miércoles, 23 de diciembre de 2015

EL VERDUGO

Genial disección de la España franquista; triste, profundo y cómico análisis de la condición humana y poderoso alegato contra la pena de muerte, El verdugo es una de las grandes películas españolas de la historia. 

Amadeo (Pepe Isbert) es un verdugo que aspira a un piso oficial por su condición de funcionario. Cuando su inminente jubilación le imposibilita acceder a este privilegio, intenta lograrlo engatusando al novio de su hija, José Luis, un empleado de pompas fúnebres. José Luis (Nino Manfredi) heredaría el puesto de trabajo y el derecho a la vivienda. El pusilánime José Luis no quiere el puesto ni en pintura pero lo tranquilizan, es difícil que algún día tenga que ejecutar el trabajo en los términos estipulados en el contrato, las sentencias capitales no son frecuentes. Lo que pasa a continuación lo saben ustedes muy bien. Y si no han visto la película, ya están tardando en hacerlo. ¡Corran!

La presencia del ajedrez en El verdugo se da cuando Amadeo y José Luis van al ministerio para pedir la plaza de verdugo que ha quedado vacante. Entre las peticiones de pólizas diversas y certificados varios, los funcionarios que les atienden mantienen el siguiente diálogo:


Burócrata I 
Con este movimiento ganó el campeonato Alekhine.

Burócrata II 
¡Bah!

Burócrata I 
Mira la jugada.

Burócrata II 
Bueno.

Funcionario I 
Piénsalo, piénsalo.

Burócrata II 
¡Bah!

Burócrata I 
¿Te das cuenta? Mate.


Sobre el escritorio del funcionario hay un libro de ajedrez abierto y un pequeño tablero de viaje.

El verdugo. Luis García Berlanga. Naga Films y Zebra Films. 1964.