sábado, 20 de abril de 2013

LA PARTIDA DE AJEDREZ DEL PAPA

Salvo que seas el diablo en persona, sólo puedes ser mi hijo perdido, Elkanan.

Hace más de mil años, en la ciudad de Maguncia, vivía un piadoso judío llamado Simón ibn Isaac. Tenía Simón un hijo, llamado Elkanan, excepcionalmente inteligente y al que adornaban las más notables cualidades. Tantas eran éstas que despertó la envidia de los cristianos que decidieron secuestrarlo y educarlo en la fe católica.

Rápidamente, Elkanan, ahora llamado Andreas, se ganó el respeto de sus profesores. Tomó los hábitos y fue escalando peldaños en la carrera eclesiástica hasta llegar a ser coronado Papa de Roma. El ajedrez, que había aprendido en la infancia, era su pasatiempo preferido.

Muchos años después, la Iglesia, necesitada de dinero, pidió al Papa que se expulsase a los judíos de Maguncia para aprovecharse de sus bienes. Sin embargo, el buen corazón de Andreas le llevó a convocar a tres representantes judíos para que su voz pudiera ser escuchada. Uno de ellos era Simón ibn Isaac. La fama de éste como ajedrecista había llegado a Roma. El Papa, que también tenía fama de buen jugador, retó a Simón a una partida. Si el judío ganara, sus peticiones de clemencia serían atendidas.

La partida se desarrolló con diferente alternativas hasta que el Papa realizó un movimiento insólito...

Este es el argumento de "La partida de ajedrez del Papa", uno de los relatos contenidos  en Cuentos de hadas y leyendas judías, una obra de la escritora y periodista Gertrude Landa publicada en 1919 y pensada para acercar a los jóvenes las leyendas y tradiciones judías.

El lector interesado puede leerlo en su versión original en la biblioteca electrónica Proyecto Gutenberg o traducido al castellano en el blog "sin embargo". 

La ilustración es de Sol Aronson y está extraída de la edición de 1937 de Jewish Fairy Tales and Legends, publicado en Nueva York por Bloch Publishing Company Inc.