa.
Griffiths sonrió.
El niño lo miró con orgullo.
—¡No puede derrotarme! ¡Si mueve usted aquí, yo moveré ahí! ¡Y si usted mueve en esta forma, yo moveré así! —enumeró con rapidez seis o siete posibles jugadas—. Nos pasaremos aquí toda la noche; así que digamos que hemos hecho tablas.
El doctor asintió.
HISTORIA DE MI VIDA
TAURUS. MADRID, 1964
TRADUCCIÓN DE JULIO GÓMEZ DE LA SERNA
jueves, 18 de diciembre de 2025
SAMSONITE
miércoles, 17 de diciembre de 2025
PEQUEÑO HOTEL PARA SÁDICOS, GIORGIO SCERBANENCO
En Pequeño hotel para sádicos, el cuento que da título al segundo volumen en que se dividió en España la colección de relatos Milán, calibre 9, de Giorgio Scerbanenco, publicada por Garzanti en 1969, contiene un referencia ajedrecística.
—Muy bien —repuso él—. En la cárcel de Porto Azzurro no estarás mal del todo. Te darán comida decente, te permitirán pasearte, aprenderás a jugar a las damas y al ajedrez. Como eres contable, te destinarán a las oficinas. No estarás mal.
Dos hombres de mediana edad, que ha cometido un crimen tan atroz como inexplicable, se enfrentan a su inminente captura. Uno de ellos toma la decisión de acabar con su vida, pero intenta dar razones a su compinche para que él no lo haga.
PEQUEÑO HOTEL PARA SÁDICOS
NOGUER. BARCELONA, 1973
TRADUCCIÓN DE FERNANDO GUTIÉRREZ
martes, 16 de diciembre de 2025
EVERY LIGHT IN BETWEEN
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| Cartel diseñado por Marc Stuart |
lunes, 15 de diciembre de 2025
AJEDREZ EN EL BALNEARIO
domingo, 14 de diciembre de 2025
TABLEROS EN LLAMAS
En 2007, el artista conceptual Glenn Kaino (1972) concibió una performance para presentar en el Museo Whitney de Arte Estadounidense de Nueva York, en la que se disputaban dieciséis partidas de ajedrez. La novedad era que, sobre los tableros de madera, los trebejos estaban hechos de velas de cera encendidas que se iban consumiendo conforme avanzaba la partida. Los jugadores eran personas relacionadas con el mundo del arte: artistas, profesores, críticos, curadores...
La intención de Kaino era añadir un elemento de incertidumbre a las reglas: a medida que se consumían, las piezas no solo podían dejar de ser reconocibles, sino que, si se derretían por completo, podían quedar permanentemente fuera de servicio. Según el artista, la partida en sí misma se convierte en una reflexión poética sobre el fracaso, a medida que el objetivo de ganar se vuelve improbable.
En 2014, en la jornada libre de la Copa Sinquefield, se disputó en el Salón de la Fama del Ajedrez de la localidad de San Luis otra representación de la performance. En este caso, junto con los artistas, participaron jugadores profesionales de la talla de Carlsen, Nakamura, Vachier-Lagrave, Caruana, Aronian o Jennifer Shahade.
Esto sí que es fuego en el tablero, pero en su sentido lato, no en el metafórico que le da Alexei Shirov en sus libros.

sábado, 13 de diciembre de 2025
CANCIONERO GENERAL
viernes, 12 de diciembre de 2025
FALSA GUERRA
jueves, 11 de diciembre de 2025
¡OTRA CARA CONOCIDA!
Tan pronto como Garri toca e2queda claro que está en forma¡cómo golpeahasta llegar a un final victorioso!
miércoles, 10 de diciembre de 2025
¡EH, UNA CARA CONOCIDA! ANATOLY KÁRPOV EN KROKODIL
En los torneos,sentado ante el tablero de ajedrez,no se frota las sienes en un profundo zeitnot.No solo refuerza la defensa:el ataque le resulta mucho más agradable.Y aunque es amable,no quiere entregar a nadiela corona del ajedrez.
En la imagen, Kárpov se enfrenta a un cocodrilo, la representación icónica de la revista. Es curioso que el diagrama presente una posición de tablas por ahogado, en la que las blancas disponen de cuatro damas, tres torres y un alfil —eso fue porque se aceptaron las normas del cocodrilo— y aún así no han sido capaces de derrotar a las negras.
En 1983, Anatoly Kárpov estaba en la cima de su popularidad en la URSS y en el resto del mundo. Era el campeón mundial de ajedrez desde 1975 y hasta 1984 no aparecería Garri Kaspárov para disputarle la supremacía.
Esta caricatura se publicó en el número 29 de 1983 de Krokodil. El dibujante fue Vladimir Georgievich Mochalov (1948) y el texto pertenece a Igor Vyacheslavovich Martyanov (1920-1977).
martes, 9 de diciembre de 2025
REY TRUMP
lunes, 8 de diciembre de 2025
COLBY DEAL
Las siguientes fotografías están tomadas en la casa de su abuela materna, hoy abandonada, donde su padre y su tío pasaban muchas horas jugando al ajedrez y haciendo fotografías.
El fotógrafo vincula el ajedrez con la necesidad, presente entre los habitantes negros, de anticiparse continuamente si querían tener, si no éxito, al menos alguna posibilidad de sobrevivir.
domingo, 7 de diciembre de 2025
KING & CONQUEROR
En el capítulo IV, Gytha Thorkelsdóttir, condesa de Wessex, enseña un juego de tablero a sus nietos, los hijos de su hijo Harold II Godwinson y Edith Cuello de Cisne, quien tuvo que reconocer el cadáver de su pareja, después de la batalla de Hastings, por algunas señales intimas, dado lo deteriorado que había quedado su rostro.
En la foto de arriba vemos a Edith Cuello de Cisne, esposa a la manera danesa de Harold II Godwinson, quien fue rey de Inglaterra durante nueve meses y ocho días. Lo de la «a la manera danesa» era una unión civil, no reconocida por la Iglesia, pero sí por la sociedad y la ley, que consideraba legítimos a los hijos habidos en la relación. Pero dejaba abierta la posibilidad de otro matrimonio, como Harold hizo con Edith de Mercia, por motivos dinásticos.
sábado, 6 de diciembre de 2025
GUSTAVE DORÉ
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