miércoles, 28 de septiembre de 2016

VLADIMIR GEORGIEVICH MOCHALOV


Caricatura de Lev Tolstoi por el artista ruso Vladimir Georgievich Mochalov. La presencia como trebejos de Napoleón Bonaparte y —suponemos— el mariscal Mijaíl Kutúzov sobre el tablero a los pies de Tolstoi nos remite a una de las grandes novelas del autor ruso, Guerra y paz. Analizando la batalla de Borodino, en la que se enfrentaron ambos militares, y discutiendo si la llegada de los franceses a Moscú fue fruto del ímpetu de las tropas napoleónicas o una hábil maniobra de los estrategas rusos, Tolstoi dice por boca de uno de sus personajes:
Un buen jugador que pierde una partida de ajedrez está sinceramente convencido de que lo ocurrido se debe a un error personal y lo busca en los comienzos del juego, olvidando que en cada uno de sus movimientos, a lo largo de la partida, han existido errores semejantes y que no hay una sola jugada perfecta. Ese error sobre el que concentra su atención es visible para él solamente porque el adversario se aprovechó de su fallo. ¡Pero cuánto más complicado es el juego de la guerra, que se desarrolla en determinadas condiciones de tiempo, cuando no es solamente la voluntad la que dirige máquinas inanimadas y todo se deriva de innumerables choques de diversas arbitrariedades!
Guerra y paz. Lev Tolstoi. El aleph. Barcelona, 2010.
Traducción de Lydia Kúper.