viernes, 3 de marzo de 2017

CRUELDAD DEL AJEDREZ

El ajedrez es, como se sabe, un juego cruel. Su mayor crueldad reside en que el rey no tiene amigos. Instalado en estrecho territorio, resignado a movimientos mediocres y determinados por otros, el triste monarca está rodeado sólo de vasallos, cortesanos, máquinas de guerra y adversarios. Y una dama demasiado poderosa. La mayor parte del tiempo el rey se limita a observar cómo van cayendo todos, hasta quedar desguarnecido. Rara vez es artífice de una victoria. La derrota, en cambio, le es imputable siempre. Pobre rey de palo. Cuánto daría por tener alguien con quién tomarse un café, echarse un conversadito y, eventualmente, jugar ajedrez.

La soledad del rey en una miniatura de una edición francesa del siglo XIV del libro de Jacobo de Cessolis Líber de móribus hóminum et de officiis nobílium súper lúdum scacchórum, conocido en español como «El juego del ajedrez o dechado de fortuna».

FICHA TÉCNICA

CARLOS HERRERA
CRUELDAD DEL AJEDREZ
EDICIONES DEL SANTO OFICIO. LIMA, 1999