miércoles, 31 de diciembre de 2025

EX LIBRIS VADIM TEPLITSKY


Ex libris de tema ajedrecístico cuyo autor no hemos podido identificar. Probablemente perteneciera a Vadim Izrailevich Teplitsky 1927-2017, ingeniero, economista, periodista e historiador del ajedrez soviético emigrado con posterioridad a Israel.

martes, 30 de diciembre de 2025

EK vs DUCHAMP


El artista sueco Peter Ek jugando contra Marcel Duchamp en el verano de 1968. Una copia se conserva en el bar Melitón de Cadaqués, donde el artista francés pasaba sus vacaciones de verano.

lunes, 29 de diciembre de 2025

LA FAMILIA SPERO GOLUB


Hoy presentamos un cuadro de la pintora britanica, posteriormente nacionalizada estadounidense, Sylvia Sleigh (1916-2010).

Feminista muy activa, fue muy crítica con la idealización de la figura femenina en el arte y pionera en invertir los roles tradicionales y trabajar extensamente el desnudo masculino.

En el cuadro que mostramos aparece el matrimonio de artistas compuesto por Nancy Spero (1926-2009) y Leon Golub (1922-2004) junto a sus hijos  Stephen, Philip y Paul. Tanto la autora como los retratados formaron parte de la renovación artística del arte figurativo de los años cincuenta del siglo XX, una época dominada por el expresionismo abstracto, desde una perspectiva feminista y crítica.

Los cuadros que aparecen detrás de los ajedrecistas pertenecen a la serie Heads (cabezas) de Leon Golub; la obra que hay sobre el retrato de este, es de Nancy Spero.


FICHA TÉCNICA
SYLVIA SLEIGH
NANCY SPERO, LEON GOLUB AND SONS STEPHEN, PHILIP & PAUL, 1973
ÓLEO SOBRE LIENZO. 182,9 x 244,5 cm.
SMART MUSEUM OF ART. UNIVERSIDAD DE CHICAGO


domingo, 28 de diciembre de 2025

MONUMENTO A WITOLD GOMBROWICZ EN RADOM, POLONIA


Boceto de la obra presentada al concurso público

En la plaza Konstytucji 3 Maja (constitución del 3 de mayo, en conmemoración de la primera constitución europea, proclamada dicho día de 1791 por la Mancomunidad Polaco Lituana) de la ciudad de Radom, se alza un monumento dedicado al escritor polaco Witold Gombrowicz. Se erigió en enero de 2018 mediante concurso público, en el que resultó elegida la propuesta de Sławomir Micek (1956).

Dado el interés de Gombrowicz por el ajedrez, el escultor decidió representarlo sentado delante de un tablero, en el que por cierto hay una posición de mate. Acompaña al escritor una figura/silla de carácter abstracto.

De Gombrowicz ya hemos publicado unas cuantas notas en ARTEDREZ.

Szach i mat!!

WITOLD GOMBROWICZ
1904 1969
NOVELISTA, CUENTISTA Y DRAMATURGO

sábado, 27 de diciembre de 2025

ROJO

Pero es sin duda en el juego del ajedrez donde este rechazo de la asociación del rojo y el negro se hace más patente y es más precoz. Cuando nace este juego en el Norte de la India hacia el siglo VI de nuestra era, se enfrentan un campo rojo y un campo negro, una oposición fuerte y significativa en toda Asia: el rojo es allí el principal contrario del negro. Dos siglos más tarde, la cultura árabo-musulmana conserva estos dos colores al adoptar el juego, y luego lo difunde en todo el espacio mediterráneo; hacer que se enfrenten en el tablero es para ella pertinente y coherente. En cambio, cuando el juego llega a Europa, un poco antes del año 1000, hay que occidentalizarlo, es decir, no solo replantear la naturaliza y el recorrido de las piezas sino también los colores de los dos campos: rojo contra negro no constituye en absoluto una pareja de contrarios para la mentalidad feudal cristina. Son dos colores que no mantienen entre sí ninguna relación, ni siquiera de oposición; asociarlos, aunque solo sea en el terreno del juego, tiene algo de diabólico. Durante el siglo XI, se cambió pues el negro por el blanco, y en el tablero se enfrentaron un campo rojo y un campo blanco, dos colores que pasaban entonces por ser los más antinómico, tanto a nivel material como a nivel simbólico. Y así seguirá siendo hasta el siglo XV, momento en el que se instaura progresivamente el juego moderno, donde los dos campos que se enfrentan son el blanco y el negro142.

142. A finales de la Edad Media se impone poco a poco la idea de que la pareja blanco/negro es más rico en significado que la pareja blanco rojo. A partir de los años 1360-1380, el color negro fue objeto de una promoción notable: pasó de ser el color del Diablo, de la muerte y del pecado, a ser el color de la humildad y la templanza, dos virtudes entonces en  plena expansión. Además, las teoría de Aristóteles en cuanto a la clasificación de los colores se habían difundido ampliamente y en ellas el blanco y el negro eran los dos polos extremos de todos los ejes cromáticos. Por eso en muchos ámbitos la oposición del blanco y el negro empezó a ser vista como más fuerte y más rica que la del blanco y el rojo,  particularmente en el tablero de ajedrez. Véase M. Pastoureau: Le jeu d'échecs médiéval, París, 2012, pp. 30-34.

Michel Pastoureau (1947) es un historiador francés especializado en la Edad Media y, dentro de este periodo, en estudiar los aspectos simbólicos de la sociedad medieval: el color, la heráldica, los emblemas... Además está muy interesado en el ajedrez como espejo de la sociedad medieval.

El fragmento que citamos sobre estas líneas procede de su libro Rojo, historia de un color.

FICHA TÉCNICA
MICHEL PASTOUREAU
ROJO. HISTORIA DE UN COLOR
FOLIOSCOPIO. BARCELONA, 2024
TRADUCCIÓN DE NÙRIA PETIT

viernes, 26 de diciembre de 2025

SOLEDAD

Dibujo de la artista francesa Hesti Art (suponemos que es un seudónimo) nacida en 1984. De formación autodidacta, es una de tantas personas que solo han desarrollado su vocación artística tardíamente.

El ajedrez parece ser una metáfora —una vez más— del amor. En este caso, la partida interrumpida, la botella de licor, las colillas en el cenicero sugieren un amor terminado.

FICHA TÉCNICA
HESTI ARTE
SOLITUDE (SOLEDAD), 1984
CARBONCILLO SOBRE PAPEL. 40 x 50 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

jueves, 25 de diciembre de 2025

LOS EXTRAÑOS, DE VICENTE VALERO

Cuatro relatos escritos desde la memoria, pero desde una memoria indirecta, ya que el narrador, salvo en uno de ellos, no ha conocido directamente a los protagonistas de los relatos y tiene que recurrir a los recuerdos de otros para hacerse una idea del biografiado. Además, desde una memoria inventada, porque los personajes, pese a que una mirada apresurada podría pensar que son una reivindicación de algunas historias familiares olvidadas, en realidad pertenecen al terreno de la ficción.

En cualquier caso, todo trata de personas extrañadas, en el sentido de exiliadas, que debieron huir de su lugar natal obligadas por la fuerza —o por necesidad vital, que es, en el fondo, otra forma de decir lo mismo— y que, cuando pudieron regresar, se encontraron con que lo perdido solo podía ser recuperado en  forma de nostalgia.

Como en otros libros de Vicente Valero —de él estamos hablando—, Los extraños tiene mucho de libro de viajes, pues los paisajes tienen una presencia significativa y los lugares suman su historia a la esencia de los personajes. Ibiza es el lugar del que parten y al que regresan, y la isla es también protagonista.

A Valero le interesa especialmente el ajedrez y lo incluye con frecuencia en sus obras, sobre todo en Duelo de alfiles, de la que escribimos aquí una breve nota. Ya en la primera historia de este libro tenemos una presencia incidental del ajedrez —aunque quizá no lo sea tanto, dado el gusto por los detalles que el autor manifiesta a lo largo de su obra—. Un aviador español destinado a Cabo Juby, en lo que entonces era la zona sur del protectorado español de Marruecos, coincide con Antoine de Saint-Exupéry, también destinado allí dentro de una misión militar francesa, entre 1927 y 1928. El escritor francés empleaba parte del abundante tiempo libre de que disponía en adiestrar un camaleón, escribir cartas y jugar al ajedrez contra los oficiales españoles.

En la segunda historia el ajedrez es, sin embargo, el núcleo central. El protagonista, el tío Antonio, es un profesional. Emigrado a Argentina nada más salir de la adolescencia, donde tenía familia, perdió todo contacto con sus parientes españoles hasta que un día, ya mayor, se presenta en la isla.

Su figura queda retratada a grandes rasgos: una persona sin familia, errante, bueno para una sola cosa —jugar al ajedrez, claro—, políglota y entregado con constancia absoluta a este juego. Como anécdota, se nos informa de que solo tiene un libro que no sea de ajedrez, y ni siquiera fue capaz de leerlo del todo (por si sienten curiosidad, se trata de Le Hussard sur le toit, de Jean Giono).

En el relato se explica cómo se gana la vida un jugador de ajedrez, además de los magros premios de los torneos: colaboraciones en revistas, clases, muchas clases, escritura de libros, exhibiciones de simultáneas, también a la ciega, más clases: en colegios, en academias… En cierto punto, se dice que fue miembro del equipo de analistas de Miguel Najdorf cuando este estaba en el cénit de su carrera.

Bien tratado el tema del ajedrez en general, aunque tengo que hacer dos salvedades. Un jugador del nivel que se supone que tiene el tío Antonio no necesitaría un tablero para resolver los problemas de los periódicos. Y resulta poco probable que Miguel Najdorf, que, pese a estar entre los mejores del mundo en los años cuarenta y cincuenta del siglo XX, tuvo que compaginar el ajedrez con otra profesión durante gran parte de su vida, pudiera permitirse contar con un equipo de analistas.

Los extraños es un libro profundamente lírico, en el que la precisión del lenguaje no atenúa, sino que intensifica, la emoción de lo perdido.

FICHA TÉCNICA
VICENTE VALERO
LOS EXTRAÑOS
PERIFÉRICA. CÁCERES, 2024

miércoles, 24 de diciembre de 2025

EN EL KEYSTONE KORNER


Carlos Santana y Kenny Burrell, dos leyendas de la guitarra, en el camerino del Keystone Korner, mítico club de jazz de San Francisco.

No sabemos si hablaban de guitarras o de ajedrez.

La foto, de 1983, es de Brian McMillen. 

martes, 23 de diciembre de 2025

PIEZAS DE PLÁSTICO, POR SEOYON KIM

El Congreso de los Estados Unidos convoca cada primavera un concurso dirigido a alumnos de secundaria con el propósito de estimular y reconocer el talento artístico de los jóvenes.

Cada estudiante envía su obra al representante de su distrito correspondiente, y un jurado de artistas locales selecciona la obra más representativa, que es exhibida, junto a las del resto de los distritos, durante un año en el Capitolio.

En 2024, la ganadora del distrito 2 de Rhode Island fue Seoyon Kim, con el dibujo Piezas de plástico.

lunes, 22 de diciembre de 2025

SALAS


Viñeta de Salas publicada en el Almanaque Agromán de 1984.

Armando Salas Martínez (1946-2019) trabajaba por las mañanas en un banco y dedicaba las tardes a dibujar. Publicó generalmente en la prensa gallega.

Fue un pionero en la introducción de un sutil erotismo en la prensa gráfica española y su producción se caracteriza por un enfoque irónico y aún sarcástico.

domingo, 21 de diciembre de 2025

TRES REINAS


Séptima entrada de la serie Ajedrez sin ajedrez.

Tres reinas es un libro de la escritora Concha Calleja (1964) sobre la monarquía británica, centrada en Isabel II, la princesa Diana y Camila del Reino Unido.

Tres damas de ajedrez, una vez más la relación del ajedrez con la política y la historia, juntas en un tablero simbolizan, en cubierta, el contenido del libro.

 

sábado, 20 de diciembre de 2025

KURT VON UNRUH

 


Grabado de Kurt von Unruh (1894-1986) para ilustrar el drama de su hermano Fritz (1885-1970) Louis Ferdinand, Prinz von Preussen (Luis Fernando, príncipe de los prusianos) en el que uno de los protagonistas, Wiesel, hace una referencia al ajedrez.

viernes, 19 de diciembre de 2025

CHAPLIN vs RESHEVSKY



Resulta difícil imaginar la inmensa popularidad que alcanzó Samuel Reshevsky (que en esos momentos mantenía su nombre polaco: Szmul Rzeszewski; 1911-1980) en los años veinte del siglo pasado. Su nombre ocupaba las portadas de la prensa generalista, que se maravillaba de que un niño tan pequeño pudiera derrotar en simultáneas a nutridos grupos de adultos.

Tan popular fue que se organizaron actos en los que se fotografiaba con estrellas de Hollywood. Las dos fotos de arriba muestran a Sammy con Charles Chaplin y Douglas Fairbanks durante el rodaje de Los tres mosqueteros (1921), y las dos de abajo muestran solo a Chaplin y Reshevsky durante el montaje de El chico, del mismo año que la anterior.

Se ha vertido cierta cantidad de tinta sobre si Charlot y Reshevsky jugaron realmente una partida. Incluso se han publicado las jugadas de esa supuesta partida. Pero, si acudimos a la autobiografía de Chaplin, la cosa queda meridianamente clara: Chaplin ni siquiera sabía jugar al ajedrez.

Veamos los párrafos en los que habla de Samuel Reshevsky.

Durante el montaje de El chico, Samuel Reshevsky, que a los siete años era campeón mundial de ajedrez de la categoría infantil, visitó el estudio. Iba a hacer una exhibición en el Athletic Club, jugando una partida con veinte adversarios al mismo tiempo, entre los que se encontraba el doctor Griffiths, campeón de California. Tenía una carita delgada, pálida y concentrada, con unos grandes ojos, que miraban desafiantes cuando hablaba con la gente. Me habían advertido que tenía un carácter algo esquinado y que muy raras veces daba la mano.

Después de que su representante nos presentara y dijera algunas palabras, el niño me contempló en silencio. Continué haciendo el montaje y examinando los rollos de la película. 

Al cabo de unos instantes me volví hacia él.

—¿Te gustan los melocotones?

—Sí —contestó.

—Bueno; pues tenemos un árbol cargado de ellos en el jardín; puedes trepar y coger algunos, y de paso, tráeme uno para mí.

Se le iluminó la cara.

—¡Oh! ¡Estupendo! ¿Dónde está el árbol?

—Carl te llevará —dije, refiriéndome a mi agente de publicidad.

Quince minutos después regresó, alborozado, con varios melocotones. Aquel fue el comienzo de nuestra amistad.

—¿Sabe usted jugar al ajedrez? —me preguntó.

Tuve que confesar que no.

—Yo le enseñaré. Venga a verme actuar esta noche; voy a jugar con veinte contrincantes a la vez —me dijo con orgullo.

Le prometí que iría, y le dije que después lo invitaría a cenar.

—Muy bien; terminaré enseguida.

No era necesario tener un profundo conocimiento del ajedrez para apreciar el interés de aquella noche: veinte hombres de mediana edad contemplaban atentamente sus tableros de ajedrez, enfrentados a un dilema por un niño de siete años, que incluso aparentaba menos edad de la que tenía. Observarle mientras se movía en el centro de las mesas, colocadas en forma de «U», yendo y viniendo de un tablero a otro, era ya un espectáculo en sí.

Había algo de irreal en la escena, mientras el público, compuesto de trescientas personas o más, permanecía sentado en dos filas a ambos lados del local. Contemplaba en silencio a un niño que se devanaba los sesos, enfrentado con hombres maduros. Algunos habían adoptado una actitud condescendiente. Estudiaban su tablero con sonrisas parecidas a las de Mona Lisa.

El niño era increíble y, sin embargo, me inquietó, pues mientras contemplaba aquella carita concentrada, que se ponía roja y después blanca, tuve la impresión de que pagaba un elevado precio derrochando su salud.

«¡Ven aquí!», le decía un jugador. Y el niño se dirigía hacia él, observaba el tablero durante unos segundos y luego, bruscamente, movía una pieza o decía: «¡Jaque mate!». Y el público estallaba en risas. Le vi dar jaque mate a ocho jugadores seguidos, lo cual produjo entre el público más risas y aplausos.

Ahora analizaba el tablero del doctor Griffiths. El público guardaba silencio. De repente movió una pieza, luego se volvió y me vio. Su cara se iluminó y me hizo una seña con la mano, indicándome que no tardaría mucho en terminar.

Después de dar jaque mate a varios otros jugadores, volvió ante el doctor Griffiths, que seguía profundamente concentrado.

—¿Todavía no ha movido? —dijo el niño con impaciencia.

El doctor negó con un gesto de la cabeza.

—¡Oh! Vamos, dese prisa.

Griffiths sonrió.

El niño lo miró con orgullo.

—¡No puede derrotarme! ¡Si mueve usted aquí, yo moveré ahí! ¡Y si usted mueve en esta forma, yo moveré así! —enumeró con rapidez seis o siete posibles jugadas—. Nos pasaremos aquí toda la noche; así que digamos que hemos hecho tablas.

El doctor asintió.



FICHA TÉCNICA
CHARLES CHAPLIN
HISTORIA DE MI VIDA
TAURUS. MADRID, 1964
TRADUCCIÓN DE JULIO GÓMEZ DE LA SERNA

jueves, 18 de diciembre de 2025

SAMSONITE


Publicidad de la marca Samsonite sobre muebles diseñados especialmente para juegos de mesa. Podemos fecharla a mediados de la década de 1950.

Las piezas que aparecen en la fotografía corresponden a un modelo moderno, inspirado en las clásicas piezas Barleycorn, muy habituales durante el siglo XIX.

miércoles, 17 de diciembre de 2025

PEQUEÑO HOTEL PARA SÁDICOS, GIORGIO SCERBANENCO

En Pequeño hotel para sádicos, el cuento que da título al segundo volumen en que se dividió en España la colección de relatos Milán, calibre 9, de Giorgio Scerbanenco, publicada por Garzanti en 1969, contiene un referencia ajedrecística. 

—Muy bien —repuso él—. En la cárcel de Porto Azzurro no estarás mal del todo. Te darán comida decente, te permitirán pasearte, aprenderás a jugar a las damas y al ajedrez. Como eres contable, te destinarán a las oficinas. No estarás mal.

Dos hombres de mediana edad, que ha cometido un crimen tan atroz como inexplicable, se enfrentan a su inminente captura. Uno de ellos toma la decisión de acabar con su vida, pero intenta dar razones a su compinche para que él no lo haga.

FICHA TÉCNICA
GIORGIO SCERBANENCO
PEQUEÑO HOTEL PARA SÁDICOS
NOGUER. BARCELONA, 1973
TRADUCCIÓN DE FERNANDO GUTIÉRREZ

martes, 16 de diciembre de 2025

EVERY LIGHT IN BETWEEN

Every Light in Between (Cada luz en medio) es un corto de animación español dirigido por Guille Comín y Pol Solà en 2025. En su trama, el ajedrez tiene una presencia pequeña pero de gran importancia simbólica.

Un astronauta lleva un tiempo viviendo en una nave espacial que había quedado varada en un planeta desconocido. Solo y sin posibilidad de contactar con nadie, sobrevive con pequeñas rutinas y con el recuerdo de su mujer. En algún momento, se entretenía jugando al ajedrez con un robot, pero este dejó de funcionar y la última partida quedó interrumpida.

Embargado por el dolor y convencido de que no recibirá ayuda, decide poner punto final a su vida. Antes, derriba el rey como signo de rendición... Sin embargo, una última alegría le espera.

Cartel diseñado por Marc Stuart





lunes, 15 de diciembre de 2025

AJEDREZ EN EL BALNEARIO


Robert Horling (1931-1992) fue una persona tan inquieta que su currículum recoge que fue jugador de waterpolo, profesor universitario y fotógrafo.

La fotografía, tomada el 26 de agosto de 1962, muestra a dos jugadores de ajedrez, rodeados de un público expectante, disputando una partida en las aguas termales del Balneario Gellért, en Budapest, a orillas del Danubio, cerca del Puente de la Libertad.

El blanco lleva pieza de más, así que suponemos que terminaría ganando la partida.


domingo, 14 de diciembre de 2025

TABLEROS EN LLAMAS

En 2007, el artista conceptual Glenn Kaino (1972) concibió una performance para presentar en el Museo Whitney de Arte Estadounidense de Nueva York, en la que se disputaban dieciséis partidas de ajedrez. La novedad era que, sobre los tableros de madera, los trebejos estaban hechos de velas de cera encendidas que se iban consumiendo conforme avanzaba la partida. Los jugadores eran personas relacionadas con el mundo del arte: artistas, profesores, críticos, curadores...

La intención de Kaino era añadir un elemento de incertidumbre a las reglas: a medida que se consumían, las piezas no solo podían dejar de ser reconocibles, sino que, si se derretían por completo, podían quedar permanentemente fuera de servicio. Según el artista, la partida en sí misma se convierte en una reflexión poética sobre el fracaso, a medida que el objetivo de ganar se vuelve improbable.

En 2014, en la jornada libre de la Copa Sinquefield, se disputó en el Salón de la Fama del Ajedrez de la localidad de San Luis otra representación de la performance. En este caso, junto con los artistas, participaron jugadores profesionales de la talla de Carlsen, Nakamura, Vachier-Lagrave, Caruana, Aronian o Jennifer Shahade.

Esto sí que es fuego en el tablero, pero en su sentido lato, no en el metafórico que le da Alexei Shirov en sus libros.










sábado, 13 de diciembre de 2025

CANCIONERO GENERAL

El Cancionero general es una compilación de poesía medieval que reúne a más de doscientos autores y más de mil composiciones. Es obra de Hernando del Castillo, un poeta a caballo entre los siglos XV y XVI del que poco se sabe, y se publicó en Valencia en 1511 en la imprenta de Cristóbal Koffman.

La edición publicada en 1882, en Madrid —imprenta de M. Ginesta—, que es la que hemos podido consultar, presenta con el número 564 la siguiente composición:


UN GALÁN
SACÓ UN JUEGO DE AJEDREZ, NO PODIÉNDOSE
MOVER EL REY, Y DIJO:

Si el no poder mudar 
llaman mate en este juego 
mi firmeza mate es luego.

Del Castillo organizó su obra en varios apartados: poesía religiosa, amorosa, humorística, etc. Los versos que presentamos se incluyen en el apartado Invenciones y letras de justadores. Una «invención» era una forma literaria que combinaba una divisa y una letra, siendo la divisa una imagen dotada de contenido simbólico, y la letra una breve composición, de uno a cinco versos octosílabos, que glosaba la imagen.

En los torneos, cuando las armaduras hacían imposible reconocer al justador, la divisa y el lema indicaban a la dama quién era su caballero y qué sentimientos albergaba.

La invención que estamos comentando llevaba por divisa un tablero con una posición de mate. Y la letra explicaba la imagen. Al igual que el rey no puede escapar del mate, el galán no puede escapar de su sentimiento amoroso. Su constancia en el amor hace que esté en posición de mate.

En la imagen siguiente, cuya procedencia no hemos podido determinar, aparece la letra que hemos comentado con la imagen de un tablero —mal aparejado, por cierto, ya que una casilla blanca debe estar obligatoriamente a la derecha de cada jugador—. Espero que su dama no se lo tomara en cuenta.



viernes, 12 de diciembre de 2025

FALSA GUERRA


Falsa guerra es una compleja novela del cubano Carlos Manuel Álvarez (1989) sobre el exilio (quizá fuera mejor decir los exilios), el desarraigo, la identidad, la memoria y la experiencia literaria.

Con una estructura caleidoscópica y localizada en distintas ciudades —La Habana, Ciudad de México, Berlín, París—, la novela cuenta fragmentos de las vidas de una serie de personajes angustiados, desubicados o perdidos, fracasados, empeñados en una búsqueda constante de algo que ni ellos mismos saben definir bien, pero imbuidos de la certeza de que el exilio les ha abierto la puerta de una jaula solo para entrar en otra más grande, aunque no por ello menos hermética.

Y, tan importante como lo anterior, el autor reflexiona sobre «cómo» escribir lo que pretende decir, cómo cazar los significados elusivos de las palabras, cómo encontrar sus propios significados y símbolos.

Uno de los personajes de la novela, Rodríguez —así, sin más—, es un ajedrecista de cierto nivel. Niño prodigio, es instrumentalizado por sus compañeros de un club de ajedrez de Centro Habana (distrito municipal de la capital cubana) para que juegue partidas rápidas por dinero. La historia de Rodríguez se cuenta en varios fragmentos con el título común de El vagabundo de la Nimzowitsch.

La novela se desliza hacia terrenos distópicos cuando el gobierno cubano decide prohibir el ajedrez. Pero eso no logra detener el negocio de las apuestas; al revés, en la clandestinidad las apuestas se multiplican.

El gobierno encarga clases de ajedrez a un vejete calvo, el primer gran maestro de la isla —después de Capablanca, por supuesto—, para sus agentes, con la idea de infiltrarse sin resultar sospechosos en los garitos donde se juega al ajedrez.

En una de esas clases, el vejete cuenta que en un torneo Interzonal tuvo que enfrentarse a Timman en la última ronda. En un momento dado, viéndose en posición perdedora, pensó en abandonar. Como Timman estaba caminando por la sala, se levantó para buscarlo, pero a quien encontró fue a su entrenador, que lo convenció para que aplazara la partida. En los análisis caseros, el vejete y su entrenador encontraron una variante forzada de tablas. Timman perdió la posibilidad de clasificarse para el Torneo de Candidatos: se quedó a medio punto por no estar en su sitio en el momento oportuno.

Sospecho que el novelista ha fundido a dos grandes maestros de Cuba apellidados García en uno solo. Silvino García (1944) fue el primer gran maestro después de Capablanca; además, es calvo y nueve años mayor, lo que encaja con «vejete». Guillermo García (1953-1990), por su parte, fue quien participó en el Interzonal de Río de Janeiro de 1979 y, como se dice en la novela, entabló con Jan Timman en la última partida del torneo, impidiendo que el holandés pudiera acceder a los desempates por solo medio punto. No he podido, sin embargo, confirmar la realidad de la anécdota. Además, en la partida Guillermo nunca estuvo dos peones por debajo, aunque según los módulos sí estaba perdido antes de llegar al aplazamiento. Fue la jugada secreta de Timman —un error— lo que le permitió igualar.

Vamos a echar una ojeada a la partida:




La ilustración de cubierta de la novela Falsa guerra es obra del mexicano Patricio Betteo (1978)

FICHA TÉCNICA
CARLOS MANUEL ÁLVAREZ
FALSA GUERRA
SEXTO PISO. MADRID, 2021

jueves, 11 de diciembre de 2025

¡OTRA CARA CONOCIDA!


En el número 5 de 1984 de la revista Krokodil se publicó esta caricatura de Garri Kaspárov debida al lápiz de Vladimir Mochalov (1948). El siguiente epigrama, obra de Andréi Vnúkov —seudónimo de Eric Mironovich Levin (1933-1991) acompañaba a la imagen.
Tan pronto como Garri toca e2
queda claro que está en forma
¡cómo golpea
hasta llegar a un final victorioso!
Kaspárov sostiene entre sus manos una reproducción de La dama del paraguas, célebre escultura de la ciudad de Barcelona, el trofeo del premio Óscar del Ajedrez, que se entregaba anualmente al mejor ajedrecista del año. Kaspárov lo había ganado en 1982 y 1983 y lo volvería a obtener nueve veces más. 


miércoles, 10 de diciembre de 2025

¡EH, UNA CARA CONOCIDA! ANATOLY KÁRPOV EN KROKODIL


¡Eh, una cara conocida! fue una sección de la revista Krokodil, la principal revista satírica de la URSS, que publicaba caricaturas de personajes famosos, principalmente del mundo de la cultura y el deporte. Los dibujos iban acompañados de un epigrama sobre el personaje seleccionado.

El que acompañaba el dibujo sobre Kárpov decía:
En los torneos,
sentado ante el tablero de ajedrez,
no se frota las sienes en un profundo zeitnot.
No solo refuerza la defensa:
el ataque le resulta mucho más agradable.
Y aunque es amable,
no quiere entregar a nadie
la corona del ajedrez.

En la imagen, Kárpov se enfrenta a un cocodrilo, la representación icónica de la revista. Es curioso que el diagrama presente una posición de tablas por ahogado, en la que las blancas disponen de cuatro damas, tres torres y un alfil —eso fue porque se aceptaron las normas del cocodrilo— y aún así no han sido capaces de derrotar a las negras.

En 1983, Anatoly Kárpov estaba en la cima de su popularidad en la URSS y en el resto del mundo. Era el campeón mundial de ajedrez desde 1975 y hasta 1984 no aparecería Garri Kaspárov para disputarle la supremacía.

Esta caricatura se publicó en el número 29 de 1983 de Krokodil. El dibujante fue Vladimir Georgievich Mochalov (1948) y el texto pertenece a Igor Vyacheslavovich Martyanov (1920-1977).

martes, 9 de diciembre de 2025

REY TRUMP


Ilustración de Ashleigh Axios para su propio artículo titulado Not Just Another Chess Set: What the U.S. Chief Design Officer Must Deliver, publicado en Print el 27 de agosto de 2025. 

El artículo reflexiona sobre las funciones de un cargo de reciente creación en EE. UU. encargado de mejorar el diseño de los servicios federales tanto en eficacia como en estética.

La relación con el ajedrez surge de una anécdota sobre el primer responsable del departamento, Joe Gebbia, quine había tenido que crear un ajedrez en la escuela de diseño donde estudió. Con posterioridad, sostenía que cada nuevo reto profesional que se le presentaba era solamente «otro tablero» que había que diseñar.

lunes, 8 de diciembre de 2025

COLBY DEAL

Colby Deal (1989) es un fotógrafo norteamericano que encontró la inspiración para su trabajo en las fotografías que veía de niño en en el ámbito familiar, realizadas fundamentalmente por su padre. Para lograr la misma apariencia de las fotografías antiguas, ha decidido seguir trabajando la fotografía química. Ese gesto deliberado —aferrarse a lo analógico, al blanco y negro, a los arañazos y motas de polvo que antes resultaban tan difíciles de erradicar— enlaza su obra con la tradición humanista del siglo XX, preocupada por la dignidad de las personas y el relato silencioso de sus vidas cotidianas.

El núcleo de su obra es el individuo y sus relaciones familiares y comunitarias. En el caso de su comunidad, la afroamericana de Houston, su trabajo intenta mejorar la autoestima de un grupo humano con frecuencia desfavorecido económicamente, cuando no directamente discriminado.

Parte de su obra se ha publicado en el libro Beutiful, still (Hermosa quietud. Mack Books. Reino Unido, 2022) que retrata la vida cotidiana de las comunidades marginadas del Tercer Distrito de Houston, amenazado, hoy en día, por los problemas derivados de la gentrificación, que las va expulsando de su barrio.

En varias de las fotografías de Deal aparece el ajedrez o ajedrecistas.

En la foto siguiente aparece Kevin —presentado como maestro de ajedrez— quien se reúne diariamente con un grupo de amigos para jugar al ajedrez. Su punto de encuentro se conoce como «el árbol del ajedrez».

Kevin explicó a Deal el concepto de gentrificación utilizando términos ajedrecísticos: un tablero en el que ciertas piezas son desplazadas por la ofensiva del otro bando.

Las siguientes fotografías están tomadas en la casa de su abuela materna, hoy abandonada, donde su padre y su tío pasaban muchas horas jugando al ajedrez y haciendo fotografías.

El fotógrafo vincula el ajedrez con la necesidad, presente entre los habitantes negros, de anticiparse continuamente si querían tener, si no éxito, al menos alguna posibilidad de sobrevivir.



Las restantes fotografías muestran a distintos habitantes del Tercer Distrito de Houston jugando al ajedrez.






domingo, 7 de diciembre de 2025

KING & CONQUEROR

King & Conqueror (Rey y conquistador) es una serie de la BBC de 2025 centrada en el siglo XI, durante la conquista normanda de Inglaterra, que coronaría a Guillermo I, dicho el Conquistador, como rey.

A lo largo de la serie, centrada en la aristocracia (el pueblo solo sale como carne de cañón, aunque los nobles y reyes no dejen de hablar de él. Una especie de «todo por el pueblo, pero sin el pueblo» medieval), los personajes salen frecuentemente enfrascados en juegos de tablero.



En el capítulo I ya vemos una partida de ajedrez entre Enrique I de Francia y su hijo Felipe, posteriormente Felipe I, de la dinastía de los Capetos. Juego de reyes, imagen de la monarquía cristiana, atributo de la nobleza, que un padre enseñara a su hijo las sutilezas del gobierno mediante el ajedrez es una imagen simbólica y significativa.


En el capítulo IV, Gytha Thorkelsdóttir, condesa de Wessex, enseña un juego de tablero a sus nietos, los hijos de su hijo Harold II Godwinson y Edith Cuello de Cisne, quien tuvo que reconocer el cadáver de su pareja, después de la batalla de Hastings, por algunas señales intimas, dado lo deteriorado que había quedado su rostro.



En la foto de arriba vemos a Edith Cuello de Cisne, esposa a la manera danesa de Harold II Godwinson, quien fue rey de Inglaterra durante nueve meses y ocho días. Lo de la «a la manera danesa» era una unión civil, no reconocida por la Iglesia, pero sí por la sociedad y la ley, que consideraba legítimos a los hijos habidos en la relación. Pero dejaba abierta la posibilidad de otro matrimonio, como Harold hizo con Edith de Mercia, por motivos dinásticos. 

La foto de abajo muestra a Edith de Wessex (en la serie se la llama Gunhilda porque los productores pensaron que tal abundancia de Edithes podría causar congoja en los espectadores), hermana de Harold II, esposa de Eduardo el Confesor y reina consorte de Inglaterra.

Es muy probable que estén jugando al Hnefatafl un juego muy popular en los países nórdicos en la época medieval.

sábado, 6 de diciembre de 2025

GUSTAVE DORÉ


Carlomagno jugando al ajedrez con el duque Naymes de Baviera es una ilustración de La leyenda de Croque-Mitaine libro de 1863 escrito por Ernest-Louis-Victor-Jules L'Épine (1826-1893).

Es un libro humorístico, dedicado a un público juvenil, donde los grandes personajes, como Carlomagno y sus caballeros, son tratados de forma irreverente y paródica, mientras se enfrentan con monstruos (Croque-Mitaine es nuestro Coco) y maravillas. 

Las ilustraciones fueron dibujadas por Gustave Doré (1832-1883) y grabadas en madera por Charles Maurand (1824-1904) y responden perfectamente al tono humorístico del texto. La que mostramos corresponde al capítulo VI de la segunda parte. Carlomagno y el duque Naymes  de Baviera están jugando al ajedrez mientras esperan el regreso de un caballero. El texto indica que Carlomagno está de muy mal humor porque ha perdido cinco de las siete partidas disputadas.

FICHA TÉCNICA
LA LEGENDE DE CROQUE-MITAINE
ERNST L'EPINE. GUSTAVE DORÉ
HACHETTE. PARÍS, 1863